LO MEJOR QUE PUEDES HACER POR TU HIJO. Estimulación táctil y propioceptiva.

SENCILLOS EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN  TÁCTIL Y PROPIOCEPTIVA
EL TACTO Y LA PROPIOCEPCIÓN.

El propioceptivo es el gran desconocido del mundo de los sentidos. A pesar de ser, con el sentido vestibular, el más importante. El sentido propioceptivo convive e interactúa con los demás sentidos, pero es junto con el sentido táctil y vestibular, que sienta las bases sobre las que funcionan los otros sentidos y se produce todo el desarrollo.

Sus sensores se hallan por todo el cuerpo, debajo de la piel en músculos, tendones, articulaciones, etc. Resulta difícil ofrecer un estímulo propioceptivo sin pasar por la piel, por lo que casi siempre, este estímulo va unido al táctil. Pero, para que no quede solamente en tacto, habremos de aplicar el estímulo con presión.

También estimulamos nuestro sentido propioceptivo cada vez que realizamos una actividad utilizando nuestra fuerza.

Este sentido nos permite conocer nuestro cuerpo y saber cómo utilizarlo de forma eficaz. Por su acción conjunta con el sentido vestibular, nos dice cómo mantener una postura adecuada y cómoda, cómo manejar nuestro cuerpo realizando en cada momento los movimientos correctos. También nos dice qué fuerza habremos de utilizar para conseguir lo que nos proponemos.

El sentido propioceptivo nos conecta bien con nuestro cuerpo, con nosotros mismos. Situándonos en el espacio y el tiempo.

Estar bien conectados con nuestro cuerpo supone saber quiénes y cómo somos, y dónde estamos. Con esta conexión tendremos la mejor oportunidad de poder conectarnos también con todo lo que nos rodea, controlar mejor el espacio y poder prestar una mejor atención.

Contar con fuertes conexiones entre el cerebro y el cuerpo nos permite sentirnos más a gusto dentro de nuestro cuerpo, más seguros, confiados y cómodos. Permitiéndonos también controlar mejor, no sólo nuestro cuerpo, sino también la necesidad de moverlo, la impulsividad e inquietud.

Nos da contención al conocer nuestros límites, para defenderlos o abrirlos hacia los demás. Comprendiendo también dónde se hallan los límites en los otros.

El sentido propioceptivo incide en la regulación de nuestro comportamiento, nuestras relaciones sociales y nuestra capacidad de prestar atención y, por lo tanto, de aprender. Trabajar este sentido puede suponer el primer gran paso en ayuda del desarrollo de nuestros niños y niñas.

Rosina Uriarte


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