MANIPULAR EL CEREBRO con la estimulación magnética transcraneal

Redes 1: Manipular el cerebro 

En este documental, Eduardo Punset conversa con Álvaro Pascual-Leone, neurólogo del Harvard Medical School, sobre el funcionamiento de la estimulación magnética transcraneal.

Ya publiqué una entrada sobre esta nueva técnica que pretende incidir en el funcionamiento de nuestro cerebro y por tanto en nuestro comportamiento. Podéis leerlo AQUÍ.

En este vídeo vemos una demostración directa de cómo funciona esta estimulación magnética, pues Eduardo Punset se ofrece voluntario para la prueba. Él resalta el miedo que pasa durante la misma, a mí sigue quedándome esta sensación también cuando pienso en ello.

Los expertos afirman que se trata de una técnica “no invasiva” porque no requiere de cirugía, pero aún así, la idea de estimular el cerebro directamente mediante descargas electromagnéticas impresiona bastante. Como ya decía en mi anterior entrada, supongo que el miedo pueda ser debido al desconocimiento sobre esta técnica, quisiera pensar que las descargas son suaves y no podrán actuar dañando el cerebro en lugar de ayudarlo a funcionar mejor…

Existe una gran esperanza, como es lógico, en este nuevo método para la curación de muchos síndromes como el déficit de atención con hiperactividad o el autismo.
Yo sigo opinando que deberían dedicarse más tiempo y recursos a la investigación de medios naturales de estimulación cerebral a través de estímulos sensoriales y el movimiento, que aunque se trate de medios más costosos en tiempo y esfuerzo, parecen mucho más inocuos en cuanto a posibles riesgos en su práctica.

Con el tiempo sabremos de los verdaderos resultados de esta nueva técnica de estimulación magnética transcraneal. Esperemos que se convierta en la revolucionaria técnica que, en el futuro, acabará con las enfermedades mentales, los problemas de conducta y con los límites de nuestra inteligencia tal como explica este documental.

 

EMT. ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL

Estimulación Magnética Transcraneal

Desde el pasado mes de marzo, y debido a la celebración del X Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicobiología Infantil, organizado por el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (Invanep), estamos leyendo constantemente noticias sobre una nueva técnica aplicable al trastorno por déficit de atención con hiperactividad y a otras patologías del neurodesarrollo infantil. Se trata de la “estimulación magnética transcraneal” (EMT).

 

Cito textualmente una noticia sobre este tema en DiarioMédico.com:

La estimulación magnética transcraneal se suma a las herramientas terapéuticas de importantes enfermedades neuropediátricas como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el autismo y la epilepsia.

La aplicación de la estimulación magnética transcraneal (EMT), que ya ha dado buenos resultados en trastornos psiquiátricos, síndromes de dolor y rehabilitación, también puede consolidarse en el tratamiento de enfermedades neuropediátricas, aunque los estudios aún están en fases más o menos iniciales.

Álvaro Pascual Leone, catedrático de la Universidad de Harvard, en Boston, ha destacado que la EMT, una técnica de estimulación cerebral no invasiva, “emplea la inducción de electricidad para cambiar y modular la forma de funcionar de áreas o redes neuronales del cerebro”.

Con ella se puede aumentar las áreas que tienen baja actividad, como ocurre en algunas de los niños autistas, que presentan dificultades en el desarrollo del lenguaje o en los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y con dificultad para el aprendizaje; pero también se puede emplear para reducir la actividad en aquellas células y neuronas cuando están sobreactivadas, como ocurre en los focos de epilepsia. En su opinión, el reto desde el punto de vista clínico “no es activar la capacidad de cambio del cerebro, sino guiarlo para que los cambios que se produzcan sean en beneficio del paciente. A diferencia de lo que ocurre con los fármacos, el EMT es un tratamiento muy dirigido, ya que la técnica se guía a través de un neuronavegador de alta precisión”.

Pascual Leone ha asegurado que la EMT, que no requiere hospitalización, es aplicable siempre que “seamos capaces de detectar e identificar los circuitos cerebrales alterados. Dependiendo de la patología, son necesarias entre 10 y 20 sesiones de EMT, de 20-30 minutos de duración cada una”.

En ocasiones, también se realizan sesiones de mantenimiento.

Además, ha señado que la técnica es segura “siempre y cuando se realice correctamente y se confirmen el punto y los patrones de estimulación”.

Sin duda alguna, todos los avances de la medicina encaminados a paliar los trastornos neuropediátricos son una muy buena noticia. Hemos de celebrar que se inviertan medios y esfuerzo humano y tecnológico en buscar soluciones a estos problemas.

Es lógico que se busque estimular el cerebro puesto que estas patologías se hayan precisamente ahí.

Pero no puedo evitar la siguiente reflexión: ¿acaso no es esto lo que llevan décadas realizando los especialistas en terapias de estimulación y reorganización cerebral tales como Doman, Padovan, la Integración Sensorial, la TMR o incluso la reeducación auditiva de Berard y Tomatis y la reeducación optométrica?

Estas terapias estimulan determinadas zonas cerebrales que controlan e inciden en la atención, las emociones, los movimientos, la respuesta ocular o el procesamiento de la información auditiva entre otras funciones…

El doctor Pascual Leone define la EMT como una técnica de estimulación cerebral “no invasiva”. No tengo razones ni conocimientos suficientes para dudar de sus palabras, pero la idea de realizar descargas mangnéticas a través del cráneo del niño me parece bastante más invasivo que la realización de cualquiera de las terapias que he mencionado anteriormente. Reconozco que este “miedo” que me da solo de pensarlo se deba seguramente a mi desconocimiento sobre la técnica y de sus posibles efectos secundarios y no deseados. Nadie habla de éstos, por cierto… ¿Será que no existen? Quisiera pensar que es así…

Me alegro sinceramente de que se esté investigando en esta línea y se aporte esta nueva esperanza a padres de niños con TDA-H, autismo, epilepsia, etc… Lo que no acabo de comprender es la razón por la cual el sistema sanitario invierte tanto en técnicas que proyectan directamente descargas en el cerebro de nuestros hijos o en suministrarles drogas potentes… y sin embargo no invierte ni estudia la eficacia de terapias inocuas que también estimulan el cerebro y están resultando beneficiosas a tantos niños desde hace tantos años.

A la vista de la información que tenemos, hay varias maneras de estimular las zonas cerebrales inmaduras en nuestros hijos que provocan muchos de sus problemas: una de ellas es la forma en la que la naturaleza estimula y desarrolla el cerebro, esto es por medio del movimiento, de los sonidos, del tacto, etc… La otra manera es a través de la “inducción de electricidad” con la EMT… Posiblemente esta última opción sea más efectiva que la primera, ojalá… y ojalá lo podamos comprobar pronto. Pero yo francamente, como madre, de momento me quedo con la primera opción…

Puedes ver este vídeo del programa de Redes sobre esta técnica: MANIPULAR EL CEREBRO CON LA ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL

PLASTICIDAD NEURONAL, LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN TEMPRANA

Plasticidad neuronal

El artículo que publico a continuación forma parte de la REVISTA DE NEUROLOGÍA de 2004. Me interesa pues demuestra científicamente y desde el punto de vista de la neurología más concretamente, la importancia vital de la atención temprana (entendida como estimulación intensiva de niños con problemas de desarrollo, no debemos confundirla con la estimulación temprana de niños sanos).
 
Los métodos de desarrollo cerebral como Doman o Filadelfia, Padovan, la Integración Sensorial, la reeducación auditiva de los métodos Berard y Tomatis, la reeducación ocular por optometristas comportamentales, o la TMR (terapia de movimiento rítmico), buscan estimular el cerebro a través de diferentes ejercicios motores, vestibulares, de estimulación táctil o auditiva para hacer que el sistema nervioso madure y se acerque así, en niños con dificultades, a lo que sería su estado de madurez ideal acorde a la edad del niño. Buscan paliar lesiones y salvar retrasos…
 
Ninguna de estas terapias está aceptada hoy por la medicina, ni está científicamente avalada. Existe además un gran descrédito hacia las mismas por parte de los profesionales de la medicina. Pero leyendo este artículo, del cual publico solamente la introducción, vemos que todas estas terapias alternativas o “pseudocientíficas” como se tiende a denominarlas, buscan exactamente lo mismo que la atención temprana, y que los métodos utilizados para lograr los mismos objetivos son parecidos o similares…
 
Entonces yo me pregunto: ¿por qué tanta discusión sobre el método a utilizar? ¿Por qué tanto descrédito y tanta crítica de unos hacia otros? ¿Hasta cuando van a seguir confundiendo a los padres desaconsejando terapias que pueden ser beneficiosas? ¿Cómo puede alguien desaconsejar algo que no conoce siquiera? ¿Hasta cuándo seguirán siendo terapias desconocidas y no aceptadas?
 
Sólo quien conoce algo puede hablar de ello… Y yo dejo paso a los neurólogos para que os hablen de la plasticidad neuronal y de la función de la atención temprana en la madurez del sistema nervioso y de cómo así pueden evitarse muchos problemas futuros en los niños con necesidades especiales en su desarrollo. Espero os parezca interesante…
 
 
INTRODUCCIÓN: ENTENDIENDO LA ATENCIÓN
PRECOZ EN NIÑOS CON NECESIDADES ESPECIALES
 

La atención temprana es un término general que describe los programas de intervención terapéutica y educativa, a distintos niveles, dirigidos a niños de 0 a 6 años con problemas en su desarrollo, sus familias y entorno, destinados a prevenir o minimizar las posibles alteraciones o deficiencias ya existentes.

Surge en sus orígenes de la evidencia de que, a través de la generación de un ambiente rico en estímulos de diverso tipo, podemos intervenir positivamente en la adquisición de funciones o capacidades que se han visto mermadas por problemas acaecidos a lo largo del desarrollo o en problemas surgidos a lo largo de la maduración de las mismas.

Desde la neurología, el Dr. Katona (Instituto Pediátrico de Budapest) fundamenta lo que denomina ‘neurohabilitación’ o ‘rehabilitación temprana’ en la plasticidad del cerebro en los primeros meses de vida, en base a la activación y aprovechamiento funcional de todas las estructuras del sistema nervioso central (SNC), que conserven su funcionalidad normal e incluso de aquellas que presentan funciones incompletas en relación con el daño cerebral.

Los estímulos a utilizar (input) son diversos, y en la generación de las respuestas (output) se consigue establecer o reforzar circuitos neuronales que facilitan la adquisición de funciones cerebrales dificultadas por diversas lesiones o problemas. Las lesiones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial procedente del ambiente pueden afectar la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal en estadios precoces es decisivo para optimizar el desarrollo posterior.

Así, la eficacia de los programas de atención temprana se basa, por una parte, en la precocidad de la intervención, y por otra, en la consecución de un diagnóstico precoz de los problemas o patologías que van a derivar en patología de neurodesarrollo posterior, y cuya presencia define las poblaciones de riesgo subsidiarias de aplicación de programas de atención temprana.

El diagnóstico precoz permite iniciar un trabajo de forma temprana y por tanto más eficaz, puesto que la capacidad de asimilar e integrar nuevas experiencias es mucho mayor en etapas precoces del desarrollo, gracias a la posibilidad de aumentar las interconexiones neuronales, en respuesta a ambientes enriquecidos con estímulos debidamente programados.

Por ello, la aplicación de los programas de trabajo con el niño de riesgo no es arbitraria, sino que cumple dos condiciones: es sistemática, en cuanto a la adecuación del programa a su edad de desarrollo y a las expectativas reales que determinemos para cada niño en particular, y es secuencial, puesto que cada etapa superada es punto de apoyo necesario para iniciar la siguiente.

Los mecanismos por los cuales la intervención temprana ejerce su efecto, y las orientaciones teóricas que sustentan su aplicación práctica, han venido clarificándose a través de las neurociencias y son recogidas por lo que se denomina ‘neurología evolutiva’.

Su comprensión pasa por conocer la anatomía funcional del cerebro, su organización, la relación entre las diversas áreas y niveles, y la naturaleza intrínseca de las respuestas generadas y cómo éstas, siguiendo un programa de trabajo y estimulación secuencial, son capaces de establecer cambios estables en la organización cerebral que permiten la adquisición de funciones no desarrolladas o la maduración de las mismas.

En los últimos años, las líneas experimentales de las neurociencias, tanto en animales como en humanos, se han encaminado a desvelar los mecanismos por los cuales el cerebro se va construyendo en un continuo en el tiempo, acomodándose a las diferentes etapas de desarrollo, permitiendo el aprendizaje y la recuperación funcional tras lesiones de distinta naturaleza.

El análisis de todos estos mecanismos de neuroplasticidad y restauración funcional como base neurobiológica que apoya y justifica la intervención temprana, constituye el objetivo del presente tema. Se ha demostrado ampliamente la eficacia de la intervención temprana en niños con necesidades especiales en diversos ámbitos: motor, lingüístico, cognitivo, sensorial…

En general, y básicamente, los mecanismos responsables de los fenómenos plásticos para las diferentes funciones y en las distintas áreas del córtex motor, somestésico y las redes relacionadas con la cognición y el lenguaje, son los mismos. Sin embargo, existen investigaciones al respecto que inducen a pensar que el fenómeno de plasticidad neuronal y reorganización funcional es mucho más complejo y muestra particularidades según el área y función interesada.

Para más información: “Plasticidad cerebral en el niño”

DE NUESTROS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DEPENDE EL RESTO

“Cada día la velocidad de crecimiento es inferior a aquella del día precedente. Entre la edad de siete a ocho años, el cerebro de un niño crecerá lo mismo que lo hará entre los ocho y los ochenta años. En los pirmeros seis años, el niño aprende más de lo que aprenderá el resto de su vida.” Glenn Doman.

Desarrollo neuronalEn este gráfico puede apreciarse el desarrollo de las conexiones neuronales al nacer y a las edades de 6 y 14 años. Estas conexiones proliferan de forma vertiginosa en el cerebro del bebé en sus primeros meses de vida. Durante la primera década, el niño tendrá el doble de conexiones neuronales que un adulto.

El desarrollo de los niños no depende de su genética, sino que es un reflejo de la calidad de su ambiente.

Lo que sigue lo he tomado del libro “Children of dreams, children of hope” de Raymundo Veras, discípulo de Glenn Doman y fundador de los Institutos Veras.

Veras asegura que un niño de cinco años puede aprender más rápidamente que uno de seis, y por lo mismo, un niño de cuatro lo hace más rápidamente que uno de cinco y el de un año lo hace más que los demás debido al crecimiento temprano del cerebro.

Observando el crecimiento cerebral, el niño a los cinco años ha aprendido ya el 80% de todo lo que aprenderá jamás.

Resalta cómo los niños pequeños tienen la capacidad de ser “genios lingüísticos” que adquieren tres o más lenguas con la misma facilidad con la que aprenden su lengua materna.

Veras se lamenta de que la mayoría de los niños de un año reciben una estimulación muy pobre. Los adultos estimulan sus cerebros solamente cuando les conviene dentro de sus planes personales…

Bebé en su parquecito

“Lo tienen en una jaula – llamada “parque” – una prisión de privaciones estructuradas, y lo rodean de ejemplares absurdamente estúpidos. Repiten por él las cosas más estúpidas: que el niño tiene que trabajar para aprender; tiene literalmente que sacar por la fuerza la información de sus padres. Es algo muy triste y algo de locura monumental … No es culpa de los padres, no saben hacerlo mejor. No tienen ninguna intención de mantener ignorantes a sus niños. Les ha sido enseñado a dar los mejores juguetes a sus hijos y aburrirles con repeticiones estúpidas. ¡Es una gran tristeza, una tragedia!”

El desarrollo de los niños no depende de su genética, sino que es un reflejo de la calidad de su ambiente.

He dicho que mejorando el ambiente de un niño, su desarrollo probablemente se acelerará. Esto es lo que he dicho.
No he dicho, por el contrario, y lo repito, que los niños deberían ir al colegio antes.
No he dicho que el niño debiera ser presionado con el aprendizaje.
No he dicho que debierais comprar una mesa y una silla para la habitación de vuestro niño.
No he dicho que debierais transformar a los niños en robots áridos e insensibles.
No he dicho que debierais indoctrinar a los niños en regímenes de clase a edad precoz.”

“He dicho que los niños pequeños tienen una tremenda capacidad de aprender y que pueden aprender casi sin esfuerzo.
He dicho que los niños pueden aprender mucho más si alguien encuentra tiempo para mostrarles las cosas excitantes que les rodean.
He dicho que los niños exploran cualquier ambiente. Si el ambiente es excitante y rico en información, existen muchísimas posibilidades de que el niño se convierta en un individuo excitante y rico en información.
He dicho que si el ambiente es aburrido y falto de información, existen muchas posibilidades de que el niño crezca aburrido y privado de información.”

“MITOS Y ERRORES SOBRE LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA”