LOS SENTIDOS SOSTIENEN EL APRENDIZAJE

Este gráfico representa perfectamente la importancia del buen desarrollo de los sentidos para que todo el aprendizaje se produzca correctamente.

Vemos el aprendizaje del niño en la figura de la edificación de una casa, cuyos fuertes cimientos se construyen gracias a la maduración sensorial. Ésta sostendrá todo el aprendizaje que hará que el niño complete su desarrollo y pueda transitar sin dificultades por la escuela y por la vida.

Es de vital importancia tener esta “casita” presente cuando vemos un niño con dificultades en su aprendizaje. Para recordarnos que demasiadas veces nos empeñamos en trabajar en el tejado o el último piso de la construcción del aprendizaje, olvidando los cimientos. Cuando es precisamente en éstos, donde se gestan las dificultades y donde es necesario trabajar para que los síntomas que vemos en el tejado desaparezcan.

Como ocurre con un iceberg, si nos fijamos tan sólo en lo que vemos, corremos el riesgo de obviar lo más importante, lo que más peso tiene. Si nos centramos tan sólo en los síntomas de una dificultad de aprendizaje, también corremos el riesgo de no mirar en el lugar donde estas dificultades nacen, haciendo que nuestros niños se sometan a largos tratamientos superficiales e infructuosos.

Rosina Uriarte

VISITA A UNA SALA MULTISENSORIAL SNOEZELEN

El pasado día 1 de diciembre, fui invitada a las primeras jornadas Snoezelen en La Casa de Lola, en Urduliz, Bizkaia.

Acudí con gran curiosidad por conocer una sala de estimulación multisensorial Snoezelen y realmente me sorprendió y me gustó mucho lo que vi y experimenté en la misma. También me sorprendió muy gratamente el centro, que cuenta además con una sala de Integración Sensorial y otras en las que trabajan profesionales de diferentes disciplinas.

La Casa de Lola ha sido creada con la intención de hacer realidad este trabajo multidisciplinar imprescindible para sacar adelante a los niños con dificultades en su desarrollo. Y para ello no se ha escatimado ningún detalle con el fin de convertir el centro en un lugar muy acogedor y “a la última” en todo lo necesario para lograrlo.

En cuanto a la sala Snoezelen, reconozco que yo había tenido mis reticencias sobre un lugar en el que en principio pueda parecer destinado a “estimular por estimular”. Sin embargo, esta impresión provenía del desconocimiento de las características y el funcionamiento de una sala de estimulación multisensorial.

El término “Snoezelen” deriva de dos palabras holandesas: “snuffelen” y “doezelen”que significan “explorar” y “relajarse”. El propósito es ofrecer un espacio destinado a “despertar” los sentidos de aquellos que los tienen “dormidos”, y relajar a las personas que sufren ansiedad, estrés o dolor.

Después de mi inicial miedo a que una sala llena de estímulos pudiera generar excitación y llevara a una sobreestimulación en algunos niños, he podido comprobar que este ambiente está rigurosamente controlado por profesionales formados en estimulación sensorial que hacen que ésta sea gradual y adaptada a las necesidades de cada persona.

Y mi experiencia personal fue desde el primer momento, de una maravillosa sensación de calma y de bienestar.

Lo primero que se percibe es un suave olor a canela en un ambiente acogedor de tenues luces cambiantes. A todo esto lo acompaña una música intimista y relajante.

Tras esta primera y agradable impresión, nos dieron la oportunidad de ir examinando la sala probando los diferentes estímulos, fue realmente una experiencia única y divertida además de seguir resultando de lo más relajante.

La columna de burbujas cambia de color a demanda o puede parar las burbujas si lo deseamos. Supone un estímulo visual casi hipnótico y el tacto con la columna ofrece una sensación sorprendente.

La piscina de bolas es parecida a las que podemos encontrar en los parques infantiles. Pero las bolas no son de colores, sino transparentes, de modo que absorben la luz de color que invade toda la piscina y que fácilmente puede elegir el niño que está dentro.

Estas instalaciones no se contemplan como simple estimulación pasiva por parte del niño o el adulto en tratamiento, sino que se les invita a ser un agente activo y participativo en el proceso. Esto supone un elemento motivador que potencia su recuperación.

Por ello, muchos de estos objetos están enfocados al trabajo manipulativo y creativo por parte del usuario a la vez que suponen un estímulo importante para su sistema nervioso.

Éste es el caso de la gran “cola de caballo” de fibras luminosas o la escalera de colores que cambia de tonalidades en función de los sonidos producidos por el propio niño.

Y por último, he de hablar de la “atracción estrella” de la sala: la cama de agua. Ésta se mantiene a una temperatura muy agradable para mecerte suavemente en cuanto te tumbas sobre ella. Pero esto no es todo… Lo inesperado es que la música que suena en la sala sale de dentro de la templada y acogedora cama. Es difícil describir la sensación que produce la vibración de la música atravesando el agua y vibrando a través de tu sistema óseo y de todos tus órganos. ¡Es realmente fantástico! Quisiera una quedarse tumbada allí un buen rato. La cama de agua musical es una de las experiencias más sorprendentes y cautivantes que he vivido. Estoy convencida de que sólo puede ser beneficiosa para la mayoría de las personas porque el placer y el bienestar son sin duda reparadores.

Estas salas Snoezelen reciben a niños con todo tipo de lesiones y dificultades en su desarrollo, pero también a personas que sufren estrés postraumático o dolor crónico, sin olvidar enfermedades degenerativas comunes en la tercera edad.

Termino ya dejando un enlace a la página web de La Casa de Lola: http://www.lacasadelola.net/

Y un vídeo en el que podéis conocer el centro y a la propia Lola, inspiradora del mismo y ejemplo claro de que grandes avances son posibles cuando se realiza un trabajo adecuado y constante.

Rosina Uriarte


LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y LA INTELIGENCIA


Publicado en rtve.es 26-10-2009

¿Se puede estimular la inteligencia de un niño para que sea superdotado?¿Sirven las técnicas de estimulación temprana o los programas de cálculo matemático? La inteligencia depende del entorno cultural, familiar y educativo, pero también depende de los genes. Sí que se puede estimular, pero no se puede desarrollar de tal manera que un niño pueda llegar a ser superdotado. Tampoco un niño superdotado desarrollará su inteligencia si no recibe una estimulación adecuada.

VER VÍDEO

¿POR QUÉ ME SIENTO DIFERENTE?


¡Qué bonito libro, Bárbara! ¡Gracias!

En este cuento conocemos a cinco niños y les vemos desenvolverse en situaciones cotidianas de un día cualquiera… Acuden a sus clases en el colegio, hacen educación física y manualidades, comen en el comedor, juegan en el patio, van a la piscina en autobús, al parque…

Berta Lu, David, Joan, Sasha y Jana nos cuentan en primera persona cómo se sienten en cada momento y por qué se ven “diferentes”.

Muchos niños son “diferentes” porque interpretan el mundo que les rodea y las cosas que les ocurren de una forma muy intensa o incluso dolorosa. O puede ocurrir todo lo contrario, que apenas se den cuenta de nada y cometan continuamente errores. En cualquiera de estos casos los vemos como niños “raros”, “maniáticos”, “tercos”, “movidos” o demasiado “tranquilos”, “quejicas” o muy “duros”, “agresivos”, “torpes”, “retraídos”…

¿Qué es lo que hace que estos niños se comporten de una manera inusual y no se adapten como sus compañeros a situaciones sencillas y diarias convirtiéndolas muchas veces en “difíciles”? La explicación puede (y suele) estar en una disfunción de la Integración Sensorial.

Esto nos lo explica muy bien Bárbara Viader en su nuevo libro. Un libro también inusual pues va dirigido no sólo a los padres y demás adultos interesados, sino también a los propios niños.

Resulta atractivo, clarificador y un placer.

El libro está publicado por el CEI Centre d’Estimulació Infantil de Barcelona. Si te intresa contactar con Bárbara Viader por su libro, hazlo a través de su página web del CEI en Barcelona: http://www.ceibarcelona.com/
O en su correo electrónico: [email protected]
Rosina Uriarte

¿POR QUÉ CAMINA DE PUNTILLAS?

Rosina Uriarte

Es un hecho que muchas veces llama la atención y nos preguntamos la razón de que algunos niños caminen de puntillas.

Que los niños experimentan con su cuerpo y el movimiento, que a todos les gusta andar sobre los dedos de sus pies en alguna ocasión, es cierto. Es muy posible que el caminar de esta forma aporte información diferente al niño en cada paso que da, lo cual le provoque placer al hacerlo. Pero suele ocurrir que son los mismos niños quienes insisten en hacerlo una y otra vez.
Seguramente habrá varias explicaciones, y por supuesto no todas ellas reflejarán un “problema” que se deba solucionar. Este artículo no pretende dar respuesta a todas las posibles razones por las que los niños caminan de puntillas, pero analizaremos tres de las que nos proponen los expertos.

1. El reflejo de Babinski se halla en el niño al nacer, pero debe haber desaparecido al final del segundo año de vida. Es la reacción automática que hace que el bebé extienda todos los dedos del pie cuando estimulamos la planta del mismo. Lo hace extendiendo los dedos hacia el lado contrario que el pulgar, que mira hacia arriba (los dedos quedan abiertos como un abanico).
Con los reflejos primitivos ocurre a veces que no se integran o inhiben como sería de esperar en un desarrollo correcto. Esto puede afectar el desarrollo pues sería como si faltase un eslabón en la cadena del mismo. Los reflejos primitivos deben inhibirse (que no desaparecer del todo), deben dejar paso a reflejos posturales más complejos y maduros.
El reflejo de Babinski se inhibe cuando el bebé se arrastra (a los siete meses más o menos). En la acción de reptar, el niño empuja el suelo con su dedo gordo del pie para darse impulso y avanzar hacia delante. Los niños que no han reptado pueden tener este reflejo activo y esto provocaría que se sintieran más cómodos caminando de puntillas puesto que al estimular el suelo la planta del pie, sus dedos se disparan en direcciones opuestas. Andan de puntillas para evitar que se active este reflejo, o precisamente porque el reflejo está activo.
Para inhibir esta acción refleja, el mejor ejercicio es el arrastre, que debe ser contralateral: al mover la pierna derecha el niño avanzará ayudándose del brazo izquierdo y viceversa.

Otra posibilidad es realizar un movimiento rítmico en el que el niño se mece estando boca abajo, con las manos abiertas sobre el suelo a la altura de las orejas y los pies rectos con los dedos levantados contra el suelo. Los codos no deben estar apoyados, la barbilla estará pegada al pecho, y el cuello y cabeza deberán formar una línea recta con la espalda. En esta postura, el niño debe empujarse rítmicamente con los dedos de los pies de modo que realice un movimiento longitudinal desde los pies hasta la cabeza, meciéndose hacia delante y volviendo a la postura inicial (no hay desplazamiento como en el arrastre, sólo se trata de un mecimiento hacia delante). Este ejercicio ayuda a inhibir el reflejo de Babinski.

2. Algunos niños tienen disfunciones en la Integración Sensorial. Esto implica que sean extremadamente sensibles a determinados estímulos (puede ocurrir que les molesten sonidos que los demás apenas perciben, que no soporten la ropa, el aseo diario, los olores…), o también puede ser que sean demasiado poco sensibles (parecen nunca hacerse daño, no les impresionan las alturas, los movimientos bruscos…).

Cuando la hipersensibilidad se da en la planta del pie (en esta zona existen numerosos receptores sensitivos conectados con el resto del cuerpo a través del sistema nervioso), es muy posible que el niño opte por caminar de puntillas para evitar el contacto con el suelo o la suela del zapato.
En estos casos de hipersensibilidades, en los que muy a menudo no somos los padres capaces de ponerles los calcetines o el calzado al niño sin llegar a la “pelea”, conviene realizar una estimulación táctil y propioceptiva en el pie del pequeño. Esto significa masajear la planta del pie de forma profunda, con fuerza. Así podemos relajar la zona y preparar al niño para calzarle a diario. Tras un tiempo de estimulación de este tipo podría el niño superar esta hipersensibilidad en la zona plantar (sería en este caso bueno consultar con un profesional de la Integración Sensorial que nos guiase adecuadamente en el logro de este objetivo).
Desde la Integración Sensorial se recomienda además jugar a caminar con pesos en ambas manos (equilibrando el peso de ambos lados), cargar con bolsas, llevar algo pesado en los bolsillos… trepar, andar por un tronco, chutar un balón… o caminar descalzo sobre la arena o el césped.
3. Por último, podemos considerar uno de los principios de los que nos habla el Brain Gym (seguro no es sólo la gimnasia cerebral la que nos habla de esto, pero es la versión que conozco). El estrés, la tensión emocional, el miedo, la ansiedad, la inseguridad… todos estos sentimientos y estados bloquean el sistema. Esto es: bloquean tanto el cuerpo como el sistema nervioso. Así se entorpece el movimiento, el funcionamiento de la persona en general, pero muy especialmente se entorpece el desarrollo en el niño y se entorpece su aprendizaje.
Una de las soluciones pasa por realizar actividades de estiramiento. Éstas liberan tensiones y hacen que el niño esté más preparado para participar en lo que sucede a su alrededor, mejorando su capacidad de aprender.
Lo que interesa en este caso es el hecho de que estos estados emocionales de estrés y ansiedad, que son desgraciadamente comunes no sólo en adultos, sino también en los niños, llevan a la tensión y acortamiento de la musculatura de la parte de atrás del cuerpo (el cuello, la espalda, las piernas…). Así se acortan los músculos de la pantorrilla y el tobillo haciendo que el niño tienda a caminar más cómodamente de puntillas.

En general se recomiendan estiramientos suaves de la zona de la pantorrilla.

La flexión de pie. Sentado en una silla el niño pone una pierna sobre la otra de modo que el tobillo de ésta quede encima de la rodilla de la otra. Sujeta el tobillo con una mano mientras sujeta la rodilla de la misma pierna con la otra, agrarrándola por su parte interior. Sujeta estos dos puntos haciendo que exista una cierta tensión entre ambos mientras flexiona y estira el pie.
Luego masajea con las manos la parte de la pierna entre la rodilla y el tobillo. Si hay algún punto más sensible al flexionar y extender el pie, se debe masajear.
Seguidamente debe hacer lo mismo con la otra pierna, tobillo y pie.

El bombeo de gemelo. Estando de pie, el niño coloca una pierna delante de la otra. Se inclina hacia delante flexionando la pierna que queda delante (sin extender la rodilla de la pierna flexionada más allá de la mitad del pie) y extendiendo la que está detrás. En esta posición despega el talón posterior del suelo y lo vuelve a pegar al mismo. Debe repetir este movimiento tres veces con cada pierna.
Este ejercicio puede resultar más fácil si el niño se apoya contra una silla o una pared con los brazos estirados. Coloca una pierna hacia atrás mientras se inclina hacia delante flexionando la pierna que avanza. Debe hacer el movimiento de levantar y bajar el talón (presionándolo contra el suelo) de la pierna estirada. La pierna estirada y la espalda deben estar en el mismo plano recto.

Caminar de puntillas es algo considerado normal al iniciarse la marcha y durante el primer año o año y medio, pero si persiste de manera muy constante después de esta edad, debe descartarse que pueda existir una problema que debamos solucionar.
Incluso en los casos de trastornos neurológicos, el hecho de caminar de puntillas puede deberse a alguna de las tres causas que hemos mencionado y puede trabajarse de las maneras sugeridas.

1ª JORNADA INTERPROFESIONAL SOBRE TÉCNICAS DE AYUDA EN DIFICULTADES ESPECÍFICAS DE APRENDIZAJE

Ya está a nuestra disposición la inscripción definitiva para las jornadas sobre dificultades aprendizaje que se celebrarán los días 10 y 11 de Abril en Madrid.

Tienes más información sobre estas jornadas en una entrada anterior de este blog:

En este encuentro habrá interesantes ponencias sobre diferentes enfoques como son la osteopatía, la Integración Sensorial, los métodos Doman y Padovan , la TMR e integración de reflejos primitivos, la nutrición y terapias naturales, la kinesiología y Brain Gym, la biodanza, la pedagogía sistémica, el método Melqur y la terapia Transgeneracional. Junto a esto se expondrán técnicas de trabajo de la visión y la audición en cuanto a su incidencia en el aprendizaje.

Podrás ver muy pronto el programa definitivo en la página web de la FUNDACIÓN APRENDER.

Las jornadas se celebrarán en el Hotel Rafael Hoteles Forum Alcalá en Alcalá de Henares.

La tarifa será de 180 euros en el caso de realizar el abono antes del 15 de Marzo. El precio incluye la asistencia, el material, cafés y la comida del sábado.

Para recibir la hoja de inscripción o más información, escribe a la siguiente dirección:

Organizado por Eva Rodríguez de Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos e Irene Ranz de la Fundación Aprender

SE CELEBRÓ EL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE INTEGRACIÓN SENSORIAL

Rosina Uriarte

Ayer, día 27 de junio de 2009, se celebró en Oviedo el primer congreso nacional de Integración Sensorial.
En el mismo había mayoría de presencia de terapeutas ocupacionales especializados en esta terapia, pero también reconocidos profesionales de la optometría comportamental, del desarrollo infantil y de la organización neurológica. También algunos educadores y padres de niños con trastornos en su desarrollo o dificultades de aprendizaje.
El evento tuvo lugar en el Auditorio-Palacio de Congresos Príncipe Felipe y fue organizado por AEIS (Asociación Española de Integración Sensorial). Comenzó con una magnífica bienvenida a cargo de un grupo musical que nos deleitó con la gaita asturiana, tras la cual llegó la bienvenida a la ciudad de Oviedo que nos brindó la concejala de Sanidad, María Jesús Rodríguez Álvarez.
El congreso se hizo en memoria de la doctora A. Jean Ayres, terapeuta ocupacional neurocientífica estadounidense, que creó la teoría y la terapia de la Integración Sensorial en los años 60 del pasado siglo. Ayres nos ofreció un nuevo enfoque para analizar y abordar el comportamiento y funcionamiento humanos: para que éstos sean los adecuados se precisa de un equilibrio sensorial.
“El equilibrio sensorial es la habilidad de usar estrategias para organizar sensaciones internas y externas para poder funcionar con éxito en el día a día.” (Erna Blanche)

El desequilibrio en la integración de las sensaciones puede incidir en todas las áreas de la vida diaria, afectando la atención, la coordinación y el movimiento, las interacciones con los demás, la organización de las tareas y el espacio, el control de las emociones, etc. Para muchos niños y sus padres, lo cotidiano puede llegar a ser realmente difícil debido a disfunciones en el equilibrio sensorial. Y éste está presente en muchos más casos de los que podríamos en un principio imaginar, pues afectaría a la mayoría de los niños con dificultades de aprendizaje, déficit de atención, hiperactividad, retrasos en el desarrollo, autismos y trastornos afines, prematuros, adoptados, niños con síndromes genéticos o problemas motores, visuales o auditivos…
La primera ponencia del congreso corrió a cargo del pediatra puericultor Eduardo Ramos Polo. Un gran triunfo de la Integración Sensorial por lo que supone de reconocimiento de la misma por parte de profesionales de la medicina. Nos habló de la importancia de detectar las disfunciones sensoriales en la consulta pediátrica y de derivar a los niños con estos trastornos al terapeuta ocupacional experto en integración sensorial. De esta forma, con la colaboración de ambos profesionales, es como deben tratarse problemas importantes relacionados con el déficit de atención, la alimentación o el estreñimiento, entre otros. Los resultados de esta colaboración están siendo muy buenos, según confirmó el doctor.
Beatriz Matesanz, terapeuta ocupacional y profesora universitaria, expuso claramente la importante incidencia de las disfunciones sensoriales en el Síndrome de Asperger. Aportó además interesantes datos de un estudio realizado por ella misma con niños de la Federeación Asperger de España y otros niños de un colegio de Madrid como grupo de control.
El terapeuta ocupacional y profesor universitario, Miguel Brea Rivero, se centró en el procesamiento sensorial en el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H). Se apoyó para ello en un estudio propio llevado a cabo con niños de ANSHDA (Asociación de Niños con Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención) de Madrid, y con niños de un colegio como grupo de control. Los resultados de dicho estudio resultaron contundentes. El 80 % de los niños con TDA-H tenían una alta probabilidad de padecer también DIS (Disfunción de la Integración Sensorial).
Teniendo en cuenta que el déficit de atención es, junto a la dislexia, una de las máximas causas del fracaso escolar, llegamos a la conclusión que han llegado otros varios estudios que nos indican que los niños con dificultades de aprendizaje se beneficiarían de la terapia de la Integración Sensorial.
De esto fue de lo que nos habló Paola González Ianelli, terapeuta ocupacional de la Confederación ASPACE (La Confederación Española de Federaciones y Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis y Afines). El impacto del procesamiento sensorial en el desempeño del niño en la escuela es grande, por ello es necesaria la colaboración del terapeuta ocupacional y el tutor. El niño sería evaluado por el terapeuta ocupacional para conocer su perfil sensorial. De este modo podría éste asesorar al tutor para que pueda adaptar la realidad escolar del niño a sus necesidades para desempeñarse correctamente. También asesoraría a la familia del niño.
Isabelle Beaudry Bellefeuille, terapeuta ocupacional y presidenta de AEIS, hizo un interesante repaso de los estudios e investigaciones que se han producido en el campo de la Integración Sensorial. De las conclusiones a las que se ha ido llegando y que explican muchos de los trastornos infantiles desde la perspectiva de las disfunciones en la integración de la información que entra a través de los sentidos.
Olga Sánchez Padrón, terapeuta ocupacional que trabaja con adultos autistas gravemente afectados, comparó el trabajo de la integración sensorial con la modificación de la conducta. Las personas con autismo procesan los sentidos de diferente manera al resto. Las conductas desafiantes, por ejemplo, pueden tener una base sensorial y también una base conductual. Es preciso identificar una u otra para poder trabajarla de la forma más efectiva.
Hoy domingo, día 28 de junio de 2009, se reunían exclusivamente los terapeutas ocupacionales que se dedican a la Integración Sensorial en un taller cuyo propósito es el de intercambiar experiencias de su profesión.
La AEIS ofrece información a quienes buscan profesionales cualificados para la evaluación y el tratamiento de los Trastornos del Procesamiento Sensorial (TPS). También a todas las personas o entidades que desean obtener información relativa a la Teoría de la integración sensorial. Para ello AEIS dispone del siguiente correo electrónico:

Y su página web:

PRIMER CONGRESO NACIONAL DE INTEGRACIÓN SENSORIAL

Isabelle Beaudry, presidenta de AEIS y directora de la CLÍNICA DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA BEAUDRY-BELLEFEUILLE

La AEIS, Asociación Española de Integración Sensorial, organiza el próximo 27 de junio, en Oviedo, el primer congreso nacional de Integración Sensorial.
Va dirigido a profesionales del ámbito pediátrico y a padres de niños con alteraciones del desarrollo.
En este enlace se puede acceder a la información del congreso:

UN CAMBIO EN EL CONCEPTO SOBRE CÓMO ABORDAR LOS CASOS DE DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

Rosina Uriarte
Cuando los padres conocemos el diagnóstico de TDA-H (trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad) en uno de nuestros hijos, hay varios tipos de reacciones. Algunos padres se sorprenden y no comprenden que su hijo pueda sufrir semejante trastorno, éstos son los afortunados que no ven un problema claro en su hijo. Digo que son “afortunados” porque está claro que el trastorno no es grave y normalmente abarca solamente al área del aprendizaje. O quizá sí vean a un niño muy movido o por el contrario, demasiado parado, pero no le hayan dado demasiada importancia pues no supone un condicionante en la vida del niño ni de su familia.
Hay otro grupo de padres que sabemos que nuestro hijo tiene un problema desde el día que nace o poco después. Somos los padres que sufrimos una tortura diaria a través del sufrimiento de nuestro hijo y también del nuestro propio. Pues este trastorno puede desestructurar la vida de toda la familia. Y cuando en estas condiciones, llega el diagnóstico, nos parece que llega tarde y que muchas veces se queda bien corto.
Cuando algo nos afecta tanto, y sobre todo cuando atañe directamente a un hijo, los padres nos movemos de forma casi frenética: acudimos a especialistas, asociaciones, leemos libros, buscamos información en internet…
Al cabo de un tiempo, toda esta información se repite una y otra vez. Una vez que lees un buen libro o artículo sobre el TDA-H te das cuenta de que todos los libros y artículos siguientes se parecen. Salvando pocas excepciones, de las que voy a hablar más adelante, las versiones sobre el TDA-H que recibimos los padres son siempre la misma. Es lo que llamo la “versión oficial” pues es la única aceptada por los profesionales de la salud y educación que son los encargados de tratar este trastorno.
Lo que nos ofrecen son soluciones a los síntomas que muestran nuestros niños. Nos aseguran que el problema no es curable por lo que debemos entrenarnos y entrenar al niño a convivir de la manera más llevadera posible con este trastorno. El problema no puede curarse puesto que la raíz del problema no se toca, que es una inmadurez y mal funcionamiento del sistema nervioso. Es el cerebro el encargado de regular la atención que presta un niño en clase, también el encargado de regular sus emociones, su actividad motora, etc.
La medicación supone una solución temporal pues sí incide en las áreas cerebrales activándolas y haciendo que funcionen mejor. Pero no soluciona el problema ya que su efecto es transitorio.
El trabajo cognitivo y conductual, con el que también se trata a los niños con TDA-H, tampoco se propone curarles pues solamente trabaja los síntomas y no el problema. Así se entrena al niño a prestar atención, a controlar sus impulsos y su conducta… se le entrena a hacer todo lo que su sistema nervioso inmaduro le impide hacer. Si un niño tiene problemas con la lectura, se le dan clases particulares y se le hace leer más que los demás niños. Sin tener en cuenta que es precisamente esto lo que él no puede hacer.
Nuestros hijos no son vagos, no. Son auténticos héroes que sobreviven haciendo un gran sobreesfuerzo en el aula para obtener siempre peores resultados que sus compañeros. Y encima después, se les da más de lo mismo en horas extra que pueden suponer un auténtico suplicio… La motivación y la autoestima se ven dañadas lógicamente, y con este panorama es difícil que el niño avance realmente.
Cada día es menos difícil encontrar alternativas a esta situación, por suerte para tantos padres que las hemos buscado. No es aún fácil pues la palabra “alternativas” no está bien vista por parte de los profesionales y de las asociaciones. Enseguida se nos dice que son terapias “no avaladas científicamente”, “sin base científica”, “sobre las que no se ha estudiado o publicado”, “que van a arruinarnos económicamente” o “que sus terapeutas son todos unos charlatanes sin preparación”. También nos aseguran que “sus beneficios no están probados”. Pues bien, después de 11 años de investigar estas alternativas y de experimentar con ellas personalmente como madre, he de decir que solamente la primera afirmación es cierta. No están avaladas ni aceptadas, ésta es la realidad. Todo lo demás no es cierto. Sólo puedo hablar de las terapias que conozco, pero de éstas he de decir que tienen todas una base científica, se han estudiado y se han publicado artículos y libros sobre las mismas, no han supuesto ningún descalabro económico familiar en nuestro caso y desde luego, los terapeutas que he tenido la suerte y el honor de conocer, son excelentes profesionales. Y en cuanto a los beneficios… los hemos comprobado en persona.
¿Por qué no están estas terapias aceptadas? Ésta es una pregunta que me he planteado un millón de veces, aún no he encontrado la respuesta y no puedo imaginarme cuál pueda ser pues ninguna de las posibles respuestas tiene sentido para mí. Se habla de varias razones e intereses por los cuales no se aceptan ni se aceptarán en mucho tiempo. No voy a entrar en este tema polémico. Pero sí diré que como madre no puedo esperar a que las posibles soluciones al problema de mi hijo se avalen científicamente. Simplemente no disponemos de este tiempo…
Frente a la opción de trabajar los síntomas del problema, las terapias alternativas que buscan una organización neurológica, pretenden estimular, activar y hacer madurar las zonas cerebrales implicadas en el déficit de atención y la hiperactividad. Buscan que estas zonas cerebrales funcionen adecuadamente para que así desaparezcan los síntomas (problemas en la atención, dificultades de aprendizaje, excesiva actividad motora, comportamientos no aceptables, estados emocionales preocupantes, etc) y también así desaparezca el problema en sí. Los beneficios no son transitorios, sino definitivos.
Estas terapias no tienen por qué excluir el trabajo cognitivo-conductual o la medicación cuando ésta sea necesaria. Lo bueno sería complementar ambas formas de trabajar con los niños para que éstos obtengan los beneficios de las dos. Pero la organización neurológica se hace esencial y vital si lo que buscamos es solucionar el problema de raíz y para toda la vida.
¿Y si logramos con éxito eliminar los síntomas y por lo tanto, solucionar el problema? ¿Acaso a esto no se le llama “curación”? ¿Por qué nos da tanto miedo esta palabra? Puede que sorprenda, pero al igual que el término “alternativas” no es bien aceptado en ciertos entornos (léase asociaciones de padres de niños con TDA-H, foros sobre el TDA-H, profesionales que trabajan con el TDA-H), no es tampoco bienvenida la afirmación de que este trastorno se puede curar.
Quienes nos atrevemos a insinuarlo recibimos todo tipo de ataques verbales que nos acusan de ser “unos ilusos”, de “jugar con los sentimientos y esperanzas de otros padres”, “de querer vender una terapia milagro”, o de “mentir” simplemente…
Puedo asegurar que cuando una madre ha sufrido durante largos años, lo último que quisiera hacer en esta vida es jugar con el sufrimiento y la esperanza de otras madres como ella. Los que tenemos experiencia con la organización neurológica, sabemos que no existen las terapias “milagro”, que no hay nada de magia en el trabajo diario y constante durante años… No existe ninguna terapia que sea milagrosa, y por esto hemos buscado y buscado y hemos probado con varias hasta obtener de todas ellas los beneficios que nos podían ofrecer.
Pienso y siento que los padres no deberíamos pararnos nunca. La meta debería estar en la solución del problema. No tendríamos que tirar la toalla hasta llegar a ella. Y como no quiero pecar de “ilusa” diré que no soy quién para asegurar que siempre se pueda llegar a esta meta. Pero sí que es importante luchar para acercarse a ella lo más posible.
El trabajo siempre aporta beneficios si está bien encaminado. Para elegir qué hacer con nuestros hijos, lo más importante es estar bien informados.
Informarnos y seguir informándonos siempre.
Los padres debemos buscar nada menos que la solución, esto es: la curación, sí. Debemos ser ambiciosos por el bien de nuestros hijos. La experiencia me ha demostrado que tenemos derecho a serlo.

CONCRETANDO UN POCO MÁS…

Los niños con TDA-H tienen habitualmente problemas en muchas áreas: la atención, la lectoescritura, la destreza manual, la relación con compañeros y adultos, el comportamiento, las tareas cotidianas en el hogar, las rutinas, el control de sus emociones e impulsos…
Es importante valorar todas las áreas para saber cuáles son las necesidades más apremiantes en cada caso. Pero hay que recordar que el objetivo no es trabajar estas áreas directamente, por lo tanto, hay que buscar la causa de los síntomas que vemos y trabajarla donde está realmente.
La causa es una sola y es siempre la misma: una inmadurez cerebral que hace que el sistema nervioso del niño no funcione adecuadamente. Es posible evaluar y tratar esta inmadurez a través de la manera que tiene el sistema nervioso de manifestar su estado de desarrollo. Así se puede evaluar y trabajar:
– el movimiento global del cuerpo, posibles dificultades motoras
– debe estudiarse si el desarrollo motor ha sido el adecuado desde el nacimiento, si el niño ha avanzado por todas las etapas necesarias sin haberse saltado ninguna
– la posible presencia de reflejos primitivos que debían haberse integrado en los primeros meses de vida
– reflejos posturales que no se han desarrollado
– un tono muscular inadecuado, que es una señal de alerta y está muy relacionado con la atención
– la lateralización, que debería estar bien definida hacia los seis años (el niño debe ser totalmente diestro o totalmente zurdo)
– es necesario evaluar el funcionamiento de la visión, lo cual supone mucho más que la agudeza visual, pues el niño no tiene que ser capaz de ver claro simplemente, sino de utilizar sus ojos de forma conjunta y cómoda para poder leer y escribir, y el cerebro debe ser capaz de interpretar y procesar bien la información
– lo mismo ocurre con el sistema auditivo, que juega un importante papel en la atención y el rendimiento escolar. No basta con saber si un niño oye o no, hay mucho más que puede estar influyendo en sus dificultades y se puede tratar
– la integración sensorial, cómo llega la información que nos aportan los sentidos, si llega y si es bien procesada e interpretada por el sistema nervioso, el cual debe dar a la misma una respuesta en forma de movimiento, comportamiento, reacciones emocionales. Normalmente, cuando las respuestas del niño a lo que ocurre a su alrededor no son las adecuadas, al igual que cómo funciona en sus actividades diarias, debemos sospechar que los estímulos del entorno no están llegando de forma cómoda a su sistema nervioso y que éste no está realizando bien su trabajo
Para más información, consultar este blog utilizando el índice de temas. O también el blog de TERAPIAS ALTERNATIVAS PARA EL DESARROLLO INFANTIL, donde hay listas de centros y profesionales de las diferentes terapias y métodos de organización neurológica.

Nota: debo añadir LA ALIMENTACIÓN y la posible falta de nutrientes, intolerancias o alergias a determinados alimentos, como un aspecto a tener también en cuenta en la evaluación y el tratamiento del TDA-H.

Hablo principalmente de la organización neurológica por ser la forma de actuación que mejor conozco. Pero no descarto otras posibles vías de tratamiento de este trastorno. Junto a los cambios en la alimentación o la posible ingesta de complementos alimenticios, la homeopatía también puede ser muy beneficiosa.
A los padres nos conviene informarnos de esto como una parte importante del tratamiento junto a la organización neurológica.

NIÑOS TÍMIDOS, MIEDOSOS Y PATOSOS


Rosina Uriarte

Como maestra de educación infantil, veo muchas veces niños que me preocupan por diversas razones, pero que parecen corresponder en el fondo, a un patrón común.

Son niños miedosos, tímidos, a los que les cuesta relacionarse y a los que les cuesta muchísimo separarse de sus padres. No se sienten relajados fuera de su ambiente familiar, se muestran tensos y parecen no disfrutar, como lo hacen sus compañeros, de las actividades lúdicas.

Los padres comentan que en casa son auténticos “terremotos” o muy “charlatanes”, son alegres, aunque también tercos y manipuladores, en algunos casos llegando al extremo de calificarles de “tiranos”.

No siempre se dan estos extremos, pero sí es una constante el hecho de que por mucho tiempo que el niño lleve acudiendo a nuestras clases, no acabe de mostrarse como es en el hogar. A los maestros no nos sorprende pues estamos acostumbrados a ver casos como éstos, pero a los padres les choca ver que su hijo se comporta de una forma tan diferente en un ambiente o en otro…

Muchas veces estos niños muestran fuera de casa un estado de control y tensión. Y por experiencia diría que cuanto más se controlan en el aula, menos lo hacen cuando llegan los padres a recogerles o cuando están en casa. Vemos una falta de control emocional que los lleva de la timidez y el comedimiento en el grupo de iguales, a la explosión emocional o a querer monopolizar a los demás en su entorno familiar.

Suele haber otra constante, que no siempre se da, pero que coincide en muchos casos. Y es que los niños más miedosos, tímidos y retraídos son además torpes en sus movimientos.

Los padres suelen achacar la conducta de sus hijos a su “carácter” y saben que son “torpes” o “muy precavidos” en sus actividades motrices en el parque. Por supuesto que les preocupa que tengan un carácter difícil y no sean hábiles motrizmente, pero lo ven como algo que “les ha tocado”, algo sobre lo que difícilmente se puede incidir o cambiar. También pueden achacarlo a problemas “psicológicos”.

Los niños “tímidos” y “precavidos” tienen problemas emocionales y en su desarrollo motor. Pero detrás de todo esto hay algo en común: el miedo.

El miedo es el que les dificulta relacionarse o mover su cuerpo en el espacio con seguridad y habilidad. Es el que frena su desarrollo y limita sus experiencias. Es lo que hace que se mantengan en tensión y luego deban liberarla de forma inadecuada en casa.

Pero… ¿Se puede cambiar este “carácter”?
¿Dónde está el “equilibrio” que todos queremos para nuestros hijos?

La respuesta es única para estas preguntas. Se trata del sistema nervioso. Es nuestro cerebro quien regula y controla nuestras emociones, y por lo tanto, la “psique”. Es quien nos hace movernos como lo hacemos y su madurez se ve claramente en la forma en que nos movemos. También se ve en cómo hablamos, cómo nos relacionamos, cómo reaccionamos ante el estrés o cualquier acontecimiento o situación dada… Es el sistema nervioso quien interpreta el mundo que nos rodea. El que da sentido a todos los estímulos que nos llegan y nos hace reaccionar en consonancia con los mismos.

Si el sistema nervioso no interpreta bien el entorno, las respuestas del niño no serán las adecuadas. En muchas ocasiones, esto se traduce en miedo. Miedo a moverse, lo cual conlleva limitaciones en experiencias motrices necesarias para el correcto desarrollo. Si el niño no se mueve adecuadamente en el mundo que lo rodea, si no se siente hábil, si le falta confianza en su propio cuerpo, entonces es muy probable que esta confianza también esté ausente en su relación con los demás y con las cosas que ocurran a su alrededor.

Las situaciones más comunes pueden volverse amenazadoras o simplemente difíciles, y la misma inmadurez que hace que no se haya desarrollado adecuadamente en sus habilidades motrices también incide en su escaso control emocional.

¿Se puede hacer algo al respecto? La respuesta es SÍ.

Se puede incidir en el sistema nervioso dándole un “empujón” para ayudar a que madure y el niño sea “equilibrado” como nos gustaría que fuera. Para que se sienta más capaz, más confiado y sus respuestas en diferentes situaciones sean más adecuadas. Al final, de lo que estamos hablando es de que el niño sea más feliz.

Lo que debe hacerse es lo mismo que hace la naturaleza para que el cerebro del niño crezca y se desarrolle. Esto ocurre cada vez que hablamos al bebé, cada vez que lo mecemos o acariciamos… Ocurre con todo lo que ve, cada vez que se mueve y tiene experiencias motoras que le llevan a un nuevo pequeño triunfo en el dominio de su cuerpo y del mundo que le rodea.

Debemos brindar al niño muchas y ricas experiencias, sobre todo motrices. Esto le dará un mejor conocimiento de sus capacidades y limitaciones, enriquecerá su desarrollo motriz, le hará más confiado en sí mismo y como consecuencia, vivirá más confiado en cualquiera de las situaciones que se le planteen.

Existen sencillos programas motores que podemos seguir asesorados por expertos en desarrollo infantil que pueden ayudarnos a los padres en esta tarea. Pero podemos también simplemente tener esto en cuenta y disfrutar con nuestros hijos de más horas de parque, de columpios, toboganes, camas elásticas…

Es muy importante saber que es el movimiento el alimento principal del cerebro de nuestros hijos. Que debemos dejarles moverse y animarles a hacerlo cuando son miedosos en este sentido. Siempre respetando sus miedos, acercándonos a nuevas experiencias con seguridad y despacio. Con paciencia y con confianza en que el niño lo logrará.

Dejemos de decir que son “tímidos” y “torpes”, que son “miedosos” o “tercos”… y sobre todo no lo digamos delante de ellos pues acabaremos convenciéndoles de que lo son. Un niño tiene el concepto de sí mismo que le transmitimos los demás. Es importante cambiar este autoconcepto y dar oportunidades al niño de que madure. Para esto debe sentirse hábil y tener confianza en sí mismo y como consecuencia de esto, confianza en el mundo.