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PREVENCIÓN DEL FRACASO ESCOLAR DESDE LA EDUCACIÓN INFANTIL con la organización neurológica.

Prevenir el fracaso escolar no solamente es posible en muchos casos, sino un deber y una responsabilidad de los adultos que trabajamos y cuidamos de los niños en sus primeros años de vida. La organización neurológica o neurodesarrollo se ocupa de ello.

Rosina Uriarte

El fracaso escolar preocupa seriamente tanto a padres como a educadores. Es algo que concierne a toda la sociedad dado el elevado porcentaje de estudiantes que lo sufren. Un fracaso que no debemos atribuir exclusivamente a estos chicos y chicas, pues en la mayoría de los casos no son «culpables» de la situación, sino sus víctimas.

Cuando se habla de fracaso escolar, casi siempre evocamos la imagen de alumnos de la ESO o de los cursos superiores de Primaria. Según las estadísticas, el fracaso escolar comienza en muchos casos a vislumbrarse hacia los ocho años, en tercero de primaria. Sin embargo, es en la educación secundaria cuando se hace más evidente. Entonces los requisitos académicos se endurecen y el esfuerzo ha de ser mayor. Y todo esto unido a la difícil y delicada etapa de la adolescencia.

Pero pocas veces se hace referencia a los niños de Educación Infantil con respecto al fracaso escolar. ¿Es acaso porque no existe tal fracaso a esta edad? Esto es lo que mayoritariamente se asume, pero no hay nada más lejos de la realidad… Los objetivos mínimos establecidos en Educación Infantil no son ambiciosos, cualquier niño puede alcanzarlos, y superarlos, con toda facilidad… pero no siempre es así… Y el número de niños que no alcanzan estos objetivos, o lo hacen con dificultad, se asemeja bastante al tanto por ciento de fracaso escolar que reflejan las estadísticas.

Si los educadores que trabajamos con niños menores de seis años vemos que casi una cuarta parte de los alumnos no sigue el ritmo del resto… lo lógico es actuar para atajar por todos los medios esta situación y que estos niños no crezcan para engrosar las filas de los «fracasados escolares». Pero a pesar de que se trabaja en Infantil con niños con retrasos madurativos, problemas de lenguaje, etc., sigue habiendo un tanto por ciento de niños a los cuales se les deja «que maduren» con la triste y callada convicción de que «ya se ocuparán» sus tutores de primaria de trabajar con ellos en sus dificultades. La pena es el precioso tiempo que se desperdicia mientras se espera a que madure un niño… un niño con dificultades…

Todos hemos oído o leído que los seis primeros años son vitales para formar las bases de la inteligencia y las habilidades del niño. Son los años principales del desarrollo infantil, en los que el cerebro es más plástico y en los que se crean la mayor cantidad de conexiones y circuitos neuronales, las «herramientas» con las que habremos de arreglárnoslas durante toda nuestra vida futura. Por esto, invertir en una buena Educación Infantil y en el desarrollo del niño en estas edades, es como invertir en buenos materiales de construcción y la edificación de los pilares y vigas maestras de un gran y hermoso edificio.

La etapa de la Educación Infantil es una etapa difícil para hablar de diagnósticos y tratamientos. Muchos problemas no son diagnosticados a esta edad, como son los asociados al déficit de atención con hiperactividad, por ejemplo. Y no es porque los síntomas no sean evidentes, como ya se ha expuesto. Pero es lógico que se tienda a «esperar» a ver qué ocurre y cómo evoluciona el niño. Y en casos afortunados, estos síntomas en el niño no se transforman en un problema académico o de comportamiento. Es muy natural que los padres y profesores prefieran «esperar» a que estos problemas se desarrollen de forma evidente, para empezar a actuar sobre ellos. Sin embargo, cuando un niño muestra una dificultad, existe un motivo para ésta, y que este motivo desaparezca no es lo común pues normalmente se debe a fallos en la base del desarrollo del niño.

Por esto, «esperar» en estas edades tempranas supone perder el momento adecuado para actuar. Supone una mayor dificultad en la solución de estos fallos en el desarrollo, un trabajo más costoso y unos resultados más pobres…

Pero si bien el concepto de «tratamiento» nos puede parecer excesivo en niños pequeños cuando aún el problema académico no es claro, no debemos temer el término «prevención».

La prevención a edades tempranas podría ser una de las claves para solventar el problema del fracaso escolar a edades más tardías.

Lo dice el refrán: «mejor prevenir que curar». Una lección que están aplicando ya varios colegios en nuestro país con todos sus alumnos de Educación Infantil. Aún faltan datos estadísticos sobre los resultados objetivos de la aplicación de técnicas de prevención del fracaso escolar a través de ejercicios que desarrollan el sistema nervioso y ayudan al niño a madurar en todas sus áreas (física, cognitiva, sensorial, emocional, social). Pero confiamos en que pronto los habrá y un mayor número de centros se unan en esta iniciativa.

Queda patente que la mayoría de las dificultades académicas están causadas directamente por una inmadurez neurológica o, lo que es lo mismo, los fallos en el desarrollo que mencionábamos con anterioridad. Éstos fallos pueden manifestarse en la forma de una lateralidad mal establecida (cuando el niño no es totalmente diestro o zurdo, con lo cual su cerebro no está bien organizado y sus hemisferios cerebrales compiten en lugar de colaborar); en un sistema ocular que no funciona adecuada o cómodamente para las tareas que requieren de la lectura y la escritura; un sistema auditivo que no consigue procesar los sonidos claramente para poder reproducirlos en un correcto lenguaje hablado o prestar la adecuada atención en clase; reflejos primitivos que se han quedado retenidos y no han madurado de la forma deseada; una integración sensorial deficiente que hace que el niño interprete los estímulos que le rodean de una forma equivocada, mostrando unas reacciones y un rendimiento que no son los adecuados para su edad y la situación dada.

El desarrollo en el niño se produce de manera natural gracias a todos los estímulos que recibe de su entorno y con cada movimiento y acción que realiza. El movimiento es la principal fuente de información y desarrollo, junto con el tacto, el oído y la vista. Es primordial tener esto en cuenta para dar al niño las oportunidades que necesita de moverse a estas edades, y de experimentar con todo lo que le rodea.

Además, pueden aplicarse métodos de desarrollo neuromotor o de organización neurológica, que consisten en ejercicios motores principalmente, realizados de forma lúdica, pero continuada, constante y repetida, para su mayor efectividad. La repetición y la constancia son esenciales para la creación de nuevos circuitos neuronales, por lo que estos programas deben ser diarios. Unos veinte minutos podrían bastar para la realización de estos ejercicios en un aula de Educación Infantil. No deben suponer un sustituto a la psicomotricidad tradicional, pero serían desde luego un complemento ideal.

Cualquiera de los métodos de organización neurológica que se utilizan para tratar a niños con problemas del desarrollo, podrían utilizarse en su forma más básica y lúdica, para prevenir estos problemas en un grupo de alumnos en el aula. Y no solamente en Educación Infantil. Pues, aunque es éste el momento ideal para la prevención, estos programas también pueden realizarse, y de hecho se están aplicando, con niños de cursos superiores. En ambos casos, con el mismo objetivo: evitar el fracaso escolar.

Más información:

PSICOMOTRICIDAD Y DESARROLLO NEUROMOTOR

EL SISTEMA NERVIOSO EN LA BASE DEL COMPORTAMIENTO Y RENDIMIENTO DEL NIÑO.

LA LATERALIDAD: ¿DIESTRO O ZURDO?

REFLEJOS, APRENDIZAJE Y COMPORTAMIENTO

FUNCIONAMIENTO OCULAR: LA VISIÓN EN EL APRENDIZAJE

INCIDENCIA DE LA AUDICIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA CONDUCTA

«CON EL GRANDÍSIMO APOYO DE MI QUERIDA ASOCIACIÓN». Testimonio de una madre de la Asociación Dominique Burgos (ADALYD)

Publico a continuación el testimonio de Yolanda. Una madre que ha tenido la fortuna de contar con la ayuda de la Asociación Dominique Burgos. Una asociación totalmente atípica y comprometida, de la cual hablé en una entrada anterior: «Asociación Dominique Burgos» (ahora Asociación ADALYD).
 
Yolanda nos habla de su experiencia como madre de esta asociación y nos menciona a Cristina Barriuso, su presidenta, y a María Jesús López, directora de Neocortex.
 
Quiero agradecer a Yolanda por este hermoso y esperanzador relato. Es un gran apoyo a la intención de este blog, el cual existe para transmitir una convicción: que es posible solucionar los problemas de nuestros hijos salvando desalentadores diagnósticos médicos y duras situaciones de fracaso escolar y personal. Lo que necesitamos los padres es información y encontrar la ayuda adecuada. En esta labor la Asociación Dominique Burgos es pionera y merecedora de toda admiración.
 

Rosina Uriarte

Es para mi un inmenso placer encontrar este rincón donde ¡por fin! se puede hablar de distintos tratamientos de ayuda a nuestros hijos. Cristina Barriuso es (como dice ella) mi hermana mayor.

Os cuento mi historia. Tras un embarazo problemático y por medio de una cesárea programada nació mi hijo Pablo. A pesar de faltar 20 días para salir de cuentas su peso fue de 3,300kg. Sano fuerte, precioso. No tardé mucho tiempo en saber que algo pasaba. Como madre primeriza me apresuré a preguntar al pediatra que decía que me estaba volviendo una histérica. Después de dos estados convulsivos y varios desvanecimientos (en teoría por la fiebre) y tras dos ingresos yo ya empecé a ponerme pesada. Nadie me hacía caso. Mi niño no se arrastra, no gatea, no anda, no habla. ¡Ya andará!

Empezó a caminar a los 18 meses. A los 4 años todavía usaba pañal. A los 5 años hablaba poco, palabras sueltas. A eso tenemos que añadir el maltrato que sufrió por partes de otros alumnos en el anterior colegio donde iba y a los que nadie puso remedio y de los cuales no nos enteramos hasta casi final de curso porque mi niño no hablaba. Sus diagnósticos fueron de los más variados: Autismo, asperger, trastornos generalizados del desarrollo, TDAH. Gracias a Dios encontré un colegio maravillosos al que acudí llorando ya desesperada. Me abrieron las puertas y el corazón. Tiene un equipo humano bárbaro y no hicieron caso a los informes recibidos del centro anterior. Le observaron y le atendieron en sus auténticas necesidades. La primera fue que todos los niños abrazaban a mi hijo según entraba por la puerta de la clase. Así aprendió que no todos los niños son malos.

Gracias a Mª José (Dios la bendiga) me acerqué a la Asociación Dominique y le conté a Cristina mis penas. En la primera entrevista ya me recomendó que acudiera a Neocórtex lo antes posible, ellas me ayudarían ha hacer el programa. El trabajo de Mª Jesús López es IMPRESIONANTE. Es como si tuviera un radar y en cuanto observa al niño y habla con los padres sabe lo que tiene y lo que necesita. Volvimos con un duro programa de estimulación. Entre otras cosas teníamos que gatear, colgarnos, estimulación visual, táctil y la bendita reeducación auditiva. He de decir que he gateado con mi hijo lo que no gateé de niña.

Los avances se notaron rápidamente. En cuanto se le hizo el entrenamiento auditivo empezó a hablar con frases completas. Nos entendía y se hacía entender.

Regularmente volvíamos a Neocórtex para ver los avances y si había que hacer algún cambio. El último semestre que hicimos programa íbamos a la asociación hasta los sábados y domingos. Contaba con el apoyo de todo el personal que contábamos en ese momento. El trabajo fue agotador pero valió la pena. Mi hijo es un niño feliz, completamente integrado en el colegio y muy querido por sus compañeros. Sus maestr@s le adoran. Saca unas magníficas notas y ¡NO CALLA! Creo que está hablando todo lo que no habló de pequeño.

Fue maravilloso el día en el que el orientador escolar del centro nos dijo que quería, oficialmente, declarar que Pablo ya NO era un niño con necesidades educativas especiales POR HABERLAS SUPERADO y que estaba realmente feliz de hacer este trámite en un caso tan grave como el de mi hijo. Naturalmente la alegría era mutua. El apoyo fue total. No sólo trabajamos los padres, trabajamos con el magnífico profesorado del centro y con el grandísimo apoyo de mi querida Asociación Dominique sin la cual mi hijo no estaría tan bien como está ahora. Aunque ya no hacemos el programa de Neocórtex (ya le dieron el alta) acudimos regularmente a apoyo escolar. Mi hijo es feliz allí y si tiene algún problema, Katia, nuestra sicopedagoga habla con él. También nos juntamos las madres (y algún papá) a charlar. Nos damos mucho apoyo y reímos y lloramos juntas. Somos una gran familia dispuesta a seguir adelante. Damos la bienvenida a nuevas familias que desean ayudar a sus hijos y no saben cómo. Nuestros niños siguen avanzando. Nuestras «chicas» (maravillosas chicas) ayudan a nuestros hijos con un amor muy especial. Saben que esas personitas tienen dentro de sus cabezas mucho y que tienen que aprender a sacarlo.

Cristina no para. Busca y rebusca para sacar dinero de donde sea para que nuestra asociación siga adelante. La faltan manos y horas para hacer más y más. Procuro estar ahí para lo que pueda y mientras mi enfermedad me lo permita (tengo fibromialgia y fatiga crónica) y hago lo que puedo hacer. Fregar un vaso, arreglar un ordenador, coger una escoba, escuchar…, hablar.

Mi niño está muyyyy bien y es el mejor ejemplo de que se puede hacer, se puede conseguir. Solo hay que buscar y trabajar. Y dar amor, mucho amor.

Muchas Gracias.

Yolanda

 

Otras entradas en este blog sobre la Asociación ADALYD:

Asociación Dominique Burgos (ADALYD)

Visita a Burgos, al rincón de la esperanza. Asociación ADALYD

TÉCNICAS DE GLENN DOMAN

Perfil del desarrollo de los Institutos para el Logro del Potencial Humano

Del blog de María Fernanda, «artrogriposismulcongenita«, quiero resaltar una entrada en la que se describe parte del método Doman de organización neurológica.

Técnicas de Glenn Doman.

 
Éste no es el programa completo, hay muchas otras áreas que se trabajan como puede verse en la tabla del Perfil del Desarrollo (arriba).
 
Es importante tener en cuenta que un niño con una lesión neurológica o un problema del desarrollo debe ser guiado por un profesional del método que diseñe un programa específico acorde a sus necesidades concretas. Este programa se diseña tras evaluar al niño en todas las áreas del desarrollo y ver en qué nivel se encuentra en cada una de ellas. Es a partir de este nivel que se deberá trabajar intensamente para lograr pasar al siguiente y así sucesivamente.
 
Dejo un enlace a esta entrada para que quienes estén interesados puedan conocer el método Doman como terapia (y no sólo quedarse con lo más conocido: los bits de inteligencia o el programa de matemáticas y lectura). Como método terapéutico es muy completo y busca la estimulación y maduración de todas las áreas principales del desarrollo infantil.
 

«TÉCNICAS DE GLENN DOMAN»

 

 

«Psicomotricidad y desarrollo neuromotor»

«Arrastre y gateo: la importante etapa del suelo»

«El desarrollo motriz alcanzado determina el desarrollo emocional, social y cognitivo»

ESPERANZA CON EL MÉTODO DOMAN

En ocasiones tengo la suerte de recibir el testimonio emotivo y esperanzador de una madre que me cuenta los beneficios que les ha aportado alguna de las terapias o métodos de estimulación en los que confío y de los que hablo en mis blogs.

Siento no poder reproducir el testimonio en este blog, pero te dejo el enlace donde lo podrás leer. ¡No dejes de hacer clic, te va a gustar!

ESPERANZA CON EL MÉTODO DOMAN

ASOCIACIÓN DOMINIQUE BURGOS. Ahora: ASOCIACIÓN ADALYD

ASOCIACIÓN «Para la discapacidad intelectual y física»

*Nota: Actualmente esta asociación se llama ADALYD
Una de las mayores alegrías que me ha dado internet ha sido el descubrimiento de esta asociación. Un auténtico sueño hecho realidad para mí, que llevo diez años luchando contra lo «oficialmente establecido» en el mundo de la sanidad y la educación en cuanto a la ayuda a niños con problemas del desarrollo.
Es una lucha muy difícil para los padres que buscamos alternativas a lo que se nos ofrece… porque esto que se nos ofrece no nos aporta lo que realmente estamos buscando y necesitamos tan desesperadamente: solucionar los problemas de nuestros hijos. Parece simple, pero es muy complicado…
Los padres, y sobre todo las madres, vivimos con la sensación de luchar en varios frentes: contra el problema que vive nuestro hijo y contra el mundo entero que no lo comprende y no nos ayuda…
En medio de este camino de soledad y de frustraciones, de búsqueda muchas veces infructuosa, pero otras tremendamente gratificante, contar con el apoyo de una asociación que trabaja con terapias alternativas con beneficios demostrados para nuestros niños es todo un sueño, como decía…
Porque a quien no conozca el mundo de las asociaciones, diré que la mayoría «comulga» con la vía oficial, de la cual no se apartan ni un poco, ni siquiera para escuchar el testimonio de una madre que asegure haber encontrado algo beneficioso para su hijo y por lo tanto, para los demás niños de la asociación…
Os puedo asegurar que las madres que nos desmarcamos del «camino oficial» no somos bienvenidas en las asociaciones y se nos invita educadamente a veces, y otras no tanto, a abandonarlas o por lo menos a «guardar silencio»… Esta es la realidad de la ayuda aportada por las asociaciones de hoy en nuestro país… al menos en los casos de asociaciones que yo he conocido personalmente.
Podéis haceros una idea de la alegría que me da presentaros a una asociación totalmente atípica. Que no sólo tiene el convencimiento de haber encontrado el camino correcto en la curación o mejora de sus niños, sino que por esto mismo tiene el valor de nadar contracorriente, con toda la dificultad que esto supone…
Con esta entrada quiero demostrar mi más absoluto respeto y admiración por la Asociación Dominique Burgos y por todos sus integrantes. Son un auténtico precedente, el comienzo del cambio en beneficio de toda la sociedad.
Rosina Uriarte
(El texto que sigue lo envía Cristina Barriuso, presidenta de la asociación.)

ASOCIACIÓN «Para la discapacidad intelectual y física» DOMINIQUE BURGOS
Avda. de Castilla y León, 32 Bajo.Tfno: 947241989

El Presidente de cajacírculo, D. José Ignacio Mijangos hace entrega de un cheque con 3.000 € a
la Presidenta de la Asociación Dominique, Dña. Cristina Barriuso

¿ QUIÉNES SOMOS ?

Una asociación de padres que sin ánimo de lucro, se unen para ayudar a los niños con discapacidad y/o con dificultades de aprendizaje y a sus familias, a mejorar sus posibilidades de buena integración social.

Nos registramos en el Gobierno Civil, en 1994 con el nº 1862 aunque el germen lo puso una madre, que no quiere dar su nombre, cinco años antes. Trajo de Filadelfia información, contagió entusiasmos ayudó a ponerla en marcha y hoy desarrolla su actividad en pro de la discapacidad en el centro donde está su hijo. Sigue siendo socia de la nuestra, que se renovó en otoño de 2004 retomando el proyecto inicial.

CREEMOS QUE LA FUNCIÓN, DETERMINA LA ESTRUCTURA COMO DICE GLENN DOMAN, POR LO TANTO, SI UN NIÑO NO MANIFIESTA UNA FUNCIÓN, NOS INDICA QUE NO TIENE LA ESTRUCTURA CEREBRAL NECESARIA PARA HACERLO POSIBLE.

NUESTRA ACCIÓN SERÁ AYUDAR AL CEREBRO A CREARLA CON UN PROGRAMA INTEGRAL PERSONALIZADO: FISICO, INTELECTUAL, SENSORIAL Y DE ORIENTACIÓN ALIMENTARIA.

LOS PROGRAMAS SON ÚTILES TAMBIÉN PARA NIÑOS CON ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES, QUE TIENEN DESORGANIZADA LA POTENCIALIDAD DE SU CEREBRO.

OBJETIVOS

.- Asistencia moral, humana y profesional para potenciar capacidades y habilidades necesarias, para la MEJOR integración familiar, escolar y social. Los servicios se pueden utilizar sin ser socios.
.- Formar a padres o responsables familiares para conseguir las habilidades que contribuyen al desarrollo integral del niño y logran su autonomía.
.- Conocer y poner al servicio de los socios, los avances en el estudio del cerebro y su estimulación sináptica.

¿ A QUIÉN PODEMOS SER DE UTILIDAD?

A las familias de personas con:
Discapacidad intelectual y física de origen neurológico.
Dificultades de aprendizaje sin patología asociada.
Falta de atención e hiperactividad.

¿ QUÉ OFRECEMOS?

* – Acogida y escucha con la comprensión de quien ha pasado por parecidas o iguales situaciones,
Información de los recursos que conocemos orientados a cada caso
Gestión y ayuda para desarrollar programas personalizados de estimulación multi sensorial , basados en Glenn Doman y otros para conseguir la organización neurológica del cerebro y así despertar o mejorar sus capacidades.
Reeducación en Integración Auditiva con el método del Dr.Bérad, para mejorar los problemas del lenguaje (dislexia, carencia o dificultad de expresión oral), desánimo, falta de atención y dificultades de aprendizaje.
Préstamo gratuito de material de estimulación intelectual.* Apoyo pedagógico e informático.
– Musicoterapia semanal.
– Apoyo Psicológico personal o familiar.
– Taller de habilidades manuales y sociales con los niños.
– Equitación terapéutica una vez a la semana con personal especializado.
– Actividades con la familia, excursiones, convivencias y fiestas puntuales.
– Formación para padres y profesionales.


Tenemos la fortuna de contar con la sensibilidad y apertura de responsables de administraciones públicas (Ayuntamiento, Junta de Castilla y León, Diputación) y privadas (Caja Burgos y Caja Círculo) que han creído en nuestro Plan de Desarrollo de Capacidades, apoyándonos en programas y técnicas poco habituales, incluso combatidas durante años desde la ignorancia.

¿ESTAMOS CREANDO NIÑOS HIPERACTIVOS?

Nos planteamos si los adultos somos responsables del TDA-H en los niños.

Hay quienes hablan de un «mejor» y más acertado diagnóstico… otros de un sobrediagnóstico brutal… Mientras, el Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDA-H), sigue siendo un síndrome, (un conjunto de síntomas, no una enfermedad), que no tiene forma de demostrar su existencia por medio de prueba clínica alguna… Lo que lo convierte en vulnerable y expuesto en muchos casos a la subjetividad de médicos, padres y maestros…
 
Sin embargo, el TDA-H no es un trastorno «inventado», sino real. Y lo que preocupa a todos por igual es su elevada incidencia entre nuestros niños. Un número que no deja de crecer…
 
Sabemos que tiene una base genética, por lo que existe una predisposición que se transmite de padres a hijos. Pero esto no es por sí sólo determinante. Además confluyen elementos externos que actúan como detonantes del problema haciendo que éste se manifieste. Principalmente se trata de situaciones vividas durante el embarazo, el parto o la primera infancia.
 
Pero también se especula, lógicamente, con nuestro estilo de vida como agravante en niños que, de haber vivido en otros tiempos y otros lugares, no hubiesen sido diagnosticados con TDA-H. Y es que nuestro ritmo de vida y el entorno en el que crecen nuestros hijos, podría verse como un caldo de cultivo ideal para la ansiedad y los problemas de concentración…
 
«Nuestro mundo moderno está privando a los niños de desempeñar ocupaciones que son esenciales para su desarrollo físico, intelectual y emocional. Las prisas, la desestructuración de la familia, la falta de espacios verdes y la inseguridad de las calles son algunos de los factores que limitan la participación en actividades básicas para el desarrollo como son jugar al aire libre, experimentar con el entorno y descubrir el mundo de modo intuitivo.» (Isabelle Beaudry «Tengo duendes en las piernas», 2008)
 
La terapeuta ocupacional Isabelle Beaudry, experta en Integración Sensorial, hace hincapié en que los niños apenas acceden ya a espacios naturales donde pueden jugar y experimentar físicamente con lo que los rodea. Las actividades de ocio de nuestros pequeños son principalmente sedentarias e individuales, las cuales aportan poco a su desarrollo global. Y los adultos tendemos a estructurar el tiempo libre de nuestros hijos con clases particulares y deberes, dejándoles muy poco tiempo para actividades creativas que ellos escojan libremente sin horarios ni programas dirigidos.
 
En este mismo aspecto insiste el doctor Jorge Ferré, experto en medicina del desarrollo: «Los niños necesitan moverse para poder desarrollarse, pero la evolución socioeconómica y cultural nos está llevando a construir un estilo de vida en el que la primera infancia no tiene lugar propio: los espacios cada vez son más reducidos y los programas escolares más densos.» (Jorge Ferré Veciana y María del Mar Ferré Rodríguez «La otra cara de la hiperactividad», 2008)
 
Nuestras ciudades y nuestros horarios muestran poco respeto por la infancia. No dedicamos espacios y tiempo para ellos, exigimos a los niños que se adapten al mundo de los adultos, y esto tiene sus consecuencias…
 
Según el doctor Gonzalo Pin, director de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de Valencia, un 15% de los niños a quienes se atribuye un problema de hiperactividad (TDAH) padecen en realidad un trastorno del sueño. (Mujer.orange ,29 octubre 2008)
 
Este doctor explica que en los adultos la falta de sueño provoca somnolencia diurna, pero sin embargo, en los niños tiene un efecto contrario, haciendo que se muevan más, se muestren irritables y tengan menos concentración y un peor rendimiento escolar.
 
Gonzalo Pin nos recuerda que España es uno de los países en los que en los niños se acuestan más tarde porque «los niños se acoplan a los horarios de los padres, cuando debería ser al revés».
 
Además de nuestro rimo de vida, hay mucho más a nuestro alrededor que puede estar incidiendo en el TDA-H…
 
Noroeste.com (15 noviembre 2008) publica las siguientes declaraciones del especialista en medicina ambiental y otorrinolaringología , Javier Hernández Covarrubias: «El déficit de atención y la hiperactividad ha aumentado un 400 por ciento en los últimos 20 años… esto se debe a la susceptibilidad genética y la influencia del medio ambiente que está muy contaminado».
 
«Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir, tenemos que ser más ecológicos por un lado, desintoxicarnos por otro, no usar químicos, tener cuidado con los hongos y las ondas electromagnéticas, y lo segundo que podemos hacer es nutrirnos bien con alimentos orgánicos, antioxidantes y ácidos grasos esenciales».
 
A continuación explica que los productos químicos tienen una afinidad por la grasa y que es precisamente el cerebro el órgano que se compone de más cantidad de grasa. Por esta razón es el cerebro el que más químicos contiene en un momento dado, razón por la cual puede un niño cambiar de comportamiento, mostrar falta de atención o hiperactividad.
 
Un estudio publicado en el «Journal of Attention Disorders» demuestra cómo los niños responden mejor a pruebas de concentración y de atención después de caminatas de 20 minutos en pena naturaleza. (Bebés y más , 24 octubre 2008)
 
Para las autoras del estudio, titulado «Children With Attention Deficits Concentrate Better After Walk in the Park», la naturaleza no reemplaza a la medicación o a las terapias cognitivas y conductuales, pero sí que obtiene efectos comparables en los resultados de los tests de atención. Por lo que, a pesar de no ser una cura para el TDA-H, sí puede considerarse una herramienta más.
 
Lo que queda bien claro es que los niños necesitan moverse para desarrollarse adecuadamente y es de lamentar que dispongamos de tan pocos espacios verdes en nuestras ciudades y que los patios de los colegios estén, en su mayoría, desprovistos de columpios, toboganes, barras de las que colgarse… donde puedan nuestros hijos desarrollar su motricidad y por lo tanto, su inteligencia.
 
Sally Goddard («Reflejos, Aprendizaje y Comportamiento», 2005), nos habla también de la importancia del estímulo vestibular que se produce cuando el cuerpo del niño está en movimiento: «La hiperactividad y el déficit de atención pueden ser dos signos de inmadurez de la función del sistema vestibular. Como padres y profesores, tendemos a implorar que nuestros niños hiperactivos se «estén quietos» y «se sienten bien». Se ha comprobado que a los niños hiperactivos que se les permite dar vueltas durante 30 segundos en ambas direcciones, muestran un aumento de su límite de atención de 30 minutos después del ejercicio, lo que nos sugiere que necesitan estimulación vestibular para «poner su cerebro en marcha»».
 
Por último, Gladys Veracoechea («El déficit de atención sin fármacos», 2008) menciona una cuestión que considero importante a tener en cuenta por parte de los profesores de niños con trastornos de la atención e hiperactividad: «Nunca castigue a un niño con TDAH dejándole sin recreo, ya que ésta es una actividad indispensable para que él camine, corra y juegue libremente saciando su necesidad motora. Usted observará como docente que si le deja sin recreo, en el transcurso de las actividades posteriores el niño se mostrará más hiperactivo. Además, se trata de una penalización que por lo general les afecta mucho desde el punto de vista emocional.»
 
Ojalá todas estas evidencias nos sirvan para replantearnos lo que estamos haciendo los adultos con nuestros niños. Tenemos grandes expectativas y esperamos mucho de ellos, pero es necesario tener en cuenta que los resultados dependen directamente de lo que nosotros les ofrezcamos y de las oportunidades que les demos para lograrlo.
 

«DÉFICIT DE ATENCIÓN. ¿POR QUÉ TANTOS NIÑOS LO PADECEN?»

«UN CAMBIO DE CONCEPTO SOBRE CÓMO ABORDAR LOS CASOS DE DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD»

SÍNDROME DE DOWN y el MÉTODO DOMAN

Síndrome Down

Durante años he recibido preciosos testimonios de mamás luchadoras que han encontrado el camino para ayudar a sus pequeños.
Así es el caso de Candy, que  nos habla de los avances de su niña con síndrome Down gracias al método Doman.
Pido disculpas por no poder reproducir el testimonio aquí porque está publicado en otro de mis blogs, por favor haz clic en el siguiente enlace y lo podrás leer:
Puedes leer otros testimonios parecidos en el mismo blog:
Y algunos artículos interesantes en este blog en el que estás ahora mismo:
También vídeos en páginas del método:

EL DÉFICIT DE ATENCIÓN SIN FÁRMACOS. UNA GUÍA PARA PADRES Y DOCENTES

El déficit de atención sin fármacos. Una guía para padres y docentes.

«El déficit de atención sin fármacos. Una guía para padres y docentes» es el título de un nuevo libro escrito por Gladys Veracoechea Troconis y editado por Psimática.
Gladys es psicóloga especialista en tecnología y modificación de la conducta y cuenta con una gran experiencia en el trabajo psicológico y educativo con niños con déficit de atención e hiperactividad.

Esta guía resulta amena y de fácil lectura para todo aquel, padre, madre o profesional, que esté interesado en conocer mejor el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA-H). La autora expone el contenido de una forma clara y directa, hábilmente distribuido en cien preguntas que habitualmente realizamos quienes de una forma u otra nos relacionamos con un niño de estas características.

Además de una descripción del TDA-H, la guía se compone principalmente de consejos para ayudar a niños con este trastorno en el hogar o en el aula, y propone junto a la terapia cognitivo conductual, un tratamiento basado en la bioterpia y cambios en la dieta.

Estas propuestas se hallan bien documentadas y avaladas por estudios científicos, siendo por lo tanto, una buena e interesante alternativa a la medicación en muchos niños con TDA-H.
Es un libro recomendable y de obligada lectura para los interesados en el tema.

«TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS»

A través de estos cinco casos nos describe Isabelle Beaudry algunos de los problemas de procesamiento sensorial que pueden sufrir los niños con alteraciones en el desarrollo, problemas de comportamiento o de rendimiento escolar.

«Tengo duendes en las piernas»

La gente dice que soy malo… ¡Yo no puedo estarme quieto! Siento algo en todo el cuerpo, sobre todo en las piernas, que no me deja estar tranquilo…

Daniel no percibe ni procesa suficientemente la información que el movimiento envía a su cerebro, por esta razón busca estimular su sistema vestibular corriendo y saltando constantemente.

«Tengo altavoces en la cabeza»

¡Es que en el colegio hay tantos ruidos que parece que tengo altavoces en la cabeza! … A veces tengo que taparme los oídos porque no puedo más…
David es un niño muy sensible a los estímulos táctiles, visuales y auditivos. Por esto se encuentra en un estado de ansiedad y alerta en el colegio donde los niños gritan y se mueven o empujan a su alrededor.
«Qué asco! ¡Hay gusanos en mi plato!»
La gente siempre está comiendo porquerías que me dan mucho asco, y lo peor es que todo el mundo pretende que también las coma yo… Toda la comida es muy pringosa y desagradable…
Paula se muestra muy selectiva con los alimentos. Se le hace muy difícil todo lo que se refiere a la higiene diaria. Para ella es un tormento el simple hecho de lavarse la cabeza, cepillarse los dientes o ponerse prendas de ropa que no sean muy blanditas y muy suaves. Su sentido del tacto es extremadamente sensible.
«Soy un gigante con demasiada fuerza»

A veces me siento como un gigante con demasiada fuerza y muy torpe, con unas manotas de blandiblup o de mantequilla o de algo así. Yo quiero hacer las cosas bien, pero todo me sale mal…

Diego es un niño muy tranquilo. Se muestra poco autónomo, desordenado y sucio. No presta atención en clase y es lento al realizar sus tareas. Tiene problemas para interpretar la información que le dice qué postura y qué movimientos debe realizar para tener éxito en sus actividades. No controla la fuerza que emplea al hacer las cosas y no sabe muy bien cómo utilizar sus manos.

«Estoy en mi nube»
A mi alrededor no pasa gran cosa. La gente va y viene; creo que a veces me hablan, pero no estoy segura. Yo estoy en mi nube; estoy a gusto así…

Alba apenas reacciona ante lo que le rodea y no se comunica con los demás. Su equilibrio no es bueno pues su sistema vestibular no informa suficientemente a su cerebro. Tampoco lo hacen sus sentidos táctil y proprioceptivo. Por ello no reacciona a lo que ocurre, ni siquiera cuando le tocan o la mueven… No llora y parece no sentir el dolor.

A través de estos cinco casos nos describe Isabelle Beaudry algunos de los problemas de procesamiento sensorial que pueden sufrir los niños con alteraciones en el desarrollo, problemas de comportamiento o de rendimiento escolar.

En su libro «Tengo duendes en las piernas» nos introduce en el concepto de la integración sensorial y en sus trastornos de una forma sencilla y concisa. Las historias de David, Daniel, Paula, Diego y Alba nos acercan a la difícil realidad vivida por muchos niños, una realidad muy poco comprendida por los adultos que nos relacionamos con ellos.

Al final de cada una de estas historias veremos las soluciones que ofrece la Terapia Ocupacional para ayudar a estos pequeños a vencer sus dificultades.

Isabelle nos propone además pequeños trucos e ideas que podemos aplicar los padres y profesores para facilitar las actividades diarias. También nos habla de «estrellas» de la integración sensorial como Fernando Alonso o Rafa Nadal, entre otros.

«TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS»
ISABELLE BEAUDRY BELLEFEUILLE 
Ediciones Nobel

EL SISTEMA NERVIOSO EN LA BASE DEL COMPORTAMIENTO Y RENDIMIENTO DE LOS NIÑOS. Enfoque desde la teoría de la Integración Sensorial.

Niño desbordado sensorialmente

¿En qué estado se encuentra el sistema nervioso de nuestros niños? Esto no lo podemos observar directamente porque no podemos «ver» el sistema nervioso y su funcionamiento.

Pero podemos observar el comportamiento y el rendimiento académico de nuestros hijos y alumnos, y tener en cuenta que son precisamente las expresiones visibles de su sistema nervioso invisible.

Lo que observemos del estado nervioso de los niños a través de su comportamiento y de su rendimiento, son indicaciones de cómo recibe el niño la información sensorial que lo bombardea a diario, de cómo la procesa y de cómo responde a la misma. Éste es el trabajo que realiza el sistema nervioso por medio de la Integración Sensorial. Cuando el niño no «funciona» adecuadamente en sus tareas diarias cotidianas, del colegio, o en su relación con los demás, es muy probable que exista un Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS).

En muchas ocasiones son los trastornos en el procesamiento sensorial los causantes de los problemas de aprendizaje y de comportamiento. Y en la mayoría de los problemas no causados por una mala integración sensorial, ésta se haya presente en mayor o menor medida.

Los niños con problemas de aprendizaje son muchas veces diagnosticados con retraso madurativo. Y si bien es cierto que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, también lo es que la mayoría de los que se quedan rezagados en el mismo no superan nunca del todo sus dificultades. En el mejor de los casos logran encontrar el modo de compensar estas dificultades o lo hacen con un sobreesfuerzo mayor que sus compañeros, pero en esta situación pueden surgir nuevos problemas que se van añadiendo al original.

«Es muy peligroso pensar que un niño llegará a superar su problema a medida que vaya creciendo, pues esta actitud evita que se busque ayuda profesional a la edad en la que ésta sería más benéfica.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).

Otro diagnóstico muy común es el de déficit de atención con o sin hiperactividad. De nuevo debemos tener en cuenta que la capacidad de atender de un niño o el grado de su actividad son el producto del nivel de organización de su cerebro. Para el niño con una disfunción integrativa sensorial el control de su atención y de su conducta o sus emociones, puede ser una tarea simplemente imposible. Existen a su alrededor demasiadas cosas que lo confunden, lo distraen, lo sobreexcitan y lo llevan a comportamientos y situaciones que él mismo no desea.

El autocontrol, junto con la autoestima y la confianza en uno mismo no se desarrollan adecuadamente en el niño con dificultades en su integración sensorial. Y un cerebro que no puede organizar y controlar sus sensaciones, tampoco será capaz de organizar letras o números para realizar con éxito las tareas escolares.

«La lectura, la escritura y el cálculo… requieren de que el cerebro procese sensaciones muy detalladas y de que se ocupe en respuestas motoras y mentales precisas…

Lo más cruel que un maestro puede decirle a un niño incapacitado para el aprendizaje es: «¡podrías hacerlo si tan sólo lo intentaras!» ¿Cómo va a leer, si ni siquiera conecta lo que ve con lo que oye? ¿Cómo va a escribir su nombre, si tiene que concentrarse en mantenerse sobre la silla? Las habilidades sonsoriomotoras son las verdaderamente básicas y los problemas de aprendizaje continuarán hasta que las escuelas presten atención a su desarrollo.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).

Los que convivimos y trabajamos con el niño solamente observamos el resultado final de este problema: que el niño no quiere trabajar, que cuando lo hace los resultados son malos, que su aprendizaje no se da al mismo nivel que sus compañeros, que su comportamiento es inadecuado, que su actividad es excesiva o insuficiente, que es torpe en sus movimientos, que no se relaciona bien con los demás niños o que tiene muchas «manías»…

«Los padres generalmente no se dan cuenta de que los problemas de aprendizaje y de comportamiento de su hijo son el resultado de desórdenes neurológicos que el niño no puede controlar; piensan que hace las cosas intencionadamente y reaccionan de manera que le hacen la vida aún más difícil de lo que ya es…» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).

Es también un error creer que un trabajo enfocado exclusivamente desde el punto de vista pedagógico o psicológico puede solucionar estos problemas. No debemos plantearnos «entrenar» al niño para hacer las cosas que su cerebro no puede hacer. A menudo la escuela exige demasiado a estos niños, sin comprender realmente sus necesidades y sus posibilidades de trabajar con éxito.

La buena noticia es que está científicamente demostrado que los estímulos del ambiente influyen en las estructuras cerebrales y en su funcionamiento, por lo que podemos actuar ayudando al niño a superar sus problemas de integración sensorial y por lo tanto, dándole las herramientas que le permitan funcionar mejor en todas las áreas en las que se desenvuelve.

La terapia de la Integración Sensorial es completamente natural, pues utiliza los mismos medios que la propia naturaleza en la estimulación y maduración del sistema nervioso. Se basa principalmente en estímulos provenientes del movimiento que ayudan al niño a organizarse y que además, suelen divertir al niño pues son sensaciones que el niño busca por necesitarlas realmente.

«La terapia de la integración sensorial tiene un enfoque integral, comprende todo el cuerpo, todos los sentidos y todo el cerebro.

La idea central de esta terapia es proporcionar y controlar la entrada sensorial… de manera que el niño, espontáneamente, forme respuestas adaptativas que integren esas sensaciones.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).

Cuanto antes acudamos a un especialista en integración sensorial, más fácil resultará solucionar o mitigar las dificultades del niño con TPS. El terapeuta propondrá una terapia y también una «dieta sensorial» para que apliquemos con el niño en el hogar y en el aula.

Normalmente basta con tener en cuenta cómo se siente el niño y porqué reacciona como lo hace, para cambiar cosas en su entorno que hagan que la convivencia y su rendimiento mejoren.

«Integración sensorial. Cómo convivir con la distorsión»

«Disfunción en la integración sensorial. Como una radio mal sintonizada con el volumen mal regulado»