Hazles un regalo a tus hijos: COMPARTE TUS INTERESES y aficiones.

Vídeo
Comparte tus intereses y aficiones con tus hijos cuando son pequeños, será un verdadero regalo para ellos, para toda su vida.
Existe un momento en el cual los niños se interesan por absolutamente TODO. Es el momento en el cual están aún en Educación Infantil. Los niños menores de seis años disfrutarán de cualquier cosa. Pero con una condición: hacerlo contigo.
Tienen a esta edad una gran necesidad de estar con sus padres y les interesa todo lo que hacen éstos.
Te imitan, te siguen a todas partes y quieren “jugar” contigo.
Aún no diferencian “jugar” de “aprender”, son dos conceptos que van unidos, son prácticamente la misma cosa.
Por ello disfrutan de todo lo que hacemos con ellos, y mucho más aún si nosotros, los padres disfrutamos también.
Si eres padre o madre, no dudes en compartir lo que te apasiona con tu hijo o hija.
No hay una edad demasiado temprana. Pero sí una edad en la que ya será tarde para intentarlo.
Crear intereses en un niño o niña pequeña es fomentar su curiosidad y aprendizaje. Regalarle intereses a disfrutar juntos ahora, servirá de base para que adquiera más intereses en el futuro.
Una persona que disfruta de muchas cosas en la vida, no es solamente una persona más inteligente, sino una persona más feliz.

JORNADA “DESARROLLO Y APRENDIZAJE INFANTIL – NUEVOS ENFOQUES TERAPÉUTICOS” .

Organizada por Laztana para el día 20 de junio, en Barakaldo.

Contaremos con tres importantes ponentes del mundo de la visión, la audición y el desarrollo motriz.

 Estos ponentes expondrán la incidencia de estas áreas en el desarrollo infantil y cómo trabajarlas cuando surgen dificultades en el funcionamiento o aprendizaje del niño.


También contaremos con un rato para hablar de Laztana, de nuestros objetivos y de las características de nuestra asociación.


EL SISTEMA EDUCATIVO EXIGE LOGROS AL NIÑO SIN TENER EN CUENTA SI POSEE LAS HERRAMIENTAS NEUROLÓGICAS NECESARIAS

Publicado en 

ROSINA URIARTE
ESPECIALISTA EN ESTIMULACIÓN TEMPRANA.

El sistema educativo exige logros al niño sin tener en cuenta si posee las herramientas neurológicas necesarias. 

¿Qué se entiende hoy por estimulación temprana?
Es una forma de concebir la educación y el tiempo
que pasa el adulto con el niño. Tiene como objetivo
apoyar su desarrollo en el momento más importante
ya que el cerebro es más plástico y está en pleno
crecimiento. Trata de ofrecer múltiples y variados
estímulos de forma que se creen nuevas conexiones
entre neuronas, y estas conexiones se fortalezcan
creando circuitos neurológicos que duren toda la
vida. Para lograr estos circuitos, hemos de repetir los
estímulos un número mínimo de veces.
¿Cuáles son los periodos más importantes en la
maduración del niño?
El período más importante de todos son los primeros
14 meses de vida, desde la concepción hasta que el
niño se pone a caminar y comienza a hablar. Luego,
el siguiente período en importancia es hasta los tres
años y por último, el que va de los tres hasta los seis,
cuando el niño ya ha adquirido todas las destrezas
del ser humano y está listo para iniciar el aprendizaje
formal en la educación primaria.
Neurología y estimulación temprana, ¿cómo se
conectan?
Conectan forzosamente ya que la Estimulación
Temprana ha de conocer y ser absolutamente
respetuosa con el proceso de crecimiento y
maduración cerebral para lograr su objetivo. La
Estimulación Temprana se basa en los conocimientos
de la neurociencia.
¿Cómo se puede trabajar en la nueva escuela
infantil?
La Estimulación Temprana no ha de entenderse
como algo separado del resto de actividades que
se realizan en la escuela infantil. Como decía, es un
nuevo concepto sobre cómo emplear nuestro tiempo
con los niños y saber que, además de realizar una
labor pedagógica, estamos apoyando su desarrollo.
Las actividades más típicas de la Estimulación
Temprana pueden perfectamente introducirse
en el día a día del aula de infantil, mientras que
otras actividades comunes en la misma, pueden
realizarse desde el concepto de la Estimulación
Temprana utilizando las mismas técnicas.
Usted habla de Estimulación Temprana como un
sistema integrador de metodologías. ¿A qué se
refiere?
La mayoría de las metodologías pedagógicas
persiguen el aprendizaje del niño. La Estimulación
Temprana no tiene el aprendizaje como objetivo
principal, pero el aprendizaje se produce como
una consecuencia de la labor llevada a cabo por
la Estimulación Temprana. No podemos entender
el aprendizaje sin el desarrollo cerebral, como
tampoco podemos entender una exposición pasiva
del niño a estímulos variados sin que existan
además numerosas experiencias de manipulación y
descubrimiento por parte del niño. La Estimulación
Temprana no solamente contempla ofrecer
estímulos, sino también oportunidades para que el
niño experimente y disfrute del aprendizaje y de su
desarrollo al mismo tiempo.
¿Qué competencias deben tener los profesionales
de esta educación infantil?
Principalmente necesitan comprender cómo se
desarrolla el cerebro infantil en los primeros años
y cómo aprende el niño. Y conocer unas sencillas
reglas que rigen las técnicas y actividades que
podríamos considerar dentro de la Estimulación
Temprana.
                                            
       • “(El sistema educativo) presiona al niño
            y lo aburre al ofrecerle actividades 
            poco estimulantes y motivadoras”.
En resumen: conocer “el por qué” y “el
cómo” de las actividades de Estimulación Temprana.
¿Se puede volver atrás para reparar errores en la
maduración y desarrollo de un niño? ¿Cómo?
La respuesta es sí, se puede. El poder reparar todos
los errores y el alcance de la reparación dependerán
de la gravedad de estos errores y de que los
estímulos empleados para su reparación sean los
más adecuados y lo suficientemente intensos y
constantes. También depende de la edad del niño
porque la plasticidad cerebral (la capacidad de
“moldear” el cerebro) decrece con la edad y coincide
principalmente con las más importantes etapas del
desarrollo mencionadas anteriormente.
Puede parecer complicado, pero no lo es tanto
cuando comprendemos que se basa en la intención
de estimular abundantemente todas las vías de
entrada de información al cerebro (los sentidos)
para favorecer la maduración cerebral, y también
se basa en “volver atrás” y repasar las etapas del
desarrollo en su correcto orden de modo que el
cerebro del niño tenga “una segunda oportunidad”
para madurar.
Nuestra sociedad ha cambiado vertiginosamente,
y la educación y los colegios deben también
evolucionar con ella. ¿Las necesidades del niño
en las primeras edades han cambiado o siguen
criterios de evolución más primitivos y naturales?
Las necesidades de los niños siguen siendo las
mismas de siempre, muy especialmente en los
primeros años. Debemos volver a “lo natural”, a lo
que se nos ha olvidado porque la sociedad nos ha
inculcado que lo mejor es un parto enfocado en las
necesidades de la madre, que la leche de fórmula
es más conveniente que la lactancia, que el niño
debe dormir solo desde el principio, que nos conviene
utilizar la maxicosi o el parquecito para que el niño
esté seguro, no se ensucie y nos permita tener más
tiempo libre, o que debe empezar a socializarse ya
con dos años y sentarse en una mesa a aprender a
leer y a escribir ya desde los tres.
En estas primeras edades, el niño necesita mucho
contacto con sus padres y cuidadores, necesita
moverse en plena libertad, experimentar con su
cuerpo y explorar el entorno. Necesita disfrutar de las
cosas que le plantamos hacer en el aula. Tener todas
las oportunidades para aprender y desarrollarse
plenamente, sin metas, sin exigencias, sin presión.
“La Estimulación Temprana no ha
 de entenderse como algo
separado del resto de actividades que
se realizan en la escuela infantil”.
El sistema educativo exige logros por parte del niño
sin atender a si el niño cuenta con las herramientas
neurológicas, sin percatarse de si el niño está
preparado para lo que se le exige. Presiona al niño y
lo aburre al ofrecerle actividades poco estimulantes
y motivadoras, actividades que no corresponden a su
momento de maduración. La Estimulación Temprana
tiene muy en cuenta este momento en cada niño
y jamás le presiona para obtener resultados. La
Estimulación Temprana da sin esperar recibir a
cambio. Pero la experiencia de quienes la llevamos
a cabo nos muestra que cuando de esta manera
actuamos, los niños lo dan todo.

UN NUEVO CONCEPTO DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA: SISTEMA INTEGRADOR DE METODOLOGÍAS


 Por Rosina Uriarte

El pasado 15 de noviembre de 2014, nos reunimos profesionales internacionales del mundo de la enseñanza en el VII Foro Europeo de Educación y Libertad en Madrid. Acompañándonos en este encuentro había cientos de asistentes procedentes de gran parte de los colegios privados de todo el país.
Las ponencias a las que tuve la suerte de asistir, fueron todas interesantísimas. Se expusieron métodos e ideas novedosas para la Educación Infantil.
Sin embargo, lamentablemente fui la única que mencionó el “desarrollo infantil” y el “cerebro”. Me gustaría que tuviésemos la formación necesaria para poder considerar el desarrollo infantil en nuestras metodologías. Que perdiésemos el miedo a hablar del cerebro, y que tuviésemos bien presente que los niños necesitan alcanzar un óptimo desarrollo cerebral para enfrentarse a su escolaridad.
Por este motivo, el período de la Educación Infantil es tan importante. En este período es cuando podemos ver si un niño ha madurado neurológicamente como sería de esperar (perdamos también el miedo a la palabra “neurológico”, que hace referencia al sistema nervioso, al cerebro, ya que es éste el que aprende en el colegio, el que se mueve, el que habla, se relaciona, lee, escribe, realiza cálculos matemáticos… el cuerpo del niño es tan sólo el vehículo que utiliza el cerebro para hacerlo todo). Y es el período en el que podemos actuar para corregir aspectos que no evolucionan como quisiéramos, o para prevenir que puedan surgir.
A continuación dejo un resumen de mi ponencia “Un nuevo concepto de Estimulación temprana: sistema integrador de metodologías”.
La Estimulación Temprana se basa en los conocimientos de la neurociencia sobre cómo se desarrolla el cerebro, cómo funciona y cómo su grado de maduración afecta el aprendizaje y el comportamiento del niño.
Resulta, sin embargo, habitual que se critique y se desestime la Estimulación Temprana cuando se discuten métodos utilizados en la Educación Infantil. Normalmente estas críticas se deben al desconocimiento sobre la Estimulación Temprana, sus objetivos y las técnicas utilizadas. Sobre el por qué utilizamos estas técnicas y cómo lo hacemos.
Lo más curioso es que en ocasiones, son los propios educadores quienes más oposición muestran. Pienso que la única razón posible es, de nuevo, el desconocimiento.
Mi intención es demostrar cómo no debe existir una contradicción entre diferentes métodos que puedan utilizarse en la Educación Infantil, sino todo lo contrario: que no sólo es posible combinarlos, sino que resulta de lo  más conveniente hacerlo.
Cuando hablamos de “desarrollo infantil” nos referimos muy especialmente al desarrollo cerebral del niño. El cerebro no madura por sí solo, porque esté programado para hacerlo, sino que necesita de la estimulación del entorno para crecer, desarrollarse y funcionar adecuadamente.
El objetivo primero y último de la Estimulación Temprana es apoyar este desarrollo para que sea lo más pleno posible.
Este objetivo se traduce en fomentar la constitución del mayor número posible de conexiones neuronales, y que éstas, tras la repetición, se conviertan en circuitos neurológicos que no sólo desarrollen física y estructuralmente el cerebro del niño, sino que le doten de funciones y habilidades que puedan servirle a lo largo de toda su vida. Esto se pretende lograr ofreciendo al niño gran variedad de estímulos de calidad.
Otro de los objetivos de la estimulación temprana es crear un amplio abanico de intereses en el niño. Intereses en diferentes áreas por las que pueda sentir curiosidad en su futuro aprendizaje escolar y en la vida en general. Por este motivo le brindamos estímulos relacionados con muchas áreas y trabajamos el desarrollo motor, el lenguaje, la lectura, un segundo idioma, el arte, las ciencias (los llamados “conocimientos enciclopédicos”), las matemáticas, la música, etc. La edad de la Educación Infantil es un momento excelente para esto pues al niño pequeño le interesa absolutamente todo lo que le planteemos de una forma atractiva. Y es el momento de hacer que las cosas que ahora le atraen, le interesen más adelante.
Para conseguir nuestro gran objetivo de crear nuevos circuitos neuronales, debemos tener en cuenta unas premisas que marcarán la realización de cualquier actividad dentro de la estimulación temprana.
Éstos son los requisitos que debe cumplir una actividad de Estimulación Temprana:
–           Adecuación al desarrollo del niño. Esto quiere decir que la actividad debe ser acorde a las capacidades y necesidades del niño en el momento del desarrollo en el que se encuentra. No debemos pedir al niño que realice acciones para las cuales aún no esté preparado.
–           Atracción. La actividad debe atraer al niño y éste debe disfrutar con ella. Para lograrlo debemos utilizar estímulos con la suficiente intensidad y calidad de forma que llamen la atención del niño.
–           Brevedad. La actividad debe ser corta para que el niño mantenga su atención el tiempo suficiente y no llegue a aburrirle haciendo que pierda el interés.
–           Rapidez. Los adultos tendemos a ir demasiado despacio, perdiendo con ello la atención del niño. La rapidez con la cual se ofrecen los estímulos (especialmente visuales y auditivos) influye en el aprendizaje y en el logro de los objetivos perseguidos por la Estimulación Temprana (el aprendizaje no es uno de sus objetivos, sino una “feliz consecuencia” de hacer bien el trabajo).
–           Repetición. Repetir los estímulos es vital para que las conexiones neuronales creen circuitos. Es así como madura el niño y aprende: a base de repetir y repetir… lo que no se repite un número suficiente de veces no llega a automatizarse y convertirse en una herramienta cerebral que pueda utilizarse toda la vida en distintas situaciones.
–           Continuidad. Junto a la repetición es muy importante la continuidad. Esto quiere decir que no es suficiente con repetir un número de veces si estas repeticiones están demasiado espaciadas en el tiempo. La estimulación debe ser diaria siempre que esto sea posible (de lunes a viernes en el colegio).
Las actividades que cumplen estos requisitos están estructuradas y ordenadas para cumplir los objetivos buscados. Pero es importante dejar claro que la estimulación temprana no quita a los niños de jugar, de experimentar o de crear su propio aprendizaje, sino que les ofrece una nueva forma de hacerlo. Los niños lo disfrutan porque ellos viven el aprendizaje y la realización de cosas nuevas como el mejor de los juegos. Y por supuesto, que junto a estas actividades estructuradas, el niño deberá jugar y experimentar de forma libre también. La estimulación temprana no debe quitarle a un niño jamás de hacerlo.
La Estimulación Temprana no contradice ni debe oponerse o sustituir ningún otro método pedagógico aplicado en el aula. La Estimulación Temprana debe considerarse como Doman la denomina: “un regalo”. Por lo tanto, es algo que añadimos al currículo escolar con la intención de enriquecerlo y completarlo.
El aprendizaje se realiza tal y como nos explica el Constructivismo: pasando de lo conocido a lo nuevo, de lo concreto a lo abstracto. El aprendizaje va “construyéndose”  paso a paso gracias a nuevas experiencias que motivan al niño a pasar de un estadio más precario a otro más elaborado. El aprendizaje debe ser siempre activo y las emociones (la motivación y el interés del niño) determinarán el grado de implicación del alumno en su propio aprendizaje.
Sólo cuando existe experimentación, manipulación, descubrimiento… es cuando se produce el verdadero aprendizaje.
La Estimulación Temprana cuenta con muchas actividades estructuradas, que requieren que el niño sea un mero “espectador” como en el caso de los bits de inteligencia, por ejemplo (esto no es así en las actividades de movimiento o manipulación). Estas actividades se componen muchas veces de áreas de interés muy alejadas del niño, sobre las que éste no posee ningún conocimiento previo.
En esta propuesta, el niño no experimenta, no dirige su aprendizaje de lo conocido a lo novedoso… Todo es novedoso.
Es lógico que parezca que estamos hablando de dos enfoques totalmente contradictorios.
La principal diferencia que marca ambos enfoques metodológicos, es el objetivo. Estamos hablando de dos objetivos diferentes, que de ninguna manera han de contradecirse el uno al otro, sino que deben complementarse si queremos apoyar al niño en su desarrollo de la forma más completa posible en estas tempranas edades.
– El objetivo de otros métodos: el aprendizaje
– El objetivo de la Estimulación Temprana: crear circuitos neuronales
Ambos enfoques inciden en el objetivo del otro. En el aprendizaje que surge de aplicar cualquier otro método pedagógico se crean circuitos neuronales y se ayuda al niño a desarrollarse de forma global.
Y en la Estimulación Temprana también se produce el aprendizaje pues éste no debe ser solamente significativo y partir siempre de lo conocido ya por el alumno, también es importante que se le ofrezca al niño cosas nuevas. Lo novedoso le atrae especialmente, mantiene su atención y le motiva a aprender. Y lo que hacemos con la Estimulación Temprana es acercar al niño a cosas que no tiene en su entorno, como el Coliseo Romano, o los planetas, por ejemplo. Cosas que normalmente no puede manipular ni experimentar con los sentidos (salvo el visual y el auditivo), pero siempre que sea posible, el trabajo de la Estimulación Temprana debe ir también acompañado de objetos manipulables, o que puedan experimentarse con otros sentidos. Una fotografía no debe sustituir a un objeto real que podemos poner al alcance del niño.
En la Estimulación Temprana ofrecemos al niño información sobre la que no dispone de conocimientos previos, le damos estímulos novedosos y le introducimos en áreas desconocidas para él, pero no creamos ningún tipo de desequilibrio pues no pedimos al niño nada de su parte (no se le presiona para que aprenda).
Combinemos ambos objetivos y enfoques metodológicos: demos al niño estímulos para desarrollar su cerebro mientras también le guiamos en el descubrimiento de su propio aprendizaje. Enriquezcamos su medio con estímulos que no le son familiares, mientras le dejamos que explore su entorno familiar y siga aprendiendo de ambas situaciones.
Demos al niño todas las oportunidades que necesita: los programas de repaso de patrones básicos del desarrollo neuromotor (actividades de movimiento dirigidas y repetidas que repasan las principales etapas del desarrollo físico a través del movimiento) y también juego libre y simbólico.
No podemos dirigir y estructurar todo el aprendizaje del niño, pero tampoco debemos perder el precioso tiempo en estos primeros años.
“El objetivo básico de cualquier programa educativo….: acercar al niño al máximo nivel de desarrollo global de todo su potencial.”,nos dice el doctor Jorge Ferré. ¿Y qué es mejor para acercar al niño a su máximo potencial? ¿Dejarle a la merced de los estímulos de su ambiente y permitir que construya su propio aprendizaje? ¿U ofrecerle un ambiente estimulante en el que pueda hacerlo?

BABYGYM EN LA EDUCACIÓN INFANTIL

BABYGYM EN LA EDUCACIÓN INFANTIL

BabyGym es un método de estimulación del desarrollo en los bebés hasta los 14 meses de edad. Pero se fundamenta en los principios del desarrollo infantil que son válidos para niños más mayores, como lo son muchas de las actividades que propone. Incluso ha comenzado, en Suráfrica, a ser utilizado con éxito con adultos con lesión cerebral para retomar el desarrollo del cerebro desde el mismo comienzo, como una forma de darle una segunda oportunidad de madurar.

Sin embargo, a pesar de su utilidad para de alguna forma “resetear” el cerebro,  BabyGym trabaja principalmente desde la prevención, ayudando al bebé a alcanzar los hitos del desarrollo que hacen que éste sea pleno.

Es una grata experiencia y un método muy útil no solamente para los padres, sino también para aquellos profesionales que trabajan con bebés o niños pequeños y se sientan motivados a brindarles las mejores oportunidades para su desarrollo.

A los bebés les ocurre como a los niños más mayores y a nosotros, los adultos: que si sufrimos de estrés o estamos preocupados por algo, no gozamos de las mejores condiciones para prestar atención y para aprender. En el caso de los niños, el estrés afecta también a su crecimiento. BabyGym enseña a los padres y educadores a relajar a los bebés con masajes, para que estén tranquilos y dispuestos a crecer y a aprender.

Toda la información que recibimos del mundo entra a través de nuestros sentidos y es vital que éstos funcionen de forma cómoda y eficaz. En el recién nacido, los sentidos no están maduros y requieren de las experiencias vividas para lograr una correcta maduración. Pero no todos los niños alcanzan esta maduración deseada y esto puede afectar su aprendizaje y su rendimiento escolar, también puede incidir en cómo se relacionan con los demás. Con BabyGym se aprende a estimular los sentidos de modo que estén bien despiertos para recibir toda la información que rodea a los bebés de la forma más eficiente.

Si la información del mundo entra por los sentidos, nuestras respuestas sólo pueden salir a través del cuerpo. Los bebés necesitan desarrollar un cuerp fuerte y eficaz y BabyGym sugiere actividades para fortalecer sus músculos para que puedan atravesar con éxito por todas las etapas del desarrollo motor del primer año. Estas etapas son vitales como la base sobre la que se sustentará todo el aprendizaje posterior, incluido el aprendizaje social y el cognitivo.

El desarrollo infantil se produce en una secuencia determinada que no podemos alterar: primero ocurre el desarrollo físico, después llegan el desarrollo emocional y social y por último se produce el desarrollo intelectual o cognitivo. Cada uno de estos desarrollos depende de los anteriores, por esto es tan importante el desarrollo físico (el de los sentidos y los músculos).

Éste se produce principalmente en los primeros años de vida y muy especialmente durante los primeros 14 meses gracias a todas las etapas previas a caminar. BabyGym se ocupa de este desarrollo físico, aunque también sienta las bases para los demás.

Es un método nuevo que va cogiendo auge en nuestro país. El pasado sábado, día 4 de octubre, se introdujo en un colegio infantil de Bizkaia. Haurtegi es una bonita escuela infantil de Algorta con un programa innovador para la educación de los pequeños de 0 a 6 años. Este centro pionero convocó a todo su personal para la formación en BabyGym con la ilusión de poder compaginarlo con el programa con el que ya están trabajando.

Dado el interés y el entusiasmo que pude percibir durante esta jornada, les auguro mucho éxito en su labor diaria con sus pequeños alumnos (aunque debería decir “más éxitos” dado que esta escuela infantil lleva ya 43 años de andadura). Fue un placer compartir BabyGym con las profesoras y cuidadoras de Haurtegi.

Rosina Uriarte (instructora de BabyGym)

MARÍA MONTESSORI. IDEAS GENERALES SOBRE EL MÉTODO

Rosina Uriarte

María Montessori, médico psiquiatra, trabajó en el mundo de la educación de niños en edad preescolar, dotando a ésta de un rigor y método que llegó a denominarse “pedagogía científica”.

Este método pedagógico, que desarrolló en 1909, se basaba en el absoluto respeto a las necesidades del niño. Otorgando a éste la libertad necesaria para que se produzca su desarrollo en las condiciones más naturales y óptimas posibles, a la vez que se fomentan su disciplina y sus valores ético-morales.

La aplicación del método llevó a grandes éxitos en el campo de la educación y aún hoy nos resulta un enfoque pedagógico novedoso y necesario, a pesar de haber transcurrido un siglo ya desde su creación. Lo realmente incomprensible es que en 100 años no hayamos tenido la oportunidad de aplicar a nuestro sistema educativo más de lo que esta sabia y visionaria mujer intentó transmitirnos.

” La única acción eficaz en esa época (de los tres a los seis años) será la que tiende a ayudar al completo desarrollo de la vida. Por eso es preferible evitar rigurosamente el detener los movimientos espontáneos y renunciar a nuestra costumbre de obligar a los niños a realizar actos por la imposición de la propia voluntad; a menos que se trate de actos inútiles y perjudiciales” (Montessori, 1909).


En este sistema pedagógico se insiste en la importancia de conocer bien las diferentes etapas del desarrollo del niño y los llamados “períodos sensitivos” (momentos en los que el niño está especialmente predispuesto por su desarrollo cerebral para determinados aprendizajes). La pedagogía y la educación se adaptan a estos períodos, se adaptan al niño en lugar de ocurrir lo contrario, que exijamos al niño adaptarse al sistema.

“Cuando el niño hace ejercicios según la necesidad de su presente sensitivo, progresa y alcanza grados de perfección que son inimitables en otros momentos de la vida, y en lugar de fatigarse aumenta su propio vigor y gusta de la alegría que procede de satisfacer una necesidad real de la vida.”

Hoy vemos muchos problemas de conducta y dificultades de aprendizaje por nuestra imposición de un sistema forzado a todos los niños por igual, sin tener en cuenta sus diferencias individuales y lo que es peor e imperdonable, sin tener en cuenta las necesidades dadas por su momento evolutivo dentro del aprendizaje.
El aula Montessori es una novedad en sí misma pues desaparece de ella el banco sobre el que debían estar sentados e inmóviles los niños escuchando a su profesora. El ambiente se adapta al niño activo, transformándose en una auténtica “Casa de niños” donde éstos se desenvuelven en tareas cotidianas e intelectuales, entre un mobiliario adaptado a su tamaño, a su fuerza y a sus posibilidades y necesidades.

El niño se mueve con total libertad (“la libertad del niño debe tener como límite el interés colectivo”) descubriendo su entorno, formando su autodisciplina, su independencia y desarrollando su inteligencia. El educador tiene la misión de ayudar al niño en este descubrimiento personal para lo cual organizará el espacio, el ambiente y el material en función del interés del niño y de lo que éste deba aprender en el momento evolutivo en el que se encuentre.
“Se podría resumir el método Montessori diciendo que es un método basado en un principio de libertad en un medio preparado.” (Standing, 1974).

Fue muy novedoso el material diseñado para lograr estos fines. Un material de carácter principalmente sensorial, que desarrolla la inteligencia del niño a través de los sentidos, como corresponde al aprendizaje natural de los niños de tres a seis años.
El material invita al niño a moverse, a tocar, a experimentar, encajar, medir, pesar, ver, escuchar, oler, degustar… Motiva al niño a repetir una actividad hasta completarla con éxito observando y clasificando objetos, encontrando semejanzas o las más sutiles diferencias. Siempre en un ambiente lúdico pero a la vez silencioso, ordenado y muy respetuoso con sus compañeros.

Una importante cualidad de este material es su carácter autocorrectivo. El profesor se limita a mediar de forma indirecta en la actividad del niño, asegurándose de que éste sepa lo que debe hacer, pero sin interferir en su aprendizaje, el cual se produce cuando el niño es consciente de sus errores y a través de la repetición del ejercicio consigue corregirse a sí mismo. “Es preciso que el niño se perfeccione por sí mismo a costa de su propio trabajo.”
“El niño debe ser ayudado a actuar y a expresarse, pero no debe el adulto actuar en su lugar sin una necesidad absoluta. Cada vez que el adulto ayuda al niño sin necesidad, obstaculiza su expansión y, consecuencia grave de un error de tratamiento en apariencia tan ligero e insignificante, detiene o desvía en algún detalle el desenvolvimiento infantil.”
Con el método Montessori los niños entran en la educación primaria con conocimientos precisos y afianzados en las áreas del lenguaje, la lectura, la preescritura, la música, la aritmética, la geometría… habiendo desarrollado sus habilidades motrices gruesas y finas. Habrán aprendido además a controlar sus impulsos, a mantener el silencio, cuidar el material y el entorno. A relacionarse y comportarse adecuadamente.

“Las tendencias que llamamos “malas” en los niños pequeños de tres a seis años de edad, son a veces sencillamente las que “nos molestan” a los adultos, cuando, no comprendiendo sus necesidades, les evitamos cada movimiento, cada tentativa para guiarse a sí mismos en la experimentación del mundo que les rodea (tocando las cosas, etc.). El niño, sin embargo, junto con estas naturales tendencias tiene inclinación a coordinar sus movimientos y a recoger impresiones, especialmente sensaciones táctiles, todo lo cual si se coarta, produce en él rebeldía, y esta rebeldía es lo que calificamos de maldad y travesura.”

“Tengamos paciencia con sus lentos y pequeños progresos; mostremos entusiasmo y alegría con sus éxitos. Si podemos llegar a decir: Somos respetuosos y corteses en nuestro proceder con los niños, los tratamos como quisiéramos ser tratados nosotros mismos, entonces estamos seguros de que dominamos un gran principio educativo e indudablemente damos un ejemplo de buena educación.”


Los conocimientos impartidos a estos niños de educación infantil sentarán unas fuertes bases para el aprendizaje formal en la educación primaria. Es la falta de estas bases lo que conduce al fracaso de muchos niños a partir de los seis años. Éste es el mismo concepto que se sigue en la estimulación temprana: aprovechar el momento en el que el niño está más abierto a la adquisición de hábitos, habilidades y conocimientos que servirán de sólidas y necesarias herramientas para el aprendizaje y éxitos escolares futuros.

Para acabar, María Montessori nos recuerda que una educación que respeta y cultiva la actividad interior del niño y sus necesidades de aprendizaje, no debe limitarse a la escuela ni a los maestros, sino que es una cuestión que concierne también a la familia y a toda la sociedad.

Para más información, consultar esta anterior entrada sobre María Montessori con slide show de fotos: HOMENAJE A MARÍA MONTESSORI