LESIÓN CEREBRAL. Madre y terapeuta.

En MIMANDO LAS ESTRELLAS✨ , programa de formación online en neurodesarrollo, hemos tenido el honor de contar con una experta muy especial: Feli Oregi.

Feli no solamente es terapeuta, sino que es una madre luchadora donde las haya.

En esta corta entrevista previa a su sesión dentro del programa nos habla de su experiencia con la lesión cerebral y el método Padovan entre otros.

Si te apetece, para conocer el neurodesarrollo puedes informarte en mi web rosinauriarte.com o también ver mi masterclass gratuita haciendo clic en el botón de aquí debajo. Espero que te guste. Por ver la masterclass te llevarás un regalito en PDF (lo encontrarás junto al vídeo de la clase).

La PRONUNCIACIÓN en el lenguaje infantil

Para la pronunciación en el lenguaje infantil, igual que para cualquier otra capacidad humana, es necesario que el cerebro reciba la información adecuadamente para luego poder procesarla y emitir una respuesta también adecuada.

¿Sabías que, a pesar de contar con áreas cerebrales especializadas en el lenguaje, éste no se desarrolla si no se producen las condiciones adecuadas para ello?

Pues, así es. Y esto nos lo demuestran los «niños ferales», los niños que no fueron educados por personas y no recibieron la suficiente estimulación del lenguaje hablado.

Esto me parece muy curioso y me llama la atención, pero no tenemos que irnos a casos tan extremos, mejor nos quedamos con los casos de nuestros niños que no desarrollan bien el lenguaje hablado. Y éste, es un tema muy complejo, así que vamos a concretar un poco más y centrarnos en lo que a la pronunciación se refiere.

Para empezar, pensemos en cómo nuestro cerebro funciona en tres grandes fases:
– 1º recibe información
– 2º procesa la información
– 3º emite una respuesta

Cerebro: entrada y salida de información.

La respuesta es lo que podemos observar en el niño: cómo se mueve, cómo se relaciona, cómo controla sus impulsos, cómo aprende… cómo habla…

Y pocas veces nos damos cuenta de que lo que observamos y nos preocupa, esa respuesta que da el cerebro, depende de cómo procesa la información que recibe. Así que, todo empieza por ahí: por cómo recibe la información el cerebro de nuestros niños.

Si la información entra a través de los sentidos y sale a través de los músculos (el cuerpo), hemos de prestar una especial atención a esas vías de entrada y salida para así intentar comprender dónde pueden hallarse los fallos en los niños que no ofrecen las respuestas que esperamos o deseamos.

Si te apetece reflexionar conmigo sobre la pronunciación en el lenguaje infantil, acompáñame en los dos siguientes vídeos.

Si te gustan mis vídeos, suscríbete a mi canal de YouTube si aún no lo has hecho. Gracias 

😊

Y si te apetece conocer más sobre el neurodesarrollo infantil, te animo a que te informes de las opciones de formación que te podría ofrecer:

BIOFEEDBACK y NEUROFEEDBACK para un mejor aprendizaje en los niños.

El biofeedback y el neurofeedback entrenan a los niños a controlar su fisiología y su capacidad de prestar atención para así tener mayor rendimiento en su aprendizaje.

En el programa de formación en Neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨ contamos con el privilegio de escuchar y compartir con expertos en diferentes áreas del desarrollo infantil.

Nuestra experta del mes de marzo es NORMA LARREA, del Instituto Burmuin, la cual nos dio una interesante conferencia titulada «Un acercamiento al sistema nervioso y cómo entrenarlo. Bio y Neurofeedback aplicado a niños.»

Como es habitual, antes de su sesión en el programa, la invitada nos concede una pequeña entrevista que podrás ver a continuación:

Las técnicas del Biofeedback y el Neurofeedback pueden resultar novedosas y son aún desconocidas por la mayoría de las personas. Sin embargo, llevan décadas aplicándose con resultados muy positivos, tanto en niños como en adultos.

En este caso no se trata de técnicas de neurodesarrollo o estimulación cerebral, que son las que normalmente nos ocupan en el programa de formación en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS ✨. Sin embargo, el biofeedback y el neurofeedback son un complemento magnífico para favorecer los procesos del aprendizaje infantil y es por ello que resultan interesantes dentro del mundo del neurodesarrollo.

Para un buen aprendizaje es necesario que el niño esté calmado, sereno y tranquilo. Que se sienta capaz y que pueda prestar atención y sostenerla el suficiente tiempo como para realizar las actividades que se le requieran en el aula.

Las técnicas del bio y el neurofeedback entrenan al niño, (o el adulto), en el control y el manejo de variables fisiológicas que afectan a su sistema nervioso y por lo tanto, a su funcionamiento diario y su aprendizaje.

Las técnicas del bio y el neurofeedback entrenan al niño, (o el adulto), en el control y el manejo de variables fisiológicas que afectan a su sistema nervioso y por lo tanto, a su funcionamiento diario y su aprendizaje. Variables como por ejemplo: las frecuencias y ondas cerebrales con las cuales la persona funciona en cada momento del día.

En este caso concreto del control de las ondas cerebrales, el niño obtendrá un refuerzo siempre que consigue conscientemente manejar esas ondas, así podrá seguir viendo un capítulo de su serie favorita o los dibujos animados que más le gustan. Éste será el premio o refuerzo por llegar al control buscado. Un entrenamiento que le facilitará el proceso de utilizar las correctas ondas cerebrales que favorecen la atención en su aprendizaje escolar.

Es por esto que el neurofeedback se utiliza muy especialmente en casos de niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad).

Con el biofeedback se entrena en el control de otras variables fisiológicas como el latido cardíaco, la sudoración, la tensión muscular, etc. Gracias a este control se maneja mejor el estrés y la ansiedad, se obtiene un mayor bienestar y aumenta la capacidad de aprender.

Más información sobre Biofeedback y Neurofeedback en la página del Instituto Burmuin.

DESARROLLO CEREBRAL. Entrevista a VÍCTOR ESTALAYO para Mimando las Estrellas

El desarrollo cerebral de nuestros hijos y alumnos ha de plantearse como la prioridad máxima para brindarles las mejores oportunidades en la vida. El desarrollo de nuestros niños equivale al desarrollo de sus cerebros.

Víctor Estalayo representa toda una vida dedicada a acompañar, estimular y reforzar el desarrollo cerebral infantil. Como referente que es en todo lo relacionado con la estimulación temprana, es un gran orgullo contar con su presencia en nuestro programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨.

Este programa contiene sesiones mensuales en las cuales participa un experto en desarrollo infantil. Pero un ratito antes de esta sesión, el experto nos concede una corta entrevista.

En esta charla, Víctor nos cuenta cómo fue el recorrido que lo llevó a buscar maneras de estimular el cerebro de su hijo con lesión cerebral y después, poder ayudar a otros niños en la misma situación. Pasando más adelante, a formar a familias que querían trabajar con sus niños con necesidades especiales o dificultades de aprendizaje, y también a todas aquellas personas (padres o profesionales) que buscaban un modo de estimular el desarrollo de sus niños buscando que fuese lo más pleno posible.

Durante muchos años formó VEGAKIDS junto a su mujer, Charo. Juntos cambiaron nuestra visión de la infancia y cómo disfrutar con los pequeños mientras les ayudamos a alcanzar su pleno potencial.

Estimulación VESTIBULAR. La estimulación del MOVIMIENTO.

La estimulación vestibular, procedente del movimiento del cuerpo en el espacio, es uno de los principales «alimentos» del cerebro.

Resulta vital para el desarrollo cerebral del niño, ya desde la propia gestación (el movimiento de la madre desarrolla el cerebro del bebé en el útero). Una vez que nace, el bebé pide lo que más necesita: movimiento con mecimiento y contacto. ¡Necesita que le cojan en brazos!

También necesita del contacto piel con piel y del porteo… Pero volviendo al movimiento… Éste es esencial a lo largo de toda la infancia y los niños, de nuevo, nos lo hacen saber corriendo, saltando, trepando, girando…

En el mundo actual en el cual vivimos, los niños pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela y el hogar, delante de pantallas. Apenas corren, trepan árboles o juegan en el exterior. Incluso los parques se encuentran en estos tiempos precintados, y en las escuelas los columpios y toboganes son solamente para los niños de Educación Infantil (esto con suerte para los más pequeños cuando disponen de ellos).

Nuestros niños se mueven cada día menos y el riesgo no es únicamente la obesidad infantil como podríamos pensar… ¡no!

Las consecuencias son mucho mayores y abarcan todas las áreas del desarrollo, incluidas la emocional y la cognitiva.

Esto es así porque el desarrollo a través del movimiento sustenta todo el desarrollo posterior.

Y niños que no se han movido adecuada y suficientemente en sus primeros años de vida, muy probablemente tendrán dificultades en su aprendizaje escolar después.

No se aprende a leer, a escribir o las matemáticas de repente, «porque sí». Sino que se hace gracias a todo lo aprendido y experimentado anteriormente. Gracias a las experiencias con el cuerpo y el movimiento de éste en el espacio, será que el niño podrá contar con las herramientas necesarias para poder aprender fácilmente en la escuela.

¡Incluso los movimientos de sus ojos para poder leer dependen del movimiento que haya hecho antes con el resto de su cuerpo!

La estimulación vestibular que brindamos a los niños gracias al movimiento activa sus cerebros.

¡Los enciende! Por esto podemos ayudarles a mantener la atención en sus tareas escolares gracias a permitirles moverse.

Tenían razón ya en la antigüedad clásica cuando nos decían «mens sana in corpore sano»… Primero el cuerpo, luego la mente.

Charla en CENTRO EL ÁNGEL, Madrid: https://www.tomatismadrid.com/

Más información en esta página: rosinauriarte.com

El DESARROLLO INFANTIL se produce en un ORDEN y una secuencia

El DESARROLLO INFANTIL se produce en un ORDEN y una secuencia determinados

El mismo orden y secuencia en la cual crece y madura el cerebro en los niños.

Es necesario que las áreas inferiores y más primitivas del cerebro maduren adecuadamente para que después puedan hacerlo las áreas más sofisticadas.

Englobamos todas las áreas cerebrales en tres grandes boques (según su proceso de maduración y funciones): supervivencia, emocional y cognitivo.
 

El desarrollo en el niño debe ser pleno y completarse para que las tres áreas cerebrales maduren correctamente y la información pueda fluir por todas ellas sin obstáculos de ningún tipo.

El proceso de activación y maduración de estas tres áreas coincide con el proceso de maduración del desarrollo infantil, éste se produce siempre en el mismo orden:

1º físicamente

2º emocional y socialmente

3º intelectualmente

Cada etapa del desarrollo surge gracias a lo logrado en la etapa anterior y por lo tanto, depende directamente de ésta. Y a su vez, cada etapa determinará que el niño/a alcance fácil y plenamente la siguiente. Existe un orden y una secuencia en el desarrollo que resultan de vital importancia para el mismo.

Para reparar fallos en etapas anteriores del desarrollo (que se manifiestan con síntomas actuales causados por estos fallos antiguos) tenemos que volver atrás en el desarrollo.

De esto se ocupa el NEURODESARROLLO.

Si quieres conocer más sobre ello, haz clic aquí para ver mi masterclass gratuita (además, junto a la clase verás un regalo en PDF para ti):

MASTERCLASS GRATUITA SOBRE NEURODESARROLLO

¿Le HABLAS solamente AL CÓRTEX de tus niños? Debes aprender OTRO LENGUAJE.

¿LE HABLAS SOLAMENTE AL CÓRTEX DE TUS
NIÑOS?
DEBES APRENDER OTRO LENGUAJE.

El córtex es la parte de nuestro cerebro que piensa. Es la parte que entiende el lenguaje y es la que utilizan principalmente nuestros niños para aprender en la escuela. También la necesitan para regular sus emociones y su conducta, controlar su cuerpo y la necesidad de moverse, y para poder prestar atención.


Córtex cerebral

El córtex madura tardíamente. Por esto, en los primeros años de vida no está plenamente activo y los niños funcionan con áreas más básicas de su cerebro, con pleno protagonismo de las emociones y las funciones y necesidades del cuerpo y de la supervivencia.

 La capacidad de razonamiento, la planificación, el medir las consecuencias de sus actos o el control del comportamiento entre otras funciones, no se han desarrollado aún.
 
El lenguaje, tanto hablado como escrito, también pertenece a estas áreas más sofisticadas de nuestro cerebro que forman el córtex. Pero, a pesar de que un niño o niña pueda comenzar a entender y utilizar el lenguaje hablado a temprana edad, éste no será su vía de comunicación predominante aún puesto que su córtex no está bien conectado como lo están áreas inferiores de su cerebro.
 
Ten esto en cuenta que cuando te dirijas a los niños con palabras, con ejercicios de lectura, escritura, matemáticas o fichas para entrenar su atención. Piensa que, de esta forma estarás dirigiéndote a su córtex cerebral. A la parte su cerebro que puede no haber madurado aún lo suficiente para que obtengas de ellos los resultados esperados.
 
Si decides jugar con tu peque con puzles, colores o formas geométricas, considera que es su córtex también lo que estás entrenado. ¡Y es bueno hacerlo! Sin embargo, demasiadas veces creemos que con este trabajo lograremos una maduración en el desarrollo de nuestros hijos y alumnos… ¿Y no es así?
 
Bueno, sí porque le estamos enseñando y entrenando para tener esos conocimientos, también estamos trabajando su visión, su psicomotricidad fina y otras cosas más… PERO…
 
… Cuando un niño muestra dificultades en su comportamiento o su aprendizaje, cuando no habla como sería de esperar para su edad, no aprende a leer o escribir como los demás, no comprende las matemáticas, o tiene problemas para relacionarse y controlar su conducta… la raíz o causa de estas dificultades no estarán en esas áreas cerebrales a las que te diriges intentando solucionar los síntomas que ves. Estos síntomas sí salen del córtex (no habla, no lee o escribe, no se relaciona o se comporta como desearíamos…), pero los problemas reales, no los síntomas, sino las causas de éstos, son mucho más profundas. Están en áreas cerebrales más primitivas, esas a las que no puedes llegar realizando un
trabajo cognitivo o conductual.
 
Recuerda que si el córtex no está haciendo bien su labor es porque no ha madurado lo suficiente. Y no puede madurar hasta que no lo hayan hecho áreas más primarias que están debajo y lo sostienen. Éstas tienen que estar bien activas y conectadas para a su vez conectar y activar el córtex.
 
La cuestión es que los fallos en el desarrollo de los niños, esas dificultades que ves y que más te preocupan, suelen estar ahí: en esas áreas inferiores (“inferiores” porque están debajo, no porque sean menos importantes, ¡ojo!).
 
Y estas áreas cerebrales que se ocupan de sobrevivir, de hacer que el control del cuerpo se vuelva fácil y automático, que logran que nos sintamos cómodos y confiados emocionalmente dentro de nosotros mismos y dentro del mundo que nos rodea, NO entienden el lenguaje, no entienden las matemáticas, tampoco pueden aplicar razonamientos que llevan al control de la conducta… A ellas no llegamos
hablando con nuestros niños, ni tampoco jugando con los colores, o enseñándoles a leer…
 
Estás áreas de nuestro cerebro, dónde debemos actuar cuando el desarrollo y el aprendizaje no se estén produciendo como deseamos, sólo entienden un tipo de “lenguaje”. Y este es el que debemos utilizar para llegar a ellas: el lenguaje de los sentidos.
 
¿Qué significa esto?
 
Que hemos de dirigirnos a estas áreas más primitivas a través de los sentidos, a través del cuerpo. Ofreciendo un trabajo sensorial, con el tacto y la propiocepción (tacto profundo), con el movimiento y el ritmo, la audición y la visión, incluso el olfato y el gusto también.
 
Sólo el trabajo con el cuerpo, con los sentidos, llevará a una madurez cognitiva real. A una buena maduración del córtex. Es la forma que tenemos de poder incidir de verdad en el desarrollo del niño y ver los resultados positivos. Los veremos en todas las áreas: en su comportamiento, en lo emocional, en lo social y, por último, en su aprendizaje.
 
Igual que una casa no se empieza a construir por el tejado, sino por los cimientos, lo mismo ocurre con el cerebro humano: que crece de abajo hacia arriba. Y como pasa en la casa que, si no fuera estable o sufriera grietas, habríamos de bajar a restaurar los cimientos y no quedarnos a cambiar las tejas del tejado… con el cerebro pasa también que debemos bajar a áreas de base que sostienen las áreas
donde vemos los fallos (el córtex) porque ahora sabemos que las raíces de esas dificultades son más profundas.
 
Trabaja con tus niños utilizando su cuerpo y no solo con su mente, verás resultados definitivos, para toda la vida.
 
Y si necesitas saber cómo hacerlo, infórmate sobre el neurodesarrollo.
 
Tanto si eres padre, madre o profesional de la educación o cuidado infantil, puedo ofrecerte asesoramiento y formación. Acompañándote en este fascinante camino de ayuda a nuestros niños.

EL MOVIMIENTO ENCIENDE EL CEREBRO

 
El movimiento enciende el cerebro. Activa el aprendizaje.

¿Has estudiado alguna vez caminando por el pasillo?
Si lo has hecho, seguramente te haya servido para seguir atento y retener mejor la información. Y es que, el movimiento actúa como una dinamo para nuestro cerebro: ¡lo enciende!
Activar el cuerpo activa el cerebro.
Debemos permitir a nuestros niños que se muevan antes de hacer las tareas escolares, que puedan realizar descansos para moverse un o que lo hagan mientras están estudiando.
El movimiento, especialmente si va unido a un ritmo, es excelente para ayudar a nuestros niños a prestar atención y a rendir mejor en sus tareas cognitivas.
Girar unas pocas veces en una dirección y luego en la otra (siempre en ambas direcciones por igual) es un buen ejercicio. Pueden hacerlo estando de pie, tumbados sobre el suelo (haciendo «croquetas») o sentados en una silla giratoria. Con cuidado de evitar el mareo o sensaciones que puedan impresionar. No se trata de hacerlo deprisa ni muchas veces seguidas, sino unas pocas (3 veces por ejemplo) en una dirección para cambiar y hacer otras pocas en la otra.
Mecerse sobre una hamaca, mecedora, columpio o pelota de pilates.
Saltar o botar, dentro de las posibilidades que nos ofrezca el hogar. Una pelota de pilates permitirá al niño botar sentado sobre la misma. Podrá sentarse o tumbarse boca abajo o incluso, boca arriba si le gusta. Y en estas posiciones, mecerse rítmicamente hacia adelante y atrás, hacia los lados… o botar hacia arriba y hacia abajo.
Un minuto antes de empezar a trabajar y otro en los descansos será suficiente.
Y por supuesto, si puede moverse mientras estudia, esto será estupendo pues le ayudará a seguir prestando atención y a aprender mejor los contenidos. Así que permite a tu hijo o hija que se sienta sobre una pelota de pilates y/o una silla giratoria, que camine mientras estudia y repite en voz alta los contenidos que ha de aprender.
Que haga la «marcha cruzada» mientras repasa algo es muy buena idea: habrá de tocarse la rodilla derecha con su mano o codo izquierdo y luego, la rodilla izquierda con la mano o el codo derecho. Y esto lo puede hacer estando quieto en el sitio o desplazándose.
Sólo cuando se hayan movido lo suficiente, podrán los niños controlar la necesidad que tienen de moverse y así poderse estar quietos. El movimiento dará a sus cerebros la energía que necesitan para poder aprender.

 
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«Estimulación vestibular. La estimulación del movimiento»

«¡No puede parar! Poder estar quieto pasa por haberse movido mucho y bien»

«¿Qué pasa con los niños que no pueden parar?»

PLASTICIDAD CEREBRAL EN EL NIÑO



 

Cuanto más joven es el niño, mayor es su plasticidad cerebral. Lo que supone que su cerebro es más maleable e influenciable por todo lo que vive en las etapas más tempranas.
La gestación, el nacimiento y los primeros años son momentos clave que determinarán el desarrollo cerebral y nuestro funcionamiento en la vida.
Y es que, estos tempranas etapas son las que suponen el mayor crecimiento cerebral y cuando el cerebro crea muchos de los patrones con los que funcionaremos más adelante. Debemos tener esto en cuenta para cuidar al máximo las experiencias que ofrezcamos a los niños desde su concepción. Y para actuar cuanto antes cuando veamos que exista alguna necesidad.
Porque es la plasticidad cerebral la que nos brinda la oportunidad de poder ayudar realmente al niño.
Cuanto más joven es el niño con quien trabajamos en apoyo de su desarrollo, mejores serán los resultados, con menos esfuerzo y en menos tiempo.
Esto no quiere decir que no merezca la pena trabajar con un niño mayor o un adulto, pues hoy sabemos que existe cierta plasticidad cerebral toda la vida. Así que siempre se debe trabajar en apoyo del desarrollo de una persona. Pero no dejemos el tiempo pasar gratuitamente, diciéndonos a nosotros mismos que «ya madurará».
Si quieres trabajar con un niño, de cualquier edad, y necesitas saber cómo hacerlo, puedo ofrecerte la orientación y guía que necesitas.
Ponte en contacto conmigo en:
linkedin.com/in/rosina-uriarte-alvarez-9198a422/
 
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