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¿MÁS ESTIMULACIÓN? NO, SÓLO SENTIDO COMÚN

Elena García ha escrito este artículo para este blog. Muchas gracias, Elena, por un artículo tan clarificador y tan directo. En él se condensa el sentir y uno de los principales objetivos comunicativos de este espacio.
 

Los usuarios de este blog estamos acostumbrados a la palabra estimulación, somos conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo de un niño el hecho de proporcionar ciertos estímulos, ya sea a nivel sensorial, físico o simplemente tiempo para estar con el bebé. Somos madres (y algún que otro padre) atentos a cualquier innovación metodológica, a nuevos tratamientos, investigaciones, que traten sobre este tema.

El problema es que esta realidad que nos define y en la que nos movemos no tiene nada que ver con la que se suele observar en las calles, en los parques, en las guarderías. A menudo podemos encontrarnos con personas que desatienden sistemáticamente a sus hijos, que entorpecen su desarrollo psicomotor y que presentan comportamientos no apropiados. Y no estoy hablando de familias socioeconómicamente desfavorecidas.

¿Os habéis fijado en cuántos bebés toman su biberón ellos solos en su cuna o en su cochecito? Pero bueno, ¿no habíamos quedado en que el biberón era el sustituto del pecho? La forma tradicional de alimentar a los bebés (ya sea leche materna o artificial) asegura que el niño está en brazos de mamá, recibiendo toda una serie de estímulos: Táctiles: presión, temperatura, tamaños, texturas. Visuales: trabaja alternativamente los dos ojos, dependiendo de qué pecho le está alimentando. Auditivos: los dos oídos también trabajan de forma alternativa en función de la posición del cuerpo, un oído oye el sonido ambiental y el otro está pegado al cuerpo de la madre. Olfativos: siente el olor de la piel de su madre, de su perfume, etc. Propiocepción: el niño va percibiendo las distintas partes de su cuerpo a partir de sus experiencias siendo tomado en brazos. Los niños que tienen dificultades de propiocepción suelen relacionarse mal con sus compañeros, ya que no controlan bien su cuerpo. Equilibrio: aprende la posición de su cuerpo en el espacio, también gracias a la experiencia. Los niños que sistemáticamente son alimentados en su cuna o en el cochecito están perdiendo una importante estimulación sensorial y vestibular completamente necesaria para su desarrollo. Quizás en un futuro no muy lejano tendrán dificultades con la lectura o la escritura o problemas de comportamiento.

Otro error muy común es la utilización generalizada durante todo el día de las hamacas y los cestitos (tipo maxi cosi). El desarrollo motor del bebé tiene sus etapas, la primera consiste en mover libremente brazos y piernas. Cuando vemos a un bebé tumbado sobre su espalda, en su cochecito o en su cuna, tiene un movimiento muy divertido, es como una coreografía. Mueve sus cuatro extremidades a la vez, sin mover el cuerpo. Este movimiento no puede llevarse a cabo si el bebé está encorsetado. Los reflejos primarios tienen que hacer su curso. Por ejemplo, el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical aparece a las 16-18 semanas en útero y debería inhibirse entre los 3 y los 9 meses de vida postnatal. Este reflejo se activa cuando el niño gira su cabeza hacia un lado, entonces el bracito del mismo lado se extiende en posición horizontal, de manera que el niño se encuentra con su mano enfrente de sus ojos. Se desarrolla la primera conexión ojo-mano que será tan importante en su vida. Me pregunto cómo se puede desarrollar e inhibir este reflejo si está el niño metido en un maxi cosi… Además, en este tipo de hamacas, la cabecita suele quedar ladeada, es decir, se está bloqueando de algún modo el flujo sanguíneo y las conexiones nerviosas y musculares entre el cuerpo y la cabeza (o sea el cerebro). Supongo que un osteópata podría explicar esto mucho mejor que yo.

Por otro lado, algunas familias tienen un gran desconocimiento de las necesidades reales de sus hijos de menos de 1 año de edad. No les enseñan libros con ilustraciones porque creen que el niño no entiende. Les dejan durante horas sentados en la hamaca delante de la televisión, viendo películas infantiles o DVDs educativos, porque así están muy quietos. No les dan la oportunidad de arrastrarse ni de gatear. En ciertas ocasiones es comprensible que los bebés tengan que permanecer en la hamaca, la cuna o cualquier otro lugar seguro. Con la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, cuando ésta llega a casa, tiene que hacer también el trabajo doméstico y por supuesto no se puede hacer la cena, poner la lavadora, vigilar los deberes y perseguir a un bebé gateador al mismo tiempo.

Desde las instituciones educativas y la Administración hay una gran preocupación por el alarmante aumento del fracaso escolar. ¿A qué edad hay que empezar a prevenirlo? Normalmente se dedican esfuerzos en la ESO, o en primaria, pero es demasiado tarde. En mi opinión debería empezar la prevención en la unidad de pediatría en la que se ve al bebé por primera vez. Podrían incorporarse profesionales con formación en psicología y neurodesarrollo y así poder complementar la información que se da a las familias en cuanto a las necesidades básicas del recién nacido.

Elena García
Psicóloga especialista en Neurodesarrollo
INPP Licentiate
Terapeuta Johansen Sound Therapy

www.reflejosprimarios.com

 

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UN ESTUDIO PONE DE MANIFIESTO LA RELACIÓN DIRECTA ENTRE EL DÉFICIT DE ATENCIÓN A EDADES MUY TEMPRANAS Y EL FRACASO ESCOLAR DE LOS ADOLESCENTES

Déficit de atención

A continuación publico el resumen de un estudio que viene a demostrar lo que los maestros de educación infantil venimos constatando desde siempre en nuestro día a día: que los trastornos de atención muchas veces se ven claramente ya en esta etapa escolar.

Se sigue insistiendo en que el déficit de atención y la hiperactividad no pueden o no deben diagnosticarse antes de los cinco o seis años. Siempre he sospechado, y pido perdón si me equivoco, que la única razón para esto es porque no existen soluciones médicas para este trastorno ya que no se les medica hasta esta edad. Pero la realidad es que algunos niños distan mucho del grupo de sus compañeros en cuanto a su capacidad de atención, y lo que queda claro es que cuando algo se sale de la norma de forma evidente, es una razón para estar alerta.

La edad de la educación infantil, de 0 a 6 años, es una etapa delicada pues desde aquí no podemos predecir el futuro con certeza y asegurar que un niño vaya a tener necesariamente problemas o no. Es por esto que resulta perfectamente justificable que muchos padres esperen a ver si realmente existen estos problemas en el futuro escolar del niño una vez que está ya en primaria. Sin embargo, la edad de la educación infantil es a su vez el mejor momento para actuar y prevenir o luchar contra todo tipo de trastornos del desarrollo y del aprendizaje.

Es en este momento cuando el sistema nervioso central (cerebro) del niño es más plástico. Es cuando podemos actuar y lograr mejores resultados en menos tiempo. Cada año que pasa supondrá más trabajo, un trabajo más intensivo y más largo todos los días y también a lo largo del tiempo hasta lograr los resultados buscados. Y los resultados probablemente nunca lleguen a ser igual de buenos que si nos hubiésemos puesto manos a la obra años antes. Es por esto que es necesario que tomemos conciencia de la importancia de diagnosticar, o al menos alertar, para prevenir posibles dificultades de aprendizaje futuros. Es cuestión de ir adoptando una mayor cultura de la prevención. Si lo consiguiéramos no tendríamos que lamentar tantos casos de fracaso escolar en nuestros adolescentes.

Este artículo es un paso más hacia este cambio tan necesario. Confiemos en que muy pronto estos estudios se materialicen en medidas preventivas y terapéuticas para evitar y erradicar muchos trastornos del aprendizaje.

Rosina Uriarte

Resumen [texto completo en inglés]. 

Científicos de la Universidad de California-Davis han constatado que existe una relación directa entre los problemas de atención de niños en edad preescolar y el bajo rendimiento académico de éstos en la adolescencia, independientemente del cociente intelectual (CI) que tengan los pequeños.

Los resultados de la investigación, que han sido publicados en la revista «Pediatrics» señalan que la incapacidad de los niños más pequeños para estar atentos cuando empiezan a estudiar en la escuela es el elemento que más condicionará sus resultados académicos al final del instituto.

Para la presente investigación se analizaron datos de 693 niños, que en primer lugar fueron estudiados a los cinco-seis años de edad y posteriormente a los 17-18 años. En las primeras pruebas se analizaron los problemas de comportamiento de dichos niños y también su cociente intelectual, mientras que en la segunda se comprobó el rendimiento académico de los adolescentes en matemáticas y lectura.

Así, los investigadores descubrieron que la falta de atención en párvulos era el único comportamiento a partir del cual se podían predecir de manera consistente los futuros resultados en lectura y matemáticas de los individuos estudiados.

Los científicos de la UC Davis utilizaron los datos de 693 de estos niños, y se centraron en tres categorías de comportamiento, según las puntuaciones proporcionadas por sus profesores: comportamientos interiorizados (como la ansiedad o la depresión); comportamientos de exteriorización (como jugar algún papel o romper las normas); y problemas de atención, que incluían el nerviosismo y la incapacidad para centrarse en una actividad concreta.

También fueron tenidos en cuenta otros factores, como el CI de los niños o el hecho de que algunos de ellos presentaran algún trastorno psiquiátrico, con el fin de establecer de la manera más fiable posible las relaciones de todos estos factores con los resultados académicos en el futuro.

Al identificar el déficit de atención en preescolar como el problema de comportamiento que más afecta al rendimiento académico incluso años más tarde, el estudio ayudará a decidir el enfoque y la dirección de la atención a estos niños.

Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: pediatrics.aappublications.org/

CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA DE MOVIMIENTO RÍTMICO (TMR). Ahora BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training)

Terapia de movimiento rítmico

El cuerpo es una herramienta que utilizamos para percibir la información y para actuar y responder a la misma. Pero el aprendizaje sucede siempre en el cerebro. Y el movimiento está en la raíz de todo aprendizaje.
Cuando surgen dificultades no suele ser por falta de inteligencia, sino porque no se han desarrollado las herramientas necesarias para realizar el trabajo del aprendizaje.
Cuando vemos estos problemas, estamos mirando solamente la punta del iceberg, sin tener en cuenta todo el volumen que hay bajo el agua y que supone la base a lo que vemos. Las habilidades necesarias para el aprendizaje se sustentan también sobre una base mucho más amplia que no vemos, pero que debe ser muy sólida para que el funcionamiento del niño sea el adecuado.
El cerebro se desarrolla ya desde el feto a través del movimiento del mismo y de la madre.
El cerebro del bebé está inmaduro, pero preparado para un crecimiento vertiginoso. El desarrollo cerebral del bebé en su primer año de vida sentará las bases de todo su desarrollo posterior. Pero el proceso de maduración del cerebro no ocurre por sí solo, sino que necesita de los estímulos, sobre todo de los que provienen de las experiencias con el equilibrio, el tacto y el movimiento en general. Esto lo obtiene el niño al ser tocado y mecido por sus padres y por sus propios movimientos rítmicos. Los reflejos primitivos hacen que el bebé realice estos movimientos rítmicos en una secuencia y un orden establecidos de forma innata.
A través de la estimulación sensorial y del movimiento principalmente, las zonas más básicas y primitivas del cerebro (las que reciben esta estimulación de forma más directa) se activan y se van desarrollando. A su vez van estimulando y conectándose con otras zonas más evolucionadas. Para que el cerebro esté maduro, no sólo es necesario que todas las zonas estén estimuladas y activas, sino que estén interconectadas unas con otras, funcionando de forma conjunta. Si falla esta interconexión y la correcta activación de todas las zonas cerebrales, pueden surgir problemas tanto físicos como cognitivos, de aprendizaje, emocionales o de relación.

Cuando la estimulación no ha sido la correcta y el bebé no ha realizado los movimientos espontáneos que necesita para su desarrollo (por problemas en el embarazo, parto, por no haber pasado suficiente tiempo en el suelo, por abuso de sillitas, taca-tás o de vestiditos en las niñas que impiden el gateo…) y no ha cumplido adecuadamente todas las etapas de su desarrollo durante el primer año de vida, pueden producirse bloqueos en el desarrollo con los consecuentes problemas antes mencionados. Si las partes inferiores del cerebro no han madurado, las partes superiores encargadas de funciones esenciales para el aprendizaje no lo harán. Y no podemos pretender llegar a estas zonas sin haber pasado antes por las inferiores remediando sus disfunciones para poder así hacer que maduren todas las demás áreas. Para esto es necesario utilizar técnicas de estimulación específicas.

De esta forma, cuando el desarrollo del niño es lento, podemos acelerarlo a través de la estimulación que suponen los movimientos rítmicos. Una estimulación de las partes más básicas y primitivas del cerebro que al activarse y estimularse activarán a su vez zonas más evolucionadas y necesarias para el aprendizaje y el control emocional y del comportamiento.

Para subsanar las carencias o déficits en el desarrollo realizaremos movimientos parecidos a los que hace el bebé de forma natural. Éste es el objetivo de los movimientos rítmicos que componen la TMR (terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos) y que imitan los movimientos de balanceo repetitivos con los que experimentan y evolucionan los bebés en su primer año de vida.
Así, los movimientos que en el bebé son espontáneos se convierten en terapéuticos en el niño mayor y el adulto. Buscando la manera de estimular las conexiones neuronales entre las distintas partes del cerebro. Una vez que se consigue esto, se notarán beneficios en la capacidad de atención, en la impulsividad y la hiperactividad, en el lenguaje o la lectoescritura y todas las tareas académicas en general. Mejorará el tono muscular, la postura, el equilibrio y la coordinación. Además se llegará a un mayor madurez y control emocionales.
Los ejercicios deberán hacerse todos los días durante un año más o menos.
Podemos plantearnos la TMR como un programa de ejercicio físico, como una «gimnasia para el cerebro» que no va encaminada a fortalecer ningún músculo o zona del cuerpo en concreto, sino a activar nuestras neuronas. La ventaja frente a la gimnasia es que ésta funciona mientras la realizamos, por ejemplo: nuestros abdominales se fortalecen cuando hacemos los ejercicios correctos. Pero estos músculos vuelen a su estado de flacidez anterior al abandonar la realización de los ejercicios. Con el cerebro esto NO ocurre. Los avances que conseguimos en su maduración no se pierden al terminar la terapia. El desarrollo cerebral no va hacia atrás, salvo por una enfermedad degenerativa o un accidente o lesión cerebral.

Más información en la página oficial del método:

BLOMBERG RHYTHMIC MOVEMENT TRAINING

«Terapia de movimiento rítmico. Movimientos que curan» por el doctor Harald Blomberg

Reflejos primitivos. BRMT, movimientos rítmicos

CENTRO BILINGÜE DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA BRISBANE. VÍDEOS

EL SEMÁFORO EN CBET-BRISBANE

Trabajando el tema de la ciudad en inglés, sacamos nuestro semáforo para coches (tenemos otro para peatones), el paso de cebra y los volantes para «conducir» un rato…

Mayo 2009 en el Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE, en Castro Urdiales, Cantabria

«LOS INSECTOS» BITS DE INTELIGENCIA EN CBET-BRISBANE

Gusta mucho el ratito de los bits de inteligencia, sobre todo cuando el tema es de animales.
Cuando llevamos ya unos días con la misma colección ya quieren todos demostrar lo mucho que han aprendido y por esto después de pasar los bits, tenemos que volver a enseñárselos dejándoles que nos digan cuáles son.

Nuestros niños tienen entre los dos y los tres años. Hay unos pocos que han cumplido ya los tres y todavía alguno que no ha cumplido los dos.

Mayo 2009 en el Centro de Estimulación Temprana BRISBANE, en Castro Urdiales, Cantabria.

TOCA RESTAS EN MATEMÁTICS. CBET-BRISBANE


Después de varios meses de ver y jugar con diferentes cantidades, pasamos otro tiempo sumando y también hacemos restas. Es muy sencillo…
Lo de «quitar» y ver cuántos objetos quedan les atrae más que añadir objetos nuevos en las sumas.
Como estamos trabajando los insectos en el tema de los bits de inteligencia, toca jugar con cantidades de insectos de plástico.

Mayo 2009, en el Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE. Castro Urdiales, Cantabria.

GATEO, DESARROLLO MOTOR EN CBET-BRISBANE


Hacemos «gatitos» todos los días…

Mayo, 2009. En el Centro Bilingüe de Estimulación Temprana Brisbane, Castro Urdiales, Cantabria.

Otros vídeos de CBET Brisbane en mi canal de Youtube

NEUROPLASTICIDAD TODA LA VIDA

Neuroplasticidad

Acabo de leer una presentación muy interesante que viene a colación con el último artículo que publiqué en este blog.
En el mismo se postulaba la idea de que el cerebro del bebé debe usar sus capacidades y herramientas o las perderá para siempre. Si bien muchas de las «herramientas» cerebrales que usaremos toda la vida se crean y desarrollan en los primeros años de vida, otras son innatas o están programadas para determinados momentos, con lo que su desaprovechamiento supone su pérdida definitiva. Es lo que llamábamos la «ventana de la oportunidad». Estas ventanas se van cerrando y nos quedamos con las habilidades y funciones conseguidas en ese período de gran plasticidad cerebral.
Sin embargo, la buena noticia es que podemos después, a lo largo de toda nuestra vida, seguir desarrollando las habilidades ya conseguidas, porque el cerebro no deja de ser moldeable a pesar de no ser tan plástico como el de un bebé. Es por esto que la estimulación, ya no «temprana», podemos seguir practicándola a lo largo de los años.
Es interesante la presentación creada por Carlos Rangel. En ella podremos leer las afirmaciones del neurólogo de la Universidad de New York y director del Instituto de Neuropsicología y Funcionamiento Cognitivo, Elkhonon Goldberg. Entre ellas esta la que nos dice cómo la neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro de moldearse a través de la actividad.
Puedes ver la presentación aquí.

LOS BEBÉS TIENEN LA MISMA CAPACIDAD PARA APRENDER CUALQUIER IDIOMA

Los bebés pueden aprender cualquier idioma

Éste es un interesante artículo que explica que el cerebro del bebé no es «una página en blanco» como antes se creía. Y si bien es cierto que se van añadiendo nuevas destrezas y funciones cada vez más evolucionadas con la experiencia a través del tiempo, también es verdad que muchas de las funciones y capacidades con las que nace el bebé van desapareciendo por no utilizarse.
Como nos recuerda Glenn Doman constantemente, el lema del cerebro es «úsalo o piérdelo para siempre» (use it or lose it). Y es que hay un momento para cada cosa, un momento para aprender a hablar, por ejemplo, momento que ya no vuelve si no se aprovecha. Es lo que los expertos denominan «ventana de la oportunidad». Esta ventana hace que el aprendizaje y desarrollo de destrezas sea posible en el momento adecuado y cuanto más nos alejemos de este momento, más difícil será lograr este desarrollo pues la ventana se va cerrando para no volverse a abrir.
Estudios como los que se tratan en este artículo nos hacen ver la importancia de estimular adecuadamente al bebé. Esto es lo que pretendemos a través de la estimulación temprana: aprovechar el momento adecuado y apoyar al niño en su desarrollo, siempre de acuerdo con las leyes del mismo, buscando sacar el máximo partido a estas «ventanas» mientras están abiertas.
La gran conclusión que sacaría de este artículo es que es una verdadera lástima dejar la exposición del niño al segundo idioma «para más adelante» pues probablemente, entonces, ya sea tarde…
Los bebés tienen la misma capacidad para aprender cualquier idioma, según un estudio
Publicado en adn.es (este periódico ya no existe por lo que no es posible acceder al artículo orginal)
El estudio fue llevado a cabo entre la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y la norteamericana Florida Atlantic University. Su conclusión final fue que todos los bebés tienen la misma capacidad para aprender idiomas, cualquier idioma del mundo. Sin embargo, hacia el año de vida, esta capacidad disminuye especializándose el niño así en sus idiomas de referencia.
Del estudio se determinó que cada idioma tiene unos sonidos o fonemas que le son propios y que el cerebro humano cuenta con la habilidad de percibirlos, aprenderlos y pronunciarlos en los primeros meses de vida, disminuyendo esta capacidad según se van alejando del primer año. El cerebro se ocupa a partir de entonces en especializarse en los sonidos realmente importantes y útiles para cada niño.

«EL INGLÉS EN LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA»

«CUT O CAT. ¿POR QUÉ CUESTA TANTO LA PRONUNCIACIÓN EN INGLÉS?»

«POR FIN HEMOS ENCONTRADO TRATAMIENTOS QUE NOS ESTÁN SOLUCIONANDO PROBLEMAS REALES»

Elannn, del foro Siguiendo la dieta libre de gluten y caseína, ha escrito este testimonio para este blog. Muchas gracias, Elannn.
Soy madre de una niña de 8 años que ha tenido problemas en el colegio practicamente desde que empezó a los 3 años. Sus problemas de atención, su negación a realizar las tareas escolares, su poca capacidad para involucrarse en lo que tenía que hacer, su inmadurez con respecto a los otros niños, nos hicieron empezar un peregrinaje por psicólogos, psiquiatras, neurólogos… que solo nos daban diversas etiquetas sobre lo que podía tener mi hija y ninguna solución.
Hace unos meses y a través de internet empecé a leer sobre diferentes terapias alternativas y a ver testimonios de padres que hablaban de los logros que habían conseguido con sus hijos. Empecé a investigar todo ese tema hasta encontrar tratamientos que podían encajar con los problemas de mi hija. Tengo que decir que al principio no tenía mucha fe, ya estaba acostumbrada a ir a buenísimos profesionales y a salir de alli igual que estaba.
Lo primero que empezamos fueron los tratamientos biológicos, la dieta sin gluten ni caseina, con buenísimos resultados. Fue duro al principio pero veíamos avances y eso nos motivó a seguir adelante. Acabamos con los problemas de atención de mi hija en 2 meses gracias a la dieta. Para mi la dieta fue el principio del cambio, empezó a interesarse por hacer cosas, a motivarse, a estar en el mundo. Perdió su diagnóstico inicial de Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad. Aun seguimos con la dieta, pero yo veía que mi hija tenía mas problemas sin resolver.
Por fin, después de muchos meses de estar leyendo acerca de la TMR, nos decidimos a llevarla a Eva Rodriguez hace 1 mes y medio. En principio solo pensaba que era un tema interesante y que le podía venir bien a mi hija, pero no me esperaba los resultados que estamos teniendo tan rápidamente. Se le notó el efecto casi desde el primer momento. 2 días despues de empezar los ejercicios ya traía trabajos del cole con una calidad inesperada. Su rendimiento escolar ha ido subiendo progresivamente desde entonces. Hace 2 meses estábamos discutiendo en el colegio si la niña pasaría o no pasaría de curso, ahora eso ya no está en discusión, va a pasar de curso y además con buenas notas, los resultados de sus exámenes ahora mismo no bajan de Notable.
La mejora que ha tenido mi hija en este tiempo en la escritura parece un milagro, ha pasado en un mes y medio de tener la letra de un niño que está aprendiendo a escribir y no ser capaz de seguir un dictado a escribir con buena letra, poder seguir un dictado y copiar textos enteros sin dificultad. Se le nota también en los dibujos, ha empezado a colorear sin dejarse nada en blanco, sin salirse de los dibujos, a dibujar cosas que se parecen a lo que quiere dibujar y a disfrutar con ello y esto era algo sin superar que arrastrábamos desde Educación Infantil. Para mi la TMR está haciendo un milagro con la motricidad fina de mi hija.
La logopeda de mi hija que hace 2 meses hablaba de una posible dislexia, ahora dice que no hay dislexia, que debe ser solo un leve problema de orientación espacial quizá producido por la lateralidad cruzada pero que no me preocupe porque se está corrigiendo solo… ¿cómo se va a estar corrigiendo solo si llevaba 8 años ahí? a mi no me cabe duda de que está siendo cosa de la TMR.
Llevamos poco tiempo con la TMR y se que nos queda aun mucho camino por delante, pero estamos viendo tanto avance con esto que por primera vez en muchos años, siento que realmente estamos haciendo algo. No nos vamos a parar aqui, ya tenemos programado iniciar la Terapia Visual y la Reeducación Auditiva. Después de pasarnos años desgastándonos en las consultas de los psicólogos sin llegar a nada, por fin hemos encontrado tratamientos que nos están solucionando problemas reales. Tengo mucha curiosidad por ver en qué se queda el diagnóstico de mi hija cuando terminemos con todo lo que estamos haciendo.

¿CUÁNDO EMPEZAR CON LA LECTURA?

Niño pequeño lee

La herramienta principal para el éxito académico es la lectura. Es natural que surjan tantas dudas sobre la misma. El índice de fracaso en este ámbito en nuestro país es muy elevado y va siendo hora de que algunos conceptos se aclaren para que dejemos de discutir entre los profesionales de la educación sobre conceptos muy básicos. Conceptos que confunden no sólo a profesionales, sino también a los padres…

Existe mucha confusión en cuanto al método utilizado para la enseñanza de la lectura y cuándo deben empezar con ella los niños. Unos defendemos la lectura desde bebés, otros aseguran que es muy inconveniente empezar antes de los 6 años… ¿Cómo es posible tal contradicción? ¿Estamos hablando de lo mismo? Realmente NO.

Estamos hablando de DOS cosas diferentes. Por esta razón, tanto los que defendemos la lectura antes de los seis años como los que aseguran que es contraproducente, tenemos razón… Lo que debemos hacer es saber que estamos hablando de dos planteamientos y dos actividades DIFERENTES.

Hay dos métodos de lectura, uno de ellos es el “silábico” o “fonológico”, en el que los niños aprenden a identificar letras con su sonido correspondiente, combinándolas de izquierda a derecha, para componer una palabra. Éste es el método tradicional que requiere de una organización espacial (el niño debe tener muy claros los conceptos de izquierda y derecha por ejemplo), entre otras funciones varias, que el niño puede no haber adquirido hasta la edad de 6 ó 7 años.

Teniendo esto en cuenta, es cierto que los niños no deberían empezar la lectoescritura, tal como se plantea en los colegios, hasta los 6 ó 7 años. Existe una tendencia errónea a presionar a los niños de Educación Infantil con la lectura y la escritura en nuestro país. Cosa que no ocurre en otros países donde la lectura alcanza niveles superiores y el fracaso escolar es mucho menor.

Sin embargo, en la estimulación temprana enseñamos a los niños a leer desde que son bebés. Y esto no es una contradicción con lo afirmado anteriormente. Lo que hacemos es ofrecer información escrita al niño, al igual que se la damos oral. Es lo que se llama «lectura global», y en ésta se muestra al niño una palabra entera mientras se lee la palabra al mismo tiempo. Son estímulos visuales (la palabra escrita) acompañados de estímulos auditivos (la palabra pronunciada a la vez). Los niños pequeños, menores de 6 años, tienden a ver la palabra como un todo, como una imagen. No se fijan en las letras que se combinan dentro de la misma como lo harían los niños de primaria.

En los programas de lectura dentro de la Estimulación Temprana nunca se le pide al niño nada, no se le examina ni presiona.

Si a un bebé se le enseñara la palabra “mesa” por ejemplo, tantas veces como la oye a la vez que se le muestra lo que es una mesa, la recordaría mucho antes en su formato escrito puesto que nuestra memoria visual es normalmente mejor que la auditiva.

De esta forma, el niño va familiarizándose con la palabra escrita, reconociendo palabras al igual que lo hace en el lenguaje hablado (el niño al escuchar las palabras no es consciente de que estén formadas por diferentes fonemas, sino que oye una sola cosa, al igual que cuando ve una palabra escrita ve una sola cosa). Con el tiempo puede estar leyendo sin realmente ser consciente de haber «aprendido» a leer, tal como ocurre con el lenguaje hablado. En realidad no aprendemos el lenguaje escrito con la misma facilidad y al mismo tiempo que el hablado por la simple razón de que no tenemos las mismas oportunidades de ver las palabras escritas como de escucharlas.

Es muy importante tener en cuenta que en la Estimulación Temprana jamás se pone a los niños a escribir. Esto no debería ocurrir hasta que el niño esté preparado para ello (6 ó 7 años). En esto la Estimulación Temprana es muy respetuosa, no debe pretenderse nada en el niño antes del momento adecuado y de que éste esté plenamente preparado para ello.

Todo esto tiene una explicación científica…

El cerebro del niño pequeño, menor de 5 ó 6 años, cuando aún no está organizado en sus funciones hemisféricas (el niño aún no se ha lateralizado, no es áun diestro o zurdo), domina el hemisferio derecho en los aprendizajes y en la percepción de lo que le rodea. El hemisferio derecho ve más el conjunto de las cosas, sin llegar a ver cada parte que las compone pues es menos analítico que el hemisferio izquierdo. Por eso el niño pequeño ve una palabra como un todo, igual que cuando la oye. Por esto les enseñamos a leer con la lectura global (les enseñamos palabras enteras, no la «m» con la «e» es «me» y la “s” con la “a” es “sa”):
Al cumplir los seis años más o menos, el niño ya está lateralizado, distingue izquierda y derecha y puede leer en una sola dirección y escribir en la misma también. Es el momento de aprender a leer y escribir de la forma tradicional (la «m» con la «a» es «ma»).

A partir de los seis años ya no aprende igual de forma global pues nuestro hemisferio izquierdo domina en su afán por analizar toda la información, el niño ya no verá una palabra, sino un conjunto de letras sucesivas. Aquí es cuando comienza el silabeo. Éste es necesario al aprender a leer de forma tradicional y al ver y leer por primera vez palabras desconocidas. Pero si el niño tiene facilidad para la lectura y está familiarizado con ella, pasará por la etapa del silabeo con facilidad y rapidez.

Cuando ambos hemisferios colaboran en el trabajo de la lectura es cuando además de ver cada letra que compone la palabra, vemos la palabra en sí como una unidad, y podemos leerla con seguridad y la velocidad necesaria, sin silabear.

“Hay un momento en el proceso de aprender a leer en que el equilibrio del cerebro pasa de derecha a izquierda, aproximadamente a la edad de 6 ½ y 7 ½ años” (Bakker, 1990)

“El acto de leer cuando se ejecuta con el hemisferio derecho está basado en técnicas visio-espaciales y holísticas, por ejemplo palabras enteras o el método “ver-decir”.
La lectura desde el hemisferio izquierdo implica decodificar símbolos individuales, construir palabras a partir de letras y estructuras basadas en la fonética.”
(Sally Goddard, “Reflejos, Aprendizaje y Comportamiento”)

Como conclusión y en defensa de la enseñanza de la lectura en la Estimulación Temprana, queda decir que en ningún momento pretendemos que el niño se salte etapas. Precisamente la Estimulación Temprana la realizamos para asegurarnos de que esto no ocurra, para apoyar el desarrollo del niño en cada etapa y ayudarle a que pase así a la siguiente con la madurez necesaria.

Y lo más importante: para los niños ES UN JUEGO. Por lo tanto, quienes critican la enseñanza de la lectura en niños pequeños argumentando que «los niños tienen que jugar», lo hacen porque no conocen la la Estimulación Temprana, cómo se lleva a cabo ni sus objetivos reales. Pues la regla número uno es vivirla como un juego, tanto por parte del adulto como por el niño. Y es así como los niños viven la lectura global, como un juego.

Nota: a continuación añado un extracto del libro “Aprendiendo moviendo el cuerpo” de Carla Hannaford, editorial PAX México

¿A QUÉ EDAD ESTÁN LISTOS LOS OJOS PARA LEER?

«Entre los siete y los ocho años, conforme maduran los lóbulos frontales del encéfalo, se desarrolla de manera natural la coordinación motriz fina de todos los músculos del cuerpo, incluyendo los oculares. Antes de esa edad, tenemos una buena vista periférica y percibimos la profundidad, pero no es sino hasta que madura el campo frontal ocular de los lóbulos frontales que se puede lograr una coordinación suficientemente precisa entre ambos ojos como para tener un buen enfoque bidimensional. La coordinación ocular se da cuando el ojo dominante sigue la escritura que ve sobre una página y el otro ojo sigue el movimiento con exactitud y combina la información, lo cual nos da un óptima visión binocular… Por lo tanto, un ojo asume el mando (es el dominante) y guía los movimientos de los dos.
… Los movimientos motores finos del ojo y la coordinación de ambos aseguran que la información se capte con facilidad y aportan otra razón fisiológica para que no comencemos con el proceso de lectura antes de que el niño cumpla siete o, mejor aún, ocho años.»

REFLEJOS PRIMITIVOS Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Los reflejos primitivos son una manifestación del grado de desarrollo alcanzado por un niño. El neurodesarrollo se ocupa de observarlos y trabajar por lograr la maduración necesaria para alcanzar un óptimo funcionamiento en el aprendizaje escolar y la conducta.

Rosina Uriarte

Los reflejos primitivos son movimientos automáticos estereotipados con los que nacen los niños. Tienen el objetivo de hacer que se desarrolle adecuadamente el feto en el útero, ayudarle a atravesar el canal del parto en el nacimiento y a sobrevivir y adaptarse a su nuevo entorno una vez que ha nacido.

Los reflejos primitivos son evaluados por el neonatólogo tras el parto y es deseable que estén todos presentes como garantía de que el bebé está neurológicamente en condiciones óptimas.

Estos reflejos dejan de estar activos en el primer año de vida dando paso a patrones más evolucionados del desarrollo. De hecho, tienen el cometido de hacer que el niño pase de un estadio del desarrollo al siguiente inhibiéndose una vez completada su labor. Cuando no es así, la presencia de estos reflejos será indicio de que existe una inmadurez del sistema nervioso central y afectarán al desarrollo y funcionamiento del niño en muchas y diferentes áreas.

Es muy probable que un gran porcentaje de niños con retrasos en su desarrollo y dificultades de aprendizaje sigan teniendo alguno, o varios, de los reflejos primarios aún activos. Estos impiden que maduren los reflejos posturales necesarios para poder mantener el equilibrio y una postura correcta en cada momento (los reflejos posturales existen de por vida y nos permiten movernos automáticamente). Los reflejos primitivos no inhibidos provocarán en el niño inquietud motora, malas posturas y cambios en la misma constantes al tener que mantenerse sentado en el aula, lo que llevará a los adultos a catalogarlo como “hiperactivo”. Esta misma falta de control postural derivará posiblemente en problemas en su capacidad de atención y en el rendimiento escolar a todos los niveles.

Si existen reflejos primitivos residuales puede saberse tras una evaluación y puede tratarse con un programa de estimulación e inhibición de reflejos. Debemos estar atentos a señales de que existan reflejos primitivos activos para poder actuar cuanto antes.

Veamos algunos de los reflejos primitivos más importantes y cómo puede influir en el niño el que sigan activos…

El reflejo de Moro es el que hace que repentinamente el bebé abra sus brazos mientras inhala aire y después se abrace llorando ante un movimiento, un ruido o cualquier otro
estímulo inesperado.

Su función es la de alertar y pedir ayuda ante una situación de peligro y facilita al niño el respirar tras el nacimiento.

Conforme van madurando los sistemas sensoriales en el niño, el reflejo de Moro debe ir debilitándose. Si este reflejo sigue presente después de los cuatro meses de edad, más o menos, puede llevar a que el niño muestre una reacción de sobresalto desmedida y hará de él un niño siempre en estado de alerta, hipersensible en alguno o todos los sentidos y por ello mostrándose miedoso y retraído o por el contrario, hiperactivo y agresivo.

Puede tratarse de un niño muy sensible a la luz y a estímulos visuales, que le asustan. Que perciba de una forma ampliada los sonidos, lo cual no le permita relajarse en un entorno ruidoso. Que interprete el tacto o el dolor de una forma distorsionada con reacciones desmedidas o totalmente ausentes…Podría ser muy impresionable ante el movimiento y no atreverse con los columpios del parque…

La hipersensibilidad sensorial puede derivar en problemas visuales y auditivos que incidan en la capacidad de atención y el rendimiento del niño en la escuela. La hipersensorialidad también puede afectar seriamente la relación del niño con sus iguales y su comportamiento debido a que la forma que tiene de interpretar lo que le rodea y de reaccionar ante ello es inadecuada.

El estrés es un reconocido enemigo del sistema inmunitario por lo que el niño puede mostrar infecciones frecuentes y alergias o intolerancias alimentarias.

Otro de los reflejos que más puede afectar al funcionamiento del niño con su presencia es el reflejo tónico asimétrico cervical (RTAC). Éste hace que el bebé, estando tumbado boca arriba, extienda el brazo y la pierna del lado hacia el que gira su cabeza. El brazo y la pierna del lado contrario se mantienen flexionados. También se denomina a este reflejo “de espadachín” porque la postura del niño lo recuerda.

Antes del nacimiento hace que el bebé esté en constante movimiento y es causante de las “pataditas”. Desarrolla en el feto su tono muscular y su sentido del equilibrio. Ayuda al bebé a nacer y el parto, a su vez, hace que se refuerce este reflejo y su evolución sea la correcta (existe riesgo de que no sea así en casos de cesárea o parto asistido por fórceps).

Este reflejo aumenta el tono muscular del recién nacido a través del movimiento que provoca en éste, y le impide mantener la cabeza hacia el colchón cuando está acostado boca abajo haciendo que gire la cabeza hacia un lado y pueda siempre respirar fácilmente.

Ofrece las primeras experiencias del bebé en su coordinación óculo-manual puesto que el niño mira la mano que extiende.

El RTAC hace que el cuerpo actúe en sus dos mitades simétricas, activa un lado del cuerpo o activa el otro. Esta es la razón principal por la que este reflejo debe madurar e inhibirse a los seis meses, pues el cuerpo del niño y su cerebro deben empezar a funcionar conjuntamente como una unidad. Mientras el RTAC esté activo, las dos mitades del cuerpo actuarán por separado, como si existiese una línea divisoria invisible entre ambas.

Un RTAC activo impedirá, por ejemplo, que el niño se arrastre y gatee en patrón cruzado (el brazo derecho se mueve a la vez que la pierna izquierda y viceversa), perdiéndose así la oportunidad que ofrecen estos dos ejercicios de desarrollar la comunicación entre ambos hemisferios, que tan necesaria resulta posteriormente, entre otras cosas, para poder leer y escribir con eficacia.

Dificultará en el niño el cruce de la línea media de su cuerpo, por lo que no podrá coger y manipular objetos con una mano y pasárselos a la otra. A la larga incidirá en una mala lateralización impidiendo que el niño se desarrolle como totalmente diestro o totalmente zurdo. Un hecho que de nuevo, incidirá en la lectoescritura y en cómo concibe y se mueve el niño en el espacio que le rodea. Éste puede mostrarse torpe y patoso tanto en el movimiento como en sus tareas escolares.

Los movimientos oculares también se verán afectados por la imposibilidad de cruzar la línea media y no habrá un ojo dominante que dirija estos movimientos para que el seguimiento de un objeto móvil o la lectura de una línea escrita se realicen con fluidez.

En el aula, al niño con RTAC activo le costará mucho esfuerzo escribir pues cada vez que gire su cabeza hacia el lado derecho, si es diestro, su brazo derecho tenderá a extenderse y su mano a abrirse, con lo que es posible que el lápiz se le caiga una y otra vez de la mano. Para evitarlo tendrá que realizar un esfuerzo adicional, agarrando incorrectamente el lápiz o realizando una presión excesiva al escribir. Esto supondrá un trabajo de escritura que no llegará a automatizar y que requerirá gran parte de su energía y atención, por lo que no podrá centrarse en la comprensión de lo que escribe o en la calidad de una redacción.

Para compensar este reflejo, es probable que gire la hoja 90º cuando escribe, de esta forma puede hacerlo con el brazo más extendido y además, evita tener que cruzar la línea media corporal al escribir.

El RTAC afecta de varias maneras las destrezas para leer y escribir, hasta el punto de poder afirmarse que este reflejo prácticamente nunca está integrado en los niños que padecen dislexia.

El reflejo tónico simétrico cervical (RTSC) puede tener también serias consecuencias en el aprendizaje del niño. Este reflejo aparece sobre los seis meses de vida, por lo que no es exactamente un reflejo primitivo. Tampoco es un reflejo postural pues dura tan sólo unos pocos meses antes de inhibirse. Hace que el niño se ponga sobre sus cuatro apoyos de manos y rodillas tras haberse arrastrado. Cuando la cabeza se flexiona, los brazos también lo hacen y las piernas se extienden. Por el contrario, al extender la cabeza hacia atrás, los brazos se estiran y las piernas se doblan. Así el niño realiza el característico balanceo hacia delante y atrás antes de soltarse a gatear. Este reflejo tiene el objetivo de preparar al niño para el gateo y desaparece cuando éste se hace presente.

Cuando el niño se salta la etapa del gateo, es muy probable que este reflejo siga presente. Y cuando lo está y no se llega a integrar, al niño le resultará muy difícil gatear. En lugar de hacerlo en patrón cruzado, como sería de desear, es posible que culee, que se desplace sobre manos y pies en lugar de apoyar sus rodillas, o que pase de estar sentado a ponerse de pie directamente.

El RTSC tiene una gran incidencia en el desarrollo visual, por lo que los niños con este reflejo activo suelen sufrir de un deficiente sistema visual con una pobre visión binocular, y problemas para enfocar a diferentes distancias. Esto dificultará las tareas de lectoescritura.

Serán además, niños torpes, con problemas para coordinar sus movimientos y el trabajo conjunto del ojo y la mano.

El RTSC está presente en un gran porcentaje de niños con dificultades de aprendizaje y déficit de atención con o sin hiperactividad.

De nuevo la falta de control postural será evidente en la manera en que el niño se sienta en clase. El niño con RTSC activo es aquel que se “tumba” en la silla estirando las piernas, o se tumba sobre el libro, engancha las piernas alrededor de las patas de la silla, se pone de rodillas sobre la misma o sentado sobre sus piernas dobladas… También puede trabajar de pie… Si este reflejo sigue presente junto al RTAC, como suele ser frecuente, entonces tenemos más posibilidades de que a este niño se le diagnostique una hiperactividad.

De los reflejos primarios que quedan aún por mencionar, describiré tan sólo uno más por las repercusiones que puede tener en el comportamiento del niño dentro del aula. Se trata del reflejo espinal de Galant.

Cuando el bebé está tumbado boca abajo y estimulamos con el tacto la parte baja de su espalda, la cadera del lado estimulado girará hacia ese mismo lado. Esta reacción deberá darse en ambos lados de la espalda hasta los dos años de edad.

Entre otras, su función principal es desarrollar el sentido vestibular y ayudar al niño a pasar por el canal del parto, pero si se mantiene activo después de los dos años, cualquier roce en la zona lumbar hará que el niño gire su cadera en esa dirección.

Puede provocar problemas en el control de esfínteres e impedirá que el niño pueda permanecer sentado quieto en una silla durante mucho rato. El mismo contacto con la silla puede activar el reflejo dándonos la impresión de que el niño es hiperactivo por no parar quieto en clase. Es el niño que “baila” constantemente sentado en la silla.

La ropa en la cintura como pantalones o cinturones pueden llegar a ser motivo de irritación. Y la concentración y atención se verán afectadas por esta situación de constante molestia en el niño.

Provoca torpeza en la parte inferior del cuerpo y problemas de espalda.

Para más información sobre Reflejos Primitivos:

“Reflejos, aprendizaje y comportamiento” Sally Goddard
Editorial Vida Kinesiología

Y en rosinauriarte.com



 

RODAR HACIENDO «CROQUETAS», UN EXCELENTE EJERCICIO PARA FAVORECER EL DESARROLLO

Niña haciendo croquetas
Niña haciendo croquetas

Junto al arrastre y al gateo, existe otro ejercicio que en los métodos de estimulación, tanto «temprana» como «terapéutica», se toma del proceso natural de desarrollo del niño para realizarlo de forma intensiva como una herramienta más para ayudar al niño en su desarrollo reforzando el mismo. Estamos hablando de las «croquetas» o rodadas en una dirección y otra estando el niño tumbado en el suelo.

Rodar haciendo croquetas, un excelente ejercicio para favorecer el desarrollo.

Las croquetas suponen una potente estimulación vestibular que favorece la maduración del sistema nervioso.

El aparato vestibular (también llamado laberinto) es un órgano situado en el oído interno que sirve principalmente para el control de la postura corporal y el equilibrio, pero también para regular el tono muscular, los movimientos oculares y la orientación espacial.

Es un ejercicio muy sencillo y con él suelen disfrutar mucho los niños. Sin embargo, puede ocurrir que un niño sea muy sensible a la estimulación vestibular, en cuyo caso habría que tener cuidado, haciendo muy poquitas croquetas y muy lentamente. En el supuesto caso de que al niño le impresionara aún de este modo, sería mejor optar por otro tipo de estimulación que le ayude a madurar lo suficiente para poder más adelante tolerar las croquetas.

El niño ha de tumbarse en el suelo, con los brazos extendidos por encima de la cabeza, o con los brazos hacia abajo pegados a lo largo del cuerpo. El cuerpo debe estar en tensión, totalmente estirado, desde las palmas de las manos hasta la planta del pie.

Hay que girar de un lado a otro, procurando no torcerse. No se debe correr, pues se torcería uno más.

Para evitar los mareos, se le puede decir que mire un punto fijo siempre que acabe el giro.

Es muy importante que se ruede siempre en ambas direcciones, el mismo número de veces hacia un lado y hacia el otro. Esto es de vital importancia para que la estimulación de ambos lados del cuerpo sea la misma, y por lo tanto, también lo sea la de ambos hemisferios cerebrales.

En el enlace que aparece a continuación podemos ver un vídeo en el que un padre realiza las croquetas con su hijo como parte de un programa de organización neurológica:

Padre y niño haciendo croquets

Vídeo «Actividades Vestibulares – Rolar»

Nota: Para evitar que el niño se sobreexcite o pueda marearse, lo ideal sería realizar tres croquetas en una dirección y otras tres en la otra para así seguir haciendo croquetas de tres en tres en ambas direcciones. Y comenzar por hacerlas despacio hasta ver que el niño las disfruta y no le impresionan o marean (esto no suele ser lo común, pero sí ocurre en niños que tienen una alta sensibilidad a la estimulación vestibular).

«Arrastre y gateo: la importante etapa del suelo»