AUTISMO Y GLUTEN


Alimentación infantil


A colación del último artículo que publiqué en este blog sobre la flora intestinal, os dejo ahora uno que relaciona el gluten con la agravación de los síntomas en el autismo. Es un tema de actualidad total por la cantidad de niños con autismo que se ven afectados por el consumo de gluten y también lácteos.

Este interesantísimo artículo, publicado en AutismoDiario.org precisa matizar algunos aspectos.

Primero: el arroz no tiene gluten. El arroz, junto al maíz, la quinoa, el mijo y el trigo sarraceno son de los pocos cereales que podemos consumir quienes tenemos una hipersensibilidad al gluten porque no lo contienen.

Segundo: siempre merece la pena intentar la dieta con niños con autismo pues son muchos los casos que mejoran en sus síntomas, síntomas no sólo intestinales.
Y para acabar: no es tan difícil seguir la dieta. Lo es cuando sales de casa porque el gluten está presente en muchos platos en los restaurantes, pero en casa no es tan difícil y puede cambiar tanto la vida de niños y adultos, que la percepción de lo difícil que pueda resultar cambia y se lleva relativamente bien.
Lo necesario es que los comercios sean conscientes de la creciente cantidad de personas sensibles al gluten, para que nos ofrezcan más opciones a la hora de comprar alimentos.

Rosina Uriarte

La Flora Intestinal. Silencioso aliado.

Ocurre cada día más frecuentemente que el sistema inmunológico de nuestros hijos nace debilitado, no pudiendo defender al niño frente a posibles agresiones externas (virus, bacterias, hongos, parásitos, tóxicos en la forma de metales pesados o productos químicos…). Un sistema inmunológico debilitado (lo que normalmente significa una flora intestinal pobre que provoca un intestino permeable) no solamente no protege de estas sustancias peligrosas, sino que no las elimina correctamente, las absorbe, permitiendo que campen a sus anchas en el torrente sanguíneo y en cualquiera o todos los órganos, incluido el cerebro.

Esto puede manifestarse de muy diversas maneras y con muy diversos diagnósticos: alergias, asma, piel atópica, intestino irritable, déficit de atención, hiperactividad, cansancio, depresión, dolores musculares… autismo…
Vamos concienciándonos de la importancia de llevar una vida sana. Es bueno para esto cuidar la alimentación y evitar en la medida de lo posible, todo aquello que pueda dañar nuestra salud. Pero cuando existe una intoxicación o una intolerancia a alimentos, no es suficiente con cuidarnos y tomar complementos alimenticios (vitaminas, oligoelementos, etc.). En estos casos también se hace necesaria la eliminación de los agentes causantes de los síntomas de la enfermedad. Esto significa que es primordial hacer “limpieza” y eliminar todos los tóxicos y microorganismos nocivos.
No todo el mundo tiene el sistema inmunológico en las mismas condiciones, están aumentando las alergias y las intolerancias alimentarias que se ven en los niños desde muy pequeños. El autismo y otros trastornos como el déficit de atención están multiplicándose exponencialmente hasta el punto de que algunos autores lo denominan “pandemia”… Se hace urgente tomar conciencia y medidas en este campo para evitar que las nuevas generaciones nazcan y vivan enfermas o haciendo un sobreesfuerzo para manejar con un mínimo éxito su día a día.
La medicina ortomolecular es una medicina sin medicamentos. Busca tratar los problemas de salud con sustancias solamente naturales, sin que sean químicas. Busca que las células del cuerpo tengan lo que necesitan para estar sanas: aportando lo que les falta y eliminando lo que les sobra y está haciendo daño.
Por esto realiza una limpieza de tóxicos y aporta sustancias necesarias para fortalecer el sistema inmunológico o lo que sea necesario.
Cada día más niños están intoxicados.
Nosotras (educadoras infantiles) lo vemos en el trabajo, niños con problemas emocionales que cambian de un día a otro sólo por un cambio en su dieta o porque un día por casualidad no han desayunado por ejemplo.
Rosina Uriarte

Lee el artículo publicado en NaturCoach