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ENTREVISTA A MELODIE DE JAGER, CREADORA DE MIND MOVES. SEPT 2012 EN BILBAO

Entrevista a Melodie de Jager, creadora de MIND MOVES (sept.2012)

La doctora Melodie de Jager , fundadora del Instituto Mind Moves,  ofreció un curso en Bilbao sobre la importancia de su método en el desarrollo neurológico para el aprendizaje.

Melodie de Jager viene desde Suráfrica para formar a profesionales de diferentes lugares y disciplinas relacionadas con la pedagogía y la terapia infantil.

Mind Moves es un método sencillo que se basa en el desarrollo natural del niño. De la naturaleza obtiene sus técnicas para reparar posibles fallos que puedan producirse en ese desarrollo.

Conociendo cómo se produce el mismo, resulta lógico que vencer las dificultades conlleve repasar cada fase evolutiva paso a paso y dar una «segunda oportunidad» para que el desarrollo se produzca adecuadamente.

Los problemas de conducta y de aprendizaje obedecen normalmente a una causa de fondo que tuvo su origen en la concepción, el embarazo, el parto o el primer año principalmente.

Dada la importancia de este período en la vida, es precisamente  ahí donde deben centrarse los esfuerzos para superar las dificultades que puedan aparecer con posterioridad.

Mind Moves evalúa el nivel de maduración neurológica del niño (o el adulto, pues está indicado a cualquier edad) y reproduce las fases del desarrollo necesarias en cada caso, por medio de sencillos ejercicios de movimiento que afianzan y refuerzan la maduración cerebral requerida para el éxito en funciones diarias y en especial, en el aprendizaje escolar.

Fue un honor contar por primera vez con la presencia de Melodie de Jager en Bilbao. Gracias a ella contamos con más profesionales innovadores que luchan por solucionar los problemas de desarrollo y de aprendizaje de nuestros hijos.

El curso fue organizado por el Instituto Mind  Moves de España (Centro CIMMA de León) y el Gabinete ASO de Bilbao. Más información en estos centros y en la página oficial del método:

http://www.mind-moves.com/

http://www.centrocimma.es/

http://www.gabineteaso.com/

http://www.mindmoves.co.za/

MIND MOVES EN ESPAÑA

De izquierda a derecha: Rafael de Mora (terapeuta en Las Rozas y autor de «El alma del disléxico»), Lydia Galindo y Ana Madrigal (del Gabinete ASO en Bilbao), Isidro García (del Instituto Mind Moves España y director del centro DAYON en León), Rosina Uriarte (del CBET Brisbane en Castro Urdiales), Silvia Sabatés (del centro La Llave del Don en Las Rozas), Melodie de Jager (creadora de Mind Moves en Suráfrica y formadora en España), Loles Miquel (terapeuta en Valencia, León y Perú), Jone Barrutieta (La Llave del Don en Las Rozas), Anabel Iricibar (del Gabinete ASO en Bilbao) y Julia Otero (del Instituto Mind Moves España y centro Dayon en León).

Recientemente tuve el privilegio de participar en la primera parte del curso superior de MIND MOVES ® (MENTE EN ACCIÓN), celebrado en Las Rozas, Madrid.
La doctora Melodie de Jager, creadora del método, voló desde Suráfrica para entusiasmarnos una vez más con su saber y ese don que tiene para transmitirlo.
Mind Moves ha marcado una diferencia en todos los asistentes al curso, sin duda alguna. Principalmente por tratarse de un método tan completo y tan sencillo a la vez.
Es completo porque reúne en sí la experiencia y los conocimientos de otros muchos métodos que buscan explicar cómo funciona el sistema nervioso, cómo se desarrolla y qué ocurre cuando este desarrollo no es el esperado. De esta forma, busca la causa de las dificultades en niños y adultos, y cómo trabajarla directamente.
Es un método sencillo porque se basa en lo que la naturaleza nos muestra, y de la naturaleza aprende cómo reparar los fallos en el desarrollo, siguiendo paso a paso lo que es natural, utilizando las mismas herramientas y métodos que son naturales.

Cuando se conoce cómo se produce el desarrollo desde la concepción y en los primeros meses de vida, se hace sencillo y lógico que la respuesta a los fallos en este desarrollo conlleve repasarlo paso a paso y dar una “segunda oportunidad” para que se produzca adecuadamente.

Sabemos que los problemas de conducta y de aprendizaje proceden casi siempre de una causa de fondo que tuvo su origen en la concepción (podría haber una predisposición genética), en el embarazo, el parto o los primeros meses de vida (principalmente el primer año).
En este período es cuando están funcionando y madurando las áreas más básicas y primitivas del cerebro humano. Son áreas a las que no tenemos acceso desde la consciencia, por lo que no sirve que intentemos solucionar los problemas con palabras, hablando con la persona, trabajando con técnicas de modificación de la conducta. Tampoco tiene sentido que trabajemos con trabajo cognitivo, haciendo que el niño entrene su atención con fichas o haciéndole leer, escribir o resolver operaciones matemáticas.

Las áreas del cerebro en las que se produjo “el fallo” que dio origen a los problemas que observamos hoy en el niño o el adulto, son anteriores a todo esto que nos empeñamos en trabajar. Estas áreas cerebrales no entienden el lenguaje de las palabras, no pueden leer ni escribir, no saben de matemáticas… No podemos entrenarlas con funciones que corresponden a áreas cerebrales más sofisticadas, áreas pensantes y conscientes. Esto equivaldría a tener una infección en un pie y empeñarnos en curar la cabeza. Es ver solamente la punta del iceberg que asoma fuera del  agua, sin ser conscientes que por debajo hay una gran superficie con la cual podríamos chocar y que precisamente es la que debe preocuparnos y de la que debemos ocuparnos.

El desarrollo es como una cadena. El primer eslabón se crea en la concepción y los últimos se forman en torno a los seis años de edad. A los seis años está ya la “cadena” prácticamente completa porque el niño de esta edad cuenta con todas las capacidades que necesitará para el resto de su vida, sólo le queda crecer y aprender. Pero ya tiene todo lo que necesita para hacerlo, no precisa desarrollar habilidades humanas nuevas, están todas en él.

Si falla un eslabón en la cadena, ésta será débil y correrá el riesgo de romperse. Cuando surgen dificultades que no podemos manejar, que no sabemos cómo arreglar, que parecen no depender de nosotros… es porque los eslabones que fallan son los que se crearon más tempranamente y sobre los que no tenemos ningún control consciente. Entonces, ¿cómo llegamos a ellos para repararlos?

Pues sólo hay una manera: haciendo lo mismo que hace la naturaleza para crear estos eslabones. Tenemos que volver atrás en el desarrollo. Evaluar éste en el niño (o el adulto) para saber qué eslabón está débil o roto, y es ahí donde tenemos que trabajar para repararlo. Lo haremos con las herramientas y el lenguaje que estas partes más primitivas del cerebro sí entienden.

Para comprenderlo mejor, pensemos en un bebé recién nacido. No puede interpretar las palabras de su madre por lo que no sirve de nada que le digamos que deje de llorar, que todo está bien. Sin embargo sí entiende el tono de su voz, su olor, su calor, el contacto con su cuerpo, el acunamiento en sus brazos… También el feto, antes de nacer, recibe estimulación a través del tacto, el movimiento y el oído. Incluso los sentidos del gusto, el olfato y la visión comienzan a recibir información con la que colaboran en la maduración del cerebro, creando nuevas conexiones y circuitos neuronales, nuevos eslabones en la cadena del desarrollo.

El lenguaje que llega al cerebro del feto y del bebé es el lenguaje de los sentidos.

Los sentidos se desarrollan en un orden concreto y tienen mayor  importancia dependiendo del momento en el que se encuentra el cerebro en evolución. Los músculos también se fortalecen y desarrollan en un orden concreto y el niño va atravesando cada etapa en su desarrollo secuencialmente, una tras otra, también en un orden determinado. La naturaleza ha establecido este orden para asegurarse que cada nuevo logro se sostiene firmemente sobre los anteriores, requisitos previos que son necesarios para garantizar la eficacia de cada nueva adquisición.

Para que este orden se cumpla existen los reflejos primitivos. Éstos “obligan” al niño a realizar todos los movimientos que lleva a cabo en el útero y durante su primer año de vida. Desde dar pataditas en el vientre de su madre a pasar por el canal del parto y llorar nada más nacer para poder respirar. Dese succionar hasta acabar levantando su cabecita, rodando, arrastrándose y gateando para luego poder sentarse y ponerse de pie para caminar. Hacen que el bebé agarre cosas que llegan a su mano y se las lleve luego a la boca para su exploración, que se mire las manos en un comienzo de coordinación óculo-manual o que grite y llore llamando a su madre ante cualquier ruido o posible amenaza. Harán que llegue a ser capaz de cambiar de postura y más delante desplazarse para conocer el mundo en el que vive.

Los primeros y más importante eslabones de la cadena del desarrollo, esos que solemos comparar con “los cimientos” del “gran edificio” en el que se convertirá el niño, dependen directamente de estos reflejos primitivos. Y éstos deben sucederse también en un orden establecido para que todo vaya bien.

Una vez que cada uno de estos reflejos primarios ha cumplido la función por la cual está presente, debe inhibirse o acallarse, dejando el lugar y el protagonismo a reflejos más maduros que nos apoyarán el resto de nuestra vida.

Cuando esto no se completa, cuando un reflejo no ha podido llevar a cabo su misión y dar paso al siguiente reflejo, ocurre que queda “atrapado” y presente, impidiendo el correcto desarrollo, a modo de baches y grandes piedras en el camino. Así, en lugar de manejarnos en la vida como si condujéramos un buen coche por una autopista bien asfaltada, tendremos que arreglárnoslas con un viejo coche sorteando estos obstáculos en la carretera. Todo se hace más difícil, aunque no imposible.

Mind  Moves evalúa el estado de maduración en el que se encuentra el sistema nervioso del niño o el adulto, o lo que es lo mismo: evalúa su desarrollo observando cómo se produjo la secuencia de los reflejos primitivos en la persona. Cuando queda alguno de éstos activo, debe trabajarse para lograr que se inhiba y así deje el camino libre, para que la persona pueda funcionar eficazmente en todas las áreas.

Este método da prioridad a la secuencia u orden en el desarrollo. Por ello comienza evaluando el primero de los reflejos primitivos para comprobar si maduró y se inhibió correctamente, trabajándolo si resultara necesario, o pasando al siguiente para volver a realizar el mismo proceso.

El tratamiento en Mind Moves consiste en realizar sencillos ejercicios de movimiento y estímulos táctiles y propioceptivos (masaje o presión profunda que informa al sistema nervioso de dónde está cada parte del cuerpo, dónde están los límites de éste y en qué postura nos encontramos en cada momento) principalmente. Estos ejercicios están inspirados en lo que hace el bebé de forma natural para inhibir estos reflejos, en lo que la naturaleza ha establecido como necesario para lograr un correcto desarrollo en el momento del mismo en el que se produjo el fallo que ahora necesitamos trabajar. Son ejercicios que hablan el mismo “lenguaje” que entienden las capas del cerebro en las que actúa el reflejo primitivo que está presente y buscamos inhibir.

Como decíamos antes, este lenguaje que utiliza Mind Moves es el más primitivo de todos, el primero. Porque ésta es la forma en la que podemos comunicarnos con las partes de nuestro cerebro que no están haciendo bien su función, lo que se detecta en forma de problemas en el desarrollo o el aprendizaje de la persona.

Mind Moves permite trabajar desde dos vertientes: la terapéutica en el tratamiento de las dificultades y la pedagógica al incluirlo en los programas escolares como prevención desde el aula.

En Julio esperamos terminar la formación superior en Mind Moves. Se celebrará de nuevo el primer curso superior. Para informarse sobre estos cursos o el inicial, podéis dirigiros a MIND MOVES ESPAÑA.

MIND MOVES EN LA UNED

Con Melodie de Jager y mis compañeras del Gabinete ASO, de Bilbao.
Melodie de Jager con Rosina Uriarte
Melodie de Jager y Rosina Uriarte

¿POR QUÉ YO NO PUEDO? FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

"¿Por qué yo no puedo?" de María Jesús López Juez

«¿POR QUÉ YO NO PUEDO? FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE»
MARÍA JESÚS LÓPEZ JUEZ
María Jesús López Juez es doctora en neurociencia y lleva más de veinte años trabajando con niños con lesión cerebral y problemas de desorganización neurológica.

En este sencillo, y a la vez profundo, libro, plantea las dificultades de aprendizaje desde la perspectiva del “neuroaprendizaje”. Un concepto novedoso que nos aporta nuevas claves para comprender y tratar estas dificultades en los niños.

Dificultades tales como retrasos en la lectura, la escritura, baja comprensión del lenguaje oral, lentitud al captar información, déficit de atención o inatención, mala postura corporal, desorden, inmadurez general… Todas ellas “tienen un denominador común: su origen está en el cerebro del niño. Es el cerebro el que lee, escribe, habla y comprende. Por lo tanto, cómo se haya desarrollado el cerebro del niño va a tener una influencia decisiva en cómo procesa la información de tipo escolar.”

La gran conclusión final, y que refleja una realidad necesaria de difundir, es el hecho de que la organización y madurez que alcanza el Sistema Nervioso Central del niño juega un papel determinante en su capacidad para aprender y en cómo aprende.

“Entre las herramientas neurológicas de las que dispone nuestro cerebro, son especialmente importantes para el aprendizaje las relacionadas con el procesamiento de la información visual -captada a través de los ojos-, las de procesamiento auditivo -captada a través de los oídos-, y las que se engloban en la respuesta psicomotora. Estas herramientas visuales, auditivas y motoras, son las básicas y las primeras que se van a desarrollar, pero además van a interaccionar entre ellas generándose otras nuevas herramientas neurológicas.”

María Jesús nos habla de la ruta motora, la visual y la auditiva, de cómo se desarrollan y cómo llevan al niño a disponer de los requisitos necesarios para que su aprendizaje sea el adecuado.

También nos brinda información sobre las posibilidades de las que disponemos para trabajar con el niño buscando que alcance este nivel de madurez necesario.

Les planteamos un trabajo de fondo que no trate el síntoma externo observable, sino que penetre la raíz del proceso. Un trabajo que no vincule al niño con una patología, sino que indague y opere en su proceso de desarrollo.”

El libro concluye con un mensaje de esperanza: hay otras formas de abordar las dificultades de aprendizaje. El trabajo desde la organización neurológica logra dotar al niño de los circuitos neuronales que necesita para tener éxito en el aprendizaje. Y estos circuitos son estables en el tiempo, lo cual significa que las mejoras son definitivas.

Para adquirir el libro, dirígete al Centro de Organización Neurológica NEOCORTEX
Cra. De Boadilla s/n
28220 Majadahonda, Madrid
Tel.: 902 157 596
http://www.neocortex.es/

¿POR QUÉ CAMINA DE PUNTILLAS?

niña camina de puntillas

Es un hecho que muchas veces llama la atención y nos preguntamos la razón de que algunos niños caminen de puntillas.

Que los niños experimentan con su cuerpo y el movimiento, que a todos les gusta andar sobre los dedos de sus pies en alguna ocasión, es cierto. Es muy posible que el caminar de esta forma aporte información diferente al niño en cada paso que da, lo cual le provoque placer al hacerlo. Pero suele ocurrir que son los mismos niños quienes insisten en hacerlo una y otra vez.
 
Seguramente habrá varias explicaciones, y por supuesto no todas ellas reflejarán un «problema» que se deba solucionar. Este artículo no pretende dar respuesta a todas las posibles razones por las que los niños caminan de puntillas, pero analizaremos tres de las que nos proponen los expertos.
 
1. El reflejo de Babinski se halla en el niño al nacer, pero debe haber desaparecido al final del segundo año de vida. Es la reacción automática que hace que el bebé extienda todos los dedos del pie cuando estimulamos la planta del mismo. Lo hace extendiendo los dedos hacia el lado contrario que el pulgar, que mira hacia arriba (los dedos quedan abiertos como un abanico).
 
Con los reflejos primitivos ocurre a veces que no se integran o inhiben como sería de esperar en un desarrollo correcto. Esto puede afectar el desarrollo pues sería como si faltase un eslabón en la cadena del mismo. Los reflejos primitivos deben inhibirse (que no desaparecer del todo), deben dejar paso a reflejos posturales más complejos y maduros.
 
El reflejo de Babinski se inhibe cuando el bebé se arrastra (a los siete meses más o menos).
 
En la acción de reptar, el niño empuja el suelo con su dedo gordo del pie para darse impulso y avanzar hacia delante. Los niños que no han reptado pueden tener este reflejo activo y esto provocaría que se sintieran más cómodos caminando de puntillas puesto que al estimular el suelo la planta del pie, sus dedos se disparan en direcciones opuestas. Andan de puntillas para evitar que se active este reflejo, o precisamente porque el reflejo está activo.
 
Para inhibir esta acción refleja, el mejor ejercicio es el arrastre, que debe ser contralateral: al mover la pierna derecha el niño avanzará ayudándose del brazo izquierdo y viceversa.
 
Otra posibilidad es realizar un movimiento rítmico recomendado por BRMT en el que el niño se mece estando boca abajo, con las manos abiertas sobre el suelo a la altura de las orejas y los pies rectos con los dedos levantados contra el suelo. Los codos no deben estar apoyados, la barbilla estará pegada al pecho, y el cuello y cabeza deberán formar una línea recta con la espalda. En esta postura, el niño debe empujarse rítmicamente con los dedos de los pies de modo que realice un movimiento longitudinal desde los pies hasta la cabeza, meciéndose hacia delante y volviendo a la postura inicial (no hay desplazamiento como en el arrastre, sólo se trata de un mecimiento hacia delante). Este ejercicio ayuda a inhibir el reflejo de Babinski.
 
2. Algunos niños tienen disfunciones en la Integración Sensorial. Esto implica que sean extremadamente sensibles a determinados estímulos (puede ocurrir que les molesten sonidos que los demás apenas perciben, que no soporten la ropa, el aseo diario, los olores…), o también puede ser que sean demasiado poco sensibles (parecen nunca hacerse daño, no les impresionan las alturas, los movimientos bruscos…).
 
Cuando la hipersensibilidad se da en la planta del pie (en esta zona existen numerosos receptores sensitivos conectados con el resto del cuerpo a través del sistema nervioso), es muy posible que el niño opte por caminar de puntillas para evitar el contacto con el suelo o la suela del zapato.
 
En estos casos de hipersensibilidades, en los que muy a menudo no somos los padres capaces de ponerles los calcetines o el calzado al niño sin llegar a la «pelea», conviene realizar una estimulación táctil y propioceptiva en el pie del pequeño. Esto significa masajear la planta del pie de forma profunda, con fuerza. Así podemos relajar la zona y preparar al niño para calzarle a diario. Tras un tiempo de estimulación de este tipo podría el niño superar esta hipersensibilidad en la zona plantar (sería en este caso bueno consultar con un profesional de la Integración Sensorial que nos guiase adecuadamente en el logro de este objetivo).
 
Desde la Integración Sensorial se recomienda además jugar a caminar con pesos en ambas manos (equilibrando el peso de ambos lados), cargar con bolsas, llevar algo pesado en los bolsillos… trepar, andar por un tronco, chutar un balón… o caminar descalzo sobre la arena o el césped.
 
3. Por último, podemos considerar uno de los principios de los que nos habla el Brain Gym (seguro no es sólo la gimnasia cerebral la que nos habla de esto, pero es la versión que conozco). El estrés, la tensión emocional, el miedo, la ansiedad, la inseguridad… todos estos sentimientos y estados bloquean el sistema. Esto es: bloquean tanto el cuerpo como el sistema nervioso. Así se entorpece el movimiento, el funcionamiento de la persona en general, pero muy especialmente se entorpece el desarrollo en el niño y se entorpece su aprendizaje.
 
Una de las soluciones pasa por realizar actividades de estiramiento. Éstas liberan tensiones y hacen que el niño esté más preparado para participar en lo que sucede a su alrededor, mejorando su capacidad de aprender.
 
Lo que interesa en este caso es el hecho de que estos estados emocionales de estrés y ansiedad, que son desgraciadamente comunes no sólo en adultos, sino también en los niños, llevan a la tensión y acortamiento de la musculatura de la parte de atrás del cuerpo (el cuello, la espalda, las piernas…). Así se acortan los músculos de la pantorrilla y el tobillo haciendo que el niño tienda a caminar más cómodamente de puntillas.
 
En general se recomiendan estiramientos suaves de la zona de la pantorrilla.
 
La flexión de pie. Sentado en una silla el niño pone una pierna sobre la otra de modo que el tobillo de ésta quede encima de la rodilla de la otra. Sujeta el tobillo con una mano mientras sujeta la rodilla de la misma pierna con la otra, agrarrándola por su parte interior. Sujeta estos dos puntos haciendo que exista una cierta tensión entre ambos mientras flexiona y estira el pie.
Luego masajea con las manos la parte de la pierna entre la rodilla y el tobillo. Si hay algún punto más sensible al flexionar y extender el pie, se debe masajear.
Seguidamente debe hacer lo mismo con la otra pierna, tobillo y pie.
 
El bombeo de gemelo. Estando de pie, el niño coloca una pierna delante de la otra. Se inclina hacia delante flexionando la pierna que queda delante (sin extender la rodilla de la pierna flexionada más allá de la mitad del pie) y extendiendo la que está detrás. En esta posición despega el talón posterior del suelo y lo vuelve a pegar al mismo. Debe repetir este movimiento tres veces con cada pierna.
Este ejercicio puede resultar más fácil si el niño se apoya contra una silla o una pared con los brazos estirados. Coloca una pierna hacia atrás mientras se inclina hacia delante flexionando la pierna que avanza. Debe hacer el movimiento de levantar y bajar el talón (presionándolo contra el suelo) de la pierna estirada. La pierna estirada y la espalda deben estar en el mismo plano recto.
 
Caminar de puntillas es algo considerado normal al iniciarse la marcha y durante el primer año o año y medio, pero si persiste de manera muy constante después de esta edad, debe descartarse que pueda existir una problema que debamos solucionar.
 
Incluso en los casos de trastornos neurológicos, el hecho de caminar de puntillas puede deberse a alguna de las tres causas que hemos mencionado y puede trabajarse de las maneras sugeridas.
 

«Lo mejor que puedes hacer por tu hijo. Estimulación táctil y propioceptiva»

TALLER del MÉTODO PADOVAN

Jorge Serradilla, del blog MENUDOS GENIOS, dedica una entrada al curso que compartimos en Cardedeu (Barcelona) el 27 de febrero:
El curso fue una introducción al método Padovan y resultó realmente interesante y del todo recomendable.
Doy las gracias a Teresa Feliu por el curso y a Jorge por sus palabras.
Me sentí muy afortunada (la suerte fue mía) al coincidir con él y con los demás compañeros, junto a Teresa, en una jornada tan gratificante.
Rosina Uriarte

Para próximos cursos contactar con:

TERESA FELIU BAS
Pedagoga – Logopeda
C/. Esteve Barangé, 24 bx. 1a.
08440 CARDEDEU
Tel. i fax: 93 844 44 54https://cap-i-cua.com/es

LA EMOCIÓN Y SUS IMPLICACIONES EN LA MEMORIA, EL APRENDIZAJE Y LA CONDUCTA

Implicación de la emoción en la memoria, el aprendizaje y la conducta

Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro comportamiento, pero también influyen en nuestra memoria y en nuestro aprendizaje.

Las emociones son fenómenos psicológicos complejos que desencadenan procesos fisiológicos (cambios en el ritmo cardíaco, sudoración de la piel, etc.), conductuales y cognitivos.

Su función primera es la ayudar al individuo a adaptarse a las diferentes situaciones, en especial a situaciones relevantes. Así surgen las emociones como reacciones a estímulos externos y también internos (recuerdos y estados de ánimo conscientes).

Lo interesante de los últimos estudios sobre cómo funcionan las emociones es la demostración de que estímulos que no son percibidos conscientemente también producen una reacción emocional. En las pruebas se pudo comprobar cómo se dan reacciones fisiológicas ante estímulos que no eran reconocidos conscientemente por la persona, por lo que ésta no se daba cuenta siquiera de su existencia.

Antes decía que las emociones afectan nuestra memoria. Pero también es cierto que ocurre al revés: que la memoria juega un papel muy importante en nuestras reacciones emocionales.

Dado el funcionamiento y la distribución de funciones de nuestro cerebro, contamos con dos tipos de memoria. La memoria explícita o consciente, la que se denomina también “episódica” y hace referencia a los recuerdos de experiencias de nuestra vida. Y la memoria implícita o inconsciente.

Las estructuras cerebrales clave en estos procesos son el hipocampo y la amígdala.

El hipocampo se ocupa de la memoria explícita reuniendo nuestros recuerdos conscientes. La amígdala activa automáticamente reacciones emocionales ante situaciones de supuesto peligro por vías de recuerdos a los cuales no tenemos acceso consciente. Se ocupa, por lo tanto, de la memoria implícita.

Ambos tipos de memoria trabajan de forma conjunta. El conocimiento implícito actúa como una primera señal de aviso que influye en los procesos racionales y conscientes del conocimiento explícito. Esta combinación da lugar a las respuestas adaptativas de la persona a las diferentes situaciones arriesgadas en las que debe tomar decisiones.

Nuestras elecciones dependen de las dos formas de conocimiento: el consciente y el inconsciente. Sin las evaluaciones primarias de tipo afectivo de la memoria implícita no se puede llegar a los complejos mecanismos conscientes de evaluación y análisis de la situación.

Esta diferenciación entre el conocimiento emocional implícito y explícito nos da la razón de muchas reacciones de ansiedad patológica o miedos irracionales que desconciertan precisamente por no tener una explicación lógica y racional (consciente). Fobias que llevan a reacciones desmesuradas ante estímulos que la persona racionalmente considera inofensivos.

Esta diferenciación también explica la “amnesia infantil”, el hecho de que no dispongamos de recuerdos conscientes de las experiencias de nuestros primeros años de vida.

Como decía antes, es el hipocampo el encargado básicamente de la recopilación y recuperación de la información explícita, de la memoria episódica. Esta estructura madura tardíamente y no es plenamente funcional hasta la edad de tres años. Aquí tenemos la explicación del por qué no tenemos recuerdos de esta edad.

Junto a esto está el factor de que nuestro pensamiento funciona utilizando el lenguaje principalmente. La falta de un lenguaje estructurador, que dé forma a nuestros pensamientos y recuerdos, hace que nos quedemos con la impronta emocional, con sensaciones difusas que hechos importantes dejaron en nuestro sistema nervioso.

Los expertos en neurodesarrollo infantil aseguran que los tres primeros años de vida determinan de forma definitiva toda nuestra persona. Que las experiencias fuertemente negativas en esta edad (e incluso antes, en el útero) pueden llegar a afectar tanto el sistema nervioso que creen bloqueos en el desarrollo del mismo. Manifestándose estos bloqueos más adelante en la forma de trastornos o dificultades de aprendizaje. Y es precisamente el hecho de no poder acceder de forma consciente a estas experiencias traumáticas lo que las hace tan importantes al no poder elaborarlas, evaluarlas ni conocerlas siquiera.

En el caso de experiencias traumáticas infantiles no existirá un acceso deliberado a la información sobre lo que ocurrió, habrá ausencia del recuerdo explícito, lo cual nos deja exclusivamente con la reacción emocional e inconsciente por parte de la amígdala. Por este motivo es muy posible que estos traumas infantiles afecten la conducta emocional del adulto sin que éste sea consciente de los mismos ni pueda modificarlos desde la razón y la consciencia.

Los hechos que dan lugar a una activación afectiva intensa después de los primeros años de vida, favorecen su recuerdo. Las emociones importantes influyen en los recuerdos, haciéndolos especialmente vívidos y resistentes al olvido.

(Información basada en el artículo de L. Aguado titulado “Procesos cognitivos y sistemas cerebrales de la emoción”. Publicado en la Revista de Neurología, 2002:

Puede interesarte también este artículo con vídeo titulado «Emoción y Aprendizaje»

 
 

ESTA CASA ES UNA RUINA… O LA HISTORIA DE UN NIÑO CON TDA-H

Casa que no se sostiene al fallar los cimientos, como ocurre en el TDAH

Voy a contaros la historia de unos amigos que vivían en una preciosa casa.
Ésta era el orgullo de la familia. La habían comprado con esfuerzo e ilusión.

Al cabo de poco tiempo de vivir en ella, comenzaron los problemas. Primero fueron las goteras y después las tejas, que no dejaban de caerse sin razón aparente. Se veían obligados a renovar el tejado todos los años.

Luego aparecieron pequeñas grietas que iban transformándose en otras más grandes que había que rellenar. Estaban por todas partes: abajo, en el salón y en la cocina. Arriba, en casi todas las habitaciones. Se hicieron visibles tanto en la fachada como en el interior.

La pintura se resquebrajaba y se caía a jirones, teniendo que pintarlo todo de nuevo.

Lo peor fue cuando las paredes empezaron a mostrar debilidad e inestabilidad. Hubo que construir contrafuertes en las cuatro fachadas para apuntalarlas y evitar que la casa entera se viniera abajo.

Seguía siendo una casa bonita, pero sus habitantes empezaban a estar cansados de las preocupaciones y de visitar a tantos y tantos expertos en construcción.
«Tienen ustedes que hacerse a la idea de que este tejado no aguantará y no les queda otro remedio que renovarlo todos los años«, decían unos…
«No se preocupen«, decían otros… «Nosotros nos ocuparemos de todo. Apuntalaremos las paredes y seguro que aguanta la casa en pie otros cien años.»
«¡Oiga!, que esta casa no tiene cien años
«Ah, ¿no? Vaya… pues lo parece… Pero bueno, lo dicho: nosotros nos encargamos.»

Y así pasaron los años. Y la casa aguantaba estoicamente, llena de parches y muletas, con tejas que se caían cada dos por tres… temiendo las inclemencias del tiempo…

Un día, un amigo les contó lo contento que estaba con su casa desde que había contratado los servicios de un «organizador arquitectónico».
«Por suerte no nos hace falta ayuda con nuestra casa«, le aseguraron. «Tenemos a los mejores expertos en construcción trabajando aquí a menudo.»
«Bueno, os dejo su tarjeta por si cambiáis de idea.»

Preguntaron a sus conocidos y a los expertos en construcción si ellos sabían algo del «organizador arquitectónico».
«¡Es un charlatán!«, respondió uno. «¡Un farsante!«, aseguró otro. «Sólo conseguiréis que os saque el dinero sin solucionar vuestros problemas«, dijeron los demás.

Nuestros protagonistas sintieron que esta última observación encajaba bastante con los mismos que la hacían. Y total… no tenían demasiado que perder dada su situación.

El organizador arquitectónico les habló con claridad: «Vuestra casa está situada en un hermoso paraje. Su planta es pequeña pero magnífica. En sus paredes apenas se notan las grietas que han sido magistralmente retocadas. El tejado es nuevo y reluciente… Y los contrafuertes… la verdad es que se ponen tanto últimamente que ya nos vamos acostumbrando a verlos. Hasta tal punto, que pronto nos extrañará ver casas sin ellos… Los colores que la envuelven son bellos y la decoración exquisita, no falta en ella un detalle ni el calor del hogar… Pero… ¡nada de esto es suficiente si la casa no se sostiene!»

«¿Y qué podemos hacer? Llevamos años luchando…»
«¿Qué os parece iniciar una nueva lucha, pero en la dirección adecuada?»
«¿Qué quieres decir?»
«Pues que es hora de dejar de poner parches aquí y allá. Es hora de dejar de poner remedios transitorios que os atarán de por vida y traerán nuevas necesidades y preocupaciones. Es hora de dejar de mirar los pequeños problemas que van surgiendo por todas partes y plantearnos dónde está la verdadera razón de que todo esto ocurra.

Y la razón es bien sencilla: FALLAN LOS CIMIENTOS… los pilares y las vigas maestras… Sin unos cimientos sólidos, de poco nos servirá renovar el tejado cada año y rellenar grietas constantemente. A esta casa le falta una buena base

«¿Y cómo se la daremos?»
«Pues igual que a todas las casas del mundo. Cuando fallan los cimientos sólo podemos volverlos a construir

A nuestros amigos les pareció todo muy lógico y se preguntaron por qué nunca alguien les había propuesto hacer lo mismo. Se informaron bien de cómo sería el proceso y se pusieron manos a la obra.

Fueron unos meses muy duros, con la casa llena de obreros y de ruido. Todo cubierto de polvo y patas arriba. Incomodidad y trabajo extra para toda la familia…
Pero al cabo de este tiempo, la pequeña casa era no sólo bella, sino también sólida y segura. Jamás volvió a preocupar a sus moradores, sólo les dio felicidad y satisfacciones.

Los expertos en construcción, junto a los fabricantes de tejas, siguen sin reconocer la mejoría en la casa, aún a pesar de ser absolutamente evidente. Cuando la gente les pregunta, evaden el tema o simplemente se excusan diciendo que eso de la «organización arquitectónica» no es una profesión reconocida y que su labor no tiene ninguna base científica…

Si piensas que esta historia es simple, absurda e irreal, te diré que así vemos muchos la situación actual del TDA-H… igual de simple, de absurda y de irreal. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Infórmate sobre la ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA en este blog.


Rosina Uriarte


«EL DESARROLLO NEUROFUNCIONAL DEL NIÑO Y SUS TRASTORNOS» POR EL DR. JORGE FERRÉ VECIANA Y ELISA ARIBAU MONTÓN

"El desarrollo neurofuncional del niño y sus trastornos"

«EL DESARROLLO NEUROFUNCIONAL DEL NIÑO Y SUS TRASTORNOS»
Dr. JORGE FERRÉ VECIANA Y ELISA ARIBAU MONTÓN
Ed. LEBÓN

Este libro aborda el desarrollo infantil en su relación con la función visual y el aprendizaje. Muestra cómo no sólo el sistema nervioso incide en el aprendizaje y sirve de base a éste, sino también cómo todo lo que aprende el niño influye en la estructuración del propio sistema nervioso.

El doctor Jorge Ferré y la optometrista Elisa Aribau, nos hablan de los procesos neurofuncionales necesarios para el aprendizaje, desde el nacimiento hasta la edad escolar. Todo ello desde un enfoque multidisciplinar derivado de la experiencia de los autores en su trabajo con profesionales de otras disciplinas como pediatras, neurólogos, optómetras, osteópatas, psicólogos, pedagogos, maestros, etc.
Es una obra de «neuro-psicopedagogía» que pretende una descripción clara junto a la explicación y comprensión de todos los fenómenos relacionados con el aprendizaje. Pero es además práctica al ofrecernos una serie de ejercicios y pautas que pueden llevarse a cabo en el aula de educación infantil o primeros cursos de primaria para la prevención de posibles problemas de aprendizaje de base neurofuncional.
Resulta de gran valor para todo profesional o persona interesada en la educación y desarrollo infantiles. Desde mi punto de vista, es un libro único.
Rosina Uriarte

PRESENCIA DE REFLEJOS PRIMITIVOS Y PROBLEMAS MOTORES EN NIÑOS CON DIFICULTADES DE LECTURA

Reflejos primitivos en las dificultades de lectura

LA PRESENCIA DE REFLEJOS PRIMITIVOS DERIVAN EN PROBLEMAS MOTORES Y DIFICULTADES DE LECTURA EN LOS NIÑOS

Martin Mc. Phillips, junto a P. G. Hepper, G. Mulhern, Julie-Anne Jordan-Black y N. Sheehy publicó varios estudios en The Lancet (2000), en Dyslexia (2004) y en Neuropsychologia (2007), sobre la incidencia de los reflejos primitivos en los niños con dislexia y dificultades específicas de lectura. Pueden leerse pequeños resúmenes de los mismos en los siguientes enlaces:

Primary reflex persistence in children with reading difficulties (dyslexia): A cross-sectional study

Effects of replicating primary-reflex movements on specific reading difficulties in children: a randomised, double-blind, controlled trial

Prevalence of persistent primary reflexes and motor problems in children with reading difficulties

The effects of the Primary Movement programme on the academic performance of children attending ordinary primary school

Estos estudios muestran que detrás de algunos niños con dificultades lectoras hay un retraso en el desarrollo y que éste suele ir acompañado de la presencia de reflejos primitivos activos.

Los reflejos primitivos o primarios están presentes en los recién nacidos, pero no deben permanecer activos tras el primer año de vida. Sin embargo, esto puede ocurrir cuando el desarrollo no ha sido el adecuado e incidirá negativamente en muchas de las funciones del niño, dificultando especialmente el aprendizaje.

(Para más información: REFLEJOS PRIMITIVOS Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE)

Para los estudios de Mc. Phillips, se partió de la hipótesis de que los niños con problemas de lectura contaban además con otras dificultades que iban más allá de las puramente vinculadas al lenguaje. Muchas de ellas relacionadas con el equilibrio y el control motor y postural. Esto fue lo que llevó a los investigadores a buscar la presencia de reflejos primitivos (tan importantes en el desarrollo del equilibrio y las habilidades motoras en los primeros meses) como posibles factores determinantes en los déficits en la adquisición de la lectura.

Tras evaluar los reflejos primitivos en cientos de niños de primaria en Irlanda del Norte, se vio claramente que entre los pobres lectores había un gran porcentaje de ellos que contaban con reflejos primitivos no inhibidos, entre ellos en especial, el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical.

La prevalencia de reflejos primitivos mostró ser mayor entre los niños varones que entre las niñas. Las habilidades motoras, sin embargo, no se diferenciaban en cuanto al sexo, pero sí estaban relacionadas con las habilidades lectoras. Siendo así que los grupos de niños con dificultades importantes en la lectura, quedaban atrás también en sus habilidades motrices frente a los buenos lectores.

Al parecer, el hecho de proceder de ambientes socialmente desfavorecidos puede ser también un factor que facilite que los niños pasen a engrosar los grupos de malos lectores con reflejos primitivos activos.

Pero en este estudio no solamente se evaluaron los reflejos primitivos de los niños tomándolos como referencia a su nivel lector, sus habilidades motoras, sexo y procedencia social, sino que se experimentó con los niños dividiéndolos en tres grupos para comprobar si trabajando los reflejos primitivos se obtendrían resultados positivos en el desempeño de la lectura.

A uno de los grupos se le asignó ejercicios que imitaban los movimientos realizados por los bebés (y el feto antes de nacer) en la práctica e inhibición de los reflejos primitivos. Estos ejercicios los debían realizar 10 minutos todos los días durante un año. Otro grupo recibió un programa de movimientos no enfocados a la inhibición de los reflejos, éste era el grupo placebo. Por último, un tercer grupo de control no tuvo ningún tipo de intervención.

Se hizo un seguimiento de los tres grupos cada dos meses durante un año. Al final del mismo se pudo comprobar que la repetición de los movimientos naturales de los reflejos primitivos resulta esencial para lograr inhibirlos y favorecer un adecuado desarrollo en el niño. Por lo tanto, con esto queda patente que la inhibición de estos reflejos puede conseguirse a una edad mucho más tardía de la natural (prácticamente todos los reflejos primitivos se inhiben en los primeros meses de vida). Y que esta inhibición incide positivamente en el nivel lector, pues el resultado fue que el primer grupo experimental mejoró notablemente en sus habilidades lectoras y en los movimientos sacádicos oculares al haber inhibido los reflejos primitivos que estaban presentes.

La principal conclusión a la que llegaron los autores de estos estudios es que en el caso de muchos de los niños que asisten a la escuela convencional, su éxito en el aprendizaje puede verse afectado por la persistencia de un sistema de reflejos que debía haberse inhibido en el primer año de vida.

Pero además, sugieren que la dislexia no debería considerarse una categoría dentro de las dificultades de lectura. Que sería más apropiado incluir a todos los pobres lectores dentro de la dislexia, independientemente de su coeficiente intelectual. Esta idea podría acabar con la eterna discusión de dónde empieza y dónde acaba realmente la dislexia en un niño con dificultades de lectura. Estos estudios y muchos otros demuestran que los pobres lectores, no importa su grado de inteligencia, sufren las mismas dificultades en el proceso lector y responden de igual manera a los métodos tradicionales utilizados con los que se trabajan los problemas de lectura.

Los autores quieren dejar claro que no todos los niños que tienen problemas con la lectura o la ortografía cuentan también con reflejos primitivos activos, pero resaltan la conveniencia de evaluar estos reflejos lo antes posible como método complementario a otros que buscan la causa y la solución de las dificultades de aprendizaje.

También proponen una técnica práctica para ayudar al niño en su desarrollo en general y en la lectura en particular ( infórmate en Primary Movement). Este enfoque podría complementar los métodos cognitivos, pues éstos no llegan a trabajar los prerrequisitos neurológicos fundamentales para llegar al éxito en el aprendizaje. Los primeros años del niño sientan las bases de su futuro desempeño escolar y las diferencias que puedan aparecer en los primeros años de escolaridad tienden a permanecer o incrementarse a lo largo de toda la vida escolar (Sammons, 1994). Poder determinar y solucionar estas diferencias es algo muy necesario, pero ocurre habitualmente que los niños con dificultades en la lectura o la ortografía son identificados demasiado tarde, cuando el fracaso es acusado.

Es probable que la presencia de reflejos primitivos no sea la causa directa de los problemas de lectura puesto que existen niños con reflejos primitivos activos que llegan a ser buenos lectores. Sin embargo, la persistencia de estos reflejos puede verse como un riesgo en el desarrollo temprano de los niños. Cómo predecir los efectos de estos reflejos activos en el futuro desempeño cognitivo del niño y el por qué niños sin problemas neurológicos evidentes retienen estos reflejos primitivos, son temas que los autores esperan trabajar en futuras investigaciones.

Rosina Uriarte