ENTREVISTA A ROSINA URIARTE, DIRECTORA DEL CENTRO DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA BRISBANE

Rosina Uriarte en el Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE

Entrevista publicada en nosalpiques.com 

Entrevista a Rosina Uriarte, directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE, en Castro Urdiales.

Agradezco sus bonitas palabras y sus atenciones para con CBET Brisbane.

Los niños que han recibido Estimulación Temprana se sienten más confiados y mantienen su curiosidad y su ilusión por aprender

Rosina Uriarte, directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE en Castro Urdiales, Cantabria, hace de su trabajo su pasión y dedica su vida en lo que cree ciegamente, la educación. Su vocación se nota solo con hablar con ella. Es de aquellas personas que ocupan su tiempo en ayudar a los demás y prueba de ello son los 18 años que lleva ayudando a niños con dificultades. Algo tan desconocido como la Estimulación Temprana necesita ser explicado para que todos los padres y madres conozcan en qué puede ayudar a sus hijos. Después de la entrevista los prejuicios sobre este tipo de actividades dejan de existir.
 
  • ¿Qué significa el concepto Estimulación Temprana?
La Estimulación Temprana es algo parecido a lo que han hecho los padres y los educadores toda la vida con los niños pequeños. Solo que las actividades están estructuradas y organizadas teniendo en cuenta cómo se desarrolla el cerebro del niño y cómo aprende en cada momento de su desarrollo.
 
  • ¿En qué puede ayudar esto a los niños?
El objetivo principal de la Estimulación Temprana es crear nuevas conexiones neurológicas que con la repetición se fortalezcan. De esta forma, la Estimulación Temprana apoya el desarrollo del niño para que sea lo más completo posible. Además se propone crear nuevos intereses en el niño que también le acompañarán y le ayudarán a acercarse a diferentes áreas de la vida.
  • A los padres que no creen en este tipo de actividades, ¿qué les diría para convencerles?
A los padres les diría que se informaran sobre lo que hacemos con los niños y verán cómo sólo puede ser positivo. La Estimulación Temprana son actividades diseñadas para adaptarse a cada etapa del niño y a cómo aprende en la misma. Cuando se conoce el desarrollo infantil, la Estimulación Temprana resulta lógica y natural, además de beneficiosa.
 
  • ¿Qué diferencias hay entre un niño que ha sido educado a través de la estimulación temprana y uno que no?
Los niños que han recibido Estimulación Temprana han reforzado su desarrollo de modo que se sienten más confiados y mantienen su curiosidad y su ilusión por aprender (porque con estas actividades han aprendido sin esfuerzo y sin presiones de ningún tipo). No son medibles a corto plazo, aunque sí puede verse lo que aprenden los niños con nuestras actividades, aunque el aprendizaje no es nuestro objetivo principal.
 
  • ¿Qué tipo de actividades hacen los niños en su centro?
Realizamos ejercicios que la naturaleza establece como formadoras del cerebro del niño y claves en su desarrollo, por esto jugamos a gatear, arrastrarnos, girar hacia un lado y hacia otro sobre el suelo, vamos a realizar diferentes tipos de marcha, etc.
 
Trabajamos el arte, las ciencias con los bits de inteligencia (imágenes que se pasan rápidamente ante el niño mientras se le da información sobre las mismas), la música clásica, las matemáticas de una forma vivencial y manipulativa, la lectura global, el segundo idioma (inglés), etc.
 
  • ¿Qué papel juegan los padres durante este proceso?
La Estimulación Temprana nació para que la realizaran los padres en casa con sus hijos. Ha sido más recientemente que se ha ido aplicando en los colegios y centros infantiles. Por lo que el papel de los padres es fundamental.
 
  • Sabemos que escribe en algunos blogs, ¿cuáles son las motivaciones que le han llevado a compartir su experiencia en la red?
Esta motivación me surgió como profesional, pero especialmente como madre que soy. Difundo información desde mis blogs y hablo con padres a diario para aconsejarles desde mi formación en desarrollo infantil y con la información que he podido reunir en más de 18 años. Una información que ha sido muy importante para mí y estoy segura puede serlo para otros padres.
 
  • También dedica parte de su tiempo a niños con dificultades. ¿Cómo puede ayudar la estimulación temprana a estos niños?
La Estimulación Temprana también ayuda a niños con dificultades, y como decía, tiene mucho en común con las terapias de Organización Neurológica (de hecho proviene de una de ellas). Sin embargo, la Estimulación Temprana debe enfocarse como un complemento de la terapia o estimulación cerebral, que es la prioridad para el niño con dificultades.
 
  • Hace un tiempo desde nosalpiques.com le enviamos muestras gratuitas de nuestro producto a su centro. ¿Cuál ha sido el recibimiento entre los niños?
A los niños les han encantado las pegatinas. Les hace ilusión ir al baño y ver cómo cambian las pegatinas de color (les gusta especialmente el coche de carreras negro que se pinta de rojo con la orina). El problema que tenemos es que forman cola ante el baño aunque no tengan realmente ganas.
 
  • ¿Cree que las pegatinas nosalpiques.com pueden ayudar en el aprendizaje de los niños que van por primera vez al baño?
Sí, decididamente creo que sí puede ayudar pues les motiva a utilizar el baño “como un chico mayor”. Y les ayuda también a “apuntar” correctamente y esto es algo que agradecemos mucho las educadoras de niños pequeños y también las madres.

MÁSTER PARA BEBÉS (O cómo conseguir que su niño sea el más listo)

Publicado en XL SEMANAL, 22 de agosto de 2010

Comunicación por signos antes de aprender a decir `mamá´, clases de inglés a partir de los tres meses, `mates´ desde los dos años… Bienvenidos al mundo de la estimulación temprana. ¿Sirve para algo o es sólo una moda que maquilla las carencias del sistema educativo? ¿Puede determinar el futuro profesional de nuestros hijos o hemos caído en la última trampa de la industria de servicios a la paternidad? El debate no ha hecho más que empezar.

La clase ha terminado y los niños se despiden de la `seño´. Durante una hora, los 15 alumnos han estudiado inglés y matemáticas, han recibido una lección de educación vial, han repasado los mamíferos y han contemplado un autorretrato de Van Gogh.

Cuando los papás les preguntan lo que han hecho, responden a su manera. Maitane aún está impresionada con la biografía de Van Gogh, y recuerda vagamente que se cortó una oreja «porque le dolía la cabeza». Un ‘compi’ la corrige: «Tenía malita la cabeza», aludiendo a la enajenación del genio. «Tenía malito el ‘celebro’», matiza otro, afinando el diagnóstico. «Se mareaba», deduce Maitane. «Estaba sordo de una oreja», sentencia Claudia.

Los alumnos de este centro bilingüe de estimulación temprana Brisbane, de Castro Urdiales (Cantabria), tienen entre 18 meses y tres años de edad. No se han enterado demasiado, pero no importa. «En ningún momento perseguimos que el niño memorice ni repita nada. El objetivo no es ése. Lo que buscamos es crear nuevas conexiones y circuitos neuronales, dotar al niño de habilidades que le sirvan para toda su vida, y crear en él nuevos intereses a la vez que satisfacemos su enorme curiosidad», explica Rosina Uriarte, la directora del centro, que sigue el método del doctor Glenn Doman, cuyas investigaciones se centraron, al principio, en la rehabilitación de niños con lesiones cerebrales y que, a la vista de los resultados, decidió aplicarlas también a bebés sanos. Su técnica más conocida es la de los bits de inteligencia, unas cartulinas con estímulos visuales: palabras, conjuntos matemáticos e imágenes de enciclopedia. La clase va a toda máquina. «A esas edades, las actividades tienen que ser breves y rápidas, o se pierde la atención del niño. En los bits les mostramos planetas, animales, arquitectura… Son colecciones de diez imágenes que les enseñas durante diez días seguidos, mientras se las nombras a un volumen más alto del habitual. Es el mismo principio que el de los anuncios de la tele, que de tanto repetirlos te los aprendes sin querer. Hay que pasarles las imágenes deprisa, porque si no se aburren. Siempre quieren más», describe Uriarte.

Todas las actividades son en inglés y en español. «Hasta los cuatro años el cerebro está estructuralmente preparado para la adquisición de lenguajes. Es lo que los teóricos denominan la ventana temporal. Una vez pasada esta edad se cierra la ventana y el aprendizaje de las lenguas va a suponer grandes esfuerzos. La razón es que todos los idiomas utilizan las mismas frecuencias bajas. Sin embargo, las frecuencias más altas difieren mucho. El inglés, por ejemplo, utiliza una gran variedad de sonidos agudos, que van desde los 2.000 a los 12.000 hercios. El castellano usa frecuencias de 1.000 a 3.000 hercios. En la práctica, somos ‘sordos’ ante las frecuencias utilizadas en otros idiomas. Pero si los niños las escuchan desde muy pequeños, se crean circuitos entre las neuronas. Cuando les contamos un cuento en inglés no pretendemos que lo entiendan. Lo que queremos es consolidar esos circuitos cerebrales para que se conviertan, a largo plazo, en autopistas de información», expone la educadora.

Los padres se enfrentan a un dilema nuevo en nuestro país. Si hasta hace poco la gran disyuntiva era si matriculaban a sus hijos en un colegio público o privado, ahora tienen que tomar decisiones mucho antes. ¿Llevamos al niño a una guardería o a un centro de estimulación temprana? ¿A qué edad? La respuesta suele ser histérica: ¡cuanto antes! ¿Y qué tipo de centro? Porque la oferta se ha multiplicado hasta alcanzar una sofisticación que despista al más pintado. ¿Método Doman? ¿Sistema Gardner de inteligencias múltiples? ¿Baby signing de comunicación no verbal? ¿Kumon para las matemáticas? ¿Música según el método Suzuki o Tomatis? ¿Inglés con Helen Doron o Jolly Phonics? Sin contar los extras: natación, mandarín, entornos lúdicos en Gymboree… Incluso hay clases de cocina para criaturas que todavía se alimentan de potitos. ¡Y qué decir del MBA para niños de tres años, con lecciones de economía y administración de empresas, a 2.000 euros la matrícula! Menos mal que, de momento, sólo se imparte en China…

Una docena de franquicias internacionales han desembarcado en España. Es un nuevo nicho de mercado. Hablar de cifras es prematuro, pero la periodista Pamela Paul, en su libro Parenting, Inc., sobre los costes de la paternidad, estima que el gasto anual por niño en Estados Unidos se ha duplicado desde 1958. En España, los críos absorben el 60 por ciento del gasto familiar. El coste anual en educación, juguetes y ocio oscila entre 2.940 y 10.400 euros en los países ricos.

Una de las cuestiones clave en la estimulación infantil está en cuándo empezar con la lectura. Unos defienden que se enseñe a los bebés, otros que es contraproducente empezar antes de los seis años. En realidad, no están hablando de lo mismo. Existen dos métodos básicos de aprendizaje. El más conocido es el silábico (el de la aliteración «mi mamá me mima» que se aprende con la cartilla). Requiere una organización espacial y que el niño tenga muy claros los conceptos de izquierda y derecha, una función en la que no se suele adquirir destreza hasta los seis o siete años. Es el que se enseña en el colegio. El problema es que se presiona a los maestros para que enseñen el método silábico desde los tres o cuatro años. Un estudio de la Universidad de Cambridge lo desaconseja y pone como ejemplo a Finlandia, el país que ocupa los primeros puestos en habilidades lectoras, matemáticas y científicas. El cole empieza a los siete años. Antes, los niños se dedican a… jugar.

Luego está la lectura global que se emplea en estimulación temprana. Por ejemplo, se le enseña al bebé la palabra `mesa´. Y se le muestra una cartulina con la palabra completa al tiempo que se pronuncia en voz alta. El pequeño tiende a ver la palabra como un todo. No se fija en las letras. La memoria visual suele ser mejor que la auditiva, de este modo, el pequeño va familiarizándose con la palabra escrita. Con el tiempo, aseguran los defensores de este sistema, puede estar leyendo sin ser consciente de haber aprendido a leer, como sucede con el lenguaje hablado. «Ojo, no debe ponerse a los bebés a escribir. No hay que saltarse etapas. Y, lo más importante, es un juego», advierte la educadora infantil Rosina Uriarte.

En cualquier caso, el término `estimulación temprana´, convertido en un mantra, se ha incorporando a la oferta educativa con una rapidez tan desconcertante que está cambiando el concepto de preescolar, como en su momento las carreras universitarias se fueron adornando con un sinfín de másteres y posgrados. Y va siendo hora de no conformarse con la simplista explicación de que los padres, con delirios de grandeza, aspiran a que sus hijos sean Oscar Wrigley, el niño inglés de dos años con el cociente intelectual de Einstein que ha sido admitido con gran boato en Mensa, la asociación internacional de superdotados. Se trata de pura supervivencia en un sistema donde el fracaso escolar es apabullante (en España, cuatro de cada diez alumnos de Secundaria repiten curso). Lo que muchos padres tienen en la cabeza, aunque les cueste reconocerlo, es que sus niños ganen competitividad en la carrera educativa.

Una carrera que ya no empieza a los seis años, cuando entran al cole. Muchos padres creen que adelantar el pistoletazo de salida les dará a sus hijos una ventaja que, a la postre, servirá para que tengan más oportunidades que sus compañeros de pupitre. Es lo que describe el sociólogo alemán Berthold Vogel en su ensayo El ocaso de la clase media. La precariedad del bienestar. «La estimulación temprana ya no es un asunto elitista. Estamos ante padres de clase media que intentan combatir sus propias carencias formativas con un exceso de celo. Se sienten vulnerables ante el paro y agobiados por el futuro. El temor a que sus hijos no consigan alcanzar su propio nivel de vida les lleva a ofrecerles una agenda formativa perfecta y a contagiarles su afán competitivo.»

Esa agenda perfecta entraña un peligro: la hiperestimulación. «Caemos en el error de creer que cuantas más actividades hagan nuestros hijos, más inteligentes serán. Hoy encontramos chicos con la agenda de un ejecutivo. Y no hay que bombardearlos con tantas propuestas», advierte la psicopedagoga Adriana Sarasa. Otro efecto pernicioso del exceso de estímulos es que los niños tienen cada vez el nivel de frustración más bajo. Esto se traduce en impaciencia e incapacidad de concentrarse.

Y el pediatra Juan Casado, jefe de servicio del Hospital Infantil del Niño Jesús de Madrid, habla incluso de una nueva forma de maltrato. «Son niños que incluso antes de ir a la escuela obtienen un programa completo de estimulación y de entrenamiento que ocupa todas las horas del día, dificultando el desarrollo equilibrado de la personalidad». Haraganear un domingo con los padres puede ser una tarea beneficiosa, aunque se aburran.

Además, el tiempo que pasan con los padres es importante. Eulalia Torres de Bea, prestigiosa psiquiatra infantil, es tajante: «Las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que reciben interactuando con los padres: abrazos, besos, caricias, sonidos, voces, mimos… Todo eso enriquece su sistema nervioso, su fortaleza emocional y su conocimiento del mundo y de sí mismo». Es contraria a adelantar la socialización del bebé llevándolo demasiado pronto a la escuela infantil.

Uno de los prejuicios sobre la estimulación temprana es que estos niños se aburren en la escuela, son soberbios, y no juegan con los demás por creerse superiores. Pablo Pascual Sorribas, maestro y director de contenidos de solohijos.com, no está de acuerdo: «Los que se aburren más son los que no pueden seguir el ritmo de la clase. Y lo pasan mal, porque la falta de éxito debilita su autoestima».

Los especialistas en estimulación temprana se defienden. El juego es primordial en la gran mayoría de los métodos, así como la participación de los padres. Y los niños se lo pasan bomba. No obstante, Uriarte pide sentido común. «No se trata de crear genios. Nuestro objetivo es apoyar a los críos en su desarrollo, no meterles presión para que sean niños diez. Es el sistema educativo el que les mete presión, el que se salta las etapas, el que pretende que empiecen la Primaria sabiendo leer y escribir. Y tiene a los alumnos en preescolar sentados en sillitas, haciendo fichas, cuando es importantísimo que se muevan. La fase de suelo es fundamental. El gateo es un ejercicio que madura el cerebro y trabaja la convergencia ocular, muy importante para la lectura y la transmisión de información de un hemisferio a otro.» Además, no hay exámenes. Y, por tanto, no hay respuestas equivocadas. Y tampoco se torpedea la autoestima de los rezagados. Por eso, cuando Gaizka, ante el cuadro de Picasso Arlequín en el espejo, exclama convencido que lo ha pintado Pikachu, es sólo una anécdota. Tiene dos años. Cuando en el colegio le hablen del cubismo, no le sonará a chino.

Carlos Manuel Sánchez