desarrollo infantil archivos - Página 25 de 27 - ROSINA URIARTE

MUDEZ SELECTIVA: ¡EL SILENCIO NO ESCOGIDO!

Mudez selectivaEste artículo está basado en la información contenida en el libro «Reflejos, aprendizaje y comportamiento» de Sally Goddard.

El término «mudez selectiva» que antes se denominaba «mudez optativa» supone un rechazo voluntario a hablar en ciertas circunstancias o entornos. DSM IV (1995) da la siguiente descripción:

«El rasgo esencial de la mudez selectiva es el fracaso persistente a hablar en situaciones sociales específicas (ej. En la escuela con los compañeros) donde se espera la comunicación oral; mientras en otras situaciones se habla…
Otros rasgos asociados pueden incluir: timidez excesiva, miedo al ridículo social, aislamiento y reclusión social, poca independencia, rasgos compulsivos, rabietas u otros comportamientos de control o de oposición, especialmente en casa.»
 
Sally Goddard pone como ejemplo este caso:
 
«Carolina quería hablar mucho, pero le parecía una tarea imposible. «¿Crees que algún día hablará? Era la pregunta que les hacían con frecuencia a su madre y sus profesores, a lo que respondían «No hay ninguna razón por la que no lo haga. Tiene todo lo necesario. Cuando era pequeña hablaba».
 
A algunas personas les parecía difícil de creer. Creían que sus padres se deberían estar engañando y que la niña nunca había hablado. Pero sí que había hablado. Ella podía recordar exactamente las veces que le había dicho cosas a su mamá. «¡Mira la luna!» dijo un día, asombrada por la repentina belleza de ésta en el cielo diurno. Entonces tendría unos 6 años, perdida en su miseria, pero todavía respondía a la belleza que venía desprevenidamente de los cielos. Se podía acordar de otros momentos en los que había intentado decir cosas, pero se había sentido atrapada en la red negra de su infelicidad, incapaz de soltar una palabra. Es muy difícil de explicar cómo su miedo retenía sus cuerdas vocales. Era como si unas manos invisibles estuvieran presionando sobre la garganta estrangulándola hasta dejarla sin vida. Un lugar tan pequeño para que pasara el aire y tan poco sitio para que la fuerza misteriosa de la vida pudiera existir. Esta parte de su cuerpo parecía tan vulnerable, tan expuesta, que debería ser protegida a toda costa, incluso al precio del silencio. Parecía que estaba salvando aire para el mismísimo proceso de vida. No había aire que sobrara para el habla eventual, así pues el habla tenía que desaparecer. Nadie se daba cuenta de que este era uno de los miedos detrás del silencio, esta sensación de respiración oprimida que parecía asfixiarla y amenazaba con la extinción de la poca vida que le quedaba. Este era un sentimiento real cuando era una niña pequeña, pero no fue hasta que casi era mayor que encontró la soltura para describirlo. Lo mismo ocurrió con muchos otros sentimientos ahora que era mayor. Podía encontrar una manera de describir las cosas que le habían ocasionado grandes dudas y miedos en su pequeña mente. Ahora tenía las palabras para describir cómo había sido, por eso, sentía que era tan importante escribir un libro para explicarlo. Como su profesora le había dicho, estaba en posición de ayudar a otros. La experiencia real, hábilmente expresada, era más valiosa que una tonelada de suposiciones hechas por expertos bienintencionados. Lo más doloroso era la creencia común apoyada por los estudiantes de psiquiatría, si estaba muda no podías comprender. Pero, ¿cómo sabían que mucha gente silenciada no tenía la cabeza llena de un lenguaje expresivo maravilloso que no podían utilizar, simplemente porque nadie había encontrado la llave de su confianza?»
 

Goddard continúa en su texto dando una posible explicación de el porqué y el cómo ocurre el mutismo selectivo. Ella ha investigado en profundidad los reflejos primitivos y los efectos de éstos cuando no han madurado y no se han integrado de forma adecuada a lo largo del desarrollo del niño. Relaciona el mutismo selectivo con la presencia de dos reflejos concretamente.

El hecho de que dos de estos reflejos primitivos se mantengan activos después de los primeros meses de vida (el reflejo de parálisis por miedo (RPM) y el reflejo de Moro) pueden hacer que la persona tendrá un umbral de miedo y de estrés muy bajo. Ésta sería una persona hipersensible a nivel de los sentidos, especialmente en el tacto y la audición, pero también podría ser en lo visual, el olfato o y posiblemente también el gusto.
 
Muchas personas compensan y sobrellevan estas hipersensibilidades en muchas situaciones, pero esto será siempre a costa de que las respuestas que deberían ser reflejas e instintivas se hagan de forma absolutamente consciente (generadas desde el córtex), lo cual produce un gran cansancio.
 
En situaciones en las cuales la persona se sienta más segura y confiada el control consciente superará las dificultades y las respuestas y reacciones serán racionales y efectivas.
 
Sin embargo, en las situaciones en las cuales exista mayor inseguridad y se active el reflejo de Moro, habrá una respuesta instintiva (no racional) y exagerada. En los momentos en los que los reflejos de miedo paralizador o de retirada sean protagonistas, a la persona le resultará imposible responder. Así explica Goddard cómo la mudez optativa/selectiva puede ser el resultado de esto último.
 
 

«REFLEJOS PRIMITIVOS NO INTEGRADOS»

PLASTICIDAD NEURONAL, LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN TEMPRANA

Plasticidad neuronal

El artículo que publico a continuación forma parte de la REVISTA DE NEUROLOGÍA de 2004. Me interesa pues demuestra científicamente y desde el punto de vista de la neurología más concretamente, la importancia vital de la atención temprana (entendida como estimulación intensiva de niños con problemas de desarrollo, no debemos confundirla con la estimulación temprana de niños sanos).
 
Los métodos de desarrollo cerebral como Doman o Filadelfia, Padovan, la Integración Sensorial, la reeducación auditiva de los métodos Berard y Tomatis, la reeducación ocular por optometristas comportamentales, o la TMR (terapia de movimiento rítmico), buscan estimular el cerebro a través de diferentes ejercicios motores, vestibulares, de estimulación táctil o auditiva para hacer que el sistema nervioso madure y se acerque así, en niños con dificultades, a lo que sería su estado de madurez ideal acorde a la edad del niño. Buscan paliar lesiones y salvar retrasos…
 
Ninguna de estas terapias está aceptada hoy por la medicina, ni está científicamente avalada. Existe además un gran descrédito hacia las mismas por parte de los profesionales de la medicina. Pero leyendo este artículo, del cual publico solamente la introducción, vemos que todas estas terapias alternativas o «pseudocientíficas» como se tiende a denominarlas, buscan exactamente lo mismo que la atención temprana, y que los métodos utilizados para lograr los mismos objetivos son parecidos o similares…
 
Entonces yo me pregunto: ¿por qué tanta discusión sobre el método a utilizar? ¿Por qué tanto descrédito y tanta crítica de unos hacia otros? ¿Hasta cuando van a seguir confundiendo a los padres desaconsejando terapias que pueden ser beneficiosas? ¿Cómo puede alguien desaconsejar algo que no conoce siquiera? ¿Hasta cuándo seguirán siendo terapias desconocidas y no aceptadas?
 
Sólo quien conoce algo puede hablar de ello… Y yo dejo paso a los neurólogos para que os hablen de la plasticidad neuronal y de la función de la atención temprana en la madurez del sistema nervioso y de cómo así pueden evitarse muchos problemas futuros en los niños con necesidades especiales en su desarrollo. Espero os parezca interesante…
 
 
INTRODUCCIÓN: ENTENDIENDO LA ATENCIÓN
PRECOZ EN NIÑOS CON NECESIDADES ESPECIALES
 

La atención temprana es un término general que describe los programas de intervención terapéutica y educativa, a distintos niveles, dirigidos a niños de 0 a 6 años con problemas en su desarrollo, sus familias y entorno, destinados a prevenir o minimizar las posibles alteraciones o deficiencias ya existentes.

Surge en sus orígenes de la evidencia de que, a través de la generación de un ambiente rico en estímulos de diverso tipo, podemos intervenir positivamente en la adquisición de funciones o capacidades que se han visto mermadas por problemas acaecidos a lo largo del desarrollo o en problemas surgidos a lo largo de la maduración de las mismas.

Desde la neurología, el Dr. Katona (Instituto Pediátrico de Budapest) fundamenta lo que denomina ‘neurohabilitación’ o ‘rehabilitación temprana’ en la plasticidad del cerebro en los primeros meses de vida, en base a la activación y aprovechamiento funcional de todas las estructuras del sistema nervioso central (SNC), que conserven su funcionalidad normal e incluso de aquellas que presentan funciones incompletas en relación con el daño cerebral.

Los estímulos a utilizar (input) son diversos, y en la generación de las respuestas (output) se consigue establecer o reforzar circuitos neuronales que facilitan la adquisición de funciones cerebrales dificultadas por diversas lesiones o problemas. Las lesiones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial procedente del ambiente pueden afectar la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal en estadios precoces es decisivo para optimizar el desarrollo posterior.

Así, la eficacia de los programas de atención temprana se basa, por una parte, en la precocidad de la intervención, y por otra, en la consecución de un diagnóstico precoz de los problemas o patologías que van a derivar en patología de neurodesarrollo posterior, y cuya presencia define las poblaciones de riesgo subsidiarias de aplicación de programas de atención temprana.

El diagnóstico precoz permite iniciar un trabajo de forma temprana y por tanto más eficaz, puesto que la capacidad de asimilar e integrar nuevas experiencias es mucho mayor en etapas precoces del desarrollo, gracias a la posibilidad de aumentar las interconexiones neuronales, en respuesta a ambientes enriquecidos con estímulos debidamente programados.

Por ello, la aplicación de los programas de trabajo con el niño de riesgo no es arbitraria, sino que cumple dos condiciones: es sistemática, en cuanto a la adecuación del programa a su edad de desarrollo y a las expectativas reales que determinemos para cada niño en particular, y es secuencial, puesto que cada etapa superada es punto de apoyo necesario para iniciar la siguiente.

Los mecanismos por los cuales la intervención temprana ejerce su efecto, y las orientaciones teóricas que sustentan su aplicación práctica, han venido clarificándose a través de las neurociencias y son recogidas por lo que se denomina ‘neurología evolutiva’.

Su comprensión pasa por conocer la anatomía funcional del cerebro, su organización, la relación entre las diversas áreas y niveles, y la naturaleza intrínseca de las respuestas generadas y cómo éstas, siguiendo un programa de trabajo y estimulación secuencial, son capaces de establecer cambios estables en la organización cerebral que permiten la adquisición de funciones no desarrolladas o la maduración de las mismas.

En los últimos años, las líneas experimentales de las neurociencias, tanto en animales como en humanos, se han encaminado a desvelar los mecanismos por los cuales el cerebro se va construyendo en un continuo en el tiempo, acomodándose a las diferentes etapas de desarrollo, permitiendo el aprendizaje y la recuperación funcional tras lesiones de distinta naturaleza.

El análisis de todos estos mecanismos de neuroplasticidad y restauración funcional como base neurobiológica que apoya y justifica la intervención temprana, constituye el objetivo del presente tema. Se ha demostrado ampliamente la eficacia de la intervención temprana en niños con necesidades especiales en diversos ámbitos: motor, lingüístico, cognitivo, sensorial…

En general, y básicamente, los mecanismos responsables de los fenómenos plásticos para las diferentes funciones y en las distintas áreas del córtex motor, somestésico y las redes relacionadas con la cognición y el lenguaje, son los mismos. Sin embargo, existen investigaciones al respecto que inducen a pensar que el fenómeno de plasticidad neuronal y reorganización funcional es mucho más complejo y muestra particularidades según el área y función interesada.

Para más información: «Plasticidad cerebral en el niño»

EL 95% DE LOS NIÑOS QUE NO GATEAN TIENEN PROBLEMAS DE LECTOESCRITURA

Bebé gatea

El gateo es la clave de operaciones cerebrales muy sofisticadas como la lectura y la escritura y ofrece una gran oportunidad para sentar las bases del proceso de lateralización (determinación de la dominancia manual, ocular, auditiva y podal).
 
Además, muchos problemas de fracaso escolar tienen su origen en dificultades visuales de convergencia, focalización y visión estereoscópica que unas buenas dosis de arrastre y gateo pueden ayudar a corregir.
 
El gateo en edades más mayores, puede ser un buen ejercicio corrector cuando ya han aparecido problemas de fracaso escolar, mala lateralización, lesión cerebral, dislexias, etc.
 
G. DOMAN: «Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo.»
 
M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura.»
 
La importancia del gateo va mucho más allá de una simple mejora en la movilidad del bebé. Su conexión con el desarrollo físico e intelectual del pequeño lo convierten en un factor clave que implicará y marcará el desarrollo de sus aprendizajes escolares y extraescolares, entre otras muchas cosas.
 

«CÓMO LEE EL CEREBRO»

EL 90% DE LOS NIÑOS ESTRÁBICOS NO HA GATEADO

Bebé gatea

Diferentes especialistas insisten en la importancia de que el bebé pase por todas las etapas motrices del primer año de vida para un buen desarrollo visual y también motor. Son etapas como el reptado y el gateo, previas a que el niño se ponga de pie para caminar.
Estos especialistas resaltan especialmente la etapa del gateo ya que su supresión podría llevar a un retraso en el desarrollo, principalmente en el área visual.
Las estadísticas reflejan que el 90% de los niños estrábicos no ha gateado. Es así dado que el gateo supone una de las etapas más importantes para el desarrollo de la visión en el ser humano. 
Para el bebé es el momento en el que enfoca sus dos ojos en el suelo a una corta distancia (a la distancia de lectura) y es ahí donde aprende a orientarlos hacia un mismo punto.
En realidad, el gateo incide en otras muchas funciones visuales que serán después necesarias para que el niño pueda aprender en la escuela sin dificultades.
Más información en

INTEGRACIÓN SENSORIAL. BIBLIOGRAFÍA EN CASTELLANO

"La integración sensorial en los niños"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS. DESAFÍOS SENSORIALES OCULTOS.

Aurora: A. Jean Ayres. Esta edición ha sido revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network
Ediciones TEA
«A. Jean Ayres ha sido una figura revolucionaria para todos los que somos padres o trabajamos con niños con necesidades especiales. Gracias a ella hemos mejorado nuestra comprensión de los desórdenes de la integración sensorial que padecen muchos de nuestros niños. Éste es un manual fundamental que todos los padres deberían conocer». T. Berry Brazelton, Doctor en Medicina y Profesor emérito de Pediatría de la Esuela de Medicina de Harvard, EE.UU.
«Después de 25 años, la voz de la doctora Ayres sigue siendo la que expone con mayor elocuencia el cuerpo de conocimientos a que ella misma dio origen. Este libro, con un formato modificado y con nuevas informaciones suminstradas por quienes trabajaron directamente con ella, es una obra esencial para cuantos buscan introducirse en el campo de la integración sensorial.» Lynn A. Balzer-Martin. Chevy Chase, Maryland.
«Esta obra ofrece a los padres y a los profesionales una visión sobre el mundo de los niños con déficit de integración sensorial. Es una obra excelente que permite aprender lo que es la integración sensorial…, de fácil comprensión, con ideas específicas y ejemplos ilustrativos.» Susan B. Young. Universidad de Belmont.
«Una obra imprescindible para padres, educadores y profesionales deseosos de comprender en qué consisten las disfunciones de la integración sensorial. Las bases toóricas y las intervenciones sobre la integración sneorial siguen evolucionando, por lo que La Integración Sensorial y los Niños combina las raíces teóricas (a la vez arte y ciencia) con las tendencias actuales de la investigación y la práctica clínica». Diana A. Henry
«Este libro presenta una imagen clara sobre los problemas de procesamiento en los niños y enseña a los terapeutas a desarrollar estrategias para corregir los problemas derivados tanto de la integracion sensorial como del desarrollo neuromotor. Es un auténtico regalo que beneficiará al conjunto de los niños sometidos a tratamientos terapéuticos». Regi Boehme, Imagine Therapies-Boehme Workshops.

«El desarrollo de la ciencia es en ocasiones un terreno reservado a los profesores universitarios hasta que algún profesional valiente se atreve a usar el lenguaje cotidiano para hacer que los conocimientos sean accesibles a los que conviven diariamente con esos conceptos y sólo necesitan una voz que les dé sentido. Esta obra ha sido desde hace muchos años un faro que nos ha guiado y espero que seguirá alumbrando el camino en beneficio de los niños, sus familias y los profesionales.» Winnie Dunn, Universidad de Kansas

"Tengo duendes en las piernas"
TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS. Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la Teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille
Ediciones Nobel

Extracto de la Ficha técnica del libro

Existen muchos niños tildados de desobedientes, traviesos, inquietos o malos estudiantes que no son totalmente responsables de su actitud, ya que hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo es, en muchos casos, un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también llamado disfunción de la integración sensorial.

Dicho trastorno afecta a la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo y puede ser la causa de que sencillas actividades, como comer, dormir, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio, se conviertan en auténticos obstáculos.

Este libro nos ilustra, a través de varios casos típicos, sobre cómo un TPS afecta negativamente a muchos niños y sobre cómo encontrar soluciones a esos problemas sensoriales. Nos da a conocer el modo en que la Teoría de la integración sensorial explica por qué determinadas situaciones o ciertas actividades son tremendamente desagradables para unos niños y muy divertidas para otros, y viceversa.

Uno de los apartados más llamativos del libro es el que analiza cómo eran de niños, en lo que a integración sensorial se refiere, algunos ídolos infantiles del deporte actual, como Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal.

"Problemas de aprendizaje en la infancia"
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE EN LA INFANCIA. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille

Ediciones Nobel
La teoría de la integración sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, descoordinación motriz y mala inserción escolar, que tantos quebraderos de cabeza suponen a padres y maestros, además de las graves trabas que acarrean a los principales afectados, los niños.
Pese a ser una especialidad de la Terapia Ocupacional aplicada con notables resultados desde hace décadas en centros sanitarios y de rehabilitación de Norteamérica para el tratamiento de dichos problemas infantiles, la teoría de la integración sensorial resulta aún bastante desconocida – cuando no desconocida totalmente- tanto en España como en otros muchos países de la Unión Europea. Del mismo modo que, frente a la multitud de libros existentes sobre el tema en inglés, francés y otros idiomas, en español no existe bibliografía al respecto.
El presente libro trata de paliar, en lo posible, ambas carencias. Para ello, explica en un estilo llano y absolutamente divulgativo las entrañas de la teoría de la integración sensorial, en claros apartados; de modo que sirve tanto de guía para los profesionales como de fuente de información para los padres, a fin de que comprendan y ayuden lo mejor posible a los niños en sus problemas de aprendizaje, descoordinación motriz y comportamiento.

"La integración sensorial y el niño"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL NIÑO

Autora: A. Jean Ayres
Ediciones Trillas
Los niños que presentan problemas de conducta (tales como hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, dificultad para relacionarse) o retraso en el desarrollo de algunas actividades motoras e intelectuales (como el caminar o el hablar) pocas veces son comprendidos por sus padres y profesores, los cuales -al ignorar que puede tratarse de una disfunción de origen neural- exigen a los pequeños un mayor esfuerzo o los castigan.
Todos los niños nacen con la capacidad de organizar la información que captan a través de sus sentidos y transformarla en experiencias que determinen su relación con el mundo inmediato, pero en algunos casos hay disfunciones en el proceso de integración sensorial: las palabras y las ideas son insuficientes para que el cerebro organice eficazmente los estímulos que percibe; sólo mediante la aplicación de terapias ocupacionales o físicas y con la comprensión de los padres, el niño tendrá la posibilidad de corregir estas fallas y llevar una vida normal.
En este libro encontrará abundante información para detectar problemas de integración sensorial, determinar la severidad de éstos, entender cómo funciona la terapia y una guía para el cuidado del niño en el hogar.
(Los textos de los dos últimos libros pertenecen a la contraportada correspondiente).

LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Bits de inteligencia en la Estimulación Temprana

La Estimulación Temprana es un conjunto de juegos, ejercicios físicos y actividades que realizamos lúdica y atractivamente, de forma repetitiva y rápida.

El objetivo es el desarrollo completo del niño y de sus capacidades, haciéndole más confiado, sano y feliz. Para ello ha de aprovecharse el momento en el que el niño tiene una mayor plasticidad y crecimiento cerebral, el momento en el que se adquieren las destrezas y habilidades que le acompañarán toda la vida. Coincide además con el momento en el que el niño tiene mayores ganas de aprender y de llevar a cabo cualquier actividad que los adultos le propongamos con la condición de nuestra compañía y atención.
 
Es precisamente por la edad del niño que la estimulación se llama «temprana». Actualmente se tiende a evitar el término «precoz» pues puede inducir a un error en el concepto de la misma, llevando a creer que se pretende que el niño llegue a realizar cosas antes de tiempo o para las cuales pueda no estar aún preparado. Contrariamente a este concepto falso, la estimulación temprana tiene siempre en cuenta el momento y la etapa evolutiva en la que se encuentra el niño, con el fin de aprovecharla al máximo y hacer que el desarrollo en la misma sea el adecuado.
 
Otro error frecuente es confundir la estimulación temprana con la «atención temprana» o viceversa. La atención temprana está enfocada al tratamiento de niños con deficiencias o minusvalías y por lo tanto, lleva a cabo acciones dirigidas a la solución o mejoría de los problemas concretos de cada niño. La estimulación temprana, sin embargo, contempla el desarrollo del potencial completo de todos los niños sin excepción. Por supuesto, que en el caso de aplicarse a niños con deficiencias, deberá estar más enfocada en las mismas además de pretender el desarrollo global del pequeño.
 
Para comprender su concepto y sus objetivos, no hay nada mejor que conocer cómo nació la estimulación temprana. Fue hace ya varias décadas, en Filadelfia, donde Glenn Doman y su equipo llevaban años tratando a niños paralíticos cerebrales en los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano. Doman, fisioterapeuta de profesión, se dio cuenta de que masajeando piernas y brazos no lograría sanar a los niños con el cerebro lesionado. Con el tiempo y tras mucha investigación llegó a la conclusión de que había que imitar de alguna manera a la naturaleza en el desarrollo del cerebro. Así que empezaron a realizar con los niños cerebrolesos los movimientos que realizaba el bebé de forma natural en su desarrollo, sólo que lo hacían de forma mucho más intensiva, más repetitiva y constante.
 
Obtuvieron así muchos éxitos al conseguir que estos niños fuesen más autónomos, algunos llegaban a desplazarse arrastrándose, otros a gatear e incluso los había que llegaban a andar. Tras lograr estos objetivos en la movilidad se propusieron metas cada vez más exigentes como enseñar a los niños paralíticos cerebrales hablar, a leer o conocimientos enciclopédicos y matemáticas… Muchos niños paralíticos cerebrales aprendían a hablar, incluso en varios idiomas y leían con más facilidad que niños completamente sanos. Los resultados que obtuvieron fueron tan asombrosos que no tardaron en llegar a la pregunta que daría lugar al nacimiento de la estimulación temprana: «Si somos capaces de lograr todo esto con niños con el cerebro lesionado… ¿Qué no lograríamos con los niños no lesionados?» Así fue como comenzaron a aplicarse las mismas técnicas a todos los niños.
 
A pesar de que se han realizado algunos estudios, los resultados no son aún concluyentes sobre los efectos de la estimulación temprana a largo plazo. Por supuesto, no existe la posibilidad de analizar los cerebros de los pequeños que han sido estimulados y compararlos a los que no han recibido esa estimulación, al igual que tampoco podemos volver atrás en el tiempo para comprobar qué hubiera sido del niño si no lo hubiésemos estimulado. Pero sí que existen experimentos con animales en los que se ha observado que los estimulados desde el nacimiento tenían después capacidades y habilidades mayores a los que no fueron estimulados. También se ha podido ver un mayor desarrollo en la masa cerebral y en las conexiones neuronales de estos animales.
 
El cerebro del bebé nace con una cantidad inmensa de células cerebrales, son las neuronas, esperando comunicarse entre sí y formar una intrincada red de conexiones entre unas y otras. Será este complicado entramado cerebral el que le permita realizar todas sus acciones y aprendizajes futuros, desde las habilidades más simples como respirar hasta las más complejas del ser humano como son la lectoescritura o el cálculo matemático, relacionarnos y controlar nuestro comportamiento y nuestras emociones. Podemos decir que nuestro cerebro lo es todo: nuestra forma de actuar, de movernos, de hablar, de aprender, de relacionarnos…
 
Pero estas conexiones neuronales no se dan por sí solas… El cerebro no se desarrolla gracias a un programa establecido por la naturaleza o por nuestros genes… El cerebro se desarrolla únicamente si lo usamos… Las neuronas solamente formarán circuitos y redes neuronales si son usadas y estimuladas de forma adecuada, con la frecuencia, la intensidad y la duración necesarias. Las que no se utilicen de esta manera, morirán y no podrán recuperarse. Suele decirse que nuestro cerebro se rige por un principio: «úsalo o piérdelo para siempre».
 
Así podemos afirmar que una de las principales metas de la estimulación temprana es la creación de nuevas conexiones y circuitos neuronales. De esta forma dotaremos al niño de unas herramientas que le serán útiles durante toda su vida. Para la adquisición de estas habilidades y capacidades hay un momento preciso y limitado, al igual que existe un momento para aprender a hablar u otro para aprender a caminar…
 
Es lo que los expertos denominan «la ventana de oportunidad», una ventana que se abre en el momento del nacimiento y va cerrándose conforme nos vamos alejando de ese momento establecido por la naturaleza para acceder a estas habilidades. El período de máximo desarrollo neuronal llega hasta los tres años de vida del niño, a partir de esta edad decrece paulatinamente hasta los seis años, cuando el cerebro pesa ya el 80 ó 90% del peso del cerebro adulto y los mecanismos de aprendizaje serán los que prevalezcan ya en el futuro.
 
El potencial con el que nace un niño es enorme… la capacidad que llegue a desarrollar depende de sus experiencias en estos primeros seis años de vida. Por lo tanto, la estimulación de estos tempranos años juega un papel determinante en las capacidades que pueda llegar a desarrollar una persona.
 
Otro de los objetivos de la estimulación temprana es acercar al niño a intereses alejados de su entorno. Esto quiere decir que el niño tendrá la oportunidad de conocer cosas nuevas con las que no tiene contacto de forma habitual. Así podremos introducir al niño en el mundo de las ciencias, el arte, la naturaleza, la matemática, la música o un segundo idioma… De esta forma se pretende sacar partido al momento en el que la curiosidad infantil no tiene límites, creando en el niño intereses que pueda disfrutar toda su vida.
 
Uniendo el propósito de la conexión neuronal y el desarrollo de nuevas habilidades junto con la creación de intereses y el mantenimiento de la curiosidad, nos llevará a otro de los principales objetivos de la estimulación temprana a medio o largo plazo: evitar el fracaso escolar.
 
Los métodos utilizados son muy variados en cuanto al material y la forma de llevar la estimulación a cabo. Por un lado se realizan ejercicios físicos enfocados en el desarrollo del niño mediante movimientos que realiza el bebé de forma natural en su propio desarrollo: gatear o rodar hacia un lado y hacia el otro, por ejemplo. En la estimulación táctil se realizan masajes y efectos sobre la piel del niño, y para la estimulación vestibular se utilizan columpios y aparatos que hacen que el cuerpo del niño se mueva en diversas direcciones y posturas.
 
Para que la estimulación sea más efectiva, es muy importante utilizar la mayor cantidad de sentidos posibles, por ello se dice que debe ser multisensorial.
 
El material que se utiliza principal y más frecuentemente en la estimulación temprana es audiovisual. Éste lo componen imágenes claras y atractivas: fotografías y dibujos (los bits de inteligencia) y palabras escritas. En cuanto a la información auditiva, se trabaja con palabras en varios idiomas y con música. Y siempre que sea posible, recurriremos a objetos reales que podamos manipular.
 
Para el buen funcionamiento de la estimulación, es vital realizar las actividades de forma rápida (así evitamos que se aburra el niño y mantenemos su atención), atractivas (utilizando el material y el tono de voz adecuado que atraiga la atención de los pequeños) y de forma repetida (esto consolida el aprendizaje y las habilidades y crea circuitos y conexiones neuronales que se conservarán toda la vida).
 
Existen aún miedos y recelos en cuanto a la estimulación temprana debidos principalmente al desconocimiento de la misma. También alguna que otra crítica, aunque ninguna seria. A Glenn Doman, padre de la estimulación temprana, se le critica porque sus programas son muy duros y «esclaviza» a los padres pues éstos deben dedicar mucho de su tiempo libre… Lo más razonable es hacer lo que se pueda, cuanto más mejor… sin embargo, más vale hacer poco y hacerlo con ilusión y ganas. Así el niño disfrutará también.
 
Una crítica frecuente consiste en afirmar que los niños deben «jugar» y nada más hasta que no sean más mayores y comiencen sus obligaciones escolares. Esto es un error. Primero: la estimulación temprana debe contemplarse siempre como un juego, y el niño la vive así… Segundo: el momento para hacer estas actividades son los primeros seis años de vida. Ya en primaria es tarde para muchas cosas… El desarrollo se completó ya en gran medida y la curiosidad y el interés indiscriminado por todo va disminuyendo de forma evidente.
 
También se tiene miedo a «sobreestimular» al niño. Quien comparte este temor no sabe que esto es sencillamente imposible… si hacemos las cosas mal se le puede aburrir, se le puede excitar, se le puede agobiar… pero si se hacen bien y el niño lo vive como un juego disfrutando de ello, no hay ningún efecto negativo, no tiene sentido pensar que pueda haberlo. Todos las consecuencias de pasar un buen rato con tu hijo enseñándole cosas nuevas y ayudándole en su desarrollo, serán siempre positivas.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-«Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Edaf
-«Cómo dar conocimientos enciclopédicos a su bebé»
Glenn Doman
Ed. Diana
-«Cómo enseñar a su bebé a ser físicamente excelente»
Glenn Doman
Ed. Diana
-«Cómo enseñar a leer a su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Edaf
-«Cómo enseñar matemáticas a su bebé»
Glenn Doman y Janet Doman
Ed. Diana
-«Hijos mejores»
Dr. Francisco Kovacs
Ed. Martínez Roca
-«El método de los bits de inteligencia»
Víctor Estalayo y Rosario Vega
Ed. Edelvives

 

 

 
Libro de Estimulación Temprana por Rosina Uriarte

EL MÉTODO PADOVAN DE FONOAUDIOLOGÍA Y REORGANIZACIÓN NEUROFUNCIONAL

El método Padovan es una terapia utilizada básicamente por logopedas que buscan solucionar problemas de lenguaje en los niños. Pero es en realidad mucho más…

Beatriz Padovan es una pedagoga y logopeda que tras conocer los postulados de Steiner, de Fay y sus seguidores Doman y Delacato entre otros, se volcó en el mundo de la neurología, estudiando e investigando todo lo relacionado con el desarrollo neurológico y funcional del niño y sus implicaciones en todos los campos, principalmente en el campo del desarrollo del lenguaje.
De esta forma llegó a la conclusión sobre la que se fundamenta el método y toda la filosofía que llega de los grandes maestros como Temple Fay: al igual que el resto de las funciones del ser humano, el lenguaje no puede desarrollarse adecuadamente si antes no ha habido una buena y adecuada organización neurológica.
La organización neurológica es un proceso natural que ocurre dentro de la evolución normal del niño. Se compone de las diferentes fases que recorre el bebé desde que nace hasta que ha completado y adquirido las funciones básicas del ser humano. Estas fases tienen un orden natural y deben mantenerse dentro de esta secuencia, es decir, que es necesario madurar cada una de las fases para poder avanzar a la siguiente sin que surjan problemas. Los bebés giran hacia ambos lados, se arrastran, gatean, se ponen de pie, caminan y comienzan a utilizar el lenguaje, para finalmente a los seis años, haberse lateralizado como diestros o zurdos y estar perfectamente preparados para leer y escribir sin dificultad.
El método Padovan trabaja los ejercicios tradicionales que provienen del método Doman de Reorganización Neurofuncional, éstos ayudan al niño en su conjunto, mejorando muchos de los problemas que padecen niños con dificultades de lenguaje, pues dichas dificultades vienen a menudo asociadas a otras y a casos de autismo, lesión cerebral, trisomía, déficit de atención con o sin hiperactividad, dislexia, etc. Estos ejercicios tratan de imitar a la naturaleza en la evolución del desarrollo del niño, por lo que se trabajan movimientos que hace el bebé de forma natural, realizándolos continuada e intensivamente para lograr vencer posibles lagunas o desajustes surgidos durante el desarrollo.
Estas actividades no son las únicas trabajadas en el método, son la base para la reorganización neurológica de todos los niños independientemente de los problemas que presenten. Además se trabajan otros ejercicios concretos para cada uno de los niños según sus necesidades.
Junto a estas actividades, Beatriz Padovan ha introducido ejercicios específicos para el desarrollo adecuado del lenguaje. En lugar de trabajar la palabra y la articulación, ella opta por comenzar a trabajar las funciones conocidas como pre-lingüísticas, es decir: la respiración, la succión, la masticación y la deglución. Ha obtenido así grandes avances en el campo de la logopedia, creando su propia reorganización neurológica para el lenguaje.
Entre las principales novedades aportadas por el método Padovan está el hecho de que los niños recorren todas las fases de desarrollo en su reorganización neurológica, a diferencia del método Doman, donde se evalúa a cada niño para determinar el estadio de desarrollo en el que se encuentra y trabajar desde este estadio en adelante. También varía la intensidad y la frecuencia de las sesiones pues en el método Padovan éstas no son diarias sino que se realizan dos veces por semana durante 45 minutos, menos en los casos más graves. La intensidad con la que se repite cada ejercicio depende de las posibilidades y las necesidades de cada paciente. Mientras que en el programa de Doman son los padres quienes realizan las actividades en sus hogares, en el de Padovan, éstas se llevan a cabo por terapeutas, con los padres presentes para transmitir tranquilidad al niño y para ayudar en determinados casos.
Durante la realización de los ejercicios se recitan poemas y canciones con lo que se trabaja además el ritmo y la sincronización de movimientos junto a la audición y la imaginación. Esto aporta también un elemento lúdico al tratamiento.
El método Padovan es una terapia muy completa que no sólo soluciona y mejora dificultades en el lenguaje, sino como se ha dicho ya, incide en la madurez de todas las destrezas y habilidades del niño reorganizando su sistema nervioso de forma global. Está extendiéndose cada día más entre especialistas que tratan problemas de aprendizaje, de atención o de comportamiento en los niños. Es utilizado también en algunos casos con adultos afectados por enfermedades como el Parkinson.
Para más información:

«HOW SMART IS YOUR BABY?» – «SÍ, SU BEBÉ ES UN GENIO»

«Sí, su bebé es un genio», libro de Glenn Doman para apoyar el desarrollo del bebé.

Sí, su bebé es un genio de Glenn Doman

Contamos ya con la publicación en castellano de esta estupenda guía para la Estimulación Temprana del niño desde su nacimiento hasta su primer cumpleaños.
«Sí, su bebé es un genio» es el título de este libro, escrito por Glenn y Janet Doman, y publicado por la editorial EDAF.

DALE OPORTUNIDADES A TU BEBÉ

He traducido y adpaptado uno de los capítulos del libro «How smart is your baby?» de Glenn Doman y Janet Doman. Me gusta porque muestra el amor y el respeto incondicionales de Glenn Doman por los bebés y por todos los niños en general. También porque nos hace reflexionar sobre cómo actuamos los adultos con los bebés y nos acerca un poco más a su mundo y a su forma de verlo y experimentarlo.

Dale oportunidades a tu bebé
El bebé no crece ni se desarrolla de forma automática o programada por la naturaleza. Su desarrollo depende en gran parte de sus experiencias, de las oportunidades que le haya brindado su entorno. Por lo tanto, su nivel de desarrollo estará determinado por la calidad de este entorno.
Pero muy pocos bebés reciben grandes oportunidades para desarrollarse… Una vez que llegan a la fase en la que tienen libertad para moverse, solemos restringirles, no sólo en su movilidad, sino también en el uso del lenguaje y en la destreza manual.
Los bebés pasan horas y horas todos los días confinados a parques caseros o tacatacas, en hamacas o sillitas. Estos artilugios limitan seriamente la movilidad del bebé; es para esto mismo para lo que están diseñados. Al mismo tiempo limitan las oportunidades de lenguaje en el bebé y la habilidad de explorar el mundo de forma manual.
Estas restricciones se basan en la noción actual de que el bebé debe adaptarse a las necesidades del mundo de los adultos.
Pero el bebé no puede ni debe adaptarse a nuestro mundo.
El nuestro es un mundo que dice: «Monta, no andes». Él está desesperado por andar.
El nuestro es un mundo que dice: «Estáte callado, no interrumpas». Él está desesperado por hablar.
El nuestro es un mundo que dice: «No toques, lo romperás». Él tiene que tocarlo para aprenderlo todo de ese objeto en cuestión.
El bebé tiene una agenda muy, muy apretada. Antes de ponerse el sol cada día, debe obedecer un imperativo de movilidad que dice: «debo andar un kilómetro hoy y bajar rodando del sofá 400 veces». Su imperativo del lenguaje le dice: «tengo que aprender una palabra nueva para cada cosa que vea hoy». Sus imperativos sensoriales y manuales dicen: «tengo que tocar, saborear, oler y coger todas las cosas del mundo al menos una vez».
Estos imperativos están reñidos con un mundo que en gran medida no tiene tiempo para los bebés.
Después de más de medio siglo observando crecer a nuestros bebés, estamos convencidos de que el cómo sean estos bebés de adultos en cuanto a habilidades físicas y neurológicas se refiere, estará determinado más por su primer año de vida que por cualquier otro período. Es así de simple.
Comprender la importancia y las características de este momento del desarrollo del bebé ayudará a los padres a ver por qué hace las cosas que hace e incrementará su respeto por su hijo. Este respeto evitará que los padres se quejen constantemente de que el bebé se comporte como tal y se pasen el día impidiéndole hacer lo que sea que él quiera o necesite hacer.
Hay una razón para cada cosa que hace el bebé. Él no pierde el tiempo. No está interesado en el ocio o el entretenimiento.
A él le interesa la supervivencia y el desarrollo de su potencial, y cree firmemente que aprender es una habilidad para sobrevivir.
Y tiene razón. Aprender sí es una habilidad para sobrevivir.
Como el bebé hace que aprender parezca una tarea fácil, estamos inclinados a menospreciar el proceso del que somos testigos los adultos.
Él está convencido de que aprender es divertido.
Y tiene razón. Aprender sí es divertido. Pero hace tanto tiempo que la mayoría de los adultos hemos experimentado por última vez el puro gozo del descubrimiento y la creatividad que hemos olvidado lo que se siente. Un bebé experimenta este gozo cada minuto del día.
Dale al bebé un sonajero y lo observará. Es por este motivo que los juguetes se hacen con colores brillantes. Lo golpeará para ver si hace ruido. Es por este motivo que los sonajeros suenan. Lo palpará. Es por este motivo que los juguetes no tienen bordes afilados. Lo saboreará. Es por este motivo que los juguetes se fabrican con materiales no tóxicos. Incluso lo olerá. Aún no hemos averiguado cómo deben oler los juguetes, es por este motivo que son inoloros.
Este proceso lleva en su totalidad unos 30 segundos. Ahora que sabe todo lo que hay que saber del sonajero lo abandonará y dedicará la misma atención y el mismo interés a la caja de la cual lo hemos sacado.
De hecho, es posible que el bebé preste más atención a la caja en la que venía el juguete, puesto que probablemente le permitamos romperla y así descubrir cómo estaba hecha. No tendrá esta oportunidad con el juguete porque lo hemos fabricado para que sea irrompible.
Con todos y cada uno de los objetos de su entorno utiliza los mismos cinco tests de laboratorio. Lo observa, lo escucha, lo palpa, lo saborea, y lo huele. Entonces, habiendo aprendido todo lo que se puede aprender sobre el objeto, lo tira.
Aquí es cuando utilizamos esta brillante demostración del método científico contra el bebé, como evidencia de que tiene una capacidad muy limitada de atención.
La pregunta sería: «¿Cuánto tiempo debe jugar un bebé con un sonajero?»
La respuesta: «Mientras haya algo que aprender de él, ¡ni un segundo más!»
Si optamos por traer niños a este mundo, tenemos el deber, como sociedad, plantearnos esta cuestión: ¿acaso no deberíamos prepararnos para brindarles todo lo que necesiten y adaptarnos nosotros a sus necesidades durante este primer y vital año de vida?
Después de todo, somos nosotros los adultos. Nosotros tenemos la opción de elegir; el bebé no.
No debemos restringir al bebé simplemente por nuestra conveniencia en el momento en que su libertad es tan preciosa para él.

PSICOMOTRICIDAD Y DESARROLLO NEUROMOTOR

Psicomotricidad y desarrollo neuromotor. Dos enfoques diferentes, pero complementarios, en busca de la maduración en el desarrollo.

Dentro de los aprendizajes tempranos, la psicomotricidad ocupa un lugar prioritario.
El niño, hasta los cinco años, se encuentra en un período evolutivo básicamente perceptivomotor, que organiza su mundo a través de sus percepciones subjetivas, siendo su propio cuerpo el canal más fácil para la adquisición del conocimiento.
El objetivo de la psicomotricidad (mejor denominada «desarrollo neuromotor» para diferenciarla del concepto tradicional de «psicomotricidad») es conseguir una correcta organización neurológica: un problema funcional deriva en un problema educativo. Con las actividades de psicomotricidad ayudamos al Sistema Nervioso a madurar correctamente, a formar y consolidar circuitos neuronales.
G. DOMAN: «Estamos totalmente convencidos de que todo niño, en el momento de nacer, posee una inteligencia potencial superior a la que jamás utilizó Leonardo da Vinci. Esa inteligencia potencial, presente en el nacimiento, incluye y de hecho empieza, con la función física.»
También según Glenn Doman, el tiempo que requiere un niño para aprender una nueva función, el grado de dificultad que encuentre, la determinación que tenga que demostrar y el nivel de destreza que logre, serán delineados por el nivel físico que haya alcanzado durante sus primeros seis años de vida: promedio, inferior al promedio o superior al promedio.
Un elevado número de fracasos escolares tienen como origen la falta de estimulación psicomotriz en los primeros años de vida.
M. GARCÍA VELA: «Cuantas más oportunidades damos a un niño para que se mueva, más favorecemos el desarrollo global de su inteligencia y más bases sólidas ponemos para futuros aprendizajes. Por otro lado, cuando el niño consigue habilidades en el movimiento, experimenta sensaciones de dominio, de autoestima, etc. Y favorece su equilibrio emocional. También tiene repercusiones positivas en su capacidad para concentrarse en los deberes y para relacionarse con los demás».
Los primeros años son cruciales para conseguir el desarrollo motriz. El rendimiento va mejorando de forma progresiva, pero después de los 5 ó 6 años no aparecen habilidades corporales nuevas.
En psicomotricidad existen muchos ejercicios que se pueden hacer que favorezcan el desarrollo de los pequeños. Pero están los llamados «patrones básicos», que serían los más importantes en este sentido. La marcha (tanto andar como correr); los ejercicios vestibulares (que trabajan el sentido del equilibrio) como los saltos, las volteretas y las croquetas; el arrastre y el gateo.
La marcha, pero sobre todo el arrastre y el gateo, tienen una importancia destacada por su realización en patrón de «esquema cruzado», es decir, que mientras se efectúan dichos ejercicios, se están utilizando ambas partes del cuerpo contralateralmente: cuando se mueve la pierna izquierda, se mueve el brazo derecho y viceversa. Esto supone el desarrollo de los dos hemisferios y de las conexiones que se establecen entre ambos.
El gateo es un momento evolutivo muy importante, pues supone una adquisición de autonomía frente a los padres y una oportunidad de descubrir y experimentar el entorno que el niño no había tenido hasta entonces. Cuando comience a andar estará mucho más preocupado por mantener el equilibrio y será más dependiente de los adultos, dejará a su vez durante algún tiempo de explorar el medio en favor del disfrute y perfeccionamiento de su nuevo logro.
Mientras dura la fase del gateo, el niño aprenderá a calcular distancias en el espacio y se acostumbrará a observar objetos a una distancia de unos 30 cm., que será casualmente la distancia de enfoque que utilizará más tarde para sus labores de lectoescritura.
G. DOMAN: «Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de converger con la visión en un punto próximo.»
M.T. ALDRETE: «El 95% de niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura. El 5% restante lo suple trabajando la manualidad. El gateo es un ejercicio preventivo para la lectura.»
Debemos dejar a nuestros pequeños gatear, sin temor a que se ensucien. Debemos dejarles correr siempre que esto sea posible y no reñirles por ello. Debemos dejar que se encaramen y suban a todas partes, siempre que no corran peligro. Debemos dejar que lo toquen e investiguen todo, controlando que no puedan hacerse daño. Cada vez que decimos a un niño : «No toques» «No corras» «No te subas ahí» «No te tires por el suelo» «Mira que te pones hecho un cochino» etc. … si se lo decimos sin un verdadero motivo de evitar lo que consideramos un peligro o una acción totalmente inapropiada a las circunstancias, estaremos limitando el desarrollo del pequeño y por lo tanto, su inteligencia. Estaremos cortando el desarrollo de su autodominio motriz, lo cual no sólo afectará a su destreza motora, sino también a su personalidad y autoestima. También estaremos cortando su curiosidad y ganas de saber, lo cual afectará a su actitud ante el aprendizaje futuro. Muchas veces, los padres enseñamos a nuestros hijos a «no ser inteligentes».
La psicomotricidad puede aplicarse a cualquier edad, aunque es más efectiva cuanto más pequeño es el niño. A los 6 años tendrá que recorrer una distancia mucho mayor gateando para que se produzca el beneficio buscado. Estos ejercicios ayudan a madurar neuro-lógicamente a cualquier niño y no tienen efectos secundarios, por lo que todos podríamos apuntarnos a sesiones familiares de gateo. Los adultos probablemente precisen de rodilleras (se venden en las tiendas de deporte), y de ilusión y ganas. Con un poco de imaginación se pueden realizar carreras, circuitos por los que habrá que pasar bajo sillas o sobre obstáculos… Es importante que nos involucremos con lo que propongamos a nuestros hijos, si les dejamos solos y se lo ordenamos, no obtendremos ningún éxito. Es preciso motivarles, y lo que más les motiva en el mundo es nuestra compañía.
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