EL PODER DEL TACTO
Las experiencias emocionales vividas en la niñez tendrán una relación directa con la capacidad futura para adaptarse a diferentes situaciones de la vida. Las experiencias afectivas que vivan nuestros niños, especialmente las que conllevan contacto físico, serán el fundamento de su estructura socio-afectiva como personas.
La piel supone los límites del cuerpo y la barrera física entre el “yo” y el resto del mundo. Sentir bien la piel es conocer bien estos límites, lo cual favorecerá que los niños puedan tanto defenderse de los demás y del mundo, como acercarse y relacionarse positivamente con ellos.
El tacto es un sentido especial.
Cuenta con características que lo hacen único:
– es el primer sentido en desarrollarse ya en el útero
– es el primero en aparecer y el último en desaparecer en la vida
– es el sentido más grande (cubre todo el cuerpo)
– es nuestro primer medio de comunicación
– junto al movimiento, hace que conozcamos nuestro cuerpo y lo que nos rodea
– supone reciprocidad con otra persona porque el efecto de este sentido es compartido
– es el sentido sin el cual no podemos sobrevivir, y hay muchos estudios que lo demuestran.
El tacto es, además, el sentido a través del cual podemos relajar más fácilmente a nuestros hijos.
También es posible, por medio del estímulo táctil, ayudarles a conectarse más consigo mismos, a estar más presentes y, por lo tanto, a prestar mejor atención.
El tacto es un medio excepcional para relacionarnos y comunicarnos con ellos. Y un buen masaje diario, la mejor de las herramientas.
No hace falta conocer una técnica o unos ejercicios determinados, sólo hace falta tener las ganas y ponerse a ello. Dale un buen masaje a tu hijo, a tu hija. Será la mejor inversión en su personita, y en su futuro.