El curso de Neurodesarrollo en Educación Infantil y Primaria es un bonito curso que te permitirá ver a los niños desde otra mirada, ser consciente de las dificultades que puedan mostrar y saber cómo ayudarles a vencerlas.
Con este curso conocerás las principales aportaciones de la neurociencia al trabajo con el neurodesarrollo infantil desde una perspectiva natural, práctica e integradora.
Tomarás conciencia de que el desarrollo alcanzado por los niños determinará su comportamiento, su relación con los demás, su aprendizaje y su rendimiento en la escuela.
Ampliarás tu capacidad de observación de los niños, teniendo presente el desarrollo de cada uno de ellos para prevenir futuras dificultades o tratar las existentes.
Comprenderás que el trabajo con el desarrollo infantil no se centra en el tratamiento de los síntomas que muestran dificultades, sino en la búsqueda y atención a las posibles causas que los puedan estar provocando.
Y, finalmente, contarás con herramientas, técnicas y recursos prácticos para el acompañamiento, apoyo y refuerzo del desarrollo infantil en la prevención y el tratamiento de las dificultades en niños de todas las edades y en todas las áreas del desarrollo.
El curso de Neurodesarrollo en Educación Infantil y Primaria es un bonito curso que te permitirá ver a los niños desde otra mirada, ser consciente de las dificultades que puedan mostrar y saber cómo ayudarles a vencerlas.
Formarse en neurodesarrollo infantil es clave para comprender que si un niño no aprende o se comporta como los demás puede ser porque aún no haya adquirido las herramientas (a nivel de maduración neurológica en su desarrollo) para poder hacerlo. Éstas son las herramientas que hemos de intentar proporcionarle por medio de la estimulación y el refuerzo del desarrollo infantil.
Se está observando un claro aumento de las dificultades de aprendizaje, y de los diagnósticos infantiles en general, en los últimos años en nuestro país.
“Los datos lo muestran: en 2017, un 1% de la población infantil y juvenil sufría de problemas de salud mental, pero la COVID-19 produjo un aumento de hasta el 47% en los trastornos de este tipo en infancia y adolescencia.
España es uno de los países europeos con mayor prevalencia en problemas de salud mental entre los más jóvenes. En un informe de 2021, Save the Children alertó de que los trastornos mentales habían aumentado significativamente en este colectivo, especialmente en hogares con bajos ingresos. Un estudio más reciente de UNICEF España señala que casi la mitad de los niños con problemas de salud mental los desarrolla hasta los 14 años…”.https://ciudadesamigas.org/salud-mental/#:~:text=Un%20estudio%20m%C3%A1s%20reciente%20de,por%20COVID%2D19%20presenta%20s%C3%ADntomas
“Los casos de trastorno del espectro autista (TEA) se han duplicado en poco más de una década, más que triplicado desde el 2000.
No están claras las posibles causas de estos diagnósticos y se barajan diversos factores, desde los genéticos a los que derivan de cambios en el estilo de vida de los niños en la actualidad.
Sin embargo, pocas veces se contempla la gran incidencia que tiene el grado de desarrollo alcanzado por cada niño o cada niña en el desempeño de sus funciones diarias y en su capacidad para aprender en la escuela, inhibir el movimiento y los impulsos, controlar su conducta y relacionarse con los demás.
Dado que los niños, al igual que todo ser humano, son un reflejo directo de “su cerebro en acción” (teniendo presente que es el cerebro el que lo hace todo: el que se mueve y el que está quieto, el que presta atención, aprende en la escuela, se comporta de una manera u otra ante diferentes situaciones y se relaciona con el entorno que lo rodea), la maduración cerebral que logren los niños les proporcionará las habilidades necesarias para afrontar sus desafíos cotidianos.
La clave está en comprender que si un niño no aprende o se comporta como los demás puede ser porque aún no haya adquirido las herramientas (a nivel de maduración neurológica en su desarrollo) para poder hacerlo. Éstas son las herramientas que hemos de intentar proporcionarle por medio de la estimulación y el refuerzo del desarrollo infantil.
Estas “herramientas” que el niño necesita para poder tener éxito en su aprendizaje y en el control de la conducta están en el córtex, las áreas más sofisticadas de nuestro cerebro.
Sin embargo, cuando estas herramientas no se han desarrollado es porque no se ha producido la maduración necesaria de las áreas del córtex que se dedican al aprendizaje cognitivo y al control de las emociones y la conducta. Y esta maduración no puede darse si antes no existe una maduración de áreas inferiores, sobre las que se sustenta el córtex.
Estas áreas inferiores y más primitivas no comprenden el lenguaje hablado ni saben de lectura, de matemáticas… Sólo entienden un tipo de lenguaje, un lenguaje más primitivo, anterior al hablado, anterior al aprendizaje de la escuela: es el lenguaje de los sentidos, del movimiento, del cuerpo.
Es importante comprender cómo en el córtex se hayan las funciones exclusivamente humanas y el aprendizaje escolar además del control emocional, del movimiento y de la conducta. Y especialmente, comprender también cómo no es en estas áreas donde se encuentran los fallos o carencias en el desarrollo de los niños y que dan lugar a las dificultades que muestran.
Conocer el neurodesarrollo nos lleva a entender que no es en los síntomas visibles de estas dificultades donde hemos de poner exclusivamente nuestro foco de atención y trabajo con los niños, pues esto supondría dirigirse solamente al córtex cerebral y no tocar las causas ni las áreas cerebrales donde residen éstas.
Todo esto requiere de otra mirada, de poner el foco en otro lugar para comprender mejor a los niños y saber qué hacer para ayudarles.
La formación en neurodesarrollo brinda una nueva forma de mirar a los niños. Una mirada que llevará a comprender mejor lo que les ocurre y cómo poder trabajarlo de una manera lógica y natural en consonancia con cómo se produce el desarrollo infantil. Dejando de trabajar solamente en los síntomas para dirigirse directamente a posibles causas relacionadas con una inmadurez en el desarrollo.
Esta formación pretende guiar a los alumnos por el recorrido del desarrollo infantil, mostrando cómo respetarlo, apoyarlo y reforzarlo de modo que facilite a los niños alcanzar su máximo potencial. Facilitando así que cuenten con esas herramientas o requisitos previos necesarios para poder aprender, controlar su conducta o relacionarse con los demás sin dificultades.
Actualmente apenas se imparten nociones de neurodesarrollo en formaciones relacionadas con la educación o salud en la infancia. Tampoco hay oferta de calidad de la misma en formaciones de postgrado pues la mayoría siguen centradas en la detección y trabajo sintomático, en el aprendizaje y la reeducación. Ignorando la importancia y prioridad que supone el refuerzo del desarrollo de base de la persona para tratar posibles causas que estén originando los síntomas y las necesidades de aprendizaje y para brindar a cada niño y niña la oportunidad de desarrollar las herramientas y requisitos que necesita para enfrentarse al aprendizaje en la escuela o el control de su conducta.
Formarse en neurodesarrollo infantil permite a los alumnos desempeñar su labor con niños como profesionales innovadores en su campo. Al contar con un conocimiento profundo del desarrollo infantil y las mejores estrategias para apoyarlo, podrán utilizar técnicas y recursos que enriquecen su trabajo, lo que se traduce en resultados significativamente más efectivos que los obtenidos por aquellos que, al desconocer estos principios, no aplican el neurodesarrollo infantil en su práctica.
Contamos con varias opciones para formarse en neurodesarrollo infantil, haz clic en la imagen para conocerlas:
Información sobre formación en neurodesarrollo infantil en esta misma página:
Debes conocer esto 🧐 para poder ayudar a los niños que tienen dificultades.
¡Hola! Si estás aquí es porque te interesa el tema y quieres saber cómo entender el desarrollo infantil.
El desarrollo infantil es un proceso lógico y natural. Pero, no siempre lo conocemos lo suficiente como para comprender cómo se produce y así, comprender también cómo apoyarlo.
Para su comprensión, en ocasiones utilizamos apoyo visual, imágenes o gráficos que representan el desarrollo y que nos ayudan a entenderlo.
Uno de los apoyos visuales que más utilizo es la pirámide del aprendizaje y del desarrollo.
Me gusta mucho esta versión de Williams y Shellenberger (hay otras muchas representando lo mismo, todas ellas mostrándonos cómo los diferentes autores están de acuerdo sobre cómo se produce el desarrollo infantil):
Posiblemente ya la conocías, pero está bien repasar conceptos básicos como los que se deducen de la imagen.
Como también sabes, en esta vida, lo que asoma es lo que suele llamar nuestra atención. Y con la pirámide ocurre esto mismo: que nos fijamos mucho en la punta y mantenemos nuestra atención, nuestro esfuerzo y nuestro trabajo ahí. Y justo ahí están el aprendizaje académico y la conducta.
Por supuesto que a todos nos preocupan estos dos aspectos fundamentales del desarrollo de nuestros niños, y es importante que los trabajemos.
Pero… no podemos ignorar todo lo que hay debajo, que es mucho (la mayor parte de la pirámide), y que es precisamente lo que sostiene el aprendizaje y la conducta.
No debemos ignorar el cuerpo y la base de la pirámide, pues si no se cumplen los aspectos del desarrollo que incluyen, no podrán los niños llegar a la punta para enfrentarse al aprendizaje y el control de su conducta en las mejores de las condiciones.
Cuando ocurre que un niño o una niña muestra dificultades en las funciones más complejas de la punta de la pirámide del desarrollo, además de trabajar ahí, hemos de mirar, observar y trabajar los requisitos previos, que muy posiblemente, no se hayan cumplido plenamente y hayan derivado en esas dificultades de aprendizaje y de conducta.
El desarrollo se produce de manera secuencial, y las funciones más sofisticadas se sostendrán siempre sobre otras más básicas. Estas funciones básicas y primeras tienen que ver con el cuerpo y el movimiento.
Para que entendamos esto mejor, he preparado este vídeo, que espero que te guste:
Si te gusta este tema y todo lo relacionado con el neurodesarrollo infantil, y si deseas conocer más formándote en ello, no dudes en informarte sobre el curso NEURODESARROLLO EN EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA. Sólo tienes que hacer clic en el botón aquí debajo y llegarás a esa información:
Existen hoy gran cantidad de estudios que muestra la evidencia científica de los reflejos primitivos y su incidencia en el desarrollo y el aprendizaje infantil. La experta Beatriz Aguilar nos habla de ello.
Cada día son más las personas que conocen los reflejos primitivos y toman conciencia de su existencia y del importante rol que juegan en el desarrollo de nuestros niños (y de todos nosotros).
Oímos y leemos sobre el tema, pero muy poca información nos llega sobre las investigaciones que hay detrás y que dan crédito y aval científico a la evaluación y trabajo con los reflejos primitivos.
Beatriz Aguilar, experta en reflejos primitivos, resalta la conveniencia de conocerlos y trabajarlos en los niños que muestran dificultades. Pero también, en los propios padres, que igualmente podemos tener algunos de estos reflejos activos, algo que sin duda incide e interfiere en cómo nos relacionamos con nuestros hijos, cómo reaccionamos e interpretamos sus dificultades, y cómo nos enfrentamos a trabajarlas para ayudar a nuestros pequeños.
En esta interesante charla con Beatriz, justo antes de que comenzara su sesión como experta invitada en el programa de formación online en neurodesarrollo infantil MIMANDO LAS ESTRELLAS✨, podrás conocer más sobre todo ello:
Si te apetece aprender más sobre neurodesarrollo infantil, tienes varias opciones para formarte. Míralas aquí:
Poder ayudar realmente a los niños con dificultades supone aprender a observarlos desde una nueva mirada. Para así ver más allá de lo que asoma, para dejar de mirar solamente los síntomas que muestran y comenzar a ver las causas, menos visibles, que los están provocando.
Cuando conocemos cómo se produce el desarrollo infantil y lo que resulta necesario para que se logre de forma plena, comenzamos a ver posibles «fallos» que, en muchos casos, derivan en las dificultades que nos preocupan en nuestros niños y que deseamos paliar.
Aprende a ver más allá, a conocer tan bien el desarrollo de los niños que puedas identificar fácilmente si se está produciendo en las mejores de las condiciones, si hay aspectos que se pueden mejorar y cómo actuar para darles a nuestros peques todas las herramientas y oportunidades que necesitan y se merecen para vencer sus dificultades y tener éxito en su aprendizaje y el control de su conducta.
El neurodesarrollo te muestra cómo hacerlo. Y verás cómo lograrlo te resultará sencillo, lógico y natural.
“Es la pieza que me faltaba en mi trabajo con los niños.” “Me ha abierto los ojos a un mundo nuevo que desconocía y me sorprendió no haber conocido antes.” Esto es lo que repiten una y otra vez muchas de las personas que ya se han formado en neurodesarrollo infantil.
Somos cada día más quienes trabajamos con técnicas de neurodesarrollo, obteniendo resultados con los que antes solamente soñábamos. Anímate a formar parte de nuestro grupo formándote tú también. ¡Te esperamos!
Jorge es orientador educativo, y gracias a sus conocimientos, formación y experiencia en neurodesarrollo, trabaja en con el objetivo de implementar programas de base neurosensoriales, centrados en el desarrollo motriz y las funciones sensoriales necesarias para el aprendizaje escolar en las escuelas y centros de formación.
En esta pequeña charla hace hincapié en la disarmonía existente entre el desarrollo evolutivo de los alumnos y la respuesta curricular ofrecida por los centros. De aquí la importancia de aplicar programas de prevención e intervención respetuosos con el desarrollo de los niños.
Para futuros padres o padres de niños de 0 a 6 años, no hay mejor regalo que conocer cómo pasar el tiempo de mayor calidad con sus hijos, sabiendo que los acompañan en su desarrollo, ofreciéndoles la mejor estimulación para lograr que ese desarrollo sea lo más pleno posible.
Es cierto que los bebés no llegan con manual de instrucciones. Y que los padres nos vemos perdidos al comienzo de la nueva andadura de la paternidad. Sin embargo, nada hay más importante que conocer cómo se produce el desarrollo de nuestros hijos para saber qué ofrecerles en cada etapa evolutiva, cubriendo así todo lo que puedan necesitar para lograr que su desarrollo sea no sólo óptimo, sino el más pleno.
Conocer cómo acompañar a los pequeños en el camino de su desarrollo y aprendizaje supone brindarles el mayor tiempo de calidad posible.
El poder de la propiocepción. Aitana, no prestaba atención, no participaba ni seguía normas, no tenía empatía. Todo por no sentir su cuerpo.
Aitana es hoy una adolescente. Hace años, fue una de mis alumnas, cuando tenía entre el año y los tres años de edad. La recordaré siempre porque fue de las alumnas más difíciles que pasaron por nuestro centro. Nos tenía totalmente desconcertadas y frustradas pues no sabíamos qué hacer con ella.
Aitana era una niña preciosa, con unos ojos enormes y bonitos rizos rubios. Era la imagen de lo angelical, sin embargo, ella distaba mucho de serlo. Golpeaba y mordía a sus compañeros y no prestaba atención ni participaba en ninguna de las actividades que realizábamos en el aula.
Era una niña muy poco empática, no le preocupaba que llorase un compañero o que nos enfadásemos con ella por no seguir una sola norma y dañar a los demás.
Un día la aparté del grupo y le dije que no podría seguir dentro del grupo de niños porque les hacía daño, que tendría que salir del aula. Pensando que se asustaría por la idea de irse solita del aula, pero Aitana solamente se rió, se miró los pies y me dijo “no tengo zapatos” (siempre estábamos descalzos en el aula). No le preocupó lo más mínimo salir ella sola… Todo parecía darle igual.
Recuerdo que solía ensayar en casa mi más seria cara de enfado para ver si podía afectarle de alguna manera a Aitana, pero ante las reprimendas o al ver el dolor en sus compañeros, Aitana solamente se reía. Se reía todo el día.
Aitana era feliz, pero los demás que estaban a su alrededor no lo éramos tanto.
En casa, sus padres nos describían una situación parecida en la cual eran incapaces de lograr que Aitana adquiriera hábitos o les obedeciese en lo más mínimo.
Yo llevaba años trabajando la estimulación temprana y terapéutica con mi hijo y con mis pequeños alumnos, pero Aitana me tenía realmente desconcertada pues no era capaz de lograr que participase en las actividades que yo creía que eran beneficiosas para ella. Sentía que necesitaba encontrar una manera de ayudarla, pero todos los conocimientos y mi experiencia previa parecían no ser suficientes en este caso. Intenté aplicar con Aitana todo lo que sabía, pero ella no colaboraba, no me permitía trabajar con ella… Nada parecía funcionar y la situación del día a día con Aitana en el aula se hacía más y más difícil de llevar.
Un día vino una experta en neurodesarrollo sudafricana, Melodie de Jager, y visitó nuestro centro. Allí conoció a Aitana y a los pocos minutos de observarla, nos dio unos consejos valiosísimos.
Primero nos explicó que Aitana no tenía la suficiente sensibilidad no sólo a nivel emocional, sino a nivel físico. Y que lo anterior (su falta de empatía y sus pocas reacciones emocionales) se debía precisamente al hecho de no sentir su cuerpo. Aitana, era cierto, no se hacía daño con casi nada, ningún golpe o caída la hacía llorar o siquiera quejarse.
También nos explicó que al no sentir su cuerpo, sufría una gran desconexión con el mismo, lo cual hacía que la niña no supiera dónde estaba ni dónde estaban los demás. No era consciente de sí misma y por ello, no podía serlo de los demás o de sus necesidades o su dolor (ella no sentía el propio). Nos dijo que era como si el GPS de Aitana estuviera estropeado y buscando constantemente una señal.. Esto hacía que la niña se moviese constantemente, sin un propósito, y no pudiese centrarse para prestar atención a ninguna actividad.
Por todo esto, nos pidió que intentásemos que Aitana conectase más consigo misma, con su cuerpo. Que teníamos que lograr que conectara y sintiera más su cuerpo para así poder tener una mayor sensibilidad a nivel físico y a nivel emocional. Para poder ser consciente de lo que le ocurría a ella misma primero, y a los demás después. Para que pudiese empatizar y ser consciente de lo que ocurría a su alrededor. Para que pudiese prestar atención.
Para ello nos dio unos sencillos consejos que debíamos aplicar en la forma de masaje con presión por todo el cuerpo de Aitana. Esto debíamos hacerlo a diario.
Así que hablamos con los padres para que ellos colaborasen e hiciesen estos ejercicios en casa los fines de semana. Trabajamos de esta manera durante un mes aproximadamente hasta que llegaron las vacaciones de verano. Durante los meses de julio y agosto, y hasta la vuelta de la niña en septiembre, los padres hicieron también los ejercicios de masaje con presión por todo el cuerpo de Aitana todos los días.
Al cabo de estos pocos meses de trabajo pudimos ver claramente los beneficios…
Al volver a nuestro centro tras el verano, Aitana era otra niña. Seguía siendo preciosa, pero ahora tenía una expresión más serena. Empezó a participar en todas las actividades que hacíamos, sonreía a los compañeros y se preocupaba por ellos si se hacían daño o lloraban por cualquier motivo. Ella misma empezó a quejarse cuando algo le molestaba. Obedecía las normas del grupo y prestaba atención a los cuentos y todas las demás actividades. ¡Nos parecía algo increíble!
Realmente, ¡Aitana se convirtió en una de nuestras mejores alumnas!
Este caso supuso un gran cambio en mi labor con los niños. Yo ya conocía y tenía formación en neurodesarrollo, pero no lo aplicaba de esta manera tan sencilla. El caso de Aitana me abrió los ojos y me hizo comprender lo fácil que puede resultar trabajar con los niños haciéndoles sentir su cuerpo como gran requisito para lograr todo lo demás. Desde entonces siempre observo cómo siente el niño su cuerpo, intento ponerme en su piel para comprender por qué se comporta y aprende cómo lo hace. Y prácticamente siempre, trabajo con la estimulación propioceptiva para luego seguir avanzando en otras áreas.
Son tan fantásticos los resultados que he obtenido y he visto obtener por parte de otros profesionales que trabajan con el neurodesarrollo, que tengo una gran necesidad de comunicarlo, de modo que muchas más personas lo conozcan y muchos más niños se beneficien de ello.
Necesitamos saber qué necesita un niño o una niña para tener un comportamiento y aprendizaje sin dificultades.
Siempre me he sentido afortunada y como madre lo he sido muchísimo, he sido muy afortunada.
Pasé muchísimo tiempo, años, agobiada por las dificultades que mostraba mi hijo. Dificultades que hacían que nuestra vida fuese, en muchas ocasiones, frustrante, complicada.
Como cuento en el vídeo, yo no podía quitarle los zapatos cuando estaba dormido. Si se los quitaba, se despertaba y ya no había manera de que volviera a dormir… Y dormía muy poco, lo cual se había convertido en un verdadero problema.
Muchas otras cosas del día a día eran igual de difíciles: comer en la mesa, bañarle, vestirle, llevarle al colegio, pasear con él, asistir a cualquier lugar público… Su comportamiento y aprendizaje escolar me tenían realmente preocupada.
Per, como decía al principio, siempre he sido afortunada. Y esto hizo que encontrara, casi por casualidad, a quien me orientó y me guió por el camino correcto para poder encontrar la ayuda que necesitaba.
En ese camino aprendí a observar a mi hijo y a mirarlo con otros ojos. A comprender qué es lo que estaba ocurriendo en el fondo, no en la superficie (en lo que yo veía que eran problemas de conducta y de aprendizaje). Empecé a intuir qué estaba ocurriendo «dentro», a poder, de alguna manera, «meterme en su piel», sentir lo que él sentía y saber, aunque fuese mínimamente, porque él reaccionaba y funcionaba como lo hacía.
Para lograr esto es necesario conocer el desarrollo infantil, ser consciente de cómo se produce y qué es importante para que se dé en las mejores de las condiciones.
Necesitamos saber qué necesita un niño o una niña para tener un comportamiento y aprendizaje sin dificultades.
El neurodesarrollo nos explica donde pueden estar los fallos que se manifiestan en en la forma de dificultades de aprendizaje de comportamiento. Para así dirigirnos a ellas, pero no desde la superficie, sino yendo a la raíz donde se generan. Con el objetivo de conocer y trabajar esos aspectos que están fallando en el desarrollo y que nos indican que los niños con dificultades no cuentan con las herramientas necesarias para vencerlas.
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