SUPERHÉROES EN CASA

Nuestros superhéroes, los que han superado dificultades dentro de la dislexia, el deficit de atención, la hiperactividad, el autismo…


Laztana somos una asociación de familias que tenemos hijos e hijas con súper poderes. Y no, no hablamos de fenómenos paranormales sino de niños que han sufrido algún tipo de alteración en su desarrollo neuro-senso-psico-motriz y para quiénes la medicina convencional no ha sabido ofrecer soluciones válidas. Pese a ello, muchos de estos niños y niñas han superado, o al menos, mejorado ostensiblemente sus problemas sin recurrir a fármacos.

Hablamos de niñas con dislexia que aman los libros y disfrutan leyendo; de niños que fueron diagnosticados de déficit de atención y logran superarlo alcanzando un nivel de atención igual al de cualquier otro niño y culminan con éxito sus estudios. Hablamos de niñas etiquetadas como hiperactivas que consiguen detener el motor que llevaban dentro y vivir tranquilas disfrutando cada momento. Hablamos de niños con autismo que han mejorado notablemente su capacidad de relación con su entorno y su tolerancia a los estímulos externos permitiéndoles una mejor integración social y calidad de vida.

Y todo esto no es fruto de la suerte ni la casualidad. Es fruto de la capacidad de nuestro cerebro para reprogramarse, para madurar y desarrollar áreas inactivas y reconectarse adecuadamente. Lo que se conoce como plasticidad cerebral. Es fruto de la experiencia de otras familias que antes de ellos buscaron, encontraron y recorrieron este mismo camino. Es fruto de asociaciones como Laztana que aúnan familias, experiencias, conocimiento y esperanza y se dedican a difundir las terapias no farmacologicas que saben por experiencia que funcionan para que más y más niños se beneficien de ellas. Es fruto del esfuerzo y la constancia de todas estas niñas y niños y de sus familias para aplicar las terapias de reorganización neurológica y seguir las pautas de la medicina biológica indicadas en cada caso para mejorar o incluso corregir la causa de sus problemas.

Así es como se logran los súper poderes y no queremos que sea un secreto sino algo que esté al alcance de cada vez más y más personas y contribuya a poder disfrutar de vidas más felices, plenas e ilusionadas.

Fátima Amezkua

asociacionlaztana.org
[email protected]

“CICATRICES DEL RECUERDO” por Margarita García López

CARTA A LA AUTORA.

Querida Marga, acabo de conocer, comprender y sentir tus cicatrices… Todas esas que has vivido, y también las que no, las que no quiso la vida regalarte y duelen también. A veces tanto o más que las de verdad…

Acabo de dejar un libro que me atrapó desde el mismo comienzo como muy pocos han conseguido hacer.

He tenido la suerte de conocerte personalmente y de que me contaras cosas de tu vida y tu lucha. Y cómo no… junto a ti tuve el privilegio de conocer a Vanessa, un ser único, con su incansable buen humor y su determinación por mejorar la situación de otros niños con dificultades. Esa determinación que tan sólo podía heredar de una madre como tú. Leí “Lágrimas de cristal” y os he seguido desde hace años. Todo esto me preparaba para la lectura de un relato que pensé sería algo más o menos conocido, que no me sorprendería. No podía estar más equivocada…

Llegados a cierta edad, todos tenemos muchas historias que contar en nuestra biografía. Historias bonitas, buenas, otras malas, increíbles… Historias que nos dan fuerza y alimentan nuestra autoestima, historias limitantes que hacen acto de presencia en la memoria con más frecuencia de la que quisiéramos… Pero al leerte, Marga, me asombro de que existan historias como las tuyas, todas juntas en una sola biografía, la de una mujer que no puedo dejar de preguntarme de dónde saca las fuerzas para no sólo sobrevivir en este mundo, sino para luchar por cambiarlo.

Albert Einstein dijo una vez que “los grandes espíritus” encuentran siempre la oposición violenta de los mediocres porque éstos no pueden comprender que no se sometan a los prejuicios heredados ni que usen honesta y valientemente su inteligencia. También dijo que las personas que siguen a la multitud no llegan más allá de donde llega ésta y que son las que caminan solas las que llegan a lugares donde antes no ha estado nadie.

Estoy convencida de que eres un espíritu de los grandes. Que por alguna razón pone la vida a determinadas personas en las más complicadas de las situaciones y no pone a otras. Que por esa misma razón las hace caminar solas, contra viento y marea, entrenándolas para enfrentase a lo que la vida les eche, sea lo que sea. Y así sé que tras todo ese entrenamiento al que te has visto sometida, no habrá objetivo que te propongas que se te resista. Y así sé que lograrás que por fin veamos una ley que defienda al más débil y mejore las condiciones de vida de los niños.

Espero y deseo que este libro llegue a muchas manos y toque muchos corazones como ha tocado el mío. ¡Mucha suerte Marga! ¡Un gran abrazo para ti y para Vanessa!

Rosina Uriarte

Anímate a leer “Cicatrices del Recuerdo”, entra aquí: “Cicatrices del Recuerdo”

UN DIAMANTE EN BRUTO

Un diamante en bruto
Fatima Amezkua, responsable de comunicación de la Asociación Laztana, julio 2016
Un diamante en bruto no parece gran cosa a simple vista. Solo quienes los conocen bien saben reconocerlos, valorarlos y transformarlos en algo hermoso y muy valioso. El caso que voy a relatar es precisamente la historia de uno de esos diamantes, una historia de lucha y superación, de valor y constancia con final feliz.
Lucía (nombre ficticio) fue un bebe aparentemente normal. Hacia el año de edad pasó de arrastrarse sentada a empezar a caminar, nunca gateó. Pronto empezó a mostrar reacciones exageradas frente a la frustración o frente a cualquier cambio en su entorno que escapara de su control.  Entre los 2 y los 5 años cualquier hecho inesperado  que la contrariase desataba una rabieta extrema que podía durar hasta 2 horas. Nunca era por un capricho sino algo externo que la desconcertaba y perdía el control hasta el punto de volverse agresiva con sus propios padres. Cuando el berrinche terminaba se sentía mal y no comprendía porque se había comportado así con quien más quería. Otras cosas que llamaron la atención de sus padres es que no parecía sentir dolor ni tampoco frío o calor, o al menos no en el grado que sería de esperar. No se le daban bien los juegos de pelota, pero patinaba muy bien y andaba en bici. Tenía problemas de pronunciación por lo que estuvo yendo al logopeda de los 5 a los 7 años sin lograr avances significativos. En infantil no conseguía aprender el nombre de los niños y niñas de su clase, le costó mucho asociar cada color con el nombre que lo designa (azul, rojo, verde…), escribía letras y números en espejo, pero…  cada niño tiene su ritmo decía su profesora.
Todo el que la conocía decía que era una niña muy lista y resuelta, sin embargo, al empezar la Primaria llegaron los problemas en el cole. Ya en primer y segundo curso parecía no rendir lo suficiente, le costaba muchísimo la lecto-escritura aunque tenía buena comprensión lectora, no conseguía identificar fonema y grafema, cometía omisiones, sustituciones, inversiones, escritura en espejo incluso copiando un texto…  Le costó mucho aprender el nombre de los números (no así su manejo conceptual), no conseguía aprender series como los días de la semana o los meses, ni tampoco su fecha de cumpleaños, teléfono de casa, etc.  Se distraía frecuentemente y parecía estar atenta a todo a la vez pero sin concentrarse en nada. Con 8 años aun no se ubicaba en el tiempo, no sabía en qué momento del día estaba, palabras como “mañana, el próximo martes, o ayer” no eran significativas para ella. La profesora consideraba que era vaga y no se esforzaba. Sus padres, sin embargo, la conocían bien. Sabían de su curiosidad constante acerca del mundo que le rodeaba, sus libros favoritos -que leían para ella- trataban sobre el porqué de las cosas, sobre las ciencias de la naturaleza, le encantaba aprender cosas, observar, desmontar mecanismos, comprender cómo funcionaban y volverlos a montar, creaba pequeños artilugios que inventaba con materiales de reciclaje, dibujaba muy bien para su edad y tenía una enorme creatividad. No es el perfil de  una niña “vaga”, es más, no creo que a esa edad haya niños o niñas vagos  porque en su naturaleza está aprender y disfrutar haciéndolo. Y no me refiero solo a los aprendizajes escolares sino también a aprender a controlar sus emociones, su comportamiento, su forma de relacionarse con los demás, etc. Pero para eso deben disponer de un cerebro y sistema nervioso suficientemente maduro y desarrollado como para poder responder a los retos que la escuela y la vida les presentan. Por otra parte, Lucía era cada vez más consciente de su lentitud para hacer cualquier ejercicio en clase, su torpeza al leer (saltaba de línea, leía palabras de atrás a adelante, inventaba el final de las palabras…), los deberes eran una tortura, no conseguía memorizar las tablas de multiplicar… y algunos de sus compañeros empezaron a tildarla de “tonta” cosa que llegó a creerse. Su autoestima se vino abajo y sus padres luchaban día a día por sacarle una sonrisa e intentar que al menos en casa se sintiese segura y valorada.
A los 8 años llevaron a Lucía a un centro para que le hiciesen un reconocimiento lo mas integral posible para detectar qué problemas tenía y cómo podían ayudarla. Cuando llegó el primer diagnóstico se sintieron desbordados: gran déficit de atención con alta impulsividad, dislexia fonético-fonológica, problemas con la memoria de trabajo, muy baja velocidad de procesamiento mental,  lateralidad cruzada ojo-mano, problemas de discriminación auditiva con hiperacusia en unas frecuencias e hipoacusia en otras (resultó que no pronunciaba bien no por problemas de articulación sino porque no distinguía auditivamente algunos fonemas), agudeza visual normal pero con  muchos problemas de visión (de convergencia, acomodación, visión binocular ineficaz, problemas con los movimientos sacádicos y de re-seguimiento, …), también tenía problemas de coordinación motora y de integración sensorial, así como un alto grado de ansiedad y baja autoestima. Complementando el estudio con otra especialista se detectó también que tenía todos los reflejos primitivos sin integrar y muy activos[1] lo que impedía la correcta maduración de muchas áreas de su cerebro y la adecuada conexión entre las mismas (cerebelo, ganglios basales, sistema límbico, córtex prefrontal). Por otro lado, otra doctora especializada en déficit de atención y trastornos de la lateralidad, diagnosticó que su cerebro se encontraba aun en una etapa pre-lateral del desarrollo funcionado como homolateral alternante, no tenía desarrollado del patrón contralateral y la actividad de su cuerpo calloso era escasa, sus hemisferios cerebrales no se comunicaban adecuadamente. Había mucho sobre lo que trabajar. La buena noticia es que todo era consecuencia de un solo problema: un desarrollo incorrecto del sistema neuro-senso-psico-motriz y, afortunadamente, existen terapias de estimulación neurológica que, junto con algunos tratamientos biológicos, corrigen o minimizan estos problemas sin hacer uso de fármacos. Se requiere constancia y disciplina pero los resultados merecen la pena.
Muchos niños y niñas afrontan diariamente sus vidas con este tipo de  “mochila” a cuestas y la mayoría ni si quiera están diagnosticados. Hay múltiples causas que pueden provocaralteraciones en el desarrollo neurológico infantil. Se sabe, por ejemplo, que los niños adoptados tiene una mayor probabilidad de sufrirlas -aunque no siempre sea así- como consecuencia de las carencias físicas y emocionales, falta de estímulos sensoriales y motrices o por intoxicaciones de sustancias que pasan al bebe desde la madre biológica vía placenta (metales pesados, alcohol, drogas, radiaciones…). En el caso de otros niños, los problemas pueden deberse a que no haya hecho el suficiente ejercicio de suelo para lograr una buena maduración cerebral, o que su cuerpo no sea capaz de eliminar correctamente los cientos de tóxicos a los que estamos expuestos, o consecuencia de alguna infección vírica durante el embarazo. Otras veces la causa es desconocida. En cualquier caso, los problemas que se originan son muy semejantes y sólo tratando su causa (y no solo los síntomas que provoca) podremos ayudar a estas criaturas y sus familias a superar sus problemas y brindarles las oportunidades que merecen.

En esta situación, contar con la ayuda de alguna asociación especializada que sirva de guía en el proceso es fundamental para sentirse acompañado y respaldado por la experiencia de otras familias. En palabras de la familia de Lucía, “el apoyo y orientación que nos ha brindado la asociación Laztana[2] durante estos años ha sido fundamental para recorrer este camino, para comprender a nuestra hija y saber ayudarla. Siempre le estaremos agradecidos y por eso prestamos este testimonio para poner un poco de luz y esperanza en tantas familias que seguro están pasando por situaciones similares. Queremos compartir nuestra alegría y contribuir a dar a conocer estas terapias tan eficaces para superar este tipo de problemas y ofrecer a nuestros hijos e hijas una vida mejor y más feliz”.
Volviendo al caso de Lucía, la mayor parte de las terapias que realizó fueron en paralelo con los cursos de 3º y 4º de Primaria que resultaron duros y con unos resultados escolares muy ajustados. Como relata la familia, fueron años agotadores con casi una hora de trabajo diario en casa para aplicar las distintas terapias, mas el colegio y los deberes que seguían ocupando mucho tiempo y esfuerzo. A lo largo de poco más de dos años realizó las siguientes terapias: ejercicios diarios de reorganización neurológica para integrar el patrón contra-lateral, lograr la sincronización de sus hemisferios cerebrales incrementando la actividad de su cuerpo calloso y mejorar su lateralidad (diario, 2 años); terapia BRMT o TMR[3] de integración de reflejos primitivos (diario, 2 años); terapia visual[4] (diario, 8 meses); terapia reeducación auditiva Berard[5] (2 sesiones de 15 días cada una, una al inicio y otra año y medio después); terapia psicológica (1 sesión semanal durante año y medio). Aproximadamente a los 8 meses de iniciar las terapias se le aconsejó empezar una dieta libre de gluten y caseína lo que mejoró sustancialmente el rendimiento de las otras terapias.      
Tras unos 6 u 8 meses de trabajo empezaron a notarse los resultados. La niña estaba mucho más relajada y con mayor capacidad de atención, su nivel lector también mejoró mucho. Al año de iniciar las terapias se le diagnosticó también una intoxicación severa por metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, aluminio y plata) que su cuerpo no era capaz de eliminar y que afectaban a su funcionamiento neurológico. Inició un tratamiento con quelantes para ir eliminando progresivamente esos metales de su cuerpo junto con suplementos de vitaminas y minerales de los que tenía carencias. Después de dos años de terapias era otra niña en todos los sentidos, o más bien, era la niña que siempre estuvo ahí pero que no podía florecer. Las terapias acabaron en el primer trimestre de quinto curso de Primaria y, después de haber terminado, la niña continuó mejorando pues el proceso de maduración cerebral ya estaba desencadenado y sin trabas, caminaba por sí solo. Terminó el curso con todo notables y algún sobresaliente, siendo una de las niñas más atentas, trabajadoras e incluso rápidas de la clase para sorpresa del profesorado que dos años atrás no hubiera creído posible esta evolución.
Sigue siendo disléxica pero incluso muchos síntomas que Lucía tenía que se asocian a la dislexia y que hacen de ésta una condición aun más compleja, desaparecieron. La dislexia es también un don y, posiblemente gracias a ella, Lucía tiene una creatividad impresionante, alta capacidad de visión espacial, gran habilidad para resolver problemas analizando la situación desde diferentes ángulos de una forma integral, es capaz de ver lo que a otros se nos pasa por alto, tiene grandes dotes artísticas y un futuro prometedor.
Lucia es una niña responsable y trabajadora y ha aprendido una lección más valiosa para la vida que cualquiera de las que aparecen en los libros de texto. Lucía sabe lo que significa el esfuerzo y sabe valorar lo que ha logrado. Es una niña feliz que a menudo grita “¡Soy la mejor!” y tiene razón.  Llegará donde se proponga porque alguien creyó en ella y supo descubrir ese diamante en bruto y encontrar a quienes podían enseñarles las herramientas para pulirlo y dejarla, por fin, brillar.     


[1] Qué son los Reflejos Primitivos: http://www.blombergrmt.es/reflejos-primitivos/
[2] Asociación LAZTANA: http://www.asociacionlaztana.org 
[3] BRMT o TMR (Terapia de Movimiento Rítmico del Dr. Bloomberg):http://www.blombergrmt.es/brmt/
[5] En qué consiste el método Berard de reeducación auditiva:http://www.es.berardaitwebsite.com/metodo-berard/por-que-hacer-ait-de-berard/

“BUSCANDO RESPUESTAS. Trastornos en el Neurodesarrollo Infantil. Introducción a los principales métodos de estimulación infantil y propuesta de intervención mediante tratamientos biológicos.” de Jorge Serradilla

“Buscando respuestas”. El autor nos dice que también podría haberse titulado “Pequeños grandes logros”. En este emotivo y esperanzador libro, Jorge nos relata lo que él mismo define como un “largo camino”.

Un camino que le llevó a investigar y probar todo método que pudiera aportar una mejoría a su hijo con síndrome Down y síntomas de autismo.

Citando a los expertos, asegura que “hay una gran relación entre la disfunción sensorial del sistema nervioso central y la hipersensibilidad del sistema inmune.” Esto es válido no sólo para niños con síndrome Down o del espectro autista, sino para otros muchos con diagnósticos o sin ellos, que sufren dificultades en su desarrollo y en sus funciones diarias.

Supone que los niños con diferentes problemas comparten normalmente una inmadurez de su sistema nervioso, que a menudo va acompañado también de problemas en su metabolismo debido a un pobre sistema inmunológico.

Jorge se metió de lleno en la investigación exhaustiva de todo lo relacionado con la estimulación cerebral (del sistema nervioso central) y las terapias biológicas con el objetivo de saber cómo lograr la maduración de ambos sistemas: el nervioso y el inmunológico.

Los resultados de este esfuerzo pronto se vieron recompensados en los avances del pequeño Jorge y esto impulsó a Jorge padre a seguir adelante buscando nuevas respuestas que a su vez le aportaran nuevos “pequeños grandes logros”.

Fundó la asociación ESTIMA, a través de la cual ahora ayuda también a otros muchos padres.

Su fuerza, su empeño, su ilusión y sus esperanzas se ven reflejadas en esta magnífica obra. No es larga, pero está repleta de datos y referencias científicas junto a emociones y el gran soporte de aquellos que quieren y conocen bien a ambos Jorges, y que han aportado al libro sus testimonios y su apoyo. Todo ello  hace que resulte en una interesante investigación unida a un relato conmovedor.


Rosina Uriarte

“BUSCANDO RESPUESTAS”, POR JORGE SERRADILLA



Publicado por Jorge Serradilla en Menudos Genios

Estimados amigos:

Tras algunos años investigando sobre las terapias de estimulación, los tratamientos biológicos y la causalidad entre los trastornos infantiles y los factores ambientales, he recopilado en este humilde manual, conclusiones y fuentes de información que pueden ser muy útiles a padres y profesionales. He tenido la suerte de contar con mi hijo Jorge, quien ha sido y es el motor de estas inquietudes. Jorge es el hilo conductor de este libro, en el cual he querido mostrar el camino recorrido con él y, a la vez, describir las diferentes terapias y métodos de estimulación infantil.

El objetivo del libro es divulgar el conocimiento de los numerosos métodos y tratamientos, así como presentar un modelo de intervención global.

¡Espero que sea la llave que abra muchas puertas!

El libro se distribuye a través de:

En el Campo de Gibraltar (Cádiz), está disponible en:
  • Molokai. Centro de Formación, Desarrollo y Estimulación Infantil. Urb. Nueva Doña Casilda, Fase III, local 1. 11204 Algeciras.
  • La Tienda pacopeco. C/ Regino Martínez (Galería Tati), 12-14. Algeciras.
  • Centro Little Brains. C/ Dorada nº 3. Pueblo Nuevo de Guadiaro, San Roque.

El sábado 9 de marzo a las 12:00 horas, se realizará la presentación del libro en el Centro MOLOKAI (Algeciras).
El sábado 16 de marzo a las 18:00 horas, se realizará la presentación de libro en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Andújar (Jaén), coincidiendo con una charla que daremos sobre estimulación infantil y tratamientos biológicos. Dirección: Plaza de Santa María s/n. Andújar.

EL COMBATE DE LA PEQUEÑA MALIN

“El combate de la pequeña Malin” parte 1:

“El combate de la pequeña Malin” nos muestra, en un documental grabado a lo largo de tres años, la evolución de una niña con graves lesiones cerebrales tratada con el método de organización neurológica Doman.

Este tratamiento requiere grandes esfuerzos por parte de toda la familia, pero supone importantes avances en muchos casos como el de Malin.

Ésta es la historia de cómo una niña y sus padres deciden plantarle cara al destino para cambiarlo. Su éxito es fruto de un trabajo duro, pero sólido y fundamentado en el desarrollo y el funcionamiento cerebrales.

Existen otras historias documentadas en internet y algunos casos muy conocidos como el de Kike, hijo de Bertín Osborne y Fabiola, que también están saliendo adelante con este mismo tratamiento.

La página oficial del método es la siguiente:

Los Institutos para el Logro del Potencial Humano

Para continuar viendo el documental:

“El combate de la pequeña Malin” parte 2

“El combate de la pequeña Malin” parte 3

“El combate de la pequeña Malin” parte 4

“El combate de la pequeña Malin” parte 5

“El combate de la pequeña Malin” parte 6

TESTIMONIOS ENVIADOS POR ROSA M. GARCÍA HERNÁNDEZ, OPTOMETRISTA COMPORTAMENTAL

Rosa me envió hace ya algún tiempo estos testimonios. Estoy segura de que interesarán a muchos padres y madres preocupados por el rendimiento escolar de sus hijos.
Dejo su propio testiomonio para el final…

TESTIMONIO – ESTRABISMO – NUNCA PENSÉ QUE MI HIJO TUVIERA UN PROBLEMA DE APRENDIZAJE

 La siguiente historia pertenece a un niño de 7 años que presentaba un retraso escolar con respecto a sus compañeros, no le gustaba el colegio, ni ninguna actividad que realizaba en él (leer, escribir, pintar, jugar con la pelota, etc.), no le daba tiempo a terminar sus tareas, era muy inquieto y en clase siempre estaba disperso. En un gabinete psicopedagógico le diagnosticaron DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA.
Además, Pedro utilizaba gafas desde los 3 años para corregir una hipermetropía y un estrabismo, y aunque su Agudeza visual con las gafas era casi del 100% con cada ojo y su estrabismo no se notaba con ellas puestas, su visión no era eficiente ya que nunca utilizaba ambos ojos a la vez ni sabía cómo hacerlo.
_________________________________________________

Hola Rosa.

La historia de Pedro ha sido peculiar (por lo menos para mí). Nunca pensé que tuviera un problema en el aprendizaje, pues era un niño que se salía de lo normal. Habló muy pronto, hacía cosas, y decía que siempre comentábamos: “¡Que listo que es Pedro!”

De hecho lo es, pues tiene un C.I. más alto que la media. Pero tiene muchas cosas que le impiden llegar a poder sacar más partido y no nos habíamos dado cuenta.

Nunca quería escribir, ni pintar y aprendió muy tarde a leer. Ya ha terminado 1º de primaria. Y de una forma diferente: de no leer nada, a leer todas las palabras. Pero cuando le preguntabas de qué iba el cuento que había leído, te contaba una historia inventada. Estaba tan pendiente de leer bien todas las palabras que no se enteraba de lo que leía.

Algo le pasaba, pero no sabíamos que era!!! Le llevé a un gabinete psicopedagógico, y en el informe de ellos fue donde me dijeron las DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA. Además de más cosas. Me llamó bastante la atención. El niño tenía una agudeza visual del 100% pero no procesaba bien la información visual.

Un amigo me recomendó hacerle una evaluación más exhaustiva sobre el tema, y el especialista que la hacía era un optometrista comportamental. Se iba a informar de varios por Internet y ya me daría las direcciones, porque personalmente no conocía a ninguno. La página de Rosa fue la que más información había sobre el tema. Y claro está, no dudé en llamarla.

El informe que le habían hecho en el gabinete psicopedagógico, no tenía nada que ver con el que hizo Rosa. Es alucinante.
Es increíble que por no tener bien desarrollada la visión, los problemas que puedes tener. Y los reflejos primitivos no integrados ni os cuento.

EVALUACIÓN VISUAL
Saltos hipométricos:

  • El niño no sabía decirte lo que estaba leyendo porque estaba más pendiente de no confundirse de renglón y entender el tipo de letra que de la narración del cuento.
  • Con los ejercicios de los saltos hipométricos notamos la mejoría, no cabe duda.

Capacidad de fusión:

  • No había manera de que el niño jugara a la pelota pues sus ojos no trabajaban a la vez y eso le hacía no tener coordinación motora de ojo-pie y por eso no quería jugar con ella. Ahora me ha dicho que le apunte a fútbol con su amigo Marcos.
  • También ha conseguido tener mejor coordinación ojo-mano en los trabajos manuales del colegio y ha mejorado las notas.
  • Es capaz de corregir su estrabismo y al enfocar él mismo se da cuenta y lo corrige (claro que si con tanto ejercicio visual no lo conseguía ya sería raro). Nuestro trabajo nos ha costado no creáis.

EVALUACIÓN DEL DESARROLLO
El desarrollo motor:

  • Su destreza manual mejora pero todavía nos queda trabajo por hacer.
  • Debido al estrabismo tiene lateralidad cruzada y estamos intentando que trabaje a nivel visual el hemisferio de su lado dominante para intentar cambiar la dominancia del ojo. Aquí también nos queda un poco de trabajo por hacer.

EVALUACIÓN DE LA PERCEPCIÓN
Memoria visual:

  • Ya va entendiendo mejor los problemas de matemáticas, y la tabla de multiplicar no le ha costado mucho trabajo en aprendérsela (le dieron en el colegio el carné de multiplicador).

Constancia de forma:

  • Le costaba trabajo diferenciar varios tipos de letra, ahora ya no tiene problema, y reconoce una letra si está en mayúscula o minúscula. En una ocasión escribió su abuela una nota para que supiéramos dónde había ido, y me dijo: “Mamá no entiendo lo que pone la abuela”. La nota se entendía perfectamente pero él no conocía la letra. Fue curiosísimo ¡No fue capaz de leerla! Ahora eso ya no le pasa.

REFLEJOS PRIMITIVOS
Tenía activos varios reflejos y eso le hacía ser un niño muy movido y no desarrollar bien la visión. Con la ayuda de la terapia de integración de los reflejos, el resultado ha sido un éxito. Es en lo que yo más contenta estoy.

Según íbamos avanzando en la terapia, el niño me comentó varia veces: “¡Que fáciles son ahora los ejercicios y al principio no! ¿Te has dado cuenta mamá?”

Se nos ha hecho muy lenta la terapia con muchas cuestas arriba y cuestas abajo, porque los logros no se ven de inmediato y te desanimas. Esto no es como cuando te tomas una aspirina porque te duele la cabeza y se te pasa de inmediato. Pero después de su tiempo, estamos muy contentos por el esfuerzo y los resultados obtenidos.

Gracias Rosa, por todo y sobre todo por tu paciencia. Me alegro de haberte conocido y así haber podido ayudar a Pedro.

Un cordial saludo.
La madre de Pedro.

______________________________________

La conducta de Pedro fue cambiando mes a mes, al principio su rebeldía e inquietud complicaba trabajar con él. Pero ver los cambios en él hacía que todo el esfuerzo mereciera la pena. Aún se frustra cuando no consigue las cosas cuando él quiere y cómo él quiere y se ofusca, y eso hace que le salgan peor, pero eso ya es sólo cuestión de que lo entienda y aprenda. He aprendido mucho con Pedro. Y lo que más le gusta a él, él mismo ha aprendido a controlar sus ojos y a hacer con ellos lo que quiere, ahora ve con los dos ojos en todo momento 🙂

_______________________________________

Tras publicar esta entrada, Pedro me envió su carta con su propia opinión de la terapia de su puño y letra y la añado ahora. Como me decía la madre, es curioso como dio importancia al final a las caritas cuando en casi todo el transcurso de la terapia “pasó de ellas”. No eran lo suficientemente motivantes para portarse mejor, obedecer y hacer los ejercicios lo mejor que pudiera.
Al final, eso le resultaba tan fácil que él mismo pedía las caritas cuando terminaba la sesión porque sabía que había colaborado y se había portado bien y merecía su premio!! 🙂

Ésta es su escritura con la que llegó inicialmente:

Y ésta es una muestra de sus trabajos en el colegio, en cuyos márgenes el profesor había anotado: “¡FENOMENAL! ¡QUE LETRA! Muy bien (subrayado)”:

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

TESTIMONIO – OJO VAGO – HARTA DE USAR EL PARCHE

Siguiendo con la serie de testimonios, aquí os muestro la historia de una niña de 8 años con una ambliopía u ojo vago que llevaba 4 años utilizando parche bajo prescripción oftalmológica, pero su agudeza visual aunque había mejorado, no llegaba al 100% y cansada de las irritaciones que le producía el parche en su cara, de la presión psicológica que le suponía llevarlo en su entorno (compañeros del colegio y amigos) durante tanto tiempo, etc., su madre buscó otra solución.

_________________________________________________________

Hola, soy la madre de V.P., “ Vicky”.

Cuando Vicky tenía cinco años en una revisión rutinaria con el oftalmólogo nos dijeron que tenía un ojo vago y que había que tratarla con una terapia de oclusión. No me resulto extraño porque su hermana Cristina estaba siendo tratada de lo mismo.

Empezamos con las oclusiones primero unas horas que se fueron incrementando hasta llevar tapado el ojo izquierdo todo el día.

Los primeros meses mejoró bastante, pues de hecho partía de un 30% de visión en uno de los ojos, y ese porcentaje mejoro con rapidez. Al año los resultados eran buenos pero era necesario continuar con la terapia para igualar la visión en ambos ojos.

Vicky se quejaba de llevar el parche, pues este le ocasionaba molestias físicas, el pegamento le irritaba la piel, le cansaba en extremo hacer las tareas del colegio, se mostraba más torpe en su actividad diaria, así bajar las escaleras suponían continuas caídas y los tropezones se multiplicaban. También tenía cefaleas muy frecuentes y el neurólogo no descartó que pudieran derivarse de su problema visual.

Continuamos con la terapia de oclusión pero a partir del año, Vicky dejó de mejorar, y la mejora obtenida hasta ese momento se estancó.

En septiembre del año 2009 la oftalmóloga nos dijo que no mejoraba y que no sabía muy bien qué hacer con Vicky porque la oclusión del ojo no estaba dando resultados. Sin embargo, mencionó que existían terapias visuales y que podría ser una opción para ella. Le pregunte si me podía dar alguna dirección y me dijo que iba a esperar seis meses más antes de valorar la terapia.

Vicky, mientras tanto toleraba cada vez peor el parche se quejaba de él, le molestaba, se veía fea y torpe y cuando mayor era peor lo llevaba. Cuando oyó la posibilidad de poder hacer terapia visual me animó a buscar cuanto antes esa alternativa.

Buscamos, preguntamos, indagamos y dimos a parar con Rosa.

Llamé, me explicó y tuvimos nuestra primera cita.

Valoró la situación de Vicky, lo que podía hacer y lo que no, su carencia visual, sus dificultades. Vicky, en el colegio tenía dificultades con la lectura y para mayor problema su carácter era tremendamente explosivo y con muy poca capacidad de adaptación a la frustración.

Rosa nos confirmó que sus posibilidades de mejora eran muchas y el camino a seguir era hacer unos ejercicios diarios que le llevarían unos cuantos minutos diarios pero a cambio no tendría que llevar el parche.

Las carencias visuales de Vicky se me hicieron más evidentes cuando empezamos la terapia: cuando era incapaz de meter un grano de arroz en una pajita, o de insertar una aguja en una estrellita de las de pasta.

Sin embargo, en breve empezamos a ver su mejoría e iba superando los ejercicios. Además, aunque cada vez eran más difíciles, su capacidad de adaptación y superación también creció.

Pasaron los meses y la mejoría la notó ella, nosotros y la oftalmóloga.

Además, de los ejercicios visuales, esta terapia incluía un par de ejercicios dedicados a actividades físicas para integrar un reflejo infantil. Al principio me pareció cuando menos curioso el incluirlos en la terapia visual, pero pronto evidencié el efecto de estos ejercicios en su forma de comportarse: sus brotes de genio e ira que se redujeron considerablemente.

Bueno, lo importante es que dos años después Vicky ha recibido el alta en la consulta del oftalmólogo y en la consulta de Rosa.

La madre de Vicky.
_____________________________________________________

Esa mejora madurativa que comenta la madre en su carta se notó incluso a nivel de su escritura. Año y medio después su escritura parecía de otra niña:

No sólo consiguió escribir más rápido sino que además su letra era más clara y ya no era ligada.

Pero lo que me quedo de la revisión del alta que le hice a Vicky fueron las palabras de su madre: “Hemos notado que con la terapia visual Vicky ha conseguido tener CALIDAD EN SU VISIÓN”. Cuando llegó a la consulta era la que peor veía de su familia (peor también que su hermana Cristina), pero tras terminar la terapia visual, ELLA ERA LA QUE MEJOR VEÍA, incluso que sus padres que ninguno había tenido ojo vago.
Como optometrista me llenó y alegró esa respuesta. Es la que mejor me podía dar. Que te digan que has conseguido eso te deja la sensación de un trabajo bien hecho 🙂

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

Esta historia corresponde a una niña de 9 años. Presentaba dificultades de aprendizaje principalmente en el entendimiento de los textos, órdenes o problemas escritos, lo cual le dificultaba seguir el ritmo de la clase. Tenía una lectura lenta para su edad y problemas para las matemáticas. Le costaban las tareas manuales que requerían una precisión y coordinación fina de sus manos y ojos, cansándose rápidamente. Además, presentaba una mala postura corporal al sentarse que le complicaba todas sus tareas cercanas en una mesa.
Estuvo haciendo terapia con logopeda para el problema de lectura principalmente durante dos años y medio pero llegó un momento que la mejora se estancó y no mejoraba más. El logopeda llegó a sospechar también de un problema de atención, por lo que reforzaron con otra sesión más a la semana (3 en total). Además, la niña recibía refuerzo escolar en matemáticas y lenguaje. Pero todo eso parecía no solucionar sus problemas.

_________________________________________________

Hola Rosa

Al estar próximo a finalizar las sesiones, con esta carta sólo queríamos agradecerte el trabajo realizado con mi hija B. durante este año y pico de terapia que llevamos juntas.

Aunque parezca mentira, ahora, después de este tiempo transcurrido, cuesta creer que, cuando por casualidad vi tu página en internet, éramos unos padres desesperados con el rendimiento escolar de nuestra hija, una niña a la que desde su etapa en infantil empezaron a decirnos que tenía problemas de timidez, que era muy despistada, y que, en definitiva, presentaba una serie de problemas de aprendizaje: dificultades de lectura, de comprensión de textos, de comprender ordenes escritas, dificultades con las matemáticas, dificultades a la hora de copiar de la pizarra los textos en su cuaderno, de lateralidad, de espacio-tiempo…

Como padres, esto nos desconcertaba, porque veíamos que B. no era para nada una niña tímida, y que en casa a la hora de hacer sus tareas ella conseguía hacerlas y conseguía comprender y entender las cosas, y aprenderse las tablas, y las lecciones…, aunque dedicándole mucho tiempo, y con mucho esfuerzo (demasiado para una niña de su edad).

Además, lo que más nos desesperaba como padres no era ya el rendimiento académico (no todos los niños son iguales), sino la tremenda inseguridad que esto le había generado (siempre decía que no era igual que los demás niños, que todos eran más listos que ella), y esto es lo que más duele, ya que era una niña que no dejaba de esforzarse para hacer sus deberes, para entender las cosas, para estudiar…, aunque algo fallaba, ya que el esfuerzo que le dedicaba no tenía sus resultados.

Tras dos largos años de sesiones en un centro de logopedia para intentar corregir estas “dificultades de aprendizaje”, que a la larga no dieron los resultados esperados (sólo al principio un poco con la lectura), y después de una de las reuniones con la profesora de 3º de primaria, en la que por enésima vez me vino a decir las dificultades que tenía la niña, que era muy aplicada en clase, pero que sus resultados en los exámenes no eran nada buenos, que tendríamos que trabajar más en casa (¿Más? Las benditas horas que la pobre dedicaba en casa a estudiar, aparte de las consabidas sesiones de logopedia). Al llegar a casa esa tarde del mes de abril, volví a buscar en internet por enésima vez alguna manera de poder ayudar a mi hija y, por casualidad, encontré un artículo que Rosa había colgado sobre las dificultades que tenía un niño llamado Jorge y lo que le pasaba cuando iba a la revisión de un optometrista. Se me abrieron los ojos: lo mismo que describía esa madre, era lo que le pasaba a B. cuando íbamos de revisión al oculista: ella era incapaz de leer las letras que le ponían en el tablón para la revisión de los ojos, sólo conseguía leerlas cuando yo le marcaba la que tenía que leer (con el consiguiente enfado de la oculista que me decía que la niña “no colaboraba nada”).

Realmente no sabía si ésta sería la solución o no, pero cuando estas desesperado te agarras a un clavo ardiendo, y al ver tu página de Consciencia Visual, me pareció interesante y contacte contigo, sin saber ni siquiera hasta ese momento que existían los optometristas, y menos la optometría comportamental, ni para que servían.

Al principio, y tras la experiencia sufrida con las sesiones de logopedia, la verdad es que éramos un poco escépticos, no sabíamos si habríamos acertado o no al acudir a tu consulta, pero por intentarlo nada se perdía.

Le hiciste la revisión, nos distes el diagnóstico y con las primeras sesiones los resultados fueron alentadores, ya que coincidió con el final del curso y las notas mejoraron un poco, lo que animó mucho a B. Pasó el verano, seguimos con las sesiones (¡que duro es el verano para hacer los ejercicios!), y por fin nos enfrentamos a un nuevo curso, a 4º de primaria, con el miedo constante a repetir que tenía B. Nos costó un poco retomar el ritmo de estudios (la vuelta al cole después de las vacaciones de verano siempre es dura), y ya pensábamos que estábamos como siempre, hasta que al poco, las cosas cambiaron y el cambio que sufrió B. en los estudios fue tremendo, ya no sólo académicamente, en el que ha mejorado sustancialmente sus notas, si no a la hora de conseguir hacer los deberes SOLA (cosa que antes apenas lograba, siempre había que estar explicándole las órdenes, incluso las más sencillas, ya no se sí porque no las comprendía o por simple inseguridad), a la hora de estudiar y retener un texto (cosa que antes nos duraba muuuucho tiempo, se ha reducido en el tiempo y prácticamente lo hace ella sola), a la hora de hacer los exámenes, lo que le ha generado mucha confianza, y también, en la valoración que le han hecho en su actitudes y hábitos de aprendizaje: de evaluarla negativamente siempre en el interés por aprender, en el esfuerzo en sus tareas, en realizarlas correctamente y a tiempo y en necesitar ayuda para la hacer los ejercicios, a conseguir que en todo esto sea valorada positivamente. ¡Ah! y lo más importante: ahora ella ya no se considera diferente a los demás niños.

Esperemos que estos progresos perduren en el tiempo. Como te decíamos, sólo agradecerte lo logrado con nuestra hija, el trato cordial y amable que nos has dado, el dedicarle el tiempo que era necesario en cada sesión, sin estar pendiente del reloj, lo que se agradece muchísimo sobre todo en casos como el de estos niños, y por lo fácil que has hecho todo.
Muchas gracias.

Un saludo muy cordial.
La madre de B.
___________________________________

Releeré 100.000 veces esta carta y las 100.000 veces se me saltarán las lágrimas.

La verdad es que estas tres historias que he mostrado en las últimas tres entradas han sido de los mejores pacientes que he tenido: respetaban las citas establecidas, hacían todo lo que les mandaba daba igual que fuera verano, navidades o estuvieran de exámenes. Siguieron mis pautas al pie d ela letra y el esfuerzo merecio la pena, dio sus frutos.
Así todo se hace más fácil y los resultados se ven antes.

Me encanta ayudar a los niños a hacerles las cosas más fáciles siempre que pueda, pero en casos como el de B. me sentía totalmente identificada con ella, y me alegró comprobar que TODAS las metas se consiguieron, no sólo las visuales, no sólo leer mejor o más rápido. Siendo más eficiente, su autoestima era mejor y eso es lo más importante en los niños.

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

En las futuras entradas voy a publicar una serie de testimonios porque creo que siempre nos gusta oír las experiencias de otras personas cuando tenemos un problema y cómo han mejorado y han conseguido solucionarlo. Y porque aunque yo siempre intento explicarme de la manera más sencilla que puedo, no hay nada como leer algo escrito por una persona que ha pasado por ello con palabras más sencillas aún.

Para empezar, he querido contaros mi propio testimonio. Creo que de esta manera los padres cuyos hijos tienen problemas escolares, sabrán que yo puedeo entender por lo que están pasando, tanto ellos como sus hijos, porque yo lo he vivido en primera persona.
________________________________________________________

No soy una madre preocupada por su hijo, ni una niña que cuenta sus dificultades. Soy una adulta que ha vivido con su problema durante 37 años y esta es mi historia.

La escribo porque sé que algún niño y algún padre se sentirá identificado con ella. Y si contándola puedo ayudar a alguien que está perdido y que no sabe lo que le ocurre, o mejor dicho por qué le ocurre lo que le ocurre, quizás después de leer esto lo entienda un poco mejor.

Espero que no os resulte muy largo…

Cuando yo era pequeña, mis notas eran bajas. Me inventaba excusas para no hacer los deberes, porque no me gustaba hacerlos. Durante los cuatro 4 primeros cursos de lo que antes era EGB (ahora EP) iba arrastrando un par de asignaturas y finalmente repetí 4º. Los profesores se lo habían recomendado a mis padres alegando que como yo nací en Diciembre era lo mejor para mí y ellos pensaron que si me lo recomendaban y “era bueno para mí”, habría que hacerlo si con ello seguía estudiando. Pero repetí 4º y aún estando con niños más pequeños que yo en edad cronológica, mi interés por los estudios seguía siendo bajo.
Por fin acabé EGB y en la reunión que tuvo el director del colegio con mis padres claramente descartó que yo siguiera estudiando. Mis padres le dijeron que querían meterme en un colegio de curas (¡¡con lo estrictos que son!!) para hacer lo que antes era BUP y COU, y horrorizado, el director les dijo que “yo no servía para estudiar”, que como mucho me apuntaran a FP (Formación Profesional), pero que si me metían en ese colegio, ¡¡FRACASARÍA SEGURO!!
Afortunadamente, esta vez mis padres no siguieron sus recomendaciones y confiaron en el potencial que no habían conseguido descubrir ni despertar en aquel colegio. Esto fue un claro ejemplo de una mala metodología de enseñanza y conocimiento nulo de psicología.

Continúo con mi historia.

Empecé BUP con el miedo que eso me conllevaba: un nuevo colegio, nuevos compañeros y nuevos profesores. Pero lo más importante: era un colegio de curas, por tanto un colegio de niños donde un par de años antes habían empezado a meter niñas también en las clases. Así, cuando yo llegué, sólo había 2 niñas más en mi clase. Tras conocerlas y ver que eran “niñas de sobresaliente”, ¡¡ENCONTRÉ MI MOTIVACIÓN!! Yo no podía ser menos que ellas, yo no podía “ser la tonta”. Siendo sólo 3 niñas, si mis notas eran malas, no habría “montón” donde perderme, destacaría por mis malas notas y no quería. Así que aunque mi esfuerzo era mucho mayor que el de los demás, mayor que el de mis compañeras, logré sacar sobresalientes como ellas. Eso me suponía estudiar hasta las tantas, quedarme dormida en la cama con el libro y la luz encendida,… pero el esfuerzo merecía la pena. Me sentía integrada. Ya no era “la tonta”. Nadie en el nuevo colegio conocía mi trayectoria académica anterior y no debían enterarse. Lógicamente algunas asignaturas se me daban peor que otras (matemáticas, física y química), pero aún así, tuve el coraje de meterme en la rama de ciencias y mantuve mis buenas notas.
Me gustaba el dibujo y no me quedaba otra salida. Sabía que le iba a tener que echar muchas horas en la carrera de Arquitectura pero no me importaba, era lo que quería hacer.

Desgraciadamente mi trayectoria en EGB bajó mucho mi calificación media, y ni Selectividad me permitió meterme en Arquitectura o Aparejadores 🙁

Perdida, no sabía qué estudiar.
En mis elecciones recuerdo que puse Óptica y Trabajo Social, por rellenar huecos en la ficha, pero sin ninguna intención de estudiar esas carreras. Pues finalmente me dieron Óptica, nada que ver con mi sueño de dibujar.

Terminé mi carrera año a año con alguna matrícula de honor incluso. Pero cuando empecé a trabajar, estar “vendiendo y montando gafas” no me gustaba. Para eso no había estado estudiando 3 años de mi vida. Me planteé de nuevo entrar en Aparejadores, pero en mi vida entró por casualidad el mundillo en el que me encuentro metida actualmente. Conocí de la existencia de la “Terapia Visual”: especialidad que en la carrera (en aquel momento) ni comentaron por encima.

Según iba haciendo cursos me iba gustando más. Me apunté a un Máster en Optometría Funcional y Terapia Visual y tras unos cuantos años (10) trabajando, y ampliando más mi formación, aproveché un traslado de mi marido por trabajo a California (EEUU), para hacer otro Máster más especializado en Optometría Comportamental y Terapia Visual.

Fue allí donde descubrí la causa de mis problemas de aprendizaje y por qué todo me costaba más esfuerzo que a otros. Allí empecé a relacionarlo todo, empecé a identificar todas mis dificultades y empecé a ver cómo todas las piezas encajaban. Todo tenía un origen.

A mis 34 años descubrí de la manera más tonta, un día concreto, que uno de los reflejos primitivos (el Reflejo de Moro), no lo tenía integrado. Lo sospechaba, pero al estudiarlo años atrás y evaluármelo, no dio manifiesto, pero sin esperármelo dio la cara en un restaurante (ya contaré esta historia en otro momento cuando hable de los reflejos primitivos o infantiles). Mis sospechas se confirmaron y me di cuenta de que era el culpable de mis problemillas académicos sobre todo en las matemáticas, además de otros problemas en la personalidad.
Como veis terminé una carrera y dos máster de especialización, pero todo lo relacionado con los números o que tuviera relación con ellos (cantidades, volúmenes, espacio, orientaciones, distancias, tamaños, etc.), me suponía un esfuerzo adicional. Había leído años atrás el libro “El Don de la Dislexia” y me había sentido totalmente identificada con aquellos pacientes que el libro comentaba que cuentan con los dedos, evitan toda situación en la que tienen que hacer operaciones básicas de sumas, restas, divisiones o multiplicaciones, cuentan por debajo de una mesa para que nadie les vea usar los dedos, hacen que piensan que operan mientras otros se adelantan en sus cálculos… Operaciones básicas que se realizaban en EGB pero que en el instituto, ya no eran necesarias. El mundo de las calculadoras era una gran ventaja para mí. Las integrales y derivadas ya no me suponían ningún problema, y me permitieron sacar Matemáticas con sobresaliente. Sin embargo, en una prueba psicológica que nos hicieron en 3º de BUP, manifestaba (palabras textuales del informe) “tener una enorme laguna en el área de las matemáticas”. Pero nadie dio importancia a esto “¡¡si saca sobresalientes!!”… Sólo yo sabía a qué se debía, las operaciones básicas que había tenido que hacer en la prueba eran más difíciles para mí que cualquier operación de cálculo o álgebra.

Pero a todos estos claros problemas de números, se une el hecho de tener ligeros problemas en mi lateralidad. Por un lado a nivel espacial: sobre todo cuando ejerzo de copiloto en el coche y le tengo que indicar a mi marido hacia dónde tiene que girar. Como él me dice: “¿Hacia la derecha o hacia TU derecha?” O cuando conduzco yo y tengo que calcular si un coche está muy lejos para poder adelantar, o para saber si mi coche cabe en un hueco para aparcar, o sencillamente hacia dónde tengo que girar el volante cuando maniobro marcha atrás…
Y por otro lado a nivel temporal: Aunque soy muy organizada, no sé qué le pasa a mi tiempo, pasa y no me doy cuenta; según mi marido, planifico muy mal mis tareas y mi tiempo, pero no consigo hacerlo mejor…

Muchos problemas que antes no relacionaba, en ese momento tenían explicación. Mi reflejo no integrado indicaba que mi cerebro no había madurado funcionalmente como en otros niños, y que ciertas habilidades y actividades que debían estar automatizadas y ejecutadas por ciertas áreas del Sistema Nervioso Central (”subordinados”), no lo estaban. Por ello necesitaba más tiempo para hacerlas porque era mi cerebro (“el jefe”) el que tenía que hacerlas de manera consciente, con el esfuerzo energético que ello supone. Esto me creó mis problemas de lateralidad y con ello mi discalculia (no dislexia).

Tras confirmar todas estas cosas, con todo lo que había estudiado, intenté integrarme el Reflejo de Moro que era lo que estaba causando todo, pero he descubierto que aunque se mejora y esa mejora es apreciable (más autoestima, menos miedo a los cambios, menos necesidad de controlar todo, menos negatividad, menos ansiedad, menos miedo a todo lo social, más relajación, etc.), en los adultos es más difícil eliminar esa causa y poder ayudarles.

Ahora pienso en aquel director que dijo que yo no servía para estudiar, y me gustaría que me viera ahora. Ahora que no dejo de estudiar durante TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA.

Eso es lo que me ocurrió a mí.
Rosa García.

______________________________________________

Cuando yo era niña desgraciadamente se sabía poco sobre el desarrollo de los niños, sobre su estimulación, y que la etapa del gateo era muy importante en el desarrollo general del niño. Cuando un profesor veía que un niño no atendía en el colegio, sacaba malas notas o le costaba ciertas asignaturas, le mandaban repetir (creo que a día de hoy eso en muchos colegios sigue ocurriendo), y cuando aún así, supuestamente con un año superior al resto de sus compañeros, seguía sacando malas notas, sencillamente era catalogado de “niño vago que no le gusta estudiar”. Los profesores no se paraban o no se paran a pensar antes de hacer repetir a un niño POR QUÉ SE COMPORTA ASÍ, cuál es el motivo de su conducta: falta de motivación, falta de potencial, falta de estímulos adecuados, falta de desarrollo funcional,…

No sólo a mi edad, sino en la edad de nuestros padres y en la edad de nuestros niños de hoy en día, el problema sigue siendo el mismo: Básicamente estos niños suelen tener dos motivos a su bajo rendimiento escolar, Y MUY RARA VEZ ES DEBIDO A QUE EL NIÑO ES “TONTO” O “NO QUIERE ESFORZARSE”:

  • Ese niño de hecho, se esfuerza más que cualquiera de sus compañeros que sacan buenas notas sin esfuerzo. Pero se cansan “de luchar” y llega un momento que tiran la toalla. No entienden por qué son diferentes, y peor aún, no saben lo que les hace diferentes. En algún momento de la vida de esos niños su desarrollo ha sido diferente, ha faltado cierta estimulación que ha hecho que “no funcionen bien”, ya sea a nivel visual, perceptual, auditivo, cognitivo, motor, neurológico, etc. Estos niños tienen un RETRASO MADURATIVO FUNCIONAL que les afecta al procesamiento de la información que llega del entorno. Ciertas áreas del cerebro no se ha desarrollado correctamente e impide que este funcione con eficacia. Si a estos niños no se les detecta este problema no se mueren por supuesto, pero su vida es un constante esfuerzo en lo que hacen, tanto de niños como en edad adulta. El cerebro de estos niños como defensa a este esfuerzo constante, crea un sinfín de estrategias para ayudarles a conseguir lo que otros consiguen sin esfuerzo. Podrán llegar a donde han llegado otros, pero con el doble, el triple,… de esfuerzo. El camino no es el mismo. Cuanto antes se les detecte su problema (LA CAUSA DE SUS PROBLEMAS), antes se les podrá ayudar para hacerles la vida más fácil. Tendrán más tiempo para jugar y para disfrutar su tiempo libre,… ¡¡Tendrán tiempo libre!!!
  • Otro motivo es una estimulación inadecuada en clase y en su aprendizaje, pero de eso ya hablé en otras entradas y Sir Ken Robinson lo explica genial. La falta de motivación en mi caso fue lo que hizo que no me esforzara en EGB y pero tras encontrarla, esforzarme el resto de mi vida siempre ha merecido la pena.
LO IMPORTANTE ES DETECTAR EL PROBLEMA PORQUE ESTOS PROBLEMAS FUNCIONALES Y COMPORTAMENTALES TIENEN SOLUCIÓN.
Rosa M. García Hernández, Visión y Aprendizaje

INVESTIGACIÓN SOBRE TRATAMIENTOS BIOMÉDICOS EN EL AUTISMO


A continuación publico la petición de Raquel, madre de Dani. Está reuniendo testimonios de familias beneficiadas por la dieta y las bioterapias en casos de TEA y TGD para una investigación sobre el tema:

Hola a [email protected]:

Me pongo en contacto con todos mis amigos y compañeros que han conocido la historia de Dani, ya sea porque nos conocen en persona, ya sea porque en algún momento nos contactaron mediante mi blog El Viaje de Vuelta.

De alguna manera, todas las familias que hemos tenido una experiencia con el espectro autista, estamos en la misma lucha.

Mi familia y yo hemos tratado de ayudar a transmitir toda la información que hemos obtenido y aprendido desde que Dani enfermó: tratando de difundir al máximo los tratamientos biomédicos que todavía hoy la medicina tradicional nos niega; tratando de decirle a otros padres que hay una dieta que ayuda a nuestros niños; que hay “otra manera” de entender y tratar estos trastornos…Y también atreviéndonos a decir la verdad sobre cómo algunas vacunas están jugando un papel decisivo a la hora de detonar el problema y la verdad sobre cómo nos lo están ocultando.

El motivo de mi e-mail es decirles que hoy me he entrevistado con un periodista de CANARIAS INVESTIGA, que después de leer mi blog ha querido venir a conocernos para saber algo más de todo esto: hemos hablado de vacunas, de dieta sin gluten ni caseína, de todo el difícil periplo al que nos enfrentamos los padres que estamos en esto buscándonos la vida solos con tratamientos carísimos, sin apoyos de nuestros médicos locales…Le he contado todo lo que sé y todo lo que ha sido la historia de mi hijo…Porque creo que ya va siendo hora de que el autismo salga a la luz y se empiece a saber la verdad de este trastorno…

Les escribo para decirles que este periodista, al margen del reportaje puntual que va a sacar sobre el caso de recuperación de mi hijo, quiere seguir investigando qué pasa con todo esto, qué hay de cierto en la relación vacunas-autismo, por qué los neuropediatras y psiquiatras infantiles no quieren reconocer la biomedicina aplicada a los TGD ni los beneficios de una dieta, por qué casi nadie en el circuito profesional sanitario mueve un dedo para que otros niños puedan mejorar e incluso salir…

Me ha pedido que todas las familias que quieran aportar su testimonio o al respecto le contacten, porque quiere conocer más casos, oir más testimonios…Todo lo que se pueda aportar mejor. Cuántas más familias seamos, más fuerza social tendremos para que algún día todo esto se tome en serio…

Las familias que quieran ser entrevistadas o aportarle alguna experiencia (vacunas, dieta, tratamiento…), aunque sea desde el anonimato, háganmelo saber, pues estoy preparándole un listado de contactos para que él pueda seguir tirando del hilo e investigando…

Para quien no lo sepa, CANARIAS INVESTIGA es una iniciativa de jóvenes periodistas independientes que están haciendo periodismo humano y de investigación en las islas. Pueden verlo en:

www.canariasinvestiga.org

Muchos de sus reportajes son difundidos en medios generalistas y tienen mucha repercusión.

Un saludo a todos…

Raquel Martín (del blog EL VIAJE DE VUELTA)

Los testimonios podéis enviarlos a Raquel en esta dirección:

[email protected]



“JORGE NO LEE COMO LOS DEMÁS”. Problemas visuales en el aprendizaje de la lectura.

Rosa M. García, experta en optometría comportamental y terapia visual, amplía y enriquece una de las antiguas entradas de este blog. Se lo agradezco muchísimo y lo publico a continuación…

Publicado por Rosa M. García Hdez en VISIÓN Y APRENDIZAJE

En esta entrada Rosina Uriate en su blog ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO INFANTIL, explica con palabras sencillas el problema que muchos niños tienen en el colegio en la etapa de aprendizaje de la lectura.Como no lo habría conseguido explicar mejor, os dejo aquí el testimonio íntegro de una madre:

Una tarde cualquiera en la consulta de Carlos…
– Madre de Jorge: “Buenas tardes.”

– Carlos: “Hola, buenas tardes. ¿Así que este chavalote es Jorge? Estás muy alto, ¿no estabas tú en segundo de primaria?”
– Jorge: “Sí.”
– C: “Pues seguro que eres el más alto de tu clase.”
– J: “Casi, Andrés me gana.”
– C: “¿Te gusta el cole?”
– J: “No mucho… Me cuesta leer, es muy difícil y la profe me riñe porque lo hago muy despacio y me equivoco siempre.”
– M: “Leo con él todas las tardes, pero acabamos los dos agotados después de leer tan sólo unas pocas líneas. Conoce bien las letras, pero no acaba de soltarse a leer y cada vez va más atrasado en clase. La profesora está preocupada y nosotros también. Hace poco le llevé a un oftalmólogo y nos dijo que el niño ve estupendamente. Pero una amiga me aconsejó que viniéramos para que le echaras un vistazo.”
– C: “Habéis hecho bien, vamos a echar ese vistazo. Siéntate aquí Jorge, y dime qué letras ves allí iluminadas en la pared…”
– J: “M”
– J: “B”
– J: “S”
– …
– C: “Muy bien, ésta ha sido fácil. Las letras han aparecido una por una. Vamos a ver qué pasa cuando salen todas juntas…”
– J: “M, B, …(silencio)”
– M: “No lo entiendo, él las conoce perfectamente, ¿por qué no las dice?”
– C: “Jorge no tiene problemas de agudeza visual, ve perfectamente y conoce las letras por eso las dijo todas cuando aparecieron por separado. Lo que pasa es que sus ojos no trabajan bien realizando los movimientos sacádicos, que son las fijaciones a saltos de izquierda a derecha que son necesarias para la lectura. Le cuesta hacer estos saltos de una letra a otra, a la segunda letra se ha cansado ya del esfuerzo y no ha podido seguir. Vamos a seguir haciendo más cosas a ver qué tal…”
– C: “Jorge, mira la punta de este bolígrafo mientras yo lo muevo delante de tu cara. No dejes nunca de mirarlo, ¿vale?”
– J: “Vale.”
– C: “Lo estás haciendo muy bien, este boli se mueve mucho. No dejes de mirarlo y dime, ¿cómo te llamas?”
– J: “Jorge”
– C: “Bien, ¿y cuántos años tienes?”
– J: “Ahhh… (deja de mirar el bolígrafo para contestar)… Siete”
– M: “Jorge, ¡has dejado de mirar el bolígrafo!”
– C: “Sí, es capaz de realizar movimientos horizontales, verticales, diagonales y circulares con los ojos siguiendo un punto móvil, pero esto le supone tal esfuerzo y concentración que no puede contestar a preguntas sencillas a la vez. Por esto no podrá entender lo que está leyendo. Aunque adquiera la mecánica de la lectura, no podrá comprender el texto.”
– M: “¡Es increíble! Ahora queda claro porque le cuesta tanto leer…! Una cosa más, antes de que se me olvide… él a veces dice que las letras se mueven cuando lee.”
– C: “Sí, por lo que veo, Jorge tiene una pequeña foria. Es algo así como un estrabismo, pero no se nota exteriormente. El cerebro debe ser capaz de fundir con comodidad las dos imágenes de los dos ojos y crear una sola. Jorge lo hace, pero con mucho esfuerzo, por lo que se cansa, y cuando esto ocurre deja de ver una sola imagen y las letras se mueven.”
– M: “¿Y qué podemos hacer?”
– C: “No te preocupes, os voy a dar unos sencillos ejercicios. Es como una gimnasia ocular. En unos pocos meses Jorge estará como nuevo y listo para leer. Os daré cita para dentro de dos meses y entonces decidiremos si hay que seguir o lo dejamos ya ahí.”
– M: “Muchísimas gracias, hasta entonces.”
– C: “Adiós. Y no te olvides de hacer los ejercicios todos los días.. ¿eh, campeón?”
– J: “No me olvidaré, lo prometo.”
Esta conversación es real, aunque los diálogos no han sido reproducidos de forma exacta. Jorge tiene otro nombre, pero es un niño real, que después de dos meses sólo necesitó otro mes más de reeducación ocular para ponerse a la altura de sus compañeros de clase en cuanto a lectura se refiere. Al cabo de dos años volvieron a ver a Carlos pues las letras de nuevo se movían cuando él se sentía cansado o algo débil. Volvieron al programa de ejercicios durante otros dos meses y fue dado de alta definitivamente.
Carlos también es un personaje real, y ése es su verdadero nombre. Es optometrista y muy bueno, por cierto.

El oftalmólogo es un médico que se ocupa de la salud ocular y del órgano del ojo en sí. Nos dirá si los ojos de nuestros hijos son sanos, o si sufren de miopía, etc. El optometrista, en cambio, es el profesional que se dedica al estudio del funcionamiento del ojo. Es esencial que los ojos funcionen de forma adecuada y cómoda para que los niños puedan leer sin realizar un esfuerzo añadido y con resultados considerados óptimos. Esto no es lo habitual en los niños que muestran problemas de inmadurez en su sistema nervioso, por lo que se hace necesaria la visita al optometrista en todos los casos de niños con dificultades, sobre todo los que las acusan en las tareas escolares.
Éste es mi pequeño homenaje a Carlos Pereda y a todos los optometristas infantiles, cuya labor es aún desconocida para la mayoría y tan necesaria para tantos niños.

………………………………………………………………………………….
‘Jorge’ por aquel entonces, con 6 años, tenía verdaderos problemas en su lectura. Su tutora en aquel momento llegó a decirle a su madre que “no se hiciera ilusiones de que su hijo pudiera estudiar algún día”. Sus problemas de lectura no eran los únicos, Jorge además tenía déficit de atención, lo cual complicaba el aprendizaje un poco más. “Leer dos líneas era tan agotador como correr dos kilómetros, yo acababa igual”- me decía la madre.
Toda esta andadura comenzó a los 4 años de Jorge, realizando terapia de organización neurológica combinada con Doman, Integración Sensorial y reeducación auditiva de Berard. En aquella exploración neurológica le comentaron a la madre que el niño “tenía muy pobre respuesta ocular”, algo que no comprendió en ese momento pero que luego lo vio muy claro. A los 6 años acabaron en la consulta del optometrista funcional Carlos Pereda. “Este profesional nos ‘abrió los ojos’ nunca mejor dicho… Vimos todos los problemas que tenía el niño para leer y todo tuvo por fin una explicación”.
Después de los 3 primeros meses de terapia visual “Mi hijo se lanzó a leer como si lo hubiese hecho toda la vida. No es que le gustase ni empezase a sacar buenas notas en el colegio, pero su rendimiento mejoró muchísimo y la tutora nos dijo que nunca había presenciado un cambio tan grande en un niño durante un curso (esto fue en 2º de primaria tras la terapia visual y auditiva).”
Después de ponerme en contacto con la madre de ‘Jorge’, 9 años más tarde, tras aquellos problemas de lectura, y tras seguir trabajando sus problemas generales de lateralidad y desarrollo neurológico (reflejos primitivos) con Terapia de movimientos rítmicos (TMR), la madre me decía : “Hoy mi hijo saca buenas notas (media de notables) en 4º de ESO. Hasta 2º de ESO (hasta acabar con la TMR) teníamos que estudiar con él y pelear el tema de los deberes durante horas. Ahora es autónomo y estudia solo. Es verdad que para hacerlo suele estudiar en la bici estática (te recuerdo que mi hijo ha sido hiperactivo) o copiando las lecciones escribiéndolas. Muchas veces estudia con música (no tranquila, sino de la “cañera” que le gusta a él)”.
La terapia visual que hizo Jorge en su momento era funcional no comportamental, trabajó muchas áreas, no sólo la visual, pero a día de hoy la madre me dice: “Sé que el sistema visual no está del todo bien. Pero él saca buenas notas, funciona autónomamente y es de los mejores alumnos de su clase. A pesar de esto, sé que sigue haciendo un sobreesfuerzo y esto me da mucha rabia.”
Esto nos indica que Jorge trabajó de manera aislada cada área: visual, motora, neurológica, auditiva, etc. pero no se comprobó que todos los sistemas estuvieran bien equilibrados unos con otros; es decir, que la información visual estuviera equilibrada con la de los demás sentidos. De esta manera se consigue automatizar los nuevos esquemas para poderlos llevar a cabo en la vida diaria sin ningún gasto de esfuerzo adicional.
Seguramente Jorge, antes de la terapia visual, tenía que esforzarse mucho y no veía los resultados en el colegio; aprendió qué es lo que debían hacer sus ojos para rendir mejor de una manera óptima, pero aún así, no integró esos esquemas; dicho de otra manera, el cerebro no automatizó lo aprendido, y él sigue haciendo sus actividades del día a día, con menos esfuerzo que hace años, pero no fácilmente.
Casos como el de Jorge requieren mucho esfuerzo durante la terapia, por parte del niño y por parte de los padres. Porque las terapias son largas y a veces las fuerzas y ganas flaquean. Pero merece la pena cuando ves que tu hijo mejora en el cole, cuando ves que ya no necesita tanto tiempo para estudiar y puede jugar, cuando él mismo disfruta yendo al colegio, cuando coge los estudios por él mismo y no porque se lo manden…
Esta entrada puede tomarse como una ‘petición’ hacia tantos profesores que no reconocen el esfuerzo que muchos niños hacen diariamente en el colegio. Para que no infravaloren su trabajo, su tesón y su capacidad para un futuro. Para que no minen su autoestima diciéndoles que no sirven para estudiar.Muchos de esos niños con más esfuerzo que los demás, consiguen labrarse un futuro, pero todos aquellos que no lo consiguieron posiblemente fue porque “se creyeron lo que les dijeron” y no demostraron que no era verdad.

Respetemos el primer DERECHO VISUAL DEL NIÑO:
“El derecho a que no se burlen de él, le cataloguen de ‘vago’, ni menosprecien su esfuerzo, simplemente porque no consiga llegar al nivel de sus compañeros, y sin que los mayores lleguen a valorar que pueda tener un problema visual causante de su comportamiento.
El derecho a que nadie le haga sentir inferior por el simple hecho de padecer un problema visual tratado no tratado. Por tanto, el derecho a que si tiene un problema visual que afecta a su rendimiento escolar, sea detectado lo antes posible y reciba el tratamiento visual más adecuado a él.”

ENTRADAS RELACIONADAS
Lectura y visión
¿Cuándo puedo introducir la “lectura” en la vida de mi hijo?
Introducción de la lectura por el método tradicional. Influencia Visual.
Entonces, ¿cuándo introducimos la lectura?

TESTIMONIOS EN “PADRES CON ALTERNATIVAS”


En este espacio pretendemos reunir todos los testimonios posibles de padres que han realizado con sus hijos terapias alternativas con éxito. Si tú te encuentras entre ellos, escribe a la dirección que encontrarás en el perfil y envíanos tu testimonio. Necesitamos estar unidos para difundir la información que pueda dar esperanza y opciones a los padres. Porque tenemos derecho a elegir y a decidir qué es lo mejor para nuestros hijos.
En el mismo blog encontrarás enlaces a terapias, direcciones de profesionales, vídeos…