¿Por qué LLORAN los BEBÉS al nacer? En gran parte depende de cuándo cortar el CORDÓN UMBILICAL.


Vídeo

Nos lo dice Frédérick Leboyer en su libro “Por un NACIMIENTO sin VIOLENCIA”. ¿Por qué lloran los bebés al nacer? ¿Es algo natural? ¿Es necesario para que se expandan sus pulmones? Segun Leboyer y otros autores, los pulmones efectivamente necesitan expandirse, pero es preciso que lo hagan de forma suave y paulatina para evitar un gran dolor en el bebé. Los bebés lloran de dolor cuando les obligamos a utilizar sus pulmones de golpe porque les hemos privado brúscamente de su única fuente de oxígeno hasta el momento: el cordón umbilical. Y es que, hasta hace muy poco tiempo, ha sido costumbre generalizada la de cortar el cordón inmediatamente tras el nacimiento, sin esperar a que dejase de latir. Afortunadamente, hoy sabemos que mientras siga latiendo, sigue suministrando al bebé de oxígeno, sangre y nutrientes necesarios para fortalecerle tras el gran esfuerzo de nacer y prepararle para la vida fuera del útero de su madre. Leboyer asegura que, si bien el niño puede llorar por el esfuerzo, por todas las novedades y el estrés que conllevan el nacimiento en sí mismo, no es necesario que lo haga como lo han estado haciendo tantos y tantos bebés a quienes no se les ha respetado en este trascendental momento de la vida. No es necesario que lloren desgarradoramente por puro dolor. Un dolor que hemos estado añadiendo gratuitamente a este momento tan impactante que supone el nacimiento. Haciendo, como dice Leboyer, que el bebé asocie desde el mismo comienzo, la vida al dolor, al sufrimiento y al peligro. Peligro real de muerte si no consigue inspirar brúscamente para obtener el oxígeno de la vida que sin ningún sentido le hemos cortado. Al dejar al cordón umbilical que termine de hacer su función, estamos dando al bebé la oportunidad de tener una entrada de oxígeno asegurada mientras va poco a poco adaptándose a respirar por sí mismo, mientras va paulatinamente adaptándose a la vida. Sin dolor. Y sobre el cuerpo de mamá. Porque el cuerpo de su madre no es solamente el único hogar que conoce, lo único que puede brindarle seguridad, comodidad y confort tras el duro proceso de nacer. Sino que es, como ocurría cuando estaba dentro, el único lugar que puede garantizarle la vida. Leboyer, Frédérick (2008). “Por un NACIMIENTO sin VIOLENCIA”. Madrid, Mandala Ediciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *