cerebro archivos - Página 3 de 6 - ROSINA URIARTE

Incidencia de las pantallas en la infancia

¿Qué posibles efectos puede tener la sobreexposición a las pantallas en los niños?

¿Sabías que el 84% de los menores de 3 años en nuestro país, pasan más tiempo del recomendado mirando un dispositivo electrónico?

En general, los niños de todas las edades dedican demasiado tiempo a mirar una pantalla.

Nosotros también…, por ello no somos el mejor de los ejemplos para ellos.

Pero en nuestro caso, contamos con un cerebro adulto, ya desarrollado, y ellos, nuestros niños, tienen un cerebro en pleno desarrollo. Un cerebro que está creciendo y madurando gracias a la información que recibe.

Las consecuencias de que un cerebro en desarrollo esté sometido durante horas a la información que recibe de una pantalla en lugar de hacerlo del mundo y las personas que lo rodean, pueden ser muchas, variadas y preocupantes…

Podemos vislumbrar algunas de estas consecuencias con tan sólo observar a un niñ@ ante una pantalla. Especialmente grave es la situación en el caso de los bebés. Por si no has visto un bebé y la relación que establecen la mayoría de ellos con un teléfono móvil, te dejo un vídeo para que veas a qué me refiero:

Los padres del vídeo se ríen, les parece gracioso… La mayoría recurren al teléfono móvil porque resulta un recurso casi «milagroso» para calmar y entretener a los pequeños. Lo hacen de buena fe, por supuesto, por puro desconocimiento de lo que esta acción puede acarrear para el futuro de lo que más quieren y más pretenden cuidar.

Pero, dejando de lado el que pueda parecer graciosa una reacción de este tipo en los bebés, debemos reflexionar seriamente sobre lo observado… ¿Qué has observado tú?

¿Has visto como un teléfono impide a un bebé moverse y explorar su entorno en el momento clave en el cual su cerebro se desarrolla gracias a que se mueve, siente su cuerpo y aprende a utilizarlo, lo toca todo, lo mete en la boca… y aprende cómo es él mismo y el mundo en el que vive?

¿Te has dado cuenta cómo la pantalla del teléfono lo absorbe por completo monopolizando su atención hasta el punto de que deja de existir para él nada ni nadie más a su alrededor? Lo atractiva que resulta la pantalla no tiene competencia con todo lo demás y la atención del niño no está ni se entrena para ninguna otra cosa… Luego nos preguntamos cómo es posible que niños con déficit de atención presten tanta atención a las pantallas y los padres, erróneamente, piensan: «no, si cuando quiere, bien que presta atención porque delante de la TV sí que lo hace»…

¿Y qué te parece la interacción que tiene un niñ@ absorto ante una pantalla? Me refiero a la interacción con otros, con sus padres o cuidadores, algo tan vital para poder relacionarse y comunicarse con los demás. Esta conexión con los demás, la comunicación y el desarrollo del lenguaje pueden verse afectados.

¿Te has fijado en sus ojitos? Primero, llama la atención la luz brillante y dañina para el desarrollo ocular, y por otra parte, son dos ojos que no se mueven, no se entrenan para los correctos movimientos que habrán de realizar luego en la escuela para poder leer y escribir (entre otras muchas funciones visuales). Son ojos que sólo observan el mundo en las 2 dimensiones de la pantalla, dando lugar a un sistema visual que se pierde la oportunidad (al igual que el resto del cuerpo y el cerebro) de tener un desarrollo pleno.

Y por último, aunque no se quedan aquí las consecuencias pues son muchas más, ¿qué ocurre con el control emocional de estos bebés? Si todos los seres humanos hemos de pasar por la etapa de las pataletas y los berrinches para poder aprender a controlar y regular nuestras emociones… ¿qué pasará con estos niños que no han tenido esta oportunidad de hacerlo? Porque han contado siempre con un elemento externo que ha aparecido de repente (al mínimo lloro) y los ha calmado de inmediato. Esto puede ser muy peligroso… mucho…

Crecer con un elemento externo (algo fuera de mí) que me calme ante el menor malestar hará que yo necesite siempre de «algo» que me haga sentirme bien… En el caso del vídeo se trata de un bebé con un teléfono móvil, pero ese bebé crecerá y podría después necesitar algo más para aliviar lo que sienta, ésta es la función que cumplen muchas drogas. Las pantallas actúan como una droga para los cerebros en desarrollo. Algo terrible si pensamos en ello…

Uf… hemos llegado a un punto muy triste, que da mucho miedo, a mí me lo da. Pero bueno, no quiero que nos quedemos aquí, en el extremo de mayor gravedad de todo lo que implica la sobreexposición de nuestros pequeños a las pantallas.

Los dispositivos electrónicos pueden resultar útiles con un buen control de su uso y a partir de ciertas edades. Podríamos hablar mucho más de todo esto, pero creo que este texto está quedando ya muy largo, por lo que vamos a dejarlo por el momento…

Te hablo más de ello en este vídeo:

El gran PODER de los SENTIDOS

Hace unos días celebramos un taller en directo online en el cual hablamos de los sentidos.

Todo el mundo los conoce…

Pero no todo el mundo conoce la importancia que tienen en nuestro desarrollo y funcionamiento como seres humanos.

De hecho, son tan importantes, que podríamos decir que la forma de aprender y de comportarnos, y en especial en el caso de nuestros niños, depende en gran medida de ellos.

Y que el desarrollo infantil comienza justo por ahí: por el desarrollo y el funcionamiento de los sentidos.

Por si no pudiste asistir al taller, o simplemente te interesa este tema (¡que no sólo es interesante… sin apasionante!), te dejo un vídeo en el que te cuento un poco sobre todo ello. Espero que te guste:

¿Qué te ha parecido la importancia y el peso que tienen los sentidos? ¿Conocías esto?

Una vez que eres consciente de ello, no puedes dejar de ver la incidencia de las disfunciones sensoriales en la mayoría de los casos de niños que nos preocupan.

Ser consciente de ello es el primer gran paso para llegar a conocer cómo ayudarles.

El neurodesarrollo nos muestra cómo hacerlo y nos brinda herramientas para ello.

Si tú quieres conocer mejor el neurodesarrollo y formarte para poderlo aplicar, puedes agendar una sesión conmigo y hablaremos de todas las opciones de formación que te puedo ofrecer. ¡Sólo tienes que hacer clic en el botón y nos vemos!

Más información en rosinauriarte.com

El mayor desarrollo infantil es muy temprano👶

Todo el mundo debería conocer el desarrollo infantil y saber que gran parte se produce tempranamente.

Hoy quiero compartir contigo una cuestión con la que me encuentro a menudo y que cada vez me preocupa más…

Y me preocupa porque ingenuamente tiendo a pensar que cada vez hay mayor conocimiento del desarrollo infantil, para en seguida darme cuenta de que no es así.

¡Todo el mundo debería conocer el desarrollo infantil! ¿Por qué?

Pues, porque cuando hablamos de «desarrollo infantil» no estamos hablando solamente de lo que concierne a la infancia, estamos hablado del desarrollo del ser humano, o sea, de todos nosotros.

Seguro que viendo así las cosas, estaremos de acuerdo en que es nuestro deber cuidar de que se cumpla lo más importante, lo más preciado de ese desarrollo de todos nosotros.

La paradoja es que no lo podemos cuidar porque lo desconocemos, lo ignoramos.
Y, tristemente, así nos va…

Pero, no quiero ponerme tan melodramática porque aquí estamos compartiendo el mundo del desarrollo infantil, con la intención de conocerlo para respetarlo, acompañarlo y cuidarlo.

Bueno, vuelvo al principio, donde te decía que hay una cuestión que me encuentro demasiado a menudo todavía: las personas que siguen diciendo que «los bebés tienen que comer y dormir» y que «cuanto más buenos son, mejor». Vamos, que el hecho de que den la menor lata posible es lo deseable y lo deseado.

Y aquí estoy yo para aguarles la fiesta insistiendo en que el cerebro humano no espera a que el niño tenga un año, dos, tres… que vaya al cole… o cualquier otro momento para crecer y desarrollarse. Para madurar y crear el cableado cerebral, las conexiones y circuitos neuronales con los que funcionaremos el resto de nuestras vidas.

No espera… La naturaleza es inteligente y ha dispuesto que el cerebro sirva al pequeño ser humano muy pronto para que éste pueda sobrevivir y aprender, adquirir destrezas y habilidades, para que pueda funcionar de forma eficaz a todos los niveles.

Es verdad que los bebés no han logrado esto aún, pero también es cierto que sus cerebros están ya sentando las bases para que todo ello se pueda cumplir.

No hay un momento en la vida en el cual crezca tan rápidamente la cabeza como durante el primer año. Y la cabeza, el cráneo, crece para dejar espacio al cerebro que también lo hace. Así que, lo que observamos por fuera (esa cabecita que crece tan rápidamente) es también lo que está ocurriendo dentro (el cerebro crece a la misma velocidad).

Fíjate:

El cableado cerebral que se produce en el primer año de vida es enorme, mayor que el que se producirá en posteriores años.

El bebé «bueno», el que está tumbadit@ y sentadit@ todo el día, quizá incluso delante de la televisión o una tablet, ese bebé se lo pierde. Se pierde la mejor oportunidad de la que jamás gozará para desarrollarse y alcanzar todo su potencial e inteligencia.

Más adelante sigue teniendo oportunidades para su desarrollo, sí, pero serán otras diferentes a las del primer año. Digamos que, una vez que se pone a caminar, sigue construyendo los cimientos para su desarrollo, pero ya en otro nivel… la base de esos cimientos ya se crearon.

Y se crearon con las herramientas y materiales «disponibles» en el momento.

El bebé que tiene los estímulos que más necesita (tras una buena gestación, nacer por vía vaginal, contar plenamente con el contacto físico de sus padres, seguridad y amor a raudales, y plena libertad para moverse sobre el suelo sin que nadie lo haya sentado inmovilizándole sobre el mismo) cuenta con mejores herramientas y materiales para construir cimientos más fuertes y estables.

Los cimientos que le permitirán seguir construyendo la más fuerte, estable y bella construcción del desarrollo infantil.

Como dice el fisioterapeuta, experto en neurodesarrollo infantil, Iñaki Pastor: somos lo que hemos sido de bebés, lo que hemos hecho y nos han hecho, cómo nos han tocado, cómo nos han movido, cómo nos han hablado… todo ello tiene una repercusión en el futuro.

El bebé que se mueve arrastrándose y gateando, con total libertad y todo el tiempo posible cada día, está entrenándose para luego poder estar quieto prestando atención, aprender a leer, a escribir, comprender las matemáticas, controlar sus emociones y su conducta…

¡Nada más y nada menos!

Así que, lo peor que podemos pensar es que un bebé es mejor que sea «buen@». Lo peor que podemos hacer es dejarlo tumbadit@ boca arriba, sentadit@ en una hamaca y además de todo esto, darle una pantalla para limitar aún más su desarrollo.

Bueno, con esto pienso que es más que suficiente por hoy. Gracias por leer hasta aquí. Espero que estas reflexiones y «desahogo» por mi parte te resulten interesantes.

Creo que tenemos el deber de hacer todo lo que esté en nuestra mano para que todo el mundo conozca mejor el desarrollo infantil y para que los padres y cuidadores sean conscientes de la gran responsabilidad que tienen al estar en sus manos el permitir o limitar que el desarrollo pleno de l@s niñ@s.

Si te apetece saber más de todo esto o de otras cuestiones sobre neurodesarrollo, podemos hablar de ello. Si te gustaría formarte, cuento con varias opciones para ti, sólo dímelo y nos vemos para que pueda darte información detallada. Podemos hacerlo si agendas una sesión haciendo clic en el botón (así de fácil):

👶ESOS PRECIOSOS PRIMEROS AÑOS o la plasticidad cerebral en los niños pequeños

Estos días me ha tocado reflexionar y hablar sobre la importancia de los primeros años de vida y la gran plasticidad cerebral que los caracteriza.

A menudo me encuentro con padres que siguen convencidos de que los bebés, cuanto más «buenos», mejor… Y de que lo «único» que tienen que hacer es comer y dormir.

También me encuentro con aquellos que se ocupan de los deberes y el aprendizaje del hij@ mayor y dejan al bebé de un año frente a la tele o con una tablet para que «así esté tranquilo» y no dé mucho que hacer… «total, ya le llegará su momento de aprender también cuando vaya a la escuela».

¡Nada podría haber más alejado de la realidad!

Sólo con observar el crecimiento de la cabecita de los bebés, podemos ser testigos en directo de lo rápidamente que crece su cerebro en esta temprana edad.
Y es que, el cráneo se agranda para dejar espacio al cerebro que está creciendo.
Fíjate de qué proporciones estamos hablando:

Este crecimiento no se da gracias al «aprendizaje»… Al menos, no al aprendizaje tal como lo entendemos en la escuela (letras, números, colores, formas geométricas…).
Es otro tipo de aprendizaje que habríamos de llamar «desarrollo» lo que nos llevará al crecimiento cerebral y a esos requisitos y recursos necesarios para luego poder aprender de forma natural y sin dificultades en la escuela.

Para que ese hij@ mayor pueda hacer los deberes sin un sobreesfuerzo, estando sentad@ y prestando la atención adecuada, antes tiene que haberse movido, tocado y experimentado con su cuerpo y con el mundo que lo rodea.

Es el trabajo con el cuerpo en los primeros años lo que nos permite un buen trabajo con la mente después.

Los primeros años de la vida son realmente preciosos.

Ser conscientes de ello nos permite respetarlos y cuidarlos como se merecen.

Por si te apetece, en este vídeo te cuento más:

Si quieres conocer más sobre el desarrollo cerebral, sobre el neurodesarrollo. O incluso te interesa formarte en el tema, paséate por esta web: rosinauriarte.com o agenda una sesión gratuita conmigo y te contaré las diferentes opciones de formación que te puedo ofrecer:

Por qué hay tantos niños INTELIGENTES con tan POCO RENDIMIENTO. Con Pilar Vergara

Es una realidad: son muchos los niños inteligentes que tienen dificultades de aprendizaje. Y es que, no todo depende de la inteligencia, sino más bien de las herramientas desarrolladas que nos permiten funcionar con facilidad en las tareas que nos proponemos hacer.

Pilar Vergara es sin duda la mayor representante de la optometría comportamental de nuestro país. Ella lleva muchos años trabajando y haciendo todo lo posible por difundir esta disciplina.

La optometría comportamental trabaja con la visión en su relación con el desarrollo del niño, su aprendizaje y su conducta. Es una disciplina relativamente nueva y muy desconocida por la mayoría de las familias e incluso, los profesionales que trabajan con niños. Sin embargo, es absolutamente necesaria para poder dar a los pequeños todas las oportunidades de contar con un buen sistema visual dentro de un óptimo desarrollo que les permita aprender y funcionar sin dificultades.

Pilar Vergara ha sido nuestra invitada más reciente en el programa de formación online en neurodesarrollo infantil MIMANDO LAS ESTRELLAS✨

Antes de su sesión en el programa, nos ha dedicado unos minutos para esta interesante charla para YouTube. En ella, Pilar nos cuenta que la optometría comportamental es una manera de trabajar, que supone trabajar con el niño de una forma global. Esto hace que requiera de la colaboración con otros profesionales en un trabajo multidisciplinar.

Es un modelo basado, de forma consciente, en la neurología pues trabaja no sólo con los ojos, sino con el cerebro. Busca así la raíz de las dificultades en lugar de enfocarse solamente en los síntomas, pues esto supondría «parchear», algo que no solucionaría los problemas.

En las revisiones que se realizan convencionalmente a los niños, no se evalúan todas las funciones visuales. Estas evaluaciones se limitan a determinar la nitidez de lejos (la vista), pero no toman en consideración cómo utilizan los niños sus ojos de forma coordinada, cómo los mueven, o cómo mantienen la atención visual al leer, por nombrar tan sólo unas pocas funciones visuales (visión) necesarias para aprender con facilidad en la escuela.

Sin embargo, muchas de estas funciones visuales se pueden evaluar y tratar desde la optometría comportamental.

Pilar termina dejándonos una cifra de lo más interesante: el 75% de los niños con dificultades escolares tienen problemas visuales.

Escúchala a continuación:

pilarvergara.es

https://rosinauriarte.com/mimando-las-estrellas/

🎄El árbol de navidad de nuestro cerebro🧠

Si el cerebro fuese un árbol de navidad, necesitaría brillantes luces en la base para que pudieran brillar las demás. El neurodesarrollo se ocupa de ello…

Ya está muy cerca la navidad y todo nos lo recuerda constantemente🎅.
A mí personalmente me gusta mucho esta época del año… las reuniones familiares, las decoraciones, el árbol… y lo que más me gusta, y echo mucho de menos, es la ilusión de los niños. Y es que no tengo niños cerca en esta etapa de la vida, aunque deseando estoy que lleguen en un futuro no lejano. Con ellos, la navidad, y muchos otros acontecimientos, se viven con mayor alegría y desde luego, con más ilusión aún.

La infancia es una etapa maravillosa que deberían vivir todos los niños sintiéndose felices e ilusionados. Creyéndose valiosos y capaces, convencidos de que aprender es algo interesante y divertido…
Tristemente, ésta no es la realidad para la mayoría de los niños, y lo es mucho menos para aquellos que se esfuerzan cada día por cumplir con lo que se espera de ellos y aprender en condiciones que les resultan muy difíciles😢.

Y, bueno, seguro que ya sabes que te voy a decir que los adultos que convivimos con ellos y les cuidamos y educamos, tenemos la responsabilidad de ayudarles a revertir esta situación. Buscando todos los medios posibles para lograrlo.

Pero no se trata de cambiar o modificar «la situación» que rodea a los niños para facilitarles las cosas. No. Se trata de modificar «la situación» de los niños para hacerles más capaces, para que puedan enfrentarse a lo que se les pide y al aprendizaje en la escuela, sintiéndose hábiles y motivados porque las cosas ya no les resultan tan difíciles.

De esto se ocupa el neurodesarrollo: de ayudar a los niños a madurar en su desarrollo de modo que cuenten con más y mejores herramientas para aprender, para relacionarse, para controlar su conducta y todo lo demás.

Y como seguro que sabes, el neurodesarrollo logra esto trabajando con el cuerpo. No con lo cognitivo (no con las palabras, las letras, los números…). Y esto es así porque en el desarrollo, primero maduran todas las funciones que tienen que ver con el cuerpo, luego la harán las demás. Y cada día de nuestras vidas, toda la información que sube a áreas sofisticadas de nuestro cerebro encargadas de hablar, leer, escribir, las matemáticas, controlar la conducta, etc., ha de pasar primero por áreas cerebrales que se ocupan de lo físico, del cuerpo.

Si el cerebro humano fuese un árbol de navidad, podríamos decir que sin las luces de la base del árbol luciendo a tope, no podrán lucir las que están más arriba, y no lo lucirá la preciosa estrella de la punta…

No dudes en dedicarle tiempo a estimular las áreas de la base del desarrollo en tus niños. No te dediques solamente a la punta, a las áreas más altas y sofisticadas de su cerebro utilizando el lenguaje y trabajando el aprendizaje escolar o el control de la conducta.

Trabaja con el cuerpo. Verás cómo los niños lo agradecerán y estarán mucho más motivados por la labor. Y verás cómo los resultados son mucho mejores y se reflejarán ahí: donde quieres que se produzcan los cambios, en las funciones más elevadas… en la punta del árbol.

Si quieres aprender sobre neurodesarrollo infantil o necesitas información, pásate por mi página web. Serás muy bienvenid@💗:

rosinauriarte.com

¿Qué nos dicen los taxistas de Londres de la plasticidad cerebral?🤔

Los taxistas de Londres… ¿Habías oído que tuvieran algo que ver con nuestro cerebro?
Bueno, lo evidente es que ellos también tienen uno. Pero su particularidad es que ha sido estudiado en un interesante experimento…

Seguro que has escuchado muchas veces decir que los primeros años de vida son incomparables a todos los posteriores en cuanto a crecimiento y desarrollo cerebrales. Esto es verdad. No existe un cerebro tan plástico, tan moldeable y creciendo a toda velocidad como el cerebro de un niño o niña pequeños.

Y es por esto que insistimos tanto en cuidar de los primeros años de vida para ofrecer a los niños las mejores experiencias, los mejores estímulos, sabiendo que serán éstos los que literalmente «cablearán» su cerebro.

Esto genera a veces presión y prisa por aprovechar al máximo esta etapa temprana y muchos padres y profesionales viven con el miedo de que «ya sea demasiado tarde» para estimular a los niños cuando han alcanzado cierta edad.

Bueno, pues aquí es donde entran los taxistas de Londres, a demostrarnos que nunca es «demasiado tarde».

¿No es una maravillosa noticia? 

Mira este vídeo donde te lo cuento todo:

¿Qué te ha parecido? Espero que te haya resultado interesante este experimento, y más aún las conclusiones del mismo porque nos afectan a todos nosotros. Da tranquilidad saber que podemos trabajar por lograr la maduración cerebral a cualquier edad.

Y de ello se ocupa, como bien sabes, el neurodesarrollo.

Y seguro que sabes también que yo estoy aquí deseando hablarte de neurodesarrollo y hacer lo posible para que lo conozcas más y mejor, para que puedas utilizarlo en tu trabajo con los niños y éstos puedan beneficiarse de ello logrando vencer muchas de sus dificultades.

De verdad que no hay una labor más bonita y satisfactoria.

Si quieres conocer mejor el neurodesarrollo y formarte para poderlo aplicar, agenda una sesión conmigo y hablamos de todo ello. Sólo tienes que hacer clic en el botón:

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La importancia de la estimulación temprana en el desarrollo del cerebro infantil

La información que recibe el cerebro es lo que lo alimenta, lo hace crecer y madurar. La información que llega al cerebro es siempre sensorial, como lo es la estimulación. De la estimulación recibida en tempranas edades depende el desarrollo cerebral.

¿Sabes cuál es el momento de máximo desarrollo cerebral del ser humano?

¿Sabes que el cerebro se desarrolla gracias a la información que recibe de todo lo que ocurre a su alrededor y de todas las experiencias que vive?

¿Sabes que los adultos que convivimos, cuidamos y educamos a niños pequeños tenemos una gran responsabilidad en su desarrollo cerebral?

Sigue leyendo y te lo cuento…

El máximo desarrollo del cerebro se produce en los primeros años de vida.

Solamente tenemos que observar la evolución del tamaño de la cabeza de nuestros niños para darnos cuenta de ello. La cabecita del recién nacido tiene el 25% del tamaño de la cabeza de un adulto. A los 6 años, la cabeza ya supone el 90%. Teniendo en cuenta que el cráneo crece porque crece el cerebro y ha de proporcionarle el espacio necesario, podemos ver desde fuera cómo crece el cerebro dentro.

El cerebro crece gracias a la información que recibe.

El cerebro necesita oxígeno y nutrientes, pero su principal «alimento» es la información que le llega constantemente. Ésta entra al cerebro desde el cuerpo, a través de los sentidos.

Todo lo que sienten los niños, todo lo que perciben del entorno que les rodea, todo lo que experimentan con su cuerpo y el movimiento… creará nuevas conexiones entre neuronas. Y si las mismas conexiones se repiten una y otra vez, se convertirán en circuitos neuronales que darán lugar a estructuras cerebrales. Creciendo así el cerebro físicamente.

La estimulación recibida a tempranas edades moldea y cablea el cerebro.

«Estimular» significa ofrecer información a través de los sentidos (recordemos que la estimulación es siempre sensorial).

Y «temprana» supone que lo hacemos en los primeros años de vida, los primeros 6 concretamente.

Justo esos son los años en los que se produce el mayor desarrollo del ser humano, esto quiere decir: el mayor desarrollo del cerebro (hasta el 90%, tal como vimos).

De aquí la importancia de la estimulación temprana en el desarrollo del cerebro infantil.

Dado que el cerebro se alimenta, crece y madura gracias a la información que recibe hemos de tener un especial cuidado de brindar a los niños la mejor información posible.

Por «estimulación temprana» puede considerarse cualquier dato, actividad o experiencia que ofrezcamos a los niños menores de 6 años.

Sin embargo, para que se incluya en lo que entendemos realmente por «estimulación temprana», esos datos, actividades o experiencias deben ser de calidad y suponer tiempo de calidad con los niños. Momentos de calidad excelente que se manifiesten con el disfrute de los niños y también de los adultos que los acompañamos.

La estimulación temprana significa pasar tiempo de calidad con los niños sabiendo que con lo que hacemos estamos favoreciendo su desarrollo, su desarrollo cerebral, y por lo tanto, su desempeño en todas las áreas del ser humano.

La estimulación temprana tiene como principal objetivo el desarrollo infantil. Y el desarrollo de los niños es igual al desarrollo de sus cerebros.

Cómo aprender a aplicar la mejor estimulación temprana.

Aprende sobre estimulación temprana, aprende a aplicar técnicas y actividades que gusten a los niños, (y que nos gusten a los adultos), pero que además tengas la seguridad de que están potenciando su desarrollo cerebral.

Estarás haciéndoles un regalo irrepetible. Un regalo que en ningún otro momento de la vida podrás brindarles.

Aprende a pasar ese tiempo de calidad con tus niños sabiendo que estás incidiendo en su desarrollo cerebral de la mejor de las maneras y por lo tanto, estás incidiendo en la personita en la cual llegará a ser.

No hay otro momento mejor para hacer esta labor que los primeros años de vida. Años que debemos aprovechar. Años dorados. Años preciosos que no volverán.

Aprende sobre estimulación temprana con mi libro «Estimulación Temprana. Cómo acompañar el desarrollo de los niños de 0 a 6 años». En él he volcado toda mi experiencia y mi cariño por esta maravillosa labor con los más pequeños.

Niño con libro de estimulación temprana

Y, si quieres ir más allá en tu aprendizaje de cómo aplicar la estimulación temprana, cuentas también con el curso online «Estimulación Temprana. Cómo acompañar el desarrollo de los niños de 0 a 6 años» en la editorial Psimática.

Acompaña a tu hijo o hija en su aprendizaje👩‍👧

Aprendizaje, acompaña a tu hij@ hacia las metas de su aprendizaje

El aprendizaje escolar requiere de que los niñ@s hayan adquirido determinados requisitos previos. Acompañémosles en el recorrido hacia la meta del aprendizaje.

¿Quieres que tu hij@ o tu alumn@ aprenda a leer aprenda a escribir, desarrolle el lenguaje…?

Por supuesto que sí! Eso lo queremos todos, ¿verdad?

A raíz de mi anterior email y vídeo, te escribo de nuevo para reflexionar sobre la necesidad de dar a los niñ@s las herramientas que necesitan su aprendizaje.

La naturaleza es inteligente y ha diseñado para nosotros un cerebro que adquiere primero las herramientas precisas para después poderlas utilizar para aprender cualquier cosa que necesite.

Cuando un niño o una niña no aprende como esperamos que lo haga, es muy probable que sea porque no cuente con las herramientas para hacerlo.

Esas herramientas no se logran haciendo más de lo que no podemos hacer… Por esto no resulta lo más lógico ni lo más eficaz quedarnos ahí, insistiendo en la meta a la cual aún no ha llegado.

Lo preferible será acompañar al niñ@ en el recorrido hacia la meta para que pueda llegar a ella con facilidad porque ya cuenta con todos los requisitos previos para llegar.

Así, habríamos de plantearnos qué es lo que hace un niñ@ antes de desarrollar el lenguaje, antes de aprender a leer, antes de aprender a escribir, antes de poder estar sentadito y controlar el movimiento prestando atención en clase…

Las respuestas nos indicarán cuáles son esos requisitos que necesita para llegar a estas metas.

Y retrocediendo en el desarrollo para reforzarlo, volveremos al lugar desde el que partimos siempre y del que me habréis leído y oído hablar ya muchas veces (espero no resultar pesada)… Bueno, seguro que sabes a qué me refiero: ¡al cuerpo!

Sí, eso es: el cuerpo y todas las experiencias con el mismo y con el movimiento.

Toda la información que entra al cerebro lo hace por el cuerpo.

Y esta información es la que desarrolla el cerebro y lo hace crecer y madurar.

Para trabajar y dar a un niñ@ las herramientas previas a su aprendizaje hemos de remontarnos a etapas muy tempranas del desarrollo del ser humano.

Justo esas etapas durante las cuales el cerebro se está cableando, está desarrollándose, creciendo y creando esas herramientas.

Será un trabajo de base, con experiencias sensoriales, especialmente las que conectan el cuerpo con el cerebro y el cerebro con el cuerpo.

Así trabajamos con sensaciones corporales a través de los estímulos táctil y propioceptivo, lo cual favorecerá que los niñ@s «se sientan», estén más conectados con ellos mismos y con lo que les rodea, que estén en el «aquí»y «ahora» para prestar atención y aprender.

Trabajamos con la estimulación vestibular a través del movimiento.

Y con patrones de movimiento que llevarán al control del movimiento y por lo tanto, a la capacidad de estar quieto. Esto también favorecerá la capacidad de prestar atención y aprender.

Bueno… Esto es sólo una pequeña pincelada de todo lo que puede lograrse con el trabajo de base, en la base del desarrollo.

Teniendo una buena base es como los niñ@s podrán enfrentarse si dificultades a cualquier reto en su aprendizaje y en la vida.

He preparado este nuevo vídeo para contártelo (pido disculpas por fallos en la edición que afectan a la calidad):

Ya sabes que puedo ofrecerte varias opciones de formación, desde la más sencilla a la más completa de modo que tú también aprendas a trabajar en la base del desarrollo de los niñ@s, facilitándoles que adquieran las herramientas necesarias para aprender con facilidad.

Si te apetece formarte, agenda una sesión gratuita conmigo y nos vemos para hablar de ello. Haz clic en el botón y nos vemos:

«LA CLAVE EN EL DESARROLLO INFANTIL: LA CONEXIÓN CEREBRO-CUERPO, CUERPO-CEREBRO»

¿Trabajas su aprendizaje abandonando su desarrollo?😦

Si trabajas su aprendizaje, no estarás trabajando su desarrollo de base.

¿Si el desarrollo de los niños depende de realizar conexiones entre su cuerpo y su cerebro, su cerebro y su cuerpo… si depende del crecimiento y maduración de áreas de base en nuestro cerebro y estas áreas crecen y maduran gracias a las experiencias con el cuerpo y el movimiento… entonces… QUÉ HACEMOS APILANDO BLOQUES, HACIENDO PUZZLES, APRENDIENDO LOS COLORES, LAS LETRAS O LOS NÚMEROS?

BUENA PREGUNTA…

Me la hacen a menudo los padres y profesionales que trabajan con niños con dificultades cuando conocen el neurodesarrollo y comienzan a darse cuenta de lo que realmente supone el desarrollo del ser humano.

El aprendizaje de las palabras, la lectura, la escritura, los colores, las formas geométricas … depende de que el niño haya alcanzado un buen desarrollo cerebral.

Igual que el poder controlar su conducta, su movimiento, sus impulsos, cómo se relaciona con los demás, cómo reacciona ante situaciones diversas … también depende del grado de maduración alcanzado.

Y por “maduración” no hemos de entender algo que llega simplemente con el tiempo, no.

El tiempo es un factor importante, pero no es suficiente para lograr ni la maduración ni el crecimiento de ningún ser vivo. El tiempo por sí solo no logra una maduración, sino que el cerebro, como cualquier ser vivo, necesita de nutrientes, necesita estar bien alimentado para lograr crecer madurar y desarrollarse.

En el caso del cerebro, la principal alimentación llega a través de los sentidos. El cerebro crece y se desarrolla con la estimulación que recibe de su entorno: esto supone cada vivencia, cada sensación, cada cosa que el niño ve, que escucha, que toca, que experimenta… cada vez que se mueve o siente su cuerpo está conectándose con su cerebro y está haciéndolo madurar.

Esta maduración y desarrollo será lo que permita a los niños contar con las herramientas necesarias para poder aprender y poder controlar su conducta.

Por esto cuando un niño o una niña no logra aprender como los demás o no alcanza alguno de los hitos como sería de esperar para su edad, hemos de pensar que algo está fallando en su desarrollo.

Debemos pensar que no cuenta con las herramientas, con los requisitos necesarios para poder alcanzar ese hito del aprendizaje o del desarrollo.

Los niños no se comportan y no aprenden “como quieren”, sino que lo hacen “como pueden”. Y si no lo hacen “mejor” o como esperamos que lo hagan, es porque no cuentan aún con lo que necesitan para poder aprender y comportarse como lo hacen el resto de sus compañeros.

Entonces, si no se ha completado el desarrollo y la maduración cerebral de estos niños, habremos de trabajar justo ahí: ofreciendo al cerebro los estímulos que necesita y que la naturaleza diseñó como óptimos para lograr la maduración cerebral y completar el desarrollo.

Y estos estímulos NO son trabajar con las palabras, los colores, las formas, los números…

El cerebro del ser humano no se desarrolla sentado a una mesa y haciendo un trabajo con fichas, con puzzles, con bloques para apilar.

El cerebro del ser humano necesita de otro tipo de estimulación mucho más “básica” para desarrollar esas áreas “de base” sobre las cuales se construye el aprendizaje y el control de la conducta.

Cuando los niños cuentan con bases bien fuertes y estables todo lo demás se producirá de una manera fluida y sin dificultades.

Si tu hijo o tu hija, tus alumnos o los niños con los que trabajas, tienen dificultades en su aprendizaje y/o su conducta, es muy probable que se deba a fallos en su desarrollo, a un desarrollo no completado.

Trabaja ahí: en el desarrollo. Y no te centres exclusivamente en su aprendizaje. No te quedes en “enseñarle” cosas, estimula su cerebro.

Porque el aprendizaje y la conducta dependen del desarrollo, pero ¡esto NO ocurre al revés!

Si estás trabajando sentado a una mesa con tu hijo, piensa que no estás trabajando su desarrollo, no su desarrollo de base.

Trabaja con su cuerpo y con el movimiento y entonces sabrás que le estarás dando las herramientas que necesitará para aprender, para desarrollar el lenguaje, para poder leer, escribir, comprender las matemáticas, para tener un mayor control de su conducta, de sus emociones y de cómo se relaciona con los demás.

Pero no cualquier movimiento o cualquier trabajo con el cuerpo es el adecuado, sino que habremos de llevar a cabo el trabajo corporal y de movimiento que el cerebro necesita para lograr un buen cableado de esas áreas de base sobre las cuales se sustenta todo el desarrollo y el aprendizaje de la persona.

Si quieres conocer cuál es esta forma de trabajar con el cuerpo y el movimiento, infórmate sobre el neurodesarrollo. Puedes conocer en qué consiste viendo mi masterclass gratuita. Por verla te llevarás un regalo en forma de pdf con juegos de estimulación táctil y vestibular. Espero que te guste. Sólo tienes que hacer clic en el botón para inscribirte:

https://www.youtube.com/watch?v=3caR1Zik6bc

¿QUÉ ES EL NEURODESARROLLO?