Rosina Uriarte, autor en ROSINA URIARTE - Página 13 de 24

¿POR QUÉ YO NO PUEDO? FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

"¿Por qué yo no puedo?" de María Jesús López Juez

«¿POR QUÉ YO NO PUEDO? FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE»
MARÍA JESÚS LÓPEZ JUEZ
María Jesús López Juez es doctora en neurociencia y lleva más de veinte años trabajando con niños con lesión cerebral y problemas de desorganización neurológica.

En este sencillo, y a la vez profundo, libro, plantea las dificultades de aprendizaje desde la perspectiva del “neuroaprendizaje”. Un concepto novedoso que nos aporta nuevas claves para comprender y tratar estas dificultades en los niños.

Dificultades tales como retrasos en la lectura, la escritura, baja comprensión del lenguaje oral, lentitud al captar información, déficit de atención o inatención, mala postura corporal, desorden, inmadurez general… Todas ellas “tienen un denominador común: su origen está en el cerebro del niño. Es el cerebro el que lee, escribe, habla y comprende. Por lo tanto, cómo se haya desarrollado el cerebro del niño va a tener una influencia decisiva en cómo procesa la información de tipo escolar.”

La gran conclusión final, y que refleja una realidad necesaria de difundir, es el hecho de que la organización y madurez que alcanza el Sistema Nervioso Central del niño juega un papel determinante en su capacidad para aprender y en cómo aprende.

“Entre las herramientas neurológicas de las que dispone nuestro cerebro, son especialmente importantes para el aprendizaje las relacionadas con el procesamiento de la información visual -captada a través de los ojos-, las de procesamiento auditivo -captada a través de los oídos-, y las que se engloban en la respuesta psicomotora. Estas herramientas visuales, auditivas y motoras, son las básicas y las primeras que se van a desarrollar, pero además van a interaccionar entre ellas generándose otras nuevas herramientas neurológicas.”

María Jesús nos habla de la ruta motora, la visual y la auditiva, de cómo se desarrollan y cómo llevan al niño a disponer de los requisitos necesarios para que su aprendizaje sea el adecuado.

También nos brinda información sobre las posibilidades de las que disponemos para trabajar con el niño buscando que alcance este nivel de madurez necesario.

Les planteamos un trabajo de fondo que no trate el síntoma externo observable, sino que penetre la raíz del proceso. Un trabajo que no vincule al niño con una patología, sino que indague y opere en su proceso de desarrollo.”

El libro concluye con un mensaje de esperanza: hay otras formas de abordar las dificultades de aprendizaje. El trabajo desde la organización neurológica logra dotar al niño de los circuitos neuronales que necesita para tener éxito en el aprendizaje. Y estos circuitos son estables en el tiempo, lo cual significa que las mejoras son definitivas.

Para adquirir el libro, dirígete al Centro de Organización Neurológica NEOCORTEX
Cra. De Boadilla s/n
28220 Majadahonda, Madrid
Tel.: 902 157 596
http://www.neocortex.es/

¿POR QUÉ ME SIENTO DIFERENTE?

¿Por qué me siento diferente?
¡Qué bonito libro, Bárbara! ¡Gracias!

En este cuento conocemos a cinco niños y les vemos desenvolverse en situaciones cotidianas de un día cualquiera… Acuden a sus clases en el colegio, hacen educación física y manualidades, comen en el comedor, juegan en el patio, van a la piscina en autobús, al parque…

Berta Lu, David, Joan, Sasha y Jana nos cuentan en primera persona cómo se sienten en cada momento y por qué se ven «diferentes».
Muchos niños son «diferentes» porque interpretan el mundo que les rodea y las cosas que les ocurren de una forma muy intensa o incluso dolorosa. O puede ocurrir todo lo contrario, que apenas se den cuenta de nada y cometan continuamente errores. En cualquiera de estos casos los vemos como niños «raros», «maniáticos», «tercos», «movidos» o demasiado «tranquilos», «quejicas» o muy «duros», «agresivos», «torpes», «retraídos»…

¿Qué es lo que hace que estos niños se comporten de una manera inusual y no se adapten como sus compañeros a situaciones sencillas y diarias convirtiéndolas muchas veces en «difíciles»? La explicación puede (y suele) estar en una disfunción de la Integración Sensorial.

Esto nos lo explica muy bien Bárbara Viader en su nuevo libro. Un libro también inusual pues va dirigido no sólo a los padres y demás adultos interesados, sino también a los propios niños.
Resulta atractivo, clarificador y un placer.
El libro está publicado por el CEI Centre d’Estimulació Infantil de Barcelona. Si te interesa contactar con Bárbara Viader por su libro, hazlo a través de su página web del CEI en Barcelona: http://www.ceibarcelona.com/
O en su correo electrónico: centreestimulacio@yahoo.com

¿POR QUÉ CAMINA DE PUNTILLAS?

niña camina de puntillas

Es un hecho que muchas veces llama la atención y nos preguntamos la razón de que algunos niños caminen de puntillas.

Que los niños experimentan con su cuerpo y el movimiento, que a todos les gusta andar sobre los dedos de sus pies en alguna ocasión, es cierto. Es muy posible que el caminar de esta forma aporte información diferente al niño en cada paso que da, lo cual le provoque placer al hacerlo. Pero suele ocurrir que son los mismos niños quienes insisten en hacerlo una y otra vez.
 
Seguramente habrá varias explicaciones, y por supuesto no todas ellas reflejarán un «problema» que se deba solucionar. Este artículo no pretende dar respuesta a todas las posibles razones por las que los niños caminan de puntillas, pero analizaremos tres de las que nos proponen los expertos.
 
1. El reflejo de Babinski se halla en el niño al nacer, pero debe haber desaparecido al final del segundo año de vida. Es la reacción automática que hace que el bebé extienda todos los dedos del pie cuando estimulamos la planta del mismo. Lo hace extendiendo los dedos hacia el lado contrario que el pulgar, que mira hacia arriba (los dedos quedan abiertos como un abanico).
 
Con los reflejos primitivos ocurre a veces que no se integran o inhiben como sería de esperar en un desarrollo correcto. Esto puede afectar el desarrollo pues sería como si faltase un eslabón en la cadena del mismo. Los reflejos primitivos deben inhibirse (que no desaparecer del todo), deben dejar paso a reflejos posturales más complejos y maduros.
 
El reflejo de Babinski se inhibe cuando el bebé se arrastra (a los siete meses más o menos).
 
En la acción de reptar, el niño empuja el suelo con su dedo gordo del pie para darse impulso y avanzar hacia delante. Los niños que no han reptado pueden tener este reflejo activo y esto provocaría que se sintieran más cómodos caminando de puntillas puesto que al estimular el suelo la planta del pie, sus dedos se disparan en direcciones opuestas. Andan de puntillas para evitar que se active este reflejo, o precisamente porque el reflejo está activo.
 
Para inhibir esta acción refleja, el mejor ejercicio es el arrastre, que debe ser contralateral: al mover la pierna derecha el niño avanzará ayudándose del brazo izquierdo y viceversa.
 
Otra posibilidad es realizar un movimiento rítmico recomendado por BRMT en el que el niño se mece estando boca abajo, con las manos abiertas sobre el suelo a la altura de las orejas y los pies rectos con los dedos levantados contra el suelo. Los codos no deben estar apoyados, la barbilla estará pegada al pecho, y el cuello y cabeza deberán formar una línea recta con la espalda. En esta postura, el niño debe empujarse rítmicamente con los dedos de los pies de modo que realice un movimiento longitudinal desde los pies hasta la cabeza, meciéndose hacia delante y volviendo a la postura inicial (no hay desplazamiento como en el arrastre, sólo se trata de un mecimiento hacia delante). Este ejercicio ayuda a inhibir el reflejo de Babinski.
 
2. Algunos niños tienen disfunciones en la Integración Sensorial. Esto implica que sean extremadamente sensibles a determinados estímulos (puede ocurrir que les molesten sonidos que los demás apenas perciben, que no soporten la ropa, el aseo diario, los olores…), o también puede ser que sean demasiado poco sensibles (parecen nunca hacerse daño, no les impresionan las alturas, los movimientos bruscos…).
 
Cuando la hipersensibilidad se da en la planta del pie (en esta zona existen numerosos receptores sensitivos conectados con el resto del cuerpo a través del sistema nervioso), es muy posible que el niño opte por caminar de puntillas para evitar el contacto con el suelo o la suela del zapato.
 
En estos casos de hipersensibilidades, en los que muy a menudo no somos los padres capaces de ponerles los calcetines o el calzado al niño sin llegar a la «pelea», conviene realizar una estimulación táctil y propioceptiva en el pie del pequeño. Esto significa masajear la planta del pie de forma profunda, con fuerza. Así podemos relajar la zona y preparar al niño para calzarle a diario. Tras un tiempo de estimulación de este tipo podría el niño superar esta hipersensibilidad en la zona plantar (sería en este caso bueno consultar con un profesional de la Integración Sensorial que nos guiase adecuadamente en el logro de este objetivo).
 
Desde la Integración Sensorial se recomienda además jugar a caminar con pesos en ambas manos (equilibrando el peso de ambos lados), cargar con bolsas, llevar algo pesado en los bolsillos… trepar, andar por un tronco, chutar un balón… o caminar descalzo sobre la arena o el césped.
 
3. Por último, podemos considerar uno de los principios de los que nos habla el Brain Gym (seguro no es sólo la gimnasia cerebral la que nos habla de esto, pero es la versión que conozco). El estrés, la tensión emocional, el miedo, la ansiedad, la inseguridad… todos estos sentimientos y estados bloquean el sistema. Esto es: bloquean tanto el cuerpo como el sistema nervioso. Así se entorpece el movimiento, el funcionamiento de la persona en general, pero muy especialmente se entorpece el desarrollo en el niño y se entorpece su aprendizaje.
 
Una de las soluciones pasa por realizar actividades de estiramiento. Éstas liberan tensiones y hacen que el niño esté más preparado para participar en lo que sucede a su alrededor, mejorando su capacidad de aprender.
 
Lo que interesa en este caso es el hecho de que estos estados emocionales de estrés y ansiedad, que son desgraciadamente comunes no sólo en adultos, sino también en los niños, llevan a la tensión y acortamiento de la musculatura de la parte de atrás del cuerpo (el cuello, la espalda, las piernas…). Así se acortan los músculos de la pantorrilla y el tobillo haciendo que el niño tienda a caminar más cómodamente de puntillas.
 
En general se recomiendan estiramientos suaves de la zona de la pantorrilla.
 
La flexión de pie. Sentado en una silla el niño pone una pierna sobre la otra de modo que el tobillo de ésta quede encima de la rodilla de la otra. Sujeta el tobillo con una mano mientras sujeta la rodilla de la misma pierna con la otra, agrarrándola por su parte interior. Sujeta estos dos puntos haciendo que exista una cierta tensión entre ambos mientras flexiona y estira el pie.
Luego masajea con las manos la parte de la pierna entre la rodilla y el tobillo. Si hay algún punto más sensible al flexionar y extender el pie, se debe masajear.
Seguidamente debe hacer lo mismo con la otra pierna, tobillo y pie.
 
El bombeo de gemelo. Estando de pie, el niño coloca una pierna delante de la otra. Se inclina hacia delante flexionando la pierna que queda delante (sin extender la rodilla de la pierna flexionada más allá de la mitad del pie) y extendiendo la que está detrás. En esta posición despega el talón posterior del suelo y lo vuelve a pegar al mismo. Debe repetir este movimiento tres veces con cada pierna.
Este ejercicio puede resultar más fácil si el niño se apoya contra una silla o una pared con los brazos estirados. Coloca una pierna hacia atrás mientras se inclina hacia delante flexionando la pierna que avanza. Debe hacer el movimiento de levantar y bajar el talón (presionándolo contra el suelo) de la pierna estirada. La pierna estirada y la espalda deben estar en el mismo plano recto.
 
Caminar de puntillas es algo considerado normal al iniciarse la marcha y durante el primer año o año y medio, pero si persiste de manera muy constante después de esta edad, debe descartarse que pueda existir una problema que debamos solucionar.
 
Incluso en los casos de trastornos neurológicos, el hecho de caminar de puntillas puede deberse a alguna de las tres causas que hemos mencionado y puede trabajarse de las maneras sugeridas.
 

«Lo mejor que puedes hacer por tu hijo. Estimulación táctil y propioceptiva»

TALLER del MÉTODO PADOVAN

Jorge Serradilla, del blog MENUDOS GENIOS, dedica una entrada al curso que compartimos en Cardedeu (Barcelona) el 27 de febrero:
El curso fue una introducción al método Padovan y resultó realmente interesante y del todo recomendable.
Doy las gracias a Teresa Feliu por el curso y a Jorge por sus palabras.
Me sentí muy afortunada (la suerte fue mía) al coincidir con él y con los demás compañeros, junto a Teresa, en una jornada tan gratificante.
Rosina Uriarte

Para próximos cursos contactar con:

TERESA FELIU BAS
Pedagoga – Logopeda
C/. Esteve Barangé, 24 bx. 1a.
08440 CARDEDEU
Tel. i fax: 93 844 44 54https://cap-i-cua.com/es

LA LATERALIDAD. 100 PREGUNTAS – 100 RESPUESTAS

Carmen Díaz escribe este comentario sobre uno de los nuevos libros publicados por el doctor Jorge Ferré y la doctora María del Mar Ferré.

La opinión de Carmen supone siempre una gran aportación a este blog. ¡Gracias, Carmen!

Lateralidad infantil
«Lateralidad infantil 100 preguntas 100 respuestas»
Jorge Ferré Veciana
Mª Mar Ferre Rodriguez

Este libro cayó en mis manos hace dos días y lo devoré con avidez en pocas horas. En él los autores presentan una selección de 100 preguntas, con sus correspondientes respuestas, realizadas por los alumnos que han seguido las 10 ediciones de los cursos on-line sobre lateralidad. Es el complemento perfecto de los dos libros anteriores sobre lateralidad del Instituto Médico.

Las preguntas están agrupadas por temas, con una interesante y clarificadora introducción de los autores para cada capítulo. Su lectura es amena, son preguntas reales y muchas de ellas también me surgieron cuando leí los libros anteriores sobre lateralidad o durante el tratamiento que sigue mi hijo precisamente para resolver sus problemas en este campo.

Sé que el libro está escrito pensando en los profesionales, pero lo considero una ayuda inestimable para los padres, por supuesto en ningún caso para emitir diagnósticos ni establecer terapias, pero sí para comprender mejor las claves del fascinante mundo del desarrollo infantil y de la lateralidad.

La lateralidad va mucho mas allá de la mano con la que se escribe y está íntimamente relacionada con la comprensión del mundo que nos rodea y por supuesto con el aprendizaje, la atención, el comportamiento…, sin un orden interno es difícil organizar la información que nos llega del exterior. Es desde luego un terreno altamente resbaladizo y poco conocido para muchos, incluidos muchos profesionales que tratan con niños.

Lo considero especialmente interesante para los padres de niños con desórdenes de la lateralidad, es imposible detectar un problema si no se sabe siquiera que existe y muchas veces somos los padres los que nos damos cuenta de que pasa algo y le ponemos nombre después de leer libros como éste. Para mí, el conocer el alcance de una lateralidad mal establecida y el detectarla mi hijo me ha dado fuerza y perseverancia para seguir el programa propuesto para su recuperación.

Carmen Díaz

Igualmente interesante y útil resulta esta otra publicación de los mismos autores: «Déficit de Atención e Hiperactividad. 100 preguntas – 100 respuestas». Ambas publicadas por la Editorial Lebón.

Déficit de atención e hiperactividad

«JORGE NO LEE COMO LOS DEMÁS». Problemas visuales en el aprendizaje de la lectura.

Rosa M. García, experta en optometría comportamental y terapia visual, amplía y enriquece una de las antiguas entradas de este blog. Se lo agradezco muchísimo y lo publico a continuación…

Publicado por Rosa M. García Hdez en VISIÓN Y APRENDIZAJE

En esta entrada Rosina Uriarte en su blog ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO INFANTIL, explica con palabras sencillas el problema que muchos niños tienen en el colegio en la etapa de aprendizaje de la lectura. Como no lo habría conseguido explicar mejor, os dejo aquí el testimonio íntegro de una madre:

Una tarde cualquiera en la consulta de Carlos…
– Madre de Jorge: “Buenas tardes.”

– Carlos: “Hola, buenas tardes. ¿Así que este chavalote es Jorge? Estás muy alto, ¿no estabas tú en segundo de primaria?”
– Jorge: “Sí.”
– C: “Pues seguro que eres el más alto de tu clase.”
– J: “Casi, Andrés me gana.”
– C: “¿Te gusta el cole?”
– J: “No mucho… Me cuesta leer, es muy difícil y la profe me riñe porque lo hago muy despacio y me equivoco siempre.”
– M: “Leo con él todas las tardes, pero acabamos los dos agotados después de leer tan sólo unas pocas líneas. Conoce bien las letras, pero no acaba de soltarse a leer y cada vez va más atrasado en clase. La profesora está preocupada y nosotros también. Hace poco le llevé a un oftalmólogo y nos dijo que el niño ve estupendamente. Pero una amiga me aconsejó que viniéramos para que le echaras un vistazo.”
– C: “Habéis hecho bien, vamos a echar ese vistazo. Siéntate aquí Jorge, y dime qué letras ves allí iluminadas en la pared…”
– J: “M”
– J: “B”
– J: “S”
– …
– C: “Muy bien, ésta ha sido fácil. Las letras han aparecido una por una. Vamos a ver qué pasa cuando salen todas juntas…”
– J: “M, B, …(silencio)”
– M: “No lo entiendo, él las conoce perfectamente, ¿por qué no las dice?”
– C: “Jorge no tiene problemas de agudeza visual, ve perfectamente y conoce las letras por eso las dijo todas cuando aparecieron por separado. Lo que pasa es que sus ojos no trabajan bien realizando los movimientos sacádicos, que son las fijaciones a saltos de izquierda a derecha que son necesarias para la lectura. Le cuesta hacer estos saltos de una letra a otra, a la segunda letra se ha cansado ya del esfuerzo y no ha podido seguir. Vamos a seguir haciendo más cosas a ver qué tal…”
– C: “Jorge, mira la punta de este bolígrafo mientras yo lo muevo delante de tu cara. No dejes nunca de mirarlo, ¿vale?”
– J: “Vale.”
– C: “Lo estás haciendo muy bien, este boli se mueve mucho. No dejes de mirarlo y dime, ¿cómo te llamas?”
– J: “Jorge”
– C: “Bien, ¿y cuántos años tienes?”
– J: “Ahhh… (deja de mirar el bolígrafo para contestar)… Siete”
– M: “Jorge, ¡has dejado de mirar el bolígrafo!”
– C: “Sí, es capaz de realizar movimientos horizontales, verticales, diagonales y circulares con los ojos siguiendo un punto móvil, pero esto le supone tal esfuerzo y concentración que no puede contestar a preguntas sencillas a la vez. Por esto no podrá entender lo que está leyendo. Aunque adquiera la mecánica de la lectura, no podrá comprender el texto.”
– M: “¡Es increíble! Ahora queda claro porque le cuesta tanto leer…! Una cosa más, antes de que se me olvide… él a veces dice que las letras se mueven cuando lee.”
– C: “Sí, por lo que veo, Jorge tiene una pequeña foria. Es algo así como un estrabismo, pero no se nota exteriormente. El cerebro debe ser capaz de fundir con comodidad las dos imágenes de los dos ojos y crear una sola. Jorge lo hace, pero con mucho esfuerzo, por lo que se cansa, y cuando esto ocurre deja de ver una sola imagen y las letras se mueven.”
– M: “¿Y qué podemos hacer?”
– C: “No te preocupes, os voy a dar unos sencillos ejercicios. Es como una gimnasia ocular. En unos pocos meses Jorge estará como nuevo y listo para leer. Os daré cita para dentro de dos meses y entonces decidiremos si hay que seguir o lo dejamos ya ahí.”
– M: “Muchísimas gracias, hasta entonces.”
– C: “Adiós. Y no te olvides de hacer los ejercicios todos los días.. ¿eh, campeón?”
– J: “No me olvidaré, lo prometo.”
Esta conversación es real, aunque los diálogos no han sido reproducidos de forma exacta. Jorge tiene otro nombre, pero es un niño real, que después de dos meses sólo necesitó otro mes más de reeducación ocular para ponerse a la altura de sus compañeros de clase en cuanto a lectura se refiere. Al cabo de dos años volvieron a ver a Carlos pues las letras de nuevo se movían cuando él se sentía cansado o algo débil. Volvieron al programa de ejercicios durante otros dos meses y fue dado de alta definitivamente.

Carlos también es un personaje real, y ése es su verdadero nombre. Es optometrista y muy bueno, por cierto.

El oftalmólogo es un médico que se ocupa de la salud ocular y del órgano del ojo en sí. Nos dirá si los ojos de nuestros hijos son sanos, o si sufren de miopía, etc. El optometrista, en cambio, es el profesional que se dedica al estudio del funcionamiento del ojo. Es esencial que los ojos funcionen de forma adecuada y cómoda para que los niños puedan leer sin realizar un esfuerzo añadido y con resultados considerados óptimos. Esto no es lo habitual en los niños que muestran problemas de inmadurez en su sistema nervioso, por lo que se hace necesaria la visita al optometrista en todos los casos de niños con dificultades, sobre todo los que las acusan en las tareas escolares.

Éste es mi pequeño homenaje a Carlos Pereda y a todos los optometristas infantiles, cuya labor es aún desconocida para la mayoría y tan necesaria para tantos niños.
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‘Jorge’ por aquel entonces, con 6 años, tenía verdaderos problemas en su lectura. Su tutora en aquel momento llegó a decirle a su madre que «no se hiciera ilusiones de que su hijo pudiera estudiar algún día». Sus problemas de lectura no eran los únicos, Jorge además tenía déficit de atención, lo cual complicaba el aprendizaje un poco más. “Leer dos líneas era tan agotador como correr dos kilómetros, yo acababa igual”- me decía la madre.

Toda esta andadura comenzó a los 4 años de Jorge, realizando terapia de organización neurológica combinada con Doman, Integración Sensorial y reeducación auditiva de Berard. En aquella exploración neurológica le comentaron a la madre que el niño «tenía muy pobre respuesta ocular», algo que no comprendió en ese momento pero que luego lo vio muy claro. A los 6 años acabaron en la consulta del optometrista funcional Carlos Pereda.

«Este profesional nos ‘abrió los ojos’ nunca mejor dicho… Vimos todos los problemas que tenía el niño para leer y todo tuvo por fin una explicación”.

Después de los 3 primeros meses de terapia visual “Mi hijo se lanzó a leer como si lo hubiese hecho toda la vida. No es que le gustase ni empezase a sacar buenas notas en el colegio, pero su rendimiento mejoró muchísimo y la tutora nos dijo que nunca había presenciado un cambio tan grande en un niño durante un curso (esto fue en 2º de primaria tras la terapia visual y auditiva).”

Después de ponerme en contacto con la madre de ‘Jorge’, 9 años más tarde, tras aquellos problemas de lectura, y tras seguir trabajando sus problemas generales de lateralidad y desarrollo neurológico (reflejos primitivos) con Terapia de movimientos rítmicos (TMR), la madre me decía : “Hoy mi hijo saca buenas notas (media de notables) en 4º de ESO. Hasta 2º de ESO (hasta acabar con la TMR) teníamos que estudiar con él y pelear el tema de los deberes durante horas. Ahora es autónomo y estudia solo. Es verdad que para hacerlo suele estudiar en la bici estática (te recuerdo que mi hijo ha sido hiperactivo) o copiando las lecciones escribiéndolas. Muchas veces estudia con música (no tranquila, sino de la «cañera» que le gusta a él)”.

La terapia visual que hizo Jorge en su momento era funcional no comportamental, trabajó muchas áreas, no sólo la visual, pero a día de hoy la madre me dice: “Sé que el sistema visual no está del todo bien. Pero él saca buenas notas, funciona autónomamente y es de los mejores alumnos de su clase. A pesar de esto, sé que sigue haciendo un sobreesfuerzo y esto me da mucha rabia.”

Esto nos indica que Jorge trabajó de manera aislada cada área: visual, motora, neurológica, auditiva, etc. pero no se comprobó que todos los sistemas estuvieran bien equilibrados unos con otros; es decir, que la información visual estuviera equilibrada con la de los demás sentidos. De esta manera se consigue automatizar los nuevos esquemas para poderlos llevar a cabo en la vida diaria sin ningún gasto de esfuerzo adicional.

Seguramente Jorge, antes de la terapia visual, tenía que esforzarse mucho y no veía los resultados en el colegio; aprendió qué es lo que debían hacer sus ojos para rendir mejor de una manera óptima, pero aún así, no integró esos esquemas; dicho de otra manera, el cerebro no automatizó lo aprendido, y él sigue haciendo sus actividades del día a día, con menos esfuerzo que hace años, pero no fácilmente.

Casos como el de Jorge requieren mucho esfuerzo durante la terapia, por parte del niño y por parte de los padres. Porque las terapias son largas y a veces las fuerzas y ganas flaquean. Pero merece la pena cuando ves que tu hijo mejora en el cole, cuando ves que ya no necesita tanto tiempo para estudiar y puede jugar, cuando él mismo disfruta yendo al colegio, cuando coge los estudios por él mismo y no porque se lo manden…

Esta entrada puede tomarse como una ‘petición’ hacia tantos profesores que no reconocen el esfuerzo que muchos niños hacen diariamente en el colegio. Para que no infravaloren su trabajo, su tesón y su capacidad para un futuro. Para que no minen su autoestima diciéndoles que no sirven para estudiar. Muchos de esos niños con más esfuerzo que los demás, consiguen labrarse un futuro, pero todos aquellos que no lo consiguieron posiblemente fue porque “se creyeron lo que les dijeron” y no demostraron que no era verdad.

Respetemos el primer DERECHO VISUAL DEL NIÑO:

“El derecho a que no se burlen de él, le cataloguen de ‘vago’, ni menosprecien su esfuerzo, simplemente porque no consiga llegar al nivel de sus compañeros, y sin que los mayores lleguen a valorar que pueda tener un problema visual causante de su comportamiento.

El derecho a que nadie le haga sentir inferior por el simple hecho de padecer un problema visual tratado no tratado. Por tanto, el derecho a que si tiene un problema visual que afecta a su rendimiento escolar, sea detectado lo antes posible y reciba el tratamiento visual más adecuado a él.”

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MARÍA MONTESSORI. IDEAS GENERALES SOBRE EL MÉTODO

Niño jugando con material Montessori

María Montessori, médico psiquiatra, trabajó en el mundo de la educación de niños en edad preescolar, dotando a ésta de un rigor y método que llegó a denominarse «pedagogía científica».

Este método pedagógico, que desarrolló en 1909, se basaba en el absoluto respeto a las necesidades del niño. Otorgando a éste la libertad necesaria para que se produzca su desarrollo en las condiciones más naturales y óptimas posibles, a la vez que se fomentan su disciplina y sus valores ético-morales.
 
La aplicación del método llevó a grandes éxitos en el campo de la educación y aún hoy nos resulta un enfoque pedagógico novedoso y necesario, a pesar de haber transcurrido un siglo ya desde su creación. Lo realmente incomprensible es que en 100 años no hayamos tenido la oportunidad de aplicar a nuestro sistema educativo más de lo que esta sabia y visionaria mujer intentó transmitirnos.
 
» La única acción eficaz en esa época (de los tres a los seis años) será la que tiende a ayudar al completo desarrollo de la vida. Por eso es preferible evitar rigurosamente el detener los movimientos espontáneos y renunciar a nuestra costumbre de obligar a los niños a realizar actos por la imposición de la propia voluntad; a menos que se trate de actos inútiles y perjudiciales» (Montessori, 1909).
 

En este sistema pedagógico se insiste en la importancia de conocer bien las diferentes etapas del desarrollo del niño y los llamados «períodos sensitivos» (momentos en los que el niño está especialmente predispuesto por su desarrollo cerebral para determinados aprendizajes). La pedagogía y la educación se adaptan a estos períodos, se adaptan al niño en lugar de ocurrir lo contrario, que exijamos al niño adaptarse al sistema.

«Cuando el niño hace ejercicios según la necesidad de su presente sensitivo, progresa y alcanza grados de perfección que son inimitables en otros momentos de la vida, y en lugar de fatigarse aumenta su propio vigor y gusta de la alegría que procede de satisfacer una necesidad real de la vida.»

Hoy vemos muchos problemas de conducta y dificultades de aprendizaje por nuestra imposición de un sistema forzado a todos los niños por igual, sin tener en cuenta sus diferencias individuales y lo que es peor e imperdonable, sin tener en cuenta las necesidades dadas por su momento evolutivo dentro del aprendizaje.
 
El aula Montessori es una novedad en sí misma pues desaparece de ella el banco sobre el que debían estar sentados e inmóviles los niños escuchando a su profesora. El ambiente se adapta al niño activo, transformándose en una auténtica «Casa de niños» donde éstos se desenvuelven en tareas cotidianas e intelectuales, entre un mobiliario adaptado a su tamaño, a su fuerza y a sus posibilidades y necesidades.
 
El niño se mueve con total libertad («la libertad del niño debe tener como límite el interés colectivo») descubriendo su entorno, formando su autodisciplina, su independencia y desarrollando su inteligencia. El educador tiene la misión de ayudar al niño en este descubrimiento personal para lo cual organizará el espacio, el ambiente y el material en función del interés del niño y de lo que éste deba aprender en el momento evolutivo en el que se encuentre.
 
«Se podría resumir el método Montessori diciendo que es un método basado en un principio de libertad en un medio preparado.» (Standing, 1974).
 
Fue muy novedoso el material diseñado para lograr estos fines. Un material de carácter principalmente sensorial, que desarrolla la inteligencia del niño a través de los sentidos, como corresponde al aprendizaje natural de los niños de tres a seis años.
 
El material invita al niño a moverse, a tocar, a experimentar, encajar, medir, pesar, ver, escuchar, oler, degustar… Motiva al niño a repetir una actividad hasta completarla con éxito observando y clasificando objetos, encontrando semejanzas o las más sutiles diferencias. Siempre en un ambiente lúdico pero a la vez silencioso, ordenado y muy respetuoso con sus compañeros.
 
Una importante cualidad de este material es su carácter autocorrectivo. El profesor se limita a mediar de forma indirecta en la actividad del niño, asegurándose de que éste sepa lo que debe hacer, pero sin interferir en su aprendizaje, el cual se produce cuando el niño es consciente de sus errores y a través de la repetición del ejercicio consigue corregirse a sí mismo. «Es preciso que el niño se perfeccione por sí mismo a costa de su propio trabajo.»
 
«El niño debe ser ayudado a actuar y a expresarse, pero no debe el adulto actuar en su lugar sin una necesidad absoluta. Cada vez que el adulto ayuda al niño sin necesidad, obstaculiza su expansión y, consecuencia grave de un error de tratamiento en apariencia tan ligero e insignificante, detiene o desvía en algún detalle el desenvolvimiento infantil.»
 
Con el método Montessori los niños entran en la educación primaria con conocimientos precisos y afianzados en las áreas del lenguaje, la lectura, la preescritura, la música, la aritmética, la geometría… habiendo desarrollado sus habilidades motrices gruesas y finas. Habrán aprendido además a controlar sus impulsos, a mantener el silencio, cuidar el material y el entorno. A relacionarse y comportarse adecuadamente.
 
«Las tendencias que llamamos «malas» en los niños pequeños de tres a seis años de edad, son a veces sencillamente las que «nos molestan» a los adultos, cuando, no comprendiendo sus necesidades, les evitamos cada movimiento, cada tentativa para guiarse a sí mismos en la experimentación del mundo que les rodea (tocando las cosas, etc.). El niño, sin embargo, junto con estas naturales tendencias tiene inclinación a coordinar sus movimientos y a recoger impresiones, especialmente sensaciones táctiles, todo lo cual si se coarta, produce en él rebeldía, y esta rebeldía es lo que calificamos de maldad y travesura.»
 

«Tengamos paciencia con sus lentos y pequeños progresos; mostremos entusiasmo y alegría con sus éxitos. Si podemos llegar a decir: Somos respetuosos y corteses en nuestro proceder con los niños, los tratamos como quisiéramos ser tratados nosotros mismos, entonces estamos seguros de que dominamos un gran principio educativo e indudablemente damos un ejemplo de buena educación.»

Los conocimientos impartidos a estos niños de educación infantil sentarán unas fuertes bases para el aprendizaje formal en la educación primaria. Es la falta de estas bases lo que conduce al fracaso de muchos niños a partir de los seis años. Éste es el mismo concepto que se sigue en la estimulación temprana: aprovechar el momento en el que el niño está más abierto a la adquisición de hábitos, habilidades y conocimientos que servirán de sólidas y necesarias herramientas para el aprendizaje y éxitos escolares futuros.

Para acabar, María Montessori nos recuerda que una educación que respeta y cultiva la actividad interior del niño y sus necesidades de aprendizaje, no debe limitarse a la escuela ni a los maestros, sino que es una cuestión que concierne también a la familia y a toda la sociedad.
 

«El método Montessori»

«Un nuevo concepto de Estimulación Temprana: sistema integrador de metodologías»

LA EMOCIÓN Y SUS IMPLICACIONES EN LA MEMORIA, EL APRENDIZAJE Y LA CONDUCTA

Implicación de la emoción en la memoria, el aprendizaje y la conducta

Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro comportamiento, pero también influyen en nuestra memoria y en nuestro aprendizaje.

Las emociones son fenómenos psicológicos complejos que desencadenan procesos fisiológicos (cambios en el ritmo cardíaco, sudoración de la piel, etc.), conductuales y cognitivos.

Su función primera es la ayudar al individuo a adaptarse a las diferentes situaciones, en especial a situaciones relevantes. Así surgen las emociones como reacciones a estímulos externos y también internos (recuerdos y estados de ánimo conscientes).

Lo interesante de los últimos estudios sobre cómo funcionan las emociones es la demostración de que estímulos que no son percibidos conscientemente también producen una reacción emocional. En las pruebas se pudo comprobar cómo se dan reacciones fisiológicas ante estímulos que no eran reconocidos conscientemente por la persona, por lo que ésta no se daba cuenta siquiera de su existencia.

Antes decía que las emociones afectan nuestra memoria. Pero también es cierto que ocurre al revés: que la memoria juega un papel muy importante en nuestras reacciones emocionales.

Dado el funcionamiento y la distribución de funciones de nuestro cerebro, contamos con dos tipos de memoria. La memoria explícita o consciente, la que se denomina también “episódica” y hace referencia a los recuerdos de experiencias de nuestra vida. Y la memoria implícita o inconsciente.

Las estructuras cerebrales clave en estos procesos son el hipocampo y la amígdala.

El hipocampo se ocupa de la memoria explícita reuniendo nuestros recuerdos conscientes. La amígdala activa automáticamente reacciones emocionales ante situaciones de supuesto peligro por vías de recuerdos a los cuales no tenemos acceso consciente. Se ocupa, por lo tanto, de la memoria implícita.

Ambos tipos de memoria trabajan de forma conjunta. El conocimiento implícito actúa como una primera señal de aviso que influye en los procesos racionales y conscientes del conocimiento explícito. Esta combinación da lugar a las respuestas adaptativas de la persona a las diferentes situaciones arriesgadas en las que debe tomar decisiones.

Nuestras elecciones dependen de las dos formas de conocimiento: el consciente y el inconsciente. Sin las evaluaciones primarias de tipo afectivo de la memoria implícita no se puede llegar a los complejos mecanismos conscientes de evaluación y análisis de la situación.

Esta diferenciación entre el conocimiento emocional implícito y explícito nos da la razón de muchas reacciones de ansiedad patológica o miedos irracionales que desconciertan precisamente por no tener una explicación lógica y racional (consciente). Fobias que llevan a reacciones desmesuradas ante estímulos que la persona racionalmente considera inofensivos.

Esta diferenciación también explica la “amnesia infantil”, el hecho de que no dispongamos de recuerdos conscientes de las experiencias de nuestros primeros años de vida.

Como decía antes, es el hipocampo el encargado básicamente de la recopilación y recuperación de la información explícita, de la memoria episódica. Esta estructura madura tardíamente y no es plenamente funcional hasta la edad de tres años. Aquí tenemos la explicación del por qué no tenemos recuerdos de esta edad.

Junto a esto está el factor de que nuestro pensamiento funciona utilizando el lenguaje principalmente. La falta de un lenguaje estructurador, que dé forma a nuestros pensamientos y recuerdos, hace que nos quedemos con la impronta emocional, con sensaciones difusas que hechos importantes dejaron en nuestro sistema nervioso.

Los expertos en neurodesarrollo infantil aseguran que los tres primeros años de vida determinan de forma definitiva toda nuestra persona. Que las experiencias fuertemente negativas en esta edad (e incluso antes, en el útero) pueden llegar a afectar tanto el sistema nervioso que creen bloqueos en el desarrollo del mismo. Manifestándose estos bloqueos más adelante en la forma de trastornos o dificultades de aprendizaje. Y es precisamente el hecho de no poder acceder de forma consciente a estas experiencias traumáticas lo que las hace tan importantes al no poder elaborarlas, evaluarlas ni conocerlas siquiera.

En el caso de experiencias traumáticas infantiles no existirá un acceso deliberado a la información sobre lo que ocurrió, habrá ausencia del recuerdo explícito, lo cual nos deja exclusivamente con la reacción emocional e inconsciente por parte de la amígdala. Por este motivo es muy posible que estos traumas infantiles afecten la conducta emocional del adulto sin que éste sea consciente de los mismos ni pueda modificarlos desde la razón y la consciencia.

Los hechos que dan lugar a una activación afectiva intensa después de los primeros años de vida, favorecen su recuerdo. Las emociones importantes influyen en los recuerdos, haciéndolos especialmente vívidos y resistentes al olvido.

(Información basada en el artículo de L. Aguado titulado “Procesos cognitivos y sistemas cerebrales de la emoción”. Publicado en la Revista de Neurología, 2002:

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PRUEBA TU ATENCIÓN CON ESTE VÍDEO

Prestar atención es una capacidad muy necesaria para realizar con éxito el trabajo escolar. También lo es para poder llevar a cabo de forma eficaz muchas de nuestras tareas diarias.

Pero ser capaz de prestar atención simplemente, no es suficiente. Resulta imprescindible que podamos mantener esta atención el tiempo que requiera cada labor. Ésta es la gran dificultad que sufren los niños y adultos con “déficit de atención”. Ellos no pueden sostener su atención en el tiempo.

También es necesaria la habilidad de centrar la atención de forma correcta, de enfocarla de modo práctico y eficiente, acorde con el objetivo que nos proponemos en cada una de las tareas. Las personas “inatentas” pueden mantenerse en una misma actividad durante un tiempo prolongado, pero los resultados no son buenos por fallos en la utilización correcta de la atención.

Una buena capacidad de atención supone un correcto mecanismo de filtro de toda la información que nos llega constantemente a través de nuestros sentidos. De esta forma seremos capaces de inhibir toda la información que no nos interesa en cada momento y centrarnos solamente en los estímulos que consideramos importantes.

¿Quieres comprobar si tu atención es buena?

Prueba con este vídeo que he encontrado en el magnífico blog de Rosa M. García LA VISIÓN Y EL APRENDIZAJE.

Verás a unos chicos pasándose una pelota. Debes contar cuántas veces se pasa la pelota el equipo que lleva camiseta blanca:


¿Has contado 13?

En este caso has acertado.

Pero para saber cómo utilizas tu atención deberás preguntarte si has visto “algo raro” mientras contabas los pases de pelota.

Si vuelves a ver el vídeo lo verás: se trata de un gorila que se pasea entre los chicos.

Si contaste 13 pases de pelota y no viste el gorila, podemos suponer que tu atención es buena. Supiste mantenerla y utilizarla adecuadamente. Y no te dejaste distraer por estímulos irrelevantes para la tarea acometida.

Si contaste 13 y viste el gorila, puedes pensar que es ¡genial! Que no sólo acertaste, sino que estabas “en todo”… Pero esto puede no ser conveniente en otras situaciones más complejas. Quizá tu atención no sea tan buena después de todo.

Si esta prueba te pareció «demasiado fácil», pincha aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=zoM8-UCb-Iw&feature=related

TESTIMONIOS EN «PADRES CON ALTERNATIVAS»


En este espacio pretendemos reunir todos los testimonios posibles de padres que han realizado con sus hijos terapias alternativas con éxito. Si tú te encuentras entre ellos, escribe a la dirección que encontrarás en el perfil y envíanos tu testimonio. Necesitamos estar unidos para difundir la información que pueda dar esperanza y opciones a los padres. Porque tenemos derecho a elegir y a decidir qué es lo mejor para nuestros hijos.
En el mismo blog encontrarás enlaces a terapias, direcciones de profesionales, vídeos…