Rosina Uriarte en NEURODESARROLLO

Tu hij@ no aprende como esperas. ¿Cómo se produce realmente el aprendizaje en tu hij@?

¿Cómo se produce realmente el aprendizaje en tu hij@?

En muchas ocasiones, aquello que vemos como un problema, una dificultad o incluso un bloqueo… no es más que una señal del propio proceso de desarrollo. El cerebro, el cuerpo y el sistema nervioso del niñ@ están en plena construcción, y cada paso forma parte de una organización interna necesaria.

En esta entrevista en el espacio de MINDALIA, Rosina Uriarte comparte una mirada basada en la neurociencia para ayudarte a comprender por qué cada niñ@ aprende de forma distinta. No todos siguen el mismo ritmo, ni necesitan lo mismo en cada etapa.

Aprender a observar, entender y respetar ese proceso puede transformar por completo la manera en la que acompañas a tu hij@ en su día a día.

✨ Una forma más consciente de educar
✨ Más conexión y menos conflicto
✨ Más comprensión y menos exigencia

Porque cuando entiendes cómo funciona su desarrollo… puedes acompañarlo sin recurrir a gritos ni castigos, desde el respeto y la seguridad.

El experimento de Harlow: el contacto es más importante que la comida

¿Y si te dijera que, en el desarrollo de un niñ@, el contacto puede ser incluso más determinante que la propia alimentación?

El conocido experimento del psicólogo Harry Harlow con crías de mono nos permitió comprender algo profundamente revelador sobre el ser humano.

Cuando estos pequeños tuvieron que elegir entre una figura que les proporcionaba alimento y otra que les ofrecía suavidad, calor y contacto… eligieron quedarse con esta última.

Porque un niñ@ no solo necesita cubrir sus necesidades físicas.
Necesita sentirse sostenid@, acompañad@, protegido.

Es en ese primer vínculo donde comienza a construirse su seguridad interna.
Y es desde esa seguridad desde donde el desarrollo puede desplegarse:

✨ aparece la curiosidad por explorar
✨ surge el deseo de aprender
✨ se construye la autonomía
✨ se desarrollan las relaciones

Un niñ@ que se siente segur@… es un niñ@ que puede avanzar.

Por eso, cuando hablamos de desarrollo infantil, no basta con centrarnos en lo académico o en los resultados visibles.
Es imprescindible mirar hacia la base.

💛 el cuerpo
💛 los sentidos
💛 el contacto
💛 el vínculo

Ahí es donde realmente empieza todo.

Y algo muy importante: este proceso no se limita a los primeros meses de vida.

El vínculo sigue vivo, creciendo, transformándose… y también puede fortalecerse en cualquier momento.

Cada gesto de cercanía, cada abrazo, cada contacto consciente es una oportunidad para ofrecer seguridad, regulación y presencia a tu niñ@.

Además, podemos acompañar este proceso de forma más intencional.

El masaje con presión, ese tacto profundo que aporta información propioceptiva, ayuda a organizar el sistema nervioso, favorece la calma, mejora la conciencia corporal y fortalece el vínculo de una manera muy significativa.

Eso sí, la clave está en cómo lo hacemos.

No se trata de algo puntual, sino de una estimulación consciente, respetuosa… y constante en el día a día.

Pequeños momentos, repetidos con cariño, pueden generar grandes cambios.

Porque el contacto no es solo una muestra de afecto… es una herramienta poderosa que conecta, organiza, regula… y también repara. 💛

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Los primeros años de vida: la etapa más importante del desarrollo infantil

Libro de estimulación temprana

Los primeros años de vida constituyen una etapa extraordinaria en el desarrollo de todo ser humano. Durante este periodo el cerebro crece a un ritmo único y se establecen las bases sobre las que se construirá todo el desarrollo posterior del niñ@.

Cada experiencia que vive un niñ@ en estos primeros años contribuye a organizar su cerebro: el movimiento, el contacto, el juego, la exploración del entorno, el lenguaje, la música o la relación con los adultos que le rodean. Todo ello alimenta su desarrollo neurológico y sienta las bases de sus futuras capacidades.

Sin embargo, muchas veces no somos plenamente conscientes de la enorme importancia de esta etapa. Por eso resulta tan valioso comprender cómo se desarrolla un niñ@ y cómo podemos acompañar ese proceso de una forma respetuosa y adecuada.

Con este propósito escribí el libro “Estimulación temprana. Cómo acompañar el desarrollo de los niñ@s de 0 a 6 años”.

En él explico de forma clara y accesible qué es la estimulación temprana y cuál es su verdadero objetivo: no adelantar aprendizajes ni exigir más a los niñ@s, sino ofrecerles las experiencias adecuadas para favorecer su desarrollo natural.

A lo largo del libro abordo aspectos fundamentales como el desarrollo del cerebro infantil, la importancia de los primeros años, las etapas del desarrollo psicomotor y múltiples ideas prácticas para estimular a los niñ@s desde el nacimiento hasta los seis años a través del juego, el movimiento y la exploración.

Porque acompañar el desarrollo de un niñ@ no significa presionarlo, sino ofrecerle las oportunidades adecuadas para crecer y desplegar todo su potencial.

Podrás adquirir el libro en la propia editorial o en librerías virtuales.

¿Los reflejos primitivos son algo malo? La respuesta te sorprenderá

Hay quien piensa que un niñ@ que «tiene reflejos primitivos» es un niñ@ al que le pasa algo «malo». ¿Es realmente así? Vamos a descubrirlo…

Hoy quiero hablarte de algo que muchas personas aún no conocen del todo, o que tal vez han oído nombrar pero con cierta confusión o preocupación: los reflejos primitivos.

¿Son algo malo? No. Para nada.
De hecho, son esenciales en los primeros meses de vida. Son movimientos automáticos con los que nacen los bebés, y que la naturaleza ha programado en su cerebro para ayudarles a nacer, alimentarse, sobrevivir y desarrollarse.

Es importante que estén presentes al nacer (porque si no lo están, puede ser señal de una lesión neurológica), y también es importante que se inhiban cuando llega su momento, una vez que han cumplido su función.

Normalmente, la mayoría de estos reflejos ya deberían estar “calladitos” cuando el bebé comienza a caminar, alrededor del año. Aunque damos un margen hasta los tres años, si pasado ese tiempo siguen activos, pueden dificultar cosas tan importantes como el aprendizaje, la atención, el movimiento coordinado o el control de la postura.

Pero ojo, los reflejos no son los culpables de todo. Simplemente nos están indicando que el desarrollo neurológico aún no se ha completado… Y eso tiene solución❤️. 

🎥Por eso te invito a ver este vídeo, donde te explico con más detalle qué son estos reflejos, cuál es su función, y qué podemos hacer cuando siguen activos.

Haz clic para ver el vídeo:👇

Y si después de verlo te quedas con ganas de saber más…
Si quieres aprender sobre reflejos primitivosformarte en neurodesarrollo, o si necesitas ayuda para acompañar el desarrollo de tu hij@, puedes agendar una sesión gratuita conmigo. Sin compromiso.

En esa sesión me encantará escucharte, contarte cómo puedes conocer mejor el desarrollo de tu hij@, cómo trabajarlo desde casa o cómo formarte si eres profesional.

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Estaré deseando verte y hablar contigo.
Un abrazo grande,

Rosina🩷

El camino del desarrollo infantil y la mochila que nuestros niñ@s llevan para toda la vida

Niño en el camino de su desarrollo

El desarrollo infantil: un camino que recorrer y una mochila que llenar.

Yo suelo explicar el desarrollo infantil con un símil que ayuda mucho a comprenderlo:
el desarrollo es un camino que l@s niñ@s recorren durante los seis primeros años de vida.

Estos primeros años son especialmente importantes porque es cuando el cerebro crece más, cuando se producen la mayor cantidad de conexiones neuronales y cuando la plasticidad cerebral es mayor. De hecho, a los seis años, el cerebro ya ha alcanzado aproximadamente el 90 % de su tamaño, peso y volumen adulto.

En ese camino, cada niñ@ lleva una mochila.
Una mochila que se va llenando de herramientas a medida que el desarrollo se va dando de forma plena: herramientas para moverse, comunicarse, aprender, regularse, relacionarse y enfrentarse a la vida con mayor eficacia.

Algun@s niñ@s recorren ese camino sin grandes dificultades y llegan al final con una mochila bien llena.
Otr@s, en cambio, no pueden recorrerlo de manera completa: el desarrollo se detiene, se desorganiza o incluso retrocede. Y entonces la mochila llega más vacía.

El neurodesarrollo tiene precisamente este objetivo:
volver a recorrer el camino, respetando el orden del desarrollo, para ayudar a l@s niñ@s a adquirir esas herramientas que necesitan para toda su vida.

En el caso del autismo, por ejemplo, suele haber un desarrollo aparentemente adecuado durante los primeros meses o el primer año y medio, seguido de un parón o retroceso. En estos casos, es fundamental volver al inicio del camino y acompañar el desarrollo desde la base.

En este vídeo te explico todo esto de forma sencilla, con este símil del camino y la mochila, para que puedas comprender mejor qué ocurre en el desarrollo infantil y por qué merece tanto la pena acompañarlo a tiempo.


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Rabietas: una oportunidad para crecer

Las rabietas forman parte del desarrollo natural de todo niñ@. Lejos de ser un “mal comportamiento” o algo que tengamos que evitar, son una etapa necesaria, insustituible y profundamente valiosa.

Las rabietas son el momento en que l@s niñ@s aprenden a gestionar lo que sienten. Son una expresión de frustración, de cansancio, de deseo, de límites… y sobre todo, de inmadurez. El cerebro infantil necesita vivir estas experiencias para desarrollar la autorregulación emocional que más adelante le permitirá tolerar la frustración, esperar, calmarse, elegir cómo actuar.

Podemos decir que las rabietas son un entrenamiento emocional natural que la vida ofrece durante una ventana de oportunidad. No volverá a darse igual más adelante.

¿Qué pasa cuando les damos el móvil (u otra distracción)?

Muchas veces, por la necesidad de calmar rápido la situación o por no saber cómo actuar, recurrimos a un teléfono móvil, una pantalla, una golosina o cualquier otro recurso externo para “distraer” al niñ@ y cortar la rabieta.

Pero al hacer esto, interrumpimos el proceso natural de maduración emocional. Sin querer, enseñamos al niñ@ que necesita algo externo para calmarse. Que no puede con lo que siente. Que su malestar debe ser evitado a toda costa.

Hoy será el móvil…
Mañana puede ser el azúcar, los videojuegos, el consumo compulsivo…
Y en la adolescencia o adultez, incluso una sustancia adictiva.

Calmar no es distraer. Calmar es acompañar desde la presencia. Es sostener emocionalmente al niñ@ para que sepa que puede atravesar lo que siente… y salir del otro lado con mayor fortaleza.

¿Qué necesita un niñ@ en plena rabieta?

No necesita que le distraigan, ni que le griten, ni que lo razonen.

Necesita un adulto sereno, disponible, que no huye ni se altera. Un adulto que respeta lo que está ocurriendo dentro de él/ella y que está dispuesto a acompañar, no a controlar.

La rabieta pasará. Siempre pasa. Y cuando eso ocurra, será el momento ideal para:

  • ofrecer contacto físico (si lo acepta),
  • mirarle con cariño,
  • decirle que le comprendemos,
  • y mostrarle que seguimos ahí, a su lado.

Así se construye la autorregulación. No desde el castigo ni la evitación, sino desde la co-regulación: un cerebro inmaduro que aprende junto a otro más maduro, seguro y estable.

¿Y en el caso del autismo?

Todo lo anterior también es válido para niñ@s con autismo. Sin embargo, hay algunos matices importantes que las familias necesitan conocer.

  • En algunos casos, las rabietas no aparecen en el momento esperado del desarrollo. Hay niñ@s con autismo que parecen muy tranquilos, y cuando llegan las rabietas más adelante, los padres se asustan. Pero la aparición de las rabietas es una señal positiva: el sistema nervioso está avanzando, y con ello, la capacidad de expresar el malestar.
  • En otros casos, sucede lo contrario: las rabietas son muy frecuentes, intensas y se dan a cualquier edad. Aquí ya no estamos hablando de una etapa, sino de un sistema nervioso y sensorial desbordado.

Esto puede deberse a:

  • Una inmadurez neurológica,
  • Una sobrecarga sensorial (hiper/hiposensibilidad),
  • Dificultades en la comunicación,
  • O incluso desequilibrios biológicos como toxicidad o inflamación.

¿Qué hacer cuando las rabietas son constantes?

Cuando las explosiones emocionales son diarias, agotadoras, y afectan a toda la dinámica familiar, no basta con aplicar los consejos clásicos. Es necesario ir más allá:

Organizar el sistema nervioso del niñ@ con técnicas de neurodesarrollo infantil.
Revisar posibles causas sensoriales o biológicas que estén detrás del desborde.
Acompañar desde una mirada personalizada y comprensiva, que no normaliza el sufrimiento pero tampoco lo etiqueta.
✨ Y sobre todo, fortalecer a la familia, que necesita sentirse comprendida, guiada y cuidada en este proceso.

En resumen

Las rabietas no son el enemigo. Son una parte inevitable y valiosa del crecimiento.

No las evitemos. No las tapemos.
Acompañémoslas. Sostengámoslas. Aprendamos a estar.

Porque cuando un niñ@ vive sus emociones acompañado con respeto y amor, está desarrollando herramientas para toda la vida.

Y eso, no lo enseña una pantalla. Lo enseña una mirada. Una mano. Una presencia que no huye.

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Cuando un niñ@ pega. Lo que muchas veces el cuerpo está intentando decir

A muchas familias les preocupa profundamente ver que su hij@ pega a su hermano, empuja o juega con demasiada fuerza. Y lo más desconcertante es que, incluso después de explicárselo una y otra vez, parece que “no entiende” lo que está haciendo mal.

Pero en muchos casos, no se trata de desobediencia ni de falta de valores.

Hay niñ@s que todavía no tienen bien maduro su sentido propioceptivo, que es el sistema que nos permite sentir nuestro cuerpo por dentro: la presión, la fuerza, el movimiento y los límites corporales.

Cuando este sentido está poco integrado, el niñ@ puede:

  • no medir su fuerza al tocar o jugar
  • no registrar el dolor con claridad
  • buscar estímulos intensos constantemente
  • tener más dificultad para controlar su conducta
  • y también, para desarrollar empatía corporal hacia el otro

Porque… ¿cómo va a entender que hace daño si él mism@ no lo siente igual?

Estos niñ@s suelen necesitar más experiencias físicas profundas y reguladoras para organizar su cuerpo y su sistema nervioso. Trabajar la propiocepción no solo mejora el control corporal, sino que también les ayuda a comprender mejor sus actos, autorregularse y relacionarse con más calma.

A veces, antes de corregir la conducta, necesitamos escuchar lo que el cuerpo está pidiendo.

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Neurodesarrollo: el camino que empieza en el cuerpo y transforma el aprendizaje

La base invisible del aprendizaje, la atención y la conducta

Hay momentos en los que, por más que te esfuerzas, por más que tu hijo o tu hija se esfuerza, los avances no llegan como esperabas.
El aprendizaje cuesta, la atención no se sostiene, la conducta desborda y el día a día se vuelve pesado, frustrante y agotador. Y en medio de todo eso aparece una pregunta silenciosa, pero constante: ¿qué más puedo hacer?

Muchas familias llegan a este punto después de haber probado de todo. Más apoyo escolar, más fichas, más repeticiones, más correcciones. Sin embargo, el resultado suele ser el mismo: se trabaja mucho… pero se avanza poco.
Y no porque el niñ@ no quiera o no pueda, sino porque quizá estamos mirando solo la punta de la pirámide y no la base que la sostiene.

En neurodesarrollo entendemos algo fundamental: los aprendizajes, la atención, el lenguaje y la conducta no aparecen de la nada. Son el resultado de un proceso previo de maduración del sistema nervioso. Para que un niñ@ pueda leer, escribir, concentrarse, regularse emocionalmente o adaptarse al entorno, necesita haber desarrollado antes una serie de herramientas básicas que tienen que ver con el cuerpo, el movimiento y la forma en la que procesa la información a través de sus sentidos.

Cuando solo trabajamos los síntomas —la lectura, la conducta, la atención— sin preguntarnos qué los está provocando, dejamos fuera una parte esencial del desarrollo. En cambio, cuando observamos al niñ@ de manera global, cuando entendemos cómo se mueve, cómo siente su cuerpo, cómo responde a los estímulos, cómo regula su nivel de activación, empezamos a ver con más claridad dónde está el verdadero punto de partida.

El trabajo desde la base del desarrollo implica volver a lo esencial:
el movimiento adecuado, las experiencias sensoriales bien dirigidas y la repetición diaria. No se trata de hacer más, sino de hacer lo que el cerebro necesita para madurar. Y esto solo funciona cuando se integra en la rutina cotidiana, de forma constante y respetuosa, porque el cerebro cambia con aquello que se repite y que considera importante.

Este enfoque no es magia ni soluciones rápidas. Es comprensión, observación y acompañamiento. Es identificar prioridades reales, elegir los ejercicios adecuados para cada niñ@, encontrar el mejor momento del día para realizarlos y hacer un seguimiento consciente de los avances, incluso de aquellos que a veces pasan desapercibidos.

Yo misma llegué a este camino como madre, buscando respuestas para mi hijo, y hoy acompaño a otras familias que están atravesando situaciones similares. Por eso sé que cuando se trabaja desde la base, los cambios llegan: más atención, más regulación, más presencia, más capacidad de aprender y de estar en el aquí y ahora.

Si al ver este vídeo sientes que algo de todo esto resuena contigo, si intuyes que quizá el camino de tu hij@ no pasa por insistir en los síntomas sino por fortalecer su desarrollo desde abajo, quiero invitarte a dar el siguiente paso.

Puedes agendar una sesión gratuita conmigo, sin compromiso.
En ese espacio hablaremos de tu caso, observaremos qué puede estar ocurriendo y veremos si este enfoque es el adecuado para acompañar a tu hij@ y a tu familia.

Hay una ruta posible. Y no tienes que recorrerla sola.

Neurodesarrollo y Movimiento: Por Qué Rodar es un Ejercicio Esencial

El Movimiento que Despertó a Naiara: Descubriendo las Croquetas.

En este vídeo comparto la historia de Naiara, una niña que llegó con un retraso significativo y grandes dificultades en prácticamente todas las áreas del desarrollo. Durante semanas, cualquier propuesta de estimulación le resultaba demasiado desafiante… excepto una: las croquetas, el ejercicio de rodar horizontalmente sobre el suelo.

A partir de ese único movimiento —simple, lúdico y profundamente vestibular— comenzamos un camino de dos meses en los que Naiara experimentó avances sorprendentes. Su cuerpo empezó a organizarse mejor, su atención mejoró y muchas de sus habilidades comenzaron a despertarse gracias a esta estimulación tan básica como poderosa.

Por eso confío tanto en este ejercicio y lo considero una de las herramientas por excelencia para activar y fortalecer el sistema vestibular. En el vídeo explico de forma práctica cómo realizar correctamente las croquetas y animo tanto a las familias a incluirlas en casa como a los profesionales de la educación infantil a utilizarlas en el aula.

Un movimiento tan sencillo puede marcar una gran diferencia.

Si quieres formarte en neurodesarrollo y comprender cómo acompañar mejor a los niños, descubre aquí mi masterclass online grabada y las opciones de formación.

Si eres familia —especialmente de un niño dentro del espectro autista— únete a mi clase online en vivo de los jueves a las 22:00 (España) y recibe orientación práctica cada semana.

Testimonio de una madre: cuando el neurodesarrollo transforma vidas

Hoy quiero compartir contigo una historia que me conmovió profundamente.

Meche, mamá de Amanda, nos cuenta en este vídeo cómo, al comenzar a trabajar con el neurodesarrollo, empezó a ver cambios inesperados y muy significativos en su hija. No fueron “milagros”, sino pequeñas grandes conquistas que, con constancia y comprensión, fueron abriendo un nuevo camino para Amanda… y también para su familia:

Historias como la de Meche nos recuerdan que el desarrollo infantil es un viaje, y que cuando entendemos cómo funciona el cerebro de nuestros hijos, podemos acompañarlos con más seguridad, más herramientas y mucha más tranquilidad.

Si estás criando o acompañando a un niño dentro del espectro autista, quiero invitarte a formar parte de nuestra comunidad gratuita para familias. Es un espacio pensado para apoyarte, orientarte y recordarte que no tienes que recorrer este camino solo.

Además, cada jueves a las 22:00 h (España) nos reunimos en una clase en vivo por Zoom, donde comparto estrategias prácticas, resolvemos dudas y creamos una red de acompañamiento real y cercana.

Ojalá el testimonio de Meche te inspire tanto como a nosotros.
Gracias por estar aquí y por confiar en este espacio que hacemos con tanto cariño.