DÉFICIT DE ATENCIÓN. ¿Por qué tantos niños lo padecen?

¿Cuántos niños hay con déficit de atención? Pues cada día son más… Cada día son más los niños con ese diagnóstico: TDA (trastorno por déficit de atención) o TDAH (cuando existe hiperactividad).

Y no son solamente estos niños los que tienen problemas para prestar y mantener su atención, sino que prácticamente todos los niños con algún diagnóstico tienen también déficit de atención.

Al fin y al cabo, los diagnósticos son “nombres” que hacen referencia a síntomas que observamos en los niños. Hacen referencia normalmente al que se considera el síntoma principal. Pero no a todos los síntomas que coexisten junto al que resulta más llamativo.

La realidad detrás de todos estos nombres es que casi siempre incluyen las dificultades de prestar atención. Y esto es así porque la atención requiere de que TODO esté en orden. Todo esté en orden en el desarrollo del niño, en la maduración alcanzada, en cómo se siente a nivel físico y emocional…

Cualquier cosa que le ocurra a un niño puede afectar su atención. Hay niños que no han completado su desarrollo, o bien su desarrollo se ha visto frenado por cualquier motivo, han tenido una gestación o nacimiento complicados, no han pasado por las etapas del desarrollo motriz del primer año de vida o han vivido dificultades de salud importantes…

Otros niños tienen una alta sensibilidad que puede hacer que el modo en el cual perciben los estímulos sensoriales dificulten su capacidad de prestar o de mantener la atención. Muchos no solamente perciben la información que entra por sus sentidos de forma magnificada, aumentada, como es el caso de los niños que se tapan los oídos porque les molestan los sonidos cotidianos. Hay otros niños que no manifiestan sus hipersensibilidades de esta manera, pero también lidian con ellas a diario, y no solamente a nivel auditivo pues esto puede ocurrir en cualquiera los sentidos. La atención también falla cuando los sentidos no envían al cerebro información clara y precisa, sino distorsionada. O cuando el niño no es capaz de inhibir unos estímulos, los más importantes para realizar la tarea que se haya propuesto, sino que recibe un bombardeo de información que no puede gestionar eficazmente.

Todo lo que preocupe a un niño, lo que le esté afectando a nivel emocional (por problemas en el hogar, en la escuela…), o incluso a nivel físico (si tiene un dolor de tripas, por ejemplo) es susceptible de afectar su atención.

Los niños con dificultades de aprendizaje sufren en el colegio. Demasiadas veces se les presiona para que aprendan al ritmo de sus compañeros. Se les hace leer delante de ellos o se les pide que respondan a preguntas que ellos pueden no conocer, o creer que no conocen…

Esta presión es muy dañina porque el estrés, literalmente, apaga nuestro córtex cerebral. El cerebro ahorra energía y la utiliza en lo que considera prioritario en cada situación de la vida. En situaciones de estrés o miedo (por un potencial peligro) el cerebro no se ocupa de aprender, ni de funcionar a nivel cognitivo. Si no que está ocupado de cuestiones más básicas, como luchar, huir o sobrevivir…

A los adultos nos ocurre también. Cuando estamos preocupados por algo, nuestra atención se ve claramente afectada (nuestro córtex no está funcionando a pleno rendimiento, digamos…). Todos hemos experimentado momentos de estrés en los que se nos olvidan las cosas, no recordamos lo que sabemos o no somos capaces de seguir una película o una conversación…

Si somos capaces de experimentar esto en nosotros mismos y reconocerlo, ¿por qué nos cuesta tanto reconocerlo en los niños que lo experimentan también?

No nos quedemos enfocados en el diagnóstico, en el síntoma. Busquemos la causa que lo está provocando. Si logramos descubrir esta causa, podremos trabajarla directamente. Y cuando se trabaja una causa y se consigue hacer que desparezca, es cuando desaparecerán a su vez los síntomas que estaba creando.

Busquemos las causas del por qué tantos de nuestros niños tienen dificultades de atención, solo así podremos solucionar esas dificultades de raíz y para siempre.

*Si quieres conocer más sobre las dificultades en el desarrollo de los niños, sobre cómo buscar las causas de los síntomas y cómo trabajarlas, infórmate del programa en neurodesarrollo MIMANDO LAS ESTRELLAS:

https://rosinauriarte.com/mimando-las…

Estimulación VESTIBULAR. Cómo estimular con el MOVIMIENTO.

La estimulación vestibular, procedente del movimiento del cuerpo en el espacio, es uno de los principales “alimentos” del cerebro. Resulta vital para el desarrollo cerebral del niño, ya desde la propia gestación (el movimiento de la madre desarrolla el cerebro del bebé en el útero). Una vez que nace, el bebé pide lo que más necesita: movimiento con mecimiento y contacto. ¡Necesita que le cojan en brazos!

También necesita del contacto piel con piel y del porteo… Pero volviendo al movimiento… Éste es esencial a lo largo de toda la infancia y los niños, de nuevo, nos lo hacen saber corriendo, saltando, trepando, girando…

En el mundo actual en el cual vivimos, los niños pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela y el hogar, delante de pantallas. Apenas corren, trepan árboles o juegan en el exterior. Incluso los parques se encuentran en estos tiempos precintados, y en las escuelas los columpios y toboganes son solamente para los niños de Educación Infantil (esto con suerte para los más pequeños cuando disponen de ellos).

Nuestros niños se mueven cada día menos y el riesgo no es únicamente la obesidad infantil como podríamos pensar… ¡no!

Las consecuencias son mucho mayores y abarcan todas las áreas del desarrollo, incluidas la emocional y la cognitiva.

Y esto es así porque el desarrollo a través del movimiento sustenta todo el desarrollo posterior. Y niños que no se han movido adecuada y suficientemente en sus primeros años de vida, muy probablemente tendrán dificultades en su aprendizaje escolar después.

No se aprende a leer, a escribir o las matemáticas de repente, “porque sí”. Sino que se hace gracias a todo lo aprendido y experimentado anteriormente. Gracias a las experiencias con el cuerpo y el movimiento de éste en el espacio, será que el niño podrá contar con las herramientas necesarias para poder aprender fácilmente en la escuela.

¡Incluso los movimientos de sus ojos para poder leer dependen del movimiento que haya hecho antes con el resto de su cuerpo!

La estimulación vestibular que brindamos a los niños gracias al movimiento activa sus cerebros. ¡Los enciende! Por esto podemos ayudarles a mantener la atención en sus tareas escolares gracias a permitirles moverse.

Tenían razón ya en la antigüedad clásica cuando nos decían “mens sana in corpore sano”… Primero el cuerpo, luego la mente.

Charla en CENTRO EL ÁNGEL, Madrid: https://www.tomatismadrid.com/

Gracias a Mari Cruz Domínguez que me invitó a su centro a dar una charla sobre la estimulación vestibular.

Si quieres más información sobre desarrollo infantil, aquí en mi página: https://rosinauriarte.com/​ ¡Bienvenido!😘

¿Le HABLAS solamente AL CÓRTEX de tus niños? Debes aprender OTRO LENGUAJE.

¿LE HABLAS SOLAMENTE AL CÓRTEX DE TUS
NIÑOS?
DEBES APRENDER OTRO LENGUAJE.
El córtex es la parte de nuestro cerebro que piensa. Es la parte que entiende el lenguaje y es la que utilizan principalmente nuestros niños para aprender en la escuela. También la necesitan para regular sus emociones y su conducta, controlar su cuerpo y la necesidad de moverse, y para poder prestar atención.


El córtex madura tardíamente. Por esto, en los primeros años de vida no está plenamente activo y
los niños funcionan con áreas más básicas de su cerebro, con pleno protagonismo de las emociones y las funciones y necesidades del cuerpo y de la supervivencia.

La capacidad de razonamiento, la planificación, el medir las consecuencias de sus actos o el control del comportamiento entre otras funciones, no se han desarrollado aún.

El lenguaje, tanto hablado como escrito, también pertenece a estas áreas más sofisticadas de nuestro cerebro que forman el córtex. Pero, a pesar de que un niño o niña pueda comenzar a entender y utilizar el lenguaje hablado a temprana edad, éste no será su vía de comunicación predominante aún puesto que su córtex no está bien conectado como lo están áreas inferiores de su cerebro.

Ten esto en cuenta que cuando te dirijas a los niños con palabras, con ejercicios de lectura, escritura, matemáticas o fichas para entrenar su atención. Piensa que, de esta forma estarás dirigiéndote a su córtex cerebral. A la parte su cerebro que puede no haber madurado aún lo suficiente para que obtengas de ellos los resultados esperados.

Si decides jugar con tu peque con puzles, colores o formas geométricas, considera que es su córtex también lo que estás entrenado. ¡Y es bueno hacerlo! Sin embargo, demasiadas veces creemos que con este trabajo lograremos una maduración en el desarrollo de nuestros hijos y alumnos… ¿Y no es así?

Bueno, sí porque le estamos enseñando y entrenando para tener esos conocimientos, también estamos trabajando su visión, su psicomotricidad fina y otras cosas más… PERO…

… Cuando un niño muestra dificultades en su comportamiento o su aprendizaje, cuando no habla como sería de esperar para su edad, no aprende a leer o escribir como los demás, no comprende las matemáticas, o tiene problemas para relacionarse y controlar su conducta… la raíz o causa de estas dificultades no estarán en esas áreas cerebrales a las que te diriges intentando solucionar los síntomas que ves. Estos síntomas sí salen del córtex (no habla, no lee o escribe, no se relaciona o se comporta como desearíamos…), pero los problemas reales, no los síntomas, sino las causas de éstos, son mucho más profundas. Están en áreas cerebrales más primitivas, esas a las que no puedes llegar realizando un
trabajo cognitivo o conductual.

Recuerda que si el córtex no está haciendo bien su labor es porque no ha madurado lo suficiente. Y no puede madurar hasta que no lo hayan hecho áreas más primarias que están debajo y lo sostienen. Éstas tienen que estar bien activas y conectadas para a su vez conectar y activar el córtex.

La cuestión es que los fallos en el desarrollo de los niños, esas dificultades que ves y que más te preocupan, suelen estar ahí: en esas áreas inferiores (“inferiores” porque están debajo, no porque sean menos importantes, ¡ojo!).

Y estas áreas cerebrales que se ocupan de sobrevivir, de hacer que el control del cuerpo se vuelva fácil y automático, que logran que nos sintamos cómodos y confiados emocionalmente dentro de nosotros mismos y dentro del mundo que nos rodea, NO entienden el lenguaje, no entienden las matemáticas, tampoco pueden aplicar razonamientos que llevan al control de la conducta… A ellas no llegamos
hablando con nuestros niños, ni tampoco jugando con los colores, o enseñándoles a leer…

Estás áreas de nuestro cerebro, dónde debemos actuar cuando el desarrollo y el aprendizaje no se estén produciendo como deseamos, sólo entienden un tipo de “lenguaje”. Y este es el que debemos utilizar para llegar a ellas: el lenguaje de los sentidos.

¿Qué significa esto?

Que hemos de dirigirnos a estas áreas más primitivas a través de los sentidos, a través del cuerpo. Ofreciendo un trabajo sensorial, con el tacto y la propiocepción (tacto profundo), con el movimiento y el ritmo, la audición y la visión, incluso el olfato y el gusto también.

Sólo el trabajo con el cuerpo, con los sentidos, llevará a una madurez cognitiva real. A una buena maduración del córtex. Es la forma que tenemos de poder incidir de verdad en el desarrollo del niño y ver los resultados positivos. Los veremos en todas las áreas: en su comportamiento, en lo emocional, en lo social y, por último, en su aprendizaje.

Igual que una casa no se empieza a construir por el tejado, sino por los cimientos, lo mismo ocurre con el cerebro humano: que crece de abajo hacia arriba. Y como pasa en la casa que, si no fuera estable o sufriera grietas, habríamos de bajar a restaurar los cimientos y no quedarnos a cambiar las tejas del tejado… con el cerebro pasa también que debemos bajar a áreas de base que sostienen las áreas
donde vemos los fallos (el córtex) porque ahora sabemos que las raíces de esas dificultades son más profundas.

Trabaja con tus niños utilizando su cuerpo y no solo con su mente, verás resultados definitivos, para toda la vida.

Y si necesitas saber cómo hacerlo, infórmate sobre el neurodesarrollo.

Tanto si eres padre, madre o profesional de la educación o cuidado infantil, puedo ofrecerte asesoramiento y formación. Acompañándote en este fascinante camino de ayuda a nuestros niños.

Rosina Uriarte

BASES NEUROLÓGICAS para un APRENDIZAJE EXITOSO. Lo que necesita un niño …

Vídeo
Ana Madrigal es maestra, pedagoga especializada en terapias integrativas para las dificultades de aprendizaje. Tiene una amplia experiencia trabajando en colegios y actualmente combina su trabajo en el gabinete con dar clases en la UNIR a profesores además de coordinar el Experto Universitario de Psicomotricidad.
En esta entrevista, Ana nos cuenta cuáles son los pilares sobre los que se sostiene el aprendizaje. Y cómo, desde diferentes enfoques, pueden trabajarse estas bases.
Compara el aprendizaje con un coche en el que el cociente intelectual es el motor, el cual da la potencia. Pero este motor depende de otras cosas como las 4 ruedas para que todo funcione como sería de esperar. Estas cuatro ruedas representarían los 4 elementos fundamentales para que un aprendizaje sea exitoso: un sistema visual maduro, un sistema auditivo en condiciones óptimas, un buen desarrollo motriz y una correcta alimentación.
Si existen fallos en cualquiera de estas cuatro áreas, habrá dificultades para prestar atención y para alcanzar un buen aprendizaje a nivel académico.
Un sistema visual maduro va mucho más allá de tener una buena agudeza visual pues existen muchas funciones visuales necesarias para el aprendizaje en la escuela que muchos niños no han desarrollado plenamente.
Un sistema auditivo óptimo no significa no ser sordo, sino percibir sonidos de una manera cómoda y limpia. La audición tiene un gran peso en el aprendizaje y el estado emocional de la persona.
Un buen desarrollo motriz no es algo que se logre por que sí, sino que depende de las experiencias vividas a muy tempranas edades. Y determinará las habilidades y capacidades a lo largo de toda la vida, viéndose el aprendizaje escolar muy directamente afectado por el desarrollo motriz alcanzado.
Una correcta alimentación y el cuidado del estado biológico del niño o niña evitará que ciertos alimentos o tóxicos incidan en el funcionamiento a nivel cerebral y, por tanto, en la capacidad de prestar atención y aprender.
Todas estas áreas deben ser consideradas además de utilizar la emoción y la motivación de la niña o el niño de modo que alcance el éxito utilizando todo su potencial en el aprendizaje.
Ana Madrigal trabaja desde varios enfoques terapéuticos (Mind Moves, Berard, Shec, Mindfulness…) para tratar a la persona (sea niño o adulto) de una forma integral, en todo su conjunto.
Las terapias integrativas pueden y deben combinarse con otros métodos convencionales para lograr todos los beneficios para la persona con la que se trabaja. Por ello, Ana hace un llamamiento a la unión y colaboración de todos los profesionales.
Y aboga por la formación de padres y profesores. En especial los maestros de Educación Infantil, porque ellos “tienen el futuro en sus manos”. Una formación que nos ayude a todos a conocer y comprender mejor cómo funciona y cómo se desarrolla el cerebro, de modo que podamos darle “un empujón” o “una segunda oportunidad” cuando sea necesario.

Datos de contacto: Ana Madrigal
Gabinete Pedagógico ASO. Bilbao
https://www.gabineteaso.com/
Tfnos: 944213073 / 600652978

AYUDA A TU HIJO A PRESTAR ATENCIÓN Y HACER SUS TAREAS ESCOLARES

Puedes ver y escuchar nuestra live en este vídeo.
Amparo y yo hablamos de la importancia del movimiento y del contacto para que los niños puedan prestar atención y estar sentados haciendo sus tareas escolares. También para que estén más tranquilos en este momento de confinamiento y en cualquier otro momento más adelante.
Si quieres conocer más sobre la importancia del trabajo físico para las habilidades emocionales y cognitivas, te puede interesar.
Pido disculpas por las dificultades técnicas del directo, por favor tened un poco de paciencia… Gracias! 😀


SUPERHÉROES EN CASA

Nuestros superhéroes, los que han superado dificultades dentro de la dislexia, el deficit de atención, la hiperactividad, el autismo…


Laztana somos una asociación de familias que tenemos hijos e hijas con súper poderes. Y no, no hablamos de fenómenos paranormales sino de niños que han sufrido algún tipo de alteración en su desarrollo neuro-senso-psico-motriz y para quiénes la medicina convencional no ha sabido ofrecer soluciones válidas. Pese a ello, muchos de estos niños y niñas han superado, o al menos, mejorado ostensiblemente sus problemas sin recurrir a fármacos.

Hablamos de niñas con dislexia que aman los libros y disfrutan leyendo; de niños que fueron diagnosticados de déficit de atención y logran superarlo alcanzando un nivel de atención igual al de cualquier otro niño y culminan con éxito sus estudios. Hablamos de niñas etiquetadas como hiperactivas que consiguen detener el motor que llevaban dentro y vivir tranquilas disfrutando cada momento. Hablamos de niños con autismo que han mejorado notablemente su capacidad de relación con su entorno y su tolerancia a los estímulos externos permitiéndoles una mejor integración social y calidad de vida.

Y todo esto no es fruto de la suerte ni la casualidad. Es fruto de la capacidad de nuestro cerebro para reprogramarse, para madurar y desarrollar áreas inactivas y reconectarse adecuadamente. Lo que se conoce como plasticidad cerebral. Es fruto de la experiencia de otras familias que antes de ellos buscaron, encontraron y recorrieron este mismo camino. Es fruto de asociaciones como Laztana que aúnan familias, experiencias, conocimiento y esperanza y se dedican a difundir las terapias no farmacologicas que saben por experiencia que funcionan para que más y más niños se beneficien de ellas. Es fruto del esfuerzo y la constancia de todas estas niñas y niños y de sus familias para aplicar las terapias de reorganización neurológica y seguir las pautas de la medicina biológica indicadas en cada caso para mejorar o incluso corregir la causa de sus problemas.

Así es como se logran los súper poderes y no queremos que sea un secreto sino algo que esté al alcance de cada vez más y más personas y contribuya a poder disfrutar de vidas más felices, plenas e ilusionadas.

Fátima Amezkua

asociacionlaztana.org
[email protected]

“REQUISITOS NEUROFUNCIONALES PARA EL APRENDIZAJE” CON LA DRA. MAR FERRÉ

El pasado fin de semana, la Dra. Mar Ferré impartió el curso “Requisitos neurofuncionales para el aprendizaje”. Organizado por Jorge Maestre Martí, Francisco Javier Rico García y Jorge Moliner Téllez, por primera vez en Alicante, alrededor de 40 profesionales, tuvimos el placer de compartir con ella 12 horas intensas alrededor del aprendizaje y el desarrollo. Poder escuchar de una profesional como la Dra. Ferré, conceptos que ha vivido y desarrollado durante muchos años al lado de su padre, el Dr. Jorge Ferré, es un privilegio pero disfrutar de su pasión, de su generosidad y su humildad es algo que nos vino añadido.

Un colectivo de alumnos heterogéneo en el que, aunque abundaban maestros, también podíamos encontrar optometristas, psicomotricistas, psicó[email protected] y [email protected]; todos sensibilizados ante unos problemas cada vez más frecuentes en los niños. Ya que detrás de muchas de las dificultades de aprendizaje que nos encontramos en las aulas, existe una desorganización neurofuncional. Por eso, es tan importante que los profesionales conozcamos las bases sobre las que se sustenta una correcta organización y así, estructurar el proceso de enseñanza-aprendizaje alrededor de ellas. Descubrir el complejo multifactorial que hay detrás de lo que vienen denominando TDA-H, saber más sobre la importancia de la alimentación para el cerebro, comprobar que además de un ojo que ve correctamente, se necesita de las habilidades de ambos y de una correcta interpretación de su información por el cerebro y abrir la caja de Pandora de la construcción de la lateralidad en la persona fueron algunos de los contenidos de este curso.

Al acabar, la Dra. Mar Ferré Rodríguez, tuvo la deferencia de contestar algunas preguntas sobre el tema y que, a continuación, os transmitimos.

·       Diferentes perfiles profesionales entre los asistentes. ¿Qué le parece que haya mucha presencia de docentes, maestros y de la escuela pública?

–         Me parece fantástico, porque los docentes desempeñan un papel fundamental, no sólo en la detección de problemas (muchas veces la primera alerta viene por parte de los profesores de los niños), sino que también juegan un papel fundamental en la resolución de los problemas. Que un niño cuente o no con el apoyo de la escuela, que sea comprendido o no, que su profesor le apoye o no resulta decisivo.

–         Agradezco mucho la presencia de tantos docentes, porque eso denota, inquietud e interés para ir más allá o intentar mejorar lo que proponen los planes de estudio. Y como la mayoría de niños asiste a escuela pública, es estupendo que haya maestros tanto de la escuela privada/concertada como de la pública.

·       ¿Cómo influye en el desarrollo y establecimiento de la lateralidad la escolarización a los 3 años?

Si la escolarización consiste en una especialización prematura e inicio de la lectoescritura a edades aún más tempranas, influiría negativamente. Necesitamos un sistema nervioso maduro, que cuente con una correcta organización para acceder al aprendizaje instrumental con éxito.

Si ya nos encontramos en la consulta con muchos niños que, a los 6 años, aún no están correctamente lateralizados y que están presentando muchas dificultades de aprendizaje, si en pro de lo que ahora se llama “excelencia” se “fuerza” el aprendizaje y se inicia la lectoescritura a edades más tempranas, será un error y a los niños no les reportará ningún beneficio. Hay otras formas de trabajo que se pueden realizar a estas edades para preparar al niño para una correcta lateralización y para el aprendizaje con mayores posibilidades de éxito.

·       ¿Qué actividades favorecen en el bebé y en el niño el desarrollo de la lateralidad?

La adquisición de la lateralidad es un proceso fisiológico, que todo niño sano debe en teoría alcanzar sin presentar grandes problemas. Pero, esa es la teoría. Si permitimos que el niño viva todas las etapas previas y le concedemos espacio y tiempo suficientes, si no se suman factores condicionantes, establecerá correctamente su lateralidad. En este sentido, considero fundamental la etapa de suelo, con especial importancia a la etapa de gateo, de un gateo que además debe ser correcto (¡no vale cualquier forma de gatear!) y que no todos los niños pueden desarrollar por falta de espacio, por temor a que se resfríen, etc…

También hay que consideran que no todos los niños maduran al mismo ritmo, por lo que es muy importante conceder a cada niño su tiempo también en este aspecto. No podemos pretender que un prematuro, por ejemplo, inicialmente tenga el mismo nivel y ritmo de desarrollo que un bebé nacido a término. Bien, simplemente por poner un ejemplo.

En etapas posteriores, se pueden “retomar” las fases de la secuencia evolutiva, incluso en un formato lúdico, para mejorar la organización de base. En el libro “0 a tr3s desarrollo neuro-senso-psicomotriz de los tres primeros años de vida” se dan muchas pautas para trabajar.

·       Todos los asistentes reconocemos la labor del Dr. Ferré y es evidente que el estudio y el buen hacer continúa, pero ¿cuál es la aportación de la Dra Ferré?, ¿qué ha desarrollado más?, ¿cuál es su perspectiva diferenciada?

 Desde los tres años de vida, he oído a mi padre hablar sobre la lateralidad y los procesos de desarrollo neurofuncional. Así que son aspectos que he integrado desde muy temprano.

Me formé con mi padre y además tengo una formación hospitalaria y en medicina primaria.

Hemos realizado trabajos comunes como la publicación de varios libros y artículos en los que la información estaba elaborada por ambos y, por mi parte, he ampliado mi formación en terapias biológicas (homeopatía, oligoelementos, micronutrición, biofeedback, etc) con el fin de aplicar un abordaje global y holístico en los niños.
·       ¿Cómo explicarías, de manera sencilla, que detrás de un niño al que le cuesta leer y/o escribir hay más que un niño vago o un niño que no le gusta la lectura?
Ante una experiencia nueva o un nuevo estímulo, al cerebro le resulta mucho más fácil aprender que no hacerlo. Por tanto, no existen niños vagos en edades tempranas sino niños con mayor dificultad para adquirir ciertos aprendizajes debido a problemas de organización neurofuncional, sensorial u organización lateral.
·       El TDAH es la epidemia del s. XXI. ¿Qué causas hay? 
El TDAH es un síndrome multicausal y multifactorial que requiere de un abordaje causal muy completo, personalizado y, en ocasiones, multidisciplinar. Por tanto, requiere una exploración exhaustiva para llegar al diagnóstico causal.

En primer lugar, es necesario realizar un diagnóstico diferencial con un Síndrome de estrés postraumático de la infancia aunque también nos encontramos con causas de tipo biológico, emocional, y desórdenes neurofuncionales, sensoriales y laterales fundamentalmente. Y, en muchas ocasiones, nos encontramos con situaciones multicausales.

Gracias por los aprendizajes brindados. Ha sido un placer aprender con usted.

Yo también he disfrutado mucho. Un grupo fantástico. Un feedback muy positivo y todos hemos aprendido durante este fin de semana.
Entre los asistentes, estaba Isabel Sanchís. Psicóloga y orientadora del Colegio del Colegio Almedia, en Callosa d’en Sarrià (Alicante). Isabel se formó con el Dr. Ferré, acerca de la organización neurofuncional, también se formó y procuró la formación de su equipo en Braingym y BMRT (Terapia de Movimiento Rítmico Blomberg), consciente de la importancia del movimiento y sus patrones en el aprendizaje; además de la introducción del concepto de las inteligencias múltiples en el aula; es una mente inquieta para la innovación educativa. Le pedimos una reflexión acerca de cuál sería su Educación Infantil ideal, a lo que nos contestó:

“Para mí la etapa de infantil ideal (2º ciclo) tendría que ser acogedora e integradora, diseñada con mucho espacio y muchos espacios, y con tiempo, tiempo para todos.

Esta etapa sería estimulante y estimuladora, sin clases separadas por edades, con muchas actividades que favorezcan la creatividad, la experimentación, la interacción, la cooperación y la convivencia pacífica.

Además, se asentaría sobre las bases del respeto, favorecedora de la autonomía, de una visión positiva de uno mismo y de su desarrollo y tendría que acompañar los procesos de cada niño para aprender, facilitar diferentes vías de aprendizaje y dar oportunidades a todos.

Mi etapa ideal atendería a los valores de la coeducación y educaría en la cultura para la paz.

Tendría que contar con los mejores maestros formados en evolutiva, técnicas de disciplina positiva y comunicación eficaz, mediación o similares, metodologías activas, y cultura de pensamiento. Estos maestros estarían con la mirada puesta en el bienestar de los niños y que entiendan el error como parte importante del aprendizaje, no sancionándolo sino integrándolo como parte del proceso heurístico del aprendizaje.

En dicha etapa, se llevaría a cabo una evaluación formativa, continúa e integradora que lleve a cada niño a completar su aprendizaje.

Además tendría que contar con la colaboración, la confianza y la complicidad de las familias para llevar a cabo proyectos comunes, a través de una relación fluida, cercana y transparente”.

Yo, para ser más concreta, añadiría, donde lo importante fuera tomar conciencia de su propio cuerpo, su movimiento, el ritmo. Donde más importante que coger un lápiz y escribir fuera jugar, desarrollar los patrones de movimiento que serán la base de los posteriores aprendizajes, proporcionar experiencias sensoriales y emocionales y desarrollarse como los individuos emocionales que somos, donde la comunicación y las relaciones nos llevaron a ser eminentemente sociales. Donde más importante que las mesas sean los espacios para crear y desarrollarse, comunicándose con la naturaleza y favoreciendo la exploración de espacios abiertos.

¿Tomamos nota?

Por Loles Miquel Abril
Neurocram



¿POR QUÉ TANTO MIEDO A LOS TÓXICOS EN LOS NIÑOS?

 

Muchos se preguntarán por qué algunas personas y agrupaciones damos tanta importancia a “lo natural” y por qué tenemos tanto miedo a los productos químicos o a los tóxicos, cuando son algo con lo que convivimos a diario.

Empecemos por considerar algunos datos…

Las alergias afectan a un 30 o 40% de la población mundial según la WAO (World Allergy Organization). En un informe de esta organización se cita lo siguiente: “Es especialmente importante en los niños, en quienes se observa la mayor tendencia de aumento en las últimas décadas.” (http://www.worldallergy.org/UserFiles/file/WWBOA_Executive-Summary_Spanish.pdf)

 La WAO reconoce que la contaminación atmosférica y el aumento de la temperatura, la alimentación y los hábitos de vida influirán en el aumento de las alergias. ¿Pero qué ocurre con el resto de los trastornos?

Intolerancias a alimentos, hipersensibilidades digestivas, cutáneas o respiratorias (intestino irritable, piel atópica, asma, etc.) son otros desórdenes de la salud que están aumentando rápidamente entre la población infantil.

También lo están haciendo los problemas relacionados con el aprendizaje y el comportamiento. Los expertos nos dicen, en el caso del TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), que “el TDAH es un trastorno en el que intervienen tanto factores genéticos como ambientales” (citado en la página “trastornohiperactividad.com de los laboratorios farmacéuticos Janssen-Cilag S.A. http://trastornohiperactividad.com/que-es-tdah).

Muchos sabemos, también por propia experiencia, que en el TDA-H hay una muy probable predisposición genética. En otros trastornos, incluido el autismo, también parece haber causas relacionadas con factores genéticos, aunque esto no está tan claro como en el caso del TDA-H.

El aumento experimentado por estas disfunciones en el desarrollo infantil ha sido tal en los últimos años, que ya se habla abiertamente de “epidemia” en el caso del autismo y el TDA-H. Otras voces pronuncian la palabra “pandemia” por sus abrumadoras dimensiones.

Pero, ¿no estarán exagerando quienes utilizan estos términos?

Veamos las gráficas que representan la evolución del TDA-H y el autismo para hacernos una idea de la tendencia al alza en ambos trastornos.

El aumento del TDA-H, según el C.D.C. (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos) y basado en información proveniente del NSHC (National Health Interview Survey), se refleja en el siguiente cuadro:
           
                            

En la gráfica se observa la curva ascendente correspondiente a la incidencia del TDA-H en niños (línea azul), niñas (línea rosa) y ambos grupos (en morado) a lo largo de los años desde 1997 hasta 2012 en Estados Unidos.

Más escalofriantes son las gráficas que nos revelan el dramático aumento de los trastornos del espectro autista. La primera de ellas pertenece a los datos aportados por Autism Speaks, una organización que se dedica a investigar sobre el tema en Estados Unidos (los datos hacen referencia a niños estadounidenses):



Esta curva nos muestra los casos diagnosticados desde 1975 (1 caso entre cada 5.000) hasta el año 2009 (1 caso por cada 110 niños). Tal y como se indica en la gráfica, los cambios en las prácticas de diagnóstico podrían explicar hasta un 25% del aumento observado, pero todavía no se han encontrado las causas del resto, que podría estar influido por los factores ambientales. 

He elegido el gráfico anterior por su claridad, a pesar de que los datos son de hace ya 6 años.

La siguiente estadística es algo más actual, aunque no demasiado (del 2010) y más dura en los resultados. Su fuente es de nuevo el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos):

Vemos el rápido aumento de un año para otro en el número de niños afectados por trastornos del espectro autista: ¡en 2010 ya suponían en Estados Unidos 1 de cada 68 niños!

No contamos con este tipo de información estadística en nuestro país, al menos yo no la he encontrado. Normalmente se traducen y utilizan los datos obtenidos de Estados Unidos. 

Algunos expertos, considerados autores polémicos dentro de la ciencia estadounidense, nos advierten que si las tasas anteriores de crecimiento se mantienen estables, para el año 2025 la mitad de los niños podría sufrir autismo (http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-15/en-2025-la-mitad-de-los-ninos-seran-autistas-por-el-glifosato_191835/).

Y observando los datos, podríamos pensar que, polémicos o no, bien podrían tener razón en sus predicciones si no se toman medidas urgentes al respecto.

Pero es difícil, por no decir imposible, actuar cuando no se conoce la causa de un problema. 

Reflexionando sobre todo esto, uno no logra comprender que la causa de tan vertiginoso aumento de casos pueda deberse a factores puramente genéticos (normalmente se necesitan miles de años para observar este tipo de cambios). Por lo que, a la fuerza hemos de darle un protagonismo a los factores ambientales. Es a lo que nos lleva la lógica y el sentido común. 

El CREAL (Centro de investigación en epidemiología ambiental) lideró en octubre de 2014 unas jornadas en las que neurocientíficos, neurólogos, neuropsicólogos, psiquiatras y neuroepidemiólogos de todo el mundo debatieron sobre los efectos que los tóxicos ejercen sobre la salud humana y concretamente en el desarrollo del cerebro, desde la gestación hasta la adolescencia. 

La noticia fue publicada por Europa Press y decía textualmente: “Los elementos medioambientales afectan al coeficiente intelectual del niño… afectando a grupos extremos: el número de niños con problemas de aprendizaje puede aumentar hasta un 50% y los superdotados descender un 57%.” 
(http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-identifican-214-toxicos-perjudiciales-desarrollo-cerebral-ninos-adolescentes-20141017131046.html)

En febrero de 2014 se publicó en The Lancet un artículo del cual se hizo eco El Mundo (http://www.elmundo.es/salud/2014/02/15/52fe73baca4741ef018b4575.html). En él se decía que “estamos rodeados de químicos industriales que ponen en peligro el desarrollo neurológico de los niños, desde que estos se están gestando en el útero… Se trata de sustancias que no son difíciles de encontrar, que pueden estar presentes en el agua e incluso, advierten, en los juguetes de los niños.”. 

No podemos escapar del entorno envenenado en el que vivimos. Los tóxicos nos invaden desde el mismo momento de la concepción. La doctora Rosella Mazzuka,  médico cirujano y miembro de la ACAM (Sociedad Americana para el Avance de la Medicina) nos ofrece los siguientes datos en uno de sus webinars (https://vimeo.com/96732766):

Los niños nacen hoy con una importante carga tóxica. Debido al alto índice de cesáreas practicadas en nuestro país (hasta un 25%, siendo la recomendación de la OMS reducirlas a un 15 o 10%) una cuarta parte de los niños se ven privados de las defensas que suponen los microorganismos maternos que invaden al bebé al pasar por el canal del parto (vaginal). Los bebés de cesárea entran en contacto directamente con los microorganismos que habitan el quirófano y comienzan la vida con un sistema inmunológico que podría no estar en las condiciones más deseadas. 

Luego será la lactancia materna otro medio que reforzará el sistema inmune. 

Muy tempranamente (gracias al parto y a la lactancia materna), se forma la inmunidad principal con la que conviviremos a lo largo de toda nuestra vida. Y es precisamente en estos primeros momentos, desde el mismo día del nacimiento, cuando al niño se le expone a una gran variedad de organismos patógenos y metales pesados altamente tóxicos contenidos en las vacunas. Esto se añade en muchos casos a antibióticos y otros medicamentos que dañarán la flora intestinal, dejando al niño más expuesto a estos elementos y haciendo que en lugar de poder eliminarlos, los absorba y acumule en su organismo.

Lo esperado es que los metales pesados y productos químicos sean excretados y no afecten al niño a largo plazo. Pero al parecer, mientras algunos sistemas son más fuertes y pueden con todo esto, otros simplemente no lo son. “Hay que recalcar que la tolerancia del organismo hacia un compuesto tóxico varía entre diferentes grupos de individuos e incluso entre distintos individuos entre sí, pertenecientes a una misma identidad grupal.”(http://www4.ujaen.es/~ajmoya/material_docente/Tema1.pdf)

La doctora Lenny González es gastroenteróloga y experta en autismo, y nos dice que “El autismo no es solamente un trastorno mental o psiquiátrico, sino una enfermedad multifactorial con cierta predisposición genética y con múltiples órganos afectados. Es una enfermedad biológica. Afecta primero al sistema digestivo, el sistema inmune, y el sistema metabólico principalmente. Hay una inflamación del sistema nervioso central y lleva al daño cerebral con consecuencias como los síntomas del autismo.” (https://vimeo.com/79936139)

González encontró, en dos estudios realizados, que del 70 al 80% de los niños con autismo tenían problemas gastrointestinales. (https://realagenda.wordpress.com/2011/03/28/gastrointestinal-pathology-in-autism-spectrum-disorders/)

No se ha podido demostrar científicamente la relación de ninguno de los trastornos mencionados con la exposición a los tóxicos. 

Uno de los grandes escollos a salvar para poder demostrar que existe una relación entre la exposición a los tóxicos y los trastornos en el desarrollo, es que contamos con evidencias científicas de los efectos a corto plazo de cada producto químico y metal pesado por separado. Para poder establecer la correlación, sería necesario investigar los efectos combinados de múltiples tóxicos actuando en conjunto y acumulándose en el organismo a lo largo del tiempo. Un gran reto para la ciencia, que se hace cada día más necesario.

“Muy pocos productos químicos han sido regulados como consecuencia de su neurotoxicidad en el desarrollo”, declara el estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (HSPH) y la Escuela de Medicina de Icahn en Monte Sinaí, ambas instituciones en Estados Unidos. (http://www.abc.es/salud/noticias/20140215/abci-productos-quimicos-trastornos-ninos-201402142010.html)

Toda la toxicología reguladora del mundo occidental está basada en el análisis del riesgo individual para cada compuesto”, asegura Nicolás Olea, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada y experto en el impacto de los productos tóxicos en la salud. “El hecho de que las dosis sean bajas le dan una enorme tranquilidad a la administración. Dicen que todo está bajo control porque los niveles son bajos, pero ¿cuántos niveles bajos hacen un nivel alto?”, se pregunta. (http://www.efeverde.com/noticias/el-coctel-toxico-de-cada-dia-sigue-sin-ser-regulado/).Y lo mismo nos preguntamos todos.

No se trata de ir ahora en contra de todos los avances de la técnica, la ciencia y la salud. No existe una sola causa a la cual culpar, sino un conjunto de muchas posibles causas. No hemos mencionado los tóxicos en nuestros alimentos, la manipulación genética de los mismos, el aire que respiramos, el agua que bebemos, los materiales con los que convivimos en el hogar y los que vestimos…, la exposición a contaminación electromagnética, pesticidas, fertilizantes… y un largo etcétera que se han convertido en algo cotidiano.

Tampoco se trata de rasgarnos las vestiduras y llenarnos de malos augurios. Existen vías de ayuda para los niños afectados por esta situación. Es posible actuar en cada caso y lograr importantes avances. Sin embargo, ¡cuánto mejor sería poder prevenir!

Necesitaba escribir este artículo para que el mundo pueda entender por qué le damos tanta importancia a la exposición de nuestros niños a los productos químicos y a los metales pesados. No se trata de una simple moda sin sentido, sino de una enorme preocupación por lo que estamos observando que ocurre cada día con más fuerza. Y esto es fácil de ver para quienes trabajamos con niños y llevamos años haciéndolo, pues vemos cómo con el tiempo van surgiendo más y más casos que necesitan ayuda.

El hecho de ser más consciente de todo esto, nos pone a todos en una situación difícil. Especialmente a los padres que se plantean tomar decisiones y elegir las mejores opciones para sus hijos (las que ellos consideran que son las mejores, claro), aun sabiendo los riesgos que conlleva el tomar una decisión u otra.

Pero lo verdaderamente necesario es que quienes tienen el poder y la capacidad de poder actuar ante esta situación, tomen conciencia de la misma primero.

El Dr. Philippe Grandjean es uno de los autores del estudio anterior de la HSPH y uno de los más reconocidos científicos que investigan el efecto de los contaminantes químicos en la salud. Hizo las siguientes declaraciones al periódico El Mundo:

 “Sé que suena escalofriante, pero tenemos maneras de hacer algo al respecto. En primer lugar, debemos estar de acuerdo en que el cerebro de las siguientes generaciones debe ser protegido lo mejor que podamos. Ya tenemos métodos para determinar si una sustancia química puede dañar el cerebro y lo que tenemos que hacer es usarlos y actuar según la información que obtengamos. Si no lo hacemos, creo que esta generación venidera tendrá un buen motivo para no perdonarnos”.
Rosina Uriarte