HIPERSENSIBILIDAD. Disfunción sensorial que afecta al comportamiento y el aprendizaje infantil.

Hipersensibilidad

 
La hipersensibilidad, también llamada “hipersensorialidad”, es un efecto de la mala integración sensorial, de la cual ya hablé en “INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN“. Ahora quería tan sólo transcribir un pequeño párrafo de un interesante libro de Sally Goddard, titulado “Reflejos, aprendizaje y comportamiento”.
 
Menciona tan sólo los sentidos de la vista y el oído porque habla de su importancia para el aprendizaje, pues son éstos los dos sentidos más decisivos para el funcionamiento del niño dentro del aula. Pero una hipersensibilidad o hiposensibilidad de otros sentidos, como el vestibular o el táctil, por ejemplo, podrían afectar también muy directamente a la capacidad de atención y el rendimiento académico.
 
Sally Goddard dice lo siguiente:
 
La hipersensibilidad visual y auditiva son tanto una discapacidad para el aprendizaje como lo es la pérdida de una de estas áreas, en algunos casos, tanto hiper como hipo pueden coexistir en un niño.
Cuando el sistema está sobrecargado, el niño puede entrar en una reacción de “shock”, es decir, el sistema nervioso desconecta cualquier sensación y deja de responder frente a estímulos. Esto podría interpretarse como ser hiposensible, cuando de hecho es una reacción extrema del estado de sensibilidad excesiva.
 
Es posible que muchos padres y educadores identifiquéis en estas palabras al niño que se tapa los oídos frecuentemente ante los ruidos y la música y sin embargo, parece no escuchar y “estar en su mundo”, sobre todo en ambientes concurridos como reuniones familiares o el colegio. Crea desconcierto pues nos damos cuenta de que los ruidos le molestan y sin embargo, en otras ocasiones se comporta como si fuese sordo…
 
Si quieres ayudar a un niño de estas características, pónte en contacto conmigo y buscaremos los modos de hacerlo: [email protected] 

Rosina Uriarte en rosinauriarte.com

 
 

“INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN”

INCIDENCIA DE LA AUDICIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA CONDUCTA

En este artículo los autores explican la importancia de poseer una buena capacidad auditiva para lograr resultados ópitmos en el rendimiento escolar y cómo, además de afectar al aprendizaje, una deficiente audición puede además determinar el estado de ánimo y el comportamiento de nuestros hijos y alumnos.

Es fácil comprender que existen muchos y variados problemas visuales sin referirnos a la ceguera, y que por ello observamos a los niños e intentamos ayudarlos por medio de lentes y otros mecanismos como pudiera ser tapar un ojo… Sin embargo, nos cuesta aceptar que, lógicamente, existen también muchas y muy variadas formas de oír y de escuchar y que, por desgracia, no se hace nada para ayudar a los niños con deficiencias en este sentido a no ser que padezcan de una sordera…

Víctor Estalayo y Rosario Vega son los discípulos directos de Guy Bérard en España. Bérard es un otorrinolaringólogo francés que ha estudiado estos aspectos de la audición durante más de 40 años y ha creado un tratamiento que se está extendiendo poco a poco por todo el mundo, incluído nuestro país. Las estadísticas hablan de la necesidad de realizar pruebas auditivas a niños con fracaso escolar y problemas emocionales o de conducta. Estas estadísticas también nos muestran el elevado grado de efectividad de la Reeducación Audtiva en estos casos.
Rosina Uriarte

INCIDENCIA DE LA AUDICIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA CONDUCTA

Por VÍCTOR ESTALAYO, director del Instituto de Desarrollo Infantil y Reeducación Auditiva VEGAKIDS, y ROSARIO VEGA, presidenta.
"Reeducación auditiva para el éxito escolar y el bienestar emocional" de Guy Berard
La mayoría ignora que, en el oído, las anomalías son muy numerosas sin tener en cuenta los fallos en la agudeza auditiva.
Dos individuos con idéntica agudeza auditiva pueden oir y escuchar de forma muy diferente. La calidad del procesamiento de los estímulos acústicos se refiere a cómo oímos, cómo escuchamos y cómo interpretamos lo que oímos.
En su obra “Reeducación auditiva para el éxito escolar y el bienestar emocional” el doctor Guy Bérard divulga los hallazgos de investigaciones clínicas que ha realizado en este campo durante varias décadas.

Posibles fallos en el procesamiento auditivo

1. Falta de uniformidad en los umbrales
Lo más común es que algunos o muchos umbrales sean diferentes entre sí. La uniformidad total se expresa en un audiograma recto que es muy poco frecuente; casi siempre hay altibajos. Cuando son numerosos, dificultan mucho el procesamiento de lo que se oye.
Los picos producen distorsiones. Si corresponden a las frecuencias más importantes para el lenguaje, afectan a la actividad escolar, a la comprensión, a la atención y hasta a la estabilidad emocional.

2. Fallos en la discriminación
Muchos no aprecian si un sonido es más agudo o más grave que otro. El fallo puede ser parcial o total. A veces un oído puede discriminar bien el otro, mal. Con más frecuencia son ambos los que fallan. El fallo puede estar en los graves, en los agudos o en toda la gama de sonidos.
El habla consiste en la emisión de fonemas que tienen su puesto en una escala de sonidos. Por ejemplo, los sonidos sordos como /p/, /t/, /k/, son más graves que los sonoros /b/, /d/, /g/. La incapacidad y aún una ligera dificultad para distinguir a unos de otros complican el seguimiento de las explicaciones orales. Exigen mucho esfuerzo de atención para deducir del contexto su valor real. Considerando lo que pasaría si uno tuviera que esforzarse por distinguir, por ejemplo, pata de bata, pelo de velo, tía de día, tuna de duna, cana de gana o coma de goma, no lograríamos hacernos más que una pálida idea de lo que supondría pasarse una hora escuchando centenares o millares de palabras salpicadas de fonemas sordos y sonoros sin poder diferenciarlos.
La dificultad aumenta cuando se trata de discriminar los extraños fonemas de la segunda lengua que se estudia. Al menos siete de la docena larga de fonemas vocálicos de la lengua inglesa y no menos de quince de sus fonemas consonánticos carecen de correspondencia en nuestra lengua. Para poder percibirlos con exactitud, es necesario oírlos muchas veces a edad temprana.
Si nos se discriminan bien, no será posible distinguir auditivamente, fit (en forma) de feet (pies), show (espectáculo) de chow (comida), pen (pluma) de pan (cazuela), cut (corte) de cat (gato) o de cot (catre o cuna), cash (dinero contante) de catch (captura), as (como) de ass (asno), chip (astilla) de cheap (barato), fan (abanico) de fun (diversión) yotras numerosísimas palabras que, oralmente, se distinguen sólo por un fonema.
Las consecuencias de la falta de una correcta discriminación auditiva afectan igualmente a la apreciación musical. Un fallo general en esta función reduce drásticamente la gama de sonidos que se perciben, elimina el concepto mismo de melodía en el caso de quien lo padece, impide notar el cambio de tonalidad y seguir el sonido individual de los instrumentos de la orquesta sobre todo cuando tocan simultáneamente.

3. Mala lateralización
La eficiencia del procesamiento auditivo se pone a prueba de modo especial cuando se trata de llevar al cerebro la información oral suministrada por los profesores durante un período de tiempo prolongado. Es necesario llevar la información al hemisferio cerebral dominante por la vía auditiva propia, que es la más corta y la más rápida. Es lo que ocurre en un individuo bien lateralizado.
Pero hay quien no queda bien lateralizado auditivamente y procesa unas frecuencias de sonido por la izquierda y otras por la derecha. Si no se procesan todos los fonemas por la misma autopista de información, los que van por la ruta más larga tardarán más en llegar creando conjuntos de fonemas desordenados. Para su comprensión, el cerebro del oyente necesita reordenarlos. Esta operación exige un trabajo extraordinario. Si la presión de las ondas sonoras producidas por el conjunto de fonemas /l/ /a/ /s/ llega al área auditiva del cerebro en otro orden, como /s/ /a/ /l/, en lugar de las, se oiría sal, por ejemplo. Pero esa clase de trabajo no se puede realizar cómodamente si es contínuo y mucho más complejo.
La falta de una buena lateralización auditiva es responsable de dislalias y dislexias y, además, puede causar tartamudez. En general, complica de tal manera la escucha activa, la comprensión y la atención, que explica por sí sola los fallos en estas áreas.

4. Tiempo de respuesta prolongado
La lentitud en el procesamiento de la información acústica es una anomalía improtante que bastaría por sí sola para dar cuenta de un pobre rendimiento escolar. Es el resultado de fallos como falta de uniformidad en los umbrales de percepción, pobre discriminación y una lateralidad auditiva imperfecta. Si se dan otdas estas anomalías en un mismo niño, será muy lento y estará abocado al fracaso en la actividad escolar.

5. Audición dolorosa
Los ruidos muy intensos, de 130 dB en adelante, producen dolor. Entre 90 y 120 dB causan malestar y, si es se prolongan, son insoportables. Pero algunas personas sienten malestar y hasta dolor al oír ruidos suaves, generalmente agudos.
La audición muy sensible es típica de muchos lesionados cerebrales y general en los autistas. Ruidos que los demás filtramos sin esfuerzo y nos resultan casi imperceptibles son para ellos peores que el torno del dentista. Se tapan los oídos con frecuencia, chillan y, a veces, se golpean. Se vuelven solitarios, huyen de los lugares ruidosos o de los encuentros con grupos de personas y llegan a aislarse hasta el punto de suprimir la comunicación oral. Parece que el autismo guarda una estrecha relación con esta clase de alteración de la percepción auditiva.

Incidencia de la calidad auditiva en el rendimiento escolar

Siendo la escucha la actividad intelectual más común en las aulas, requiere una excelente calidad auditiva para poderla realizar bien día tras día durante largas horas. Es fácil comprender que un estudiante afectado por alguna de las anomalías auditivas señaladas necesitará esforzarse mucho para seguir las lecciones. Según el grado de los fallos que tenga, sólo podrá prestar atención durante media hora, un cuarto de hora o menos aún antes de rendirse a la fatiga y a la incapacidad de seguir comprendiendo lo que está oyendo.

Nosotros mismos hemos podido verificar la hipótesis del doctor Bérard que formulamos así:

“La incidencia de la calidad auditiva en el rendimiento escolar es tan grande, que, en general, es posible identificar a los estudiantes más aventajados y más retrasados mediante unas simples pruebas auditivas.”

Para ello, llevamos a cabo una investigación en el I.E.S. Gaspar Melchor de Jovellanos de Fuenlabrada (Madrid) y en el Colegio Pablo Neruda de la misma ciudad examinando a 195 estudiantes.
Se realizaron tres pruebas: la de selectividad o discriminación, la de lateralidad y la audiometría teniendo en cuenta, además del audiograma resultante, el tiempo de respuesta, el grado de seguridad en las respuestas y la capacidad de atención.

De las pruebas se desprendía que, en general,
– los sujetos gozaban de una magnífica agudeza auditiva,
– que la audición es, en efecto, una función compleja,
– que las anomalías posibles por lo que se refiere a la calidad del procesamiento de los mensajes orales son numerosas y que
– un porcentaje significativo de los sujetos examinados presenta una o varias anomalías, que podrían tener una icidencia negativa en el rendimiento escolar.
Al cotejar la lista de los sujetos que presentaban anomalías en la calidad auditiva con los expedientes académicos, el resultado fue éste:


Los que tienen una agudeza normal pero también una mala calidad auditiva no reciben ayuda alguna. Su número es seguramente mayor que el de los escolares que usan gafas, pero no hay audífonos que puedan corregir su anomalía, que ni siquiera es sospechada por sus padres ni por los educadores. Para poder seguir la lección oral sin quedarse atrás, descodificando lo que perciben en desorden y comprendiendo la información que reciben, necesitan hacer un esfuerzo sobrehumano. Pero no podrán prolongarlo mucho; pronto les atacará la fatiga, sentirán frustración y echarán en falta la energía necesaria. Los educadores notarán que no les siguen o que no se enteran de casi nada; dudarán de su inteligencia mientras su conducta sea adecuada y, luego, echarán la culpa de su pobre rendimiento a su mal comportamiento. Éste se irá deteriorando poco a poco en la medida de su desánimo o de su incapacidad para prestar atención y para quedarse inactivo. Se moverá, hablará, hará travesuras y distraerá a los demás. A esas alturas nadie se explica qué le pasa y nadie consigue corregirle ni ayudarle.

Solución: Reeducación Auditiva

El doctor Bérard ensayó un programa de reeducación auditiva mediante el uso de un modulador de frecuencias que le permitía dar una especie de gimnasia cerebral y mejorar la calidad auditiva.
Hasta 1982 había tratado a 1850 pacientes que presentaban anomalías en la calidad auditiva y serios problemas de aprendizaje. Los resultados golbales fueron muy positivos en 1410 de ellos, es decir, en el 76,2 % de los casos; además había obtenido mejorías parciales notables en los restantes 440 estudiantes.
En sólo diez días que dura el tratamiento es frecuente comprobar que se han operado importantes cambios en el audiograma, que no rara vez se reflejan positivamente en diversos aspectos de la inteligencia y de la conducta: mayor deseo de aprender, más facilidad, mejor comportamiento, lenguaje más abundante, reproducción más exacta de algunos fonemas, más capacidad para prestar atención y menos dificultades para el aprendizaje. Una familia nos comunicó así los resultados observados en un niño:

“Aumento de generación espontánea de lenguaje, mayor comprensión lingüística, integración social mayor, comprensión y aprendizaje de textos pequeños (en Conocimiento del Medio e Inglés), buena memorización (tablas de multiplicar y oraciones en catequesis), razonaminto más ágil (mejor y más rápida resolución de los problemas).
Como podéis observar, en esots dos meses ha progresado bastante y cada vez se aproxima más a lo que sería razonable para su edad.
Estamos muy contentos con su evolución. También él está muy contento y participa como cualquier otro en las relaciones sociales.
No he contactado con vosotros antes para el tema que os comenté sobre clases de apoyo, ya que de momento lleva bien el curso.”

“El método Berard de reeducación auditiva”

“QUÉ HACER POR SU NIÑO”. Uno de los libros más apasionantes que he leído.

Qué hacer por su niño... Glenn Doman

“Qué hacer por su niño …”

Éste es el título de uno de los libros más apasionantes que he leído. Escrito por Glenn Doman, describe todo el periplo de su vida profesional y cómo él, junto a otros profesionales colegas, llegaron a descubrimientos vitales en el tratamiento de los niños paralíticos cerebrales y con otros problemas de desarrollo.

Es un libro de carácter científico y didáctico, pero escrito con pasión. De la misma forma que ha vivido su vida y realiza aún hoy su trabajo.

Glenn Doman fue pionero en el tratamiento del cerebro lesionado y fundó Los Institutos para el Logro del Potencial Humano, en Philadelphia. Aquí han sido tratados más de 15 mil niños de 135 países del mundo durante más de 50 años.

Gracias a la labor de los Institutos, comenzó a tratarse de forma revolucionaria a los niños con lesión cerebral, niños que hasta entonces se les consideraba débiles mentales sin solución. En contra de las teorías tradicionales, Doman y su equipo comenzaron a estimular al cerebro en lugar de masajear y estimular al cuerpo. Emplean a los padres como elemento primordial en el tratamiento y logran resultados impensables y que resultan difíciles de creer aún hoy…

Para más información puedes leer el libro o entrar en la página de los Institutos para el Logro del Potencial Humano


“Qué hacer por su niño con lesión cerebral o con daño cerebral, retraso mental, etc.”
Glenn Doman
Ed. Diana

Puedes leer otra entrada sobre esta obra en este mismo blog:

“Qué hacer por su hijo con lesión cerebral o …”

VEGAKIDS Instituto de Desarrollo Infantil y Centro Bérard de Reeducación Auditiva

En esta ocasión quiero dedicar una entrada a Vegakids, o lo que es lo mismo: a Víctor Estalayo y a Charo Vega.

Me gustaría tener el don de la palabra para describir su labor de forma precisa, siendo objetiva y profesional, y a la vez con cariño y todo el agradecimiento y entrega de la que soy capaz… Tal como lo hacen todo ellos, como buenos profesionales y cercanos amigos.
Porque esta es la opinión que tenemos todos los que hemos tenido la suerte de contar con su ayuda… Ellos conocen bien el dolor de los padres de niños con dificultades y tratan a nuestros hijos como si fueran propios. Por ello saben infundir confianza y hacer que te sientas “como en casa”.

En Vegakids son expertos en métodos de estimulación infantil y forman y asesoran a padres y profesionales de la educación. También aplican programas de atención a niños de cualquier edad con problemas neurológicos o dificultades escolares.

Víctor y Charo se formaron en el método de estimulación Doman con el propio creador del mismo en Filadelfia (Instituto para el Desarrollo del Potencial Humano). Este método está enfocado a fomentar el desarrollo de la inteligencia del niño desde su nacimiento. Se trabaja con niños sanos y también con niños con problemas de todo tipo, incluidos los paralíticos cerebrales. Es un método mundialmente conocido y aplicado, con sorprendentes resultados desde hace 40 años. (En la fotografía vemos a Víctor y a Charo con su hijo menor y Glenn Doman) .

Además de ser discípulos directos de Doman, lo son también del doctor Guy Berard. Este médico cirujano y especialista en otorrinolaringología descubrió que existe un paralelismo casi constante entre la calidad de la percepción auditiva y nuestra forma de ser, de actuar y de reaccionar.
Creó un tratamiento de reeducación auditiva por el cual se corrigen anomalías en la audición que pueden llevar a problemas muy variados, desde depresión o déficit de atención hasta hiperactividad o autismo.
(En esta segunda fotografía están con Guy Berard).

En la actualidad hay cientos de centros de reeducación auditiva en el mundo, pero es Víctor Estalayo el único autorizado por Berard para la formación de otros reeducadores en España. También ha sido Víctor el encargado de la traducción del libro de Berard al castellano (“Reeducación auditiva para el éxito escolar y el bienestar emocional”).

Vegakids organiza cursos y proporciona material para la estimulación temprana. Cuentan además con publicaciones de gran interés como son: “Inteligencia Auditiva. Técnicas de estimulación prenatal, infantil y permanente” (Biblioteca Nueva, Madrid 2005), “Leer bien, al alcance de todos” (Biblioteca Nueva, Madrid 2003) y “El método de los Bits de Inteligencia” (Edelvives, Madrid 2001).

Sé que con esta descripción me quedo corta al intentar reflejar la labor de estos dos profesionales. Espero dedicar otras entradas a la inteligencia auditiva y a la reeducación auditiva, temas apasionantes y de los cuales me gustaría informar desde éste, mi espacio cibernético.
De momento me quedo aquí, en este agradecimiento a Víctor y a Charo por haber colaborado en dar esperanza y felicidad a tantas y tantas familias. ¡GRACIAS!

Rosina Uriarte Álvarez (2007)

Para obtener información podéis visitar su página web: VEGAKIDS

“Desarrollo cerebral. Entrevista a Víctor Estalayo para MIMANDO LAS ESTRELLAS✨”

INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN

Publicado en la revista Chavalucos (primavera 2007)

Rosina Uriarte Álvarez.
Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Educación Infantil.
Especializada en Estimulación Temprana y directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE.

PROBLEMAS EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL, EL DISCONFORT DE LOS SENTIDOS

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:
Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subid el volumen.
Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando él quiera.
Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras) y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).
Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más pequeño.
Con todos estos aspectos en juego o sólo con un par de ellos, coger un libro e intentar aprender algo… Procurar mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestar atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa…

Esto nos lo propone Bárbara Viader, terapeuta especializada en Integración Sensorial. Ella ha exagerado la situación para que comprendamos mejor cómo se sienten los niños con dificultades para interpretar y organizar la información que les llega a través de los sentidos, lo que en términos técnicos se denomina ‘disfunción en la integración sensorial’.
Como veremos a lo largo de este artículo, muchos de los problemas que se observan en nuestros niños y que les causan dificultades de aprendizaje y de comportamiento se deben a esta disfunción en la integración sensorial.

La Integración Sensorial
La Integración Sensorial es la función que cumple el Sistema Nervioso al procesar todo lo que captan nuestros órganos sensoriales.
Cada día recibimos millones de estímulos que el Sistema Nervioso debe seleccionar, pues muchos de ellos son irrelevantes y debemos inhibirlos para no sentirnos abrumados y poder lograr los objetivos que nos proponemos en cada momento. Vivir sin esta inhibición sería realmente agotador y difícil. Sin ella, no podríamos prestar atención a lo que nos interesa, sino que atenderíamos a diferentes estímulos a la vez, teniendo que realizar un gran esfuerzo por centrarnos en la tarea más simple.
En cada uno de los pequeños actos que realizamos a diario, cada vez que nos movemos, hablamos, nos relacionamos con los demás… existe una perfecta coordinación entre la información que entra en el Sistema Nervioso a través de los sentidos, y la que sale, en forma de nuestro comportamiento y nuestra actitud ante todo lo que nos rodea. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta los estímulos que nos llegan, respondemos adecuadamente y de forma automática.
Disfunción en la Integración Sensorial
En los niños, la disfunción en la integración sensorial se hace muchas veces evidente ya desde edades tempranas. Debe preocuparnos, pues compromete su futuro éxito escolar, su manera de relacionarse y su autoestima.
Son niños sanos, algunos con inteligencias superiores a la media, pero con comportamientos que sobresalen del grueso de los niños de su misma edad. Pueden mostrar una gran falta de control emocional, con reacciones exageradas y miedos a cosas habituales e inofensivas o a cualquier cambio en su rutina diaria. Tienen dificultad para prestar atención en clase y parecen no entender lo que se les dice. Se les califica como vagos y muy movidos y tienen problemas de aprendizaje.
Estos niños sufren un déficit en su integración sensorial, la información que llega a su cerebro no es bien interpretada y organizada por lo que son víctimas de esta desorganización. A menudo se les riñe y llama la atención, por lo que caen en estados de ansiedad y frustración. Como resultado, estos pequeños se vuelven apáticos o hiperactivos y agresivos, y pierden interés en las clases. Los habituales métodos de premios y castigos no tienen el efecto deseado, pues lo que nos parece un comportamiento negativo susceptible de ser corregido es, en realidad, una reacción automática de un sistema nervioso desbordado.
Los sentidos
Todos estamos familiarizados con los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Pero hay más…
De vital importancia es el sentido vestibular, pues nos ayuda a mantenernos erguidos y en equilibrio. Nos informa de los movimientos y posturas que debemos adoptar en cada momento para luchar contra la fuerza de la gravedad y no caer. Sin él no podríamos movernos libremente y sin miedo en el espacio que nos rodea.
También es importante el sentido propioceptivo, nos aporta información de nuestras articulaciones y músculos para que podamos regular movimientos de precisión y la fuerza que utilizamos en cada acto que realizamos. Sin él no podríamos utilizar ningún utensilio, por ejemplo, y seríamos realmente torpes.
Por último, el sentido del tacto es mucho más significativo de lo que normalmente suponemos. No solamente nos informa de la temperatura, la presión, el dolor, la dureza o suavidad de las cosas, etc. El sistema táctil tiene una gran influencia en nuestras emociones y sentimientos. A través del tacto experimentamos infinidad de sensaciones emocionales que impactan en nuestro estado de ánimo y determinan nuestra relación con los demás.
Síntomas que deben alertarnos
Una disfunción en la información que llega de los sentidos afectará siempre al carácter y comportamiento del niño, y por supuesto, a su rendimiento escolar. Algunos niños manifiestan desajustes en uno o varios de sus sentidos, otros los muestran en todos ellos.
El sentido más comúnmente afectado y el más importante para un buen rendimiento en el aula es el oído.
Al igual que existen muchas anomalías en la visión, también existen variadas formas de oír, que pueden dificultar el desarrollo del lenguaje y la atención, además de contribuir muy directamente en el estado de ánimo.
Un niño que no selecciona bien los estímulos auditivos, no podrá prestar atención a lo que dice el profesor en clase, o para hacerlo, tendrá que realizar un esfuerzo mayor que el resto de sus compañeros, esto es agotador y acaba distrayéndose al cabo de un rato. Constantemente nos llegan muchos y variados sonidos de nuestro entorno de los cuales no somos conscientes, pero estos niños no pueden “eliminarlos” para centrarse en lo que les decimos los padres o profesores. El caso es aún más grave cuando existe hiperacusia, cuando el niño oye por encima del nivel considerado normal. Entonces oirá sonidos que son inexistentes para la mayoría de nosotros que se añaden a todos los ya mencionados. Cuando la audición es muy sensible, puede llegar a ser dolorosa. Debemos prestar siempre especial atención a niños que se tapan los oídos ante los ruidos o la música. También a aquellos que parecen no escuchar, pues es posible que sufran de esta hipersensibilidad auditiva y utilicen la desconexión como un método de defensa. Por supuesto que tendremos en cuenta los niños con problemas en el lenguaje y en la atención. Y a aquellos que utilizan un tono de voz anómalo, pues es a través del oído que percibimos nuestra voz y así podemos regularla.
Cómo responde un niño ante el tacto puede darnos información sobre el estado de su integración sensorial. Algunos niños huyen del contacto físico con los demás, lo rechazan o reaccionan violentamente como si se les agrediese cuando otra persona les toca, sobre todo cuando lo hacen improvisadamente. Otros niños buscan más estimulación táctil de la que normalmente reciben, les gusta revolcarse por el suelo, luchar con fuerza y parecen no sentir dolor ante los golpes. En ocasiones buscan tranquilizarse o entretenerse tocándose insistentemente el pelo, la oreja, metiéndose algo en la boca…
Al igual que ocurre con los niños con disfunciones en la audición, su comportamiento puede parecer en ocasiones contradictorio. Niños que se quejan de pequeños ruidos se entusiasman con los petardos… niños que no parecen notar el dolor tanto como los demás, se quejan del roce de la ropa… Esto tiene una explicación: el provocarse dolor o una sensación táctil intensa hace que las pequeñas pero constantes molestias que sienten por su hipersensibilidad se vean amortiguadas por esa sensación más fuerte.
Los niños que no interpretan bien los estímulos vestibulares pueden mostrarse miedosos y torpes al correr, saltar, hacer deporte… Suelen huir de parques con columpios y toboganes, y probablemente no les guste montar en bicicleta o patinar. Otros, en cambio, no paran de correr, se suben a todas las vallas que ven y parecen no ser conscientes del peligro. Giran y saltan constantemente y les entusiasman los columpios, toboganes y atracciones de feria. Buscan continuamente una estimulación vestibular que no les llega con suficiente claridad y en la cantidad que necesitan.
En cuanto al sentido propioceptivo, cuando no informa adecuadamente nos encontramos con niños torpes y descoordinados. Niños que parecen romper todo lo que tocan, que no pueden evitar ensuciarse más que sus compañeros al comer y derraman a menudo lo que beben de un vaso. Se muestran rígidos en sus movimientos o todo lo contrario, parecen tener una tensión muscular débil. Podemos verles utilizar una fuerza exagerada para realizar un acto que no la requiere, o una fuerza insuficiente, esto se comprueba en la presión que ejercen al utilizar el lapicero al escribir o dibujar.
La visión, junto con la audición, es el sentido más importante en el rendimiento del niño dentro del aula. Problemas comunes como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc. se deben a deformaciones orgánicas en el ojo propiamente dicho. Pero las deficiencias en la información que nos llega de los ojos, aún estando éstos en condiciones físicas perfectas, depende de cómo la interpreta nuestro cerebro. Es necesario que los ojos puedan converger ambos en un mismo punto sin realizar un esfuerzo mayor al habitual, y que puedan enfocar a diferentes distancias. Para poder leer y escribir es preciso que los dos ojos se muevan adecuadamente y de forma cómoda.
La respuesta ocular en los niños que tienen cualquier pequeño trastorno en su sistema nervioso, como es el caso de la integración sensorial deficiente, suele ser inadecuada. Son niños con dificultad para aprender a leer o escribir, que no les gusta hacer puzzles o dibujar… Podemos notar que son buenos alumnos salvo cuando trabajan sobre el papel o copian de la pizarra, entonces su atención es limitada y los resultados son pobres.
El gusto y el olfato son sentidos menores a los que normalmente damos poca importancia. Pero cuando estos sentidos perciben más información de lo habitual, pueden hacer que la vida del niño sea más incómoda y que éste sea etiquetado de caprichoso o maniático a la hora de comer o en lo referente a los olores. Son niños que normalmente perciben los olores antes que cualquiera que los acompaña y los reconocen, al igual que los sabores, mostrando desagrado por muchos de ellos.
A cuántos niños afectan los problemas de integración sensorial
La teoría de la Integración Sensorial puede explicar la mayoría de los problemas de aprendizaje y comportamiento, exceptuando aquellos derivados de una lesión o enfermedad neurológica. Por supuesto que hay muchos factores que pueden causar fracaso escolar y conductas problemáticas, pero según los expertos, el 70 por ciento de estos casos están relacionados con disfunciones en la integración sensorial.
La conclusión es que estas disfunciones sensoriales están detrás de la mayoría de los casos de déficit de atención, dislexias, disgrafías, dificultades con las matemáticas, la conducta, el desarrollo y la descoordinación motriz, la hiperactividad, la mala inserción social, disfunciones relacionadas con el autismo o problemas con la alimentación.
Según los diferentes criterios, se considera que del 5 al 20 por ciento del total de la población infantil padece algún tipo de disfunción en la integración sensorial.
Cómo ayudar a estos niños
Primero de todo, debemos tener presente que el sistema nervioso de estos pequeños no es tan estable como el de los demás. Son niños emocionalmente frágiles, para muchos de ellos el mundo que perciben no es un lugar seguro y divertido. Se muestran a menudo ansiosos y tienen poca tolerancia a la frustración. Reciben muchas llamadas de atención y castigos que van afectando su autoestima y el concepto que van creando de sí mismos. A esto hay que añadir sus pobres resultados en las tareas escolares.
Cuando un niño es propenso a las rabietas y la pérdida del control, cuando es muy sensible a los ruidos o los olores, cuando se pierde por los pasillos o es miedoso y torpe, cuando no acepta los cambios en la rutina o necesita moverse constantemente… adaptemos el entorno en la medida de lo posible para que concentrarse en sus tareas y mantener el control de la situación le sea más fácil. Adaptemos nuestra actitud para con ellos, manteniendo la calma y siendo conscientes de que nuestros actos y nuestro tono de voz pueden influir en su comportamiento.
Intentemos comprender al niño, intentemos imaginar cómo se siente, para así poder ayudarle y no tacharle de “tonto”, “vago”, “maniático”, “malo”, etc. El primer paso para ayudar a cualquiera de estos niños empieza por cambiar el concepto que tenemos de él y respetarle tal como es. Con calma y firmeza le haremos saber qué cosas debe cambiar de su comportamiento y deberemos comprometernos a acompañarle en esta difícil tarea. Por supuesto que nos marcaremos objetivos que sean posibles de conseguir por parte del niño. Un programa de recompensas cuando haya una mejoría en su conducta y una retirada de privilegios cuando el comportamiento sea inadecuado son estrategias beneficiosas para todos los niños.
También es muy beneficioso el aprendizaje multisensorial. Es aquel que utiliza todos los sentidos, no solamente la visión y el oído. Cuantos más sentidos estén implicados en aprender algo, más fácil resultará entenderlo y recordarlo. Los niños disfrutan experimentando, viendo y tocando, saboreando y moviéndose… Teniendo en cuenta que no todos los niños utilizan de la misma forma sus sentidos, es bueno darle una oportunidad a aquellos que necesitan utilizar el movimiento o el tacto, por ejemplo, para su aprendizaje.
Existen especialistas que pueden ayudar. Básicamente se trata de hacer que madure el sistema nervioso para que integre correctamente la información sensorial. Ya que el sistema nervioso tiene dos vías: una de entrada (los sentidos) y otra de salida (nuestras respuestas), la única manera de actuar sobre él es a través de los propios sentidos estimulándolos.
Los terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial proponen ejercicios que estimulan el tacto y el sentido vestibular. Éstos son dos de los sentidos que más directamente afectan a nuestro sistema nervioso. Primeramente hacen un estudio del niño para conocer cuáles son los ejercicios más adecuados en cada caso. (Consultar Terapia Ocupacional Pediátrica Isabelle Beaudry)
El otro sentido que más puede afectarnos después del vestibular y el tacto, es el oído. Para estimularlo y corregir audiciones defectuosas existen varios métodos de reeducación auditiva. Uno de los más conocidos y efectivos es el del doctor Guy Berard. (Consultar Vegakids)
El cerebro del niño madura de forma natural gracias a todos los estímulos que le llegan de su entorno y a cada uno de los movimientos que realiza. Por ello es importante pensar en una reeducación psicomotriz. Ésta consistirá en llevar a cabo un programa de movimientos básicos que el bebé realiza de forma innata en su desarrollo, como por ejemplo, el gateo. No existe una edad límite para la realización de estos programas, aunque los resultados y el tiempo necesario para llegar a ellos varían con la edad del niño. Cuanto más tiempo esperemos, más difícil será conseguir los mismos beneficios con el mismo esfuerzo.
Es necesario que estos niños visiten a un optometrista ante la posibilidad de necesitar una reeducación ocular, ésta suele resultar sencilla con muy buenos efectos en períodos relativamente cortos de tiempo.
Teniendo en cuenta que el niño es una unidad y que cada parte afecta al todo, ayudar a estos niños significa actuar desde diferentes frentes. En Barcelona está el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, uno de los pocos sitios en nuestro país donde observan al niño en su conjunto y pueden proponernos una terapia multidisciplinar para ayudarle en todos los aspectos posibles.