«BUSCANDO RESPUESTAS», POR JORGE SERRADILLA

Publicado por Jorge Serradilla en Menudos Genios

Estimados amigos:

Tras algunos años investigando sobre las terapias de estimulación, los tratamientos biológicos y la causalidad entre los trastornos infantiles y los factores ambientales, he recopilado en este humilde manual, conclusiones y fuentes de información que pueden ser muy útiles a padres y profesionales. He tenido la suerte de contar con mi hijo Jorge, quien ha sido y es el motor de estas inquietudes. Jorge es el hilo conductor de este libro, en el cual he querido mostrar el camino recorrido con él y, a la vez, describir las diferentes terapias y métodos de estimulación infantil.
El objetivo del libro es divulgar el conocimiento de los numerosos métodos y tratamientos, así como presentar un modelo de intervención global.
¡Espero que sea la llave que abra muchas puertas!
El libro se distribuye a través de:
En el Campo de Gibraltar (Cádiz), está disponible en:
  • Molokai. Centro de Formación, Desarrollo y Estimulación Infantil. Urb. Nueva Doña Casilda, Fase III, local 1. 11204 Algeciras.
  • La Tienda pacopeco. C/ Regino Martínez (Galería Tati), 12-14. Algeciras.
  • Centro Little Brains. C/ Dorada nº 3. Pueblo Nuevo de Guadiaro, San Roque.

El sábado 9 de marzo a las 12:00 horas, se realizará la presentación del libro en el Centro MOLOKAI (Algeciras).
El sábado 16 de marzo a las 18:00 horas, se realizará la presentación de libro en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Andújar (Jaén), coincidiendo con una charla que daremos sobre estimulación infantil y tratamientos biológicos. Dirección: Plaza de Santa María s/n. Andújar.

EL COMBATE DE LA PEQUEÑA MALIN. Historia de éxito del método de los Institutos para el Logro del Potencial Humano.

«El combate de la pequeña Malin» parte 1:

«El combate de la pequeña Malin» nos muestra, en un documental grabado a lo largo de tres años, la evolución de una niña con graves lesiones cerebrales tratada con el método de organización neurológica Doman o de los Institutos para el Logro del Potencial Humano.

Este tratamiento requiere grandes esfuerzos por parte de toda la familia, pero supone importantes avances en muchos casos como el de Malin.

Ésta es la historia de cómo una niña y sus padres deciden plantarle cara al destino para cambiarlo. Su éxito es fruto de un trabajo duro, pero sólido y fundamentado en el desarrollo y el funcionamiento cerebrales.

Existen otras historias documentadas en internet y algunos casos muy conocidos como el de Kike, hijo de Bertín Osborne y Fabiola, que también están saliendo adelante con este mismo tratamiento.

La página oficial del método es la siguiente:

Los Institutos para el Logro del Potencial Humano

Para continuar viendo el documental:

«El combate de la pequeña Malin» parte 2

«El combate de la pequeña Malin» parte 3

«El combate de la pequeña Malin» parte 4

«El combate de la pequeña Malin» parte 5

«El combate de la pequeña Malin» parte 6

 

«Esperanza con el método Doman»

«Un diamante en bruto. Una historia de éxito gracias al neurodesarrollo»

TESTIMONIOS ENVIADOS POR ROSA M. GARCÍA HERNÁNDEZ, OPTOMETRISTA COMPORTAMENTAL

Rosa me envió hace ya algún tiempo estos testimonios. Estoy segura de que interesarán a muchos padres y madres preocupados por el rendimiento escolar de sus hijos.
Dejo su propio testiomonio para el final…

TESTIMONIO – ESTRABISMO – NUNCA PENSÉ QUE MI HIJO TUVIERA UN PROBLEMA DE APRENDIZAJE

 La siguiente historia pertenece a un niño de 7 años que presentaba un retraso escolar con respecto a sus compañeros, no le gustaba el colegio, ni ninguna actividad que realizaba en él (leer, escribir, pintar, jugar con la pelota, etc.), no le daba tiempo a terminar sus tareas, era muy inquieto y en clase siempre estaba disperso. En un gabinete psicopedagógico le diagnosticaron DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA.
Además, Pedro utilizaba gafas desde los 3 años para corregir una hipermetropía y un estrabismo, y aunque su Agudeza visual con las gafas era casi del 100% con cada ojo y su estrabismo no se notaba con ellas puestas, su visión no era eficiente ya que nunca utilizaba ambos ojos a la vez ni sabía cómo hacerlo.
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Hola Rosa.

La historia de Pedro ha sido peculiar (por lo menos para mí). Nunca pensé que tuviera un problema en el aprendizaje, pues era un niño que se salía de lo normal. Habló muy pronto, hacía cosas, y decía que siempre comentábamos: “¡Que listo que es Pedro!”

De hecho lo es, pues tiene un C.I. más alto que la media. Pero tiene muchas cosas que le impiden llegar a poder sacar más partido y no nos habíamos dado cuenta.

Nunca quería escribir, ni pintar y aprendió muy tarde a leer. Ya ha terminado 1º de primaria. Y de una forma diferente: de no leer nada, a leer todas las palabras. Pero cuando le preguntabas de qué iba el cuento que había leído, te contaba una historia inventada. Estaba tan pendiente de leer bien todas las palabras que no se enteraba de lo que leía.

Algo le pasaba, pero no sabíamos que era!!! Le llevé a un gabinete psicopedagógico, y en el informe de ellos fue donde me dijeron las DIFICULTADES GRAFO-PERCEPTIVAS DE COORDINACIÓN VISUO-MOTORA. Además de más cosas. Me llamó bastante la atención. El niño tenía una agudeza visual del 100% pero no procesaba bien la información visual.

Un amigo me recomendó hacerle una evaluación más exhaustiva sobre el tema, y el especialista que la hacía era un optometrista comportamental. Se iba a informar de varios por Internet y ya me daría las direcciones, porque personalmente no conocía a ninguno. La página de Rosa fue la que más información había sobre el tema. Y claro está, no dudé en llamarla.

El informe que le habían hecho en el gabinete psicopedagógico, no tenía nada que ver con el que hizo Rosa. Es alucinante.
Es increíble que por no tener bien desarrollada la visión, los problemas que puedes tener. Y los reflejos primitivos no integrados ni os cuento.

EVALUACIÓN VISUAL
Saltos hipométricos:

  • El niño no sabía decirte lo que estaba leyendo porque estaba más pendiente de no confundirse de renglón y entender el tipo de letra que de la narración del cuento.
  • Con los ejercicios de los saltos hipométricos notamos la mejoría, no cabe duda.

Capacidad de fusión:

  • No había manera de que el niño jugara a la pelota pues sus ojos no trabajaban a la vez y eso le hacía no tener coordinación motora de ojo-pie y por eso no quería jugar con ella. Ahora me ha dicho que le apunte a fútbol con su amigo Marcos.
  • También ha conseguido tener mejor coordinación ojo-mano en los trabajos manuales del colegio y ha mejorado las notas.
  • Es capaz de corregir su estrabismo y al enfocar él mismo se da cuenta y lo corrige (claro que si con tanto ejercicio visual no lo conseguía ya sería raro). Nuestro trabajo nos ha costado no creáis.

EVALUACIÓN DEL DESARROLLO
El desarrollo motor:

  • Su destreza manual mejora pero todavía nos queda trabajo por hacer.
  • Debido al estrabismo tiene lateralidad cruzada y estamos intentando que trabaje a nivel visual el hemisferio de su lado dominante para intentar cambiar la dominancia del ojo. Aquí también nos queda un poco de trabajo por hacer.

EVALUACIÓN DE LA PERCEPCIÓN
Memoria visual:

  • Ya va entendiendo mejor los problemas de matemáticas, y la tabla de multiplicar no le ha costado mucho trabajo en aprendérsela (le dieron en el colegio el carné de multiplicador).

Constancia de forma:

  • Le costaba trabajo diferenciar varios tipos de letra, ahora ya no tiene problema, y reconoce una letra si está en mayúscula o minúscula. En una ocasión escribió su abuela una nota para que supiéramos dónde había ido, y me dijo: “Mamá no entiendo lo que pone la abuela”. La nota se entendía perfectamente pero él no conocía la letra. Fue curiosísimo ¡No fue capaz de leerla! Ahora eso ya no le pasa.

REFLEJOS PRIMITIVOS
Tenía activos varios reflejos y eso le hacía ser un niño muy movido y no desarrollar bien la visión. Con la ayuda de la terapia de integración de los reflejos, el resultado ha sido un éxito. Es en lo que yo más contenta estoy.

Según íbamos avanzando en la terapia, el niño me comentó varia veces: “¡Que fáciles son ahora los ejercicios y al principio no! ¿Te has dado cuenta mamá?”

Se nos ha hecho muy lenta la terapia con muchas cuestas arriba y cuestas abajo, porque los logros no se ven de inmediato y te desanimas. Esto no es como cuando te tomas una aspirina porque te duele la cabeza y se te pasa de inmediato. Pero después de su tiempo, estamos muy contentos por el esfuerzo y los resultados obtenidos.

Gracias Rosa, por todo y sobre todo por tu paciencia. Me alegro de haberte conocido y así haber podido ayudar a Pedro.

Un cordial saludo.
La madre de Pedro.

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La conducta de Pedro fue cambiando mes a mes, al principio su rebeldía e inquietud complicaba trabajar con él. Pero ver los cambios en él hacía que todo el esfuerzo mereciera la pena. Aún se frustra cuando no consigue las cosas cuando él quiere y cómo él quiere y se ofusca, y eso hace que le salgan peor, pero eso ya es sólo cuestión de que lo entienda y aprenda. He aprendido mucho con Pedro. Y lo que más le gusta a él, él mismo ha aprendido a controlar sus ojos y a hacer con ellos lo que quiere, ahora ve con los dos ojos en todo momento 🙂

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Tras publicar esta entrada, Pedro me envió su carta con su propia opinión de la terapia de su puño y letra y la añado ahora. Como me decía la madre, es curioso como dio importancia al final a las caritas cuando en casi todo el transcurso de la terapia «pasó de ellas». No eran lo suficientemente motivantes para portarse mejor, obedecer y hacer los ejercicios lo mejor que pudiera.
Al final, eso le resultaba tan fácil que él mismo pedía las caritas cuando terminaba la sesión porque sabía que había colaborado y se había portado bien y merecía su premio!! 🙂

Ésta es su escritura con la que llegó inicialmente:

Y ésta es una muestra de sus trabajos en el colegio, en cuyos márgenes el profesor había anotado: «¡FENOMENAL! ¡QUE LETRA! Muy bien (subrayado)»:

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

TESTIMONIO – OJO VAGO – HARTA DE USAR EL PARCHE

Siguiendo con la serie de testimonios, aquí os muestro la historia de una niña de 8 años con una ambliopía u ojo vago que llevaba 4 años utilizando parche bajo prescripción oftalmológica, pero su agudeza visual aunque había mejorado, no llegaba al 100% y cansada de las irritaciones que le producía el parche en su cara, de la presión psicológica que le suponía llevarlo en su entorno (compañeros del colegio y amigos) durante tanto tiempo, etc., su madre buscó otra solución.

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Hola, soy la madre de V.P., “ Vicky”.

Cuando Vicky tenía cinco años en una revisión rutinaria con el oftalmólogo nos dijeron que tenía un ojo vago y que había que tratarla con una terapia de oclusión. No me resulto extraño porque su hermana Cristina estaba siendo tratada de lo mismo.

Empezamos con las oclusiones primero unas horas que se fueron incrementando hasta llevar tapado el ojo izquierdo todo el día.

Los primeros meses mejoró bastante, pues de hecho partía de un 30% de visión en uno de los ojos, y ese porcentaje mejoro con rapidez. Al año los resultados eran buenos pero era necesario continuar con la terapia para igualar la visión en ambos ojos.

Vicky se quejaba de llevar el parche, pues este le ocasionaba molestias físicas, el pegamento le irritaba la piel, le cansaba en extremo hacer las tareas del colegio, se mostraba más torpe en su actividad diaria, así bajar las escaleras suponían continuas caídas y los tropezones se multiplicaban. También tenía cefaleas muy frecuentes y el neurólogo no descartó que pudieran derivarse de su problema visual.

Continuamos con la terapia de oclusión pero a partir del año, Vicky dejó de mejorar, y la mejora obtenida hasta ese momento se estancó.

En septiembre del año 2009 la oftalmóloga nos dijo que no mejoraba y que no sabía muy bien qué hacer con Vicky porque la oclusión del ojo no estaba dando resultados. Sin embargo, mencionó que existían terapias visuales y que podría ser una opción para ella. Le pregunte si me podía dar alguna dirección y me dijo que iba a esperar seis meses más antes de valorar la terapia.

Vicky, mientras tanto toleraba cada vez peor el parche se quejaba de él, le molestaba, se veía fea y torpe y cuando mayor era peor lo llevaba. Cuando oyó la posibilidad de poder hacer terapia visual me animó a buscar cuanto antes esa alternativa.

Buscamos, preguntamos, indagamos y dimos a parar con Rosa.

Llamé, me explicó y tuvimos nuestra primera cita.

Valoró la situación de Vicky, lo que podía hacer y lo que no, su carencia visual, sus dificultades. Vicky, en el colegio tenía dificultades con la lectura y para mayor problema su carácter era tremendamente explosivo y con muy poca capacidad de adaptación a la frustración.

Rosa nos confirmó que sus posibilidades de mejora eran muchas y el camino a seguir era hacer unos ejercicios diarios que le llevarían unos cuantos minutos diarios pero a cambio no tendría que llevar el parche.

Las carencias visuales de Vicky se me hicieron más evidentes cuando empezamos la terapia: cuando era incapaz de meter un grano de arroz en una pajita, o de insertar una aguja en una estrellita de las de pasta.

Sin embargo, en breve empezamos a ver su mejoría e iba superando los ejercicios. Además, aunque cada vez eran más difíciles, su capacidad de adaptación y superación también creció.

Pasaron los meses y la mejoría la notó ella, nosotros y la oftalmóloga.

Además, de los ejercicios visuales, esta terapia incluía un par de ejercicios dedicados a actividades físicas para integrar un reflejo infantil. Al principio me pareció cuando menos curioso el incluirlos en la terapia visual, pero pronto evidencié el efecto de estos ejercicios en su forma de comportarse: sus brotes de genio e ira que se redujeron considerablemente.

Bueno, lo importante es que dos años después Vicky ha recibido el alta en la consulta del oftalmólogo y en la consulta de Rosa.

La madre de Vicky.
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Esa mejora madurativa que comenta la madre en su carta se notó incluso a nivel de su escritura. Año y medio después su escritura parecía de otra niña:

No sólo consiguió escribir más rápido sino que además su letra era más clara y ya no era ligada.

Pero lo que me quedo de la revisión del alta que le hice a Vicky fueron las palabras de su madre: «Hemos notado que con la terapia visual Vicky ha conseguido tener CALIDAD EN SU VISIÓN». Cuando llegó a la consulta era la que peor veía de su familia (peor también que su hermana Cristina), pero tras terminar la terapia visual, ELLA ERA LA QUE MEJOR VEÍA, incluso que sus padres que ninguno había tenido ojo vago.
Como optometrista me llenó y alegró esa respuesta. Es la que mejor me podía dar. Que te digan que has conseguido eso te deja la sensación de un trabajo bien hecho 🙂

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

Esta historia corresponde a una niña de 9 años. Presentaba dificultades de aprendizaje principalmente en el entendimiento de los textos, órdenes o problemas escritos, lo cual le dificultaba seguir el ritmo de la clase. Tenía una lectura lenta para su edad y problemas para las matemáticas. Le costaban las tareas manuales que requerían una precisión y coordinación fina de sus manos y ojos, cansándose rápidamente. Además, presentaba una mala postura corporal al sentarse que le complicaba todas sus tareas cercanas en una mesa.
Estuvo haciendo terapia con logopeda para el problema de lectura principalmente durante dos años y medio pero llegó un momento que la mejora se estancó y no mejoraba más. El logopeda llegó a sospechar también de un problema de atención, por lo que reforzaron con otra sesión más a la semana (3 en total). Además, la niña recibía refuerzo escolar en matemáticas y lenguaje. Pero todo eso parecía no solucionar sus problemas.

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Hola Rosa

Al estar próximo a finalizar las sesiones, con esta carta sólo queríamos agradecerte el trabajo realizado con mi hija B. durante este año y pico de terapia que llevamos juntas.

Aunque parezca mentira, ahora, después de este tiempo transcurrido, cuesta creer que, cuando por casualidad vi tu página en internet, éramos unos padres desesperados con el rendimiento escolar de nuestra hija, una niña a la que desde su etapa en infantil empezaron a decirnos que tenía problemas de timidez, que era muy despistada, y que, en definitiva, presentaba una serie de problemas de aprendizaje: dificultades de lectura, de comprensión de textos, de comprender ordenes escritas, dificultades con las matemáticas, dificultades a la hora de copiar de la pizarra los textos en su cuaderno, de lateralidad, de espacio-tiempo…

Como padres, esto nos desconcertaba, porque veíamos que B. no era para nada una niña tímida, y que en casa a la hora de hacer sus tareas ella conseguía hacerlas y conseguía comprender y entender las cosas, y aprenderse las tablas, y las lecciones…, aunque dedicándole mucho tiempo, y con mucho esfuerzo (demasiado para una niña de su edad).

Además, lo que más nos desesperaba como padres no era ya el rendimiento académico (no todos los niños son iguales), sino la tremenda inseguridad que esto le había generado (siempre decía que no era igual que los demás niños, que todos eran más listos que ella), y esto es lo que más duele, ya que era una niña que no dejaba de esforzarse para hacer sus deberes, para entender las cosas, para estudiar…, aunque algo fallaba, ya que el esfuerzo que le dedicaba no tenía sus resultados.

Tras dos largos años de sesiones en un centro de logopedia para intentar corregir estas “dificultades de aprendizaje”, que a la larga no dieron los resultados esperados (sólo al principio un poco con la lectura), y después de una de las reuniones con la profesora de 3º de primaria, en la que por enésima vez me vino a decir las dificultades que tenía la niña, que era muy aplicada en clase, pero que sus resultados en los exámenes no eran nada buenos, que tendríamos que trabajar más en casa (¿Más? Las benditas horas que la pobre dedicaba en casa a estudiar, aparte de las consabidas sesiones de logopedia). Al llegar a casa esa tarde del mes de abril, volví a buscar en internet por enésima vez alguna manera de poder ayudar a mi hija y, por casualidad, encontré un artículo que Rosa había colgado sobre las dificultades que tenía un niño llamado Jorge y lo que le pasaba cuando iba a la revisión de un optometrista. Se me abrieron los ojos: lo mismo que describía esa madre, era lo que le pasaba a B. cuando íbamos de revisión al oculista: ella era incapaz de leer las letras que le ponían en el tablón para la revisión de los ojos, sólo conseguía leerlas cuando yo le marcaba la que tenía que leer (con el consiguiente enfado de la oculista que me decía que la niña “no colaboraba nada”).

Realmente no sabía si ésta sería la solución o no, pero cuando estas desesperado te agarras a un clavo ardiendo, y al ver tu página de Consciencia Visual, me pareció interesante y contacte contigo, sin saber ni siquiera hasta ese momento que existían los optometristas, y menos la optometría comportamental, ni para que servían.

Al principio, y tras la experiencia sufrida con las sesiones de logopedia, la verdad es que éramos un poco escépticos, no sabíamos si habríamos acertado o no al acudir a tu consulta, pero por intentarlo nada se perdía.

Le hiciste la revisión, nos distes el diagnóstico y con las primeras sesiones los resultados fueron alentadores, ya que coincidió con el final del curso y las notas mejoraron un poco, lo que animó mucho a B. Pasó el verano, seguimos con las sesiones (¡que duro es el verano para hacer los ejercicios!), y por fin nos enfrentamos a un nuevo curso, a 4º de primaria, con el miedo constante a repetir que tenía B. Nos costó un poco retomar el ritmo de estudios (la vuelta al cole después de las vacaciones de verano siempre es dura), y ya pensábamos que estábamos como siempre, hasta que al poco, las cosas cambiaron y el cambio que sufrió B. en los estudios fue tremendo, ya no sólo académicamente, en el que ha mejorado sustancialmente sus notas, si no a la hora de conseguir hacer los deberes SOLA (cosa que antes apenas lograba, siempre había que estar explicándole las órdenes, incluso las más sencillas, ya no se sí porque no las comprendía o por simple inseguridad), a la hora de estudiar y retener un texto (cosa que antes nos duraba muuuucho tiempo, se ha reducido en el tiempo y prácticamente lo hace ella sola), a la hora de hacer los exámenes, lo que le ha generado mucha confianza, y también, en la valoración que le han hecho en su actitudes y hábitos de aprendizaje: de evaluarla negativamente siempre en el interés por aprender, en el esfuerzo en sus tareas, en realizarlas correctamente y a tiempo y en necesitar ayuda para la hacer los ejercicios, a conseguir que en todo esto sea valorada positivamente. ¡Ah! y lo más importante: ahora ella ya no se considera diferente a los demás niños.

Esperemos que estos progresos perduren en el tiempo. Como te decíamos, sólo agradecerte lo logrado con nuestra hija, el trato cordial y amable que nos has dado, el dedicarle el tiempo que era necesario en cada sesión, sin estar pendiente del reloj, lo que se agradece muchísimo sobre todo en casos como el de estos niños, y por lo fácil que has hecho todo.
Muchas gracias.

Un saludo muy cordial.
La madre de B.
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Releeré 100.000 veces esta carta y las 100.000 veces se me saltarán las lágrimas.

La verdad es que estas tres historias que he mostrado en las últimas tres entradas han sido de los mejores pacientes que he tenido: respetaban las citas establecidas, hacían todo lo que les mandaba daba igual que fuera verano, navidades o estuvieran de exámenes. Siguieron mis pautas al pie d ela letra y el esfuerzo merecio la pena, dio sus frutos.
Así todo se hace más fácil y los resultados se ven antes.

Me encanta ayudar a los niños a hacerles las cosas más fáciles siempre que pueda, pero en casos como el de B. me sentía totalmente identificada con ella, y me alegró comprobar que TODAS las metas se consiguieron, no sólo las visuales, no sólo leer mejor o más rápido. Siendo más eficiente, su autoestima era mejor y eso es lo más importante en los niños.

MÁS INFORMACIÓN: http://www.conscienciavisual.com/

En las futuras entradas voy a publicar una serie de testimonios porque creo que siempre nos gusta oír las experiencias de otras personas cuando tenemos un problema y cómo han mejorado y han conseguido solucionarlo. Y porque aunque yo siempre intento explicarme de la manera más sencilla que puedo, no hay nada como leer algo escrito por una persona que ha pasado por ello con palabras más sencillas aún.

Para empezar, he querido contaros mi propio testimonio. Creo que de esta manera los padres cuyos hijos tienen problemas escolares, sabrán que yo puedeo entender por lo que están pasando, tanto ellos como sus hijos, porque yo lo he vivido en primera persona.
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No soy una madre preocupada por su hijo, ni una niña que cuenta sus dificultades. Soy una adulta que ha vivido con su problema durante 37 años y esta es mi historia.

La escribo porque sé que algún niño y algún padre se sentirá identificado con ella. Y si contándola puedo ayudar a alguien que está perdido y que no sabe lo que le ocurre, o mejor dicho por qué le ocurre lo que le ocurre, quizás después de leer esto lo entienda un poco mejor.

Espero que no os resulte muy largo…

Cuando yo era pequeña, mis notas eran bajas. Me inventaba excusas para no hacer los deberes, porque no me gustaba hacerlos. Durante los cuatro 4 primeros cursos de lo que antes era EGB (ahora EP) iba arrastrando un par de asignaturas y finalmente repetí 4º. Los profesores se lo habían recomendado a mis padres alegando que como yo nací en Diciembre era lo mejor para mí y ellos pensaron que si me lo recomendaban y “era bueno para mí”, habría que hacerlo si con ello seguía estudiando. Pero repetí 4º y aún estando con niños más pequeños que yo en edad cronológica, mi interés por los estudios seguía siendo bajo.
Por fin acabé EGB y en la reunión que tuvo el director del colegio con mis padres claramente descartó que yo siguiera estudiando. Mis padres le dijeron que querían meterme en un colegio de curas (¡¡con lo estrictos que son!!) para hacer lo que antes era BUP y COU, y horrorizado, el director les dijo que “yo no servía para estudiar”, que como mucho me apuntaran a FP (Formación Profesional), pero que si me metían en ese colegio, ¡¡FRACASARÍA SEGURO!!
Afortunadamente, esta vez mis padres no siguieron sus recomendaciones y confiaron en el potencial que no habían conseguido descubrir ni despertar en aquel colegio. Esto fue un claro ejemplo de una mala metodología de enseñanza y conocimiento nulo de psicología.

Continúo con mi historia.

Empecé BUP con el miedo que eso me conllevaba: un nuevo colegio, nuevos compañeros y nuevos profesores. Pero lo más importante: era un colegio de curas, por tanto un colegio de niños donde un par de años antes habían empezado a meter niñas también en las clases. Así, cuando yo llegué, sólo había 2 niñas más en mi clase. Tras conocerlas y ver que eran “niñas de sobresaliente”, ¡¡ENCONTRÉ MI MOTIVACIÓN!! Yo no podía ser menos que ellas, yo no podía “ser la tonta”. Siendo sólo 3 niñas, si mis notas eran malas, no habría “montón” donde perderme, destacaría por mis malas notas y no quería. Así que aunque mi esfuerzo era mucho mayor que el de los demás, mayor que el de mis compañeras, logré sacar sobresalientes como ellas. Eso me suponía estudiar hasta las tantas, quedarme dormida en la cama con el libro y la luz encendida,… pero el esfuerzo merecía la pena. Me sentía integrada. Ya no era “la tonta”. Nadie en el nuevo colegio conocía mi trayectoria académica anterior y no debían enterarse. Lógicamente algunas asignaturas se me daban peor que otras (matemáticas, física y química), pero aún así, tuve el coraje de meterme en la rama de ciencias y mantuve mis buenas notas.
Me gustaba el dibujo y no me quedaba otra salida. Sabía que le iba a tener que echar muchas horas en la carrera de Arquitectura pero no me importaba, era lo que quería hacer.

Desgraciadamente mi trayectoria en EGB bajó mucho mi calificación media, y ni Selectividad me permitió meterme en Arquitectura o Aparejadores 🙁

Perdida, no sabía qué estudiar.
En mis elecciones recuerdo que puse Óptica y Trabajo Social, por rellenar huecos en la ficha, pero sin ninguna intención de estudiar esas carreras. Pues finalmente me dieron Óptica, nada que ver con mi sueño de dibujar.

Terminé mi carrera año a año con alguna matrícula de honor incluso. Pero cuando empecé a trabajar, estar “vendiendo y montando gafas” no me gustaba. Para eso no había estado estudiando 3 años de mi vida. Me planteé de nuevo entrar en Aparejadores, pero en mi vida entró por casualidad el mundillo en el que me encuentro metida actualmente. Conocí de la existencia de la “Terapia Visual”: especialidad que en la carrera (en aquel momento) ni comentaron por encima.

Según iba haciendo cursos me iba gustando más. Me apunté a un Máster en Optometría Funcional y Terapia Visual y tras unos cuantos años (10) trabajando, y ampliando más mi formación, aproveché un traslado de mi marido por trabajo a California (EEUU), para hacer otro Máster más especializado en Optometría Comportamental y Terapia Visual.

Fue allí donde descubrí la causa de mis problemas de aprendizaje y por qué todo me costaba más esfuerzo que a otros. Allí empecé a relacionarlo todo, empecé a identificar todas mis dificultades y empecé a ver cómo todas las piezas encajaban. Todo tenía un origen.

A mis 34 años descubrí de la manera más tonta, un día concreto, que uno de los reflejos primitivos (el Reflejo de Moro), no lo tenía integrado. Lo sospechaba, pero al estudiarlo años atrás y evaluármelo, no dio manifiesto, pero sin esperármelo dio la cara en un restaurante (ya contaré esta historia en otro momento cuando hable de los reflejos primitivos o infantiles). Mis sospechas se confirmaron y me di cuenta de que era el culpable de mis problemillas académicos sobre todo en las matemáticas, además de otros problemas en la personalidad.
Como veis terminé una carrera y dos máster de especialización, pero todo lo relacionado con los números o que tuviera relación con ellos (cantidades, volúmenes, espacio, orientaciones, distancias, tamaños, etc.), me suponía un esfuerzo adicional. Había leído años atrás el libro “El Don de la Dislexia” y me había sentido totalmente identificada con aquellos pacientes que el libro comentaba que cuentan con los dedos, evitan toda situación en la que tienen que hacer operaciones básicas de sumas, restas, divisiones o multiplicaciones, cuentan por debajo de una mesa para que nadie les vea usar los dedos, hacen que piensan que operan mientras otros se adelantan en sus cálculos… Operaciones básicas que se realizaban en EGB pero que en el instituto, ya no eran necesarias. El mundo de las calculadoras era una gran ventaja para mí. Las integrales y derivadas ya no me suponían ningún problema, y me permitieron sacar Matemáticas con sobresaliente. Sin embargo, en una prueba psicológica que nos hicieron en 3º de BUP, manifestaba (palabras textuales del informe) «tener una enorme laguna en el área de las matemáticas». Pero nadie dio importancia a esto “¡¡si saca sobresalientes!!»… Sólo yo sabía a qué se debía, las operaciones básicas que había tenido que hacer en la prueba eran más difíciles para mí que cualquier operación de cálculo o álgebra.

Pero a todos estos claros problemas de números, se une el hecho de tener ligeros problemas en mi lateralidad. Por un lado a nivel espacial: sobre todo cuando ejerzo de copiloto en el coche y le tengo que indicar a mi marido hacia dónde tiene que girar. Como él me dice: “¿Hacia la derecha o hacia TU derecha?” O cuando conduzco yo y tengo que calcular si un coche está muy lejos para poder adelantar, o para saber si mi coche cabe en un hueco para aparcar, o sencillamente hacia dónde tengo que girar el volante cuando maniobro marcha atrás…
Y por otro lado a nivel temporal: Aunque soy muy organizada, no sé qué le pasa a mi tiempo, pasa y no me doy cuenta; según mi marido, planifico muy mal mis tareas y mi tiempo, pero no consigo hacerlo mejor…

Muchos problemas que antes no relacionaba, en ese momento tenían explicación. Mi reflejo no integrado indicaba que mi cerebro no había madurado funcionalmente como en otros niños, y que ciertas habilidades y actividades que debían estar automatizadas y ejecutadas por ciertas áreas del Sistema Nervioso Central (”subordinados”), no lo estaban. Por ello necesitaba más tiempo para hacerlas porque era mi cerebro (“el jefe”) el que tenía que hacerlas de manera consciente, con el esfuerzo energético que ello supone. Esto me creó mis problemas de lateralidad y con ello mi discalculia (no dislexia).

Tras confirmar todas estas cosas, con todo lo que había estudiado, intenté integrarme el Reflejo de Moro que era lo que estaba causando todo, pero he descubierto que aunque se mejora y esa mejora es apreciable (más autoestima, menos miedo a los cambios, menos necesidad de controlar todo, menos negatividad, menos ansiedad, menos miedo a todo lo social, más relajación, etc.), en los adultos es más difícil eliminar esa causa y poder ayudarles.

Ahora pienso en aquel director que dijo que yo no servía para estudiar, y me gustaría que me viera ahora. Ahora que no dejo de estudiar durante TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA.

Eso es lo que me ocurrió a mí.
Rosa García.

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Cuando yo era niña desgraciadamente se sabía poco sobre el desarrollo de los niños, sobre su estimulación, y que la etapa del gateo era muy importante en el desarrollo general del niño. Cuando un profesor veía que un niño no atendía en el colegio, sacaba malas notas o le costaba ciertas asignaturas, le mandaban repetir (creo que a día de hoy eso en muchos colegios sigue ocurriendo), y cuando aún así, supuestamente con un año superior al resto de sus compañeros, seguía sacando malas notas, sencillamente era catalogado de “niño vago que no le gusta estudiar”. Los profesores no se paraban o no se paran a pensar antes de hacer repetir a un niño POR QUÉ SE COMPORTA ASÍ, cuál es el motivo de su conducta: falta de motivación, falta de potencial, falta de estímulos adecuados, falta de desarrollo funcional,…

No sólo a mi edad, sino en la edad de nuestros padres y en la edad de nuestros niños de hoy en día, el problema sigue siendo el mismo: Básicamente estos niños suelen tener dos motivos a su bajo rendimiento escolar, Y MUY RARA VEZ ES DEBIDO A QUE EL NIÑO ES “TONTO” O “NO QUIERE ESFORZARSE”:

  • Ese niño de hecho, se esfuerza más que cualquiera de sus compañeros que sacan buenas notas sin esfuerzo. Pero se cansan “de luchar” y llega un momento que tiran la toalla. No entienden por qué son diferentes, y peor aún, no saben lo que les hace diferentes. En algún momento de la vida de esos niños su desarrollo ha sido diferente, ha faltado cierta estimulación que ha hecho que “no funcionen bien”, ya sea a nivel visual, perceptual, auditivo, cognitivo, motor, neurológico, etc. Estos niños tienen un RETRASO MADURATIVO FUNCIONAL que les afecta al procesamiento de la información que llega del entorno. Ciertas áreas del cerebro no se ha desarrollado correctamente e impide que este funcione con eficacia. Si a estos niños no se les detecta este problema no se mueren por supuesto, pero su vida es un constante esfuerzo en lo que hacen, tanto de niños como en edad adulta. El cerebro de estos niños como defensa a este esfuerzo constante, crea un sinfín de estrategias para ayudarles a conseguir lo que otros consiguen sin esfuerzo. Podrán llegar a donde han llegado otros, pero con el doble, el triple,… de esfuerzo. El camino no es el mismo. Cuanto antes se les detecte su problema (LA CAUSA DE SUS PROBLEMAS), antes se les podrá ayudar para hacerles la vida más fácil. Tendrán más tiempo para jugar y para disfrutar su tiempo libre,… ¡¡Tendrán tiempo libre!!!
  • Otro motivo es una estimulación inadecuada en clase y en su aprendizaje, pero de eso ya hablé en otras entradas y Sir Ken Robinson lo explica genial. La falta de motivación en mi caso fue lo que hizo que no me esforzara en EGB y pero tras encontrarla, esforzarme el resto de mi vida siempre ha merecido la pena.
LO IMPORTANTE ES DETECTAR EL PROBLEMA PORQUE ESTOS PROBLEMAS FUNCIONALES Y COMPORTAMENTALES TIENEN SOLUCIÓN.
Rosa M. García Hernández, Visión y Aprendizaje

«JORGE NO LEE COMO LOS DEMÁS». Problemas visuales en el aprendizaje de la lectura.

Rosa M. García, experta en optometría comportamental y terapia visual, amplía y enriquece una de las antiguas entradas de este blog. Se lo agradezco muchísimo y lo publico a continuación…

Publicado por Rosa M. García Hdez en VISIÓN Y APRENDIZAJE

En esta entrada Rosina Uriarte en su blog ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO INFANTIL, explica con palabras sencillas el problema que muchos niños tienen en el colegio en la etapa de aprendizaje de la lectura.Como no lo habría conseguido explicar mejor, os dejo aquí el testimonio íntegro de una madre:

Una tarde cualquiera en la consulta de Carlos…
– Madre de Jorge: “Buenas tardes.”

– Carlos: “Hola, buenas tardes. ¿Así que este chavalote es Jorge? Estás muy alto, ¿no estabas tú en segundo de primaria?”
– Jorge: “Sí.”
– C: “Pues seguro que eres el más alto de tu clase.”
– J: “Casi, Andrés me gana.”
– C: “¿Te gusta el cole?”
– J: “No mucho… Me cuesta leer, es muy difícil y la profe me riñe porque lo hago muy despacio y me equivoco siempre.”
– M: “Leo con él todas las tardes, pero acabamos los dos agotados después de leer tan sólo unas pocas líneas. Conoce bien las letras, pero no acaba de soltarse a leer y cada vez va más atrasado en clase. La profesora está preocupada y nosotros también. Hace poco le llevé a un oftalmólogo y nos dijo que el niño ve estupendamente. Pero una amiga me aconsejó que viniéramos para que le echaras un vistazo.”
– C: “Habéis hecho bien, vamos a echar ese vistazo. Siéntate aquí Jorge, y dime qué letras ves allí iluminadas en la pared…”
– J: “M”
– J: “B”
– J: “S”
– …
– C: “Muy bien, ésta ha sido fácil. Las letras han aparecido una por una. Vamos a ver qué pasa cuando salen todas juntas…”
– J: “M, B, …(silencio)”
– M: “No lo entiendo, él las conoce perfectamente, ¿por qué no las dice?”
– C: “Jorge no tiene problemas de agudeza visual, ve perfectamente y conoce las letras por eso las dijo todas cuando aparecieron por separado. Lo que pasa es que sus ojos no trabajan bien realizando los movimientos sacádicos, que son las fijaciones a saltos de izquierda a derecha que son necesarias para la lectura. Le cuesta hacer estos saltos de una letra a otra, a la segunda letra se ha cansado ya del esfuerzo y no ha podido seguir. Vamos a seguir haciendo más cosas a ver qué tal…”
– C: “Jorge, mira la punta de este bolígrafo mientras yo lo muevo delante de tu cara. No dejes nunca de mirarlo, ¿vale?”
– J: “Vale.”
– C: “Lo estás haciendo muy bien, este boli se mueve mucho. No dejes de mirarlo y dime, ¿cómo te llamas?”
– J: “Jorge”
– C: “Bien, ¿y cuántos años tienes?”
– J: “Ahhh… (deja de mirar el bolígrafo para contestar)… Siete”
– M: “Jorge, ¡has dejado de mirar el bolígrafo!”
– C: “Sí, es capaz de realizar movimientos horizontales, verticales, diagonales y circulares con los ojos siguiendo un punto móvil, pero esto le supone tal esfuerzo y concentración que no puede contestar a preguntas sencillas a la vez. Por esto no podrá entender lo que está leyendo. Aunque adquiera la mecánica de la lectura, no podrá comprender el texto.”
– M: “¡Es increíble! Ahora queda claro porque le cuesta tanto leer…! Una cosa más, antes de que se me olvide… él a veces dice que las letras se mueven cuando lee.”
– C: “Sí, por lo que veo, Jorge tiene una pequeña foria. Es algo así como un estrabismo, pero no se nota exteriormente. El cerebro debe ser capaz de fundir con comodidad las dos imágenes de los dos ojos y crear una sola. Jorge lo hace, pero con mucho esfuerzo, por lo que se cansa, y cuando esto ocurre deja de ver una sola imagen y las letras se mueven.”
– M: “¿Y qué podemos hacer?”
– C: “No te preocupes, os voy a dar unos sencillos ejercicios. Es como una gimnasia ocular. En unos pocos meses Jorge estará como nuevo y listo para leer. Os daré cita para dentro de dos meses y entonces decidiremos si hay que seguir o lo dejamos ya ahí.”
– M: “Muchísimas gracias, hasta entonces.”
– C: “Adiós. Y no te olvides de hacer los ejercicios todos los días.. ¿eh, campeón?”
– J: “No me olvidaré, lo prometo.”
Esta conversación es real, aunque los diálogos no han sido reproducidos de forma exacta. Jorge tiene otro nombre, pero es un niño real, que después de dos meses sólo necesitó otro mes más de reeducación ocular para ponerse a la altura de sus compañeros de clase en cuanto a lectura se refiere. Al cabo de dos años volvieron a ver a Carlos pues las letras de nuevo se movían cuando él se sentía cansado o algo débil. Volvieron al programa de ejercicios durante otros dos meses y fue dado de alta definitivamente.
Carlos también es un personaje real, y ése es su verdadero nombre. Es optometrista y muy bueno, por cierto.

El oftalmólogo es un médico que se ocupa de la salud ocular y del órgano del ojo en sí. Nos dirá si los ojos de nuestros hijos son sanos, o si sufren de miopía, etc. El optometrista, en cambio, es el profesional que se dedica al estudio del funcionamiento del ojo. Es esencial que los ojos funcionen de forma adecuada y cómoda para que los niños puedan leer sin realizar un esfuerzo añadido y con resultados considerados óptimos. Esto no es lo habitual en los niños que muestran problemas de inmadurez en su sistema nervioso, por lo que se hace necesaria la visita al optometrista en todos los casos de niños con dificultades, sobre todo los que las acusan en las tareas escolares.
Éste es mi pequeño homenaje a Carlos Pereda y a todos los optometristas infantiles, cuya labor es aún desconocida para la mayoría y tan necesaria para tantos niños.

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‘Jorge’ por aquel entonces, con 6 años, tenía verdaderos problemas en su lectura. Su tutora en aquel momento llegó a decirle a su madre que «no se hiciera ilusiones de que su hijo pudiera estudiar algún día». Sus problemas de lectura no eran los únicos, Jorge además tenía déficit de atención, lo cual complicaba el aprendizaje un poco más. “Leer dos líneas era tan agotador como correr dos kilómetros, yo acababa igual”- me decía la madre.
Toda esta andadura comenzó a los 4 años de Jorge, realizando terapia de organización neurológica combinada con Doman, Integración Sensorial y reeducación auditiva de Berard. En aquella exploración neurológica le comentaron a la madre que el niño «tenía muy pobre respuesta ocular», algo que no comprendió en ese momento pero que luego lo vio muy claro. A los 6 años acabaron en la consulta del optometrista funcional Carlos Pereda. “Este profesional nos ‘abrió los ojos’ nunca mejor dicho… Vimos todos los problemas que tenía el niño para leer y todo tuvo por fin una explicación”.
Después de los 3 primeros meses de terapia visual “Mi hijo se lanzó a leer como si lo hubiese hecho toda la vida. No es que le gustase ni empezase a sacar buenas notas en el colegio, pero su rendimiento mejoró muchísimo y la tutora nos dijo que nunca había presenciado un cambio tan grande en un niño durante un curso (esto fue en 2º de primaria tras la terapia visual y auditiva).”
Después de ponerme en contacto con la madre de ‘Jorge’, 9 años más tarde, tras aquellos problemas de lectura, y tras seguir trabajando sus problemas generales de lateralidad y desarrollo neurológico (reflejos primitivos) con Terapia de movimientos rítmicos (TMR), la madre me decía : “Hoy mi hijo saca buenas notas (media de notables) en 4º de ESO. Hasta 2º de ESO (hasta acabar con la TMR) teníamos que estudiar con él y pelear el tema de los deberes durante horas. Ahora es autónomo y estudia solo. Es verdad que para hacerlo suele estudiar en la bici estática (te recuerdo que mi hijo ha sido hiperactivo) o copiando las lecciones escribiéndolas. Muchas veces estudia con música (no tranquila, sino de la «cañera» que le gusta a él)”.
La terapia visual que hizo Jorge en su momento era funcional no comportamental, trabajó muchas áreas, no sólo la visual, pero a día de hoy la madre me dice: “Sé que el sistema visual no está del todo bien. Pero él saca buenas notas, funciona autónomamente y es de los mejores alumnos de su clase. A pesar de esto, sé que sigue haciendo un sobreesfuerzo y esto me da mucha rabia.”
Esto nos indica que Jorge trabajó de manera aislada cada área: visual, motora, neurológica, auditiva, etc. pero no se comprobó que todos los sistemas estuvieran bien equilibrados unos con otros; es decir, que la información visual estuviera equilibrada con la de los demás sentidos. De esta manera se consigue automatizar los nuevos esquemas para poderlos llevar a cabo en la vida diaria sin ningún gasto de esfuerzo adicional.
Seguramente Jorge, antes de la terapia visual, tenía que esforzarse mucho y no veía los resultados en el colegio; aprendió qué es lo que debían hacer sus ojos para rendir mejor de una manera óptima, pero aún así, no integró esos esquemas; dicho de otra manera, el cerebro no automatizó lo aprendido, y él sigue haciendo sus actividades del día a día, con menos esfuerzo que hace años, pero no fácilmente.
Casos como el de Jorge requieren mucho esfuerzo durante la terapia, por parte del niño y por parte de los padres. Porque las terapias son largas y a veces las fuerzas y ganas flaquean. Pero merece la pena cuando ves que tu hijo mejora en el cole, cuando ves que ya no necesita tanto tiempo para estudiar y puede jugar, cuando él mismo disfruta yendo al colegio, cuando coge los estudios por él mismo y no porque se lo manden…
Esta entrada puede tomarse como una ‘petición’ hacia tantos profesores que no reconocen el esfuerzo que muchos niños hacen diariamente en el colegio. Para que no infravaloren su trabajo, su tesón y su capacidad para un futuro. Para que no minen su autoestima diciéndoles que no sirven para estudiar.Muchos de esos niños con más esfuerzo que los demás, consiguen labrarse un futuro, pero todos aquellos que no lo consiguieron posiblemente fue porque “se creyeron lo que les dijeron” y no demostraron que no era verdad.

Respetemos el primer DERECHO VISUAL DEL NIÑO:
“El derecho a que no se burlen de él, le cataloguen de ‘vago’, ni menosprecien su esfuerzo, simplemente porque no consiga llegar al nivel de sus compañeros, y sin que los mayores lleguen a valorar que pueda tener un problema visual causante de su comportamiento.
El derecho a que nadie le haga sentir inferior por el simple hecho de padecer un problema visual tratado no tratado. Por tanto, el derecho a que si tiene un problema visual que afecta a su rendimiento escolar, sea detectado lo antes posible y reciba el tratamiento visual más adecuado a él.”

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TESTIMONIOS EN «PADRES CON ALTERNATIVAS»


En este espacio pretendemos reunir todos los testimonios posibles de padres que han realizado con sus hijos terapias alternativas con éxito. Si tú te encuentras entre ellos, escribe a la dirección que encontrarás en el perfil y envíanos tu testimonio. Necesitamos estar unidos para difundir la información que pueda dar esperanza y opciones a los padres. Porque tenemos derecho a elegir y a decidir qué es lo mejor para nuestros hijos.
En el mismo blog encontrarás enlaces a terapias, direcciones de profesionales, vídeos…

VISITA A BURGOS, AL RINCÓN DE LA ESPERANZA. Asociación ADALYD.

Burgos, 22 de Noviembre de 2009

Asociación ADALYD: esperanza para muchas familias.

«Con el grandísimo apoyo de mi querida asociación«, así nos describía Yolanda el trabajo con su hijo con dificultades de aprendizaje y del desarrollo. Y es que en la Asociación Dominique Burgos hay mucho AMOR (con mayúsculas) y APOYO. Las madres (y padres, que también los hay aunque se dejen ver menos) forman una auténtica piña, todas compartiendo un objetivo común: la lucha por sus hijos discapacitados o con problemas de aprendizaje.
El domingo, día 22, viajamos a Burgos varias madres y profesionales desde Cantabria y Bizkaia, para conocer en persona a esta maravillosa gente y aprender de su experiencia.
Conocíamos ya la historia de la Asociación y cómo funcionaba más o menos. Pero nos quedamos realmente impresionadas por la unión que vimos entre estas mujeres. Por la carga de dolor y sufrimiento que se respiraba. Un dolor que, en este rincón de Burgos camina de la mano de la esperanza. Nos impresionó, sobre todo, su firme convicción y esa fuerza que sólo por proceder del amor, puede como éste mover las más altas montañas…
Montañas como la soledad, la incomprensión, la ignorancia y la cerrazón con la que nos topamos a diario quienes defendemos y trabajamos la organización neurológica con nuestros hijos. ¿Por qué? Porque todo lo que sea considerado una «alternativa» se rechaza por principio, por no seguir obedientemente lo considerado «correcto» por nuestra sociedad.
A veces ocurre, como está pasando estos días, que un personaje famoso nos habla de estas alternativas, y entonces la sociedad escucha… y queda maravillada y asombrada ante algo de lo que jamás había oído hablar. Pues va siendo hora de que el mundo entero sepa que somos cientos, miles… los padres que llevamos décadas aplicando programas de este tipo con éxito en nuestros hijos.
Quisiera hacer un llamamiento a los padres y madres que estéis aplicando programas diarios de organización neuorológica con vuestros hijos para que os unáis, y os reunáis para realizar el trabajo diario, igual que lo hacen en la Asociación Dominique. Porque el trabajo compartido es menos pesado, porque se puede distribuir o delegar parte del mismo y los niños colaboran mucho más cuando trabajan en grupo.
La Asociación Dominique Burgos, que pronto cambiará su nombre por el de ADALYD, cuenta con salas preparadas para hacer los ejercicios con los niños y con profesionales que los realizan y así descargan el trabajo a los padres (que los que lo hemos experimentado en casa sabemos lo duro que es llevarlo a cabo todos los días). Cuentan además con profesionales de varias terapias que son financiadas para los socios.
Para más información podéis leer una entrada anteriordedicada a esta asociación.

Concluyamos con el testimonio de una de las madres de la asociación, tal como empezamos… Ella nos contó que su hijo al principio fue diagnosticado de autismo, luego del síndrome de Asperger, más tarde fue TGD, después TDA-H para acabar en TDA… ahora, a los diez años, su madre dice que es «fantástico»… Para quienes conocemos estas siglas y su significado no nos hacen falta más explicaciones. Los diagnósticos se van evaporando, diluyendo hasta desaparecer… Lo mejor de todo: que este testimonio NO es una excepción.

Gracias a nuestras amigas de Burgos, mil gracias por servirnos de inspiración y de ejemplo. Ojalá que algún día contemos con una asociación ADALYD en todos las ciudades y pueblos de nuestro país.
Rosina Uriarte

Asociación Dominique Burgos (ahora ADALYD)
Avenida Castilla Y León 32
09006 Burgos
947 24 19 89‎
¿Quieres leer testimonios de padres que han utilizado estas terapias? Visita el blog PADRES CON ALTERNATIVAS. En él encontrarás también enlaces a centros y profesionales e información sobre las terapias de organización neurológica.

* Nota: Necesito corregirme en una de las expresiones que he utilizado en este texto. Es cierto que los diagnósticos van cambiando en los niños cuando se trabaja con ellos la reorganización neurológica, esto lo hemos experimentado muchas madres (me atrevo a asegurar que la mayoría). Pero cuando digo que un diagnóstico que comienza con autismo acaba evaporándose «no es una excepción», quiero decir que no es la primera vez que me lo dicen las madres. Mi intención no es dar a entender que sea algo habitual o común, pero afortunadamente ocurre a veces.

EL TDAH Y LOS TRATAMIENTOS QUE NO TIENEN BASE CIENTÍFICA

Dedico esta entrada a un simple párrafo de un libro muy publicitado en los últimos meses. Se trata del titulado «Hiperactivos. Estrategias y Técnicas para Ayudarlos en Casa y en la Escuela» de varios autores.

En realidad, la obra es la transcripción de unas conferencias del segundo Congreso Nacional de TDAH en enero de 2008. Por este motivo la redacción deja mucho que desear e incluso nos encontramos errores de los ponentes que no han sido corregidos al incluirse en el texto.

Es un libro que puede resultarle útil a quien no esté familiarizado con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, pero sinceramente, para quien haya leído ya sobre este tema, ofrece muy poco que sea nuevo e interesante. Es más de lo mismo… Lo de siempre…

Lo triste es que hayan cambiado tan poco las cosas en quince años.

Parecía un libro atractivo al anunciarse a bombo y platillo que contaba con el testimonio de Luis Rojas Marcos, que ha sufrido en primera persona este trastorno. Pero este testimonio cuenta poco más de lo que ya hemos leído en todas las síntesis y breves resúmenes del libro que podéis leer en internet.

También incluye la experiencia de un joven con TDAH contada por él mismo, pero que también nos deja con las ganas.

Bueno, voy al grano, me quedo con un párrafo de Alberto Fernández Jaén, neuropediatra, que dice lo siguiente (en realidad, lo que hace es citar una publicación de hace cuatro años):

«Los tratamientos que no tienen base científica y no deben utilizarse en niños con TDAH son los dietéticos, eliminación de alérgenos, dietas eliminando aditivos, suplementos vitamínico-minerales, ejercicios físicos, el biofeedback con electro, la terapia a base de sonidos, la músioterapia, la meditación trascendental, la quiropraxis o el psicoanálisis. Son medidas muy útiles para muchas cosas, pero no tenemos constancia científica de que esas técnicas sean útiles para el tratamiento específico del TDAH. Sin embargo, esta afirmación contrasta con una revisión de las tasas de satisfacción familiar en relación con técnicas de lo más variopintas: acupuntura, terapia psicosensorial, quiropraxis, alergias, herbolarios, ortometrías, vitaminas, ácidos grasos… (Concannon, 2005)».

Atención a lo de siempre: la recomendación de NO USAR estas técnicas. ¿Por qué? ¿Por que son nocivas para nuestros niños? ¡NO! «Porque no tienen base científica». ¿Por qué no tienen base científica? Ese es otro tema que tiene más que ver con influencias e intereses económicos que con pruebas y estudios científicos (éstos son muy caros y ya sabemos quién pone el dinero en todo lo relacionado con el TDAH).

Pero, ojo al dato: todo esto «contrasta con la tasa de satisfacción familiar«. ¡Claro! Porque quienes hemos probado alguna de estas técnicas tan «descabelladas» o ¿cómo las califica? ah, sí: «variopintas«, nos hemos dado cuenta de que, mira tú por dónde, resulta que ¡FUNCIONAN!

Y la realidad es que sólo está «demostrado científicamente» que funciona la medicación, aunque reconocen que tampoco tiene beneficios duraderos, sino temporales. Curioso… antes, hace once años, se nos decía a los padres que la medicación curaba el problema pues hacía que madurase el cerebro del niño, y nos lo explicaban científicamente con dibujos y todo… Ahora, ya hace años, que se han retractado y dicen lo contrario: que le medicación no cura.

Lo que también está demostrado científicamente es que la medicación puede tener y tiene efectos secundarios. Un tema en el que no voy a entrar… hay inforamación de sobra por todas partes para quien quiera saber…

¿Qué nos queda? Pues ciertas terapias alternativas que, no estando avaladas por la comunidad científica… tampoco tienen efectos secundarios. Sí, esto que lleva haciéndose con éxito desde hace más de 50 años. Mucho están tardando en darle ese aval científico, pero temo tengan que pasar otros cincuenta más.

¿Podemos esperar tanto para solucionar el problema del TDAH en nuestros hijos? ¿No es absurdo?

Y es que si hacemos caso al señor Fernández Jaen y al resto de expertos, ¡¡¡¡NO DEBEMOS usar ni siquiera el ejercicio físico con nuestros hijos!!!! Todo es tan absurdo que queda a su vez muy claro. Demasiado claro para mí…

Si eres de los padres que muestra satisfacción tras haber realizado estas técnicas tan descabelladas o «variopintas«, cuéntanoslo a todos en este blog:
Y si no eres de los que ha probado estas «prohibidas» prácticas anticientíficas, podrías de todas formas darte una vuelta por el blog para ver cuántos padres somos los que hemos tenido la suerte de dar con ellas.

Saludos a todos,
Rosina Uriarte

CARTA A «DOCUMENTOS TV» POR EL PROGRAMA DE «LOS NIÑOS MEDICADOS»

Para el equipo de «Documentos TV»

Después de ver su estupendo y escalofriante programa «Los niños medicados», me gustaría sugerirles que hicieran otro reportaje mostrando otras alternativas a los padres, que las hay.
Los problemas de atención, hiperactividad, comportamiento, son la punta del iceberg, es decir no son mas que síntomas y si los eliminamos (con medicación) no estamos «curando» tan solo enmascarando el problema de fondo.
La gran mayoría de estos niños tienen problemas de desarrollo motor (son descoordinados, torpes, no manejan con precisión su cuerpo, no están bién lateralizados y con frecuencia se han saltado etapas importantes del desarrollo como el gateo y el arrastre), de integración sensorial (procesan la información sensorial que reciben de forma excesiva o insuficiente), de discriminación auditiva (unas frecuencias la oyen demasiado bien y otras no tanto y las primeras anulan a las segundas) y de habilidades visuales (movimientos oculares, acomodación, campos visuales…, les resulta muy dificil seguir las líneas de un texto porque las letras «se mueven»). Aunque parezca absolutamente increíble todas estas cuestiones no las evalúan los neurólogos y medican a los niños sin comprobar primero si existe alguna cauda «física» que pueda estar interfiriendo la atención o el comportamiento del niño.
Lo bueno es que todos estos problemas de fondo se pueden tratar y obtener grandes progresos con terapias absolutamente inocuas, pues consisten, principalmente, en una serie de ejercicios físicos destinados a mejorar la organización neurológica del niño, el único inconveniente que tienen es que hay que ser muy perseverante, hay que hacer los ejercicios todos los días durante meses o incluso años (dependiendo del caso) hasta que el niño alcanza un nivel de madurez adecuado, pero se avanza y mucho, lo se por experiencia porque lo he hecho con mi hijo con graves problemas de atención.

Para mas información os recomiendo que visiteis:
http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com/

http://padresconalternativas.blogspot.com/

Un saludo, Carmen

«EL NIÑO MEDICADO» Documentos TV

El pasado martes, día 6 de octubre, pudimos ver el programa Documentos TV en la 2, sobre los niños medicados.
Este reportaje me impresionó sobremanera, y no fue porque no conociese con anterioridad la realidad de la medicalización de la infancia.
Esta realidad quedó bien reflejada en este documento televisivo, de forma directa y clara, lo que agradecemos los padres puesto que normalmente se nos presenta una media verdad, más una versión creada para la tranquilidad y convicción a la hora de medicar a nuestros hijos, que un reflejo de la situación real.
Lo verdaderamente impresionante y trágico de este programa fue el hecho de que nos dejara a los padres con el miedo metido en el cuerpo y sin esperanza alguna, con la medicación como única y exclusiva opción.
Claro que, ¿qué otra cosa podríamos esperar? Constantemente se nos recuerda desde todos los organismos y profesionales que no debemos probar, ni informarnos siquiera, todo aquello que no esté debidamente contrastado desde el punto de vista científico. No se nos desaconseja porque sea perjudicial para los niños, no. Sino por el simple hecho de no estar aceptado por la comunidad médica… (el por qué no está aceptado y tarda tanto en aceptarse cuando se trata de métodos que llevan décadas mostrándose beneficiosos, es otra cuestión que nos trae de cabeza…). Esto es algo muy serio, estamos hablando de terapias que podrían ser beneficiosas para nuestros hijos.
Yo quisiera hacer un llamamiento a todos los padres de niños con problemas de aprendizaje o del desarrollo para que se informen sobre estas alternativas.
Quisiera asegurar que sí existe la esperanza. Que hay otras opciones para tratar a nuestros hijos. Alternativas reales y efectivas que cada día más y más padres están aplicando con éxito y cuyos testimonios estamos reuniendo en un espacio en internet:
http://padresconalternativas.blogspot.com/
También quisiera hacer la petición a Documentos TV de que consideren la realización de una segunda parte de este reportaje informando sobre estas posibles opciones frente a la medicación.
Quien esté interesado tiene acceso a artículos, bibliografía e información sobre profesionales y centros en este enlace:
http://alternativasterapias.blogspot.com/

Rosina Uriarte

«POR FIN HEMOS ENCONTRADO TRATAMIENTOS QUE NOS ESTÁN SOLUCIONANDO PROBLEMAS REALES»

Elannn, del foro Siguiendo la dieta libre de gluten y caseína, ha escrito este testimonio para este blog. Muchas gracias, Elannn.
Soy madre de una niña de 8 años que ha tenido problemas en el colegio practicamente desde que empezó a los 3 años. Sus problemas de atención, su negación a realizar las tareas escolares, su poca capacidad para involucrarse en lo que tenía que hacer, su inmadurez con respecto a los otros niños, nos hicieron empezar un peregrinaje por psicólogos, psiquiatras, neurólogos… que solo nos daban diversas etiquetas sobre lo que podía tener mi hija y ninguna solución.
Hace unos meses y a través de internet empecé a leer sobre diferentes terapias alternativas y a ver testimonios de padres que hablaban de los logros que habían conseguido con sus hijos. Empecé a investigar todo ese tema hasta encontrar tratamientos que podían encajar con los problemas de mi hija. Tengo que decir que al principio no tenía mucha fe, ya estaba acostumbrada a ir a buenísimos profesionales y a salir de alli igual que estaba.
Lo primero que empezamos fueron los tratamientos biológicos, la dieta sin gluten ni caseina, con buenísimos resultados. Fue duro al principio pero veíamos avances y eso nos motivó a seguir adelante. Acabamos con los problemas de atención de mi hija en 2 meses gracias a la dieta. Para mi la dieta fue el principio del cambio, empezó a interesarse por hacer cosas, a motivarse, a estar en el mundo. Perdió su diagnóstico inicial de Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad. Aun seguimos con la dieta, pero yo veía que mi hija tenía mas problemas sin resolver.
Por fin, después de muchos meses de estar leyendo acerca de la TMR, nos decidimos a llevarla a Eva Rodriguez hace 1 mes y medio. En principio solo pensaba que era un tema interesante y que le podía venir bien a mi hija, pero no me esperaba los resultados que estamos teniendo tan rápidamente. Se le notó el efecto casi desde el primer momento. 2 días despues de empezar los ejercicios ya traía trabajos del cole con una calidad inesperada. Su rendimiento escolar ha ido subiendo progresivamente desde entonces. Hace 2 meses estábamos discutiendo en el colegio si la niña pasaría o no pasaría de curso, ahora eso ya no está en discusión, va a pasar de curso y además con buenas notas, los resultados de sus exámenes ahora mismo no bajan de Notable.
La mejora que ha tenido mi hija en este tiempo en la escritura parece un milagro, ha pasado en un mes y medio de tener la letra de un niño que está aprendiendo a escribir y no ser capaz de seguir un dictado a escribir con buena letra, poder seguir un dictado y copiar textos enteros sin dificultad. Se le nota también en los dibujos, ha empezado a colorear sin dejarse nada en blanco, sin salirse de los dibujos, a dibujar cosas que se parecen a lo que quiere dibujar y a disfrutar con ello y esto era algo sin superar que arrastrábamos desde Educación Infantil. Para mi la TMR está haciendo un milagro con la motricidad fina de mi hija.
La logopeda de mi hija que hace 2 meses hablaba de una posible dislexia, ahora dice que no hay dislexia, que debe ser solo un leve problema de orientación espacial quizá producido por la lateralidad cruzada pero que no me preocupe porque se está corrigiendo solo… ¿cómo se va a estar corrigiendo solo si llevaba 8 años ahí? a mi no me cabe duda de que está siendo cosa de la TMR.
Llevamos poco tiempo con la TMR y se que nos queda aun mucho camino por delante, pero estamos viendo tanto avance con esto que por primera vez en muchos años, siento que realmente estamos haciendo algo. No nos vamos a parar aqui, ya tenemos programado iniciar la Terapia Visual y la Reeducación Auditiva. Después de pasarnos años desgastándonos en las consultas de los psicólogos sin llegar a nada, por fin hemos encontrado tratamientos que nos están solucionando problemas reales. Tengo mucha curiosidad por ver en qué se queda el diagnóstico de mi hija cuando terminemos con todo lo que estamos haciendo.