TMR: TESTIMONIO


Publicado en Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos
Testimonio de una madre sobre su experiencia al aplicar la Terapia de Movimiento Rítmico (TMR) en su hijo adolescente.

«Tener un bebé es la mayor ilusión que pueda existir en la vida, sobre todo cuando es un hijo deseado. Pero esta ilusión puede enseguida dar paso al agotamiento y la desesperación cuando convives con el bebé y éste no para de llorar, apenas duerme y no te permite relajarte ni un sólo minuto del día.
Si con el paso del tiempo este bebé va creciendo para convertirse en un niño al que le cuesta controlar sus emociones, con arranques de agresividad, con una actitud desafiante y que no avanza en sus aprendizajes en el colegio, a la desesperación y el agotamiento van añadiéndose otras sensaciones como la soledad y la falta de comprensión y solidaridad de familiares, amigos y de los profesionales de la salud y la educación.
Esta es nuestra historia. Hasta que a los cuatro años y medio nuestro hijo fue derivado a psiquiatría infantil por la impotencia del pediatra ante la situación extrema que estábamos viviendo.
Fue por entonces como, casi de casualidad, conocimos a alguien que nos abrió las puertas al mundo de las terapias alternativas. Examinó a nuestro hijo por medio de juegos y nos explicó con claridad lo que le ocurría y cómo ayudarle. Fue una auténtica bendición y nos agarramos a cada una de sus palabras como a un clavo ardiendo…
A lo largo de nueve años seguimos varios métodos de organización neurofuncional. Todos ellos basados en ejercicios motores sencillos, combinados con estimulación táctil. Realizamos una terapia visual y una reeducación auditiva que dieron a nuestro hijo un gran empujón en su rendimiento escolar. Trabajamos también su lateralización.
Desde casi el primer momento notamos cambios. Esta persona que nos asesoró nos habló también de la importancia de trabajar la conducta del niño, para lo cual nos dio sencillas pautas. Que no por sencillas, fueron fáciles de aplicar, pero esto supuso tambien una gran ayuda.
A lo largo de los años fuimos conociendo nuevas terapias o técnicas de trabajo para solucionar o paliar las necesidades de nuestro hijo. Así logramos, a través del trabajo constante y diario, un cambio importante en su estado emocional y en el control del mismo, en su conducta y en su rendimiento escolar.
Este trabajo constante puede parecer muy sacrificado, pero no lo hemos vivido así, sino como un momento de dedicación exclusiva a nuestro hijo que hemos disfrutado y nos ha aportado sólo beneficios en todos los sentidos.
Llegamos a sentirnos muy satisfechos, contentos de verle llevar una vida feliz, con amigos y con una buena convivencia familiar. Para nosotros estos eran logros muy importantes.
Pero tenía 13 años, y aunque habíamos conseguido a base de mucho esfuerzo que fuese pasando de un curso a otro, su capacidad de atención no era aún la adecuada y seguía mostrando dificultades.
Le costaba mucho comprender conceptos matemáticos y aplicarlos a diferentes situaciones. Lo mismo le ocurría con el inglés por ejemplo, lo que aprendía un día no le servía para el siguiente ni para un ejercicio que cambiara de planteamiento. Le era difícil recordar, aplicar y generalizar lo que aprendía con esfuerzo. Olvidaba sus deberes o los días que tenía exámenes por lo que no los preparaba. No entregaba sus trabajos y cuando lo hacía no eran de la calidad esperada en cuanto a la presentación y al contenido. Sin embargo, siempre tuvo buena memoria para las asignaturas como las ciencias sociales o naturales, y demostraba claramente ser un chico inteligente y creativo.
Veíamos que seguía habiendo trabajo por hacer, teníamos que seguir intentándolo y apareció la TMR.
Hace de esto casi dos años y en aquel entonces yo no conocía apenas nada de esta terapia ni a nadie que la aplicara. Así que decidí acudir a los cursos para aprender a aplicarla yo misma en mi hijo.
En estos cursos, el doctor Harald Blomberg me impresionó y me convenció absolutamente de que la terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos podía ser la solución a los problemas que aún veíamos en nuestro hijo.
Me puse a trabajar con él casi de inmediato, pero no me atrevía a hacerme ilusiones, siempre me ha dado miedo ser ingenua, ver los resultados que tanto deseo ver, no ser objetiva…
A los cinco meses empezamos a notar cambios en su actitud en casa, parecía ser más limpio y cuidadoso, más paciente y razonable. Ya no rompía las cosas como antes, y parecía mucho más habilidoso con sus manos. Su profesora me decía que le veía adoptar una postura diferente en clase, no sólo en su actitud, sino incluso físicamente. Parecía estar menos aburrido y más a gusto en clase, y la miraba a la cara.
A los siete meses estos cambios se hicieron patentes, la profesora me comentaba que había empezado a participar en las actividades y a hacer preguntas cuando no entendía lo que se explicaba (algo que jamás había hecho antes).
A los diez meses, después de 20 minutos diarios de TMR, dejamos ya definitivamente el tratamiento pues nuestro hijo funcionaba de forma totalmente autónoma en clase y en casa con los deberes. Después de tener siete suspensos en la primera evaluación de 2º de ESO y matemáticas de 1º, aprobó todas las asignaturas en junio.
Ahora estudia todas las tardes y pide a su padre que le ayude con las matemáticas, a las cuales dedica un buen rato casi a diario. Vemos cómo comprende lo que se le explica, lo recuerda al día siguiente y es capaz de aplicarlo en diferentes ejercicios. Sigue teniendo muy buena memoria y está muy motivado a estudiar pues ahora se ve capaz. Ha cambiado el concepto que tiene de sí mismo e incluso ha cambiado en su forma de vestir y su actitud en muchos aspectos.
No creo que estos cambios sean fruto de la casualidad, o de la madurez que «ya le tocaba»… Esta es una edad en la que precisamente muchos de sus compañeros están suspendiendo por primera vez y teniendo problemas de comportamiento en casa o en el colegio. Se quejan otros padres de lo duro que es este curso, pero para nosotros está resultando el más fácil de todos.»

«CON EL GRANDÍSIMO APOYO DE MI QUERIDA ASOCIACIÓN». Testimonio de una madre de la Asociación Dominique Burgos (ADALYD)

Publico a continuación el testimonio de Yolanda. Una madre que ha tenido la fortuna de contar con la ayuda de la Asociación Dominique Burgos. Una asociación totalmente atípica y comprometida, de la cual hablé en una entrada anterior: «Asociación Dominique Burgos» (ahora Asociación ADALYD).
 
Yolanda nos habla de su experiencia como madre de esta asociación y nos menciona a Cristina Barriuso, su presidenta, y a María Jesús López, directora de Neocortex.
 
Quiero agradecer a Yolanda por este hermoso y esperanzador relato. Es un gran apoyo a la intención de este blog, el cual existe para transmitir una convicción: que es posible solucionar los problemas de nuestros hijos salvando desalentadores diagnósticos médicos y duras situaciones de fracaso escolar y personal. Lo que necesitamos los padres es información y encontrar la ayuda adecuada. En esta labor la Asociación Dominique Burgos es pionera y merecedora de toda admiración.
 

Rosina Uriarte

Es para mi un inmenso placer encontrar este rincón donde ¡por fin! se puede hablar de distintos tratamientos de ayuda a nuestros hijos. Cristina Barriuso es (como dice ella) mi hermana mayor.

Os cuento mi historia. Tras un embarazo problemático y por medio de una cesárea programada nació mi hijo Pablo. A pesar de faltar 20 días para salir de cuentas su peso fue de 3,300kg. Sano fuerte, precioso. No tardé mucho tiempo en saber que algo pasaba. Como madre primeriza me apresuré a preguntar al pediatra que decía que me estaba volviendo una histérica. Después de dos estados convulsivos y varios desvanecimientos (en teoría por la fiebre) y tras dos ingresos yo ya empecé a ponerme pesada. Nadie me hacía caso. Mi niño no se arrastra, no gatea, no anda, no habla. ¡Ya andará!

Empezó a caminar a los 18 meses. A los 4 años todavía usaba pañal. A los 5 años hablaba poco, palabras sueltas. A eso tenemos que añadir el maltrato que sufrió por partes de otros alumnos en el anterior colegio donde iba y a los que nadie puso remedio y de los cuales no nos enteramos hasta casi final de curso porque mi niño no hablaba. Sus diagnósticos fueron de los más variados: Autismo, asperger, trastornos generalizados del desarrollo, TDAH. Gracias a Dios encontré un colegio maravillosos al que acudí llorando ya desesperada. Me abrieron las puertas y el corazón. Tiene un equipo humano bárbaro y no hicieron caso a los informes recibidos del centro anterior. Le observaron y le atendieron en sus auténticas necesidades. La primera fue que todos los niños abrazaban a mi hijo según entraba por la puerta de la clase. Así aprendió que no todos los niños son malos.

Gracias a Mª José (Dios la bendiga) me acerqué a la Asociación Dominique y le conté a Cristina mis penas. En la primera entrevista ya me recomendó que acudiera a Neocórtex lo antes posible, ellas me ayudarían ha hacer el programa. El trabajo de Mª Jesús López es IMPRESIONANTE. Es como si tuviera un radar y en cuanto observa al niño y habla con los padres sabe lo que tiene y lo que necesita. Volvimos con un duro programa de estimulación. Entre otras cosas teníamos que gatear, colgarnos, estimulación visual, táctil y la bendita reeducación auditiva. He de decir que he gateado con mi hijo lo que no gateé de niña.

Los avances se notaron rápidamente. En cuanto se le hizo el entrenamiento auditivo empezó a hablar con frases completas. Nos entendía y se hacía entender.

Regularmente volvíamos a Neocórtex para ver los avances y si había que hacer algún cambio. El último semestre que hicimos programa íbamos a la asociación hasta los sábados y domingos. Contaba con el apoyo de todo el personal que contábamos en ese momento. El trabajo fue agotador pero valió la pena. Mi hijo es un niño feliz, completamente integrado en el colegio y muy querido por sus compañeros. Sus [email protected] le adoran. Saca unas magníficas notas y ¡NO CALLA! Creo que está hablando todo lo que no habló de pequeño.

Fue maravilloso el día en el que el orientador escolar del centro nos dijo que quería, oficialmente, declarar que Pablo ya NO era un niño con necesidades educativas especiales POR HABERLAS SUPERADO y que estaba realmente feliz de hacer este trámite en un caso tan grave como el de mi hijo. Naturalmente la alegría era mutua. El apoyo fue total. No sólo trabajamos los padres, trabajamos con el magnífico profesorado del centro y con el grandísimo apoyo de mi querida Asociación Dominique sin la cual mi hijo no estaría tan bien como está ahora. Aunque ya no hacemos el programa de Neocórtex (ya le dieron el alta) acudimos regularmente a apoyo escolar. Mi hijo es feliz allí y si tiene algún problema, Katia, nuestra sicopedagoga habla con él. También nos juntamos las madres (y algún papá) a charlar. Nos damos mucho apoyo y reímos y lloramos juntas. Somos una gran familia dispuesta a seguir adelante. Damos la bienvenida a nuevas familias que desean ayudar a sus hijos y no saben cómo. Nuestros niños siguen avanzando. Nuestras «chicas» (maravillosas chicas) ayudan a nuestros hijos con un amor muy especial. Saben que esas personitas tienen dentro de sus cabezas mucho y que tienen que aprender a sacarlo.

Cristina no para. Busca y rebusca para sacar dinero de donde sea para que nuestra asociación siga adelante. La faltan manos y horas para hacer más y más. Procuro estar ahí para lo que pueda y mientras mi enfermedad me lo permita (tengo fibromialgia y fatiga crónica) y hago lo que puedo hacer. Fregar un vaso, arreglar un ordenador, coger una escoba, escuchar…, hablar.

Mi niño está muyyyy bien y es el mejor ejemplo de que se puede hacer, se puede conseguir. Solo hay que buscar y trabajar. Y dar amor, mucho amor.

Muchas Gracias.

Yolanda

 

Otras entradas en este blog sobre la Asociación ADALYD:

Asociación Dominique Burgos (ADALYD)

Visita a Burgos, al rincón de la esperanza. Asociación ADALYD

ESPERANZA CON EL MÉTODO DOMAN

En ocasiones tengo la suerte de recibir el testimonio emotivo y esperanzador de una madre que me cuenta los beneficios que les ha aportado alguna de las terapias o métodos de estimulación en los que confío y de los que hablo en mis blogs.

Siento no poder reproducir el testimonio en este blog, pero te dejo el enlace donde lo podrás leer. ¡No dejes de hacer clic, te va a gustar!

ESPERANZA CON EL MÉTODO DOMAN

SÍNDROME DE DOWN y el MÉTODO DOMAN

Síndrome Down

Durante años he recibido preciosos testimonios de mamás luchadoras que han encontrado el camino para ayudar a sus pequeños.
Así es el caso de Candy, que  nos habla de los avances de su niña con síndrome Down gracias al método Doman.
Pido disculpas por no poder reproducir el testimonio aquí porque está publicado en otro de mis blogs, por favor haz clic en el siguiente enlace y lo podrás leer:
Puedes leer otros testimonios parecidos en el mismo blog:
Y algunos artículos interesantes en este blog en el que estás ahora mismo:
También vídeos en páginas del método:

DOMAN NO SE EQUIVOCÓ

Niña con Síndrome de Down«Doman no se equivocó»

Testimonio de la madre de una niña con síndrome de Down que trabajó con éxito con el método Doman

Precioso testimonio de xianuki , publicado en el blog de PADRES CON ALTERNATIVAS
 
 
En ese mismo blog encontrarás gran cantidad de testimonios de familias que han trabajado con métodos de organización neurológica o neurodesarrollo obteniendo buenos resultados y ayudando así a sus niños en su desarrollo a alcanzar su máximo potencial.
 
 
Existen otros testimonios parecidos y uno especialmente espectacular que fue documentado. Puedes verlo en esta misma página:
 
 
 

También te podría interesar la siguiente entrada:

«Síndrome de Down. Niños de la esperanza.»

LAS DIEZ COSAS QUE MÁS ODIO

Una muy buena amiga me ha metido en un apuro y compromiso pidiéndome que participe en un «meme» (cadena) de los que circulan en el mundo de los blogs. No soy dada a este tipo de cosas pues mi blog trata de un tema bastante específico aunque infinitamente amplio y complejo…
Pero dado que el asunto del meme me da juego para plasmar mi sentir como madre, y dado que es una de mis intenciones la de llegar a otras madres o padres que puedan o hayan podido sentirse como yo alguna vez por problemas similares, voy a seguir la cadena y enumerar las 10 cosas que más odio…
La palabra «odiar» es muy fuerte, pero reflexiono un momento y veo que cuando algo te hace daño y se repite muchas veces… y si además te afecta a través de tu hijo… entonces siento que la palabra «odio» no queda tan lejos de la realidad… Pero prefiero cambiar la palabra «odiar» por «detestar», creo que se ajusta más a lo que voy a decir.
Antes que nada debo hacer una aclaración: si hablo de personas me refiero más al papel que representan para mí en una situación y momentos dados, no a la persona en sí… no guardo rencor a nadie en concreto, no se trata de un tema personal.
Ahora sí… aquí van mis «odios»:
1. Detesto que juzguen a un niño por su comportamiento o rarezas… «Mira a tu hijo, ¡parece que estuviera loco!»; «Es perverso, de verdad»; «Ese niño, cuanto más lejos mejor»… En realidad ESTE NIÑO TIENE PROBLEMAS Y POR ESO NO PUEDE COMPORTARSE COMO LOS DEMÁS.

2. Detesto que nos juzguen y nos critiquen a las madres constantemente y desde todos los ámbitos… «Es que la madre es una blanda»; «La madre es una sargento, no le da suficiente cariño»; «Le da todos los caprichos, lo tiene malcriado»… En realidad LAS MADRES LO HACEMOS LO MEJOR QUE SABEMOS Y PODEMOS, SÓLO QUE A ALGUNAS NOS RESULTA MÁS DIFÍCIL… Aceptaremos críticas y consejos de quienes hayan pasado por lo mismo y sepan de lo que estamos hablando.
3. Detesto el consejo de siempre: «Dale tiempo, cada niño tiene su ritmo, ya madurará». En realidad ES EL PEOR CONSEJO QUE SE PUEDA DAR A UNOS PADRES PREOCUPADOS POR EL DESARROLLO DE SU HIJO… Por supuesto que todos los niños tienen su ritmo y todos maduran, lo que hace falta es que lo hagan a un ritmo considerado normal y no vayan quedándose atrás… Porque para cuando nos queremos dar cuenta de que el problema es real y ya no podemos darle más tiempo para que madure, ese tiempo lo hemos perdido ya… Ya es tarde para muchas cosas… Quien te da este consejo SIMPLEMENTE NO PUEDE O NO QUIERE AYUDARTE…

4. Detesto el otro consejo de siempre: «Eso con una buena torta se arregla». Cada vez que oigo estas palabras no puedo evitar recordar con vergüenza todas las veces que he perdido los nervios y he pegado a mi hijo… LOS PADRES DE NIÑOS CON PROBLEMAS DE CONDUCTA LO HEMOS PROBADO TODO, INCLUÍDAS LAS TORTAS, POR DESGRACIA… cosa que por fortuna para él y para su hijo habrá conseguido evitar quien nos da el consejo…
5. Detesto al pediatra que no sólo no te soluciona los problemas que tienes, sino que encima te humilla: «Tu hijo no necesita un psicólogo, la que lo necesitas eres tú». Detesto a la profesora que te mira con indulgencia después de que has logrado reunir el valor suficiente para contarle el episodio más dramático y terrorífico de tu vida: «No te preocupes por eso mujer… mis hijas también han tenido ataques muchas veces»… NO SÓLO SE NOS JUZGA Y CRITICA A LAS MADRES, SE NOS HUMILLA DÁNDONOS A ENTENDER QUE SOMOS REMATADAMENTE ESTÚPIDAS…
6. Detesto a las asociaciones que se supone están ahí para ayudarte. Las mismas que contestan siempre con la dichosa frase: «No podemos informar de ninguna terapia que no esté debidamente contrastada». MENUDA AYUDA LA DE LAS ASOCIACIONES… Son buenas para sentirte acompañada como madre e intercambiar experiencias con otras madres o padres, pero la información que te dan… esa está repetida hasta la saciedad en internet o en cualquier manual.
7. Detesto la guerra de competencias entre los profesionales: «Ni se te ocurra acudir a un optometrista, no es médico»; «El psicólogo de esto no sabe nada…»; El neurólogo, el psicólogo, el logopeda, el fisioterapeuta… cada uno mira lo suyo sin levantar la vista hacia nada que quede fuera de su campo, y son los padres los que tienen que armar el puzzle juntando todas las piezas… Pero el niño es un todo, no un montón de piezas sueltas… LA MULTIDISCIPLINARIDAD ES VITAL PARA TRATAR TODAS LAS MANIFESTACIONES DEL PROBLEMA EN ELNIÑO Y LLEGAR A UNA SOLUCIÓN. El niño es una unidad, no basta con poner un parche aquí y otro allá…
8. Detesto la desinformación y la falta de estudios clínicos fiables. «Es mejor que no leas el prospecto de la medicación de tu hijo, sólo lograrás preocuparte»… ¿Pero, cómo no voy a leer el prospecto? ¿¡Cómo no voy a preocuparme!? De nuevo a los padres se nos trata como ineptos y se intenta ocultarnos información que además es tachada de «alarmista». La información, cuando es preocupante… alarma… LOS PADRES TENEMOS DERECHO A SABER. Muchos estudios, por diversos motivos e intereses, siguen sin realizarse por lo que tanto las terapias o medicamentos oficialmente aceptados, como las terapias alternativas, quedarán por mucho tiempo aún sin estar «debidamente contrastadas».
9. Detesto la sentencia que reza: «estamos haciendo todo lo que se puede hacer, no debéis esperar más». Esto es mentira… SIEMPRE SE PUEDE HACER MÁS… Si estamos trabajando una hora con el niño, podremos trabajar dos, y si trabajamos dos podríamos hacerlo tres… Si no obtenemos resultados satisfactorios con una terapia siempre podemos probar con otra… podemos trabajar desde diferentes frentes al mismo tiempo… siempre hay algo nuevo que podemos probar, y mientras este algo nuevo exista siempre nos quedará la esperanza de «poder hacer más».
10. Y para terminar, no sólo quiero arremeter contra los profesionales de la sanidad y la educación, los padres también tenemos en ocasiones mucha culpa en el hecho de que nuestros hijos no encuentren toda la ayuda que se merecen… Detesto la comodidad de los padres y sus prejuicios a la hora de invertir en la salud de sus hijos: «Ufff… es que eso de ir hasta Barcelona… es un lío y además es muy caro…» (luego te enteras de que el verano siguiente visitaron PortAventura). ¿SI NO INVERTIMOS TIEMPO, DINERO Y ESFUERZO EN LA SALUD DE NUESTROS HIJOS, EN QUÉ OTRA COSA PODRÍAMOS HACERLO? Es una cuestión de prioridades, pero yo simplemente no comprendo que el establecimiento de este tipo de prioridades en la vida pueda tener un carácter subjetivo.
De esta forma acabo el meme, el cual no he seguido de forma tradicional pues no he puesto links a otros blogs para que continúen la cadena… simplemente me he servido de la ocasión para desahogarme un poco… Gracias a quien me lo envió y a quien lo ha leído hasta el fin. Saludos.
Rosina Uriarte

TDA-H. MEDICACIÓN. ALTERNATIVAS. INDIGNACIÓN…

Niño con TDAH

TDAH y medicación es un binomio que me frustra porque excluye otras alternativas que pueden ser muy beneficiosas para nuestros hijos.

Hoy acabo de llevarme otro de mis «berrinches» al toparme con la versión oficial, y únicamente aceptada, de la medicina y las asociaciones, al menos en lo que al TDA-H se refiere…

TDA-H son las siglas que nombran el trastorno por déficit de atención, que puede aparecer junto con la hiperactividad. Ésta, la hiperactividad, es el síntoma más llamativo del trastorno por lo que comúnmente da nombre a este síndrome, cuando en realidad es tan sólo un síntoma más entre otros muchos. La falta de atención también lo es, pero es quizá el que más preocupa por sus consecuencias de fracaso escolar, y además, es siempre una constante en este tipo de niños, mientras que la hiperactividad puede estar presente o no. Los síntomas son manifestaciones del verdadero problema de fondo: una inmadurez del sistema nervioso.

Existen muchísimas asociaciones de padres de niños hiperactivos. Las que yo conozco siguen fielmente la senda trazada por la medicina «oficial» sin salirse ni un pasito… ¿A qué nos lleva esto? A perder la ilusión de que puedan ayudarnos realmente… con el tiempo te das cuenta de que es siempre más de lo mismo… que lo que te puedan aportar ya lo puedes leer tú mismo en miles de páginas en internet o en cientos de libros editados sobre el tema… Que el único consuelo que sacas es el de desahogarte con otros padres en situaciones parecidas a la tuya y el de ver que siempre hay quien está mucho peor… Pero este «consuelo de tontos» y las técnicas recomendadas para aprender a convivir con el problema no satisfacen más que transitoriamente… ¡Porque lo que queremos los padres es solucionar el problema, no aprender a lidiar con él a diario! ¡Porque lo que queremos es curar a nuestros hijos! … o al menos hacer que se acerquen lo más posible a esa curación…

Hoy creí de nuevo que se me daría la oportunidad de hablar a otros padres de niños hiperactivos sobre las alternativas a la medicación y la psicoterapia… Pero me equivoqué de nuevo… «¿Alternativas?» «No…, nosotros, desde la asociación, nos tomamos muy en serio la hiperactividad y no podemos informar a los padres de nada que no esté debidamente contrastado.»

¿Debidamente contrastado? Para cuando estas terapias alternativas lo estén, nuestros niños hiperactivos serán ancianos desgraciados y deprimidos… ¿Debidamente contrastado? Hoy por hoy, lo que está muy contrastado es esto: los efectos de los psicoestimulantes, derivados de las anfetaminas, que se recetan indiscriminadamente a estos niños. Para más información:

Metilfenidato (estimulante del Sistema Nervioso Central), es la composición principal de la mayoría de las marcas comercializadas.
Ritalín
Rubifén
Concerta(Desde que escribí esto se han comercializado dos medicaciones nuevas a base de compuestos distintos al metilfenidato, Strattera e Intuniv, que no son psicoestimulantes).

Desde mi punto de vista, desde mis más hondas creencias y desde mi experiencia personal, puedo decir que SÍ EXISTEN ALTERNATIVAS. Que además, no tienen los efectos secundarios negativos de las pastillas, y que por ello merece la pena intentarlas. Que son efectivas en la mayoría de los casos… Y que los padres tenemos derecho a que se nos informe de todo esto. Que nosotros también nos tomamos la hiperactividad muy en serio… más en serio que nadie… y que tenemos derecho a elegir…

NEURODESARROLLO INFANTIL Y REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ: Instituto Médico del Desarrollo Infantil y Vegakids

REEDUCACIÓN AUDITIVA: Método Berard y Vegakids

INTEGRACIÓN SENSORIAL – ESTIMULACIÓN TÁCTIL Y VESTIBULAR: Clínica Ocupacional Terapéutica Isabelle Beaudry

REEDUCACIÓN OCULAR: Optometría comportamental

HOMEOPATÍA: Instituto Médico del Desarrollo Infantil

TMR (TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS): Harald Blomberg y Eva María Rodríguez

Varias de estas terapias tienen como objetivo incidir en el sistema nervioso haciendo que madure y desaparezcan los síntomas de forma definitiva.

Estas son alternativas que yo conozco, si sabes de alguna otra, házmelo saber, y si quieres más información, escríbeme.

Saludos amigo lector. Gracias por estar ahí.
Rosina Uriarte (2007)

Dos libros diferentes:
– «La otra cara de la hiperactividad» del Dr. Jorge Ferré Veciana y la Dra. María del Mar Ferré Rodríguez. Ediciones Lebón.
– «El déficit de atención sin fármacos» de Gladys Veracoechea Troconis. Editorial Psimática

*NOTA: cuando escribí este artículo no conocía aún el método PADOVAN. Aconsejo a quien pueda interesarle el tema que se informe aquí.


«El TDAH y los tratamientos que no tienen base científica»