hiperactividad archivos - Página 4 de 5 - ROSINA URIARTE

INCIDENCIA DE LA GESTACIÓN Y PRIMEROS AÑOS DE VIDA EN EL TDA-H

Incidencia de la gestación y primeros años de vida en el TDA-H

En cursiva extractos del capítulo «Evolucionando hacia una nueva concepción» del libro «La otra cara de la hiperactividad» de Jorge Ferré Veciana y María del Mar Ferré Rodríguez.
Editado por Lebón.

En este capítulo de su libro, los autores nos hacen ver cómo existe una gran confusión al diagnosticar habitualmente como Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA-H), lo que es en realidad un Síndrome de Estrés Postraumático Infantil (SEPTI).

El diagnóstico de un caso de TDA-H debe realizarse siguiendo un protocolo ordenado. Éste descarta primero la posible existencia de una patología neurológica y, después, se basa en las respuestas a unos cuestionarios para padres y maestros. Hoy por hoy no se ha llegado aún a conseguir un instrumento «objetivo» que demuestre clínicamente que el TDA-H tiene un origen neuronal, más o menos común.

El diagnóstico del Síndrome de Estrés Postraumático de la Infancia (SEPTI) se lleva a cabo siguiendo también otro protocolo ordenado y, al igual que en el caso anterior, definido por el DSM IV (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

Sin embargo, hay una tendencia clara a reducir el diagnóstico de Síndrome de Estrés Postraumático a los adultos, asignando comúnmente a los niños el de TDA-H .

Los doctores Jorge Ferré y María del Mar Ferré explican que las diferencias básicas entre ambos síndromes están en sus causas…

Las causas son el punto clave del diagnóstico y la terapia, porque en la propia definición de los TDA-H, se considera que para diagnosticar a un niño de Hiperactivo hay que asegurar previamente que no haya ninguna causa desencadenante. Si fuéramos estrictos, por definición, no deberíamos diagnosticar un TDA-H sin haber constatado que la causa es idiopática o desconocida.

Por esta razón, si se detecta una causa definida, el diagnóstico y el tratamiento deben ser distintos al de TDA-H.

En este libro, analizamos varios casos representativos de niños que tienen causas evidentes, que no les han permitido construir una estructura emocional equilibrada y estable. El problema que nos encontramos es que, generalmente, a estas causas no se les concede la importancia que merecen. Creemos que es por varios motivos:

– Porque son causas que no hemos aprendido a valorar en su justa medida. Por ejemplo, el niño que nace con bajo peso y debe permanecer en la incubadora durante tres meses, …
– Y porque estamos acostumbrados a pensar que los grandes traumas están vinculados necesariamente a la conciencia y, por tanto, no afectan al niño muy pequeño.

Al elaborar las historias clínicas de los niños que acuden a sus consultas por padecer problemas en la atención o hiperactividad, sale a relucir la trascendencia que tienen las situaciones traumatizantes en las primeras etapas de la vida de estos niños.

… Muchas personas piensan que, como el niño pequeño no es consciente, no sufre, como «no ve, no siente ni padece» y, como no se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor, se desarrolla al margen de las tempestades o los cataclismos físicos y emocionales y no es así.

… Si no fuésemos seres sensibles mucho antes que seres pensantes, sólo podríamos sentirnos traumatizados por experiencias vividas en estado de plena conciencia y, en ese caso, todos conoceríamos el origen de nuestros temores y de nuestras fobias.

… La conciencia es un instrumento prodigioso que añade malestar a las situaciones adversas, pero también nos ofrece instrumentos de análisis y actuación fundamentales a la hora de resolver problemas emocionales.

… Los impactos traumáticos son más graves cuanto más primitivos y alejados de la conciencia están, porque condicionan la vida del individuo de forma más generalizada y menos discriminada.

Estos doctores proponen una visión distinta de los cuadros de hiperactividad, pues para poder dar un diagnóstico certero y un tratamiento efectivo a los mismos, debe comenzarse por conceder importancia a los bloqueos generados por traumas vividos durante la gestación y los primeros años de vida.

«¿QUÉ NECESITA EL BEBÉ RECIÉN NACIDO?»

LA OTRA CARA DE LA HIPERACTIVIDAD por Jorge Ferré Veciana y María del Mar Ferré Rodríguez

La otra cara de la hiperactividad

Ésta es un excelente manual para todas aquellas personas interesadas en el TDAH o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y necesitan conocer otra visión diferente a la ofrecida convencionalmente.

Los autores han dedicado más de treinta años a diagnosticar problemas relacionados en con el desarrollo infantil.

Pero, más allá de los diagnósticos, buscan las posibles causas que llevan a los mismos, considerando todos los factores personales que puedan estar también influyendo en cada caso particular.

Por esto se plantean una línea de trabajo totalmente diferente a la convencional, tratando la causa del problema y no solamente los síntomas.

Esto hace que este libro sea también totalmente diferente a lo que pueda leerse sobre el tema. Analizan en él todos los matices que intervienen en los casos de hiperactividad y sus posibles soluciones.

En las propias palabras de los doctores Ferré, este libro «Va dirigido a los profesionales que quieren profundizar en el análisis, el diagnóstico y la terapia de una problemática que va en aumento y que, cada día, afecta a mayor número de niños.
Lo hemos escrito para los que no se conforman con lo que ya saben y siguen teniendo inquietudes, para los que no confían ciegamente en los métodos de diagnóstico «prêt a porter» ni en los tratamientos universalmente válidos, que están invadiendo el mundo de la pediatría, la neurología, la psiquiatría y la psicopedagogía infantil.
También lo hemos escrito para los que no se sienten satisfechos con un abordaje terapéutico tan mágico como simplista, que se basa en la ingesta de unos medicamentos cuyas repercusiones personales y sociales, a largo plazo, son inciertas y, en algunos sectores, empiezan a considerarse preocupantes.
Va dirigido a los que ya han descubierto que no hay una fórmula de abordaje única y universal que pueda considerarse válida para todos los niños y también a los que saben que la única forma de incidir profundamente en la vida de un niño y ayudarle a sentar las bases de un futuro mejor requiere la elaboración de un trabajo personalizado, minucioso y profundo.»

JORGE FERRÉ DENUNCIA QUE SE HAGA UN «SOBREDIAGNÓSITCO BRUTAL DEL TDA-H»

Doctores Jorge y Mar Ferré

Para diferentes puntos de vista, diferentes soluciones. La mayoría de los expertos coinciden en definir el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad como un trastorno de conducta de origen neurológico que afecta entre a un 3% y a un 5% de la población y que se caracteriza por falta de atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, o exceso de movimientos. Pero aunque la mayoría se pone de acuerdo en sus síntomas, no todos lo hacen en sus causas y definición.
Jorge Ferré Veciana, fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona y autor del libro La otra cara de la hiperactividad, diagnóstico y tratamiento de un síndrome multicausal y multifuncional, –que acaba de publicar junto a su hija María del Mar Ferré– presenta un plantemiento sobre el TDAH muy distinto al concepto más difundido hasta ahora.
La otra cara
Jorge Ferré expone una nueva forma de entender la hiperactividad que consiste en interpretarla como “un conjunto de síntomas, a los que se puede llegar por diferentes caminos”. Una teoría que se aleja de la hasta ahora más apoyada por los especialistas y que se refería a esta dolencia como a una “enfermedad”. El fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona se aleja de esta postura para abordarla como “síndrome” y no ya como un “trastorno” concreto.
“El TDAH es un síndrome multicausal y multifactorial, como podría ser el síndrome febril, por ejemplo”, explica Jorge Ferré. “Se puede tener fiebre por muchas causas, por una gripe, por otro virus… Pero la fiebre no es la enfermedad, sino un síntoma de que algo no funciona”, aclara el doctor Ferré.
María del Mar y Jorge Ferré proponen “actuar sobre las causas que la provocan” y no sobre la hiperactividad en sí, “ya que puede estar causada por infinidad de motivos”, aclara el doctor. “Estos síntomas pueden presentarlos desde un niño con traumas emocionales, miedo, celos porque acaba de tener un hermano, problemas digestivos, alteraciones del sueño, entre otras muchas cosas”, y lo que propone es trabajar sobre esas causas.
Lo que no hay que hacer
El doctor Ferré critica los actuales diagnósticos “exprés” que se están haciendo de la enfermedad porque considera que se están convirtiendo en una moda y se limitan a “tapar agujeros”. “Se está produciendo un sobrediagnóstico brutal”, explica el doctor. “He visto a niños de 3 años diagnosticados de TDAH, cuando sería muy difícil determinarlo a esa edad”. “Pero no sólo ocurre con la hiperactividad”, añade. “He visto a niños de cuatro años diagnosticado de dislexia, cuando a esa edad por lo general, no saben leer”, explica.
Ferré critica el especial interés que hay porque se diagnostique la enfermedad, tanto por parte de las farmacéuticas, como de algunas autonomías, que reciben subvenciones por tener niños con discapacidad en clase, “y la hiperactividad es muy fácil de diagnosticar”, añade. “Parece que se está poniendo de moda ”.
Ferré critica también el tratamiento farmacológico que están recibiendo estos niños, “que se creó con el planteamiento de hacerles más soportables en clase, –explica– pero no con fines curativos”. “Si hubiese sido creado para curarlos, no se habría recetado para tomarlo sólo de lunes a viernes, como se hizo en un principio”. Y lo comparó con la idea de que que por ejemplo un medicamento para curar la gripe se recetase para tomarlo sólo entresemana.
Jorge Ferré quiere lanzar una recomendación para los padres con un hijo con este tipo de dolencia. A los que aconseja, en primer lugar, profundizar sobre el problema, y no quedarse sólo con el primer diagnóstico, sino que “deben visitar a varios especialistas para confirmar realmente sus sospechas”; en segundo lugar, intentar aplicar un tratamiento “de tipo causal”y no sobre la dolencia en sí; y por último, que intenten averiguar qué es lo que le van a dar a sus hijos. “Porque hay medicamentos con efectos secundarios importantísimos y que los niños tienen que tomar durante 10 ó 15 años”, concluye el doctor Ferré.

«LA OTRA CARA DE LA HIPERACTIVIDAD por Jorge Ferré Veciana y María del Mar Ferre Rodríguez»

EMT. ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL

Estimulación Magnética Transcraneal

Desde el pasado mes de marzo, y debido a la celebración del X Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicobiología Infantil, organizado por el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (Invanep), estamos leyendo constantemente noticias sobre una nueva técnica aplicable al trastorno por déficit de atención con hiperactividad y a otras patologías del neurodesarrollo infantil. Se trata de la “estimulación magnética transcraneal” (EMT).

 

Cito textualmente una noticia sobre este tema en DiarioMédico.com:

La estimulación magnética transcraneal se suma a las herramientas terapéuticas de importantes enfermedades neuropediátricas como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el autismo y la epilepsia.

La aplicación de la estimulación magnética transcraneal (EMT), que ya ha dado buenos resultados en trastornos psiquiátricos, síndromes de dolor y rehabilitación, también puede consolidarse en el tratamiento de enfermedades neuropediátricas, aunque los estudios aún están en fases más o menos iniciales.

Álvaro Pascual Leone, catedrático de la Universidad de Harvard, en Boston, ha destacado que la EMT, una técnica de estimulación cerebral no invasiva, «emplea la inducción de electricidad para cambiar y modular la forma de funcionar de áreas o redes neuronales del cerebro».

Con ella se puede aumentar las áreas que tienen baja actividad, como ocurre en algunas de los niños autistas, que presentan dificultades en el desarrollo del lenguaje o en los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y con dificultad para el aprendizaje; pero también se puede emplear para reducir la actividad en aquellas células y neuronas cuando están sobreactivadas, como ocurre en los focos de epilepsia. En su opinión, el reto desde el punto de vista clínico «no es activar la capacidad de cambio del cerebro, sino guiarlo para que los cambios que se produzcan sean en beneficio del paciente. A diferencia de lo que ocurre con los fármacos, el EMT es un tratamiento muy dirigido, ya que la técnica se guía a través de un neuronavegador de alta precisión».

Pascual Leone ha asegurado que la EMT, que no requiere hospitalización, es aplicable siempre que «seamos capaces de detectar e identificar los circuitos cerebrales alterados. Dependiendo de la patología, son necesarias entre 10 y 20 sesiones de EMT, de 20-30 minutos de duración cada una».

En ocasiones, también se realizan sesiones de mantenimiento.

Además, ha señado que la técnica es segura «siempre y cuando se realice correctamente y se confirmen el punto y los patrones de estimulación».

Sin duda alguna, todos los avances de la medicina encaminados a paliar los trastornos neuropediátricos son una muy buena noticia. Hemos de celebrar que se inviertan medios y esfuerzo humano y tecnológico en buscar soluciones a estos problemas.

Es lógico que se busque estimular el cerebro puesto que estas patologías se hayan precisamente ahí.

Pero no puedo evitar la siguiente reflexión: ¿acaso no es esto lo que llevan décadas realizando los especialistas en terapias de estimulación y reorganización cerebral tales como Doman, Padovan, la Integración Sensorial, la TMR o incluso la reeducación auditiva de Berard y Tomatis y la reeducación optométrica?

Estas terapias estimulan determinadas zonas cerebrales que controlan e inciden en la atención, las emociones, los movimientos, la respuesta ocular o el procesamiento de la información auditiva entre otras funciones…

El doctor Pascual Leone define la EMT como una técnica de estimulación cerebral “no invasiva”. No tengo razones ni conocimientos suficientes para dudar de sus palabras, pero la idea de realizar descargas mangnéticas a través del cráneo del niño me parece bastante más invasivo que la realización de cualquiera de las terapias que he mencionado anteriormente. Reconozco que este “miedo” que me da solo de pensarlo se deba seguramente a mi desconocimiento sobre la técnica y de sus posibles efectos secundarios y no deseados. Nadie habla de éstos, por cierto… ¿Será que no existen? Quisiera pensar que es así…

Me alegro sinceramente de que se esté investigando en esta línea y se aporte esta nueva esperanza a padres de niños con TDA-H, autismo, epilepsia, etc… Lo que no acabo de comprender es la razón por la cual el sistema sanitario invierte tanto en técnicas que proyectan directamente descargas en el cerebro de nuestros hijos o en suministrarles drogas potentes… y sin embargo no invierte ni estudia la eficacia de terapias inocuas que también estimulan el cerebro y están resultando beneficiosas a tantos niños desde hace tantos años.

A la vista de la información que tenemos, hay varias maneras de estimular las zonas cerebrales inmaduras en nuestros hijos que provocan muchos de sus problemas: una de ellas es la forma en la que la naturaleza estimula y desarrolla el cerebro, esto es por medio del movimiento, de los sonidos, del tacto, etc… La otra manera es a través de la “inducción de electricidad” con la EMT… Posiblemente esta última opción sea más efectiva que la primera, ojalá… y ojalá lo podamos comprobar pronto. Pero yo francamente, como madre, de momento me quedo con la primera opción…

Puedes ver este vídeo del programa de Redes sobre esta técnica: MANIPULAR EL CEREBRO CON LA ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL

NIÑOS INATENTOS

Niño inatento

Los niños inatentos no son los mismos que tienen déficit de atención con o sin hiperactividad. Y son muchos más.

Dentro del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA-H) existen tres subtipos que se diferencian por los síntomas más característicos de cada uno de ellos:

– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad de tipo combinado, en éste grupo están los niños que muestran ambos síntomas de forma clara, tanto los problemas de atención como el excesivo movimiento.
– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio del déficit de atención.
– El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio hiperactivo-impulsivo.
Con esta clasificación se sigue funcionando para poder dar un diagnóstico y un tratamiento adecuados a los niños que sufren de TDA-H. Sin embargo, hace ya algún tiempo que tanto padres como profesionales, creen en la necesidad de cambiar los términos para dar cabida a niños que no encajan en ninguno de los subtipos acordados para el TDA-H.

Son niños que no se mueven en exceso, muchas veces se trata de todo lo contrario, pues son poco activos y lentos. Pueden pasarse largos ratos sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. No son impulsivos, pero sí despistados y distraídos. En general todo lo hacen con lentitud, incluso el responder en clase.

Son mejor aceptados por sus iguales que los niños típicamente hiperactivos pues no son conflictivos normalmente. Pueden, sin embargo también mostrar dificultades a la hora de relacionarse y hacer amigos. Muestran torpeza en su autonomía y retrasos en el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas por lo que pueden llegar a sufrir fracaso escolar.

La diferencia de estos niños inatentos con los niños hiperactivos con predominio de déficit de atención está en sus problemas atencionales principalmente. Los niños con TDA-H tienen dificultades para sostener su atención, pueden centrarla pero no pueden mantenerla durante el tiempo necesario para poder realizar sus tareas escolares con éxito.

Esto se une a su impulsividad, a su movimiento descontrolado y a su carácter normalmente conflictivo. Los niños inatentos pueden mantener su atención durante largos períodos de tiempo, lo cual es favorecido por su falta de impulsividad y movimiento, pues como se ha dicho, son lentos y poco activos. Su problema atencional no se refiere a la cantidad de su atención (en cuanto al tiempo que pueden mantenerla), sino a la calidad de la misma. Lo que les impide rendir óptimamente en la escuela es su incapacidad de focalizar su atención, de poder ver los detalles importantes y dejar de lado los supérfluos.

Son niños que se les ve a menudo absortos y distraídos, o apáticos y poco interesados. Tardan más que sus compañeros en comprender las explicaciones de los profesores y les cuesta organizar su atención de modo que puedan saber qué pasos han de dar para realizar sus tareas con eficacia.

El hecho que primero llamó la atención sobre la diferencia entre niños inatentos y niños con TDA-H, fue su diferente respuesta a la medicación que habitualmente se administra a los niños con este trastorno. Los niños hiperactivos se calman y consiguen mantener su atención con psicoestimulantes (metilfenidato).

Los niños inatentos, sin embargo, no mejoran con este tipo de fármacos. Aún no existen suficientes estudios para saber con certeza si el nuevo medicamento recetado a niños con TDA-H (atomoxetina) y que, en lugar de ser un psicoestimulante es un antidepresivo, resulta efectivo en los niños inatentos.

Por estas razones, el único tratamiento oficialmente aceptado como beneficioso en niños inatentos es el trabajo cognitivo realizado por psicopedagogos que entrenan al niño para trabajar con su atención de forma más efectiva.

El TDA-H es un trastorno 3 ó 4 veces más común en niños que en niñas. Pero esto no parece ser así en el caso de los inatentos, donde se ven muchas más niñas que en el grupo de los hiperactivos. Todavía no existen datos suficientes para conocer los porcentajes de niñas inatentas con respecto a los niños.

Lo que sí que es un dato a tener en cuenta es el porcentaje de niños inatentos que se estima existen entre la población infantil. Los hiperactivos representan un 3% de nuestros niños. ¡Los niños inatentos un 13%!. Esto supone que si hay posibilidades de tener uno o ningún hiperactivo en cada aula de 25 niños, es posible llegar a contar con 2 ó 3 niños inatentos por aula…

Una proporción realmente alarmante y que los educadores no debemos olvidar…

EL DÉFICIT DE ATENCIÓN Y LA TELEVISIÓN

El déficit de atención y la televisión

Quien se mueva por la red entre artículos sobre el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H), se encontrará desde hace unos pocos meses, y de forma reiterada y repetida, con el siguiente titular: Vinculan el déficit de atención con ver mucho la TV de niños.
 

Creo que para la mayoría de quienes nos relacionamos con un TDA-H hay una cosa clara: existe realmente esa vinculación entre el déficit de atención y la TV. Y para llegar a esta conclusión no nos hace falta ningún estudio científico, nos basta con observar a nuestros pequeños TDA-Hs en su comportamiento diario.

Mucha gente no sabe que los niños con problemas de atención ven mucho la televisión, y no sólo la ven, sino que se quedan «hipnotizados» delante de la pantalla hasta transformarse en «otro niño» completamente diferente al que vuelve ser en cuanto apagamos el televisor.

Por supuesto que no todos los niños son iguales, y en el TDA-H hay tantas variantes como los propios niños, por ello habrá niños desatentos a quienes no atraiga la televisión. Pero cuando hablo con madres de un potencial TDA-H temo el momento de la confirmación de mis sospechas cuando las oigo invariablemente decirme: «¿Mi hijo falta de atención? ¡Qué va! Cuando quiere ya presta atención, ya… delante de la tele ni pestañea, es capaz de mantener la atención durante horas.»
 

También lo vemos en el aula: los niños más movidos y a quienes cuesta más prestar atención en clase son los que se quedan mirando la televisión sin moverse del sitio…

Según la fuente REUTERS, el artículo publicado repetidamente en internet dice lo siguiente:
«Los que vieron más de dos horas y especialmente los que vieron más de tres horas de televisión diaria durante su infancia tenían síntomas de problemas de atención en la adolescencia por encima de la media», escribió en su informe Carl Landhuis, de la Universidad de Otago, en Dunedin.
Los niños que vieron mucha televisión tenían más probabilidades de continuar con el hábito cuando crecían, pero incluso si no lo hacían el daño ya estaba hecho, dijo el informe, publicado en Pediatrics.
La explicación sobre este vínculo podría tener varias explicaciones, según Landhuis.
La primera es que el cambio rápido de escenas común en muchos programas de TV podría sobre estimular el celebro en desarrollo de un niño, y podría hacer que la realidad resultara aburrida en comparación.
 

A mí personalmente hay algo que me cuesta comprender y es que a los niños la realidad les resulte «aburrida». Esta explicación del déficit de atención no me resulta en absoluto ni científica ni convincente. Estos niños tienen dificultades para centrar su atención en tareas que les apasionan, las cuales la mayoría de las veces derivan en pura frustración y se dejan inacabadas. Para ellos la realidad no es aburrida, es simplemente difícil de captar y de controlar porque no pueden organizarse ni controlarse ellos mismos.

En otro estudio hay una parte realmente interesante que no se publica en la mayoría de las noticias que he encontrado sobre el tema. Realizado por los doctores Christakis, Zimmerman, DiGiuseppe y McCarty conjuntamente con el Departamento de Pediatría de la Universidad de Washington, se titula «La Exposición a Temprana Edad a la Televisión y los Problemas de Atención en Niños». Cito textualmente:
El estudio concluye que «la exposición a temprana edad a la televisión se asoció a problemas subsecuentes de atención». Sin embargo, los autores hacen hincapié en que «no podemos hacer deducciones a partir de estas asociaciones.
Podría ser que los problemas de atención induzcan a ver televisión y no al revés».
 

Y es aquí a dónde quiero llegar… Realmente existe esta relación entre el TDA-H y la TV, pero, ¿qué fue primero? Por supuesto que los adolescentes con déficit de atención vieron mucho la televisión en su infancia. ¿Pero puede ser ésta una causa de su problema atencional? ¿Por qué un niño de dos años insiste en ver la TV y se relaja solamente delante de ella? ¿No será que estos adolescentes con TDA-H han sido siempre TDA-H y por eso veían mucho la TV de pequeños?

La exposición a escenas rápidas y sonidos cambiantes puede irritar a cualquiera y hacernos sentirnos nerviosos. Ver mucho la televisión tiene por supuesto efectos negativos en los niños en general. La sobreestimulación es siempre negativa porque agota el sistema nervioso… puede provocar hiperactividad o apatía…
 
Pero los niños TDA-H no integran los estímulos como los demás. Por eso se les medica con estimulantes, no con tranquilizantes. Sí, sí, has leído correctamente, y yo no me he equivocado: «a los niños con déficit de atención, sean hiperactivos o no, se les medica con estimulantes, no tranquilizantes». Los psicoestimulantes (también llamados «cocaína terapéutica» o «derivados de las anfetaminas») calman su sistema nervioso en lugar de alterarlo. Y la TV tiene el mismo efecto. Lo que a la mayoría de los niños les pone nerviosos (imágenes y sonidos rápidos y cambiantes) a ellos los calma y les ayuda a centrar su atención.
 
Todo debe darse en su justa medida. Tener a un niño, sea TDA-H o no, delante del televisor durante horas no es beneficioso, esto está claro. Pero intentar evitar que un niño, que necesita ver la TV para calmarse, la vea, es también un error. Estos niños necesitan sus momentos de calma y tranquilidad. También lo necesitan los que conviven con ellos. Erradicar la TV de la vida de un niño TDA-H puede dificultarla aún mucho más. Hablo desde la experiencia y necesitaba compartir mi opinión respecto a este tema.
 

El déficit de atención y la televisión

 

«LAS PANTALLAS EN EL DESARROLLO INFANTIL»

INTEGRACIÓN SENSORIAL. BIBLIOGRAFÍA EN CASTELLANO

"La integración sensorial en los niños"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS. DESAFÍOS SENSORIALES OCULTOS.

Aurora: A. Jean Ayres. Esta edición ha sido revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network
Ediciones TEA
«A. Jean Ayres ha sido una figura revolucionaria para todos los que somos padres o trabajamos con niños con necesidades especiales. Gracias a ella hemos mejorado nuestra comprensión de los desórdenes de la integración sensorial que padecen muchos de nuestros niños. Éste es un manual fundamental que todos los padres deberían conocer». T. Berry Brazelton, Doctor en Medicina y Profesor emérito de Pediatría de la Esuela de Medicina de Harvard, EE.UU.
«Después de 25 años, la voz de la doctora Ayres sigue siendo la que expone con mayor elocuencia el cuerpo de conocimientos a que ella misma dio origen. Este libro, con un formato modificado y con nuevas informaciones suminstradas por quienes trabajaron directamente con ella, es una obra esencial para cuantos buscan introducirse en el campo de la integración sensorial.» Lynn A. Balzer-Martin. Chevy Chase, Maryland.
«Esta obra ofrece a los padres y a los profesionales una visión sobre el mundo de los niños con déficit de integración sensorial. Es una obra excelente que permite aprender lo que es la integración sensorial…, de fácil comprensión, con ideas específicas y ejemplos ilustrativos.» Susan B. Young. Universidad de Belmont.
«Una obra imprescindible para padres, educadores y profesionales deseosos de comprender en qué consisten las disfunciones de la integración sensorial. Las bases toóricas y las intervenciones sobre la integración sneorial siguen evolucionando, por lo que La Integración Sensorial y los Niños combina las raíces teóricas (a la vez arte y ciencia) con las tendencias actuales de la investigación y la práctica clínica». Diana A. Henry
«Este libro presenta una imagen clara sobre los problemas de procesamiento en los niños y enseña a los terapeutas a desarrollar estrategias para corregir los problemas derivados tanto de la integracion sensorial como del desarrollo neuromotor. Es un auténtico regalo que beneficiará al conjunto de los niños sometidos a tratamientos terapéuticos». Regi Boehme, Imagine Therapies-Boehme Workshops.

«El desarrollo de la ciencia es en ocasiones un terreno reservado a los profesores universitarios hasta que algún profesional valiente se atreve a usar el lenguaje cotidiano para hacer que los conocimientos sean accesibles a los que conviven diariamente con esos conceptos y sólo necesitan una voz que les dé sentido. Esta obra ha sido desde hace muchos años un faro que nos ha guiado y espero que seguirá alumbrando el camino en beneficio de los niños, sus familias y los profesionales.» Winnie Dunn, Universidad de Kansas

"Tengo duendes en las piernas"
TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS. Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la Teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille
Ediciones Nobel

Extracto de la Ficha técnica del libro

Existen muchos niños tildados de desobedientes, traviesos, inquietos o malos estudiantes que no son totalmente responsables de su actitud, ya que hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo es, en muchos casos, un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también llamado disfunción de la integración sensorial.

Dicho trastorno afecta a la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo y puede ser la causa de que sencillas actividades, como comer, dormir, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio, se conviertan en auténticos obstáculos.

Este libro nos ilustra, a través de varios casos típicos, sobre cómo un TPS afecta negativamente a muchos niños y sobre cómo encontrar soluciones a esos problemas sensoriales. Nos da a conocer el modo en que la Teoría de la integración sensorial explica por qué determinadas situaciones o ciertas actividades son tremendamente desagradables para unos niños y muy divertidas para otros, y viceversa.

Uno de los apartados más llamativos del libro es el que analiza cómo eran de niños, en lo que a integración sensorial se refiere, algunos ídolos infantiles del deporte actual, como Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal.

"Problemas de aprendizaje en la infancia"
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE EN LA INFANCIA. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille

Ediciones Nobel
La teoría de la integración sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, descoordinación motriz y mala inserción escolar, que tantos quebraderos de cabeza suponen a padres y maestros, además de las graves trabas que acarrean a los principales afectados, los niños.
Pese a ser una especialidad de la Terapia Ocupacional aplicada con notables resultados desde hace décadas en centros sanitarios y de rehabilitación de Norteamérica para el tratamiento de dichos problemas infantiles, la teoría de la integración sensorial resulta aún bastante desconocida – cuando no desconocida totalmente- tanto en España como en otros muchos países de la Unión Europea. Del mismo modo que, frente a la multitud de libros existentes sobre el tema en inglés, francés y otros idiomas, en español no existe bibliografía al respecto.
El presente libro trata de paliar, en lo posible, ambas carencias. Para ello, explica en un estilo llano y absolutamente divulgativo las entrañas de la teoría de la integración sensorial, en claros apartados; de modo que sirve tanto de guía para los profesionales como de fuente de información para los padres, a fin de que comprendan y ayuden lo mejor posible a los niños en sus problemas de aprendizaje, descoordinación motriz y comportamiento.

"La integración sensorial y el niño"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL NIÑO

Autora: A. Jean Ayres
Ediciones Trillas
Los niños que presentan problemas de conducta (tales como hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, dificultad para relacionarse) o retraso en el desarrollo de algunas actividades motoras e intelectuales (como el caminar o el hablar) pocas veces son comprendidos por sus padres y profesores, los cuales -al ignorar que puede tratarse de una disfunción de origen neural- exigen a los pequeños un mayor esfuerzo o los castigan.
Todos los niños nacen con la capacidad de organizar la información que captan a través de sus sentidos y transformarla en experiencias que determinen su relación con el mundo inmediato, pero en algunos casos hay disfunciones en el proceso de integración sensorial: las palabras y las ideas son insuficientes para que el cerebro organice eficazmente los estímulos que percibe; sólo mediante la aplicación de terapias ocupacionales o físicas y con la comprensión de los padres, el niño tendrá la posibilidad de corregir estas fallas y llevar una vida normal.
En este libro encontrará abundante información para detectar problemas de integración sensorial, determinar la severidad de éstos, entender cómo funciona la terapia y una guía para el cuidado del niño en el hogar.
(Los textos de los dos últimos libros pertenecen a la contraportada correspondiente).

EL MÉTODO PADOVAN DE FONOAUDIOLOGÍA Y REORGANIZACIÓN NEUROFUNCIONAL

El método Padovan es una terapia utilizada básicamente por logopedas que buscan solucionar problemas de lenguaje en los niños. Pero es en realidad mucho más…

Beatriz Padovan es una pedagoga y logopeda que tras conocer los postulados de Steiner, de Fay y sus seguidores Doman y Delacato entre otros, se volcó en el mundo de la neurología, estudiando e investigando todo lo relacionado con el desarrollo neurológico y funcional del niño y sus implicaciones en todos los campos, principalmente en el campo del desarrollo del lenguaje.
De esta forma llegó a la conclusión sobre la que se fundamenta el método y toda la filosofía que llega de los grandes maestros como Temple Fay: al igual que el resto de las funciones del ser humano, el lenguaje no puede desarrollarse adecuadamente si antes no ha habido una buena y adecuada organización neurológica.
La organización neurológica es un proceso natural que ocurre dentro de la evolución normal del niño. Se compone de las diferentes fases que recorre el bebé desde que nace hasta que ha completado y adquirido las funciones básicas del ser humano. Estas fases tienen un orden natural y deben mantenerse dentro de esta secuencia, es decir, que es necesario madurar cada una de las fases para poder avanzar a la siguiente sin que surjan problemas. Los bebés giran hacia ambos lados, se arrastran, gatean, se ponen de pie, caminan y comienzan a utilizar el lenguaje, para finalmente a los seis años, haberse lateralizado como diestros o zurdos y estar perfectamente preparados para leer y escribir sin dificultad.
El método Padovan trabaja los ejercicios tradicionales que provienen del método Doman de Reorganización Neurofuncional, éstos ayudan al niño en su conjunto, mejorando muchos de los problemas que padecen niños con dificultades de lenguaje, pues dichas dificultades vienen a menudo asociadas a otras y a casos de autismo, lesión cerebral, trisomía, déficit de atención con o sin hiperactividad, dislexia, etc. Estos ejercicios tratan de imitar a la naturaleza en la evolución del desarrollo del niño, por lo que se trabajan movimientos que hace el bebé de forma natural, realizándolos continuada e intensivamente para lograr vencer posibles lagunas o desajustes surgidos durante el desarrollo.
Estas actividades no son las únicas trabajadas en el método, son la base para la reorganización neurológica de todos los niños independientemente de los problemas que presenten. Además se trabajan otros ejercicios concretos para cada uno de los niños según sus necesidades.
Junto a estas actividades, Beatriz Padovan ha introducido ejercicios específicos para el desarrollo adecuado del lenguaje. En lugar de trabajar la palabra y la articulación, ella opta por comenzar a trabajar las funciones conocidas como pre-lingüísticas, es decir: la respiración, la succión, la masticación y la deglución. Ha obtenido así grandes avances en el campo de la logopedia, creando su propia reorganización neurológica para el lenguaje.
Entre las principales novedades aportadas por el método Padovan está el hecho de que los niños recorren todas las fases de desarrollo en su reorganización neurológica, a diferencia del método Doman, donde se evalúa a cada niño para determinar el estadio de desarrollo en el que se encuentra y trabajar desde este estadio en adelante. También varía la intensidad y la frecuencia de las sesiones pues en el método Padovan éstas no son diarias sino que se realizan dos veces por semana durante 45 minutos, menos en los casos más graves. La intensidad con la que se repite cada ejercicio depende de las posibilidades y las necesidades de cada paciente. Mientras que en el programa de Doman son los padres quienes realizan las actividades en sus hogares, en el de Padovan, éstas se llevan a cabo por terapeutas, con los padres presentes para transmitir tranquilidad al niño y para ayudar en determinados casos.
Durante la realización de los ejercicios se recitan poemas y canciones con lo que se trabaja además el ritmo y la sincronización de movimientos junto a la audición y la imaginación. Esto aporta también un elemento lúdico al tratamiento.
El método Padovan es una terapia muy completa que no sólo soluciona y mejora dificultades en el lenguaje, sino como se ha dicho ya, incide en la madurez de todas las destrezas y habilidades del niño reorganizando su sistema nervioso de forma global. Está extendiéndose cada día más entre especialistas que tratan problemas de aprendizaje, de atención o de comportamiento en los niños. Es utilizado también en algunos casos con adultos afectados por enfermedades como el Parkinson.
Para más información:

EL MÉTODO BERARD DE REEDUCACIÓN AUDITIVA

Reeducación auditiva Publicado en Vivir para Crecer

Rosina Uriarte
 
Guy Berard, médico cirujano y otorrinolaringólogo francés, inventó hace ya más de cuarenta años la terapia de reeducación auditiva que lleva su nombre.
 
Se trata de de un método que, mediante la escucha de música adaptada, tiene el objetivo de mejorar la calidad de nuestra audición.
 
Pero va mucho más allá de lo que pueda parecer en esta simple explicación, pues está demostrado que la forma en la que oímos determina nuestro estado de ánimo, nuestro comportamiento y otros factores de importancia como la capacidad de atención…
 
A pesar de ser una terapia aún no contrastada por la medicina y, por lo general, desconocida por parte de la mayoría de los profesionales de la otorrinolaringología, existen numerosos estudios y publicaciones que avalan los beneficios de esta técnica. Son cientos los reeducadores auditivos que la aplican en el mundo entero y muchas las asociaciones de pacientes tratados por este método que dan fe de sus resultados positivos.
 
En base a su experiencia con pacientes a lo largo de los años, Berard llegó a varias conclusiones: que muchos de los estudiantes con pobre rendimiento escolar tienen deficiencias en su calidad auditiva; que la mayoría de los niños autistas sufren de una hiperaudición que en muchos casos puede llegar a ser dolorosa; que la casi totalidad de los niños y adultos depresivos muestran un patrón común en su audiograma… Estas conclusiones dan una idea de la importancia del efecto de la audición en nuestro comportamiento y en cómo nos sentimos, nos relacionamos y funcionamos en nuestras tareas diarias.
 
El doctor Berard hizo muchos más descubrimientos e ideó la terapia de reeducación auditiva, que al igual que si de una gimnasia para el oído se tratara, soluciona o mejora muchos de los problemas mencionados.
 
Estas mejoras las han experimentado a lo largo de varias décadas, miles de niños hiperactivos, con déficit de atención, problemas de lenguaje, autistas, personas depresivas, mayores con pérdida gradual de agudeza auditiva… incluso estudiantes de idiomas, músicos y cantantes…
 
El tratamiento es sencillo y se realiza en diez días, con dos sesiones diarias de media hora cada una. Durante estas sesiones el paciente escucha una música cuyas frecuencias han sido filtradas para adaptarse a sus necesidades concretas.
 
Para determinar los objetivos a conseguir con el tratamiento se ha de llevar a cabo una audiometría que refleje cuáles son las condiciones exactas de la audición del paciente y cuáles las posibilidades de mejora con la reeducación. Al quinto día de terapia se volverá a realizar una audiometría para observar los cambios y la conveniencia de readaptar la modulación de la música para una mayor eficacia del tratamiento. Una tercera audiometría se hará al final del décimo día para comprobar los resultados. Pero éstos no serán definitivos, puesto que el efecto de la reeducación seguirá produciendo cambios a lo largo de los siguientes sies meses, después de los cuales se realizará la última de las pruebas auditivas.
 
La edad mínima en la que puede aplicarse la reeducación auditiva son los tres años, aunque Berard aconseja que se espere hasta los cuatro o cinco. En cuanto a la edad máxima, no hay límite, y es un tratamiento del que podríamos beneficiarnos todos

 

Dr. Guy Berard

 

«NO SIEMPRE OÍR BIEN 👂 SIGNIFICA LO QUE CREES»

LA MEDICACIÓN INFANTIL, A DEBATE. ¿Estamos drogando a nuestros hijos?

Medicación

La medicación en la infancia: ofrecerla solamente cuando sea estrictamente necesaria y buscar otras alternativas siempre que sea posible.

A raíz de un artículo que acaba de publicarse hoy mismo en la revista XL SEMANAL, quisiera hacer una reflexión sobre el tema de la medicación en la infancia.
Me parece muy interesante en cuanto a lo completa que es la información sobre al administración e ingestión de psicofármacos en niños diagnosticados de TDA (Trastorno por Déficit de Atención) y TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).
Con la publicación de este artículo en mi blog no pretendo posicionarme ni a favor ni en contra de la medicación. Parece cierto que ésta se receta alegremente y se están medicando niños que realmente no le necesitan, como también se están diagnosticando más niños con TDA-H de los que probablemente existan en realidad.
Pero el TDA-H sí que existe, en contra de muchas opiniones que aseguran que es una dolencia «inventada» por padres y profesionales de la medicina que buscan una solución fácil medicando niños rebeldes e indisciplinados… El TDA-H existe y es un hecho que comprobamos quienes nos dedicamos a la enseñanza. Las cifras que hablan de un niño de estas características por aula no son exageradas, son reales…
La medicación tiene efectos positivos en estos niños, efectos necesarios en situaciones dramáticas y de total desesperación. Por ello no debemos culpar a los padres que la suministran a sus hijos. Lo hacen desde luego, por su bien, y teniendo en cuenta que no se les ofrecen otras alternativas, creo que muchos padres optaríamos por los psicofármacos si con ellos vamos a ver a nuestros hijos llevar una vida más normalizada y feliz.
Pero estas «drogas», porque es exactamente lo que son, tienen efectos secundarios que son realmente alarmantes. Y lo que es una vergüenza es que no se informe debidamente de ello a los padres.
Y muy triste es el hecho de que la medicina no investigue otras alternativas a esta medicación. Y a quien sí investiga el tema del TDA-H y otras afecciones en el desarrollo infantil, y llegue a la creación de terapias alternativas con resultados beneficiosos y constatables, no se le escuche ni se le valore desde la sanidad y los profesionales de la medicina.
Yo sigo insistiendo en la conveniencia de que los padres de niños con TDA-H se informen por su cuenta sobre las posibles alternativas a la medicación. He hablado de las que yo conozco en varias ocasiones en este blog, podéis consultarlas aquí: