Blog - Página 38 de 41 - ROSINA URIARTE

EL MÉTODO BERARD DE REEDUCACIÓN AUDITIVA

Reeducación auditiva Publicado en Vivir para Crecer

Rosina Uriarte
 
Guy Berard, médico cirujano y otorrinolaringólogo francés, inventó hace ya más de cuarenta años la terapia de reeducación auditiva que lleva su nombre.
 
Se trata de de un método que, mediante la escucha de música adaptada, tiene el objetivo de mejorar la calidad de nuestra audición.
 
Pero va mucho más allá de lo que pueda parecer en esta simple explicación, pues está demostrado que la forma en la que oímos determina nuestro estado de ánimo, nuestro comportamiento y otros factores de importancia como la capacidad de atención…
 
A pesar de ser una terapia aún no contrastada por la medicina y, por lo general, desconocida por parte de la mayoría de los profesionales de la otorrinolaringología, existen numerosos estudios y publicaciones que avalan los beneficios de esta técnica. Son cientos los reeducadores auditivos que la aplican en el mundo entero y muchas las asociaciones de pacientes tratados por este método que dan fe de sus resultados positivos.
 
En base a su experiencia con pacientes a lo largo de los años, Berard llegó a varias conclusiones: que muchos de los estudiantes con pobre rendimiento escolar tienen deficiencias en su calidad auditiva; que la mayoría de los niños autistas sufren de una hiperaudición que en muchos casos puede llegar a ser dolorosa; que la casi totalidad de los niños y adultos depresivos muestran un patrón común en su audiograma… Estas conclusiones dan una idea de la importancia del efecto de la audición en nuestro comportamiento y en cómo nos sentimos, nos relacionamos y funcionamos en nuestras tareas diarias.
 
El doctor Berard hizo muchos más descubrimientos e ideó la terapia de reeducación auditiva, que al igual que si de una gimnasia para el oído se tratara, soluciona o mejora muchos de los problemas mencionados.
 
Estas mejoras las han experimentado a lo largo de varias décadas, miles de niños hiperactivos, con déficit de atención, problemas de lenguaje, autistas, personas depresivas, mayores con pérdida gradual de agudeza auditiva… incluso estudiantes de idiomas, músicos y cantantes…
 
El tratamiento es sencillo y se realiza en diez días, con dos sesiones diarias de media hora cada una. Durante estas sesiones el paciente escucha una música cuyas frecuencias han sido filtradas para adaptarse a sus necesidades concretas.
 
Para determinar los objetivos a conseguir con el tratamiento se ha de llevar a cabo una audiometría que refleje cuáles son las condiciones exactas de la audición del paciente y cuáles las posibilidades de mejora con la reeducación. Al quinto día de terapia se volverá a realizar una audiometría para observar los cambios y la conveniencia de readaptar la modulación de la música para una mayor eficacia del tratamiento. Una tercera audiometría se hará al final del décimo día para comprobar los resultados. Pero éstos no serán definitivos, puesto que el efecto de la reeducación seguirá produciendo cambios a lo largo de los siguientes sies meses, después de los cuales se realizará la última de las pruebas auditivas.
 
La edad mínima en la que puede aplicarse la reeducación auditiva son los tres años, aunque Berard aconseja que se espere hasta los cuatro o cinco. En cuanto a la edad máxima, no hay límite, y es un tratamiento del que podríamos beneficiarnos todos

 

Dr. Guy Berard

 

«NO SIEMPRE OÍR BIEN 👂 SIGNIFICA LO QUE CREES»

«HOW SMART IS YOUR BABY?» – «SÍ, SU BEBÉ ES UN GENIO»

«Sí, su bebé es un genio», libro de Glenn Doman para apoyar el desarrollo del bebé.

Sí, su bebé es un genio de Glenn Doman

Contamos ya con la publicación en castellano de esta estupenda guía para la Estimulación Temprana del niño desde su nacimiento hasta su primer cumpleaños.
«Sí, su bebé es un genio» es el título de este libro, escrito por Glenn y Janet Doman, y publicado por la editorial EDAF.

DALE OPORTUNIDADES A TU BEBÉ

He traducido y adpaptado uno de los capítulos del libro «How smart is your baby?» de Glenn Doman y Janet Doman. Me gusta porque muestra el amor y el respeto incondicionales de Glenn Doman por los bebés y por todos los niños en general. También porque nos hace reflexionar sobre cómo actuamos los adultos con los bebés y nos acerca un poco más a su mundo y a su forma de verlo y experimentarlo.

Dale oportunidades a tu bebé
El bebé no crece ni se desarrolla de forma automática o programada por la naturaleza. Su desarrollo depende en gran parte de sus experiencias, de las oportunidades que le haya brindado su entorno. Por lo tanto, su nivel de desarrollo estará determinado por la calidad de este entorno.
Pero muy pocos bebés reciben grandes oportunidades para desarrollarse… Una vez que llegan a la fase en la que tienen libertad para moverse, solemos restringirles, no sólo en su movilidad, sino también en el uso del lenguaje y en la destreza manual.
Los bebés pasan horas y horas todos los días confinados a parques caseros o tacatacas, en hamacas o sillitas. Estos artilugios limitan seriamente la movilidad del bebé; es para esto mismo para lo que están diseñados. Al mismo tiempo limitan las oportunidades de lenguaje en el bebé y la habilidad de explorar el mundo de forma manual.
Estas restricciones se basan en la noción actual de que el bebé debe adaptarse a las necesidades del mundo de los adultos.
Pero el bebé no puede ni debe adaptarse a nuestro mundo.
El nuestro es un mundo que dice: «Monta, no andes». Él está desesperado por andar.
El nuestro es un mundo que dice: «Estáte callado, no interrumpas». Él está desesperado por hablar.
El nuestro es un mundo que dice: «No toques, lo romperás». Él tiene que tocarlo para aprenderlo todo de ese objeto en cuestión.
El bebé tiene una agenda muy, muy apretada. Antes de ponerse el sol cada día, debe obedecer un imperativo de movilidad que dice: «debo andar un kilómetro hoy y bajar rodando del sofá 400 veces». Su imperativo del lenguaje le dice: «tengo que aprender una palabra nueva para cada cosa que vea hoy». Sus imperativos sensoriales y manuales dicen: «tengo que tocar, saborear, oler y coger todas las cosas del mundo al menos una vez».
Estos imperativos están reñidos con un mundo que en gran medida no tiene tiempo para los bebés.
Después de más de medio siglo observando crecer a nuestros bebés, estamos convencidos de que el cómo sean estos bebés de adultos en cuanto a habilidades físicas y neurológicas se refiere, estará determinado más por su primer año de vida que por cualquier otro período. Es así de simple.
Comprender la importancia y las características de este momento del desarrollo del bebé ayudará a los padres a ver por qué hace las cosas que hace e incrementará su respeto por su hijo. Este respeto evitará que los padres se quejen constantemente de que el bebé se comporte como tal y se pasen el día impidiéndole hacer lo que sea que él quiera o necesite hacer.
Hay una razón para cada cosa que hace el bebé. Él no pierde el tiempo. No está interesado en el ocio o el entretenimiento.
A él le interesa la supervivencia y el desarrollo de su potencial, y cree firmemente que aprender es una habilidad para sobrevivir.
Y tiene razón. Aprender sí es una habilidad para sobrevivir.
Como el bebé hace que aprender parezca una tarea fácil, estamos inclinados a menospreciar el proceso del que somos testigos los adultos.
Él está convencido de que aprender es divertido.
Y tiene razón. Aprender sí es divertido. Pero hace tanto tiempo que la mayoría de los adultos hemos experimentado por última vez el puro gozo del descubrimiento y la creatividad que hemos olvidado lo que se siente. Un bebé experimenta este gozo cada minuto del día.
Dale al bebé un sonajero y lo observará. Es por este motivo que los juguetes se hacen con colores brillantes. Lo golpeará para ver si hace ruido. Es por este motivo que los sonajeros suenan. Lo palpará. Es por este motivo que los juguetes no tienen bordes afilados. Lo saboreará. Es por este motivo que los juguetes se fabrican con materiales no tóxicos. Incluso lo olerá. Aún no hemos averiguado cómo deben oler los juguetes, es por este motivo que son inoloros.
Este proceso lleva en su totalidad unos 30 segundos. Ahora que sabe todo lo que hay que saber del sonajero lo abandonará y dedicará la misma atención y el mismo interés a la caja de la cual lo hemos sacado.
De hecho, es posible que el bebé preste más atención a la caja en la que venía el juguete, puesto que probablemente le permitamos romperla y así descubrir cómo estaba hecha. No tendrá esta oportunidad con el juguete porque lo hemos fabricado para que sea irrompible.
Con todos y cada uno de los objetos de su entorno utiliza los mismos cinco tests de laboratorio. Lo observa, lo escucha, lo palpa, lo saborea, y lo huele. Entonces, habiendo aprendido todo lo que se puede aprender sobre el objeto, lo tira.
Aquí es cuando utilizamos esta brillante demostración del método científico contra el bebé, como evidencia de que tiene una capacidad muy limitada de atención.
La pregunta sería: «¿Cuánto tiempo debe jugar un bebé con un sonajero?»
La respuesta: «Mientras haya algo que aprender de él, ¡ni un segundo más!»
Si optamos por traer niños a este mundo, tenemos el deber, como sociedad, plantearnos esta cuestión: ¿acaso no deberíamos prepararnos para brindarles todo lo que necesiten y adaptarnos nosotros a sus necesidades durante este primer y vital año de vida?
Después de todo, somos nosotros los adultos. Nosotros tenemos la opción de elegir; el bebé no.
No debemos restringir al bebé simplemente por nuestra conveniencia en el momento en que su libertad es tan preciosa para él.

LA MEDICACIÓN INFANTIL, A DEBATE. ¿Estamos drogando a nuestros hijos?

Medicación

La medicación en la infancia: ofrecerla solamente cuando sea estrictamente necesaria y buscar otras alternativas siempre que sea posible.

A raíz de un artículo que acaba de publicarse hoy mismo en la revista XL SEMANAL, quisiera hacer una reflexión sobre el tema de la medicación en la infancia.
Me parece muy interesante en cuanto a lo completa que es la información sobre al administración e ingestión de psicofármacos en niños diagnosticados de TDA (Trastorno por Déficit de Atención) y TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).
Con la publicación de este artículo en mi blog no pretendo posicionarme ni a favor ni en contra de la medicación. Parece cierto que ésta se receta alegremente y se están medicando niños que realmente no le necesitan, como también se están diagnosticando más niños con TDA-H de los que probablemente existan en realidad.
Pero el TDA-H sí que existe, en contra de muchas opiniones que aseguran que es una dolencia «inventada» por padres y profesionales de la medicina que buscan una solución fácil medicando niños rebeldes e indisciplinados… El TDA-H existe y es un hecho que comprobamos quienes nos dedicamos a la enseñanza. Las cifras que hablan de un niño de estas características por aula no son exageradas, son reales…
La medicación tiene efectos positivos en estos niños, efectos necesarios en situaciones dramáticas y de total desesperación. Por ello no debemos culpar a los padres que la suministran a sus hijos. Lo hacen desde luego, por su bien, y teniendo en cuenta que no se les ofrecen otras alternativas, creo que muchos padres optaríamos por los psicofármacos si con ellos vamos a ver a nuestros hijos llevar una vida más normalizada y feliz.
Pero estas «drogas», porque es exactamente lo que son, tienen efectos secundarios que son realmente alarmantes. Y lo que es una vergüenza es que no se informe debidamente de ello a los padres.
Y muy triste es el hecho de que la medicina no investigue otras alternativas a esta medicación. Y a quien sí investiga el tema del TDA-H y otras afecciones en el desarrollo infantil, y llegue a la creación de terapias alternativas con resultados beneficiosos y constatables, no se le escuche ni se le valore desde la sanidad y los profesionales de la medicina.
Yo sigo insistiendo en la conveniencia de que los padres de niños con TDA-H se informen por su cuenta sobre las posibles alternativas a la medicación. He hablado de las que yo conozco en varias ocasiones en este blog, podéis consultarlas aquí:

PSICOMOTRICIDAD Y DESARROLLO NEUROMOTOR

Psicomotricidad y desarrollo neuromotor. Dos enfoques diferentes, pero complementarios, en busca de la maduración en el desarrollo.

Dentro de los aprendizajes tempranos, la psicomotricidad ocupa un lugar prioritario.
El niño, hasta los cinco años, se encuentra en un período evolutivo básicamente perceptivomotor, que organiza su mundo a través de sus percepciones subjetivas, siendo su propio cuerpo el canal más fácil para la adquisición del conocimiento.
El objetivo de la psicomotricidad (mejor denominada «desarrollo neuromotor» para diferenciarla del concepto tradicional de «psicomotricidad») es conseguir una correcta organización neurológica: un problema funcional deriva en un problema educativo. Con las actividades de psicomotricidad ayudamos al Sistema Nervioso a madurar correctamente, a formar y consolidar circuitos neuronales.
G. DOMAN: «Estamos totalmente convencidos de que todo niño, en el momento de nacer, posee una inteligencia potencial superior a la que jamás utilizó Leonardo da Vinci. Esa inteligencia potencial, presente en el nacimiento, incluye y de hecho empieza, con la función física.»
También según Glenn Doman, el tiempo que requiere un niño para aprender una nueva función, el grado de dificultad que encuentre, la determinación que tenga que demostrar y el nivel de destreza que logre, serán delineados por el nivel físico que haya alcanzado durante sus primeros seis años de vida: promedio, inferior al promedio o superior al promedio.
Un elevado número de fracasos escolares tienen como origen la falta de estimulación psicomotriz en los primeros años de vida.
M. GARCÍA VELA: «Cuantas más oportunidades damos a un niño para que se mueva, más favorecemos el desarrollo global de su inteligencia y más bases sólidas ponemos para futuros aprendizajes. Por otro lado, cuando el niño consigue habilidades en el movimiento, experimenta sensaciones de dominio, de autoestima, etc. Y favorece su equilibrio emocional. También tiene repercusiones positivas en su capacidad para concentrarse en los deberes y para relacionarse con los demás».
Los primeros años son cruciales para conseguir el desarrollo motriz. El rendimiento va mejorando de forma progresiva, pero después de los 5 ó 6 años no aparecen habilidades corporales nuevas.
En psicomotricidad existen muchos ejercicios que se pueden hacer que favorezcan el desarrollo de los pequeños. Pero están los llamados «patrones básicos», que serían los más importantes en este sentido. La marcha (tanto andar como correr); los ejercicios vestibulares (que trabajan el sentido del equilibrio) como los saltos, las volteretas y las croquetas; el arrastre y el gateo.
La marcha, pero sobre todo el arrastre y el gateo, tienen una importancia destacada por su realización en patrón de «esquema cruzado», es decir, que mientras se efectúan dichos ejercicios, se están utilizando ambas partes del cuerpo contralateralmente: cuando se mueve la pierna izquierda, se mueve el brazo derecho y viceversa. Esto supone el desarrollo de los dos hemisferios y de las conexiones que se establecen entre ambos.
El gateo es un momento evolutivo muy importante, pues supone una adquisición de autonomía frente a los padres y una oportunidad de descubrir y experimentar el entorno que el niño no había tenido hasta entonces. Cuando comience a andar estará mucho más preocupado por mantener el equilibrio y será más dependiente de los adultos, dejará a su vez durante algún tiempo de explorar el medio en favor del disfrute y perfeccionamiento de su nuevo logro.
Mientras dura la fase del gateo, el niño aprenderá a calcular distancias en el espacio y se acostumbrará a observar objetos a una distancia de unos 30 cm., que será casualmente la distancia de enfoque que utilizará más tarde para sus labores de lectoescritura.
G. DOMAN: «Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo.»
M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura.»
Debemos dejar a nuestros pequeños gatear, sin temor a que se ensucien. Debemos dejarles correr siempre que esto sea posible y no reñirles por ello. Debemos dejar que se encaramen y suban a todas partes, siempre que no corran peligro. Debemos dejar que lo toquen e investiguen todo, controlando que no puedan hacerse daño. Cada vez que decimos a un niño : «No toques» «No corras» «No te subas ahí» «No te tires por el suelo» «Mira que te pones hecho un cochino» etc. … si se lo decimos sin un verdadero motivo de evitar lo que consideramos un peligro o una acción totalmente inapropiada a las circunstancias, estaremos limitando el desarrollo del pequeño y por lo tanto, su inteligencia. Estaremos cortando el desarrollo de su autodominio motriz, lo cual no sólo afectará a su destreza motora, sino también a su personalidad y autoestima. También estaremos cortando su curiosidad y ganas de saber, lo cual afectará a su actitud ante el aprendizaje futuro. Muchas veces, los padres enseñamos a nuestros hijos a «no ser inteligentes».
La psicomotricidad puede aplicarse a cualquier edad, aunque es más efectiva cuanto más pequeño es el niño. A los 6 años tendrá que recorrer una distancia mucho mayor gateando para que se produzca el beneficio buscado. Estos ejercicios ayudan a madurar neuro-lógicamente a cualquier niño y no tienen efectos secundarios, por lo que todos podríamos apuntarnos a sesiones familiares de gateo. Los adultos probablemente precisen de rodilleras (se venden en las tiendas de deporte), y de ilusión y ganas. Con un poco de imaginación se pueden realizar carreras, circuitos por los que habrá que pasar bajo sillas o sobre obstáculos… Es importante que nos involucremos con lo que propongamos a nuestros hijos, si les dejamos solos y se lo ordenamos, no obtendremos ningún éxito. Es preciso motivarles, y lo que más les motiva en el mundo es nuestra compañía.
Más información en este mismo blog:

FUNCIONAMIENTO OCULAR: LA VISIÓN EN EL APRENDIZAJE

Visión

La visión es clave en el aprendizaje. Pero los exámenes oculares se limitan a la agudeza visual cuando hay mucho más que considerar.

La visión es un elemento clave dentro del aprendizaje, en concreto en cuanto a la lectura, la escritura y las matemáticas se refiere. Estas tres áreas básicas del aprendizaje escolar dependen de la capacidad del niño de ver e interpretar símbolos escritos.

Nuestros niños pasan todos por exámenes oculares, pero éstos raramente evalúan otra cosa que la agudeza visual, es decir: la distancia de nuestra visión. Éste es solamente un componente más del complejo sentido de la visión.

Ver, percibir correctamente e interpretar lo que vemos, además de utilizar los ojos de forma adecuada para poder leer y escribir con facilidad, son capacidades que dependen directamente de una compleja serie de conexiones neuronales que ocurren en los primeros años de desarrollo del niño. Nuestro funcionamiento visual depende de una maduración adecuada del sistema nervioso central.

Debido a la separación que existe entre los dos ojos ocurre que cada uno de ellos ve una imagen ligeramente diferente del otro. Será el cerebro el encargado de fusionar estas dos imágenes en una única imagen, a esto se le llama «convergencia«. Para poder hacer esto, el cerebro necesita que ambos ojos envíen una imagen clara y nítida.

La imagen será clara y nítida si nuestros ojos son capaces de enfocar en el objeto que miramos a la distancia adecuada. El foco debe ajustarse rápidamente a diferentes distancias para lograr estas imágenes de calidad, a esto se le denomina «acomodación«.

A la hora de leer con comodidad, los ojos deben poder seguir una línea de letras de forma suave y uniforme. En realidad, leemos grupos de palabras en forma de saltos de izquierda a derecha. Estos movimientos se llaman «sacádicos» y la capacidad visual que lee líneas de palabras escritas sin perder el punto es el «reseguimiento«.

Los problemas con la lectura suelen ser los primeros en alarmarnos, pero normalmente van asociados a otros tales como problemas en la escritura y la ortografía.

Una deficiente capacidad visual afectará también a la conciencia espacial del niño, a su imagen corporal y a su coordinación mano-ojo.

La energía y el esfuerzo realizados por el niño dentro del aula serán siempre desproporcionales a sus resultados y a su rendimiento en general. Esto genera frustración y la evitación de ciertas actividades relacionadas con el trabajo escolar.

Niña leyendo

Síntomas que podemos observar en clase relacionados con problemas en el proceso visual («Reflejos, aprendizaje y comportamiento» de Sally Goddard):

– Pérdida de la línea que se estaba leyendo.

– La necesidad de utilizar el dedo para mantener la fijación visual.

– Voz monótona y plana cuando lee en voz alta.

– Comprensión lectora pobre.

– Incapacidad de dibujar con precisión.

– Columnas desalineadas en aritmética.

– Dificultad para atrapar una pelota.

Muchos problemas visuales necesitarán de la opinión de un profesional, que implicará la visita a:

– El oculista para comprobar la agudeza visual.

– El optometrista que puede recomendar gafas especiales y ejercicios oculares.

Un optometrista especializado en desarrollo y comportamiento.

«JORGE NO LEE COMO LOS DEMÁS. Problemas visuales en el aprendizaje de la lectura»

TMR: TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS

TMR: TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS para la inhibición de reflejos primitivos.

 
Rosina Uriarte
 
Harald Blomberg, médico sueco, es el creador de esta terapia de movimientos rítmicos que está demostrando ser un gran éxito especialmente en casos de TDA-H (trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad), también esquizofrenia, parálisis cerebral y otros trastornos.
 
Es una terapia fácil de llevar a cabo y habitualmente resulta agradable para la mayoría de los pacientes. Se trata de la realización repetitiva de movimientos rítmicos que implican todo el cuerpo. Se llevan a cabo sobre el suelo y se basan principalmente en la imitación de los movimientos propios realizados por los bebés de forma natural durante su crecimiento y desarrollo. Bastarán de 10 a 15 minutos diarios para comenzar a notar los beneficios en pocas semanas. Sin embargo, reconstruir el cerebro de esta manera lleva tiempo por lo que la terapia deberá llevarse a cabo de forma contínua y diaria durante normalmente un año para resolver los problemas de atención y las dificultades de aprendizaje.
 
Estos movimientos suponen una insistente estimulación de varios sentidos y órganos del cuerpo. Esta estimulación hace que madure el sistema nervioso, al igual que madura y se desarrolla el cerebro del bebé que los realiza de manera espontánea. Esto consigue que la atención y la concentración aumenten y la impulsividad y la hiperactividad disminuyan. También logran un mejor tono muscular, junto con una mejoría en la postura, la respiración y la resistencia. Todo esto, a su vez, influye positivamente en la capacidad de atención.

Harald Blomberg es doctor en medicina y especialista en psiquiatría. Tiene más de quince años de experiencia y ha ayudado a muchos niños y adultos con problemas locomotores, TDA-H, problemas de aprendizaje y autismo. Podéis encontrar más información sobre esta terapia en su página web y en Reflejos Primitivos y TMR.
 

*TMR se llama ahora BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training)

¿Y LOS «NO HIPERACTIVOS»?

Niña hipoactiva

La hipoactividad de los no hiperactivos

Hablamos a menudo de los niños hiperactivos cuando pensamos en la falta de atención y los problemas de relación social y de comportamiento… pero hay otros muchos niños, y en especial niñas, que no muestran hiperactividad y sufren también de todos los demás problemas asociados a ella.
Recordemos que el movimiento excesivo es solamente un síntoma entre otros de un problema de inmadurez del sistema nervioso, que generalmente deriva en una dificultad a la hora de integrar la gran cantidad de estímulos sensoriales que nos bombardean constantemente.
Estos niños no hiperactivos, pero con problemas de integración sensorial, pueden verse abrumados por la estimulación vestibular, entre otras, siendo hipersensibles a sus efectos. Mostrándose como niños miedosos, patosos, a los que no les gustan los columpios o los toboganes, que se marean con facilidad y tienden a la hipoactividad.
No debemos olvidarnos de ellos, porque al no tener una movilidad llamativa muchas veces pasan desapercibidos. Normalmente no damos tanta importancia al hecho de que un niño, y sobre todo una niña, sea muy «tranquilo», o miedoso y no corra o se desenvuelva en su entorno con la misma facilidad que otros compañeros. Es importante estar alerta pues a menudo no se ven los problemas en estos casos hasta que no comienza el fracaso escolar. Es entonces cuando empieza a percibirse algo más que «tranquilidad», normalmente en forma de falta de atención, problemas de relación y de personalidad o autoestima.
Estos niños también se beneficiarán de las terapias de estimulación vestibular mencionadas en mi anterior entrada: «El sistema vestibular y la hiperactividad».

EL SISTEMA VESTIBULAR Y LA HIPERACTIVIDAD

Estimulación vestibular

Cuando el sistema vestibular no funciona como es debido pueden surgir problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

El sistema vestibular es el que nos enseña a mantener constantemente el equilibrio y a regular nuestra postura. Todas las sensaciones que tenemos pasan a través del mecanismo vestibular, por lo que todos los demás sentidos: lo que oímos, lo que vemos, lo que sentimos… se percibirán de una forma cómoda y tendrán significado solamente si el sistema vestibular funciona como es debido.
Cuando esto no es así surgen problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

Los estímulos vestibulares pueden resultar tranquilizantes o alarmantes. Un movimiento suave, un balanceo o un mecimiento, pueden provocar el sueño. Un estímulo más vigoroso como el de una montaña rusa puede tener un efecto de excitación.

Los niños con problemas para integrar la información sensorial pueden tener respuestas hiper o hipo a los estímulos vestibulares diarios. Esto puede hacer que se muestren como exageradamente miedosos o afectados por el movimiento o, todo lo contrario, que esta estimulación no les llegue con la suficiente claridad por lo que necesitan más de lo que sus actividades diarias les ofrecen. Estos son los niños que no paran quietos, que saltan, corren y escalan o se revuelcan y giran por el suelo a todas horas.

El estado más maduro del sistema nervioso en cuanto al movimiento es la capacidad de mantenerse totalmente quieto y el equilibrio perfecto es el no movimiento. Los niños que tienen dificultad para estar quietos, a menudo tienen un control inmaduro sobre el equilibrio. Estos niños con frecuencia se concentrarán mejor en clase, si se les permite levantarse durante unos minutos. El movimiento es como un alimento para su cerebro que necesitan y buscan constantemente.

Se ha comprobado que si se les permite a los niños hiperactivos dar vueltas durante 30 segundos en ambas direcciones (para evitar mareos, debe cambiarse de dirección al cabo de pocas vueltas), éstos muestran un aumento en su atención de hasta 30 minutos después del ejercicio (Sally Goddard en «Reflejos, aprendizaje y comportamiento«). Esto sugiere una vez más que estos niños hiperactivos necesitan la estimulación vestibular para poner su cerebro «en marcha». Es una actividad sencilla y a la vez divertida que puede merecer la pena llevar a cabo. Es muy importante que se den unas poquitas vueltas en cada dirección cada vez, y la misma cantidad en un sentido que en el otro, para evitar el mareo y que la estimulación de ambos hemisferios cerebrales sea la misma.

Estimulación vestibular

«ESTIMULACIÓN VESTIBULAR. LA ESTIMULACIÓN DEL MOVIMIENTO»

HIPERSENSIBILIDAD. Disfunción sensorial que afecta al comportamiento y el aprendizaje infantil.

Hipersensibilidad

 
La hipersensibilidad, también llamada «hipersensorialidad», es un efecto de la mala integración sensorial, de la cual ya hablé en «INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN«. Ahora quería tan sólo transcribir un pequeño párrafo de un interesante libro de Sally Goddard, titulado «Reflejos, aprendizaje y comportamiento».
 
Menciona tan sólo los sentidos de la vista y el oído porque habla de su importancia para el aprendizaje, pues son éstos los dos sentidos más decisivos para el funcionamiento del niño dentro del aula. Pero una hipersensibilidad o hiposensibilidad de otros sentidos, como el vestibular o el táctil, por ejemplo, podrían afectar también muy directamente a la capacidad de atención y el rendimiento académico.
 
Sally Goddard dice lo siguiente:
 
La hipersensibilidad visual y auditiva son tanto una discapacidad para el aprendizaje como lo es la pérdida de una de estas áreas, en algunos casos, tanto hiper como hipo pueden coexistir en un niño.
Cuando el sistema está sobrecargado, el niño puede entrar en una reacción de «shock», es decir, el sistema nervioso desconecta cualquier sensación y deja de responder frente a estímulos. Esto podría interpretarse como ser hiposensible, cuando de hecho es una reacción extrema del estado de sensibilidad excesiva.
 
Es posible que muchos padres y educadores identifiquéis en estas palabras al niño que se tapa los oídos frecuentemente ante los ruidos y la música y sin embargo, parece no escuchar y «estar en su mundo», sobre todo en ambientes concurridos como reuniones familiares o el colegio. Crea desconcierto pues nos damos cuenta de que los ruidos le molestan y sin embargo, en otras ocasiones se comporta como si fuese sordo…
 
Si quieres ayudar a un niño de estas características, pónte en contacto conmigo y buscaremos los modos de hacerlo: info@rosinauriarte.com 

Rosina Uriarte en rosinauriarte.com

 
 

«INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN»