MITOS del Desarrollo y el Aprendizaje Infantil

Existe una gran cantidad de mitos sobre el desarrollo y el aprendizaje infantil. Muchos de ellos se deben al desconocimiento de c贸mo se produce realmente este desarrollo y aprendizaje. Es hora de desterrar algunos, o m谩s bien todos, pues realmente hacen m谩s mal que bien.

As铆 que, vamos a ello鈥

Mitos del desarrollo y el aprendizaje infantil

Empecemos por esa creencia de鈥 鈥渂ueno, no importa como haya nacido, no se va a acordar.鈥

Es verdad que los beb茅s, y ninguno de nosotros, recordamos nuestro nacimiento. La raz贸n es que las 谩reas que guardan los recuerdos a largo plazo a煤n no han madurado hasta aproximadamente los tres o cuatro a帽os. Es de esa edad cuando normalmente tenemos los primeros vagos recuerdos. 

Sin embargo, a pesar de no contar a煤n con la capacidad de almacenar datos en la memoria, el cerebro guarda todas las experiencias vividas pues cada una de ellas supone la conexi贸n entre neuronas, dando lugar a la creaci贸n de estructuras cerebrales y a la maduraci贸n del cerebro. Es gracias a la estimulaci贸n recibida que el cerebro crece y se desarrolla, y precisamente el per铆odo de m谩ximo desarrollo cerebral se produce en esos primeros a帽os en los cuales a煤n no funcionan las 谩reas de la memoria a largo plazo. Por esto, podr铆a decirse que de las conexiones y circuitos creados tempranamente depender谩 todo el desarrollo cerebral posterior de la persona.

En realidad, las experiencias primeras, las que no recordamos, son m谩s importantes que las posteriores que s铆 quedaron grabadas.

Y, de todas las experiencias tempranas, sin lugar a dudas, el nacimiento ha de ser de las m谩s cruciales por su gran impacto a nivel cerebral. Una experiencia 煤nica que no volver谩 jam谩s y que supone para el ni帽o una ruptura total con todo lo que ha conocido hasta ese momento. El nacimiento es un acontecimiento incre铆ble en cuanto a la cantidad de conexiones neuronales que se establecen y porque el cerebro crear谩 en esta etapa patrones de funcionamiento para ayudar al beb茅 a sobrevivir con las experiencias que se encuentre durante el proceso de nacer y despu茅s, en la vida fuera del 煤tero materno.

Lo que recordamos lo podemos gestionar desde nuestro cerebro adulto, desde nuestra raz贸n, pero lo que no recordamos no lo podemos manejar desde la consciencia y por ello nos marcar谩 mucho m谩s a lo largo de nuestra vida. Por lo que, no recordar el nacimiento est谩 muy lejos de ser algo que 鈥渘o importe鈥.

Otro mito relativo tambi茅n a los beb茅s corresponde a una concepci贸n err贸nea de lo que un beb茅 realmente necesita. Es muy com煤n escuchar 鈥no le cojas en brazos que se acostumbra.鈥

La idea de que podemos convertir a un ni帽o en una persona dependiente por atender a sus necesidades de contacto es algo que se ha demostrado como totalmente incierto. Queda cient铆ficamente probado que cuanto m谩s se satisfacen las necesidades de un beb茅, que es un ser total y absolutamente dependiente, m谩s tranquilo, m谩s confiado y m谩s feliz ser谩, llegando a desarrollarse como una persona m谩s aut贸noma e independiente.

El beb茅 ha estado 9 meses en pleno contacto, sintiendo su cuerpo contenido dentro de las paredes del 煤tero materno durante las 24 horas del d铆a. Es lo que conoce y le da seguridad, por ello, es lo que sigue necesitando una vez que nace y durante meses (m谩s bien toda la vida pues nuestra necesidad de contacto no desaparece). Necesita los brazos de su madre, primero, y los del padre despu茅s. Sin lugar a dudas, hay que coger a los beb茅s en brazos, portearlos y ofrecerles todas las oportunidades posibles de contacto, preferiblemente el contacto piel con piel. Y es que, tambi茅n ha quedado demostrado que, no solamente es vital el tacto y el contacto, sino que lo es por encima del alimento, habiendo existido en la historia muchos casos para corroborarlo, casos de beb茅s que no sobrevivieron por falta de tacto a pesar de haber sido alimentados.

Una idea muy extendida es que 鈥渓a leche de f贸rmula es pr谩cticamente igual que la materna.鈥

Esto est谩 simplemente lejos de ser cierto. No existe nada comparable a la leche materna. 脡sta tiene la capacidad de cambiar su composici贸n a lo largo del d铆a para las diferentes tomas con el objetivo de cubrir las necesidades que pueda tener el ni帽o a lo largo del d铆a.  As铆 mismo cambia tambi茅n seg煤n pasa el tiempo para satisfacer las necesidades de un beb茅 que va creciendo. Incluso la leche materna de una mam谩 de un beb茅 prematuro tiene una composici贸n especialmente beneficiosa para ese beb茅, con los nutrientes y anticuerpos que m谩s necesita.

La leche materna, junto al nacimiento por v铆a vaginal, son dos de los factores m谩s determinantes de un buen sistema inmunol贸gico en la persona, pues la inmunidad con el cual convivimos toda la vida se crea en estas primeras etapas de la vida.

Sigamos con otro mito muy com煤n y que hace muy flaco favor al desarrollo de los ni帽os: 鈥淏ueno, pues si no gatea, no pasa nada. Muchos ni帽os no lo hacen.鈥 

Es verdad que muchos ni帽os no pasan por las etapas intermedias previas a caminar y aparentemente 鈥渘o pasa nada鈥濃 Pero de lo que estamos seguros es que s铆 pasa que, al saltarse etapas, pierden la oportunidad de realizar determinados aprendizajes y adquirir habilidades que son posibles gracias a las experiencias que les brindan estas etapas como son el arrastre y el gateo. Y pasa que el hecho de prescindir de estas experiencias motrices, experiencias con su cuerpo y el movimiento en el espacio y el tiempo, hace que est茅n faltos de las conexiones neuronales que se crean gracias a estos hitos del desarrollo motriz en el primer a帽o de vida.

Hay un momento preciso y precioso para cada logro en el desarrollo, el primer a帽o cuenta con varios de estos logros, los cuales no se vuelven a producir a lo largo de los a帽os siguientes.

Mientras seguimos preocupados por que los ni帽os se sienten y caminen, algo que lograr谩n con toda seguridad (salvo que exista un da帽o cerebral importante) y que har谩n toda su vida, obviamos, por puro desconocimiento, las etapas intermedias y que son necesarias para que el ni帽o pueda sentarse, caminar y mucho m谩s (hablar, leer, escribir, comprender las matem谩ticas, prestar atenci贸n, controlar sus impulsos, sus emociones鈥) en las mejores de las condiciones posibles.

No podemos asegurar que los ni帽os que no se arrastran o gatean vayan a tener dificultades en el aprendizaje escolar, por suerte, esto no es as铆. Pero s铆 que existen estad铆sticas que nos hablan de que un gran porcentaje de ni帽os con dificultades en la escuela no cumplieron su desarrollo motriz en el primer a帽o de vida.

Este error en las creencias relativas al desarrollo de los beb茅s nos lleva a un nuevo mito: 鈥溌on 9 meses se puso de pie y ahora con 10 ya corre! 隆Qu茅 listo es!鈥.

Hay una tendencia a creer que esto es una se帽al de que un beb茅 es muy espabilado y que ir谩 por delante de los dem谩s en su desarrollo y en la vida. Pero esto no necesariamente es as铆. Algunos ni帽os van por delante de otros ni帽os, pero adelantar las etapas motrices durante el primer a帽o supone no haberse podido beneficiar plenamente de las ventajas que ofrecen las etapas previas del arrastre y el gateo, con lo cual pueden surgir dificultades que el ni帽o tenga que compensar m谩s adelante. Y no todos los ni帽os son capaces o encuentran la manera de compensar fallos en su desarrollo. No es una cuesti贸n de inteligencia, sino de las habilidades desarrolladas en cada momento y que repercutir谩n en todas las dem谩s habilidades futuras a desarrollar.

鈥淐uanto antes鈥 no es mejor. Lo mejor es cumplir con todas las etapas y contar as铆 con un rico y pleno desarrollo.

Y como esto de 鈥渁delantarnos鈥 en el desarrollo de los ni帽os se nos da tan bien, surge otro mito, el de que 鈥los beb茅s deben ir a la guarder铆a porque es importante para que socialicen.鈥

Esto es muy popular. Se escucha much铆simas veces decir que a los beb茅s les conviene la guarder铆a para socializarse y quienes lo dicen, no conoce muy bien el desarrollo infantil y no son conscientes de que hasta los 3 a帽os no es importante la socializaci贸n en los ni帽os. En las guarder铆as aprenden a 鈥渓idiar鈥 los unos con los otros, pero no tienen la necesidad de compartir el mismo espacio o actividades. De hecho, hasta los 3 a帽os aproximadamente, juegan uno al lado al otro, pero no juntos.

Hasta la edad de 3 a帽os un ni帽o necesita estar con sus cuidadores principales y no tiene la necesidad de relacionarse con otros compa帽eros de la misma edad. Las guarder铆as cumplen otras funciones, pero la de que los ni帽os socialicen unos con otros no es una de ellas. 

Algo que oigo muchas veces decir a los padres sobre su hijo es: 鈥渘o le gusta jugar en el parque, prefiere mirar a los otros ni帽os. Es que es muy observador.鈥

Cada vez que oigo esto tiendo a pensar que estamos hablando de un ni帽o inseguro, con miedos y que ha experimentado poco con su cuerpo. Posiblemente tambi茅n de un ni帽o que sea extremadamente sensible a la estimulaci贸n que le brinda el movimiento y por ello no disfrute de ella. En cualquiera de los casos, estamos ante un ni帽o que probablemente no haya gozado de ricas experiencias f铆sicas que luego le permitan contar con una seguridad y confianza emocionales, que a su vez le lleven a tener facilidades para el aprendizaje en la escuela.

La mayor铆a de los ni帽os disfrutan inmensamente del parque, de correr, subir, bajar, trepar, girar鈥 Es lo natural y lo deseable dentro de un desarrollo pleno. Un ni帽o demasiado observador podr铆a estar mostrando una importante carencia o necesidad en un proceso del desarrollo que no se est谩 cumpliendo como ser铆a de esperar.

鈥淣o aprende porque no quiere.鈥 Qu茅 equivocada y qu茅 injusta resulta esta afirmaci贸n鈥

Es, adem谩s, una afirmaci贸n muy com煤n. Se oye en casa dicho por los padres y se escucha en la escuela de parte de los maestros y profesores. Transmite la idea de que el ni帽o tiene capacidades, es inteligente, pero que no aprende porque es su voluntad no hacerlo.

Realmente es un disparate decir algo as铆 porque la realidad es que todos los ni帽os quieren aprender, todos necesitan tener 茅xito, ning煤n ni帽o quiere fracasar. Ning煤n ni帽o quiere ser diferente a sus compa帽eros en la escuela, ninguno quiere quedarse atr谩s o fuera del ritmo que llevan los dem谩s. Al igual que nosotros, todos los seres humanos necesitamos tener 茅xito, reconocimiento, necesitamos cumplir las expectativas de los dem谩s y sentir que est谩n orgullosos de nosotros. Necesitamos sentirnos valiosos siendo validados por los dem谩s鈥

Los ni帽os que no aprenden como los dem谩s es porque no saben hacerlo, no pueden hacerlo. Con toda seguridad lo han intentado, y tras haber hecho el esfuerzo, no lo han conseguido.

Y entonces es cuando surge un nuevo mito: 鈥淣o se esfuerza lo suficiente鈥.

Muchas veces tenemos esa sensaci贸n de que no se esfuerzan lo suficiente, pero la realidad es que en muchas ocasiones son los ni帽os que m谩s esfuerzo realizan de todos, hacen mayor esfuerzo que sus compa帽eros al estar funcionando en condiciones m谩s adversas debido a habilidades y capacidades que no han terminado de desarrollar.

Algunos siguen esforz谩ndose sin ning煤n tipo de reconocimiento por parte de los adultos, otros simplemente 鈥渢iran la toalla鈥 ante la frustraci贸n y el fracaso. En estos casos es cierto que no se esfuerzan. Pero habr铆amos de preguntarnos la causa. Pedir, en ocasiones exigir, a los ni帽os algo para lo cual no est谩n a煤n maduros, que no son capaces de hacer y, adem谩s, no valorar el esfuerzo que realizan para conseguirlo, es la f贸rmula perfecta para lograr que dejen de esforzarse. Tal cual como lo har铆amos nosotros tambi茅n.

Tristemente, nuestro sistema educativo sigue valorando el resultado obtenido en lugar de dar valor al esfuerzo realizado. Tampoco valida realmente los avances logrados por los ni帽os, sino que sigue enfocado en lo que no consiguen hacer. Ah铆 es donde ponemos el foco: el lugar al que a煤n no llegan. Los errores son los que se remarcan, no los aciertos, que se dan por hecho y se pasan por alto. En esta situaci贸n no es de extra帽ar que tantos ni帽os, y no solamente los que tienen dificultades, se encuentren totalmente desmotivados y dejen de esforzarse. Sin esfuerzo no hay avances, pero para que exista el esfuerzo es necesaria la motivaci贸n.

Antes de emitir la sentencia de que un ni帽o no se esfuerza lo suficiente, habr铆amos de plantearnos c贸mo estamos presentando el aprendizaje a ese ni帽o, si lo hacemos de una forma motivante o no. Con qu茅 herramientas, capacidades y habilidades, cuenta el ni帽o para enfrentarse a lo que le pedimos que aprenda. Qu茅 esfuerzo est谩 haciendo realmente acorde a las herramientas de las que dispone y qu茅 esfuerzo no recompensado realiz贸 en el pasado que le llev贸 a resignarse, a convencerse de que aprender es dif铆cil y no es para 茅l. Tambi茅n hemos de plantearnos si estamos dando el valor que merecen a sus aciertos, sus avances, a lo que s铆 sabe hacer y si no nos estamos enfocando exclusivamente en lo que no hace bien鈥

Estos mitos anteriores me recuerdan a otro, algo que escucho tambi茅n muy a menudo: 鈥淐uando quiere, 隆bien que presta atenci贸n!鈥

Vemos que cuando el ni帽o est谩 jugando con sus Playmobil, sus Legos, o especialmente cuando est谩 con la Tablet, el m贸vil, el ordenador o frente la televisi贸n presta atenci贸n, siendo un ni帽o al que le cuesta mucho hacerlo en el aula y cuando est谩 con los deberes en casa. Esto es muy muy com煤n.

Y es que, al igual que ocurre con el esfuerzo, tenemos m谩s facilidad para prestar atenci贸n cuando hacemos algo que nos motiva, que nos gusta, que nos es f谩cil y sabemos que se nos da bien. Por ello es m谩s frecuente ver a los ni帽os prestando atenci贸n en las actividades que disfrutan.

Esto es as铆 para todas las actividades en general, pero muy especialmente cuando de pantallas se trata. Frente a las pantallas ocurre que son precisamente los ni帽os que tienen m谩s dificultades para prestar atenci贸n quienes m谩s 鈥渟e enganchan鈥 hasta incluso parecer 鈥渉ipnotizados鈥 por ellas  (particularmente lo vemos con la televisi贸n, que requiere de menos interacci贸n que los video juegos). El mundo digital ofrece una estimulaci贸n muy diferente a la que obtiene el ni帽o del mundo tridimensional que le rodea. Los juegos y actividades que realiza en el ordenador, una tablet o el m贸vil, tambi茅n los programas que ve en la televisi贸n, le brindan una estimulaci贸n visual y auditiva r谩pida y llena de recompensas inmediatas鈥 Una estimulaci贸n que hace un efecto muy parecido a los psicoestimulantes que se recetan a los ni帽os hiperactivos con d茅ficit de atenci贸n. Est铆mulos que los ni帽os ya no necesitar谩n buscar incesantemente y que, por ello, ser谩n capaces de centrar en ellos su atenci贸n y obviar todo lo dem谩s que ocurre a su alrededor. Algo inaudito en estos ni帽os cuando no hay una pantalla de por medio, pues precisamente son los que 鈥渆st谩n a todo鈥, lo cual dificulta que puedan centrarse en las explicaciones de la profesora, por ejemplo.

En conclusi贸n, no podemos juzgar la capacidad de un ni帽o de prestar atenci贸n por c贸mo lo hace delante de una pantalla. De hecho, en muchas ocasiones veremos ni帽os hiperfocalizados que en realidad pueden estar manifest谩ndonos un verdadero problema de atenci贸n.

El siguiente mito es en realidad un consejo bienintencionado, pero muy equivocado鈥 鈥淓spera, que ya madurar谩.鈥

Teniendo en cuenta que el cerebro es m谩s pl谩stico, m谩s moldeable y est谩 m谩s abierto a cambiar y a madurar cuanto m谩s joven es el ni帽o, esperar resulta un gran error, el m谩s grande de todos.

El trabajo del neurodesarrollo est谩 enfocado a dar una segunda oportunidad de madurar al cerebro. Supone un refuerzo del desarrollo que busca dar al ni帽o las herramientas que le puedan faltar para poder estar sentado en clase, prestar atenci贸n, aprender a leer, a escribir, entender las matem谩ticas, relacionarse adecuadamente con sus iguales, controlar sus movimientos, sus impulsos y sus emociones鈥 Y esto es posible. Pero lo f谩cil que pueda resultar este trabajo, la rapidez con la que se obtengan resultados y la calidad de 茅stos, es inversamente proporcional a la edad del ni帽o. Por esto, trabajar hoy es mejor que ma帽ana.

Afortunadamente, sabemos por la neurociencia que el cerebro sigue siendo pl谩stico toda la vida, que existen nuevas neuronas que nacen a todas las edades en determinadas zonas cerebrales. Por esto merece la pena trabajar por lograr un mejor desarrollo cerebral a cualquier edad. M谩s vale trabajar con un ni帽o mayor que no hacerlo, pero siempre ser谩 mejor empezar cuanto antes.

Muchas de las dificultades que muestran nuestros ni帽os en la escuela ya estaban ah铆 cuando eran beb茅s. Ya se manifestaban en la forma de un beb茅 irritable, que no dorm铆a bien, que lloraba mucho, que luego en la guarder铆a llamaba la atenci贸n de sus cuidadoras por ser 鈥渄iferente鈥 y en Educaci贸n Infantil se ve铆a que no prestaba la misma atenci贸n que sus compa帽eros, que no segu铆a las normas, ten铆a respuestas agresivas o se aislaba del resto, etc.

Casi siempre se pierde un tiempo precioso al no actuar ante estas se帽ales en el momento en el cual el trabajo que se realiza con un ni帽o peque帽o es sencillo, agradable para 茅l y con mejores resultados. Este tiempo se pierde por la incapacidad de ver la relaci贸n directa que existe entre estas manifestaciones en el beb茅 y el ni帽o peque帽o, y las dificultades de aprendizaje y de conducta que se observan m谩s adelante en el ni帽o de primaria y secundaria.

El desarrollo infantil se produce como una cadena en la cual cada eslab贸n es importante y depende de los eslabones anteriores. En la cadena del desarrollo no podemos separar el aprendizaje escolar y la conducta o c贸mo se relaciona un ni帽o con los dem谩s, c贸mo gestiona sus emociones鈥 de las experiencias vividas en su gestaci贸n, nacimiento o su primer a帽o de vida. No podemos desligarlo de sus experiencias motrices y del control del cuerpo que haya logrado. Pues de estos 鈥渆slabones鈥 primeros depender谩n otros como su capacidad de prestar atenci贸n y de aprender, junto a su capacidad de controlar su conducta.

Esperar es un error grave. No es un buen consejo. Esto no quiere decir que debamos agobiarnos ante cualquier cosa que nos pueda preocupar en un ni帽o peque帽o, pero s铆 que debamos actuar en cuanto sospechemos que pueda existir una dificultad, un problema. Para el ni帽o peque帽o, el trabajo a realizar ser谩 como un juego y los logros ser谩n incomparables a los que podamos obtener si esperamos a que las dificultades y los problemas, crezcan para hacerse muy evidentes, insostenibles鈥

鈥淟a letra con sangre entra.鈥 Por suerte, este dogma est谩 obsoleto y ya apenas hay quien crea en 茅l, pero鈥 sin embargo, seguimos presionando a los ni帽os en la escuela.

Seguimos presionando a nuestros ni帽os para que lean muy tempranamente, cuando a煤n no est谩n preparados para hacerlo porque no cuentan con las herramientas neurol贸gicas necesarias. Seguimos presion谩ndoles para que alcancen determinados objetivos que no son acordes al momento evolutivo que viven dentro de su desarrollo. Les presionamos cuando exigimos que lleguen a un determinado nivel en sus respuestas, cuando no respetamos ni valoramos el esfuerzo que realizan, cuando no buscamos el modo de motivarles a alcanzar sus logros.

Hemos de tener en cuenta que cada vez que presionamos a un ni帽o producimos estr茅s. Y en estados de estr茅s, de preocupaci贸n o miedo, no puede producirse un buen aprendizaje.  Ante situaciones de un posible peligro (o lo que el cerebro del ni帽o pueda interpretar como un peligro, aunque a los adultos nos pueda parecer 鈥渦na tonter铆a鈥) se activan 谩reas cerebrales encargadas de mantenernos en estado de alerta y defendernos. Estas 谩reas toman el protagonismo haciendo que las 谩reas corticales, las encargadas del aprendizaje escolar, las que entienden el lenguaje y leen, escriben o se ocupan de las matem谩ticas鈥 se apaguen, dejen de funcionar a pleno rendimiento. Entonces es cuando vemos que los ni帽os se bloquean, no dan respuestas que sabemos que conocen o simplemente, parecen no entender ni tener la capacidad de aprender.

Solamente un ni帽o tranquilo, que se siente seguro y confiado, puede aprender utilizando todos sus recursos cognitivos.

Pero pasa que a veces, estos recursos no han llegado a desarrollarse por lo que el ni帽o no cuenta con ellos como ser铆a de desear. O por estr茅s, por sus dificultades para prestar atenci贸n u otros motivos, no utiliza los recursos de los que dispone. En cualquiera de estos casos, es injusto pensar que los coeficientes intelectuales determinan la inteligencia de un ni帽o.鈥

Lo que refleja un CI son la calidad de las respuestas que da un ni帽o a un test cuando lo realiza. Pero somos conscientes, hoy en d铆a, de la complejidad de la inteligencia, la cual es muy dif铆cil de medir y de clasificar con un n煤mero.

Este n煤mero nos da informaci贸n de c贸mo est谩 funcionando el ni帽o en ese momento y lugar, y nos acerca a conocer las necesidades que pueda tener a la hora de trabajar con 茅l. Nos sirve como punto de partida para realizar ese trabajo y para despu茅s, comparar resultados con nuevos tests que nos muestren los avances.

Los resultados de los tests no son inamovibles, no sin inalterables. Trabajando desde el neurodesarrollo puede darse al ni帽o una segunda oportunidad de madurar plenamente y lograr un mejor funcionamiento en todas las 谩reas.

Este mito anterior me lleva a pensar en otro en el cual creen muchas personas y que hace que bajemos las expectativas que tenemos con respecto a nuestros ni帽os. Llev谩ndonos a la resignaci贸n y llegando incluso a cerrarnos las puertas a las mejoras, a los avances.

脡ste es el caso cuando o铆mos que 鈥淓l TDA-H, la dislexia鈥 son trastornos cr贸nicos鈥︹

鈥淐r贸nico鈥 significa 鈥減ara siempre鈥. Y ninguna situaci贸n habr铆a de ser necesariamente para siempre si existe un modo de atacar las causas que la est谩n creando. Si nos quedamos en trabajar los s铆ntomas, las manifestaciones del problema, lo que vemos, entonces ese problema se cronificar谩. Pero si somos capaces de descubrir las ra铆ces del mismo y trabajamos ah铆, los s铆ntomas desaparecer谩n.

Esta teor铆a de trabajar las causas y no solamente los s铆ntomas es excelente y en ella se basa el neurodesarrollo. Sin embargo, en cuanto al TDA-H (Trastorno por D茅ficit de Atenci贸n con o sin Hiperactividad) y la Dislexia se refiere, existen casos llamados 鈥減rimarios鈥 que parecen no tener una causa que los provoque. Por lo que son dif铆ciles de tratar desde la ra铆z. Siempre mejoran con un trabajo de refuerzo del desarrollo en el ni帽o, pero no desaparece el trastorno en s铆.

La buena noticia es que los expertos nos hablan de una minor铆a de casos 鈥減rimarios鈥. Esto supone que la mayor铆a de los ni帽os muestran signos de falta de atenci贸n, de hiperactividad, de dislexia o de otras dificultades escolares debido a causas que s铆 podemos trabajar.

Repasando la cadena del desarrollo para descubrir cu谩les son los eslabones debilitados, podemos reforzarlos para ayudar a los ni帽os a contar con todos los recursos que puedan necesitar para llegar a erradicar sus diagn贸sticos en el mejor de los casos, o a diluirlos cuando no es posible eliminarlos del todo.

Las dificultades de base, las causas, seguir谩n estando presentes siempre que nos dirijamos exclusivamente a los s铆ntomas que se manifiestan. Por esto es un mito creer que 鈥渓as dificultades de la lectura se solucionan leyendo鈥.

Por supuesto que el practicar la lectura, la escritura, las matem谩ticas鈥 ayudar谩n al ni帽o que tiene problemas de aprendizaje. Es un trabajo que ense帽a y entrena al ni帽o a leer, a escribir y a comprender las matem谩ticas y esto es muy loable y necesario. Pero ocurre que, casi siempre, las causas de que un ni帽o no lea correctamente, no escriba como esperamos o no entienda las matem谩ticas, no est谩n en las 谩reas cerebrales que se ocupan de la lectura, de la escritura o de las matem谩ticas. Las 谩reas que se encargan de estos aprendizajes est谩n en nuestro c贸rtex, en la corteza cerebral. Y, salvo excepciones, no existe un da帽o, una lesi贸n o malformaci贸n en estas 谩reas que impida el correcto aprendizaje en el ni帽o.

Las causas no suelen deberse a lesiones o malformaciones en ning煤n 谩rea en realidad. Pero s铆 a un pobre desarrollo, una pobre maduraci贸n de ciertas partes del cerebro. Y estas partes est谩n debajo del c贸rtex. Si 谩reas inferiores no han madurado adecuadamente, no podr谩n hacerlo 谩reas superiores como la corteza. Las 谩reas donde se encuentran los fallos en el desarrollo y la maduraci贸n son m谩s primitivas, no se ocupan de las habilidades cognitivas, sino de otras muy anteriores que las sustentan. Son 谩reas que no entienden el lenguaje (ni escrito, ni hablado). Solamente comprenden las sensaciones, la informaci贸n que llega del cuerpo. Esta informaci贸n, hablada en el lenguaje de los sentidos, es la que hace que los primeros eslabones de la cadena del desarrollo sean bien fuertes. Es el lenguaje en el cual hablamos cuando trabajamos desde el enfoque del neurodesarrollo. Se trata de un trabajo de base que refuerza los cimientos del aprendizaje para dar al ni帽o la oportunidad de contar con las habilidades y capacidades que pueda necesitar para tener 茅xito en la escuela.

Cuando un ni帽o no alcanza una meta a la que esperamos que llegue (aprender a leer como los dem谩s, por ejemplo) es porque algo ha fallado en el recorrido hacia esa meta. Por esto no tiene sentido insistir en trabajar en la meta (que el ni帽o lea). Sino que hemos de recorrer junto a 茅l ese camino hacia la meta solucionando los fallos que podamos encontrar en el mismo.

Un ni帽o que ha hecho ese recorrido llegar谩 a la meta con facilidad, como lo hacen el resto de sus compa帽eros.

Con todo esto en mente, pasamos al 煤ltimo de los mitos que quisiera mencionar鈥 El cuerpo nada tiene que ver con el aprendizaje escolar.鈥

La verdad es que el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matem谩ticas, el control de las emociones, c贸mo nos relacionamos con los dem谩s, c贸mo controlamos el movimiento, los impulsos, nuestra capacidad de prestar atenci贸n鈥 todo tiene que ver con las experiencias vividas tempranamente. Tiene que ver con todo lo experimentado por y con nuestro cuerpo, con el movimiento de 茅ste en el espacio y el tiempo鈥 Existe una relaci贸n directa entre el desarrollo f铆sico y el desarrollo emocional, social y cognitivo.

El ni帽o que ha tenido buenas experiencias con su cuerpo y el movimiento a muy temprana edad tendr谩 un buen tono muscular que le permitir谩 mantener una correcta postura en el aula y as铆 prestar f谩cilmente atenci贸n. Las nociones espaciales y de tiempo desarrolladas gracias a estas experiencias del beb茅 y el ni帽o peque帽o le ayudar谩n en el aprendizaje de los lenguajes escritos, incluidas las matem谩ticas, pues necesitar谩 tener muy claros los conceptos de izquierda, derecha, arriba, abajo鈥 El desarrollo de su motricidad gruesa har谩 que sea posible la maduraci贸n de su motricidad fina para que as铆 pueda utilizar correctamente sus manos para escribir o sus ojos para leer (y escribir, las matem谩ticas鈥 y pr谩cticamente todo lo que hace en el aula).

Un buen desarrollo f铆sico temprano proporcionar谩 al ni帽o la sensaci贸n de habitar un cuerpo capaz, h谩bil, que le da seguridad y confianza. Algo que incidir谩 en c贸mo se ve a s铆 mismo, en su autoconcepto y su autoestima. Adem谩s de derivar en un buen desarrollo emocional, algo indispensable como ya vimos, para poder aprender con facilidad.

Todo empieza por el cuerpo. Dejemos de enfocarnos tanto en lo cognitivo, en el aprendizaje escolar y los deberes, para centrarnos m谩s en dar al ni帽o las oportunidades que necesita para que ese aprendizaje no nos preocupe.

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