Blog - Página 36 de 40 - ROSINA URIARTE

NIÑOS INATENTOS

Niño inatento

Los niños inatentos no son los mismos que tienen déficit de atención con o sin hiperactividad. Y son muchos más.

Dentro del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA-H) existen tres subtipos que se diferencian por los síntomas más característicos de cada uno de ellos:

– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad de tipo combinado, en éste grupo están los niños que muestran ambos síntomas de forma clara, tanto los problemas de atención como el excesivo movimiento.
– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio del déficit de atención.
– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio hiperactivo-impulsivo.
Con esta clasificación se sigue funcionando para poder dar un diagnóstico y un tratamiento adecuados a los niños que sufren de TDA-H. Sin embargo, hace ya algún tiempo que tanto padres como profesionales, creen en la necesidad de cambiar los términos para dar cabida a niños que no encajan en ninguno de los subtipos acordados para el TDA-H.

Son niños que no se mueven en exceso, muchas veces se trata de todo lo contrario, pues son poco activos y lentos. Pueden pasarse largos ratos sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. No son impulsivos, pero sí despistados y distraídos. En general todo lo hacen con lentitud, incluso el responder en clase.

Son mejor aceptados por sus iguales que los niños típicamente hiperactivos pues no son conflictivos normalmente. Pueden, sin embargo también mostrar dificultades a la hora de relacionarse y hacer amigos. Muestran torpeza en su autonomía y retrasos en el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas por lo que pueden llegar a sufrir fracaso escolar.

La diferencia de estos niños inatentos con los niños hiperactivos con predominio de déficit de atención está en sus problemas atencionales principalmente. Los niños con TDA-H tienen dificultades para sostener su atención, pueden centrarla pero no pueden mantenerla durante el tiempo necesario para poder realizar sus tareas escolares con éxito.

Esto se une a su impulsividad, a su movimiento descontrolado y a su carácter normalmente conflictivo. Los niños inatentos pueden mantener su atención durante largos períodos de tiempo, lo cual es favorecido por su falta de impulsividad y movimiento, pues como se ha dicho, son lentos y poco activos. Su problema atencional no se refiere a la cantidad de su atención (en cuanto al tiempo que pueden mantenerla), sino a la calidad de la misma. Lo que les impide rendir óptimamente en la escuela es su incapacidad de focalizar su atención, de poder ver los detalles importantes y dejar de lado los supérfluos.

Son niños que se les ve a menudo absortos y distraídos, o apáticos y poco interesados. Tardan más que sus compañeros en comprender las explicaciones de los profesores y les cuesta organizar su atención de modo que puedan saber qué pasos han de dar para realizar sus tareas con eficacia.

El hecho que primero llamó la atención sobre la diferencia entre niños inatentos y niños con TDA-H, fue su diferente respuesta a la medicación que habitualmente se administra a los niños con este trastorno. Los niños hiperactivos se calman y consiguen mantener su atención con psicoestimulantes (metilfenidato).

Los niños inatentos, sin embargo, no mejoran con este tipo de fármacos. Aún no existen suficientes estudios para saber con certeza si el nuevo medicamento recetado a niños con TDA-H (atomoxetina) y que, en lugar de ser un psicoestimulante es un antidepresivo, resulta efectivo en los niños inatentos.

Por estas razones, el único tratamiento oficialmente aceptado como beneficioso en niños inatentos es el trabajo cognitivo realizado por psicopedagogos que entrenan al niño para trabajar con su atención de forma más efectiva.

El TDA-H es un trastorno 3 ó 4 veces más común en niños que en niñas. Pero esto no parece ser así en el caso de los inatentos, donde se ven muchas más niñas que en el grupo de los hiperactivos. Todavía no existen datos suficientes para conocer los porcentajes de niñas inatentas con respecto a los niños.

Lo que sí que es un dato a tener en cuenta es el porcentaje de niños inatentos que se estima existen entre la población infantil. Los hiperactivos representan un 3% de nuestros niños. ¡Los niños inatentos un 13%!. Esto supone que si hay posibilidades de tener uno o ningún hiperactivo en cada aula de 25 niños, es posible llegar a contar con 2 ó 3 niños inatentos por aula…

Una proporción realmente alarmante y que los educadores no debemos olvidar…

PLASTICIDAD NEURONAL, LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN TEMPRANA

Plasticidad neuronal

El artículo que publico a continuación forma parte de la REVISTA DE NEUROLOGÍA de 2004. Me interesa pues demuestra científicamente y desde el punto de vista de la neurología más concretamente, la importancia vital de la atención temprana (entendida como estimulación intensiva de niños con problemas de desarrollo, no debemos confundirla con la estimulación temprana de niños sanos).
 
Los métodos de desarrollo cerebral como Doman o Filadelfia, Padovan, la Integración Sensorial, la reeducación auditiva de los métodos Berard y Tomatis, la reeducación ocular por optometristas comportamentales, o la TMR (terapia de movimiento rítmico), buscan estimular el cerebro a través de diferentes ejercicios motores, vestibulares, de estimulación táctil o auditiva para hacer que el sistema nervioso madure y se acerque así, en niños con dificultades, a lo que sería su estado de madurez ideal acorde a la edad del niño. Buscan paliar lesiones y salvar retrasos…
 
Ninguna de estas terapias está aceptada hoy por la medicina, ni está científicamente avalada. Existe además un gran descrédito hacia las mismas por parte de los profesionales de la medicina. Pero leyendo este artículo, del cual publico solamente la introducción, vemos que todas estas terapias alternativas o «pseudocientíficas» como se tiende a denominarlas, buscan exactamente lo mismo que la atención temprana, y que los métodos utilizados para lograr los mismos objetivos son parecidos o similares…
 
Entonces yo me pregunto: ¿por qué tanta discusión sobre el método a utilizar? ¿Por qué tanto descrédito y tanta crítica de unos hacia otros? ¿Hasta cuando van a seguir confundiendo a los padres desaconsejando terapias que pueden ser beneficiosas? ¿Cómo puede alguien desaconsejar algo que no conoce siquiera? ¿Hasta cuándo seguirán siendo terapias desconocidas y no aceptadas?
 
Sólo quien conoce algo puede hablar de ello… Y yo dejo paso a los neurólogos para que os hablen de la plasticidad neuronal y de la función de la atención temprana en la madurez del sistema nervioso y de cómo así pueden evitarse muchos problemas futuros en los niños con necesidades especiales en su desarrollo. Espero os parezca interesante…
 
 
INTRODUCCIÓN: ENTENDIENDO LA ATENCIÓN
PRECOZ EN NIÑOS CON NECESIDADES ESPECIALES
 

La atención temprana es un término general que describe los programas de intervención terapéutica y educativa, a distintos niveles, dirigidos a niños de 0 a 6 años con problemas en su desarrollo, sus familias y entorno, destinados a prevenir o minimizar las posibles alteraciones o deficiencias ya existentes.

Surge en sus orígenes de la evidencia de que, a través de la generación de un ambiente rico en estímulos de diverso tipo, podemos intervenir positivamente en la adquisición de funciones o capacidades que se han visto mermadas por problemas acaecidos a lo largo del desarrollo o en problemas surgidos a lo largo de la maduración de las mismas.

Desde la neurología, el Dr. Katona (Instituto Pediátrico de Budapest) fundamenta lo que denomina ‘neurohabilitación’ o ‘rehabilitación temprana’ en la plasticidad del cerebro en los primeros meses de vida, en base a la activación y aprovechamiento funcional de todas las estructuras del sistema nervioso central (SNC), que conserven su funcionalidad normal e incluso de aquellas que presentan funciones incompletas en relación con el daño cerebral.

Los estímulos a utilizar (input) son diversos, y en la generación de las respuestas (output) se consigue establecer o reforzar circuitos neuronales que facilitan la adquisición de funciones cerebrales dificultadas por diversas lesiones o problemas. Las lesiones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial procedente del ambiente pueden afectar la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal en estadios precoces es decisivo para optimizar el desarrollo posterior.

Así, la eficacia de los programas de atención temprana se basa, por una parte, en la precocidad de la intervención, y por otra, en la consecución de un diagnóstico precoz de los problemas o patologías que van a derivar en patología de neurodesarrollo posterior, y cuya presencia define las poblaciones de riesgo subsidiarias de aplicación de programas de atención temprana.

El diagnóstico precoz permite iniciar un trabajo de forma temprana y por tanto más eficaz, puesto que la capacidad de asimilar e integrar nuevas experiencias es mucho mayor en etapas precoces del desarrollo, gracias a la posibilidad de aumentar las interconexiones neuronales, en respuesta a ambientes enriquecidos con estímulos debidamente programados.

Por ello, la aplicación de los programas de trabajo con el niño de riesgo no es arbitraria, sino que cumple dos condiciones: es sistemática, en cuanto a la adecuación del programa a su edad de desarrollo y a las expectativas reales que determinemos para cada niño en particular, y es secuencial, puesto que cada etapa superada es punto de apoyo necesario para iniciar la siguiente.

Los mecanismos por los cuales la intervención temprana ejerce su efecto, y las orientaciones teóricas que sustentan su aplicación práctica, han venido clarificándose a través de las neurociencias y son recogidas por lo que se denomina ‘neurología evolutiva’.

Su comprensión pasa por conocer la anatomía funcional del cerebro, su organización, la relación entre las diversas áreas y niveles, y la naturaleza intrínseca de las respuestas generadas y cómo éstas, siguiendo un programa de trabajo y estimulación secuencial, son capaces de establecer cambios estables en la organización cerebral que permiten la adquisición de funciones no desarrolladas o la maduración de las mismas.

En los últimos años, las líneas experimentales de las neurociencias, tanto en animales como en humanos, se han encaminado a desvelar los mecanismos por los cuales el cerebro se va construyendo en un continuo en el tiempo, acomodándose a las diferentes etapas de desarrollo, permitiendo el aprendizaje y la recuperación funcional tras lesiones de distinta naturaleza.

El análisis de todos estos mecanismos de neuroplasticidad y restauración funcional como base neurobiológica que apoya y justifica la intervención temprana, constituye el objetivo del presente tema. Se ha demostrado ampliamente la eficacia de la intervención temprana en niños con necesidades especiales en diversos ámbitos: motor, lingüístico, cognitivo, sensorial…

En general, y básicamente, los mecanismos responsables de los fenómenos plásticos para las diferentes funciones y en las distintas áreas del córtex motor, somestésico y las redes relacionadas con la cognición y el lenguaje, son los mismos. Sin embargo, existen investigaciones al respecto que inducen a pensar que el fenómeno de plasticidad neuronal y reorganización funcional es mucho más complejo y muestra particularidades según el área y función interesada.

Para más información: «Plasticidad cerebral en el niño»

SOBREESTIMULACIÓN… ¿EXISTE REALMENTE?

Sobre-estimulación

¿Existe la sobreestimulación?

Es ésta una pregunta que se hacen frecuentemente los padres cuando se acercan al mundo de la estimulación temprana.
Se convierte en una afirmación por parte de algunos profesionales de la medicina y la educación que creen encontrar en esta sobreestimulación la supuesta causa de ciertos problemas de desarrollo.
Es en definitiva uno de los grandes “mitos” que giran entorno a la estimulación temprana y que se deben esencialmente al desconocimiento del término “estimulación temprana”, al desconocimiento de cómo se lleva ésta a cabo y en qué consiste realmente, y al desconocimiento de los objetivos que se buscan en su aplicación.

Por “estimulación temprana” se entienden todas las actividades y juegos que realizamos con los niños menores de seis años y que favorecen su desarrollo en el momento más adecuado para el mismo.

Estas actividades se realizan de manera atractiva y lúdica, son variadas, cortas y rápidas, y se repiten un número mínimo de veces.

Sus objetivos son varios: la creación de circuitos y conexiones neuronales nuevas, y mantener las ya existentes para que no se pierdan por el desuso. Con ello se persigue alcanzar el máximo desarrollo en el potencial innato del niño.

En este desarrollo se pretende que el niño crezca seguro de sí mismo y confiando en sus capacidades, que experimente con su cuerpo y aprenda a través del mismo, que mantenga la curiosidad por todo lo que le rodea, que inicie su interés por un amplio abanico de temas y que tenga su primer contacto con cosas y experiencias que normalmente no le ofrece su entorno inmediato.

Si “estimular” significa dar al niño estímulos, esto es algo que hacemos los padres a diario y hemos hecho toda la vida: abrazándoles, bañándoles, contándoles cuentos, llevándoles al parque… En este sentido también los estimulamos cuando los llevamos a un centro comercial atestado de gente, o a los bares llenos de humo y con música ensordecedora, o si les hacemos trasnochar porque nos conviene por nuestros compromisos sociales…

Evidentemente, estos últimos ejemplos nada tienen que ver con la “estimulación temprana”.

La estimulación temprana se parece mucho a la que ofrecen los padres de forma natural a sus hijos cuando disfrutan con ellos, sólo que es una estimulación estructurada con el fin de ser lo más adecuada posible, para que tenga los efectos buscados, para que se adapte al momento evolutivo del niño y le regale experiencias nuevas y diferentes a las que vive en su hogar.

La estimulación temprana debe ser siempre algo que se disfruta. Cualquier actividad que agobie al niño, que lo canse, que lo ponga nervioso o irritable no es “estimulación temprana”… podría calificarse como excitación, obligación, estrés o incluso tortura… pero no “estimulación temprana”.

La estimulación se puede hacer “mal”, pero no se puede sobreestimular desde los programas de estimulación temprana. Si ésta no se realiza de manera adecuada el niño se aburrirá, con lo cual no nos prestará atención… quizá se agobie y llore… protestará o simplemente se pondrá a hacer otra cosa… Entonces no habría estimulación pues no tendría ningún efecto sobre el niño.

Nuestra actitud como padres o educadores puede afectar negativamente al niño. Si nos obsesionamos con que el niño realice algo para lo cual no está preparado, por ejemplo.

Debemos tener en cuenta que hablamos de estimulación “temprana” porque se lleva a cabo a edades tempranas, y que ya se abandonó el término “precoz” porque sugería la errónea idea de que se perseguía crear “genios” de niños que cumpliesen las etapas de su desarrollo “antes” de tiempo. Por el contrario, la estimulación temprana exige el conocimiento de la evolución del niño y el respeto absoluto por cada etapa de su desarrollo.

Cuando se aplica la estimulación a un niño con problemas o retrasos en su desarrollo, ésta debería dejar de denominarse “estimulación temprana”, la cual está más enfocada al desarrollo del potencial en el niño sin problemas. Cuando estos existen, el niño precisará de una estimulación mucho más intensiva y continuada, diseñada exclusivamente para su caso particular por un especialista, con un enfoque terapéutico.

No se debe confundir ambos términos: la “estimulación temprana” de niños sanos y los “programas de reorganización neurofuncional” en niños con dificultades. En estos casos, al contemplarse la estimulación como una terapia, la aplicación de la misma implica una obligación en la realización de ejercicios que pueden resultar difíciles para el niño o sus padres, y una insistencia en el intento de lograr determinados objetivos en el desarrollo de los pequeños. Pero esto no es así en la “estimulación temprana”.

Muchas veces oímos decir de un niño: “es muy nervioso, no necesita más estimulación”. Estos niños crean en sus padres y educadores miedo a la sobreestimulación. Pero de nuevo se están confundiendo los términos “estimulación” y “excitación”. Precisamente a este tipo de niños les sería muy beneficioso un programa de estimulación diseñado para lograr que se tranquilizasen y dejaran de ser tan excitables.

En la “estimulación temprana”, insisto: no se le obliga al niño a hacer ninguna actividad para la cual no esté preparado o capacitado, ni siquiera para la cual no esté dispuesto… Si cualquiera de las actividades que se realizan habitualmente excitan a un niño poniéndole nervioso, debería replantearse la realización de dicha actividad y la adaptación de un programa de estimulación individualizado, enfocado a solucionar los problemas de nerviosismo en el niño.

Es lógico pensar que lo que deben hacer los niños menores de seis años es jugar, una de las razones que esgrimen los que temen la sobreestimulación. Y, en principio, tienen toda la razón. Pero de nuevo sus temores se basan en un concepto erróneo y un desconocimiento total de lo que es la estimulación temprana. El niño de educación infantil disfruta con todo lo que le propongamos de forma atractiva, cualquier cosa que le divierta la considera un juego, para él aprender es el mayor juego de todos… Aprende mientras juega y debemos conseguir que juegue mientras aprenda. Es la mejor manera de lograr ese aprendizaje. La estimulación temprana no va a quitarle nunca de jugar, “estimulación temprana” y juego deben ser una misma cosa.

Dicho todo lo anterior y viendo que lo que hacemos en la estimulación temprana es enseñar imágenes grandes y en color, hablarles de animales de todo tipo, ponerles música clásica con la que seguimos ritmos y nos divertimos, contarles cuentos en un segundo idioma, cantar canciones, jugar con cantidades de objetos mientras les familiarizamos con los términos básicos de la matemática, enseñarles carteles de palabras escritas, gatear, correr, saltar… entre otras muchas cosas… la respuesta a la pregunta de si existe la sobreestimulación es: no.

Al menos no en la “estimulación temprana”.

«ESTIMULAR A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS»

MÉTODO GYMBOREE DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Método Gymboree de Estimulación Temprana

Gymboree es un método de Estimulación Temprana con más de 30 años de existencia y 500 centros diseminados por todo el mundo. En España hay uno en Madrid.
 
Todos los métodos de estimulación temprana se basan en los mismos principios y tienen más o menos los mismos objetivos, pero la técnica y los materiales varían de unos a otros.
 
Este método difiere en muchos aspectos al que utilizamos los que nos acercamos más al método de los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano de Filadelfia, creado por Glenn Doman y sus colaboradores, pero está claro que debe resultar de lo más divertido tanto para los niños como para sus padres.
 
«GYMBOREE propone tiempo de calidad entre padres e hijos, intenta enseñar a los adultos a ser los mejores profesores de sus hijos. Ofrece a los pequeños un aprendizaje individualizado y libre, sin competitividad alguna. En un entorno muy divertido, bebés y niños evolucionan sintiéndose seguros y muy estimulados.»
 
Tenéis más información en la página oficial de GYMBOREE

 

«MÁSTER PARA BEBÉS (O CÓMO CONSEGUIR QUE SU NIÑO SEA MÁS LISTO)»

EL DÉFICIT DE ATENCIÓN Y LA TELEVISIÓN

El déficit de atención y la televisión

Quien se mueva por la red entre artículos sobre el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H), se encontrará desde hace unos pocos meses, y de forma reiterada y repetida, con el siguiente titular: Vinculan el déficit de atención con ver mucho la TV de niños.
 

Creo que para la mayoría de quienes nos relacionamos con un TDA-H hay una cosa clara: existe realmente esa vinculación entre el déficit de atención y la TV. Y para llegar a esta conclusión no nos hace falta ningún estudio científico, nos basta con observar a nuestros pequeños TDA-Hs en su comportamiento diario.

Mucha gente no sabe que los niños con problemas de atención ven mucho la televisión, y no sólo la ven, sino que se quedan «hipnotizados» delante de la pantalla hasta transformarse en «otro niño» completamente diferente al que vuelve ser en cuanto apagamos el televisor.

Por supuesto que no todos los niños son iguales, y en el TDA-H hay tantas variantes como los propios niños, por ello habrá niños desatentos a quienes no atraiga la televisión. Pero cuando hablo con madres de un potencial TDA-H temo el momento de la confirmación de mis sospechas cuando las oigo invariablemente decirme: «¿Mi hijo falta de atención? ¡Qué va! Cuando quiere ya presta atención, ya… delante de la tele ni pestañea, es capaz de mantener la atención durante horas.»
 

También lo vemos en el aula: los niños más movidos y a quienes cuesta más prestar atención en clase son los que se quedan mirando la televisión sin moverse del sitio…

Según la fuente REUTERS, el artículo publicado repetidamente en internet dice lo siguiente:
«Los que vieron más de dos horas y especialmente los que vieron más de tres horas de televisión diaria durante su infancia tenían síntomas de problemas de atención en la adolescencia por encima de la media», escribió en su informe Carl Landhuis, de la Universidad de Otago, en Dunedin.
Los niños que vieron mucha televisión tenían más probabilidades de continuar con el hábito cuando crecían, pero incluso si no lo hacían el daño ya estaba hecho, dijo el informe, publicado en Pediatrics.
La explicación sobre este vínculo podría tener varias explicaciones, según Landhuis.
La primera es que el cambio rápido de escenas común en muchos programas de TV podría sobre estimular el celebro en desarrollo de un niño, y podría hacer que la realidad resultara aburrida en comparación.
 

A mí personalmente hay algo que me cuesta comprender y es que a los niños la realidad les resulte «aburrida». Esta explicación del déficit de atención no me resulta en absoluto ni científica ni convincente. Estos niños tienen dificultades para centrar su atención en tareas que les apasionan, las cuales la mayoría de las veces derivan en pura frustración y se dejan inacabadas. Para ellos la realidad no es aburrida, es simplemente difícil de captar y de controlar porque no pueden organizarse ni controlarse ellos mismos.

En otro estudio hay una parte realmente interesante que no se publica en la mayoría de las noticias que he encontrado sobre el tema. Realizado por los doctores Christakis, Zimmerman, DiGiuseppe y McCarty conjuntamente con el Departamento de Pediatría de la Universidad de Washington, se titula «La Exposición a Temprana Edad a la Televisión y los Problemas de Atención en Niños». Cito textualmente:
El estudio concluye que «la exposición a temprana edad a la televisión se asoció a problemas subsecuentes de atención». Sin embargo, los autores hacen hincapié en que «no podemos hacer deducciones a partir de estas asociaciones.
Podría ser que los problemas de atención induzcan a ver televisión y no al revés».
 

Y es aquí a dónde quiero llegar… Realmente existe esta relación entre el TDA-H y la TV, pero, ¿qué fue primero? Por supuesto que los adolescentes con déficit de atención vieron mucho la televisión en su infancia. ¿Pero puede ser ésta una causa de su problema atencional? ¿Por qué un niño de dos años insiste en ver la TV y se relaja solamente delante de ella? ¿No será que estos adolescentes con TDA-H han sido siempre TDA-H y por eso veían mucho la TV de pequeños?

La exposición a escenas rápidas y sonidos cambiantes puede irritar a cualquiera y hacernos sentirnos nerviosos. Ver mucho la televisión tiene por supuesto efectos negativos en los niños en general. La sobreestimulación es siempre negativa porque agota el sistema nervioso… puede provocar hiperactividad o apatía…
 
Pero los niños TDA-H no integran los estímulos como los demás. Por eso se les medica con estimulantes, no con tranquilizantes. Sí, sí, has leído correctamente, y yo no me he equivocado: «a los niños con déficit de atención, sean hiperactivos o no, se les medica con estimulantes, no tranquilizantes». Los psicoestimulantes (también llamados «cocaína terapéutica» o «derivados de las anfetaminas») calman su sistema nervioso en lugar de alterarlo. Y la TV tiene el mismo efecto. Lo que a la mayoría de los niños les pone nerviosos (imágenes y sonidos rápidos y cambiantes) a ellos los calma y les ayuda a centrar su atención.
 
Todo debe darse en su justa medida. Tener a un niño, sea TDA-H o no, delante del televisor durante horas no es beneficioso, esto está claro. Pero intentar evitar que un niño, que necesita ver la TV para calmarse, la vea, es también un error. Estos niños necesitan sus momentos de calma y tranquilidad. También lo necesitan los que conviven con ellos. Erradicar la TV de la vida de un niño TDA-H puede dificultarla aún mucho más. Hablo desde la experiencia y necesitaba compartir mi opinión respecto a este tema.
 

El déficit de atención y la televisión

 

«LAS PANTALLAS EN EL DESARROLLO INFANTIL»

DOMAN NO SE EQUIVOCÓ

Niña con Síndrome de Down«Doman no se equivocó»

Testimonio de la madre de una niña con síndrome de Down que trabajó con éxito con el método Doman

Precioso testimonio de xianuki , publicado en el blog de PADRES CON ALTERNATIVAS
 
 
En ese mismo blog encontrarás gran cantidad de testimonios de familias que han trabajado con métodos de organización neurológica o neurodesarrollo obteniendo buenos resultados y ayudando así a sus niños en su desarrollo a alcanzar su máximo potencial.
 
 
Existen otros testimonios parecidos y uno especialmente espectacular que fue documentado. Puedes verlo en esta misma página:
 
 
 

También te podría interesar la siguiente entrada:

«Síndrome de Down. Niños de la esperanza.»

EL 95% DE LOS NIÑOS QUE NO GATEAN TIENEN PROBLEMAS DE LECTOESCRITURA

Bebé gatea

El gateo es la clave de operaciones cerebrales muy sofisticadas como la lectura y la escritura y ofrece una gran oportunidad para sentar las bases del proceso de lateralización (determinación de la dominancia manual, ocular, auditiva y podal).
 
Además, muchos problemas de fracaso escolar tienen su origen en dificultades visuales de convergencia, focalización y visión estereoscópica que unas buenas dosis de arrastre y gateo pueden ayudar a corregir.
 
El gateo en edades más mayores, puede ser un buen ejercicio corrector cuando ya han aparecido problemas de fracaso escolar, mala lateralización, lesión cerebral, dislexias, etc.
 
G. DOMAN: «Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo.»
 
M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura.»
 
La importancia del gateo va mucho más allá de una simple mejora en la movilidad del bebé. Su conexión con el desarrollo físico e intelectual del pequeño lo convierten en un factor clave que implicará y marcará el desarrollo de sus aprendizajes escolares y extraescolares, entre otras muchas cosas.
 

«CÓMO LEE EL CEREBRO»

EL 90% DE LOS NIÑOS ESTRÁBICOS NO HA GATEADO

Bebé gatea

Diferentes especialistas insisten en la importancia de que el bebé pase por todas las etapas motrices del primer año de vida para un buen desarrollo visual y también motor. Son etapas como el reptado y el gateo, previas a que el niño se ponga de pie para caminar.
Estos especialistas resaltan especialmente la etapa del gateo ya que su supresión podría llevar a un retraso en el desarrollo, principalmente en el área visual.
Las estadísticas reflejan que el 90% de los niños estrábicos no ha gateado. Es así dado que el gateo supone una de las etapas más importantes para el desarrollo de la visión en el ser humano. 
Para el bebé es el momento en el que enfoca sus dos ojos en el suelo a una corta distancia (a la distancia de lectura) y es ahí donde aprende a orientarlos hacia un mismo punto.
En realidad, el gateo incide en otras muchas funciones visuales que serán después necesarias para que el niño pueda aprender en la escuela sin dificultades.
Más información en

INTEGRACIÓN SENSORIAL. BIBLIOGRAFÍA EN CASTELLANO

"La integración sensorial en los niños"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS. DESAFÍOS SENSORIALES OCULTOS.

Aurora: A. Jean Ayres. Esta edición ha sido revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network
Ediciones TEA
«A. Jean Ayres ha sido una figura revolucionaria para todos los que somos padres o trabajamos con niños con necesidades especiales. Gracias a ella hemos mejorado nuestra comprensión de los desórdenes de la integración sensorial que padecen muchos de nuestros niños. Éste es un manual fundamental que todos los padres deberían conocer». T. Berry Brazelton, Doctor en Medicina y Profesor emérito de Pediatría de la Esuela de Medicina de Harvard, EE.UU.
«Después de 25 años, la voz de la doctora Ayres sigue siendo la que expone con mayor elocuencia el cuerpo de conocimientos a que ella misma dio origen. Este libro, con un formato modificado y con nuevas informaciones suminstradas por quienes trabajaron directamente con ella, es una obra esencial para cuantos buscan introducirse en el campo de la integración sensorial.» Lynn A. Balzer-Martin. Chevy Chase, Maryland.
«Esta obra ofrece a los padres y a los profesionales una visión sobre el mundo de los niños con déficit de integración sensorial. Es una obra excelente que permite aprender lo que es la integración sensorial…, de fácil comprensión, con ideas específicas y ejemplos ilustrativos.» Susan B. Young. Universidad de Belmont.
«Una obra imprescindible para padres, educadores y profesionales deseosos de comprender en qué consisten las disfunciones de la integración sensorial. Las bases toóricas y las intervenciones sobre la integración sneorial siguen evolucionando, por lo que La Integración Sensorial y los Niños combina las raíces teóricas (a la vez arte y ciencia) con las tendencias actuales de la investigación y la práctica clínica». Diana A. Henry
«Este libro presenta una imagen clara sobre los problemas de procesamiento en los niños y enseña a los terapeutas a desarrollar estrategias para corregir los problemas derivados tanto de la integracion sensorial como del desarrollo neuromotor. Es un auténtico regalo que beneficiará al conjunto de los niños sometidos a tratamientos terapéuticos». Regi Boehme, Imagine Therapies-Boehme Workshops.

«El desarrollo de la ciencia es en ocasiones un terreno reservado a los profesores universitarios hasta que algún profesional valiente se atreve a usar el lenguaje cotidiano para hacer que los conocimientos sean accesibles a los que conviven diariamente con esos conceptos y sólo necesitan una voz que les dé sentido. Esta obra ha sido desde hace muchos años un faro que nos ha guiado y espero que seguirá alumbrando el camino en beneficio de los niños, sus familias y los profesionales.» Winnie Dunn, Universidad de Kansas

"Tengo duendes en las piernas"
TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS. Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la Teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille
Ediciones Nobel

Extracto de la Ficha técnica del libro

Existen muchos niños tildados de desobedientes, traviesos, inquietos o malos estudiantes que no son totalmente responsables de su actitud, ya que hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo es, en muchos casos, un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también llamado disfunción de la integración sensorial.

Dicho trastorno afecta a la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo y puede ser la causa de que sencillas actividades, como comer, dormir, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio, se conviertan en auténticos obstáculos.

Este libro nos ilustra, a través de varios casos típicos, sobre cómo un TPS afecta negativamente a muchos niños y sobre cómo encontrar soluciones a esos problemas sensoriales. Nos da a conocer el modo en que la Teoría de la integración sensorial explica por qué determinadas situaciones o ciertas actividades son tremendamente desagradables para unos niños y muy divertidas para otros, y viceversa.

Uno de los apartados más llamativos del libro es el que analiza cómo eran de niños, en lo que a integración sensorial se refiere, algunos ídolos infantiles del deporte actual, como Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal.

"Problemas de aprendizaje en la infancia"
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE EN LA INFANCIA. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille

Ediciones Nobel
La teoría de la integración sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, descoordinación motriz y mala inserción escolar, que tantos quebraderos de cabeza suponen a padres y maestros, además de las graves trabas que acarrean a los principales afectados, los niños.
Pese a ser una especialidad de la Terapia Ocupacional aplicada con notables resultados desde hace décadas en centros sanitarios y de rehabilitación de Norteamérica para el tratamiento de dichos problemas infantiles, la teoría de la integración sensorial resulta aún bastante desconocida – cuando no desconocida totalmente- tanto en España como en otros muchos países de la Unión Europea. Del mismo modo que, frente a la multitud de libros existentes sobre el tema en inglés, francés y otros idiomas, en español no existe bibliografía al respecto.
El presente libro trata de paliar, en lo posible, ambas carencias. Para ello, explica en un estilo llano y absolutamente divulgativo las entrañas de la teoría de la integración sensorial, en claros apartados; de modo que sirve tanto de guía para los profesionales como de fuente de información para los padres, a fin de que comprendan y ayuden lo mejor posible a los niños en sus problemas de aprendizaje, descoordinación motriz y comportamiento.

"La integración sensorial y el niño"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL NIÑO

Autora: A. Jean Ayres
Ediciones Trillas
Los niños que presentan problemas de conducta (tales como hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, dificultad para relacionarse) o retraso en el desarrollo de algunas actividades motoras e intelectuales (como el caminar o el hablar) pocas veces son comprendidos por sus padres y profesores, los cuales -al ignorar que puede tratarse de una disfunción de origen neural- exigen a los pequeños un mayor esfuerzo o los castigan.
Todos los niños nacen con la capacidad de organizar la información que captan a través de sus sentidos y transformarla en experiencias que determinen su relación con el mundo inmediato, pero en algunos casos hay disfunciones en el proceso de integración sensorial: las palabras y las ideas son insuficientes para que el cerebro organice eficazmente los estímulos que percibe; sólo mediante la aplicación de terapias ocupacionales o físicas y con la comprensión de los padres, el niño tendrá la posibilidad de corregir estas fallas y llevar una vida normal.
En este libro encontrará abundante información para detectar problemas de integración sensorial, determinar la severidad de éstos, entender cómo funciona la terapia y una guía para el cuidado del niño en el hogar.
(Los textos de los dos últimos libros pertenecen a la contraportada correspondiente).

LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Bits de inteligencia en la Estimulación Temprana

La Estimulación Temprana es un conjunto de juegos, ejercicios físicos y actividades que realizamos lúdica y atractivamente, de forma repetitiva y rápida.

El objetivo es el desarrollo completo del niño y de sus capacidades, haciéndole más confiado, sano y feliz. Para ello ha de aprovecharse el momento en el que el niño tiene una mayor plasticidad y crecimiento cerebral, el momento en el que se adquieren las destrezas y habilidades que le acompañarán toda la vida. Coincide además con el momento en el que el niño tiene mayores ganas de aprender y de llevar a cabo cualquier actividad que los adultos le propongamos con la condición de nuestra compañía y atención.
 
Es precisamente por la edad del niño que la estimulación se llama «temprana». Actualmente se tiende a evitar el término «precoz» pues puede inducir a un error en el concepto de la misma, llevando a creer que se pretende que el niño llegue a realizar cosas antes de tiempo o para las cuales pueda no estar aún preparado. Contrariamente a este concepto falso, la estimulación temprana tiene siempre en cuenta el momento y la etapa evolutiva en la que se encuentra el niño, con el fin de aprovecharla al máximo y hacer que el desarrollo en la misma sea el adecuado.
 
Otro error frecuente es confundir la estimulación temprana con la «atención temprana» o viceversa. La atención temprana está enfocada al tratamiento de niños con deficiencias o minusvalías y por lo tanto, lleva a cabo acciones dirigidas a la solución o mejoría de los problemas concretos de cada niño. La estimulación temprana, sin embargo, contempla el desarrollo del potencial completo de todos los niños sin excepción. Por supuesto, que en el caso de aplicarse a niños con deficiencias, deberá estar más enfocada en las mismas además de pretender el desarrollo global del pequeño.
 
Para comprender su concepto y sus objetivos, no hay nada mejor que conocer cómo nació la estimulación temprana. Fue hace ya varias décadas, en Filadelfia, donde Glenn Doman y su equipo llevaban años tratando a niños paralíticos cerebrales en los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano. Doman, fisioterapeuta de profesión, se dio cuenta de que masajeando piernas y brazos no lograría sanar a los niños con el cerebro lesionado. Con el tiempo y tras mucha investigación llegó a la conclusión de que había que imitar de alguna manera a la naturaleza en el desarrollo del cerebro. Así que empezaron a realizar con los niños cerebrolesos los movimientos que realizaba el bebé de forma natural en su desarrollo, sólo que lo hacían de forma mucho más intensiva, más repetitiva y constante.
 
Obtuvieron así muchos éxitos al conseguir que estos niños fuesen más autónomos, algunos llegaban a desplazarse arrastrándose, otros a gatear e incluso los había que llegaban a andar. Tras lograr estos objetivos en la movilidad se propusieron metas cada vez más exigentes como enseñar a los niños paralíticos cerebrales hablar, a leer o conocimientos enciclopédicos y matemáticas… Muchos niños paralíticos cerebrales aprendían a hablar, incluso en varios idiomas y leían con más facilidad que niños completamente sanos. Los resultados que obtuvieron fueron tan asombrosos que no tardaron en llegar a la pregunta que daría lugar al nacimiento de la estimulación temprana: «Si somos capaces de lograr todo esto con niños con el cerebro lesionado… ¿Qué no lograríamos con los niños no lesionados?» Así fue como comenzaron a aplicarse las mismas técnicas a todos los niños.
 
A pesar de que se han realizado algunos estudios, los resultados no son aún concluyentes sobre los efectos de la estimulación temprana a largo plazo. Por supuesto, no existe la posibilidad de analizar los cerebros de los pequeños que han sido estimulados y compararlos a los que no han recibido esa estimulación, al igual que tampoco podemos volver atrás en el tiempo para comprobar qué hubiera sido del niño si no lo hubiésemos estimulado. Pero sí que existen experimentos con animales en los que se ha observado que los estimulados desde el nacimiento tenían después capacidades y habilidades mayores a los que no fueron estimulados. También se ha podido ver un mayor desarrollo en la masa cerebral y en las conexiones neuronales de estos animales.
 
El cerebro del bebé nace con una cantidad inmensa de células cerebrales, son las neuronas, esperando comunicarse entre sí y formar una intrincada red de conexiones entre unas y otras. Será este complicado entramado cerebral el que le permita realizar todas sus acciones y aprendizajes futuros, desde las habilidades más simples como respirar hasta las más complejas del ser humano como son la lectoescritura o el cálculo matemático, relacionarnos y controlar nuestro comportamiento y nuestras emociones. Podemos decir que nuestro cerebro lo es todo: nuestra forma de actuar, de movernos, de hablar, de aprender, de relacionarnos…
 
Pero estas conexiones neuronales no se dan por sí solas… El cerebro no se desarrolla gracias a un programa establecido por la naturaleza o por nuestros genes… El cerebro se desarrolla únicamente si lo usamos… Las neuronas solamente formarán circuitos y redes neuronales si son usadas y estimuladas de forma adecuada, con la frecuencia, la intensidad y la duración necesarias. Las que no se utilicen de esta manera, morirán y no podrán recuperarse. Suele decirse que nuestro cerebro se rige por un principio: «úsalo o piérdelo para siempre».
 
Así podemos afirmar que una de las principales metas de la estimulación temprana es la creación de nuevas conexiones y circuitos neuronales. De esta forma dotaremos al niño de unas herramientas que le serán útiles durante toda su vida. Para la adquisición de estas habilidades y capacidades hay un momento preciso y limitado, al igual que existe un momento para aprender a hablar u otro para aprender a caminar…
 
Es lo que los expertos denominan «la ventana de oportunidad», una ventana que se abre en el momento del nacimiento y va cerrándose conforme nos vamos alejando de ese momento establecido por la naturaleza para acceder a estas habilidades. El período de máximo desarrollo neuronal llega hasta los tres años de vida del niño, a partir de esta edad decrece paulatinamente hasta los seis años, cuando el cerebro pesa ya el 80 ó 90% del peso del cerebro adulto y los mecanismos de aprendizaje serán los que prevalezcan ya en el futuro.
 
El potencial con el que nace un niño es enorme… la capacidad que llegue a desarrollar depende de sus experiencias en estos primeros seis años de vida. Por lo tanto, la estimulación de estos tempranos años juega un papel determinante en las capacidades que pueda llegar a desarrollar una persona.
 
Otro de los objetivos de la estimulación temprana es acercar al niño a intereses alejados de su entorno. Esto quiere decir que el niño tendrá la oportunidad de conocer cosas nuevas con las que no tiene contacto de forma habitual. Así podremos introducir al niño en el mundo de las ciencias, el arte, la naturaleza, la matemática, la música o un segundo idioma… De esta forma se pretende sacar partido al momento en el que la curiosidad infantil no tiene límites, creando en el niño intereses que pueda disfrutar toda su vida.
 
Uniendo el propósito de la conexión neuronal y el desarrollo de nuevas habilidades junto con la creación de intereses y el mantenimiento de la curiosidad, nos llevará a otro de los principales objetivos de la estimulación temprana a medio o largo plazo: evitar el fracaso escolar.
 
Los métodos utilizados son muy variados en cuanto al material y la forma de llevar la estimulación a cabo. Por un lado se realizan ejercicios físicos enfocados en el desarrollo del niño mediante movimientos que realiza el bebé de forma natural en su propio desarrollo: gatear o rodar hacia un lado y hacia el otro, por ejemplo. En la estimulación táctil se realizan masajes y efectos sobre la piel del niño, y para la estimulación vestibular se utilizan columpios y aparatos que hacen que el cuerpo del niño se mueva en diversas direcciones y posturas.
 
Para que la estimulación sea más efectiva, es muy importante utilizar la mayor cantidad de sentidos posibles, por ello se dice que debe ser multisensorial.
 
El material que se utiliza principal y más frecuentemente en la estimulación temprana es audiovisual. Éste lo componen imágenes claras y atractivas: fotografías y dibujos (los bits de inteligencia) y palabras escritas. En cuanto a la información auditiva, se trabaja con palabras en varios idiomas y con música. Y siempre que sea posible, recurriremos a objetos reales que podamos manipular.
 
Para el buen funcionamiento de la estimulación, es vital realizar las actividades de forma rápida (así evitamos que se aburra el niño y mantenemos su atención), atractivas (utilizando el material y el tono de voz adecuado que atraiga la atención de los pequeños) y de forma repetida (esto consolida el aprendizaje y las habilidades y crea circuitos y conexiones neuronales que se conservarán toda la vida).
 
Existen aún miedos y recelos en cuanto a la estimulación temprana debidos principalmente al desconocimiento de la misma. También alguna que otra crítica, aunque ninguna seria. A Glenn Doman, padre de la estimulación temprana, se le critica porque sus programas son muy duros y «esclaviza» a los padres pues éstos deben dedicar mucho de su tiempo libre… Lo más razonable es hacer lo que se pueda, cuanto más mejor… sin embargo, más vale hacer poco y hacerlo con ilusión y ganas. Así el niño disfrutará también.
 
Una crítica frecuente consiste en afirmar que los niños deben «jugar» y nada más hasta que no sean más mayores y comiencen sus obligaciones escolares. Esto es un error. Primero: la estimulación temprana debe contemplarse siempre como un juego, y el niño la vive así… Segundo: el momento para hacer estas actividades son los primeros seis años de vida. Ya en primaria es tarde para muchas cosas… El desarrollo se completó ya en gran medida y la curiosidad y el interés indiscriminado por todo va disminuyendo de forma evidente.
 
También se tiene miedo a «sobreestimular» al niño. Quien comparte este temor no sabe que esto es sencillamente imposible… si hacemos las cosas mal se le puede aburrir, se le puede excitar, se le puede agobiar… pero si se hacen bien y el niño lo vive como un juego disfrutando de ello, no hay ningún efecto negativo, no tiene sentido pensar que pueda haberlo. Todos las consecuencias de pasar un buen rato con tu hijo enseñándole cosas nuevas y ayudándole en su desarrollo, serán siempre positivas.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-«Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Edaf
-«Cómo dar conocimientos enciclopédicos a su bebé»
Glenn Doman
Ed. Diana
-«Cómo enseñar a su bebé a ser físicamente excelente»
Glenn Doman
Ed. Diana
-«Cómo enseñar a leer a su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Edaf
-«Cómo enseñar matemáticas a su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Diana
-«Hijos mejores»
Dr. Francisco Kovacs
Ed. Martínez Roca
-«El método de los bits de inteligencia»
Víctor Estalayo y Rosario Vega
Ed. Edelvives

 

 

 
Libro de Estimulación Temprana por Rosina Uriarte