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TMR: TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS

TMR: TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS para la inhibición de reflejos primitivos.

 
Rosina Uriarte
 
Harald Blomberg, médico sueco, es el creador de esta terapia de movimientos rítmicos que está demostrando ser un gran éxito especialmente en casos de TDA-H (trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad), también esquizofrenia, parálisis cerebral y otros trastornos.
 
Es una terapia fácil de llevar a cabo y habitualmente resulta agradable para la mayoría de los pacientes. Se trata de la realización repetitiva de movimientos rítmicos que implican todo el cuerpo. Se llevan a cabo sobre el suelo y se basan principalmente en la imitación de los movimientos propios realizados por los bebés de forma natural durante su crecimiento y desarrollo. Bastarán de 10 a 15 minutos diarios para comenzar a notar los beneficios en pocas semanas. Sin embargo, reconstruir el cerebro de esta manera lleva tiempo por lo que la terapia deberá llevarse a cabo de forma contínua y diaria durante normalmente un año para resolver los problemas de atención y las dificultades de aprendizaje.
 
Estos movimientos suponen una insistente estimulación de varios sentidos y órganos del cuerpo. Esta estimulación hace que madure el sistema nervioso, al igual que madura y se desarrolla el cerebro del bebé que los realiza de manera espontánea. Esto consigue que la atención y la concentración aumenten y la impulsividad y la hiperactividad disminuyan. También logran un mejor tono muscular, junto con una mejoría en la postura, la respiración y la resistencia. Todo esto, a su vez, influye positivamente en la capacidad de atención.

Harald Blomberg es doctor en medicina y especialista en psiquiatría. Tiene más de quince años de experiencia y ha ayudado a muchos niños y adultos con problemas locomotores, TDA-H, problemas de aprendizaje y autismo. Podéis encontrar más información sobre esta terapia en su página web y en Reflejos Primitivos y TMR.
 

*TMR se llama ahora BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training)

¿Y LOS «NO HIPERACTIVOS»?

Niña hipoactiva

La hipoactividad de los no hiperactivos

Hablamos a menudo de los niños hiperactivos cuando pensamos en la falta de atención y los problemas de relación social y de comportamiento… pero hay otros muchos niños, y en especial niñas, que no muestran hiperactividad y sufren también de todos los demás problemas asociados a ella.
Recordemos que el movimiento excesivo es solamente un síntoma entre otros de un problema de inmadurez del sistema nervioso, que generalmente deriva en una dificultad a la hora de integrar la gran cantidad de estímulos sensoriales que nos bombardean constantemente.
Estos niños no hiperactivos, pero con problemas de integración sensorial, pueden verse abrumados por la estimulación vestibular, entre otras, siendo hipersensibles a sus efectos. Mostrándose como niños miedosos, patosos, a los que no les gustan los columpios o los toboganes, que se marean con facilidad y tienden a la hipoactividad.
No debemos olvidarnos de ellos, porque al no tener una movilidad llamativa muchas veces pasan desapercibidos. Normalmente no damos tanta importancia al hecho de que un niño, y sobre todo una niña, sea muy «tranquilo», o miedoso y no corra o se desenvuelva en su entorno con la misma facilidad que otros compañeros. Es importante estar alerta pues a menudo no se ven los problemas en estos casos hasta que no comienza el fracaso escolar. Es entonces cuando empieza a percibirse algo más que «tranquilidad», normalmente en forma de falta de atención, problemas de relación y de personalidad o autoestima.
Estos niños también se beneficiarán de las terapias de estimulación vestibular mencionadas en mi anterior entrada: «El sistema vestibular y la hiperactividad».

EL SISTEMA VESTIBULAR Y LA HIPERACTIVIDAD

Estimulación vestibular

Cuando el sistema vestibular no funciona como es debido pueden surgir problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

El sistema vestibular es el que nos enseña a mantener constantemente el equilibrio y a regular nuestra postura. Todas las sensaciones que tenemos pasan a través del mecanismo vestibular, por lo que todos los demás sentidos: lo que oímos, lo que vemos, lo que sentimos… se percibirán de una forma cómoda y tendrán significado solamente si el sistema vestibular funciona como es debido.
Cuando esto no es así surgen problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

Los estímulos vestibulares pueden resultar tranquilizantes o alarmantes. Un movimiento suave, un balanceo o un mecimiento, pueden provocar el sueño. Un estímulo más vigoroso como el de una montaña rusa puede tener un efecto de excitación.

Los niños con problemas para integrar la información sensorial pueden tener respuestas hiper o hipo a los estímulos vestibulares diarios. Esto puede hacer que se muestren como exageradamente miedosos o afectados por el movimiento o, todo lo contrario, que esta estimulación no les llegue con la suficiente claridad por lo que necesitan más de lo que sus actividades diarias les ofrecen. Estos son los niños que no paran quietos, que saltan, corren y escalan o se revuelcan y giran por el suelo a todas horas.

El estado más maduro del sistema nervioso en cuanto al movimiento es la capacidad de mantenerse totalmente quieto y el equilibrio perfecto es el no movimiento. Los niños que tienen dificultad para estar quietos, a menudo tienen un control inmaduro sobre el equilibrio. Estos niños con frecuencia se concentrarán mejor en clase, si se les permite levantarse durante unos minutos. El movimiento es como un alimento para su cerebro que necesitan y buscan constantemente.

Se ha comprobado que si se les permite a los niños hiperactivos dar vueltas durante 30 segundos en ambas direcciones (para evitar mareos, debe cambiarse de dirección al cabo de pocas vueltas), éstos muestran un aumento en su atención de hasta 30 minutos después del ejercicio (Sally Goddard en «Reflejos, aprendizaje y comportamiento«). Esto sugiere una vez más que estos niños hiperactivos necesitan la estimulación vestibular para poner su cerebro «en marcha». Es una actividad sencilla y a la vez divertida que puede merecer la pena llevar a cabo. Es muy importante que se den unas poquitas vueltas en cada dirección cada vez, y la misma cantidad en un sentido que en el otro, para evitar el mareo y que la estimulación de ambos hemisferios cerebrales sea la misma.

Estimulación vestibular

«ESTIMULACIÓN VESTIBULAR. LA ESTIMULACIÓN DEL MOVIMIENTO»

TDA-H. MEDICACIÓN. ALTERNATIVAS. INDIGNACIÓN…

Niño con TDAH

TDAH y medicación es un binomio que me frustra porque excluye otras alternativas que pueden ser muy beneficiosas para nuestros hijos.

Hoy acabo de llevarme otro de mis «berrinches» al toparme con la versión oficial, y únicamente aceptada, de la medicina y las asociaciones, al menos en lo que al TDA-H se refiere…

TDA-H son las siglas que nombran el trastorno por déficit de atención, que puede aparecer junto con la hiperactividad. Ésta, la hiperactividad, es el síntoma más llamativo del trastorno por lo que comúnmente da nombre a este síndrome, cuando en realidad es tan sólo un síntoma más entre otros muchos. La falta de atención también lo es, pero es quizá el que más preocupa por sus consecuencias de fracaso escolar, y además, es siempre una constante en este tipo de niños, mientras que la hiperactividad puede estar presente o no. Los síntomas son manifestaciones del verdadero problema de fondo: una inmadurez del sistema nervioso.

Existen muchísimas asociaciones de padres de niños hiperactivos. Las que yo conozco siguen fielmente la senda trazada por la medicina «oficial» sin salirse ni un pasito… ¿A qué nos lleva esto? A perder la ilusión de que puedan ayudarnos realmente… con el tiempo te das cuenta de que es siempre más de lo mismo… que lo que te puedan aportar ya lo puedes leer tú mismo en miles de páginas en internet o en cientos de libros editados sobre el tema… Que el único consuelo que sacas es el de desahogarte con otros padres en situaciones parecidas a la tuya y el de ver que siempre hay quien está mucho peor… Pero este «consuelo de tontos» y las técnicas recomendadas para aprender a convivir con el problema no satisfacen más que transitoriamente… ¡Porque lo que queremos los padres es solucionar el problema, no aprender a lidiar con él a diario! ¡Porque lo que queremos es curar a nuestros hijos! … o al menos hacer que se acerquen lo más posible a esa curación…

Hoy creí de nuevo que se me daría la oportunidad de hablar a otros padres de niños hiperactivos sobre las alternativas a la medicación y la psicoterapia… Pero me equivoqué de nuevo… «¿Alternativas?» «No…, nosotros, desde la asociación, nos tomamos muy en serio la hiperactividad y no podemos informar a los padres de nada que no esté debidamente contrastado.»

¿Debidamente contrastado? Para cuando estas terapias alternativas lo estén, nuestros niños hiperactivos serán ancianos desgraciados y deprimidos… ¿Debidamente contrastado? Hoy por hoy, lo que está muy contrastado es esto: los efectos de los psicoestimulantes, derivados de las anfetaminas, que se recetan indiscriminadamente a estos niños. Para más información:

Metilfenidato (estimulante del Sistema Nervioso Central), es la composición principal de la mayoría de las marcas comercializadas.
Ritalín
Rubifén
Concerta(Desde que escribí esto se han comercializado dos medicaciones nuevas a base de compuestos distintos al metilfenidato, Strattera e Intuniv, que no son psicoestimulantes).

Desde mi punto de vista, desde mis más hondas creencias y desde mi experiencia personal, puedo decir que SÍ EXISTEN ALTERNATIVAS. Que además, no tienen los efectos secundarios negativos de las pastillas, y que por ello merece la pena intentarlas. Que son efectivas en la mayoría de los casos… Y que los padres tenemos derecho a que se nos informe de todo esto. Que nosotros también nos tomamos la hiperactividad muy en serio… más en serio que nadie… y que tenemos derecho a elegir…

NEURODESARROLLO INFANTIL Y REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ: Instituto Médico del Desarrollo Infantil y Vegakids

REEDUCACIÓN AUDITIVA: Método Berard y Vegakids

INTEGRACIÓN SENSORIAL – ESTIMULACIÓN TÁCTIL Y VESTIBULAR: Clínica Ocupacional Terapéutica Isabelle Beaudry

REEDUCACIÓN OCULAR: Optometría comportamental

HOMEOPATÍA: Instituto Médico del Desarrollo Infantil

TMR (TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS): Harald Blomberg y Eva María Rodríguez

Varias de estas terapias tienen como objetivo incidir en el sistema nervioso haciendo que madure y desaparezcan los síntomas de forma definitiva.

Estas son alternativas que yo conozco, si sabes de alguna otra, házmelo saber, y si quieres más información, escríbeme.

Saludos amigo lector. Gracias por estar ahí.
Rosina Uriarte (2007)

Dos libros diferentes:
– «La otra cara de la hiperactividad» del Dr. Jorge Ferré Veciana y la Dra. María del Mar Ferré Rodríguez. Ediciones Lebón.
– «El déficit de atención sin fármacos» de Gladys Veracoechea Troconis. Editorial Psimática

*NOTA: cuando escribí este artículo no conocía aún el método PADOVAN. Aconsejo a quien pueda interesarle el tema que se informe aquí.


«El TDAH y los tratamientos que no tienen base científica»

 

«QUÉ HACER POR SU NIÑO». Uno de los libros más apasionantes que he leído.

Qué hacer por su niño... Glenn Doman

«Qué hacer por su niño …»

Éste es el título de uno de los libros más apasionantes que he leído. Escrito por Glenn Doman, describe todo el periplo de su vida profesional y cómo él, junto a otros profesionales colegas, llegaron a descubrimientos vitales en el tratamiento de los niños paralíticos cerebrales y con otros problemas de desarrollo.

Es un libro de carácter científico y didáctico, pero escrito con pasión. De la misma forma que ha vivido su vida y realiza aún hoy su trabajo.

Glenn Doman fue pionero en el tratamiento del cerebro lesionado y fundó Los Institutos para el Logro del Potencial Humano, en Philadelphia. Aquí han sido tratados más de 15 mil niños de 135 países del mundo durante más de 50 años.

Gracias a la labor de los Institutos, comenzó a tratarse de forma revolucionaria a los niños con lesión cerebral, niños que hasta entonces se les consideraba débiles mentales sin solución. En contra de las teorías tradicionales, Doman y su equipo comenzaron a estimular al cerebro en lugar de masajear y estimular al cuerpo. Emplean a los padres como elemento primordial en el tratamiento y logran resultados impensables y que resultan difíciles de creer aún hoy…

Para más información puedes leer el libro o entrar en la página de los Institutos para el Logro del Potencial Humano


«Qué hacer por su niño con lesión cerebral o con daño cerebral, retraso mental, etc.»
Glenn Doman
Ed. Diana

Puedes leer otra entrada sobre esta obra en este mismo blog:

«Qué hacer por su hijo con lesión cerebral o …»

INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN

Publicado en la revista Chavalucos (primavera 2007)

Rosina Uriarte Álvarez.
Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Educación Infantil.
Especializada en Estimulación Temprana y directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE.

PROBLEMAS EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL, EL DISCONFORT DE LOS SENTIDOS

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:
Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subid el volumen.
Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando él quiera.
Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras) y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).
Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más pequeño.
Con todos estos aspectos en juego o sólo con un par de ellos, coger un libro e intentar aprender algo… Procurar mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestar atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa…

Esto nos lo propone Bárbara Viader, terapeuta especializada en Integración Sensorial. Ella ha exagerado la situación para que comprendamos mejor cómo se sienten los niños con dificultades para interpretar y organizar la información que les llega a través de los sentidos, lo que en términos técnicos se denomina ‘disfunción en la integración sensorial’.
Como veremos a lo largo de este artículo, muchos de los problemas que se observan en nuestros niños y que les causan dificultades de aprendizaje y de comportamiento se deben a esta disfunción en la integración sensorial.

La Integración Sensorial
La Integración Sensorial es la función que cumple el Sistema Nervioso al procesar todo lo que captan nuestros órganos sensoriales.
Cada día recibimos millones de estímulos que el Sistema Nervioso debe seleccionar, pues muchos de ellos son irrelevantes y debemos inhibirlos para no sentirnos abrumados y poder lograr los objetivos que nos proponemos en cada momento. Vivir sin esta inhibición sería realmente agotador y difícil. Sin ella, no podríamos prestar atención a lo que nos interesa, sino que atenderíamos a diferentes estímulos a la vez, teniendo que realizar un gran esfuerzo por centrarnos en la tarea más simple.
En cada uno de los pequeños actos que realizamos a diario, cada vez que nos movemos, hablamos, nos relacionamos con los demás… existe una perfecta coordinación entre la información que entra en el Sistema Nervioso a través de los sentidos, y la que sale, en forma de nuestro comportamiento y nuestra actitud ante todo lo que nos rodea. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta los estímulos que nos llegan, respondemos adecuadamente y de forma automática.
Disfunción en la Integración Sensorial
En los niños, la disfunción en la integración sensorial se hace muchas veces evidente ya desde edades tempranas. Debe preocuparnos, pues compromete su futuro éxito escolar, su manera de relacionarse y su autoestima.
Son niños sanos, algunos con inteligencias superiores a la media, pero con comportamientos que sobresalen del grueso de los niños de su misma edad. Pueden mostrar una gran falta de control emocional, con reacciones exageradas y miedos a cosas habituales e inofensivas o a cualquier cambio en su rutina diaria. Tienen dificultad para prestar atención en clase y parecen no entender lo que se les dice. Se les califica como vagos y muy movidos y tienen problemas de aprendizaje.
Estos niños sufren un déficit en su integración sensorial, la información que llega a su cerebro no es bien interpretada y organizada por lo que son víctimas de esta desorganización. A menudo se les riñe y llama la atención, por lo que caen en estados de ansiedad y frustración. Como resultado, estos pequeños se vuelven apáticos o hiperactivos y agresivos, y pierden interés en las clases. Los habituales métodos de premios y castigos no tienen el efecto deseado, pues lo que nos parece un comportamiento negativo susceptible de ser corregido es, en realidad, una reacción automática de un sistema nervioso desbordado.
Los sentidos
Todos estamos familiarizados con los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Pero hay más…
De vital importancia es el sentido vestibular, pues nos ayuda a mantenernos erguidos y en equilibrio. Nos informa de los movimientos y posturas que debemos adoptar en cada momento para luchar contra la fuerza de la gravedad y no caer. Sin él no podríamos movernos libremente y sin miedo en el espacio que nos rodea.
También es importante el sentido propioceptivo, nos aporta información de nuestras articulaciones y músculos para que podamos regular movimientos de precisión y la fuerza que utilizamos en cada acto que realizamos. Sin él no podríamos utilizar ningún utensilio, por ejemplo, y seríamos realmente torpes.
Por último, el sentido del tacto es mucho más significativo de lo que normalmente suponemos. No solamente nos informa de la temperatura, la presión, el dolor, la dureza o suavidad de las cosas, etc. El sistema táctil tiene una gran influencia en nuestras emociones y sentimientos. A través del tacto experimentamos infinidad de sensaciones emocionales que impactan en nuestro estado de ánimo y determinan nuestra relación con los demás.
Síntomas que deben alertarnos
Una disfunción en la información que llega de los sentidos afectará siempre al carácter y comportamiento del niño, y por supuesto, a su rendimiento escolar. Algunos niños manifiestan desajustes en uno o varios de sus sentidos, otros los muestran en todos ellos.
El sentido más comúnmente afectado y el más importante para un buen rendimiento en el aula es el oído.
Al igual que existen muchas anomalías en la visión, también existen variadas formas de oír, que pueden dificultar el desarrollo del lenguaje y la atención, además de contribuir muy directamente en el estado de ánimo.
Un niño que no selecciona bien los estímulos auditivos, no podrá prestar atención a lo que dice el profesor en clase, o para hacerlo, tendrá que realizar un esfuerzo mayor que el resto de sus compañeros, esto es agotador y acaba distrayéndose al cabo de un rato. Constantemente nos llegan muchos y variados sonidos de nuestro entorno de los cuales no somos conscientes, pero estos niños no pueden «eliminarlos» para centrarse en lo que les decimos los padres o profesores. El caso es aún más grave cuando existe hiperacusia, cuando el niño oye por encima del nivel considerado normal. Entonces oirá sonidos que son inexistentes para la mayoría de nosotros que se añaden a todos los ya mencionados. Cuando la audición es muy sensible, puede llegar a ser dolorosa. Debemos prestar siempre especial atención a niños que se tapan los oídos ante los ruidos o la música. También a aquellos que parecen no escuchar, pues es posible que sufran de esta hipersensibilidad auditiva y utilicen la desconexión como un método de defensa. Por supuesto que tendremos en cuenta los niños con problemas en el lenguaje y en la atención. Y a aquellos que utilizan un tono de voz anómalo, pues es a través del oído que percibimos nuestra voz y así podemos regularla.
Cómo responde un niño ante el tacto puede darnos información sobre el estado de su integración sensorial. Algunos niños huyen del contacto físico con los demás, lo rechazan o reaccionan violentamente como si se les agrediese cuando otra persona les toca, sobre todo cuando lo hacen improvisadamente. Otros niños buscan más estimulación táctil de la que normalmente reciben, les gusta revolcarse por el suelo, luchar con fuerza y parecen no sentir dolor ante los golpes. En ocasiones buscan tranquilizarse o entretenerse tocándose insistentemente el pelo, la oreja, metiéndose algo en la boca…
Al igual que ocurre con los niños con disfunciones en la audición, su comportamiento puede parecer en ocasiones contradictorio. Niños que se quejan de pequeños ruidos se entusiasman con los petardos… niños que no parecen notar el dolor tanto como los demás, se quejan del roce de la ropa… Esto tiene una explicación: el provocarse dolor o una sensación táctil intensa hace que las pequeñas pero constantes molestias que sienten por su hipersensibilidad se vean amortiguadas por esa sensación más fuerte.
Los niños que no interpretan bien los estímulos vestibulares pueden mostrarse miedosos y torpes al correr, saltar, hacer deporte… Suelen huir de parques con columpios y toboganes, y probablemente no les guste montar en bicicleta o patinar. Otros, en cambio, no paran de correr, se suben a todas las vallas que ven y parecen no ser conscientes del peligro. Giran y saltan constantemente y les entusiasman los columpios, toboganes y atracciones de feria. Buscan continuamente una estimulación vestibular que no les llega con suficiente claridad y en la cantidad que necesitan.
En cuanto al sentido propioceptivo, cuando no informa adecuadamente nos encontramos con niños torpes y descoordinados. Niños que parecen romper todo lo que tocan, que no pueden evitar ensuciarse más que sus compañeros al comer y derraman a menudo lo que beben de un vaso. Se muestran rígidos en sus movimientos o todo lo contrario, parecen tener una tensión muscular débil. Podemos verles utilizar una fuerza exagerada para realizar un acto que no la requiere, o una fuerza insuficiente, esto se comprueba en la presión que ejercen al utilizar el lapicero al escribir o dibujar.
La visión, junto con la audición, es el sentido más importante en el rendimiento del niño dentro del aula. Problemas comunes como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc. se deben a deformaciones orgánicas en el ojo propiamente dicho. Pero las deficiencias en la información que nos llega de los ojos, aún estando éstos en condiciones físicas perfectas, depende de cómo la interpreta nuestro cerebro. Es necesario que los ojos puedan converger ambos en un mismo punto sin realizar un esfuerzo mayor al habitual, y que puedan enfocar a diferentes distancias. Para poder leer y escribir es preciso que los dos ojos se muevan adecuadamente y de forma cómoda.
La respuesta ocular en los niños que tienen cualquier pequeño trastorno en su sistema nervioso, como es el caso de la integración sensorial deficiente, suele ser inadecuada. Son niños con dificultad para aprender a leer o escribir, que no les gusta hacer puzzles o dibujar… Podemos notar que son buenos alumnos salvo cuando trabajan sobre el papel o copian de la pizarra, entonces su atención es limitada y los resultados son pobres.
El gusto y el olfato son sentidos menores a los que normalmente damos poca importancia. Pero cuando estos sentidos perciben más información de lo habitual, pueden hacer que la vida del niño sea más incómoda y que éste sea etiquetado de caprichoso o maniático a la hora de comer o en lo referente a los olores. Son niños que normalmente perciben los olores antes que cualquiera que los acompaña y los reconocen, al igual que los sabores, mostrando desagrado por muchos de ellos.
A cuántos niños afectan los problemas de integración sensorial
La teoría de la Integración Sensorial puede explicar la mayoría de los problemas de aprendizaje y comportamiento, exceptuando aquellos derivados de una lesión o enfermedad neurológica. Por supuesto que hay muchos factores que pueden causar fracaso escolar y conductas problemáticas, pero según los expertos, el 70 por ciento de estos casos están relacionados con disfunciones en la integración sensorial.
La conclusión es que estas disfunciones sensoriales están detrás de la mayoría de los casos de déficit de atención, dislexias, disgrafías, dificultades con las matemáticas, la conducta, el desarrollo y la descoordinación motriz, la hiperactividad, la mala inserción social, disfunciones relacionadas con el autismo o problemas con la alimentación.
Según los diferentes criterios, se considera que del 5 al 20 por ciento del total de la población infantil padece algún tipo de disfunción en la integración sensorial.
Cómo ayudar a estos niños
Primero de todo, debemos tener presente que el sistema nervioso de estos pequeños no es tan estable como el de los demás. Son niños emocionalmente frágiles, para muchos de ellos el mundo que perciben no es un lugar seguro y divertido. Se muestran a menudo ansiosos y tienen poca tolerancia a la frustración. Reciben muchas llamadas de atención y castigos que van afectando su autoestima y el concepto que van creando de sí mismos. A esto hay que añadir sus pobres resultados en las tareas escolares.
Cuando un niño es propenso a las rabietas y la pérdida del control, cuando es muy sensible a los ruidos o los olores, cuando se pierde por los pasillos o es miedoso y torpe, cuando no acepta los cambios en la rutina o necesita moverse constantemente… adaptemos el entorno en la medida de lo posible para que concentrarse en sus tareas y mantener el control de la situación le sea más fácil. Adaptemos nuestra actitud para con ellos, manteniendo la calma y siendo conscientes de que nuestros actos y nuestro tono de voz pueden influir en su comportamiento.
Intentemos comprender al niño, intentemos imaginar cómo se siente, para así poder ayudarle y no tacharle de «tonto», «vago», «maniático», «malo», etc. El primer paso para ayudar a cualquiera de estos niños empieza por cambiar el concepto que tenemos de él y respetarle tal como es. Con calma y firmeza le haremos saber qué cosas debe cambiar de su comportamiento y deberemos comprometernos a acompañarle en esta difícil tarea. Por supuesto que nos marcaremos objetivos que sean posibles de conseguir por parte del niño. Un programa de recompensas cuando haya una mejoría en su conducta y una retirada de privilegios cuando el comportamiento sea inadecuado son estrategias beneficiosas para todos los niños.
También es muy beneficioso el aprendizaje multisensorial. Es aquel que utiliza todos los sentidos, no solamente la visión y el oído. Cuantos más sentidos estén implicados en aprender algo, más fácil resultará entenderlo y recordarlo. Los niños disfrutan experimentando, viendo y tocando, saboreando y moviéndose… Teniendo en cuenta que no todos los niños utilizan de la misma forma sus sentidos, es bueno darle una oportunidad a aquellos que necesitan utilizar el movimiento o el tacto, por ejemplo, para su aprendizaje.
Existen especialistas que pueden ayudar. Básicamente se trata de hacer que madure el sistema nervioso para que integre correctamente la información sensorial. Ya que el sistema nervioso tiene dos vías: una de entrada (los sentidos) y otra de salida (nuestras respuestas), la única manera de actuar sobre él es a través de los propios sentidos estimulándolos.
Los terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial proponen ejercicios que estimulan el tacto y el sentido vestibular. Éstos son dos de los sentidos que más directamente afectan a nuestro sistema nervioso. Primeramente hacen un estudio del niño para conocer cuáles son los ejercicios más adecuados en cada caso. (Consultar Terapia Ocupacional Pediátrica Isabelle Beaudry)
El otro sentido que más puede afectarnos después del vestibular y el tacto, es el oído. Para estimularlo y corregir audiciones defectuosas existen varios métodos de reeducación auditiva. Uno de los más conocidos y efectivos es el del doctor Guy Berard. (Consultar Vegakids)
El cerebro del niño madura de forma natural gracias a todos los estímulos que le llegan de su entorno y a cada uno de los movimientos que realiza. Por ello es importante pensar en una reeducación psicomotriz. Ésta consistirá en llevar a cabo un programa de movimientos básicos que el bebé realiza de forma innata en su desarrollo, como por ejemplo, el gateo. No existe una edad límite para la realización de estos programas, aunque los resultados y el tiempo necesario para llegar a ellos varían con la edad del niño. Cuanto más tiempo esperemos, más difícil será conseguir los mismos beneficios con el mismo esfuerzo.
Es necesario que estos niños visiten a un optometrista ante la posibilidad de necesitar una reeducación ocular, ésta suele resultar sencilla con muy buenos efectos en períodos relativamente cortos de tiempo.
Teniendo en cuenta que el niño es una unidad y que cada parte afecta al todo, ayudar a estos niños significa actuar desde diferentes frentes. En Barcelona está el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, uno de los pocos sitios en nuestro país donde observan al niño en su conjunto y pueden proponernos una terapia multidisciplinar para ayudarle en todos los aspectos posibles.