Muchos niños muestran dificultades para aprender a leer. No les gusta leer. Y lo peor es que están convencidos de que no tienen capacidad para aprender como los demás.
Aquí sigo con el tema del aprendizaje. Hoy en concreto: el aprendizaje de la lectura. Son muchos los niños que muestran dificultades y a los que les cuesta aprender a leer. También son muchos los adultos que fueron niños como ellos, y a los que no les gusta leer… es lógico que no les guste. A los niños tampoco les gusta cuando les supone un gran esfuerzo. Y no es que no se esfuercen para aprender. No. ¡Todo lo contrario! Demasiadas veces lo que ocurre es que se esfuerzan mucho, pero no obtienen resultados… por ello acaban «tirando la toalla» y aceptando que «leer no es para mí«, «yo no sirvo para leer«, «leer es difícil«, «leer no me gusta«… Es muy triste ver a tu hijo frustrado y peor, verle resignado, convencido de que no tiene capacidad para aprender como los demás. En sus palabras suena así: «mamá, yo no puedo«, «mamá, es que yo soy tonto«… Se me rompe el corazón al recordarlo.
No depende de su capacidad o de su inteligencia. Tampoco del esfuerzo que hagan cada día para aprender
¿Y si pudiéramos convencer a estos niños de que no depende de su capacidad o de su inteligencia? ¿Y si pudiéramos hacerles ver que ellos están trabajando con una dificultad añadida que no tienen los demás (o la mayoría, porque a muchos otros niños también les pasa)? ¿Y si supieran que esta dificultad se puede tratar y solucionar? Y mejor aún: ¿y si los adultos, sus padres y profesores, también fuéramos conscientes de que este niño está funcionando en unas condiciones que hacen que aprender a leer sea realmente un infierno? ¿Y si supiéramos que no depende de su inteligencia o del esfuerzo que haga cada día para aprender?
La situación sería mucho más justa y podríamos así plantearnos qué está ocurriendo para que el niño tenga estas dificultades. Si no está en su capacidad, su inteligencia o el sobreesfuerzo que hace, podremos plantearnos buscar dónde está la causa para así solucionar el problema.
Gran cantidad de funciones visuales son necesarias para poder leer con comodidad y eficacia
Afortunadamente, contamos con profesionales expertos en estas causas que afectan al aprendizaje. Expertos en desarrollo infantil y en su relación e incidencia en el rendimiento escolar. Los profesionales de la optometría comportamental no solamente se ocupan de la vista, sino que evalúan y trabajan la visión, atendiendo a la relación entre lo que el niño ve y lo que interpreta su cerebro, a la gran cantidad de funciones visuales que son necesarias para poder leer con comodidad y eficacia.
Estas funciones visuales no se limitan a la agudeza visual (ver nítido) que es lo que se evalúa en los niños (y se les evalúa esta claridad visual normalmente de lejos, no a la distancia de lectura), sino que van mucho más allá pues el sistema visual precisa de una maduración para que el niño pueda estar preparado para leer.Un 80% de las funciones visuales que el niño necesita para la lectura no se miran en las evaluaciones convencionales, por lo que no se detectan las dificultades y el niño sigue «abandonado» a su suerte ante la batalla de aprender a leer.
Cuando damos con el profesional adecuado que es capaz de observar los fallos en el sistema visual y corregirlos con una sencilla terapia, el niño comienza a tener la oportunidad que merece para aprender a leer como lo hacen los demás.
Hace muchos años escribí un artículo sobre Jorge: «Jorge no lee como los demás». En este artículo conté con la colaboración de Rosa García, optometrista comportamental que comenta el caso (¡gracias Rosa!). Y hoy, en este vídeo te lo cuento de nuevo, cómo Jorge luchaba cada día para poder leer sin lograr avances y sin saber que no dependía de él, de su esfuerzo. Un día descubrió la verdad, también lo hizo su madre, y esto cambió sus vidas para siempre
En nuestra formación online en neurodesarrollo infantil tratamos este tema y conocemos métodos, disciplinas y profesionales como los de la optometría comportamental que aportan al desarrollo de los niños y a su aprendizaje.
Si te apetece formarte, agenda una sesión gratuita conmigo y nos vemos para hablar de ello. Haz clic en el botón y ¡nos vemos!:
El aprendizaje escolar requiere de que los niñ@s hayan adquirido determinados requisitos previos. Acompañémosles en el recorrido hacia la meta del aprendizaje.
¿Quieres que tu hij@ o tu alumn@ aprenda a leer aprenda a escribir, desarrolle el lenguaje…?
Por supuesto que sí! Eso lo queremos todos, ¿verdad?
A raíz de mi anterior email y vídeo, te escribo de nuevo para reflexionar sobre la necesidad de dar a los niñ@s las herramientas que necesitan su aprendizaje.
La naturaleza es inteligente y ha diseñado para nosotros un cerebro que adquiere primero las herramientas precisas para después poderlas utilizar para aprender cualquier cosa que necesite.
Cuando un niño o una niña no aprende como esperamos que lo haga, es muy probable que sea porque no cuente con las herramientas para hacerlo.
Esas herramientas no se logran haciendo más de lo que no podemos hacer… Por esto no resulta lo más lógico ni lo más eficaz quedarnos ahí, insistiendo en la meta a la cual aún no ha llegado.
Lo preferible será acompañar al niñ@ en el recorrido hacia la meta para que pueda llegar a ella con facilidad porque ya cuenta con todos los requisitos previos para llegar.
Así, habríamos de plantearnos qué es lo que hace un niñ@ antes de desarrollar el lenguaje, antes de aprender a leer, antes de aprender a escribir, antes de poder estar sentadito y controlar el movimiento prestando atención en clase…
Las respuestas nos indicarán cuáles son esos requisitos que necesita para llegar a estas metas.
Y retrocediendo en el desarrollo para reforzarlo, volveremos al lugar desde el que partimos siempre y del que me habréis leído y oído hablar ya muchas veces (espero no resultar pesada)… Bueno, seguro que sabes a qué me refiero: ¡al cuerpo!
Sí, eso es: el cuerpo y todas las experiencias con el mismo y con el movimiento.
Toda la información que entra al cerebro lo hace por el cuerpo.
Y esta información es la que desarrolla el cerebro y lo hace crecer y madurar.
Para trabajar y dar a un niñ@ las herramientas previas a su aprendizaje hemos de remontarnos a etapas muy tempranas del desarrollo del ser humano.
Justo esas etapas durante las cuales el cerebro se está cableando, está desarrollándose, creciendo y creando esas herramientas.
Será un trabajo de base, con experiencias sensoriales, especialmente las que conectan el cuerpo con el cerebro y el cerebro con el cuerpo.
Así trabajamos con sensaciones corporales a través de los estímulos táctil y propioceptivo, lo cual favorecerá que los niñ@s «se sientan», estén más conectados con ellos mismos y con lo que les rodea, que estén en el «aquí»y «ahora» para prestar atención y aprender.
Trabajamos con la estimulación vestibular a través del movimiento.
Y con patrones de movimiento que llevarán al control del movimiento y por lo tanto, a la capacidad de estar quieto. Esto también favorecerá la capacidad de prestar atención y aprender.
Bueno… Esto es sólo una pequeña pincelada de todo lo que puede lograrse con el trabajo de base, en la base del desarrollo.
Teniendo una buena base es como los niñ@s podrán enfrentarse si dificultades a cualquier reto en su aprendizaje y en la vida.
He preparado este nuevo vídeo para contártelo (pido disculpas por fallos en la edición que afectan a la calidad):
Ya sabes que puedo ofrecerte varias opciones de formación, desde la más sencilla a la más completa de modo que tú también aprendas a trabajar en la base del desarrollo de los niñ@s, facilitándoles que adquieran las herramientas necesarias para aprender con facilidad.
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La comunicación comienza con la mirada y sigue con palabras y gestos que harán que el mensaje que queremos transmitir llegue correctamente o se diluya por el camino…
«Sawubona» y «Shikoba» son las palabras con las que se saludan en una tribu africana y que significan «Yo te veo» y «Entonces yo existo para ti».
Con esta bonita anécdota, Lucila To nos habla de lo importante que es comenzar la comunicación estableciendo contacto visual, dando así la bienvenida y ofreciendo respeto y reconocimiento al otro.
Lucila To es optometrista comportamental especializada en terapia visual, pero también lo está en comunicación gracias a la programación neurolingüística.
Hemos tenido el privilegio de contar con Lucila como invitada experta en nuestro programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨.
A todos los integrantes del programa nos preocupa cómo «llegar» a las familias de los niños con los que trabajamos. Lograr transmitir a los padres la importancia del trabajo que realizamos y del que les proponemos realizar en el hogar es clave para ver los mejores avances en los niños. Que comprendan el por qué y el cómo es el primer gran paso hacia el éxito del trabajo de neurodesarrollo.
Gracias a expertos como Lucila aprendemos a ser conscientes de las palabras que utilizamos, el tono de voz que empleamos y los gestos que realizamos al comunicarnos con los niños y con sus familias.
Puedes aprender sobre todo esto en las formaciones que da Lucila. Toda la información la encontrarás en su página web: lucilato.com
De momento, conoce a Lucila y su magnífico trabajo en nuestra charla previa a su sesión en MIMANDO LAS ESTRELLAS✨:
El neurodesarrollo es para ti. Tú puedes conocer cómo pasar tiempo de calidad con los niños mientras estimulas su cerebro y los ayudas a alcanzar su pleno potencial gracias a un buen desarrollo.
Autismo, déficit de atención, retraso madurativo… cada día son más los niños que nos necesitan para ayudarles a salir de sus dificultades y funcionar de la manera que sería la esperada para los niños de su edad.
Los adultos, tanto profesionales como padres, nos sentimos muchas veces frustrados y sin saber qué hacer realmente para ayudarles.
Las terapias y metodologías convencionales se centran exclusivamente en los síntomas que vemos, tratando solamente lo que es superficial. No tocan el problema de fondo que está causando las manifestaciones que muestran los niños y que hacen que tengan dificultades en su aprendizaje y en el control de sus emociones y su conducta.
Los métodos que normalmente se utilizan se enfocan demasiado en el aprendizaje de los niños (las palabras, las letras, la lectura, la escritura, los números y las matemáticas, los colores, las formas… el apilar bloques, hacer puzzles…). Sin embargo, los fallos que hacen que surjan dificultades no suelen ser fallos en el aprendizaje, sino en el desarrollo.
El desarrollo de los niños equivale a su desarrollo cerebral. Por lo que, será el funcionamiento cerebral lo que determine cómo funcionan los niños.
Y el desarrollo de los niños, el desarrollo del ser humano, no depende del aprendizaje solamente, no depende del aprendizaje académico… El desarrollo se da gracias a procesos mucho más profundos, previos al aprendizaje cognitivo.
Si un niño tiene problemas para aprender o controlar su conducta, no tenemos que dedicarnos solamente a «enseñarle» o «entrenarle» a funcionar de otra manera. Lo que es nuestra responsabilidad como adultos que trabajamos y convivimos con los niños es hacer que logren un buen desarrollo para así contar con las herramientas que necesitarán para funcionar en su aprendizaje y su conducta.
Reforzar y completar el desarrollo pasa por dar a los niños, a su cerebro, lo que necesita realmente para madurar.
Y para llegar al cerebro solamente hay una manera: haciéndolo a través del cuerpo.
Esto es lo que trabaja el neurodesarrollo.
Tú puedes también conocer cómo pasar tiempo de calidad con los niños mientras estimulas su cerebro y los ayudas a alcanzar su pleno potencial gracias a un buen desarrollo.
Tú puedes favorecer que aprender y controlar las emociones o la conducta sea más fácil para todos ellos.
¿Qué te parecería compartir todo esto en un grupo de personas motivadas por lograrlo?
¿Cómo te suenan más de 30 horas en directo por zoom para aprender y compartir sobre neurodesarrollo?
¿Y 90 horas de clases grabadas para que elijas las que más te puedan interesar?
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Todo esto además de recibir 43 lecciones en PDF descargables para ti…
Si te suena interesante, tienes la oportunidad con el programa de formación online en neurodesarrolloMIMANDO LAS ESTRELLAS✨
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¿Aún sigues trabajando exclusivamente con actividades cognitivas y conductuales? ¡Mejor trabaja con el cuerpo!
A muchas personas les resulta sorprendente que trabajemos con el cuerpo en el neurodesarrollo. Y siguen estancadas insistiendo en aprendizajes como los colores, las formas geométricas, las letras, los números, las palabras… Todo esto está bien, pero son, como decía, aprendizajes. NO es un trabajo dirigido al desarrollo de los niños.
Los síntomas que muestran nuestros niños son fruto de fallos en su desarrollo, en su maduración cerebral.
Por ello, solamente hay una manera de dirigirnos a los fallos para repararlos: trabajando el desarrollo de los niños desde la base del mismo. ¡NO trabajando su aprendizaje!
El aprendizaje llegará sin esfuerzo cuando el desarrollo se haya completado y el niño cuente con las herramientas que necesita para aprender.
Nuestra labor ha de ser el darle esas herramientas. Y la manera NO es insistiendo en lo que el niño no puede hacer, le resulta difícil o, simplemente: enseñándole cosas.
El desarrollo NO se trabaja «enseñando» al niño nada.NO se trabaja «entrenándole» a hacer lo que le cuesta.
Entonces, ¿CÓMO? ¿Cómo se trabaja el desarrollo infantil?
Pues… el desarrollo comienza por y depende de una buena conexión entre el cerebro y el cuerpo, entre el cuerpo y el cerebro.
Para que el cerebro pueda desarrollar las funciones que el niño necesita para aprender y controlar su conducta, habrá de lograr primero esa buena relación con el cuerpo gracias a las experiencias corporales, gracias a la información que llega a través de la estimulación de los sentidos y del movimiento.
Un cuerpo desconectado del cerebro no es funcional, igual que un cerebro desconectado del cuerpo tampoco lo es.
Esto puede sorprenderte, pero la conexión de la que te hablo no se da porque sí, no nace con el niño, sino que éste la va creando gracias a ir completando su desarrollo en las etapas más tempranas de la vida.
Si todo desarrollo comienza por esto por esta relación entre el cuerpo y el cerebro, el cerebro y el cuerpo… y si el desarrollo no se ha completado como sería de desear, trabajar fuera de esta conexión es seguir camino más largo, difícil e infructuoso.
Existe un momento en la vida para lograr de forma natural una buena conexión entre el cerebro y el cuerpo, el cuerpo y el cerebro. Y existen unas experiencias concretas que se producen en ese momento y que son las que hemos de retomardespués para fortalecerla.
En este vídeo te lo cuento «más bonito»:
Si quieres aprender a trabajar en la base del desarrollo infantil tal como te vengo contando, infórmate del programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS. Podría ser justo lo que estás buscando.
Si te apetece que hablemos de la formación, agenda una sesión gratuita conmigo y nos vemos:
En este mes de marzo hemos tenido el honor de contar con la participación de una nueva experta invitada al programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨. Se trata de la experta en tratamientos naturales para la recuperación de la salud en casos de niños con dificultades en su desarrollo, muy especialmente en casos del espectro autista: KATIA DOLLE.
Recuperar la salud resulta vital en los casos de niños con autismo
Como Katia dice, su labor es nada más y nada menos, la de transformar vidas. Y hacerlo desde la transformación de la salud en los niños.
Explica cómo para ello, primero se hace un estudio del estado en el cual se encuentra el organismo a base de analíticas, para después trabajar con la ciencia naturopática.
Con este trabajo se ha podido comprobar, y se sigue observando cada día, que el niño gana calidad de vida mientras se suavizan los signos del autismo.
Se trata de un proceso en el cual han de involucrarse los padres pues con los profesionales como Katia, formarán un equipo en el cual trabajar de forma conjunta.
Al igual que ocurre en la aplicación de técnicas de neurodesarrollo para reforzar el desarrollo de los niños, cuando los padres se implican se ven avances sustanciales que no podrían lograrse de otro modo.
Para los padres supone una gran satisfacción el poder sentirse parte activa dentro del proceso de mejora de sus hijos. Con la motivación al ver estas mejoras y la información y formación que les dan Katia y su equipo, acaban volviéndose auténticos expertos en el neurodesarrollo de sus hijos, expertos en salud medioambiental, en dietas…
Pierden sentimientos de culpabilidad, desconcierto, la sensación de «estar perdidos»… al tener tener un objetivo muy claro que seguir. Un objetivo que los lleva a realizar el mayor y mejor trabajo de sus vidas.
La salud del cuerpo afecta al funcionamiento cerebral
Si tú eres madre o padre, o profesional que trabaja con niños… o simplemente te interesa este tema pero aún no comprendes bien la relación que existe entre el autismo y la salud, te dejo algunas cifras que nos menciona Katia: aproximadamente el 90% de los niños con autismo tiene fatiga adrenal, otro 90% disbiosis intestinal, un 70% tiene disfunciones de su sistema inmunitario…
Katia nos lo cuenta en este vídeo:
Más información y gran cantidad de testimonios de familias que han trabajado con el método Katia Dolle con excelentes resultados, los tienes en su página web y en su canal de YouTube:
¿Te has fijado alguna vez en cuantos niños van por la calle en su sillitas y con un móvil en la mano?
Van absortos en lo que ocurre en la pantalla en lugar de mirar el mundo que lo rodea, las casas, los árboles, los perros, las personas…
Es un problema serio al que nos estamos enfrentando por el efecto de las pantallas en el desarrollo infantil: niños muy conectados con una pantalla y desconectados del mundo, desconectados de la vida…
A las aulas de infantil llegan cada día más niños con dificultades de lenguaje, para relacionarse, para seguir normas y adaptarse a las actividades del grupo, para prestar atención… Niños inmaduros que parecen haberse quedado atrás en su desarrollo.
No son las pantallas la única causa del incremento de las dificultades y del pobre desarrollo de los niños, hay otros factores que inciden en esto. Pero la exposición temprana y la sobreexposición a las pantallas tiene mucho que ver en todo ello.
Así ocurre que desde el neurodesarrollo nos vemos en la necesidad de trabajar con niños muy poco estimulados, que han tenido una pobre relación con otros, cuyo desarrollo motriz no ha sido óptimo, niños que no saben controlar sus impulsos, sus arranques emocionales, niños que no saben esperar o guardar su turno, seguir unas sencillas normas en el grupo… Niños con dificultades para comunicarse y para aprender…
Si los primeros años de vida son una etapa «sensomotriz» en la cual el desarrollo y el crecimiento del cerebro se produce gracias a los estímulos y experiencias sensoriales y motrices, la exposición a una pantalla que impide al niño moverse, relacionarse, explorar y experimentar en el mundo, no puede ser más que perjudicial.
A continuación te dejo este vídeo por si te apetece verlo:
Cuidemos del desarrollo de nuestros pequeños, es lo más valioso que tenemos como sociedad, y mucho más lo es para quienes somos padres y/o trabajamos con niños.
Si te apetece conocer más sobre el desarrollo infantil y formarte en neurodesarrollo, ya sabes, sólo tienes que hacer clic aquí debajo para que nos veamos en directo online y te cuente todo lo que necesites saber.
Muchas veces, «oír bien» significa solamente «no ser sordo»
Seguro que conoces a niños con problemas en el desarrollo de su lenguaje, en su aprendizaje, su control emocional o su conducta. Seguro que sí y por eso estás aquí leyendo esto ahora mismo🙂 (gracias, por cierto, por hacerlo)…
Bueno, pues seguro también que los padres de muchos de estos niños están convencidos de que «oyen bien».
Es natural, esto es lo que les han dicho tras hacerles pruebas de audición.
Lo que nadie les dice es que esas pruebas miden si el estímulo sonoro llega al cerebro dentro de un rango de decibelios (volumen) considerado normal, miden la cantidad de la audición. Así determinan que no existe una hipoacusia, con estas pruebas sabemos que los niños «no son sordos».
Y esto es, evidentemente, un alivio…
Pero, ¿qué ocurre con la calidad de la audición?
Porque entre «no ser sordo» y «oír bien» hay un abismo😮
Con respecto a la visión, todos sabemos que los niños pueden tener miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc… pero casi no nos planteamos que a nivel auditivo ocurre lo mismo: que en realidad existen muchas manera de «oír mal».
Y como te podrás imaginar, «oír mal» afectará sin duda al lenguaje, el aprendizaje, las emociones y la conducta.
Te cuento más en este vídeo que te dejo a continuación por si te apetece verlo:
Afortunadamente, existen profesionales expertos en audición y desarrollo infantil, y tratamientos para la reeducación del oído. Si quieres información, sólo tienes que preguntarme.
Y si quieres conocer mucho más sobre la audición, la visión y el desarrollo de los niños, infórmate de los programas y cursos de formación en neurodesarrollo en mi web:
Conocemos la relación entre el intestino y el cerebro de la mano de Mar Alonso, experta en microbiota.
«Toda enfermedad comienza en el intestino». Éstas fueron las palabras de el padre de la medicina, Hipócrates.
Hoy, después de tantos años retomamos esta vieja sabiduría y nos hacemos conscientes de la importancia que tiene el intestino en el funcionamiento humano a todos los niveles.
Y por supuesto, de la influencia tan grande que tiene en el desarrollo de nuestros niños.
Cada día es más frecuente que escuchemos decir que nuestro intestino es nuestro «segundo cerebro». Y es que resulta que el cerebro y el intestino están tan unidos y tan interrelacionados que no podemos separar el uno del otro. No podemos separar en estado en el cual se encuentra funcionando uno del estado en el cual se encuentra funcionando el otro.
Esto quiere decir que si hay inflamación a nivel intestinal es muy probable que también la haya a nivel cerebral.
Hasta hace poco se nos decía que era el cerebro el que enviaba información al intestino y que por esto, las personas que tenemos problemas intestinales, como pueda ser colon irritable por ejemplo, tenemos unas características intrínsecas a nuestra forma de ser como es el no gestionar bien el estrés, agobiarnos fácilmente, tener una tendencia a la frustración… Se nos decía también que la solución era que aprendiésemos a relajarnos, para que así mejorasen los dificultades intestinales…
Hoy, sin embargo, sabemos que la información no viaja solamente del cerebro al intestino, sino que la que va en sentido contrario, la que viaja del intestino al cerebro, ¡es 9 veces mayor!
Así que, es posible que si somos personas que no gestionamos bien el estrés y nos frustramos fácilmente esto puede deberse al estado en el cual se encuentran nuestro intestino.
Esto nos da a entender que, mejorando el estado de nuestro segundo cerebro, el llamado «sistema nervioso entérico», podemos mejorar nuestro funcionamiento a nivel cerebral.
Y esto es válido para los niños, puede mejorar en su capacidad de prestar atención y de aprender si se trata su intestino y se mejora el estado en el cual se encuentra.
Realmente no es algo que debiera sorprendernos pues en los casos de mayores dificultades en el desarrollo infantil, como puedan ser los niños que están en el espectro autista, ocurre que la mayoría de ellos presentan manifestaciones a nivel intestinal como reflujo, diarreas, estreñimiento, intolerancias a alimentos, etcétera…
El intestino tiene el cometido de protegernos de lo que entra en nuestro organismo y absorber y servirse de lo positivo, eliminando lo negativo.
En esta labor, tan importante es la absorción de nutrientes como la eliminación de tóxicos.
Gran parte de nuestro sistema inmunológico se encuentran en el intestino (del 70 al 80%). Si éste no puede hacer su tarea de eliminar tóxicos del organismo, sino que tiene una inflamación tan grande y una porosidad que hace que esos tóxicos circulen por la sangre y lleguen al cerebro, entendemos que el estado del intestino puede afectar a cómo funcionamos a nivel cerebral.
Además de absorber nutrientes y de desechar tóxicos, el intestino cuenta con otras varias funciones, entre ellas la de fabricar gran parte de los neurotransmisores (sustancias químicas que que favorecen la comunicación entre las neuronas): hasta el 90% de la serotonina y el 20% de la dopamina.
La serotonina es el neurotransmisor cuyo déficit asociamos con la depresión, la dopamina con el déficit de atención. Y conociendo esto, no parece tener demasiado sentido que si queremos tratar estos trastornos (entre otros), nos centremos solamente en el funcionamiento del cerebro.
El intestino, al igual que otros órganos de nuestro cuerpo, está habitado por una gran cantidad de microorganismos, algunos de ellos patógenos, pero otros beneficiosos. Lo deseable es que esta «microbiota» esté sana, que exista equilibrio entre unos microorganismos y otros. Una microbiota sana se encuentra en una persona sana, sana a todos los niveles.
Mar Alonso, nuestra invitada experta en el programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨ nos cuenta cómo influye la microbiota en el ser humano. Y cómo una gran mayoría de los niños con autismo, por ejemplo, tienen una microbiota dañada, suponiendo esto un intestino permeable y una intoxicación en todo su organismo. También nos habla de cómo trabaja ella con los niños para lograr retomar su salud intestinal y cómo muchos así, muestran grandes cambios en todas las áreas de su desarrollo y aprendizaje.
Si todo comienza en el intestino como decía Hipócrates, es ahí donde debemos actuar para que otros tratamientos y otros enfoques terapéuticos funcionen en las mejores de las condiciones y el niño pueda avanzar fácilmente hacia su recuperación y hacia un desarrollo pleno que le permita aprender y funcionar con facilidad.
Infórmate del programa de formación online en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS✨ Cada mes contamos con un experto en desarrollo infantil invitado al programa, además de tener un completo contenido teórico y práctico sobre el desarrollo infantil y cómo apoyarlo desde diferentes técnicas de estimulación cerebral.
Por si te has planteado o preguntado alguna vez qué es el neurodesarrollo, te cuento…
El neurodesarrollo es una ciencia que estudia y trabaja el desarrollo del ser humano, la “creación” de la persona.
El neurodesarrollo se enfoca muy especialmente enel desarrollo infantil, en la maduración de la persona en su infancia, pues es en los primeros años que el desarrollo de la persona se da y madura casi por completo.
El neurodesarrollo lleva el prefijo “neuro” porque no solamente contempla al niño, al joven o al adulto, “desde fuera” (observando su conducta y su aprendizaje), sino que lo contempla más bien “desde dentro”, ocupándose así de su cerebro.
Es el cerebro lo que realmente debemos conocer y trabajar.
El desarrollo del niño es el desarrollo de su cerebro.
En realidad es el cerebro el que habla, el que aprende a leer, el que escribe, el que presta atención, el que se relaciona con los demás… El cerebro es quien lo hace todo.
El cuerpo es lo que vemos desde fuera, pero es solamente un instrumento del cerebro. El instrumento que utiliza para hacerlo todo en la vida.
De aquí la importancia de que logremos todos, desde que somos muy pequeños, una excelente comunicación entre nuestro cerebro y el cuerpo.
El desarrollo comienza precisamente aquí: en fortalecer y hacer madurar las vías de comunicación entre el cuerpo y el cerebro, y entre el cerebro y el cuerpo.
Tanto es así, que podemos observar el grado de maduración del desarrollo de un niño con tan sólo observar cómo utiliza su cuerpo (cómo se mueve, cómo está quieto, el control que tiene del movimiento y de su postura, cómo utiliza sus manos, su boca o sus ojos…).
A través del cuerpo llegamos al cerebro.
Y es precisamente a través de trabajar con el cuerpo que podemos llegar al cerebro. Gracias al movimiento y a la estimulación sensorial es cómo se logra la maduración cerebral.
Es posible que esto nos sorprenda, pero sólo hemos de observar cómo actúa la naturaleza para darnos cuenta de que es así: el cerebro crece, se desarrolla y madura en los primeros años de vida. Lo hace muy especialmente durante la gestación y el primer año, luego también hasta los tres, para alargarse, ya de forma menos intensa, hasta los seis, cuando el 90% del crecimiento cerebral se ha cumplido ya.
Si a pesar de leer esto sigues con dudas al respecto… observa atentamente cómo crece la cabeza de un niño. Su tamaño por fuera te indicará el tamaño que ha adquirido su cerebro pues el cráneo crece porque lo hace el cerebro y para permitirle hacerlo. Y verás cómo el niño de seis años tiene ya una cabeza que supone el 90% del tamaño de la cabeza de un adulto.
La mayor parte del desarrollo se produce a edades tempranas.
Si el desarrollo se produce en su mayor medida antes de que el niño inicie primaria, tenemos que pensar que el aprendizaje cognitivo no es lo que sustenta este desarrollo. El crecimiento y la maduración cerebrales no dependen principalmente de las letras, los números, los colores o las formas geométricas (justo lo que nos empeñamos en trabajar cuando se observan dificultades de desarrollo en los niños). Sino que, la base del desarrollo y el crecimiento cerebrales dependen de las experiencias más tempranas del ser humano: aquellas que están íntimamente ligadas al movimiento y las sensaciones y experiencias del cuerpo.
Pues es de esto que se ocupa el neurodesarrollo. Se ocupa del desarrollo de los niños (también puede trabajar con el desarrollo de jóvenes o adultos como ya dijimos, pero nos vamos a centrar en los niños de momento…). Y decir “desarrollo de un niño”, como hemos visto, es lo mismo que decir “desarrollo de su cerebro”.
Desarrollo infantil = Desarrollo cerebral
El neurodesarrollo nos da a conocer el desarrollo infantil, el desarrollo cerebral.
El neurodesarrollo nos da a conocer este desarrollo para que podamos así acompañar a todos los niños a través del mismo. Asegurándonos de que se cumpla plenamente y trabajando desde la prevención para evitar que puedan quedar lagunas o fallos que después se manifiesten en la forma de dificultades de aprendizaje en la escuela, de controlar su comportamiento o relacionarse con sus iguales.
El neurodesarrollo nos enseña cómo reforzar el desarrollo cuando, por las razones que sean, no se esté cumpliendo como sería de desear. Dando así a los niños una segunda oportunidad de madurar.
Con todo lo dicho hasta ahora, es posible que se comprenda mejor que el neurodesarrollo se centra en la base misma del desarrollo del ser humano, no se queda en la superficie (en lo que es visible). No se queda en los síntomas, sino que busca las causas de las dificultades que muestran los niños.
El neurodesarrollo no se ocupa de los síntomas, sino de las causas que los crean.
Por esto, el neurodesarrollo no propone poner de pie al niño que no camina, insistir en la lectura con el niño al que le cuesta leer, no se queda en trabajar el lenguaje en el que no habla, no entrena al niño con déficit de atención a prestar atención…
El neurodesarrollo nos hace ver que los niños que no han alcanzado una meta a la cual deseamos que lleguen es porque no cuentan con los requisitos previos para poder llegar.
El niño que tiene dificultades para leer, no necesita leer más y más hasta sentirse agotado, tremendamente frustrado y posiblemente, derrotado… llegando a sentir aversión por la lectura. Lo que realmente necesita es lograr alcanzar la maduración en su desarrollo que le permita disponer de las herramientas necesarias para lograr aprender a leer sin sobreesfuerzo, tal como hacen sus compañeros.
El neurodesarrollo no trabaja los síntomas de lo que vemos que falla en los niños, sino que busca la raíza de los problemas para trabajar justo ahí.
Pues solamente atacando la raíz de las dificultades es que podemos logra que éstas desaparezcan. Esto no es posible si nos limitamos a trabajar solamente los síntomas.
Al igual que erradicar la fiebre con un antipirético no solucionará la infección que la ha causado. La fiebre es una manifestación, un signo que nos muestra un problema de fondo, una causa, que es la que hemos de atender.
El neurodesarrollo supone una nueva forma de mirar a los niños. De observarlos para conocer lo que está realmente ocurriendo detrás de los signos que nos muestran y nos preocupan.
El neurodesarrollo nos ayuda a conocer realmente en qué consiste y cómo se produce el desarrollo infantil. Para no quedarnos solamente en lo superficial, en lo que vemos, para no seguir trabajando el síntoma con tratamientos largos e ineficaces.
El neurodesarrollo trabaja justo ahí: donde se produce el desarrollo, la maduración que permite al niño avanzar con éxito por todas las etapas y exigencias en su aprendizaje.
El neurodesarrollo trabaja justo ahí: donde se producen los fallos en el desarrollo, en la maduración que impiden que el niño pueda avanzar con éxito por todas las etapas y exigencias en su aprendizaje.
El neurodesarrollo trabaja en la comunicación entre el cerebro y el cuerpo.
Trabaja el desarrollo cerebral a través del cuerpo y de la comunicación que existe entre ambos.
Sólo existe una manera de llegar, de estimular nuestro cerebro en su base, en las áreas donde se produce el desarrollo de base de la persona. Y no es a través de la lectura, la escritura, de las matemáticas o de la modificación de la conducta…
La única manera de llegar a áreas cerebrales que se ocupan de darnos las herramientas que necesitamos para aprender y funcionar en la vida, es a través del cuerpo con la estimulación sensorial y del movimiento.
Si te quedas en el trabajo sintomático insistiendo en lo que el niño no puede hacer, convencida de que le “enseñarás” a hacerlo, es posible que tengas éxito en tu empeño. Pero si existen fallos de base en el desarrollo de ese niño, no lograrás solucionar el problema y para lograr tus objetivos estarás en el camino más largo y con resultados más pobres. Digamos que estarías trabajando en la punta del iceberg, la única parte que es visible del mismo, cuando los fallos están debajo del agua, en la parte que no vemos. O bajas buceando hacia donde se hallan las dificultades, o no lograrás cambios reales… sólo poner parches provisionales.
Por poner otro símil, podríamos decir que es como si una casa se tambaleara y nos empeñáramos en trabajar en el tejado y en pintarla para dejarla bonita… cuando lo que realmente necesita es que bajemos a los cimientos a rellenar las grietas para así darle la fortaleza y seguridad que necesitará para siempre. Entonces es cuando podremos pintarla y ponerle las cortinas más bonitas, sabiendo que será una casa estable y no se volverá a tambalear.
«Bajar a rellenar las grietas de los cimientos» en nuestro cerebro supone enviarle estimulación sensorial y de movimiento. Con este tipo de trabajo utilizando el cuerpo, lograremos la maduración de las áreas cerebrales que darán a los niños las herramientas, los requisitos previos, que puedan necesitar para lo que queremos que logren en su conducta y aprendizaje.
El neurodesarrollo busca una maduración que repercuta en todas las áreas y sea para toda la vida.
Al madurar áreas cerebrales más primitivas, tendrán la oportunidad de madurar todas las áreas que están encima. No ocurre al revés, el cerebro no madura de arriba hacia abajo. Igual que no podemos construir una casa empezando por el tejado. Es simplemente imposible.
Podríamos decir que el neurodesarrollo no trabaja en el tejado, cosa que sí hacen los métodos convencionales. Trabaja en los cimientos para que el resto de la construcción se produzca en las mejores de las condiciones.
El neurodesarrollo busca así trabajar en la base del desarrollo, en la raíz de las dificultades buscando lograr resultados definitivos, dejando de poner parches. Alcanzando así una maduración para toda la vida.
Si te apetece, puedes escucharme contarte todo esto en el siguiente vídeo:
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