¿MÁS ESTIMULACIÓN? NO, SÓLO SENTIDO COMÚN

Elena García ha escrito este artículo para este blog. Muchas gracias, Elena, por un artículo tan clarificador y tan directo. En él se condensa el sentir y uno de los principales objetivos comunicativos de este espacio.

Los usuarios de este blog estamos acostumbrados a la palabra estimulación, somos conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo de un niño el hecho de proporcionar ciertos estímulos, ya sea a nivel sensorial, físico o simplemente tiempo para estar con el bebé. Somos madres (y algún que otro padre) atentos a cualquier innovación metodológica, a nuevos tratamientos, investigaciones, que traten sobre este tema.

El problema es que esta realidad que nos define y en la que nos movemos no tiene nada que ver con la que se suele observar en las calles, en los parques, en las guarderías. A menudo podemos encontrarnos con personas que desatienden sistemáticamente a sus hijos, que entorpecen su desarrollo psicomotor y que presentan comportamientos no apropiados. Y no estoy hablando de familias socioeconómicamente desfavorecidas.

¿Os habéis fijado en cuántos bebés toman su biberón ellos solos en su cuna o en su cochecito? Pero bueno, ¿no habíamos quedado en que el biberón era el sustituto del pecho? La forma tradicional de alimentar a los bebés (ya sea leche materna o artificial) asegura que el niño está en brazos de mamá, recibiendo toda una serie de estímulos:Táctiles: presión, temperatura, tamaños, texturas. Visuales: trabaja alternativamente los dos ojos, dependiendo de qué pecho le está alimentando. Auditivos: los dos oídos también trabajan de forma alternativa en función de la posición del cuerpo, un oído oye el sonido ambiental y el otro está pegado al cuerpo de la madre. Olfativos: siente el olor de la piel de su madre, de su perfume, etc. Propiocepción: el niño va percibiendo las distintas partes de su cuerpo a partir de sus experiencias siendo tomado en brazos. Los niños que tienen dificultades de propiocepción suelen relacionarse mal con sus compañeros, ya que no controlan bien su cuerpo. Equilibrio: aprende la posición de su cuerpo en el espacio, también gracias a la experiencia. Los niños que sistemáticamente son alimentados en su cuna o en el cochecito están perdiendo una importante estimulación sensorial y vestibular completamente necesaria para su desarrollo. Quizás en un futuro no muy lejano tendrán dificultades con la lectura o la escritura o problemas de comportamiento.

Otro error muy común es la utilización generalizada durante todo el día de las hamacas y los cestitos (tipo maxi cosi). El desarrollo motor del bebé tiene sus etapas, la primera consiste en mover libremente brazos y piernas. Cuando vemos a un bebé tumbado sobre su espalda, en su cochecito o en su cuna, tiene un movimiento muy divertido, es como una coreografía. Mueve sus cuatro extremidades a la vez, sin mover el cuerpo. Este movimiento no puede llevarse a cabo si el bebé está encorsetado. Los reflejos primarios tienen que hacer su curso. Por ejemplo, el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical aparece a las 16-18 semanas en útero y debería inhibirse entre los 3 y los 9 meses de vida postnatal. Este reflejo se activa cuando el niño gira su cabeza hacia un lado, entonces el bracito del mismo lado se extiende en posición horizontal, de manera que el niño se encuentra con su mano enfrente de sus ojos. Se desarrolla la primera conexión ojo-mano que será tan importante en su vida. Me pregunto cómo se puede desarrollar e inhibir este reflejo si está el niño metido en un maxi cosi… Además, en este tipo de hamacas, la cabecita suele quedar ladeada, es decir, se está bloqueando de algún modo el flujo sanguíneo y las conexiones nerviosas y musculares entre el cuerpo y la cabeza (o sea el cerebro). Supongo que un osteópata podría explicar esto mucho mejor que yo.

Por otro lado, algunas familias tienen un gran desconocimiento de las necesidades reales de sus hijos de menos de 1 año de edad. No les enseñan libros con ilustraciones porque creen que el niño no entiende. Les dejan durante horas sentados en la hamaca delante de la televisión, viendo películas infantiles o DVDs educativos, porque así están muy quietos. No les dan la oportunidad de arrastrarse ni de gatear. En ciertas ocasiones es comprensible que los bebés tengan que permanecer en la hamaca, la cuna o cualquier otro lugar seguro. Con la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, cuando ésta llega a casa, tiene que hacer también el trabajo doméstico y por supuesto no se puede hacer la cena, poner la lavadora, vigilar los deberes y perseguir a un bebé gateador al mismo tiempo.

Desde las instituciones educativas y la Administración hay una gran preocupación por el alarmante aumento del fracaso escolar. ¿A qué edad hay que empezar a prevenirlo? Normalmente se dedican esfuerzos en la ESO, o en primaria, pero es demasiado tarde. En mi opinión debería empezar la prevención en la unidad de pediatría en la que se ve al bebé por primera vez. Podrían incorporarse profesionales con formación en psicología y neurodesarrollo y así poder complementar la información que se da a las familias en cuanto a las necesidades básicas del recién nacido.

Elena García
Psicóloga especialista en Neurodesarrollo
INPP Licentiate
Terapeuta Johansen Sound Therapy
www.reflejosprimarios.com

MOTRICIDAD: GATEO, BIPEDESTACIÓN Y EQUILIBRIO

Este vídeo muestra la relevancia de las diferentes etapas motrices del niño desde el punto de vista de su desarrollo óseo y de equilibrio.
Estas etapas tienen además una gran influencia en el desarrollo neurológico del niño y por lo tanto en la formación global de su ser. Para más información podéis consultar otras entradas en este mismo blog en el apartado de psicomotricidad.
La forma correcta de gatear es hacerlo en «patrón cruzado», esto es moviendo la pierna derecha mientras se adelanta el brazo izquierdo y viceversa. Otras formas de desplazamiento que adoptan de forma continuada algunos niños, y que los padres consideran erróneamente «gatear», no son recomendables si se pueden evitar. Es importante que se anime a los niños a gatear correctamente pues solamente de esta manera se obtiene el aprovechamiento beneficioso de esta fase. Si les ayudamos, en pocos días lo consiguen.
En el siguiente vídeo observamos cómo se realiza el «patrón contralateral» o «cruzado» en el gateo:

Más información sobre los beneficios del gateo.
Rosina Uriarte

EL 90% DE LOS NIÑOS ESTRÁBICOS NO HA GATEADO

Los especialistas recuerdan que para un buen desarrollo visual y también motor es muy importante que el bebé pase por todas las etapas, es decir desde el reptado hasta el gateo para finalmente acabar andando. Los especialistas resaltan la importancia de que los niños gateen ya que la supresión de esta fase puede suponer un retraso en su desarrollo principalmente en el área visual.

Los datos apuntan a que el 90% de los niños estrábicos no ha gateado. Y es que, se ha demostrado que es una de las etapas más importantes para el desarrollo de la vista del bebé porque es el momento en el que el niño enfoca los dos ojos en el suelo a una corta distancia y es ahí donde aprende a orientarlos hacia un mismo punto.

Puedes leer el artículo completo en la página de IntraMed

EL MÉTODO PADOVAN DE FONOAUDIOLOGÍA Y REORGANIZACIÓN NEUROFUNCIONAL

Rosina Uriarte

El método Padovan es una terapia utilizada básicamente por logopedas que buscan solucionar problemas de lenguaje en los niños. Pero es en realidad mucho más…
Beatriz Padovan es una pedagoga y logopeda que tras conocer los postulados de Steiner, de Fay y sus seguidores Doman y Delacato entre otros, se volcó en el mundo de la neurología, estudiando e investigando todo lo relacionado con el desarrollo neurológico y funcional del niño y sus implicaciones en todos los campos, principalmente en el campo del desarrollo del lenguaje.
De esta forma llegó a la conclusión sobre la que se fundamenta el método y toda la filosofía que llega de los grandes maestros como Temple Fay: al igual que el resto de las funciones del ser humano, el lenguaje no puede desarrollarse adecuadamente si antes no ha habido una buena y adecuada organización neurológica.
La organización neurológica es un proceso natural que ocurre dentro de la evolución normal del niño. Se compone de las diferentes fases que recorre el bebé desde que nace hasta que ha completado y adquirido las funciones básicas del ser humano. Estas fases tienen un orden natural y deben mantenerse dentro de esta secuencia, es decir, que es necesario madurar cada una de las fases para poder avanzar a la siguiente sin que surjan problemas. Los bebés giran hacia ambos lados, se arrastran, gatean, se ponen de pie, caminan y comienzan a utilizar el lenguaje, para finalmente a los seis años, haberse lateralizado como diestros o zurdos y estar perfectamente preparados para leer y escribir sin dificultad.
El método Padovan trabaja los ejercicios tradicionales que provienen del método Doman de Reorganización Neurofuncional, éstos ayudan al niño en su conjunto, mejorando muchos de los problemas que padecen niños con dificultades de lenguaje, pues dichas dificultades vienen a menudo asociadas a otras y a casos de autismo, lesión cerebral, trisomía, déficit de atención con o sin hiperactividad, dislexia, etc. Estos ejercicios tratan de imitar a la naturaleza en la evolución del desarrollo del niño, por lo que se trabajan movimientos que hace el bebé de forma natural, realizándolos continuada e intensivamente para lograr vencer posibles lagunas o desajustes surgidos durante el desarrollo.
Estas actividades no son las únicas trabajadas en el método, son la base para la reorganización neurológica de todos los niños independientemente de los problemas que presenten. Además se trabajan otros ejercicios concretos para cada uno de los niños según sus necesidades.
Junto a estas actividades, Beatriz Padovan ha introducido ejercicios específicos para el desarrollo adecuado del lenguaje. En lugar de trabajar la palabra y la articulación, ella opta por comenzar a trabajar las funciones conocidas como pre-lingüísticas, es decir: la respiración, la succión, la masticación y la deglución. Ha obtenido así grandes avances en el campo de la logopedia, creando su propia reorganización neurológica para el lenguaje.
Entre las principales novedades aportadas por el método Padovan está el hecho de que los niños recorren todas las fases de desarrollo en su reorganización neurológica, a diferencia del método Doman, donde se evalúa a cada niño para determinar el estadio de desarrollo en el que se encuentra y trabajar desde este estadio en adelante. También varía la intensidad y la frecuencia de las sesiones pues en el método Padovan éstas no son diarias sino que se realizan dos veces por semana durante 45 minutos, menos en los casos más graves. La intensidad con la que se repite cada ejercicio depende de las posibilidades y las necesidades de cada paciente. Mientras que en el programa de Doman son los padres quienes realizan las actividades en sus hogares, en el de Padovan, éstas se llevan a cabo por terapeutas, con los padres presentes para transmitir tranquilidad al niño y para ayudar en determinados casos.
Durante la realización de los ejercicios se recitan poemas y canciones con lo que se trabaja además el ritmo y la sincronización de movimientos junto a la audición y la imaginación. Esto aporta también un elemento lúdico al tratamiento.
El método Padovan es una terapia muy completa que no sólo soluciona y mejora dificultades en el lenguaje, sino como se ha dicho ya, incide en la madurez de todas las destrezas y habilidades del niño reorganizando su sistema nervioso de forma global. Está extendiéndose cada día más entre especialistas que tratan problemas de aprendizaje, de atención o de comportamiento en los niños. Es utilizado también en algunos casos con adultos afectados por enfermedades como el Parkinson.
Para más información:

PSICOMOTRICIDAD Y DESARROLLO NEUROMOTOR

Rosina Uriarte

Dentro de los aprendizajes tempranos, la psicomotricidad ocupa un lugar prioritario.

El niño, hasta los cinco años, se encuentra en un período evolutivo básicamente perceptivomotor, que organiza su mundo a través de sus percepciones subjetivas, siendo su propio cuerpo el canal más fácil para la adquisición del conocimiento.

El objetivo de la psicomotricidad (mejor denominada «desarrollo neuromotor» para diferenciarla del concepto tradicional de «psicomotricidad») es conseguir una correcta organización neurológica: un problema funcional deriva en un problema educativo. Con las actividades de psicomotricidad ayudamos al Sistema Nervioso a madurar correctamente, a formar y consolidar circuitos neuronales.

G. DOMAN: «Estamos totalmente convencidos de que todo niño, en el momento de nacer, posee una inteligencia potencial superior a la que jamás utilizó Leonardo da Vinci. Esa inteligencia potencial, presente en el nacimiento, incluye y de hecho empieza, con la función física.»

También según Glenn Doman, el tiempo que requiere un niño para aprender una nueva función, el grado de dificultad que encuentre, la determinación que tenga que demostrar y el nivel de destreza que logre, serán delineados por el nivel físico que haya alcanzado durante sus primeros seis años de vida: promedio, inferior al promedio o superior al promedio.
Un elevado número de fracasos escolares tienen como origen la falta de estimulación psicomotriz en los primeros años de vida.
M. GARCÍA VELA: «Cuantas más oportunidades damos a un niño para que se mueva, más favorecemos el desarrollo global de su inteligencia y más bases sólidas ponemos para futuros aprendizajes. Por otro lado, cuando el niño consigue habilidades en el movimiento, experimenta sensaciones de dominio, de autoestima, etc. Y favorece su equilibrio emocional. También tiene repercusiones positivas en su capacidad para concentrarse en los deberes y para relacionarse con los demás».
Los primeros años son cruciales para conseguir el desarrollo motriz. El rendimiento va mejorando de forma progresiva, pero después de los 5 ó 6 años no aparecen habilidades corporales nuevas.
En psicomotricidad existen muchos ejercicios que se pueden hacer que favorezcan el desarrollo de los pequeños. Pero están los llamados «patrones básicos», que serían los más importantes en este sentido. La marcha (tanto andar como correr); los ejercicios vestibulares (que trabajan el sentido del equilibrio) como los saltos, las volteretas y las croquetas; el arrastre y el gateo.

La marcha, pero sobre todo el arrastre y el gateo, tienen una importancia destacada por su realización en patrón de «esquema cruzado», es decir, que mientras se efectúan dichos ejercicios, se están utilizando ambas partes del cuerpo contralateralmente: cuando se mueve la pierna izquierda, se mueve el brazo derecho y viceversa. Esto supone el desarrollo de los dos hemisferios y de las conexiones que se establecen entre ambos.

El gateo es un momento evolutivo muy importante, pues supone una adquisición de autonomía frente a los padres y una oportunidad de descubrir y experimentar el entorno que el niño no había tenido hasta entonces. Cuando comience a andar estará mucho más preocupado por mantener el equilibrio y será más dependiente de los adultos, dejará a su vez durante algún tiempo de explorar el medio en favor del disfrute y perfeccionamiento de su nuevo logro.Mientras dura la fase del gateo, el niño aprenderá a calcular distancias en el espacio y se acostumbrará a observar objetos a una distancia de unos 30 cm., que será casualmente la distancia de enfoque que utilizará más tarde para sus labores de lectoescritura.

G. DOMAN: «Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo.»

M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura.»

Debemos dejar a nuestros pequeños gatear, sin temor a que se ensucien. Debemos dejarles correr siempre que esto sea posible y no reñirles por ello. Debemos dejar que se encaramen y suban a todas partes, siempre que no corran peligro. Debemos dejar que lo toquen e investiguen todo, controlando que no puedan hacerse daño. Cada vez que decimos a un niño : «No toques» «No corras» «No te subas ahí» «No te tires por el suelo» «Mira que te pones hecho un cochino» etc. … si se lo decimos sin un verdadero motivo de evitar lo que consideramos un peligro o una acción totalmente inapropiada a las circunstancias, estaremos limitando el desarrollo del pequeño y por lo tanto, su inteligencia. Estaremos cortando el desarrollo de su autodominio motriz, lo cual no sólo afectará a su destreza motora, sino también a su personalidad y autoestima. También estaremos cortando su curiosidad y ganas de saber, lo cual afectará a su actitud ante el aprendizaje futuro. Muchas veces, los padres enseñamos a nuestros hijos a «no ser inteligentes».

La psicomotricidad puede aplicarse a cualquier edad, aunque es más efectiva cuanto más pequeño es el niño. A los 6 años tendrá que recorrer una distancia mucho mayor gateando para que se produzca el beneficio buscado. Estos ejercicios ayudan a madurar neurológicamente a cualquier niño y no tienen efectos secundarios, por lo que todos podríamos apuntarnos a sesiones familiares de gateo. Los adultos probablemente precisen de rodilleras (se venden en las tiendas de deporte), y de ilusión y ganas. Con un poco de imaginación se pueden realizar carreras, circuitos por los que habrá que pasar bajo sillas o sobre obstáculos… Es importante que nos involucremos con lo que propongamos a nuestros hijos, si les dejamos solos y se lo ordenamos, no obtendremos ningún éxito. Es preciso motivarles, y lo que más les motiva en el mundo es nuestra compañía.