Blog - Página 8 de 40 - ROSINA URIARTE

🍼CÓMO DAR EL BIBERÓN. Respetando la simetría en el desarrollo.

Dar el biberón no es una cuestión tan sencilla como podamos pensar en un principio. Supone para el niño pasar gran cantidad de tiempo al día colocado en una posición determinada para alimentarse.

Cuando vamos a dar el biberón a un bebé, nos informamos de la calidad de sus materiales, de cómo prepararlo, de su contenido… De qué posición es la más adecuada para que el adulto esté más cómodo dando ese biberón…

Pero, ¿acaso nos planteamos que pueda haber una posición más favorable para el desarrollo del bebé?

Probablemente no…

La naturaleza nos ha dado dos pechos. Y esto ocurre con el resto de las partes de nuestro cuerpo dado que somos seres simétricos.

Somos seres simétricos y por ello, nuestro desarrollo ha de ser simétrico también.

Esto significa que ambos lados de nuestro cuerpo deben recibir la misma estimulación para desarrollarse a la par, tal como también lo harán ambos hemisferios cerebrales (que son quienes reciben la información de cada lado del cuerpo y envían la información a los mismos para poderlos utilizar de forma eficaz).

Pues aquí está la importancia de tenerlo en cuenta al dar el biberón a un bebé.

Si eres diestro o eres zurdo, es hora de dejar de dar el biberón de la manera más cómoda para ti, cambia de brazo a la mitad de la toma para seguir dándole el biberón desde el otro lado.

El desarrollo del niño ha de ser simétrico y comienza desde las etapas más tempranas con gestos como éste de dar el biberón desde ambos lados.

Te lo cuento brevemente en este vídeo:

Tu hijo nunca aprenderá

«Tu hijo nunca aprenderá»…😥

Espero que no hayas tenido que escuchar esto de la boca de un profesional en quien confiabas. Pero quizá conozcas algún caso de padres que hayan recibido esta predicción sobre su hijo o hija.

Yo, como madre lo tuve que escuchar: «hazte a la idea de que tu hijo no aprenderá, nunca podrá estudiar»… Afortunadamente, no creí en estas palabras y con el tiempo comprobé que no eran acertadas, para nada.

Hoy me pregunto: ¿cómo se atreve alguien a dar semejante predicción?

Pero hace años, yo confiaba en los profesionales que evaluaban y trabajaban con mi hijo, y como madre, me llevó tiempo darme cuenta de la realidad.

La realidad es que las predicciones de estos profesionales son ciertas… Sí, son ciertas siempre y cuando sigamos sus directrices y recomendaciones.

Porque cuando un profesional nos dice «este niño no podrá», tiene razón. Tiene razón: con lo que nos propone, el niño no podrá.

Por esto, al recibir una predicción de este tipo, es el momento de huir del profesional que nos la da. Darle las gracias por dejarnos claro que no está capacitado para ayudar al niño y no hacernos perder más tiempo. Es el momento de buscar otro camino que ofrezca oportunidades y abra puertas en lugar de cerrarlas.

«Tu hijo nunca aprenderá». Si escuchas esta predicción por parte de un profesional, huye y busca otro camino para ayudar a tu hijo.

De este tema podría estar hablándote mucho tiempo, pero prefiero que me escuches en este vídeo si te apetece:

Ese «otro camino» podría ser el neurodesarrollo.

El neurodesarrollo trabaja el desarrollo de base, buscando dar a cada niño y niña las herramientas que pueda necesitar para aprender. Y por lo tanto, las oportunidades para lograrlo.

Si te apetece formarte en neurodesarrollo, no olvides que puedes agendar una sesión gratuita conmigo y nos vemos para hablar de ello. Haz clic en el botón y ¡nos vemos!:

Una estimulación temprana y oportuna

Acompañamiento y sostén de las familias en la prevención y el trabajo de atención temprana.

En nuestro programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨ contamos con nuestra experta del mes: LAURA PUEYO.

Laura es, entre otras muchas cosas, fundadora de la asociación LA MIRADA DE LLUNA.

Esta asociación se dedica a la prevención y al tratamiento de dificultades en la infancia.

Que las familias estén siempre atendidas, nunca «en tierra de nadie», es su lema.

Se ocupan de concienciar, sensibilizar y detectar de modo que las familias reciban la orientación y el asesoramiento adecuados.

Y no solamente lo hacen a través de centros de atención temprana, sino que acuden a colegios y escuelas infantiles para acompañar también desde allí a las familias y a los profesores.

Como dice Laura, «con la mirada oportuna se pueden detectar cosas a tiempo«. Y esto es desde luego, mucho mejor que tener que trabajar con los niños cuando las dificultades son muy claras.

Con esta mirada hacia la infancia es cómo podremos ofrecer a los niños una estimulación no sólo temprana, sino también «oportuna».

Ella nos cuenta más en esta bonita charla que tuvimos juntas:

La importancia de la estimulación temprana en el desarrollo del cerebro infantil

La información que recibe el cerebro es lo que lo alimenta, lo hace crecer y madurar. La información que llega al cerebro es siempre sensorial, como lo es la estimulación. De la estimulación recibida en tempranas edades depende el desarrollo cerebral.

¿Sabes cuál es el momento de máximo desarrollo cerebral del ser humano?

¿Sabes que el cerebro se desarrolla gracias a la información que recibe de todo lo que ocurre a su alrededor y de todas las experiencias que vive?

¿Sabes que los adultos que convivimos, cuidamos y educamos a niños pequeños tenemos una gran responsabilidad en su desarrollo cerebral?

Sigue leyendo y te lo cuento…

El máximo desarrollo del cerebro se produce en los primeros años de vida.

Solamente tenemos que observar la evolución del tamaño de la cabeza de nuestros niños para darnos cuenta de ello. La cabecita del recién nacido tiene el 25% del tamaño de la cabeza de un adulto. A los 6 años, la cabeza ya supone el 90%. Teniendo en cuenta que el cráneo crece porque crece el cerebro y ha de proporcionarle el espacio necesario, podemos ver desde fuera cómo crece el cerebro dentro.

El cerebro crece gracias a la información que recibe.

El cerebro necesita oxígeno y nutrientes, pero su principal «alimento» es la información que le llega constantemente. Ésta entra al cerebro desde el cuerpo, a través de los sentidos.

Todo lo que sienten los niños, todo lo que perciben del entorno que les rodea, todo lo que experimentan con su cuerpo y el movimiento… creará nuevas conexiones entre neuronas. Y si las mismas conexiones se repiten una y otra vez, se convertirán en circuitos neuronales que darán lugar a estructuras cerebrales. Creciendo así el cerebro físicamente.

La estimulación recibida a tempranas edades moldea y cablea el cerebro.

«Estimular» significa ofrecer información a través de los sentidos (recordemos que la estimulación es siempre sensorial).

Y «temprana» supone que lo hacemos en los primeros años de vida, los primeros 6 concretamente.

Justo esos son los años en los que se produce el mayor desarrollo del ser humano, esto quiere decir: el mayor desarrollo del cerebro (hasta el 90%, tal como vimos).

De aquí la importancia de la estimulación temprana en el desarrollo del cerebro infantil.

Dado que el cerebro se alimenta, crece y madura gracias a la información que recibe hemos de tener un especial cuidado de brindar a los niños la mejor información posible.

Por «estimulación temprana» puede considerarse cualquier dato, actividad o experiencia que ofrezcamos a los niños menores de 6 años.

Sin embargo, para que se incluya en lo que entendemos realmente por «estimulación temprana», esos datos, actividades o experiencias deben ser de calidad y suponer tiempo de calidad con los niños. Momentos de calidad excelente que se manifiesten con el disfrute de los niños y también de los adultos que los acompañamos.

La estimulación temprana significa pasar tiempo de calidad con los niños sabiendo que con lo que hacemos estamos favoreciendo su desarrollo, su desarrollo cerebral, y por lo tanto, su desempeño en todas las áreas del ser humano.

La estimulación temprana tiene como principal objetivo el desarrollo infantil. Y el desarrollo de los niños es igual al desarrollo de sus cerebros.

Cómo aprender a aplicar la mejor estimulación temprana.

Aprende sobre estimulación temprana, aprende a aplicar técnicas y actividades que gusten a los niños, (y que nos gusten a los adultos), pero que además tengas la seguridad de que están potenciando su desarrollo cerebral.

Estarás haciéndoles un regalo irrepetible. Un regalo que en ningún otro momento de la vida podrás brindarles.

Aprende a pasar ese tiempo de calidad con tus niños sabiendo que estás incidiendo en su desarrollo cerebral de la mejor de las maneras y por lo tanto, estás incidiendo en la personita en la cual llegará a ser.

No hay otro momento mejor para hacer esta labor que los primeros años de vida. Años que debemos aprovechar. Años dorados. Años preciosos que no volverán.

Aprende sobre estimulación temprana con mi libro «Estimulación Temprana. Cómo acompañar el desarrollo de los niños de 0 a 6 años». En él he volcado toda mi experiencia y mi cariño por esta maravillosa labor con los más pequeños.

Niño con libro de estimulación temprana

Y, si quieres ir más allá en tu aprendizaje de cómo aplicar la estimulación temprana, cuentas también con el curso online «Estimulación Temprana. Cómo acompañar el desarrollo de los niños de 0 a 6 años» en la editorial Psimática.

Mi hijo no aprende a leer

Muchos niños muestran dificultades para aprender a leer. No les gusta leer. Y lo peor es que están convencidos de que no tienen capacidad para aprender como los demás.

Aquí sigo con el tema del aprendizaje. Hoy en concreto: el aprendizaje de la lectura.
Son muchos los niños que muestran dificultades y a los que les cuesta aprender a leer. También son muchos los adultos que fueron niños como ellos, y a los que no les gusta leer… es lógico que no les guste. A los niños tampoco les gusta cuando les supone un gran esfuerzo.
Y no es que no se esfuercen para aprender. No. ¡Todo lo contrario! Demasiadas veces lo que ocurre es que se esfuerzan mucho, pero no obtienen resultados… por ello acaban «tirando la toalla» y aceptando que «leer no es para mí«, «yo no sirvo para leer«, «leer es difícil«, «leer no me gusta«…
Es muy triste ver a tu hijo frustrado y peor, verle resignado, convencido de que no tiene capacidad para aprender como los demás. En sus palabras suena así: «mamá, yo no puedo«, «mamá, es que yo soy tonto«… Se me rompe el corazón al recordarlo.

No depende de su capacidad o de su inteligencia. Tampoco del esfuerzo que hagan cada día para aprender

¿Y si pudiéramos convencer a estos niños de que no depende de su capacidad o de su inteligencia? ¿Y si pudiéramos hacerles ver que ellos están trabajando con una dificultad añadida que no tienen los demás (o la mayoría, porque a muchos otros niños también les pasa)? ¿Y si supieran que esta dificultad se puede tratar y solucionar?
Y mejor aún: ¿y si los adultos, sus padres y profesores, también fuéramos conscientes de que este niño está funcionando en unas condiciones que hacen que aprender a leer sea realmente un infierno? ¿Y si supiéramos que no depende de su inteligencia o del esfuerzo que haga cada día para aprender?

La situación sería mucho más justa y podríamos así plantearnos qué está ocurriendo para que el niño tenga estas dificultades. Si no está en su capacidad, su inteligencia o el sobreesfuerzo que hace, podremos plantearnos buscar dónde está la causa para así solucionar el problema.

Gran cantidad de funciones visuales son necesarias para poder leer con comodidad y eficacia

Afortunadamente, contamos con profesionales expertos en estas causas que afectan al aprendizaje. Expertos en desarrollo infantil y en su relación e incidencia en el rendimiento escolar.
Los profesionales de la optometría comportamental no solamente se ocupan de la vista, sino que evalúan y trabajan la visión, atendiendo a la relación entre lo que el niño ve y lo que interpreta su cerebro, a la gran cantidad de funciones visuales que son necesarias para poder leer con comodidad y eficacia.

Estas funciones visuales no se limitan a la agudeza visual (ver nítido) que es lo que se evalúa en los niños (y se les evalúa esta claridad visual normalmente de lejos, no a la distancia de lectura), sino que van mucho más allá pues el sistema visual precisa de una maduración para que el niño pueda estar preparado para leer.Un 80% de las funciones visuales que el niño necesita para la lectura no se miran en las evaluaciones convencionales, por lo que no se detectan las dificultades y el niño sigue «abandonado» a su suerte ante la batalla de aprender a leer.

Cuando damos con el profesional adecuado que es capaz de observar los fallos en el sistema visual y corregirlos con una sencilla terapia, el niño comienza a tener la oportunidad que merece para aprender a leer como lo hacen los demás.

Hace muchos años escribí un artículo sobre Jorge: «Jorge no lee como los demás». En este artículo conté con la colaboración de Rosa García, optometrista comportamental que comenta el caso (¡gracias Rosa!).
Y hoy, en este vídeo te lo cuento de nuevo, cómo Jorge luchaba cada día para poder leer sin lograr avances y sin saber que no dependía de él, de su esfuerzo. Un día descubrió la verdad, también lo hizo su madre, y esto cambió sus vidas para siempre

En nuestra formación online en neurodesarrollo infantil tratamos este tema y conocemos métodos, disciplinas y profesionales como los de la optometría comportamental que aportan al desarrollo de los niños y a su aprendizaje.

Si te apetece formarte, agenda una sesión gratuita conmigo y nos vemos para hablar de ello. Haz clic en el botón y ¡nos vemos!:

«Requisitos para iniciar el aprendizaje de la lectura con Jordi Catalán»

Acompaña a tu hijo o hija en su aprendizaje👩‍👧

Aprendizaje, acompaña a tu hij@ hacia las metas de su aprendizaje

El aprendizaje escolar requiere de que los niñ@s hayan adquirido determinados requisitos previos. Acompañémosles en el recorrido hacia la meta del aprendizaje.

¿Quieres que tu hij@ o tu alumn@ aprenda a leer aprenda a escribir, desarrolle el lenguaje…?

Por supuesto que sí! Eso lo queremos todos, ¿verdad?

A raíz de mi anterior email y vídeo, te escribo de nuevo para reflexionar sobre la necesidad de dar a los niñ@s las herramientas que necesitan su aprendizaje.

La naturaleza es inteligente y ha diseñado para nosotros un cerebro que adquiere primero las herramientas precisas para después poderlas utilizar para aprender cualquier cosa que necesite.

Cuando un niño o una niña no aprende como esperamos que lo haga, es muy probable que sea porque no cuente con las herramientas para hacerlo.

Esas herramientas no se logran haciendo más de lo que no podemos hacer… Por esto no resulta lo más lógico ni lo más eficaz quedarnos ahí, insistiendo en la meta a la cual aún no ha llegado.

Lo preferible será acompañar al niñ@ en el recorrido hacia la meta para que pueda llegar a ella con facilidad porque ya cuenta con todos los requisitos previos para llegar.

Así, habríamos de plantearnos qué es lo que hace un niñ@ antes de desarrollar el lenguaje, antes de aprender a leer, antes de aprender a escribir, antes de poder estar sentadito y controlar el movimiento prestando atención en clase…

Las respuestas nos indicarán cuáles son esos requisitos que necesita para llegar a estas metas.

Y retrocediendo en el desarrollo para reforzarlo, volveremos al lugar desde el que partimos siempre y del que me habréis leído y oído hablar ya muchas veces (espero no resultar pesada)… Bueno, seguro que sabes a qué me refiero: ¡al cuerpo!

Sí, eso es: el cuerpo y todas las experiencias con el mismo y con el movimiento.

Toda la información que entra al cerebro lo hace por el cuerpo.

Y esta información es la que desarrolla el cerebro y lo hace crecer y madurar.

Para trabajar y dar a un niñ@ las herramientas previas a su aprendizaje hemos de remontarnos a etapas muy tempranas del desarrollo del ser humano.

Justo esas etapas durante las cuales el cerebro se está cableando, está desarrollándose, creciendo y creando esas herramientas.

Será un trabajo de base, con experiencias sensoriales, especialmente las que conectan el cuerpo con el cerebro y el cerebro con el cuerpo.

Así trabajamos con sensaciones corporales a través de los estímulos táctil y propioceptivo, lo cual favorecerá que los niñ@s «se sientan», estén más conectados con ellos mismos y con lo que les rodea, que estén en el «aquí»y «ahora» para prestar atención y aprender.

Trabajamos con la estimulación vestibular a través del movimiento.

Y con patrones de movimiento que llevarán al control del movimiento y por lo tanto, a la capacidad de estar quieto. Esto también favorecerá la capacidad de prestar atención y aprender.

Bueno… Esto es sólo una pequeña pincelada de todo lo que puede lograrse con el trabajo de base, en la base del desarrollo.

Teniendo una buena base es como los niñ@s podrán enfrentarse si dificultades a cualquier reto en su aprendizaje y en la vida.

He preparado este nuevo vídeo para contártelo (pido disculpas por fallos en la edición que afectan a la calidad):

Ya sabes que puedo ofrecerte varias opciones de formación, desde la más sencilla a la más completa de modo que tú también aprendas a trabajar en la base del desarrollo de los niñ@s, facilitándoles que adquieran las herramientas necesarias para aprender con facilidad.

Si te apetece formarte, agenda una sesión gratuita conmigo y nos vemos para hablar de ello. Haz clic en el botón y nos vemos:

«LA CLAVE EN EL DESARROLLO INFANTIL: LA CONEXIÓN CEREBRO-CUERPO, CUERPO-CEREBRO»

«Mejora tu COMUNICACIÓN» con Lucila To

La comunicación comienza con la mirada y sigue con palabras y gestos que harán que el mensaje que queremos transmitir llegue correctamente o se diluya por el camino…

«Sawubona» y «Shikoba» son las palabras con las que se saludan en una tribu africana y que significan «Yo te veo» y «Entonces yo existo para ti».

Con esta bonita anécdota, Lucila To nos habla de lo importante que es comenzar la comunicación estableciendo contacto visual, dando así la bienvenida y ofreciendo respeto y reconocimiento al otro.

Lucila To es optometrista comportamental especializada en terapia visual, pero también lo está en comunicación gracias a la programación neurolingüística.

Hemos tenido el privilegio de contar con Lucila como invitada experta en nuestro programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨.

A todos los integrantes del programa nos preocupa cómo «llegar» a las familias de los niños con los que trabajamos. Lograr transmitir a los padres la importancia del trabajo que realizamos y del que les proponemos realizar en el hogar es clave para ver los mejores avances en los niños. Que comprendan el por qué y el cómo es el primer gran paso hacia el éxito del trabajo de neurodesarrollo.

Gracias a expertos como Lucila aprendemos a ser conscientes de las palabras que utilizamos, el tono de voz que empleamos y los gestos que realizamos al comunicarnos con los niños y con sus familias.

Puedes aprender sobre todo esto en las formaciones que da Lucila. Toda la información la encontrarás en su página web: lucilato.com

De momento, conoce a Lucila y su magnífico trabajo en nuestra charla previa a su sesión en MIMANDO LAS ESTRELLAS✨:

«Hablar con madres de niños con dificultades»

¿Trabajas su aprendizaje abandonando su desarrollo?😦

Si trabajas su aprendizaje, no estarás trabajando su desarrollo de base.

¿Si el desarrollo de los niños depende de realizar conexiones entre su cuerpo y su cerebro, su cerebro y su cuerpo… si depende del crecimiento y maduración de áreas de base en nuestro cerebro y estas áreas crecen y maduran gracias a las experiencias con el cuerpo y el movimiento… entonces… QUÉ HACEMOS APILANDO BLOQUES, HACIENDO PUZZLES, APRENDIENDO LOS COLORES, LAS LETRAS O LOS NÚMEROS?

BUENA PREGUNTA…

Me la hacen a menudo los padres y profesionales que trabajan con niños con dificultades cuando conocen el neurodesarrollo y comienzan a darse cuenta de lo que realmente supone el desarrollo del ser humano.

El aprendizaje de las palabras, la lectura, la escritura, los colores, las formas geométricas … depende de que el niño haya alcanzado un buen desarrollo cerebral.

Igual que el poder controlar su conducta, su movimiento, sus impulsos, cómo se relaciona con los demás, cómo reacciona ante situaciones diversas … también depende del grado de maduración alcanzado.

Y por “maduración” no hemos de entender algo que llega simplemente con el tiempo, no.

El tiempo es un factor importante, pero no es suficiente para lograr ni la maduración ni el crecimiento de ningún ser vivo. El tiempo por sí solo no logra una maduración, sino que el cerebro, como cualquier ser vivo, necesita de nutrientes, necesita estar bien alimentado para lograr crecer madurar y desarrollarse.

En el caso del cerebro, la principal alimentación llega a través de los sentidos. El cerebro crece y se desarrolla con la estimulación que recibe de su entorno: esto supone cada vivencia, cada sensación, cada cosa que el niño ve, que escucha, que toca, que experimenta… cada vez que se mueve o siente su cuerpo está conectándose con su cerebro y está haciéndolo madurar.

Esta maduración y desarrollo será lo que permita a los niños contar con las herramientas necesarias para poder aprender y poder controlar su conducta.

Por esto cuando un niño o una niña no logra aprender como los demás o no alcanza alguno de los hitos como sería de esperar para su edad, hemos de pensar que algo está fallando en su desarrollo.

Debemos pensar que no cuenta con las herramientas, con los requisitos necesarios para poder alcanzar ese hito del aprendizaje o del desarrollo.

Los niños no se comportan y no aprenden “como quieren”, sino que lo hacen “como pueden”. Y si no lo hacen “mejor” o como esperamos que lo hagan, es porque no cuentan aún con lo que necesitan para poder aprender y comportarse como lo hacen el resto de sus compañeros.

Entonces, si no se ha completado el desarrollo y la maduración cerebral de estos niños, habremos de trabajar justo ahí: ofreciendo al cerebro los estímulos que necesita y que la naturaleza diseñó como óptimos para lograr la maduración cerebral y completar el desarrollo.

Y estos estímulos NO son trabajar con las palabras, los colores, las formas, los números…

El cerebro del ser humano no se desarrolla sentado a una mesa y haciendo un trabajo con fichas, con puzzles, con bloques para apilar.

El cerebro del ser humano necesita de otro tipo de estimulación mucho más “básica” para desarrollar esas áreas “de base” sobre las cuales se construye el aprendizaje y el control de la conducta.

Cuando los niños cuentan con bases bien fuertes y estables todo lo demás se producirá de una manera fluida y sin dificultades.

Si tu hijo o tu hija, tus alumnos o los niños con los que trabajas, tienen dificultades en su aprendizaje y/o su conducta, es muy probable que se deba a fallos en su desarrollo, a un desarrollo no completado.

Trabaja ahí: en el desarrollo. Y no te centres exclusivamente en su aprendizaje. No te quedes en “enseñarle” cosas, estimula su cerebro.

Porque el aprendizaje y la conducta dependen del desarrollo, pero ¡esto NO ocurre al revés!

Si estás trabajando sentado a una mesa con tu hijo, piensa que no estás trabajando su desarrollo, no su desarrollo de base.

Trabaja con su cuerpo y con el movimiento y entonces sabrás que le estarás dando las herramientas que necesitará para aprender, para desarrollar el lenguaje, para poder leer, escribir, comprender las matemáticas, para tener un mayor control de su conducta, de sus emociones y de cómo se relaciona con los demás.

Pero no cualquier movimiento o cualquier trabajo con el cuerpo es el adecuado, sino que habremos de llevar a cabo el trabajo corporal y de movimiento que el cerebro necesita para lograr un buen cableado de esas áreas de base sobre las cuales se sustenta todo el desarrollo y el aprendizaje de la persona.

Si quieres conocer cuál es esta forma de trabajar con el cuerpo y el movimiento, infórmate sobre el neurodesarrollo. Puedes conocer en qué consiste viendo mi masterclass gratuita. Por verla te llevarás un regalo en forma de pdf con juegos de estimulación táctil y vestibular. Espero que te guste. Sólo tienes que hacer clic en el botón para inscribirte:

https://www.youtube.com/watch?v=3caR1Zik6bc

¿QUÉ ES EL NEURODESARROLLO?

El NEURODESARROLLO es para ti 💗

El neurodesarrollo es para ti. Tú puedes conocer cómo pasar tiempo de calidad con los niños mientras estimulas su cerebro y los ayudas a alcanzar su pleno potencial gracias a un buen desarrollo.

Autismo, déficit de atención, retraso madurativo… cada día son más los niños que nos necesitan para ayudarles a salir de sus dificultades y funcionar de la manera que sería la esperada para los niños de su edad.

Los adultos, tanto profesionales como padres, nos sentimos muchas veces frustrados y sin saber qué hacer realmente para ayudarles.

Las terapias y metodologías convencionales se centran exclusivamente en los síntomas que vemos, tratando solamente lo que es superficial. No tocan el problema de fondo que está causando las manifestaciones que muestran los niños y que hacen que tengan dificultades en su aprendizaje y en el control de sus emociones y su conducta.

Los métodos que normalmente se utilizan se enfocan demasiado en el aprendizaje de los niños (las palabras, las letras, la lectura, la escritura, los números y las matemáticas, los colores, las formas… el apilar bloques, hacer puzzles…). Sin embargo, los fallos que hacen que surjan dificultades no suelen ser fallos en el aprendizaje, sino en el desarrollo.

El desarrollo de los niños equivale a su desarrollo cerebral. Por lo que, será el funcionamiento cerebral lo que determine cómo funcionan los niños.

Y el desarrollo de los niños, el desarrollo del ser humano, no depende del aprendizaje solamente, no depende del aprendizaje académico… El desarrollo se da gracias a procesos mucho más profundos, previos al aprendizaje cognitivo.

Si un niño tiene problemas para aprender o controlar su conducta, no tenemos que dedicarnos solamente a «enseñarle» o «entrenarle» a funcionar de otra manera. Lo que es nuestra responsabilidad como adultos que trabajamos y convivimos con los niños es hacer que logren un buen desarrollo para así contar con las herramientas que necesitarán para funcionar en su aprendizaje y su conducta.

Reforzar y completar el desarrollo pasa por dar a los niños, a su cerebro, lo que necesita realmente para madurar.

Y para llegar al cerebro solamente hay una manera: haciéndolo a través del cuerpo.

Esto es lo que trabaja el neurodesarrollo.

Tú puedes también conocer cómo pasar tiempo de calidad con los niños mientras estimulas su cerebro y los ayudas a alcanzar su pleno potencial gracias a un buen desarrollo.

Tú puedes favorecer que aprender y controlar las emociones o la conducta sea más fácil para todos ellos.

El neurodesarrollo es para ti

¿Qué te parecería compartir todo esto en un grupo de personas motivadas por lograrlo?

¿Cómo te suenan más de 30 horas en directo por zoom para aprender y compartir sobre neurodesarrollo?

¿Y 90 horas de clases grabadas para que elijas las que más te puedan interesar?

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Todo esto además de recibir 43 lecciones en PDF descargables para ti…

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HABLAR CON LAS MADRES DE NIÑOS CON DIFICULTADES

Como maestras, tutoras o cuidadoras nos toca muchas veces hablar con los padres (especialmente las madres, que son con quienes más a menudo nos vemos). A veces sus niños muestran dificultades de aprendizaje o de conducta que nos preocupan. La mayoría de las veces, estas cuestiones también las preocupan a ellas y es la razón por la cual nos entrevistamos. Pero en ocasiones, ocurre que no son muy conscientes de que pueda haber realmente un problema en sus niños o están simplemente “perdidas” sin saber qué hacer.

Las madres, en general, nos hallamos así: “perdidas” en la crianza y educación de nuestros hijos. Y no solamente cuando precisamos orientación para ayudar a un hijo con dificultades, sino que necesitamos una guía para manejar las situaciones cotidianas del día a día en todos los casos.

Esta guía sería muy amplia… Y cuando existen dificultades en los niños, ha de incluir un programa de trabajo conjunto con la familia para intentar dar al niño todo aquello que pueda necesitar.

Pero, de momento, veamos solamente en algunas reflexiones que podrían resultar útiles.

Útiles para las madres con quienes hablemos, pero también para nosotras como profesionales. Todo lo que sigue a continuación es viable y podremos transmitirlo a las madres solamente si lo aplicamos primero nosotras mismas y estamos convencidas de ello.

Pero antes de compartir con ellas estas cuestiones, detengámonos primero unos instantes para recrearnos en el pensamiento que nos recuerda que: para esa madre, su hijo es lo más importante del mundo. No existe para ella nada que quiera o le duela más.

Tener esto presente nos ayudará a tener el cuidado preciso al hablar con ella de las dificultades que podamos observar en su pequeño.

Y después de esta primera reflexión, pongámonos en la piel de esa madre con quien estemos hablando. Así, juntas, podremos ponernos en el lugar del niño para comprender lo que sigue.

Mamá…

🤍Los niños no se comportan o aprenden como lo hacen porque quieren o “por fastidiar”. Casi todos los niños quieren ser como los demás, aprender como los demás y recibir aprobación, agradar. Es una necesidad del ser humano. Por favor ten esto presente…

🤍Los padres hemos de analizar cómo vemos a nuestros hijos. Qué esperamos de ellos, puesto que lo que esperamos será muy probablemente lo que obtengamos. Si esperamos poco no lucharemos para obtener más. Quién espera poco, no puede obtener mucho.

Las expectativas que tenemos con respecto a nuestros hijos normalmente se cumplen. Es por esto que es tan importante tener buenas expectativas con respecto a ellos, creer que no solamente tienen cosas muy buenas, sino que pueden llegar a tener muchas más. Que pueden llegar a cambiar.

🤍Para comprender mejor cómo ves a tu hijo, pregúntate dónde está tu foco. Cuando observas a tu hijo, ¿qué es lo que ves? O más bien: ¿qué es lo que miras? ¿Lo estás mirando todo o estás enfocándote solamente en determinadas cosas, normalmente las que te preocupan, las que no te gustan de tu hijo?

Al igual que nos pasa cuando nos quedamos embarazadas que parece que de repente hay muchísimas mujeres embarazadas por la calle. O cuando te compras un coche nuevo que no habías visto apenas circulando por la carretera y ahora parece que muchos otros han comprado el mismo modelo…  Así funciona nuestra atención, nuestro enfoque: allí donde miramos vemos aquello en lo que estamos enfocados y si nos enfocamos solamente en los problemas del niño, será eso lo que veamos en él. Es difícil ver otra cosa que la que esperamos puesto que no miramos más allá. Y el niño lo percibe lo que vemos de él y lo asume como la verdad.

Un niño no “es” un problema, “tiene” un problema. No podemos reducir a nuestros hijos a un problema, a un fracaso escolar, por ejemplo, porque son muchísimo más que eso.

Por ello debes dejar de ver solamente lo negativo y tener una mirada más amplia para observar todo lo positivo que tiene tu niño. Haciéndole saber que eres conscientes de todo lo que hace bien, de todo lo que vale.

🤍Fíjate en las emociones que sientes cuando piensas en tu hijo o cuando lo observas. ¿Qué emociones tienes durante el día con respecto a tu hijo? ¿Son emociones positivas o negativas?

Los niños perciben las emociones que sentimos con respecto a ellos, al igual que ocurre con las expectativas que tenemos de ellos. Por favor cuida de tus emociones con respecto a tu hijo.

🤍Cuida también de tus pensamientos, de tu lenguaje interior. Estate muy atenta para darte cuenta de cuándo estás pensando de una manera negativa con respecto al niño o con respecto a ti misma. Sé consciente de tus pensamientos y cuídalos para que sean positivos, no irreales, pero sí positivos.

No nos lleva a ningún lado tener pensamientos negativos recurrentes. Pensar en los problemas es necesario cuando lo que pretendemos es buscar una solución, pero resulta muy perjudicial cuando lo que hacemos es alimentar nuestros miedos, nuestras frustraciones y preocupaciones.

Los pensamientos positivos, sin embargo, harán que nos sintamos más felices con lo que tenemos, y podamos transmitir esa felicidad a nuestros hijos. Transmitirles positividad y esa amorosa manera de mirarlos cuando miramos su lado bueno.

🤍Cuida además tus palabras. Las palabras pueden programar el cerebro de nuestros hijos a muy tempranas edades. Tus palabras son un reflejo de tu pensamiento y marcarán a tu hijo, por ello es vital tener palabras de ánimo y de aceptación, destacando lo bueno que tiene y las posibilidades que tiene de mejorar cada día.

Presta mucha atención a las palabras que dices por dentro y a las palabras que salen afuera porque determinarán la realidad para ti y para tu hijo.

🤍Y por supuesto, desecha todo tipo de los calificativos negativos (tonto, vago, perezoso, torpe, chapucero, bruto, cabezón, maniático, terco, tímido…). Recuerda que los niños hacen las cosas lo mejor que pueden o como han aprendido a hacerlas, y que se comportan como pueden, como saben también. Utilizan los recursos que tienen (los que han ido adquiriendo gracias a su maduración y a sus experiencias, también gracias a lo que les hemos transmitido los demás sobre ellos).

Los calificativos negativos hacen mucho daño y marcan irremediablemente la autoestima y el autoconcepto de los niños. Por favor no le digas nunca algo negativo a tu hijo de él mismo utilizando palabras que lo califiquen.

🤍Observa todo esto: tu enfoque, tus emociones, tus pensamientos y tus palabras. Y hazlo de una manera sincera y sin críticas hacia ti misma. Las críticas son destructivas y sólo nos llevan a la infelicidad. Somos humanas y estamos en un proceso de aprendizaje. Nuestros hijos nos dan el mayor aprendizaje en la vida y estamos aquí para aprender con ellos y de ellos.

🤍No utilices la crítica contra ti misma y jamás lo hagas contra tu hijo. Puedes criticar su comportamiento y dejarle claro que no es aceptable, que no es bueno comportarse así, pero jamás le digas que él no es bueno, jamás le critiques a él como persona pues esto sería fatal para su autoconcepto y su autoestima.

🤍Los niños no tienen un concepto de cómo son cuando son pequeños, este autoconcepto de sí mismos llega con la información que les transmitimos los adultos y sus compañeros. En general, gracias a las experiencias que viven y a la información que les damos de ellos mismos a través de nuestras palabras, de nuestros gestos, nuestras actitudes y de nuestras propias creencias con respecto a ellos. Ellos van percibiendo todo esto y creando una imagen de sí mismos, de cómo son, su propio autoconcepto.

Ten muchísimo cuidado con lo que transmites a tu hijo, lo que le transmites de él. Porque esto será con lo que construya la imagen que tenga de sí mismo. Y lo que los adultos le comuniquemos a temprana edad sobre cómo es será lo que él crea para el resto de su vida.

Un niño que percibe que no satisface a sus padres o profesores (por los motivos que sean), es muy difícil que se guste a sí mismo, crezca en la seguridad y confianza de una buena autoestima. Sin embargo, si se siente amado y valorado sin condiciones, su autoimagen será positiva y esto hará que pueda avanzar sin obstáculos en su desarrollo.

🤍No olvides agradecer todo lo bueno de tu hijo y agradéceselo a él, que sepa que estás muy orgullosa de él, que lo aceptas tal cual es.

🤍Es importante conocer cómo se produce el desarrollo infantil y cómo el grado de desarrollo cerebral determina el comportamiento y el aprendizaje en el niño (incluso más que sus experiencias, pues reaccionará ante lo que le ocurra según la maduración que haya alcanzado y las circunstancias le afectarán de una manera u otra acorde a esa maduración).

Conociendo el desarrollo del niño podremos comprenderle mejor. Podremos intentar meternos en su piel, ponernos en su lugar. Comprendiendo qué necesita, dónde están sus carencias para compensar con lo que falta y así lograr una mayor maduración.

Acércate sin miedo al neurodesarrollo. Tener estos conocimientos te dará mucha tranquilidad, hará que conozcas mejor a tu hijo, las necesidades que pueda tener y cómo satisfacerlas.

🤍Si tu hijo tiene un diagnóstico, ten por seguro que es solamente una “etiqueta” con la cual clasificamos al niño. Es una estructuración creada para intentar comprender qué ocurre, pero que en realidad sólo nos habla de los síntomas, de lo que ya vemos, no de lo que ocurre de verdad. No nos dice nada de la causa. Si no consideramos la causa, nunca podremos solucionar un problema, podremos tapar los síntomas, pero éstos se manifestarán por otro lado.

Por esto, lo importante no es el diagnóstico que le hayan dado a tu niño, sino cómo es él y qué necesidades tiene realmente.

Tu hijo es el mismo el día antes y el día después de que le den un diagnóstico. Sin embargo, éste puede marcarle de por vida. No permitas que los demás (o incluso tú misma) tengan otro nombre presente al ver a tu hijo, otro nombre que no sea el suyo propio.

🤍Respeta al niño, no le presiones pues la presión es fuente de todo tipo de dificultades y sólo agrava los problemas. El cerebro tiene dos objetivos: el primero es sobrevivir y el segundo, desarrollarse y aprender. Si está ocupado en el primero porque hay estrés, el segundo objetivo quedará anulado o postpuesto. Un niño no puede aprender bajo presión.

🤍Los niños, cuando son pequeños, funcionan utilizando frecuentemente determinadas ondas cerebrales como las que utilizamos nosotros antes de dormir. Unas ondas cerebrales que hacen que nuestros pensamientos queden grabados en nuestro subconsciente, por ello es tan importante para nosotros aprovechar los momentos de antes del sueño, cuando estamos muy relajados, para pensar en cosas positivas con respecto a nuestros hijos.

Los niños pequeños funcionan en estas ondas cerebrales todo el día, no solamente en momentos previos al sueño y es por esto por lo que en estos primeros años se programa su mente, se programa su cerebro, las creencias se graban “a fuego”.

Estos son los años en los que el niño aprende del mundo y aprende de sí mismo y sobre sí mismo, son unos años cruciales en los cuales tenemos de cuidar la información que transmitimos al niño sobre quién es, cómo es.

En estos primeros años y más adelante también, podemos utilizar esos momentos previos al sueño para inculcar creencias positivas y decirles cuánto valen.

Aprovecha estos momentos de antes de dormir para decirle a tu hijo todas las cosas buenas que tiene, todo lo positivo que hay en él y todas las capacidades que tiene para mejorar.

Hazle ver lo maravilloso que es y cuánto le quieres…

Mamá, no te quedes con lo negativo, no te quedes con los problemas. Recuerda que, si lo haces, ésta será tu realidad pues no verás otra cosa. No podrás ver otra cosa. Igual que cuando tienes el enfoque en algo y no haces más que verlo por todas partes, lo mismo ocurre con los problemas, con las dificultades y con los miedos.

El miedo manipula nuestros sentidos y nos hace ver las cosas desde su prisma, nos impide avanzar, nos impide tomar acción. Y salir de nuestra “zona de confort” nos impide movernos para mejorar las cosas y para ver que hay otras cosas mejores detrás del miedo.

Cuida de tus emociones, cuida de tus pensamientos, cuida de tus palabras, y cuida muchísimo tu foco y tu mirada.  

Cuida los ojos con que miras a tu hijo.

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