Blog - Página 20 de 40 - ROSINA URIARTE

YO NO PODÍA QUITARLE LOS ZAPATOS A MI HIJO. Ahora puedo ayudarte a ti.

Yo fui una madre muy preocupada, desesperada, por uno de mis hijos.
Escuchar por la radio a otra madre decir que no podía quitarle los zapatos a su hijo si se quedaba dormido me hizo sentirme de alguna forma «acompañada» sabiendo que otras madres estaban pasando por cosas parecidas a las mías.
Esto hizo que pudiera contar lo que me ocurría y dar finalmente con la ayuda que necesitaba y que marcó un antes y un después en la vida de mi hijo y en la mía.
No es fácil dar con esta ayuda, esto lo sé. Y por ello, tras más de 20 años de trabajo y de estudiar y formarme en neurodesarrollo, me gustaría ayudarte para que tú también, como madre o padre, encuentres la ayuda que necesitas.
Si tienes un niño/a que te preocupa por su comportamiento, por cómo aprende o cómo se relaciona con los demás… tiene un diagnóstico o es un niño de los llamados «de riesgo» porque fue prematuro, adoptado, está en acogida…
Si buscas orientación, consejos y cómo trabajar con tu hijo/a para que madure en su desarrollo y tenga menos dificultades en todas las áreas, ponte en contacto conmigo. Puedo ayudarte con tu hijo, con tu hija.
Te espero 💗

 

«CUT» O «CAT». ¿POR QUÉ CUESTA TANTO LA PRONUNCIACIÓN EN INGLÉS?

La pronunciación en inglés, ¿por qué cuesta tanto? 

La pronunciación puede suponer un verdadero dolor para muchas personas que aprenden un segundo idioma, especialmente si éste es el inglés.
Según el doctor Tomatis, experto en audición, no podemos reproducir lo que no percibimos. Quiere decir que no podemos pronunciar sonidos para los cuales somos literalmente sordos.

No podemos reproducir lo que no percibimos. Los niños pequeños aún están a tiempo.

Esta incapacidad para manejar sonidos que no nos son familiares se debe a que el cerebro registra los sonidos a los que está expuesto durante los primeros años de vida. Ya desde el útero materno, el cerebro del niño va creando estructuras dedicadas a las frecuencias que escucha y que serán necesarias para que pueda después comunicarse en su lengua materna. Además de cualquier otra lengua que escuche junto a su idioma materno.
Esto hace que un niño pequeño pueda aprender cualquier idioma y varios a la vez. Y lo hace sin esfuerzo, sin ser consciente de estar llevando a cabo un aprendizaje, como lo hace todo en estos primeros años: viviendo, experimentando, disfrutando, aprendiendo…
Con la edad vamos perdiendo plasticidad y la ventana de la oportunidad para los idiomas se va cerrando según nos vamos alejando de este momento ideal que establece la vida para que podamos aprender nuestra lengua materna.
El momento para aprender el idioma materno es el mismo para aprender cualquier otro. Es el tiempo en el cual el cerebro está preparado para registrar sonidos.
Una vez pasado este tiempo, habremos de arreglárnoslas con los sonidos que nuestro cerebro haya guardado, para los cuales haya creado estructuras para manejarlos.
Es por esto que cuesta tanto aprender un idioma extranjero de adulto. Y de aquí que lo hagamos con «acento». Este acento viene de utilizar un idioma diferente con los sonidos del nuestro propio.
Por todo esto es importante exponer a los niños pequeños a los sonidos de idiomas extranjeros, como el inglés, por ejemplo. Y no pensar que, como son pequeños, total da igual que la profe o el profe de inglés que tengan no domine del todo el idioma, luego más adelante necesitarán un nativo…
¡No! El profe nativo lo necesitan cuanto antes. Luego ya no será tan importante pues ya no podrán registrar ni reproducir esos sonidos que no le son familiares.
Expongamos a nuestros niños a un segundo idioma, con cuentos, canciones, juegos… Y nosotros, los adultos, animémonos a hablar otro idioma, aunque sea con acento. O más bien: ¡sí! ¡Con acento! Porque esos sonidos que utilizamos hablan de nosotros y dicen quiénes somos.
No somos menos hábiles o inteligentes por hablar con acento, simplemente somos nosotros.
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LAS NECESIDADES DEL BEBÉ. Agurtzane Ugarriza con Rosina Uriarte.

 
«ENTRE EL QUERER Y EL NECESITAR»
En UNA INFANCIA PARA TODA LA VIDA tenemos de invitada a Agurtzane Ugarriza para hablarnos de las necesidades del bebé.
Agurtzane es masajista terapeuta experta en movimiento y en todo lo relacionado con la maternidad. También está especializada en el desarrollo motriz del bebé.
En este encuentro nos habla de las necesidades que tiene el bebé y de cómo satisfacer sus demandas hará que el bebé esté más tranquilo. Solamente un bebé tranquilo, que se siente seguro y confiado, podrá desarrollarse plenamente y aprender.
Es responsabilidad de sus padres y cuidadores responder a sus demandas. Pero, ¿cómo sabemos lo que realmente necesita el bebé?
Agurtzane nos propones escucharle y observarle de modo que comprendamos cuáles son esas necesidades reales. Y que sustituyamos la palabra «querer» («el niño no quiere….», «el niño sólo quiere…») por la palabra «necesitar» («el niño necesita…»).
Porque cuando empecemos a ver que el niño realmente necesita lo que nos pide, podremos satisfacerle y las cosas empezarán a funcionar para el niño y para los que le rodean. Satisfagamos las demandas del bebé, son una verdadera herramienta de supervivencia para él.
El bebé es un ser dependiente y es cuando reconocemos y respondemos a esta dependencia que haremos del niño un ser confiado y seguro, y por lo tanto, más independiente.
Las experiencias tempranas vividas por los niños determinarán el tipo de personas que serán de mayores. Por esto es tan importante comprender sus necesidades más tempranas para responder a las mismas.
Si quieres contactar a Agurtzane Ugarriza, puedes hacerlo en:
Telf: 653736733
@agurtzaneugarriza
Puedes ponerte en contacto conmigo (Rosina Uriarte) si buscas asesoramiento, orientación o consejos sobre cualquier tema relacionado con el desarrollo infantil:
Te espero 💗

AYUDA PARA PRESTAR ATENCIÓN Y HACER TAREAS ESCOLARES

Ayuda a tu hijo a prestar atención y hacer sus tareas escolares. El movimiento y el contacto te ayudarán a lograrlo.

Puedes ver y escuchar nuestra sesión live en este vídeo.
Amparo y yo hablamos de la importancia del movimiento y del contacto para que los niños puedan prestar atención y estar sentados haciendo sus tareas escolares. También para que estén más tranquilos en este momento de confinamiento y en cualquier otro momento más adelante.
Si quieres conocer más sobre la importancia del trabajo físico para las habilidades emocionales y cognitivas, te puede interesar.
Pido disculpas por las dificultades técnicas del directo, por favor tened un poco de paciencia… Gracias! 😀
 

Web de Amparo López

Web de Rosina Uriarte

PLASTICIDAD CEREBRAL EN EL NIÑO



 

Cuanto más joven es el niño, mayor es su plasticidad cerebral. Lo que supone que su cerebro es más maleable e influenciable por todo lo que vive en las etapas más tempranas.
La gestación, el nacimiento y los primeros años son momentos clave que determinarán el desarrollo cerebral y nuestro funcionamiento en la vida.
Y es que, estos tempranas etapas son las que suponen el mayor crecimiento cerebral y cuando el cerebro crea muchos de los patrones con los que funcionaremos más adelante. Debemos tener esto en cuenta para cuidar al máximo las experiencias que ofrezcamos a los niños desde su concepción. Y para actuar cuanto antes cuando veamos que exista alguna necesidad.
Porque es la plasticidad cerebral la que nos brinda la oportunidad de poder ayudar realmente al niño.
Cuanto más joven es el niño con quien trabajamos en apoyo de su desarrollo, mejores serán los resultados, con menos esfuerzo y en menos tiempo.
Esto no quiere decir que no merezca la pena trabajar con un niño mayor o un adulto, pues hoy sabemos que existe cierta plasticidad cerebral toda la vida. Así que siempre se debe trabajar en apoyo del desarrollo de una persona. Pero no dejemos el tiempo pasar gratuitamente, diciéndonos a nosotros mismos que «ya madurará».
Si quieres trabajar con un niño, de cualquier edad, y necesitas saber cómo hacerlo, puedo ofrecerte la orientación y guía que necesitas.
Ponte en contacto conmigo en:
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VALIDEZ DE LA TEORÍA DEL CEREBRO TRIUNO

 
 
Para respetar el desarrollo infantil y de esta forma apoyarlo, es necesario empezar por conocerlo bien. Tomando en consideración que el desarrollo infantil se basa principalmente en el desarrollo y maduración del cerebro, nos planteamos los educadores y quienes no somos expertos en neurociencia cómo podemos llegar a conocer lo suficiente ese desarrollo y maduración cerebrales.

Cerebro Triuno: tres en uno

En nuestro planteamiento y propósito de tener más nociones sobre el cerebro, es fácil que nos encontremos con la teoría del “cerebro triuno”. Teoría que el científico estadounidense Paul MacLean formuló por primera vez en 1960 y después desarrolló con mayor detalle en su obra “The Triune Brain” en 1990. Su nombre significa “tres en uno” y describe el cerebro formado por tres capas principales.

 


Estas tres partes principales serían:

– cerebro de supervivencia o reptiliano
– cerebro emocional o mamífero
– cerebro racional o humano
Las tres partes existen desde el nacimiento, pero no se desarrollan al mismo tiempo ni a la misma velocidad. Cada capa del cerebro Triuno tiene una función y características específicas que se manifiestan a una edad y siguiendo una determinada secuencia de desarrollo.
Es el cerebro de la supervivencia está formado principalmente por los ganglios basales, el tallo cerebral, el sistema reticular y el cerebelo.
Se le denomina cerebro “reptiliano” porque lo compartimos con los reptiles. Como ocurre en estos animales, esta parte del cerebro tiene la función de ocuparse de la supervivencia, de decidir sobre luchar o huir ante situaciones de peligro. Busca alimento, refugio y reproducirse. No “piensa” ni considera las emociones antes de responder a un estímulo. Es la parte del cerebro que se ocupa de hacer que el individuo reaccione instintivamente a situaciones de peligro, haciendo que la persona actúe sin la intervención de la consciencia (retiramos la mano de forma inmediata de algo que quema, por ejemplo). Es responsable de la conducta impulsiva por la supervivencia que prioriza comer, beber, mantener una adecuada temperatura corporal, reproducirse, la territorialidad o la necesidad de protección… Es funcional, territorial y ritualista, responsable de conservar la vida. Por ello se ocupa de funciones como la respiración, la digestión, la circulación y el ritmo cardíaco.
Estas primera estructuras cerebrales cuentan con el protagonismo en los primeros 14 meses de vida, aunque se produce su desarrollo desde la concepción.
Por encima del cerebro reptiliano o de supervivencia se encuentra el cerebro emocional, que madura especialmente entre los 14 meses y los 4 años de edad.
Corresponde al sistema límbico, el cual nos otorga la capacidad de sentir y desear. Está formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala y el hipocampo principalmente.
Se llama también “mamífero” porque es el cerebro con el que cuentan los animales mamíferos y como a ellos, determinará que seamos seres sociales que necesitemos vivir en grupos y cuidar de nuestras crías, que actuemos guiados por nuestras emociones, motivaciones, placeres, miedos… En estas áreas cerebrales están las encargadas principalmente de la memoria y es por ello que, al igual que los mamíferos, aprendemos de nuestras experiencias al ser capaz de recordarlas.
Aquí viven nuestras emociones, fantasías, ilusiones, miedos, adicciones… nuestros recuerdos y también en gran parte, el aprendizaje. Es necesaria una emoción o motivación para que podamos aprender realmente algo. Por esto, cuando algo no nos “toca” afectivamente, lo olvidamos. Melodie de Jager dice que “la emoción es el pegamento de la memoria”.
Al igual que los cachorros de animales mamíferos, nuestros niños también aprenden con la emoción, aprenden jugando.
Por último, en la parte más externa de nuestro cerebro, se encuentra el cerebro racional.  Nuestro cerebro cognitivo o neocortex. Es exclusivamente humano y es la parte que nos hace diferentes a las demás especies.
La neocorteza o neocórtex está compuesto por los dos hemisferios cerebrales (el derecho y el izquierdo), cada uno de los cuales cuenta con cuatro lóbulos: el occipital, el temporal, el parietal y el frontal. Recibe la información de los sentidos para procesarla y poder llevar a cabo una actuación consciente como respuesta a la misma. Es el lugar donde se elaboran los procesos intelectuales superiores.
Estas áreas cerebrales son las encargadas del razonamiento, de la planificación y la organización. Hacen que seamos capaces de medir las consecuencias de nuestros actos, de juzgar, de planificar nuestras acciones. Controlan los impulsos, el movimiento y las emociones desde la consciencia.
Su período de desarrollo máximo se da entre los 4 y los 11 años.

Crítica y reflexiones

La teoría del cerebro triuno, al igual que otras en las que nos hemos fundamentado para explicar la evolución del pensamiento y el aprendizaje en el desarrollo infantil, como por ejemplo la de las etapas del desarrollo cognitivo de Piaget, resultan hoy en muchos aspectos obsoletas, desfasadas.
Las críticas a estas teorías se basan en razones bien fundadas que han de tenerse en cuenta. Pero ¿significa esto que debamos olvidarlas y no recurrir ya jamás a ellas para comprender tantas cosas que nos han ayudado a clarificar? Pienso que no.
Primero, porque a pesar de su desfase actual, siguen siendo útiles en muchos aspectos que seguimos considerando ciertos. Por otra parte, pensadores como MacLean nos ayudaron a comprender las diferentes etapas de la infancia y las consecuencias de esta evolución en la del aprendizaje infantil gracias al desarrollo y funcionamiento cerebrales.
Una de las principales críticas al modelo triuno de MacLean es que resulta demasiado simple a la luz de los conocimientos con los que contamos hoy sobre el cerebro humano. Sin embargo, es esta simplicidad lo que nos ayuda a comprender la estructura, funcionamiento y desarrollo cerebrales para quienes no somos neurocientíficos y no necesitamos conocer la complejidad cerebral para poder comprender lo necesario en cuanto a sus implicaciones en el aprendizaje infantil.
Ha sido gracias a esta teoría que muchos profesionales de la educación se han interesado por el cerebro humano en relación al aprendizaje. Y no solamente agradecemos a esta simplificación que nos ayude a conocer mejor nuestro cerebro, sino que también reconocemos su utilidad a la hora de hacer comprender cómo y por qué trabajamos con nuestros niños en la manera en que lo hacemos desde la neuropsicología y el neurodesarrollo. Pero, para valernos de esta teoría tengamos en cuenta varios aspectos.
Como ya se ha mencionado, es una simplificación del cerebro humano y nunca se ha pretendido que fuese otra cosa. No corresponde a una explicación de la anatomía cerebral. Ésta es compleja y no cuenta con tres áreas separadas unas de otras o que puedan distinguirse claramente.
MacLean establece estas tres áreas principales por la relación que tienen diferentes zonas cerebrales en cuanto a sus funciones. Y aquí tenemos que tener en cuenta que ninguna área cerebral funciona por sí sola, sino que lo hacen todas completamente intercontectadas.
La antigua separación entre lo emocional y lo racional no se sostiene ya. En nuestro comportamiento aunamos funciones de todas las áreas. A nivel cortical se toman decisiones gracias a las emociones. Y éstas son conscientes gracias al córtex.
La teoría del cerebro triuno supone que contamos con la evolución cerebral de todas las especies dentro de nuestro cerebro, con lo que éste se habría ido formando como en una serie de capas, cada cual más sofisticada que la anterior. Esta idea de lo lineal en la evolución tampoco se sostiene. Hoy sabemos que la sucesión no ha sido en línea, ni en las especies de todos los seres vivos en general, ni tampoco en la evolución del ser humano en concreto. Tendríamos que hablar más bien de “coevolución” en la cual varias especies coexisten y cambian según las adaptaciones que van realizando, al igual que dentro del propio cerebro, las diferentes áreas no se van superponiendo, sino que van evolucionando de forma diferente en cada una de las especies (por ejemplo, el cerebelo es más grande en primates en comparación con otros mamíferos).
Por otro lado, las partes llamadas por MacLean como “reptiliana”, “mamífera” o “humana” no existen exclusivamente en estas especies. Los reptiles tienen olfato (sentido relacionado directamente con el sistema límbico o cerebro mamífero) y tienen un cerebro consciente en lo relacionado con su bienestar o el dolor. Los mamíferos cuentan con neocorteza, aunque ésta es prácticamente lisa en los mamíferos más pequeños como la rata y con muchos surcos y cicunvoluciones en los primates superiores. Últimamente se han descubierto en las aves células similares a las del neocórtex.

Validez de la teoría del Cerebro Triuno

Y después de todo esto, ¿por qué quedarse con el modelo del cerebro triuno? Pues porque nos ayuda a comprender el desarrollo y el aprendizaje infantil. También corrobora nuestra forma de trabajar desde la neuropsicología y el neurodesarrollo.
Esto es así porque tal como describe MacLean, el desarrollo cerebral se produce de abajo hacia arriba, adquiriendo cada vez funciones más complejas. Y aunque las tres grandes áreas están presentes y conviven desde el mismo comienzo, cuentan cada una de ellas con una edad en la cual son protagonistas por el peso de su desarrollo en ese momento.
Las etapas del desarrollo que nos sugiere la teoría del cerebro triuno coinciden mucho en el tiempo y sus características con las descritas por Jean Piaget para el desarrollo cognitivo infantil. Nos sirve para comprender lo que resulta evidente desde otros enfoques relativos al desarrollo: el desarrollo físico precede y predetermina el desarrollo emocional, social y el cognitivo.
Veamos cómo es esto…
Durante los primeros 14 meses está en pleno funcionamiento el cerebro de supervivencia. En este primer nivel se forman los sentidos gracias a las experiencias que vive el bebé. La información del exterior y del interior del cuerpo entrará por éste a través de los sentidos. Para que el bebé pueda emitir una respuesta, necesitará utilizar su cuerpo y para realizar cualquier tipo de movimiento necesita sus músculos. La coordinación y colaboración de los sentidos y los músculos hacen posible que el desarrollo se produzca.
En esta primera etapa de la vida, siendo el cerebro de supervivencia el protagonista por estar más conectado y maduro, se producirá un gran desarrollo físico. Esto podemos observarlo gracias a todas las nuevas adquisiciones e hitos motrices que irá alcanzando el bebé desde su nacimiento: succionar, levantar su cabeza, rodar, arrastrarse, gatear, estar sentado y ponerse de pie para caminar…
Existen otros muchos logros, también a nivel emocional, social y cognitivo, pero son los motrices los más destacados y los que acompañarán a los anteriores.
De los 14 meses a los 4 años de vidaestará en pleno funcionamiento el cerebro de supervivencia y también el sistema límbico, el cerebro emocional. Éste último será el gran protagonista por lo que en este período se produce un gran desarrollo emocional y social en el niño. Lo veremos en las pataletas, la dependencia emocional y paulatina adquisición de autonomía, y al final de este período, la necesidad de relacionarse con sus iguales.
Dsdee los 4 a los 11 años de edadmadura especialmente el área cognitiva. Es en esta última área donde reside el lenguaje (tanto hablado como escrito), el razonamiento, la planificación, la organización, las matemáticas… Es aquí donde el niño aprende las letras, los números, los colores, las formas geométricas… Es aquí donde trabaja el niño en la escuela y para tener éxito en sus tareas escolares necesita que esta área haya logrado una buena maduración, lo cual depende de que hayan madurado plenamente las dos partes anteriores.

Orden en el desarrollo infantil

El desarrollo de un niño se produce siempre en la misma secuencia:
1º físicamente
2º emocional y socialmente
3º intelectualmente
El orden en el que se produce el desarrollo infantil


A los padres y educadores nos preocupa especialmente el rendimiento cognitivo de nuestros niños porque el éxito escolar tiene un gran peso en la infancia… demasiado peso. Son las dificultades escolares lo que más nos mueve a buscar ayuda y a la hora de trabajar con un niño para reforzar su desarrollo.

Sin embargo, no debemos dejar de tener en cuenta que el desarrollo cognitivo no llegará a ser pleno si no lo han sido el emocional y el motriz primero.
Solamente un niño que está muy bien conectado con su cuerpo, lo conoce bien y, por lo tanto, lo utiliza eficazmente, podrá llegar a sentirse emocionalmente fuerte, seguro y confiado en el mundo que le rodea. Y solamente un niño que, no solamente controla automáticamente su cuerpo, sino que se siente tranquilo y seguro a nivel emocional y social, podrá centrar su atención y energía en aprender cognitivamente.
Para que se produzca el aprendizaje en la escuela no debe haber interferencias corporales o emocionales, pues esto supondría que la energía cerebral del niño tendría que concentrarse en controlar el cuerpo y el movimiento, el estrés del miedo o la inseguridad y no quedaría suficiente energía para poder aprender adecuadamente. Esto lo sabemos los adultos, también nos pasa… sólo tenemos que imaginarnos que tuviéramos que prestar atención y aprender algo cuando sentimos mucho nuestro cuerpo por un dolor, por ejemplo, o sentimos estrés o estamos agobiados por algo… Sabemos que en esta situación no rendiríamos a nivel intelectual como sería de esperar.
Digamos que, si el cerebro de supervivencia o el emocional están muy activos y no han dado paso al dominio del cerebro cognitivo, éste no estará suficientemente activo. Esto nos ocurre en estados de estrés o en una situación de peligro en la cual tomarían las riendas nuestras áreas más primitivas dejando las cognitivas casi “apagadas”. Esto es algo muy parecido a lo que ocurre también cuando no se cumple adecuadamente el desarrollo motriz y emocional en los primeros años de vida.
Cuando el niño no ha tenido un desarrollo completo desde el mismo comienzo, es muy posible que áreas inferiores de su cerebro como son el cerebro de supervivencia o el emocional, estén aun siendo las protagonistas en lugar de permitir que lo sea el cerebro pensante a partir de los cuatro años. Esto implicaría que gran parte de la información no fluyera libremente y hasta las áreas que necesita alcanzar.
Entonces las respuestas en el niño serán impulsivas, dominadas por sus emociones o necesidades básicas, por un cerebro encargado de funciones de supervivencia que le tiene constantemente en movimiento porque no puede controlar cómodamente su cuerpo, o le tiene en guardia por si pudiera haber un peligro, y que no le permite reaccionar ante lo que le ocurre con tranquilidad y de una forma razonada. A estos niños les cuesta mucho más dar una respuesta intelectual puesto que no toda la información necesaria llega a su cerebro pensante y, por lo tanto, no son conscientes de la misma por lo que no pueden tenerla en cuenta a la hora de elaborar una respuesta.
“Todos necesitamos sentirnos físicamente seguros si vamos a adquirir la consciencia de nuestros sentimientos, sensaciones y pensamientos. Esta seguridad es prerrequisito para aprender. La seguridad se experimenta primero en el nivel primario del cuerpo.”  Cecilia Koester, experta en niños con necesidades especiales. (Koester, 2013, p.3).
El desarrollo en el niño debe ser pleno y completarse para que las tres áreas cerebrales maduren correctamente y la información pueda fluir por todas ellas sin obstáculos de ningún tipo.

Conclusión

De todo lo que he aprendido sobre el desarrollo y el aprendizaje infantil, y de la incidencia que tiene en el mismo la maduración cerebral, me quedo con la teoría del cerebro triuno por lo que me aporta. Pienso, sin embargo, que debemos tener cuidado al utilizarla y al explicarla a los profesionales de la educación, a los padres y a los propios niños. Mucho cuidado de no dar la idea de que nuestro cerebro esté realmente dividido en tres partes o que cada una de esas partes tenga una correspondencia con el cerebro de determinados seres vivos.
La teoría del cerebro triuno es una simplificación, sí, y no debemos tomarla al pie de la letra tal como nos la han explicado muchas veces. Tomemos de ella lo que sabemos que es cierto, como que existe una jerarquización a nivel cerebral que coincide con el nivel de maduración en el desarrollo del niño. Que al igual que la información entra al cerebro desde abajo y sube hacia áreas superiores, igualmente la maduración cerebral se produce de abajo hacia arriba, desde áreas más primitivas a otras más sofisticadas.
Más sofisticadas y complejas, pero no por ello más importantes. Porque gracias a la teoría del cerebro triuno y a lo gráfica que resulta su representación del desarrollo, vemos cómo la parte física y más temprana del desarrollo del niño, se produce antes que la emocional y social y éstas antes que la cognitiva. Y que por mucho que nos interesen las habilidades y capacidades intelectuales de nuestros niños en relación a su aprendizaje, no debemos descuidar otras enlazadas con la emoción y el cuerpo.
Es por ello que cuando trabajamos desde el neurodesarrollo, trabajamos con el cuerpo y el movimiento principalmente. Y es por ello que hay que darle el lugar de importancia que merecen las etapas motrices intermedias y descuidadas que atraviesa el bebé durante el primer año de vida. También debemos de valorar en su justa y enorme medida la importancia que tiene el contacto físico desde el comienzo de la vida, lo cual, junto a otras experiencias corporales, nos llevará o no a ser seres emocionalmente saludables y felices.
Rosina Uriarte

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Tfno.:

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Conozco la soledad y el miedo de ver pasar los días sin la ayuda que necesitas, deseando ver a tu pequeño avanzar porque de ello dependéis los dos. La felicidad de tu hijo o hija es la tuya propia.

Sus dificultades son las tuyas, pero aumentadas por el miedo y la incertidumbre. Por la frustración de no poder hacer algo más.

Pero quien busca siempre encuentra y para lograr la maduración de nuestros niños hay varios caminos.

Yo encontré el que necesitaba recorrer y desde entonces, hace más de 20 años, estudio el modo de acompañar a otros padres y a sus niños por sus propios caminos hacia un mayor desarrollo que les brinde la felicidad que da el sentirse capaces.

Si me lo permites, quisiera guiarte y acompañarte a ti también.

Ponte en contacto conmigo. Buscaremos un momento para conectarnos y hablaremos de tu niño/a.

Recibirás un programa de ejercicios y consejos para realizar en casa. También datos de profesionales que trabajen el neurodesarrollo en el lugar en el que vives.

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Te espero 💗

REPETIR Y REPETIR. LA IMPORTANCIA DE LA REPETICIÓN PARA EL CEREBRO.

Sólo con la repetición de un estímulo, o con un estímulo de muy alta intensidad, se consiguen conexiones neuronales permanentes.
La cantidad de neuronas no determina nuestras habilidades o nuestra inteligencia, pero sí lo hace la cantidad de circuitos neuronales creados gracias a la conexión de unas neuronas con otras.
Para que estas conexiones se mantengan es necesario que el estímulo que las genera se repita.
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EL TACTO EN EL DESARROLLO INFANTIL

Directo de Facebook en El Festival de Formación celebrado el 19 de marzo de 2020.

ASESORÍA ONLINE ESPECIALIZADA EN INFANCIA

Rosina Uriarte. Máster en Neuropsicología y Educación. Licenciada en Filosofía y Letras. Diplomada en Educación Infantil. Especializada en Estimulación Temprana y Neurodesarrollo. Cofundadora y presidenta de la Asociación para el Desarrollo y la Estimulación Infantil LAZTANA. Más de 20 años de experiencia.

Ejercicios sugeridos en siguiente vídeo: «Tacto y propiocepción. Consejos prácticos para darle lo mejor»

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