NIÑOS TÍMIDOS, MIEDOSOS Y PATOSOS


Rosina Uriarte

Como maestra de educación infantil, veo muchas veces niños que me preocupan por diversas razones, pero que parecen corresponder en el fondo, a un patrón común.

Son niños miedosos, tímidos, a los que les cuesta relacionarse y a los que les cuesta muchísimo separarse de sus padres. No se sienten relajados fuera de su ambiente familiar, se muestran tensos y parecen no disfrutar, como lo hacen sus compañeros, de las actividades lúdicas.

Los padres comentan que en casa son auténticos “terremotos” o muy “charlatanes”, son alegres, aunque también tercos y manipuladores, en algunos casos llegando al extremo de calificarles de “tiranos”.

No siempre se dan estos extremos, pero sí es una constante el hecho de que por mucho tiempo que el niño lleve acudiendo a nuestras clases, no acabe de mostrarse como es en el hogar. A los maestros no nos sorprende pues estamos acostumbrados a ver casos como éstos, pero a los padres les choca ver que su hijo se comporta de una forma tan diferente en un ambiente o en otro…

Muchas veces estos niños muestran fuera de casa un estado de control y tensión. Y por experiencia diría que cuanto más se controlan en el aula, menos lo hacen cuando llegan los padres a recogerles o cuando están en casa. Vemos una falta de control emocional que los lleva de la timidez y el comedimiento en el grupo de iguales, a la explosión emocional o a querer monopolizar a los demás en su entorno familiar.

Suele haber otra constante, que no siempre se da, pero que coincide en muchos casos. Y es que los niños más miedosos, tímidos y retraídos son además torpes en sus movimientos.

Los padres suelen achacar la conducta de sus hijos a su “carácter” y saben que son “torpes” o “muy precavidos” en sus actividades motrices en el parque. Por supuesto que les preocupa que tengan un carácter difícil y no sean hábiles motrizmente, pero lo ven como algo que “les ha tocado”, algo sobre lo que difícilmente se puede incidir o cambiar. También pueden achacarlo a problemas “psicológicos”.

Los niños “tímidos” y “precavidos” tienen problemas emocionales y en su desarrollo motor. Pero detrás de todo esto hay algo en común: el miedo.

El miedo es el que les dificulta relacionarse o mover su cuerpo en el espacio con seguridad y habilidad. Es el que frena su desarrollo y limita sus experiencias. Es lo que hace que se mantengan en tensión y luego deban liberarla de forma inadecuada en casa.

Pero… ¿Se puede cambiar este “carácter”?
¿Dónde está el “equilibrio” que todos queremos para nuestros hijos?

La respuesta es única para estas preguntas. Se trata del sistema nervioso. Es nuestro cerebro quien regula y controla nuestras emociones, y por lo tanto, la “psique”. Es quien nos hace movernos como lo hacemos y su madurez se ve claramente en la forma en que nos movemos. También se ve en cómo hablamos, cómo nos relacionamos, cómo reaccionamos ante el estrés o cualquier acontecimiento o situación dada… Es el sistema nervioso quien interpreta el mundo que nos rodea. El que da sentido a todos los estímulos que nos llegan y nos hace reaccionar en consonancia con los mismos.

Si el sistema nervioso no interpreta bien el entorno, las respuestas del niño no serán las adecuadas. En muchas ocasiones, esto se traduce en miedo. Miedo a moverse, lo cual conlleva limitaciones en experiencias motrices necesarias para el correcto desarrollo. Si el niño no se mueve adecuadamente en el mundo que lo rodea, si no se siente hábil, si le falta confianza en su propio cuerpo, entonces es muy probable que esta confianza también esté ausente en su relación con los demás y con las cosas que ocurran a su alrededor.

Las situaciones más comunes pueden volverse amenazadoras o simplemente difíciles, y la misma inmadurez que hace que no se haya desarrollado adecuadamente en sus habilidades motrices también incide en su escaso control emocional.

¿Se puede hacer algo al respecto? La respuesta es SÍ.

Se puede incidir en el sistema nervioso dándole un “empujón” para ayudar a que madure y el niño sea “equilibrado” como nos gustaría que fuera. Para que se sienta más capaz, más confiado y sus respuestas en diferentes situaciones sean más adecuadas. Al final, de lo que estamos hablando es de que el niño sea más feliz.

Lo que debe hacerse es lo mismo que hace la naturaleza para que el cerebro del niño crezca y se desarrolle. Esto ocurre cada vez que hablamos al bebé, cada vez que lo mecemos o acariciamos… Ocurre con todo lo que ve, cada vez que se mueve y tiene experiencias motoras que le llevan a un nuevo pequeño triunfo en el dominio de su cuerpo y del mundo que le rodea.

Debemos brindar al niño muchas y ricas experiencias, sobre todo motrices. Esto le dará un mejor conocimiento de sus capacidades y limitaciones, enriquecerá su desarrollo motriz, le hará más confiado en sí mismo y como consecuencia, vivirá más confiado en cualquiera de las situaciones que se le planteen.

Existen sencillos programas motores que podemos seguir asesorados por expertos en desarrollo infantil que pueden ayudarnos a los padres en esta tarea. Pero podemos también simplemente tener esto en cuenta y disfrutar con nuestros hijos de más horas de parque, de columpios, toboganes, camas elásticas…

Es muy importante saber que es el movimiento el alimento principal del cerebro de nuestros hijos. Que debemos dejarles moverse y animarles a hacerlo cuando son miedosos en este sentido. Siempre respetando sus miedos, acercándonos a nuevas experiencias con seguridad y despacio. Con paciencia y con confianza en que el niño lo logrará.

Dejemos de decir que son “tímidos” y “torpes”, que son “miedosos” o “tercos”… y sobre todo no lo digamos delante de ellos pues acabaremos convenciéndoles de que lo son. Un niño tiene el concepto de sí mismo que le transmitimos los demás. Es importante cambiar este autoconcepto y dar oportunidades al niño de que madure. Para esto debe sentirse hábil y tener confianza en sí mismo y como consecuencia de esto, confianza en el mundo.

4 respuestas a «NIÑOS TÍMIDOS, MIEDOSOS Y PATOSOS»

  1. Hola Rosina.
    Sigo siempre tu blog y la verdad es que además de ser muy completo y variado, me ha ayudado mucho a mí y a mi bebe de 10 meses. Desde que lo leí, he empezado a poner a mi hija más tiempo en el suelo y a hacer ejercicios con ella, ayudándola y estimulandola para que gatee…la verdad es que todavía no lo hace…y bueno, sigo en ello cada día, al menos ha aprendido a sentarse sola, darse la vuelta y arrastrase…

    Al leer esta entrada, me he sentido algo identificada…ya que mi niña suele ser “timida” a la hora de moverse, va con algo de miedo…y se ve reflejado al salir de su entorno, ya que suele llorar si no se siente segura cuando está fuera de casa o con gente que no conoce (se que es la época del “extrañar”, pero a veces pienso que es parte de ese miedo a explorar que tiene…
    Por eso te escribo, pidiendo consejo de que puedo hacer para que no tenga miedo a explorar más en casa…gatear…moverse ella sola sin temor…y también ser más abierta a la gente que no conoce.

    Un Saludo! y muchas gracias!

  2. Hola Ana,
    me alegra mucho saber que te gusta mi blog y que te haya sido útil. Hace que el esfuerzo de mantenerlo merezca la pena.
    Tu niña está siguiendo los pasos adecuados. Ten paciencia y pronto empezará a gatear. Cuando lo haga mostrará más interés por explorar, ya lo verás.
    Creo que lo que debes hacer lo estás haciendo ya. Sigue estimulándola por medio del juego en el suelo. Acompáñala y haz que sea un lugar divertido para ella.
    ES normal que a esta edad no le gusten los extraños y se angustie cuando se separa de vosotros. También debes tener paciencia y darle tiempo para esto.
    Y sobre todo no te angusties tú o ella lo notará cuando os toque separaros. Intenta estar lo más calmada posible para que puedas transmitir confianza a la niña.
    Saludos,
    Rosina

  3. Hola Rosina!!

    Muchas gracias por tus consejos! Ha valido la pena el esfuerzo! mi niña ya empezó a gatear! hace tan solo 2 dias y con 11 meses!…al final lo ha conseguido y ahora practicamos juntas por casa! 😉

    Muchas gracias por tus consejos una vez más! tu blog es una maravilla!

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