DALE OPORTUNIDADES A TU BEBÉ

He traducido y adpaptado uno de los capítulos del libro “How smart is your baby?” de Glenn Doman y Janet Doman. Me gusta porque muestra el amor y el respeto incondicionales de Glenn Doman por los bebés y por todos los niños en general. También porque nos hace reflexionar sobre cómo actuamos los adultos con los bebés y nos acerca un poco más a su mundo y a su forma de verlo y experimentarlo.

Dale oportunidades a tu bebé
El bebé no crece ni se desarrolla de forma automática o programada por la naturaleza. Su desarrollo depende en gran parte de sus experiencias, de las oportunidades que le haya brindado su entorno. Por lo tanto, su nivel de desarrollo estará determinado por la calidad de este entorno.
Pero muy pocos bebés reciben grandes oportunidades para desarrollarse… Una vez que llegan a la fase en la que tienen libertad para moverse, solemos restringirles, no sólo en su movilidad, sino también en el uso del lenguaje y en la destreza manual.
Los bebés pasan horas y horas todos los días confinados a parques caseros o tacatacas, en hamacas o sillitas. Estos artilugios limitan seriamente la movilidad del bebé; es para esto mismo para lo que están diseñados. Al mismo tiempo limitan las oportunidades de lenguaje en el bebé y la habilidad de explorar el mundo de forma manual.
Estas restricciones se basan en la noción actual de que el bebé debe adaptarse a las necesidades del mundo de los adultos.
Pero el bebé no puede ni debe adaptarse a nuestro mundo.
El nuestro es un mundo que dice: “Monta, no andes”. Él está desesperado por andar.
El nuestro es un mundo que dice: “Estáte callado, no interrumpas”. Él está desesperado por hablar.
El nuestro es un mundo que dice: “No toques, lo romperás”. Él tiene que tocarlo para aprenderlo todo de ese objeto en cuestión.
El bebé tiene una agenda muy, muy apretada. Antes de ponerse el sol cada día, debe obedecer un imperativo de movilidad que dice: “debo andar un kilómetro hoy y bajar rodando del sofá 400 veces”. Su imperativo del lenguaje le dice: “tengo que aprender una palabra nueva para cada cosa que vea hoy”. Sus imperativos sensoriales y manuales dicen: “tengo que tocar, saborear, oler y coger todas las cosas del mundo al menos una vez”.
Estos imperativos están reñidos con un mundo que en gran medida no tiene tiempo para los bebés.
Después de más de medio siglo observando crecer a nuestros bebés, estamos convencidos de que el cómo sean estos bebés de adultos en cuanto a habilidades físicas y neurológicas se refiere, estará determinado más por su primer año de vida que por cualquier otro período. Es así de simple.
Comprender la importancia y las características de este momento del desarrollo del bebé ayudará a los padres a ver por qué hace las cosas que hace e incrementará su respeto por su hijo. Este respeto evitará que los padres se quejen constantemente de que el bebé se comporte como tal y se pasen el día impidiéndole hacer lo que sea que él quiera o necesite hacer.
Hay una razón para cada cosa que hace el bebé. Él no pierde el tiempo. No está interesado en el ocio o el entretenimiento.
A él le interesa la supervivencia y el desarrollo de su potencial, y cree firmemente que aprender es una habilidad para sobrevivir.
Y tiene razón. Aprender sí es una habilidad para sobrevivir.
Como el bebé hace que aprender parezca una tarea fácil, estamos inclinados a menospreciar el proceso del que somos testigos los adultos.
Él está convencido de que aprender es divertido.
Y tiene razón. Aprender sí es divertido. Pero hace tanto tiempo que la mayoría de los adultos hemos experimentado por última vez el puro gozo del descubrimiento y la creatividad que hemos olvidado lo que se siente. Un bebé experimenta este gozo cada minuto del día.
Dale al bebé un sonajero y lo observará. Es por este motivo que los juguetes se hacen con colores brillantes. Lo golpeará para ver si hace ruido. Es por este motivo que los sonajeros suenan. Lo palpará. Es por este motivo que los juguetes no tienen bordes afilados. Lo saboreará. Es por este motivo que los juguetes se fabrican con materiales no tóxicos. Incluso lo olerá. Aún no hemos averiguado cómo deben oler los juguetes, es por este motivo que son inoloros.
Este proceso lleva en su totalidad unos 30 segundos. Ahora que sabe todo lo que hay que saber del sonajero lo abandonará y dedicará la misma atención y el mismo interés a la caja de la cual lo hemos sacado.
De hecho, es posible que el bebé preste más atención a la caja en la que venía el juguete, puesto que probablemente le permitamos romperla y así descubrir cómo estaba hecha. No tendrá esta oportunidad con el juguete porque lo hemos fabricado para que sea irrompible.
Con todos y cada uno de los objetos de su entorno utiliza los mismos cinco tests de laboratorio. Lo observa, lo escucha, lo palpa, lo saborea, y lo huele. Entonces, habiendo aprendido todo lo que se puede aprender sobre el objeto, lo tira.
Aquí es cuando utilizamos esta brillante demostración del método científico contra el bebé, como evidencia de que tiene una capacidad muy limitada de atención.
La pregunta sería: “¿Cuánto tiempo debe jugar un bebé con un sonajero?”
La respuesta: “Mientras haya algo que aprender de él, ¡ni un segundo más!”
Si optamos por traer niños a este mundo, tenemos el deber, como sociedad, plantearnos esta cuestión: ¿acaso no deberíamos prepararnos para brindarles todo lo que necesiten y adaptarnos nosotros a sus necesidades durante este primer y vital año de vida?
Después de todo, somos nosotros los adultos. Nosotros tenemos la opción de elegir; el bebé no.
No debemos restringir al bebé simplemente por nuestra conveniencia en el momento en que su libertad es tan preciosa para él.

BENEFICIOS DEL MÉTODO CANGURO

Método canguro

El método canguro es la práctica de sostener al bebé prematuro sobre el pecho desnudo de la madre o del padre, colocando ropa que abrigue la espalda del bebé o un porta-bebés especialmente diseñado para ello.

Comenzó a usarse en Colombia por pura necesidad debido a la falta de incubadoras. Esto ocurrió hace ya dos décadas y desde entonces se ha extendido su uso a otros países.

Todos los años nacen unos 20 millones de niños con bajo peso al nacer, la mayoría en países poco desarrollados. Es en algunos de estos países donde más extendida está esta práctica, y una no puede evitar preguntarse cómo es posible que las madres y los especialistas en neonatología no se dieran cuenta de la necesidad de aplicar este método mucho antes.

Como madre, llevar a tu recién nacido a tu pecho y mantenerlo ahí es casi algo instintivo, pero cuando eres primeriza te bombardean con consejos, siempre bien intencionados, tanto desde el personal sanitario como familiares y amigos, sobre los inconvenientes de cogerle en brazos, mimarle, mecerle, etc.… En estos últimos años están cambiando las cosas por suerte, ahora te permiten tener a tu hijo contigo desde el momento del nacimiento y no tienes que, obligatoriamente, “programarle” para que coma cada tres horas y cosas absurdas del mismo estilo… Y todos hemos oído ya de las ventajas del contacto directo “piel con piel” y de coger a nuestros bebés.

Para los recién nacidos prematuros todo tipo de atenciones son aún más necesarias. Por supuesto, que empezando por la atención médica. El método madre canguro constituye una forma eficaz de cubrir las necesidades del bebé en cuanto a calor, lactancia materna, protección frente a infecciones, estimulación, seguridad y amor.
Además de eficaz, es fácil de aplicar y fomenta la salud y el bienestar tanto de los recién nacidos prematuros como de los nacidos a término. A todo esto hay que añadir el desarrollo de vínculos afectivos entre el bebé y la madre o padre canguro.

El método canguro puede ayudar al bebé a:
– Mantener la temperatura corporal
– Regular su ritmo cardíaco y respiratorio
– Aumentar su peso
– Dormir profundamente durante más tiempo
– Estar más tiempo tranquilo y menos tiempo llorando
– Tener más probabilidades de alimentarse de la leche materna (el método canguro puede mejorar su producción)

Estos son los beneficios enumerados en cualquier documento que consultemos sobre el tema, pero hay más…

Según Harald Blomberg, médico sueco experto en reflejos y en la terapia de movimientos rítmicos, los bebés prematuros nacen con algunos de los reflejos primitivos aún no desarrollados, lo cual puede repercutir en su posterior desarrollo. En una incubadora no reciben la estimulación táctil, kinestésica (movimiento) y de equilibrio como en la matriz.

Al llevar la madre o padre al niño en brazos, o contra su pecho, sí que obtendrá una estimulación similar a la del útero, lo que repercutirá en la maduración e integración de los reflejos primitivos, mejorará el tono muscular y ayudará a la conexión entre los diferentes niveles del cerebro.

Método canguro