Blog - Página 5 de 40 - ROSINA URIARTE

La importancia de la etapa de suelo para los bebés

Importancia de colocar a los bebés en el suelo
Importancia de colocar a los bebés en el suelo

El cuerpo humano se diseñó para moverse. Son las experiencias tempranas con el movimiento las que habrán de colocar los cimientos de todo lo que ha de venir después.

El movimiento es absolutamente necesario para el desarrollo cerebral y tiene prioridad dentro de la estimulación temprana en el primer año de vida.

“El bebé recién nacido parte de un punto muy primitivo y debe llegar muy lejos. Debe recorrer este camino sin prisa, pero sin pausa y, sobre todo, sin saltarse ninguna etapa.” (Ferré, 2005, p.17).

Para que los bebés puedan pasar por todas las etapas tempranas, es importante brindarles la oportunidad de que su desarrollo sea lo más completo y se produzca de la forma más natural posible. Esta oportunidad pasa por permitir que el niño esté sobre el suelo.

“El suelo es el mejor campo atlético del niño” Arnold Gesell.

“El suelo es el gran maestro del movimiento del niño-a…”, CEMEDETE (Centro Médico de Diagnóstico y Tratamiento Educativo).

Solamente sobre el suelo podrán los bebés iniciar los movimientos que los llevarán al desplazamiento y a logros tan importantes como el volteo, el arrastre y el gateo.

Estos logros tienen un gran peso en el desarrollo y maduración cerebrales y ocurren en el momento de la vida en el cual se produce un mayor crecimiento cerebral.

Son fases que preparan a los bebés para caminar en las mejores condiciones, además de prepararles para todo lo demás, no solamente para posteriores hitos motrices, sino también para logros a niveles emocional, social y cognitivo. Pudiendo tener una importante incidencia en habilidades tan aparentemente lejanas como las necesarias para poder aprender en la escuela.

Las fases motrices que se producen durante la etapa de suelo son excepcionales en todos los sentidos: son esenciales para completar un buen desarrollo y son fases únicas que ya no volverán una vez pasado su momento, una vez que los bebés se pongan por fin a caminar.

Así es cómo la etapa de suelo ofrece a los bebés el poder construir unos fuertes cimientos sobre los que erigir el desarrollo que está por llegar. Los hitos motrices que se producen en el primer año de vida forman parte del desarrollo motriz, el cual sostendrá, al igual que lo hacen los cimientos de cualquier edificación, el posterior desarrollo emocional, social y cognitivo.

Algunos expertos aseguran que conviene colocar a los bebés en el suelo desde los primeros días de vida. Otros recomiendan esperar unos tres o cuatro meses para hacerlo. La realidad es que el suelo es un lugar seguro, del cual no pueden caerse los bebés. Además, hemos de asegurarnos de convertirlo en un lugar cálido y confortable. Y también atractivo para los pequeños.

No hay nada que atraiga más la atención de los bebés, ni cuya compañía busquen con mayor insistencia, que la de los adultos que los cuidamos y amamos. Necesitan de nuestra atención y presencia. Por ello, el mejor consejo para unos padres o cuidadores cuyos bebés estén en la etapa de suelo, es que ellos también bajen ahí, al suelo, para poder acompañar plenamente a los niños en este momento tan importante de su desarrollo.

La etapa de suelo para los bebés debe ser la etapa de suelo para todos en casa.

Si te apetece conocer más sobre el desarrollo de los bebés y cómo cuidarlo y reforzarlo, infórmate sobre el curso BEBÉ Y YO👶:






Regalar tiempo de calidad 

El tiempo de calidad que pasamos con nuestros niños es una inversión a corto y largo plazo en sus vidas.

Es un cliché decir que «los niños tienen de todo: todos los juguetes y artilugios que puedan desear o necesitar, e incluso mucho más.» Y que, en realidad, «lo único que necesitan es el amor de quienes les cuidan.» 

El amor y la presencia.

El tiempo de calidad que pasamos con nuestros niños es una inversión a corto y largo plazo en sus vidas. La mejor inversión de todas. Pasar tiempo con ellos es el mayor regalo que podemos hacerles.

Tiempo de calidad supone dedicarles toda nuestra atención. Y una pieza clave es el disfrute. Cuando disfrutamos con ellos, estamos realmente presentes, con alegría, compartiendo lo mejor que tenemos, nuestra mejor versión.

Si, además, conocemos el desarrollo infantil, tomaremos conciencia de cómo acompañar a los peques en su desarrollo para que llegue a ser lo más pleno posible, y todo ello mientras disfrutamos juntos en el camino.

Y hacerlo es, en realidad, mucho más fácil de lo que pueda parecer.

Por ejemplo, es fácil comprender que los bebés que están en su fase de suelo, esa etapa en la cual comienzan a desplazarse logrando así los movimientos que son previos a ponerse de pie y caminar, deban estar preferiblemente en un lugar: el suelo.

Para acompañarles en esta etapa y enriquecer el tiempo que compartimos con ellos, hemos de convertir el suelo en un lugar cálido, limpio, seguro, cómodo y atractivo. Y muy importante: hemos de bajar ahí, al suelo, para pasar ese tiempo con ellos.

Si no lo hacemos, los bebés no querrán estar solos, «abandonados» en el suelo, querrán estar «ahí arriba» con nosotros. Porque desde el mismo primer día de vida, los niños lo tienen claro, tienen una prioridad, algo que prefieren por encima de todo lo demás: estar con nosotros.

La etapa de suelo de los bebés debería ser la etapa de suelo para toda la familia.

Si conoces a unos futuros mamá y papá, o mamá y papá recientes, que deseen saber más sobre el desarrollo infantil para poder de forma consciente acompañar a su bebé durante el mismo, te sugiero un bonito y útil regalo para ellos: el curso online BEBÉ Y YO.

Un curso que les llevará de la mano por el precioso recorrido del desarrollo de los bebés desde la gestación hasta que se ponen de pie para caminar. Y, desde la teoría, pero también con sugerencias prácticas, les ayudará a saber cómo disfrutar de estos tempranos momentos de la vida, que pasan tan rápido y dejan un peso tan grande en el desarrollo posterior.

Haz clic en la imagen para saber más:

Y, ya sabes, si quieres autorregalarte esa toma de conciencia, el conocer el desarrollo infantil de modo que sepas cómo brindarle el tiempo de mayor calidad a tus niños, no dudes en informarte sobre las diferentes posibilidades de formación en neurodesarrollo infantil. Si te apetece, haz clic en el botón de aquí debajo y nos vemos virtualmente para hablar de ello:

¿Qué es la estimulación temprana?

Niña mirando un cuadro en sesión de estimulación temprana

La estimulación temprana no es «necesaria», es un regalo extra que ofrecemos a nuestros niños en un momento de disfrute que ha de convertirse en el mejor y mayor tiempo de calidad que pasamos con los pequeños.

Existen muchas dudas en torno a la estimulación temprana: por qué han de tratarse de actividades organizadas y repetidas o si pueden llevar a la sobreestimulación. Si quitan a los niños de jugar o si es una práctica necesaria dentro del desarrollo infantil.

Pues, empezando por el final, podemos asegurar que la estimulación temprana no es una práctica necesaria. Ningún niño o niña la precisa para desarrollarse. Sin embargo, como nos dice el gran difusor de la estimulación temprana, Glenn Doman, ésta es un regalo. Un regalo es algo «extra» que ofrecemos, sin pedir nada a cambio. No le pedimos al niños que nos responda, que realice una actividad con precisión, que hagan nada que no quieran hacer.

Como regalo que es, apoya y refuerza el desarrollo de los niños, haciendo que éste sea más pleno en todas sus áreas.

Por otra parte, la estimulación temprana se lleva a cabo de forma sistemática y dirigida pues se buscan estímulos ricos (no se espera que los niños se enriquezcan con los estímulos que se vayan encontrando «por ahí»…) y se busca repetir estos estímulos de manera sistemática. Esto obedece a que el cerebro solamente crea cambios para lo que considera importante, esto es: para aquello que repetimos lo suficiente. Los estímulos que se ofrecen de forma aleatoria y «de vez en cuando» no tendrán el mismo efecto en el desarrollo de los niños.

La estimulación temprana no ha de quitar jamás a los niños de jugar. Todo lo contrario: las actividades de estimulación temprana deben ser un juego, debemos llevarlas a cabo de modo que supongan un momento de disfrute con los pequeños.

Y la sobreestimulación supondría hacer las cosas mal… No existe sobreestimulación cuando disfrutas con tu niño o niña de actividades que le atraen, le divierten mientras disfrutas tú también.

Mira este vídeo y te cuento más:

Si te apetece conocer más sobre estimulación temprana, encontrarás muchos artículos en este mismo blog. Y si deseas formarte, ¡sería genial si es así!, pásate por este enlace para tener toda la información:

¿Qué estímulos son los más adecuados?🙈🙉🙊

Cómo ofrecer la mejor estimulación sensorial para el desarrollo infantil.

Hace un par de días hablé con unos papás que me decían que los médicos les habían recomendado estimular a su bebé pues había tenido problemas al nacer. Ellos me aseguraban que ya lo estaban haciendo, que estaban estimulando a su peque hablándole mucho, cantándole canciones, poniéndole música, mostrándole objetos de colores vivos que se movían delante de sus ojitos y también tocando su piel con diferentes texturas.

Me preguntaban si había «algo más» que pudieran hacer…

Cuando hablamos de estimulación para el desarrollo de los niños, casi todo el mundo piensa como estos papás: en estímulos visuales (luces, colores contrastados y brillantes, objetos móviles), estímulos auditivos (música, canciones, cuentos) y estímulos táctiles (texturas, objetos y diferentes materiales para manipular).

Pero, ¿hay algo más que se pueda hacer para ofrecer la mejor estimulación sensorial?

Pues, la verdad: hay mucho más. Mucho más y más importante.

Porque en la estimulación que hemos mencionado, faltan estímulos de los sentidos primeros, los más antiguos, los que sostienen a los demás sentidos… Los sentidos imprescindibles, los sentidos sin los cuales no podemos funcionar mínimamente en óptimas condiciones. Los sentidos que nos hacen sentirnos, saber dónde estamos, qué estamos haciendo y cómo hacer cualquier cosa que nos propongamos. Los sentidos que nos hacen conocernos para que podamos conocer todo lo demás, los que nos conectan con nosotros mismos para que podamos conectarnos con lo que hay afuera.

Son los sentidos internos: el sentido vestibular y el sentido propioceptivo.

Y a éstos añadimos también el sentido táctil, porque aunque es un sentido externo, como los cinco sentidos conocidos por todo el mundo (toco el mundo y aprendo de él), funciona en parte como un sentido interno porque si el mundo me toca a mí, yo aprendo de mí misma y de mi cuerpo también.

La conclusión es que, si nos proponemos realizar un trabajo de estimulación sensorial, hemos de dar prioridad a los estímulos vestibulares (movimiento), propioceptivos (tacto con presión) y táctiles. Luego, podemos añadir, y es importante que así lo hagamos, estímulos auditivos, visuales e incluso olfativos y gustativos.

He creado este vídeo para contártelo un poco mejor:

Espero que te haya parecido interesante.

Si te gusta este tema de la estimulación sensorial y todo lo relacionado con el neurodesarrollo infantil, y si deseas conocer más formándote en ello, agenda una sesión gratuita conmigo por zoom o whatsapp y hablamos. Sólo tienes que hacer clic en el botón aquí debajo:

La magia del tacto

La magia y el poder del tacto con presión🪄

Hoy vengo con otro de los bonitos casos que conozco casi a diario. Casos que muestran «la magia» del tacto. Ese poder, (de verdad que parece casi «mágico»), del estímulo propioceptivo, del tacto con presión.

Podría hablarte mucho de la propiocepción… Como seguro sabes, siempre digo que todo en el desarrollo del ser humano comienza por «sentir». Sentirse, primero de todo, a uno mismo. Sentir el cuerpo.

Y aunque pueda parecer una locura, en el desarrollo pocas cosas vienen «de serie», no se dan porque sí. Por esto ocurre que muchos niños (de los que nos preocupan por razones varias), no sienten o perciben bien su cuerpo. Esto les impide tomar conciencia del mismo, de cómo utilizarlo adecuadamente, de cómo estar presentes (en el aquí y el ahora), les impide prestar una adecuada atención y controlar sus impulsos para dirigir sus acciones y movimientos hacia un objetivo concreto.

Estos niños suelen mostrarse dispersos, literalmente «desconectados».

Y la mejor manera de conectarlos, de traerlos al momento presente, de «hacerlos aterrizar»… y de ayudarlos a estar más tranquilos y relajados… es mediante el estímulo propioceptivo con el tacto con presión.

Hoy te dejo las palabras de Milagros, un testimonio más de los que recibo a menudo, pero que siempre me emocionan:

Ojalá que también te haya parecido emocionante.

Ya ves qué herramienta más sencilla y poderosa tenemos todos al alcance de nuestras manos (literalmente).

Ya sabes, si tú quieres conocer más sobre la propiocepción y todo lo relacionado con el neurodesarrollo infantil, y deseas formarte para poderlo aplicar, puedes agendar una sesión conmigo y hablaremos de todo ello. Sólo tienes que hacer clic en el botón:

También puedes informarte aquí en mi página sobre las diferentes opciones de formación en neurodesarrollo infantil:

El gran PESO del ENTORNO en el desarrollo infantil

El peso del entorno en el desarrollo infantil

El peso del entorno no lo podemos evitar.

Aquí estoy de nuevo insistiendo en el peso que tiene el entorno en el desarrollo de nuestros niños, en su evolución como personitas, en su carácter, su personalidad y en las habilidades y las dificultades que muestran.

No quiero ponerme pesada, pero es un tema que está generando mucha discusión y malosentendidos…

Al parecer hay a quien le molesta pensar en el entorno y que éste pueda influir en el desarrollo de sus hijos… Alegan que lo que «tienen» los niños es genético, es hereditario… y ya está. O que a su hijo o hija lo que le pasa es que su cerebro es neurodivergente… y ya está. O incluso, tal como me han dicho hace unos días, lo que pasa es que a algunos niños «les tocó»… y ya está.

¿Y ya está?

Pero, ¿esto qué quiere decir?

A mí me suena a: «el niño tiene esto, lo tendrá toda la vida y vete haciéndote a la idea. No hay  nada que hacer más que ayudarle a que sea funcional y aprenda con el problema que tiene».

Ésta es una muy triste visión de lo que supone el desarrollo del ser humano. Muestra gran desconocimiento del desarrollo cerebral y de la plasticidad con la que cuenta el cerebro en desarrollo.

Sabemos que el cerebro crece y madura, se conectan neuronas y se crean circuitos neuronales gracias a la estimulación que recibe. Y la estimulación llega toda del entorno, y del propio cuerpo, que aporta también experiencias que podríamos incluir en el entorno. Siendo éste el conjunto de todas las experiencias vividas, todo lo sentido y experimentado por cada niño y niña desde el momento de su concepción.

Entonces, no podemos descartar la incidencia del entorno diciendo que lo que le pasa al niño o la niña es algo genético, hereditario, fruto de un cerebro neurodivergente, o que le «tocó».

Independientemente de la causa primera que pudiera originar las dificultades que muestran los niños, sean genéticas o causadas por factores del entorno, éste tendrá siempre un papel importante en el desarrollo de todos sus cerebros, y por lo tanto, en el desarrollo de las habilidades con las cuales se enfrentarán a los desafíos en el control de su conducta, su relación con los demás y el aprendizaje en la escuela.

Pienso que ocurre que a los adultos, a los profesionales que trabajamos con niños, pero especialmente a los padres,  nos da miedo reconocer que nosotros somos parte del entorno en el cual crecen nuestros pequeños. Da vértigo la responsabilidad que supone.

Y sí, somos parte del entorno. Y esto NO significa que las dificultades que muestran nuestros hijos sean el resultado de algo que hicimos o no hicimos nosotros (su madre o padre)… Muchas veces no sabremos por qué surgen las dificultades, aunque siempre buscaremos aspectos del desarrollo que no estén bien fuertes y que podamos reforzar. No buscaremos culpables, ni situaciones concretas que nunca sabremos con certeza si fueron determinantes o no.

Sabiendo que somos parte del entorno, y aceptando esta responsabilidad, podemos mirar hacia el futuro de nuestros niños desde el mismo día de hoy hacia adelante. Y sabremos, con toda certeza, ahora sí que sí, que tenemos un trabajo importante que realizar.

Madres, padres y profesionales que trabajamos con niños, tenemos parte del desarrollo de nuestros niños en nuestras manos. Es una gran responsabilidad, pero una maravillosa labor: acompañar el desarrollo de los niños desde el mismo comienzo y reforzarlo cuando observemos que existe la necesidad de hacerlo.

¿Suena complicado? No lo es tanto si conoces cómo se produce el desarrollo infantil y lo que necesita para completarse.

No siempre sabremos qué es exactamente lo que necesita un niño o una niña en su desarrollo para solucionar todas sus dificultades, pero prácticamente en todos los casos veremos cosas que podemos trabajar y si no es posible erradicar las dificultades, al menos sí disminuirlas.

Siempre merecerá la pena hacer todo lo posible por lograrlo. Independientemente del diagnóstico, del origen de éste y de la edad del niño.

Y, te aseguro, que no existe una responsabilidad y una labor más satisfactoria en esta vida.

¡Uf! Me he puesto muy filosófica, pero es la pura verdad, tal como la he vivido, la vivo y la siento.

Ya no me enrollo más… Te dejo este vídeo en el que hablo de todo ello y de una prueba fascinante e indiscutible del gran peso del entorno en el desarrollo infantil: los niños ferales. Míralo para saber más:

Y como seguro que ya sabes, si tú quieres aprender más sobre el desarrollo de los niños y cómo trabajar con ellos desde el neurodesarrollo, cuentas con varias opciones de formación y asesoramiento familiar. Tienes información de todas ellas en mi web:

Si trabajas con niños y deseas formarte para poder aplicar técnicas de neurodesarrollo, puedes agendar una sesión gratuita conmigo haciendo clic en el siguiente botón:

Sin más por el momento, recibe un abrazo🤗

Cómo saber si un niñ@ necesita ayuda y cómo actuar

El neurodesarrollo nos enseña a observar a los niños para saber qué está ocurriendo realmente detrás de cada síntoma y para saber cómo ayudarles.

Seguro que me has oído decir un montón de veces que «el cerebro lo hace todo«… 

El cerebro es el que se mueve, el que está quieto, el que habla y el que escucha y presta atención, es el que se relaciona con los demás y el que aprende en la escuela a leer, escribir, las mates…

Es por esto que siempre digo también que cuando observes a un niño o a una niña, piensa que estás observando su cerebro en acción. Su cerebro haciendo «lo que puede» con la madurez que ha alcanzado.

El desarrollo de los niños es igual a su desarrollo cerebral, es la misma cosa en realidad. Y será la maduración alcanzada por cada niñ@ en su desarrollo, la maduración alcanzada por su cerebro, la que determine que los niñ@s tengan o no dificultades en su conducta y aprendizaje.

La gran cuestión es: ¿cómo podemos acompañar ese desarrollo de nuestros niños para que llegue a ser lo más pleno posible? Y, ¿cómo reforzar ese desarrollo cuando vemos que no va del todo como esperamos?

Para esto sería bueno comenzar comprendiendo el gran poder que tiene el entorno en el desarrollo. El entorno son todas las experiencias vividas, toda la información sensorial que llega al cerebro desde el mismo momento de la concepción. Todo lo experimentado por el niño o la niña conectará neuronas y cableará su cerebro, lo hará crecer y madurar.

Parte de lo que somos se lo debemos a nuestros genes, pero sólo una parte. La epigenética nos dice que el entorno (los factores externos) inciden también en muchos de nuestros genes, haciendo que éstos se manifiesten o no, lo hagan con mayor fuerza o no… Así que, podríamos decir que somos, y nuestros niñ@s son, el producto de esos factores externos, del ambiente o entorno en el cual, y gracias al cual, se desarrolló nuestro cerebro, especialmente en los primeros años de vida.

Entonces, si el entorno puede incidir tanto en el desarrollo de nuestros niñ@s hasta el punto de que muchas de sus dificultades sean el resultado del mismo, nosotros también podemos, modificando ese entorno y ofreciendo los mejores estímulos, los más necesarios para el desarrollo cerebral, lograr que este desarrollo se refuerce para ser más óptimo.

Esto es lo que hace el neurodesarrolloretomar el desarrollo de los niñ@s, volver atrás para, con la estimulación adecuada, crear las herramientas que puedan necesitar para aprender y controlar su conducta sin grandes dificultades.

Aplicar técnicas de neurodesarrollo supone volver a repasar cada etapa del desarrollo que pueda haber faltado o que no haya sido bien plena (o que sea necesario retomar porque ha habido una gran regresión, como en el caso del autismo), para acompañar al niño desde ahí hacia adelante, asegurándose de que cuenta con «las herramientas» que precisa para enfrentarse a los retos del día a día.

Por ejemplo, si un niñ@ tiene dificultades para leer o para escribir, habremos de plantearnos por qué razón no llegó a desarrollar las habilidades que necesita para ello, esas herramientas previas a la lectura y escritura que son necesarias y sin las cuales, leer y escribir resultará muy difícil. No nos centraremos exclusivamente en practicar la lectoescritura, sino en trabajar otros logros del desarrollo que son muy anteriores, pero muy necesarios (un buen tono muscular y control de la postura, el control del movimiento que permite a un niñ@ estar quieto, la capacidad de prestar atención, la discriminación auditiva que le permitirá convertir los sonidos de la lengua hablada en signos de la escrita, un buen sistema visual que le brinde la oportunidad de utilizar de forma cómoda y eficaz ambos ojos para poder leer, un buen desarrollo de la motricidad fina de las manos que le faciliten la escritura, la correcta percepción de nociones espaciales como la izquierda y la derecha gracias a haber alcanzado una buena lateralización como diestro o zurdo pleno, etc.).

Y por concretar aún más este ejemplo… Imagínate que a un niño le cuesta leer… Y por más que practicamos la lectura, los avances son pocos, pobres y lentos. En un momento dado, nos damos cuenta de que este niño tiene importantes problemas para diferenciar la derecha y la izquierda a pesar de tener ya 7 años. Pues aquí es donde hemos de plantearnos que no tiene sentido seguir por el camino escogido hasta ahora… porque este niño no está preparado para leer. Y nuestro deber no es obcecarnos en practicar lo que no puede hacer, lo que le resulta difícil, sino asegurarnos de brindarle la oportunidad de desarrollar los requisitos previos para la lectura, entre ellos el tener claros los conceptos espaciales de izquierda y derecha (la lectura, la escritura y las matemáticas sobre el papel se llevan a cabo siguiendo una direccionalidad concreta para la cual hemos de tener estos conceptos espaciales muy asimilados). Si un niño no tiene claros estos conceptos espaciales en sí mismo, no los podrá tener respecto al espacio en 3D que lo rodea y mucho menos… podrá tener claros estos conceptos sobre las dos dimensiones de un papel.

Todo en el desarrollo tiene un orden y una secuencia. Y todo lo que haya de llegar en esa secuencia, depende de todo lo que hubo con anterioridad. Así, con este niño del que hablamos, trabajaremos con el movimiento de los dos lados de su cuerpo de modo que vaya incorporando plenamente los conceptos espaciales que luego habrá de utilizar para leer.

Aprender a observar a los niños para saber qué está ocurriendo realmente detrás de cada síntoma y para saber cómo ayudarles es una responsabilidad y un privilegio de quienes convivimos o trabajamos con ellos. El neurodesarrollo nos enseña cómo hacerlo. Cómo observarles para ver… cómo trabajar para ayudarles a vencer sus dificultades.

Siento que esto sea un texto tan largo… Voy a ir terminando ya, pero por si te apetece, te cuento más en este vídeo:

Si tú quieres aprender a observar a los niños y trabajar con ellos desde el neurodesarrollo, me gustaría que sepas que existen varias opciones de formación. Desde las opciones más completas a otras más sencillas, todas ellas fascinantes como lo es su contenido de neurodesarrollo.

Aquí verás estas diferentes opciones.  Tienes información de todas ellas en mi web:

rosinauriarte.com

Si es tu deseo conocer mejor el neurodesarrollo y formarte para poderlo aplicar, puedes agendar una sesión conmigo y hablaremos de qué opción es la más adecuada para ti. Sólo tienes que hacer clic en el botón:

Buscar las CAUSAS para solucionar los SÍNTOMAS🎯 Clase gratuita sobre NEURODESARROLLO INFANTIL

Buscar las causas de los síntomas en los niños.

Aprende a observar a los niños con otros ojos, para así ver mucho más allá… para ver las causas de los síntomas que son más visibles. Solamente llegando a la causa de esos síntomas es que podremos solucionarlos o paliarlos hasta donde sea posible.

Te cuento más en mi masterclass gratuita. Está grabada y podrás verla cuando tú quieras, además, por verla, te llevarás un pequeño regalo que podrás descargar al final de la clase. Sólo tienes que hacer clic en el botón para inscribirte:

¡Espero verte en la clase! Un abrazo💜

Incidencia de las pantallas en la infancia

¿Qué posibles efectos puede tener la sobreexposición a las pantallas en los niños?

¿Sabías que el 84% de los menores de 3 años en nuestro país, pasan más tiempo del recomendado mirando un dispositivo electrónico?

En general, los niños de todas las edades dedican demasiado tiempo a mirar una pantalla.

Nosotros también…, por ello no somos el mejor de los ejemplos para ellos.

Pero en nuestro caso, contamos con un cerebro adulto, ya desarrollado, y ellos, nuestros niños, tienen un cerebro en pleno desarrollo. Un cerebro que está creciendo y madurando gracias a la información que recibe.

Las consecuencias de que un cerebro en desarrollo esté sometido durante horas a la información que recibe de una pantalla en lugar de hacerlo del mundo y las personas que lo rodean, pueden ser muchas, variadas y preocupantes…

Podemos vislumbrar algunas de estas consecuencias con tan sólo observar a un niñ@ ante una pantalla. Especialmente grave es la situación en el caso de los bebés. Por si no has visto un bebé y la relación que establecen la mayoría de ellos con un teléfono móvil, te dejo un vídeo para que veas a qué me refiero:

Los padres del vídeo se ríen, les parece gracioso… La mayoría recurren al teléfono móvil porque resulta un recurso casi «milagroso» para calmar y entretener a los pequeños. Lo hacen de buena fe, por supuesto, por puro desconocimiento de lo que esta acción puede acarrear para el futuro de lo que más quieren y más pretenden cuidar.

Pero, dejando de lado el que pueda parecer graciosa una reacción de este tipo en los bebés, debemos reflexionar seriamente sobre lo observado… ¿Qué has observado tú?

¿Has visto como un teléfono impide a un bebé moverse y explorar su entorno en el momento clave en el cual su cerebro se desarrolla gracias a que se mueve, siente su cuerpo y aprende a utilizarlo, lo toca todo, lo mete en la boca… y aprende cómo es él mismo y el mundo en el que vive?

¿Te has dado cuenta cómo la pantalla del teléfono lo absorbe por completo monopolizando su atención hasta el punto de que deja de existir para él nada ni nadie más a su alrededor? Lo atractiva que resulta la pantalla no tiene competencia con todo lo demás y la atención del niño no está ni se entrena para ninguna otra cosa… Luego nos preguntamos cómo es posible que niños con déficit de atención presten tanta atención a las pantallas y los padres, erróneamente, piensan: «no, si cuando quiere, bien que presta atención porque delante de la TV sí que lo hace»…

¿Y qué te parece la interacción que tiene un niñ@ absorto ante una pantalla? Me refiero a la interacción con otros, con sus padres o cuidadores, algo tan vital para poder relacionarse y comunicarse con los demás. Esta conexión con los demás, la comunicación y el desarrollo del lenguaje pueden verse afectados.

¿Te has fijado en sus ojitos? Primero, llama la atención la luz brillante y dañina para el desarrollo ocular, y por otra parte, son dos ojos que no se mueven, no se entrenan para los correctos movimientos que habrán de realizar luego en la escuela para poder leer y escribir (entre otras muchas funciones visuales). Son ojos que sólo observan el mundo en las 2 dimensiones de la pantalla, dando lugar a un sistema visual que se pierde la oportunidad (al igual que el resto del cuerpo y el cerebro) de tener un desarrollo pleno.

Y por último, aunque no se quedan aquí las consecuencias pues son muchas más, ¿qué ocurre con el control emocional de estos bebés? Si todos los seres humanos hemos de pasar por la etapa de las pataletas y los berrinches para poder aprender a controlar y regular nuestras emociones… ¿qué pasará con estos niños que no han tenido esta oportunidad de hacerlo? Porque han contado siempre con un elemento externo que ha aparecido de repente (al mínimo lloro) y los ha calmado de inmediato. Esto puede ser muy peligroso… mucho…

Crecer con un elemento externo (algo fuera de mí) que me calme ante el menor malestar hará que yo necesite siempre de «algo» que me haga sentirme bien… En el caso del vídeo se trata de un bebé con un teléfono móvil, pero ese bebé crecerá y podría después necesitar algo más para aliviar lo que sienta, ésta es la función que cumplen muchas drogas. Las pantallas actúan como una droga para los cerebros en desarrollo. Algo terrible si pensamos en ello…

Uf… hemos llegado a un punto muy triste, que da mucho miedo, a mí me lo da. Pero bueno, no quiero que nos quedemos aquí, en el extremo de mayor gravedad de todo lo que implica la sobreexposición de nuestros pequeños a las pantallas.

Los dispositivos electrónicos pueden resultar útiles con un buen control de su uso y a partir de ciertas edades. Podríamos hablar mucho más de todo esto, pero creo que este texto está quedando ya muy largo, por lo que vamos a dejarlo por el momento…

Te hablo más de ello en este vídeo: