neurodesarrollo archivos - Página 14 de 16 - ROSINA URIARTE

ESTIMULACIÓN VESTIBULAR CON PELOTA. Cómo ayudar al niño/a en su desarrollo de una forma divertida.

Cómo aplicar estimulación vestibular con una pelota

La estimulación vestibular es la obtenida gracias al movimiento del cuerpo en el espacio.

Esta estimulación incide no solamente en nuestro equilibrio, sino en el control de la postura, en el tono muscular, la capacidad de prestar atención o el movimiento de los ojos entre otras muchas cosas… Todas éstas, habilidades necesarias para el éxito en el aprendizaje escolar.

Los ejercicios descritos pueden realizarse con bebés o niños/as de todas las edades. ¡Todos los disfrutarán! Y su realización diaria aportará grandes beneficios en su desarrollo.

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LO MEJOR QUE PUEDES HACER POR TU HIJO. Estimulación táctil y propioceptiva.

 

SENCILLOS EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN  TÁCTIL Y PROPIOCEPTIVA
 
 
 
EL TACTO Y LA PROPIOCEPCIÓN.
 
 
El propioceptivo es el gran desconocido del mundo de los sentidos. A pesar de ser, con el sentido vestibular, el más importante. El sentido propioceptivo convive e interactúa con los demás sentidos, pero es junto con el sentido táctil y vestibular, que sienta las bases sobre las que funcionan los otros sentidos y se produce todo el desarrollo.
 
Sus sensores se hallan por todo el cuerpo, debajo de la piel en músculos, tendones, articulaciones, etc. Resulta difícil ofrecer un estímulo propioceptivo sin pasar por la piel, por lo que casi siempre, este estímulo va unido al táctil. Pero, para que no quede solamente en tacto, habremos de aplicar el estímulo con presión.
 
También estimulamos nuestro sentido propioceptivo cada vez que realizamos una actividad utilizando nuestra fuerza.
 
Este sentido nos permite conocer nuestro cuerpo y saber cómo utilizarlo de forma eficaz. Por su acción conjunta con el sentido vestibular, nos dice cómo mantener una postura adecuada y cómoda, cómo manejar nuestro cuerpo realizando en cada momento los movimientos correctos. También nos dice qué fuerza habremos de utilizar para conseguir lo que nos proponemos.
 
El sentido propioceptivo nos conecta bien con nuestro cuerpo, con nosotros mismos. Situándonos en el espacio y el tiempo.
 
Estar bien conectados con nuestro cuerpo supone saber quiénes y cómo somos, y dónde estamos. Con esta conexión tendremos la mejor oportunidad de poder conectarnos también con todo lo que nos rodea, controlar mejor el espacio y poder prestar una mejor atención.
 
Contar con fuertes conexiones entre el cerebro y el cuerpo nos permite sentirnos más a gusto dentro de nuestro cuerpo, más seguros, confiados y cómodos. Permitiéndonos también controlar mejor, no sólo nuestro cuerpo, sino también la necesidad de moverlo, la impulsividad e inquietud.
 
Nos da contención al conocer nuestros límites, para defenderlos o abrirlos hacia los demás. Comprendiendo también dónde se hallan los límites en los otros.
 
El sentido propioceptivo incide en la regulación de nuestro comportamiento, nuestras relaciones sociales y nuestra capacidad de prestar atención y, por lo tanto, de aprender. Trabajar este sentido puede suponer el primer gran paso en ayuda del desarrollo de nuestros niños y niñas.
 
Rosina Uriarte
 
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SUPERHÉROES EN CASA

Nuestros superhéroes, los que han superado dificultades dentro de la dislexia, el déficit de atención, la hiperactividad, el autismo…


Laztana somos una asociación de familias que tenemos hijos e hijas con súper poderes. Y no, no hablamos de fenómenos paranormales sino de niños que han sufrido algún tipo de alteración en su desarrollo neuro-senso-psico-motriz y para quiénes la medicina convencional no ha sabido ofrecer soluciones válidas. Pese a ello, muchos de estos niños y niñas han superado, o al menos, mejorado ostensiblemente sus problemas sin recurrir a fármacos.

Hablamos de niñas con dislexia que aman los libros y disfrutan leyendo; de niños que fueron diagnosticados de déficit de atención y logran superarlo alcanzando un nivel de atención igual al de cualquier otro niño y culminan con éxito sus estudios. Hablamos de niñas etiquetadas como hiperactivas que consiguen detener el motor que llevaban dentro y vivir tranquilas disfrutando cada momento. Hablamos de niños con autismo que han mejorado notablemente su capacidad de relación con su entorno y su tolerancia a los estímulos externos permitiéndoles una mejor integración social y calidad de vida.

Y todo esto no es fruto de la suerte ni la casualidad. Es fruto de la capacidad de nuestro cerebro para reprogramarse, para madurar y desarrollar áreas inactivas y reconectarse adecuadamente. Lo que se conoce como plasticidad cerebral. Es fruto de la experiencia de otras familias que antes de ellos buscaron, encontraron y recorrieron este mismo camino. Es fruto de asociaciones como Laztana que aúnan familias, experiencias, conocimiento y esperanza y se dedican a difundir las terapias no farmacológicas que saben por experiencia que funcionan para que más y más niños se beneficien de ellas. Es fruto del esfuerzo y la constancia de todas estas niñas y niños y de sus familias para aplicar las terapias de reorganización neurológica y seguir las pautas de la medicina biológica indicadas en cada caso para mejorar o incluso corregir la causa de sus problemas.

Así es como se logran los súper poderes y no queremos que sea un secreto sino algo que esté al alcance de cada vez más y más personas y contribuya a poder disfrutar de vidas más felices, plenas e ilusionadas.

Fátima Amezkua

asociacionlaztana.org
asociacionlaztana@gmail.com

«AYÚDALE A DESPEGAR. TODO LO QUE TU BEBÉ Y TU HIJO/A NECESITAN PARA UN DESARROLLO SIN LÍMITES.»

Ayúdale a Despegar de Iñaki Pastor y Jara Acín
 
 
«AYÚDALE A DESPEGAR. TODO LO QUE TU BEBÉ Y TU HIJO/A NECESITAN PARA UN DESARROLLO SIN LÍMITES.»
 
Este libro, de los autores Iñaki Pastor Pons y Jara Acín y Rivera, nos lleva de la mano por el fabuloso recorrido del desarrollo infantil. Explicándonos a cada momento las claves del mismo y cómo podemos actuar para reforzarlo y ayudar al niño a despegar hacia su máximo potencial.
 
Destaca esta obra por su visión global del niño y por su enfoque innovador en lo referente al desarrollo en sí mismo y en cómo apoyarlo desde la neurociencia, con la participación multidisciplinaria de profesionales expertos en neurodesarrollo.
 
Ante la gran incidencia de niños con dificultades en su desarrollo que observamos actualmente (problemas de atención, comportamiento, emocionales o de aprendizaje), resalta la importancia en muchos casos de las primeras experiencias vividas como determinantes. “Las primeras experiencias programan nuestro cerebro.”
 
Nos muestra cómo las experiencias tempranas que vive el niño con su cuerpo están relacionadas con su capacidad futura para prestar atención y aprender en el aula.
 
Y es que nuestro cerebro cuenta con áreas básicas y primitivas dedicadas a funciones de supervivencia y de control automático del cuerpo. Y sobre éstas, otras más sofisticadas y conscientes dedicadas a las labores cognitivas. Pero todas ellas son necesarias y trabajan simultáneamente para que pueda haber un buen aprendizaje.
 
Lo importante a tener en cuenta es que “todo en el ser humano se construye sobre bases precedentes”. Esto quiere decir que necesitamos de unas áreas básicas muy bien desarrolladas y maduras para que las superiores puedan también estarlo a su vez.
 
“Las funciones cognitivas superiores deben apoyarse en el buen funcionamiento del cerebro de abajo, el arcaico, el que controla postura, equilibrio y reflejos. Si este cerebro de abajo no está bien programado, los recursos corticales superiores vendrán a ayudar a estabilizar lo de abajo, perdiendo capacidad para la atención, el cálculo o el lenguaje, provocando una fatiga enorme en el mantenimiento de la doble tarea… El cerebro de arriba es fantástico para lo cognitivo, pero muy impreciso para gestionar los programas más básicos.”
 
De aquí se desprende uno de los principales conceptos innovadores que nos transmiten los autores: que es necesario tener en cuenta las condiciones en las que están funcionando los sistemas subcorticales (esas áreas más básicas que se hallan bajo nuestro córtex cerebral) en los casos de niños con dificultades de aprendizaje en lugar de centrarnos solamente en el funcionamiento de las áreas cognitivas.
 
Desde este concepto de “neurodesarrollo”, se comprende que la evolución y el logro de habilidades en el niño (incluidas las habilidades cognitivas), depende del grado de desarrollo y maduración de su sistema nervioso.
 
Los niños con problemas de atención o aprendizaje suelen mostrar también dificultades en su equilibrio, coordinación, propiocepción (conocimiento y uso eficaz de su cuerpo), percepción sensorial, bajo tono muscular…. Estas manifestaciones hablan de una construcción del sistema nervioso que no fue óptima.
 
Por este motivo, de poco servirá que pongamos a estos niños a leer más, a practicar la escritura, las matemáticas… o a realizar fichas para entrenar su atención. El tratamiento más eficaz pasa por reorganizar sus bases sensoriales y motoras, contando con profesionales dentro de un marco multidisciplinar.
 
Esta novedosa propuesta pide huir de las etiquetas y diagnósticos que marcan a nuestros niños para empezar a valorar la maduración de su sistema nervioso. Y dejar de “medir” la inteligencia para convertirla en un potencial que puede observarse y desarrollarse.
 
Con capítulos dedicados a temas tan interesantes como el tacto, el movimiento, la visión, la audición y el lenguaje, el dolor o el amor y el apego entre otros, “Ayúdale a despegar” ofrece también consejos prácticos para los padres relativos a cada uno de los aspectos tratados.
 
Este libro es realmente un valioso manual que todos los padres y profesionales que trabajan con niños deberíamos tener a mano. Resulta ameno y de fácil lectura, escrito de una forma directa y clara para que todos podamos comprender los fundamentos del desarrollo de nuestros niños y cómo podemos incidir en ello.
 
Es la información que estábamos esperando, la que debemos conocer, por nuestros niños, por el futuro.
 

Rosina Uriarte

 

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PRINCIPIOS BÁSICOS DE NEURODESARROLLO INFANTIL

Principios básicos de neurodesarrollo infantil
 
 
Una vez más, María Jesús López Juez vuelve a regalarnos sus conocimientos sobre el neurodesarrollo infantil y lo hace como ella bien sabe: con sencillez y claridad. De forma que todos podamos comprender cuestiones tan cercanas, y tan complejas a la vez, como es el funcionamiento cerebral.
 
Principios Básicos de Neurodesarrollo Infantil” se suma a la lista de “los imprescindibles” para quienes tengamos interés en conocer cómo se desarrollan nuestros niños y cómo y por qué funcionan como lo hacen.
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EL DESARROLLO MOTRIZ ALCANZADO DETERMINA EL DESARROLLO EMOCIONAL, SOCIAL Y COGNITIVO

El desarrollo físico determina el desarrollo emocional, social y cognitivo

El desarrollo motriz determina el desarrollo infantil

Cuántas veces nos hemos planteado por qué un niño es más tímido, más miedoso, más torpe que sus hermanos o que sus compañeros de colegio. Tendemos a explicarlo con la idea de que “le tocó” esa combinación de genes que nos hace ser como somos. Y lo justificamos deciendo: “es su carácter”.

Pero esta teoría está quedando de lo más obsoleta y es hora de que cambiemos los conceptos que tenemos sobre cómo se produce el desarrollo de la personalidad de un niño.

Hasta hace muy poco era la genética la que daba respuesta a todas estas cuestiones y creíamos firmemente que nuestra forma de ser estaba determinada por una selección de genes de la cual no teníamos escapatoria.

Hoy sabemos, sin embargo, que los genes no lo deciden todo como creíamos, sino que son el entorno que nos rodea y las experiencias vividas las que determinarán y conformarán al ser humano resultante.

Por un lado, la epigenética nos habla de cómo son factores externos ambientales los que hacen que un gen se manifieste en un grado u otro. Por otro lado, la neurociencia nos explica cómo se desarrolla el cerebro desde abajo hacia arriba, desde áreas más primitivas y básicas que se ocupan del cuerpo a nivel físico, hacia áreas más sofisticadas que se ocupan de funciones mucho más complejas como las cognitivas. Es precisamente en estas áreas cerebrales más primitivas donde dejan huella las experiencias vividas más tempranamente. Huellas a la que no tenemos acceso desde la consciencia y por ello, no podemos manejar desde la razón o la lógica, permitiéndoles vía libre para que condicionen muchos de nuestros comportamientos a lo largo de la vida.

Con todo lo anterior, vemos que las primeras experiencias y el movimiento son piezas clave en el comienzo del desarrollo de una persona, y por lo tanto, de su personalidad.

Piaget nos habló de periodo sensoriomotor en el niño pequeño. Un periodo en el cual los sentidos están a pleno rendimiento absorbiendo toda la información a través del cuerpo y éste, respondiendo a esa información que le rodea gracias al movimiento.

Alguien dijo alguna vez que “un niño pequeño es un cuerpo moviéndose en el espacio”. Y esta es una gran verdad en lo que al desarrollo infantil se refiere.

El niño tiene la necesidad de moverse porque es el movimiento un factor vital para el desarrollo de su cerebro. Busca lo que necesita, lo hace de forma instintiva. La naturaleza lo ha programado así, para asegurar que se produzca un desarrollo adecuado.

Dice el refrán que “nadie aprende en cabeza ajena”. La experimentación de un hecho hace que éste se grabe en nuestra memoria de una manera mucho más sólida que si solamente lo hubiésemos visto, leído o hubiésemos oído hablar de ello. Y para “experimentar” algo, necesitamos del cuerpo.

Los niños pequeños tienen una gran necesidad de moverse y lo hacen casi constantemente en su afán por conocer el mundo, pero primero, por conocer su propio cuerpo, por dominarlo y usarlo a la perfección.

Sin embargo, debe puntualizarse que no se trata simplemente del movimiento por el movimiento. Cada etapa del desarrollo requiere de unos logros determinados y en el bebé y el niño muy pequeño, gran parte de estos logros tienen que ver con su cuerpo y con cómo lo utiliza. Lograr destrezas motrices en el momento adecuado será lo que dé lugar a la creación o fortalecimiento de estructuras y conexiones cerebrales que facilitarán después otras funciones y que llevarán al niño a un buen control de su cuerpo. El niño necesita moverse en las primeras etapas de su vida para llegar a controlar el movimiento más adelante. El “control” y el “saber parar” son la máxima expresión del dominio del movimiento corporal.

Cuando esto no se ha logrado plenamente, siempre se puede trabajar repasando de nuevo los movimientos y etapas motrices que no se lograron con éxito en su momento. De esta forma estaríamos permitiendo al cerebro tener una segunda oportunidad para su pleno desarrollo.

Es sabio permitir a los niños moverse. Permitir que experimenten con su cuerpo, que adquieran destreza y eficacia con el mismo pues cuanto más hábiles se sientan dentro de su cuerpo y utilizándolo en sus experiencias en la vida, más confiados se sentirán consigo mismos. Esto afectará directamente a su autoestima y a su personalidad. Y como decíamos, sentará las bases de destrezas que aparentemente nada tienen que ver con el movimiento y que serán muy necesarias en el aprendizaje escolar y en muchas situaciones de la vida.

Es por esto que decimos que el desarrollo físico precede e influye directamente en todo el desarrollo posterior, incluyendo el desarrollo emocional, social y cognitivo.

Rosina Uriarte

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MIMANDO LAS ESTRELLAS

ALTERACIONES DEL DESARROLLO INFANTIL: UN ENFOQUE DIFERENTE, UNA NUEVA ESPERANZA

 
Alteraciones del desarrollo infantil: un enfoque diferente, una nueva esperanza: el neurodesarrollo.
 
Fatima Amezkua, responsable de comunicación de la Asociación Laztana, enero 2016
 
Los seres humanos nacemos muy inmaduros y altamente dependientes de los cuidados de nuestros progenitores no solo para crecer sino para seguir desarrollándonos. Los tres primeros años de vida, pero sobretodo el periodo gestacional y el primer año de vida, son fundamentales para el correcto desarrollo motor, sensorial y neuronal que sentará las bases para el posterior desarrollo emocional y cognitivo de la persona. Es por esta razón que las niñas y niños pequeños y las mujeres embarazadas son los más sensibles y vulnerables al impacto de distintos factores externos que pueden perturbar el normal desarrollo infantil.
 
Las sociedades modernas conllevan unos modos de vida y consumo que implican altos niveles de estrés en la vida cotidiana así como una constante exposición a miles de sustancias químicas combinadas, metales pesados, contaminación atmosférica, ondas electromagnéticas, etc. Nunca antes los seres humanos habíamos estado expuestos a tantas sustancias químicas, presentes incluso en los alimentos que ingerimos, y a tantas radiaciones de las que desconocemos sus efectos a largo plazo. Somos cobayas de una experimentación a escala mundial en la que, obviando el principio de precaución, se espera a que los efectos negativos de una sustancia se demuestren claramente dañinos para proceder a limitar su uso. Y, lo que es peor, nadie regula la influencia sobre las personas de la combinación de dos o más de estas sustancias potencialmente tóxicas cuando diariamente convivimos con cientos de ellas. La doctora en Medicina Ambiental, Pilar Muñoz Calero, ha estudiado ampliamente la influencia de estas sustancias en el ser humano y las patologías en las que incide entre las que se incluyen alergias, intolerancias y muchas alteraciones del desarrollo infantil.
Algunos de los factores que pueden perturbar el correcto desarrollo infantil incluyen: factores ambientales como exposición a sustancias tóxicas -vía placenta o por contacto directo- o a radiaciones electromagnéticas; problemas durante el periodo gestacional y/o el parto como altos niveles de estrés durante el embarazo, nacimientos prematuros o partos por cesárea; carencias afectivas y falta de estimulación sensorial como las sufridas en su primera etapa de vida por muchos niños y niñas adoptados; hospitalizaciones prolongadas; largas jornadas en guarderías desde muy bebes; uso abusivo de sillitas y andadores que limitan el libre movimiento del bebe tan necesario para su desarrollo motor, etc.  Diversos estudios como los dirigidos por la investigadora Marieta Fernández Cabrera[1] de la Universidad de Granada, así como otros muchos centros de investigación a nivel internacional, han demostrado que los niños y niñas que han vivido alguna de estas circunstancias tienen mayores probabilidades que el resto de la población de sufrir algún tipo de alteración del desarrollo infantil y/o del sistema inmunológico.
Por todo ello, no es extraño encontrar en nuestro entorno cada vez más niños y niñas que sufren alergias, intolerancias alimentarias, déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA/H), trastornos del lenguaje, problemas de integración sensorial, autismo o trastornos del espectro autista (TEA), etc. Si bien es cierto que dificultades del aprendizaje de diverso tipo, alergias o enfermedades como el autismo siempre han existido, llama la atención el incremento que algunos diagnósticos asociados a estos problemas han experimentado en las dos últimas décadas. Por ejemplo, según la revista Neurología[2]estudios epidemiológicos recientes informan que en 1985 se registraban 5 casos de autismo por 10.000, mientras que nuevas estimaciones reportan  1 caso por cada 100 niños y adolescentes en 2008 –algo evolutivamente imposible si su origen es solo genético y que tampoco se explica solo por una mejor detección de casos- y en el caso del TDA/H ha pasado de diagnosticarse al 2% de la población infantil a alcanzar niveles del 15% en algunos países como EEUU.
 
Este tipo de trastornos inciden de forma significativa en la vida familiar, escolar y social de muchos niños y, cuando afectan a capacidades atencionales, cognitivas o relacionales, son a veces difíciles de detectar hasta que los pequeños cursan Educación Primaria. Muchos escolares con TDA/H, lateralidad cruzada, trastornos del lenguaje, TEA u otras alteraciones del desarrollo son incomprendidos y el sistema educativo no siempre está preparado para ofrecerles la ayuda que necesitan.
 
Muchas veces la única respuesta que reciben del sistema sanitario y educativo es medicación farmacológica tal vez complementada con asistencia psicológica mediante terapia conductual y cognitiva  que -aunque puede resultar positiva- no logra cambios suficientemente profundos y duraderos pues no corrige la causa del trastorno sino que más bien ayudan a controlar algunos de los síntomas que produce.
 
Sin embargo, hoy día existe una diversidad de métodos terapéuticos que trabajan estos problemas desde su origen dando una segunda oportunidad al cerebro para que logre su correcto desarrollo. Están basados en ejercicios de estimulación cerebral para la reorganización neurofuncional junto a la mejora del estado del sistema inmunológico acompañada de una alimentación sana, preferiblemente ecológica. Estos métodos están avalados por profesionales de todo el mundo y por miles de familias que los han utilizado obteniendo mayores garantías de éxito sin efectos secundarios para la salud. No se trata de terapias milagrosas diseñadas por el gurú de turno, sino que están basadas en principios científicos, estudios contrastados y años de trabajo. En la práctica la reorganización neurofuncional se logra a través de en una serie de ejercicios de estimulación cerebral personalizados que padres y madres deben realizar diariamente en casa con sus hijos y que se complementan con sesiones de terapia presencial y revisiones por parte de las y los profesionales correspondientes: neurólogo, optometrista comportamental, especialista en reeducación auditiva, especialista en integración de reflejos primitivos, etc.
 
Dos son las claves que hacen que estos métodos terapéuticos funcionen. Por un lado, la plasticidad cerebral que, si bien se ha demostrado que es una capacidad que mantenemos a lo largo de toda la vida, ésta es mucho mayor durante la infancia. La segunda clave es constancia y repetición pues es así como nuestro cerebro aprende y se desarrolla. Repitiendo de forma sistemática y durante el tiempo necesario el tipo de estímulo que cada niño o niña necesite se logra que el cerebro desarrolle esa área que había quedado bloqueada o que mejore la conexión neuronal entre áreas del cerebro que deberían comunicarse con fluidez.
 
Ante la falta de información sobre las causas y posibilidades de tratamiento de estas alteraciones del desarrollo, nace en julio de 2013 Laztana –Asociación para el desarrollo y la estimulación infantil- con el objetivo de difundir y facilitar a las familias el acceso a métodos terapéuticos libres de medicación que trabajan por lograr una maduración neurológica adecuada y un estado biológico en las mejores condiciones por medios naturales y efectivos. Cualquier persona interesada puede informarse y contactarnos a través de nuestra página Web:http://www.asociacionlaztana.org/, en facebook:https://www.facebook.com/asociacionlaztana  o en el email:asociacionlaztana@gmail.com.


[1]             Marieta Fernández Cabrera es Doctora en Ciencias Químicas de la Universidad de Granada y coordinadora en Granada del Proyecto INMA, INfancia y Medioambiente. http://www.proyectoinma.org
[2]             Revista Neurología, Vol. 27, Num. 7, sep 2012, editorial Elsevier. Publicación científica de la Sociedad Española de Neurología.

REFLEJOS PRIMITIVOS NO INTEGRADOS

Cuando los reflejos primitivos no se integran en el momento adecuado, pueden afectar al desarrollo en su globalidad, y por consiguiente, al aprendizaje infantil.

Cuando insistimos en la importancia de que los niños pasen por todas las etapas del desarrollo motor en el primer año de vida, es porque de ello depende su desarrollo posterior. Estas etapas o grandes hitos del desarrollo (levantar la cabeza, rodar, arrastrarse, gatear y sentarse solo, todo ello antes de caminar), sientan las bases de todo lo que ha de venir. Si no se producen en las condiciones deseadas, el niño no dispondrá de las mejores oportunidades para seguir adelante en su desarrollo y llegar a su aprendizaje escolar con facilidad y garantías de éxito. Esto no significa que el niño  no pueda tener éxito en la escuela y que irremediablemente esté abocado al fracaso escolar, no es así… significa que puede no contar con todas las herramientas neurológicas (las conexiones y estructuras cerebrales necesarias) para lograrlo con facilidad y sin realizar un sobreesfuerzo.

Sólo si damos a un bebé las oportunidades de pasar por estas etapas, logrará hacerlo. Esto supone poner al niño en el suelo y librarle de cualquier artilugio que pueda restringir su libre movimiento. De esta forma, y gracias a los movimientos que conforman estos grandes hitos del desarrollo, el niño inhibirá los reflejos primitivos con los que nació y que le ayudan precisamente a cumplir con estas etapas del desarrollo. Ha de cumplirlas para que los reflejos primitivos, tras realizar su misión, puedan «descansar» y dejar el protagonismo a otros reflejos posturales más avanzados.

Podemos pensar que ser más o menos diestro o hábil físicamente no tiene gran importancia, pero si pensamos que el desarrollo físico (que pertenece a las áreas más básicas del cerebro), sostiene el desarrollo emocional, social e intelectual (de áreas cerebrales más sofisticadas), entonces nos damos realmente cuenta de lo que implica no adquirir estas destrezas motrices.

Este vídeo refleja perfectamente las consecuencias de la falta de experiencias motrices necesarias y de la permanencia de reflejos primitivos activos. Esta niña no cuenta con todas las oportunidades y las mayores facilidades para poder tener éxito en el ballet, pero seguramente que tampoco cuenta con estas oportunidades y facilidades en otras áreas como el aprendizaje en la escuela. Porque si no puede controlar su cuerpo en movimiento, menos aún podrá controlarlo en reposo guardando una postura adecuada para poder prestar atención en clase. Si es incapaz su cerebro de enviar la orden correcta a sus pies y a sus piernas, difícilmente podrá hacerlo con sus ojos para enfrentarse con la lectura o sus manos para la escritura.

Rosina Uriarte

Ejemplo de niña con reflejos primitivos no integrados:

«TERAPIA DE MOVIMIENTO RÍTMICO. MOVIMIENTOS QUE CURAN» por el doctor Harald Blomberg

El doctor Harald Blomberg presenta en este libro su Terapia de Movimiento Rítmico y la compara con tratamientos médicos convencionales en el tratamiento de niños con problemas en su desarrollo y dificultades escolares.
Explica el funcionamiento cerebral y la incidencia del ritmo en el mismo. Cómo afecta la presencia de reflejos primitivos en el desenvolvimiento del niño y cómo inhibir estos reflejos con la TMR.
Niños con autismo, psicosis, TDA-H, dislexia, etc. se han beneficiado a lo largo de varios años y en diferentes países de esta sencilla terapia que podéis conocer mejor gracias a esta obra.
Si te interesa adquirir un ejemplar, deberás hacerlo a través de la página de la TMR en España: