NIÑOS TÍMIDOS, MIEDOSOS Y PATOSOS

Niña miedosa
Como maestra de educación infantil, veo muchas veces niños que me preocupan por diversas razones, pero que parecen corresponder en el fondo, a un patrón común.

Son niños miedosos, tímidos, a los que les cuesta relacionarse y a los que les cuesta muchísimo separarse de sus padres. No se sienten relajados fuera de su ambiente familiar, se muestran tensos y parecen no disfrutar, como lo hacen sus compañeros, de las actividades lúdicas.

Los padres comentan que en casa son auténticos “terremotos” o muy “charlatanes”, son alegres, aunque también tercos y manipuladores, en algunos casos llegando al extremo de calificarles de “tiranos”.

No siempre se dan estos extremos, pero sí es una constante el hecho de que por mucho tiempo que el niño lleve acudiendo a nuestras clases, no acabe de mostrarse como es en el hogar. A los maestros no nos sorprende pues estamos acostumbrados a ver casos como éstos, pero a los padres les choca ver que su hijo se comporta de una forma tan diferente en un ambiente o en otro…

Muchas veces estos niños muestran fuera de casa un estado de control y tensión. Y por experiencia diría que cuanto más se controlan en el aula, menos lo hacen cuando llegan los padres a recogerles o cuando están en casa. Vemos una falta de control emocional que los lleva de la timidez y el comedimiento en el grupo de iguales, a la explosión emocional o a querer monopolizar a los demás en su entorno familiar.

Suele haber otra constante, que no siempre se da, pero que coincide en muchos casos. Y es que los niños más miedosos, tímidos y retraídos son además torpes en sus movimientos.

Los padres suelen achacar la conducta de sus hijos a su “carácter” y saben que son “torpes” o “muy precavidos” en sus actividades motrices en el parque. Por supuesto que les preocupa que tengan un carácter difícil y no sean hábiles motrizmente, pero lo ven como algo que “les ha tocado”, algo sobre lo que difícilmente se puede incidir o cambiar. También pueden achacarlo a problemas “psicológicos”.

Los niños “tímidos” y “precavidos” tienen problemas emocionales y en su desarrollo motor. Pero detrás de todo esto hay algo en común: el miedo.

El miedo es el que les dificulta relacionarse o mover su cuerpo en el espacio con seguridad y habilidad. Es el que frena su desarrollo y limita sus experiencias. Es lo que hace que se mantengan en tensión y luego deban liberarla de forma inadecuada en casa.

Pero… ¿Se puede cambiar este “carácter”?
¿Dónde está el “equilibrio” que todos queremos para nuestros hijos?

La respuesta es única para estas preguntas. Se trata del sistema nervioso. Es nuestro cerebro quien regula y controla nuestras emociones, y por lo tanto, la “psique”. Es quien nos hace movernos como lo hacemos y su madurez se ve claramente en la forma en que nos movemos. También se ve en cómo hablamos, cómo nos relacionamos, cómo reaccionamos ante el estrés o cualquier acontecimiento o situación dada… Es el sistema nervioso quien interpreta el mundo que nos rodea. El que da sentido a todos los estímulos que nos llegan y nos hace reaccionar en consonancia con los mismos.

Si el sistema nervioso no interpreta bien el entorno, las respuestas del niño no serán las adecuadas. En muchas ocasiones, esto se traduce en miedo. Miedo a moverse, lo cual conlleva limitaciones en experiencias motrices necesarias para el correcto desarrollo. Si el niño no se mueve adecuadamente en el mundo que lo rodea, si no se siente hábil, si le falta confianza en su propio cuerpo, entonces es muy probable que esta confianza también esté ausente en su relación con los demás y con las cosas que ocurran a su alrededor.

Las situaciones más comunes pueden volverse amenazadoras o simplemente difíciles, y la misma inmadurez que hace que no se haya desarrollado adecuadamente en sus habilidades motrices también incide en su escaso control emocional.

¿Se puede hacer algo al respecto? La respuesta es SÍ.

Se puede incidir en el sistema nervioso dándole un “empujón” para ayudar a que madure y el niño sea “equilibrado” como nos gustaría que fuera. Para que se sienta más capaz, más confiado y sus respuestas en diferentes situaciones sean más adecuadas. Al final, de lo que estamos hablando es de que el niño sea más feliz.

Lo que debe hacerse es lo mismo que hace la naturaleza para que el cerebro del niño crezca y se desarrolle. Esto ocurre cada vez que hablamos al bebé, cada vez que lo mecemos o acariciamos… Ocurre con todo lo que ve, cada vez que se mueve y tiene experiencias motoras que le llevan a un nuevo pequeño triunfo en el dominio de su cuerpo y del mundo que le rodea.

Debemos brindar al niño muchas y ricas experiencias, sobre todo motrices. Esto le dará un mejor conocimiento de sus capacidades y limitaciones, enriquecerá su desarrollo motriz, le hará más confiado en sí mismo y como consecuencia, vivirá más confiado en cualquiera de las situaciones que se le planteen.

Existen sencillos programas motores que podemos seguir asesorados por expertos en desarrollo infantil que pueden ayudarnos a los padres en esta tarea. Pero podemos también simplemente tener esto en cuenta y disfrutar con nuestros hijos de más horas de parque, de columpios, toboganes, camas elásticas…

Es muy importante saber que es el movimiento el alimento principal del cerebro de nuestros hijos. Que debemos dejarles moverse y animarles a hacerlo cuando son miedosos en este sentido. Siempre respetando sus miedos, acercándonos a nuevas experiencias con seguridad y despacio. Con paciencia y con confianza en que el niño lo logrará.

Dejemos de decir que son “tímidos” y “torpes”, que son “miedosos” o “tercos”… y sobre todo no lo digamos delante de ellos pues acabaremos convenciéndoles de que lo son. Un niño tiene el concepto de sí mismo que le transmitimos los demás. Es importante cambiar este autoconcepto y dar oportunidades al niño de que madure. Para esto debe sentirse hábil y tener confianza en sí mismo y como consecuencia de esto, confianza en el mundo.

“¿NIÑOS TERCOS, MANIÁTICOS, TÍMIDOS, MALOS…? DESCUBRE LA VERDAD DETRÁS DE SU COMPORTAMIENTO”

“LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS. DESAFÍOS SENSORIALES OCULTOS”

La integración sensorial en los niños. Desafíos sensoriales ocultos.

“La integración sensorial en los niños. Desafíos sensoriales ocultos”.
Por Jean Ayres.
Edición revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network.
TEA Ediciones.
Éste es el que considero uno de los mejores libros que he tenido jamás entres mis manos. No sólo tiene todas las ventajas del libro original de A. Jean Ayres “La integración sensorial y el niño”, sino que además goza de un nuevo formato más cómodo y atractivo. De un contenido más visual con fotografías y esquemas, con ejemplos y consejos que hacen que su lectura sea mucho más fácil y clarificadora.
Pienso que es un libro necesario para todos los padres de niños con dificultades en su rendimiento escolar, su funcionamiento diario, su comportamiento o su relación. Y de obligada lectura para todos los profesionales de la salud o la educación que tengan relación alguna con el mundo infantil.

La integración sensorial es un proceso continuamente presente en todos nosotros y es de vital importancia para poder desarrollarse y funcionar como seres humanos eficientes en todos los ámbitos. Por esto es tan importante tener conocimiento del funcionamiento básico de la integración sensorial y del por qué pequeñas disfunciones en la misma es lo que vemos en la forma de tantos y tantos problemas, caprichos, manías, miedos o torpezas y dificultades en los niños.

PREVENCIÓN DEL FRACASO ESCOLAR DESDE LA EDUCACIÓN INFANTIL con la organización neurológica.

Prevenir el fracaso escolar no solamente es posible en muchos casos, sino un deber y una responsabilidad de los adultos que trabajamos y cuidamos de los niños en sus primeros años de vida. La organización neurológica o neurodesarrollo se ocupa de ello.

Rosina Uriarte

El fracaso escolar preocupa seriamente tanto a padres como a educadores. Es algo que concierne a toda la sociedad dado el elevado porcentaje de estudiantes que lo sufren. Un fracaso que no debemos atribuir exclusivamente a estos chicos y chicas, pues en la mayoría de los casos no son “culpables” de la situación, sino sus víctimas.

Cuando se habla de fracaso escolar, casi siempre evocamos la imagen de alumnos de la ESO o de los cursos superiores de Primaria. Según las estadísticas, el fracaso escolar comienza en muchos casos a vislumbrarse hacia los ocho años, en tercero de primaria. Sin embargo, es en la educación secundaria cuando se hace más evidente. Entonces los requisitos académicos se endurecen y el esfuerzo ha de ser mayor. Y todo esto unido a la difícil y delicada etapa de la adolescencia.

Pero pocas veces se hace referencia a los niños de Educación Infantil con respecto al fracaso escolar. ¿Es acaso porque no existe tal fracaso a esta edad? Esto es lo que mayoritariamente se asume, pero no hay nada más lejos de la realidad… Los objetivos mínimos establecidos en Educación Infantil no son ambiciosos, cualquier niño puede alcanzarlos, y superarlos, con toda facilidad… pero no siempre es así… Y el número de niños que no alcanzan estos objetivos, o lo hacen con dificultad, se asemeja bastante al tanto por ciento de fracaso escolar que reflejan las estadísticas.

Si los educadores que trabajamos con niños menores de seis años vemos que casi una cuarta parte de los alumnos no sigue el ritmo del resto… lo lógico es actuar para atajar por todos los medios esta situación y que estos niños no crezcan para engrosar las filas de los “fracasados escolares”. Pero a pesar de que se trabaja en Infantil con niños con retrasos madurativos, problemas de lenguaje, etc., sigue habiendo un tanto por ciento de niños a los cuales se les deja “que maduren” con la triste y callada convicción de que “ya se ocuparán” sus tutores de primaria de trabajar con ellos en sus dificultades. La pena es el precioso tiempo que se desperdicia mientras se espera a que madure un niño… un niño con dificultades…

Todos hemos oído o leído que los seis primeros años son vitales para formar las bases de la inteligencia y las habilidades del niño. Son los años principales del desarrollo infantil, en los que el cerebro es más plástico y en los que se crean la mayor cantidad de conexiones y circuitos neuronales, las “herramientas” con las que habremos de arreglárnoslas durante toda nuestra vida futura. Por esto, invertir en una buena Educación Infantil y en el desarrollo del niño en estas edades, es como invertir en buenos materiales de construcción y la edificación de los pilares y vigas maestras de un gran y hermoso edificio.

La etapa de la Educación Infantil es una etapa difícil para hablar de diagnósticos y tratamientos. Muchos problemas no son diagnosticados a esta edad, como son los asociados al déficit de atención con hiperactividad, por ejemplo. Y no es porque los síntomas no sean evidentes, como ya se ha expuesto. Pero es lógico que se tienda a “esperar” a ver qué ocurre y cómo evoluciona el niño. Y en casos afortunados, estos síntomas en el niño no se transforman en un problema académico o de comportamiento. Es muy natural que los padres y profesores prefieran “esperar” a que estos problemas se desarrollen de forma evidente, para empezar a actuar sobre ellos. Sin embargo, cuando un niño muestra una dificultad, existe un motivo para ésta, y que este motivo desaparezca no es lo común pues normalmente se debe a fallos en la base del desarrollo del niño.

Por esto, “esperar” en estas edades tempranas supone perder el momento adecuado para actuar. Supone una mayor dificultad en la solución de estos fallos en el desarrollo, un trabajo más costoso y unos resultados más pobres…

Pero si bien el concepto de “tratamiento” nos puede parecer excesivo en niños pequeños cuando aún el problema académico no es claro, no debemos temer el término “prevención”.

La prevención a edades tempranas podría ser una de las claves para solventar el problema del fracaso escolar a edades más tardías.

Lo dice el refrán: “mejor prevenir que curar”. Una lección que están aplicando ya varios colegios en nuestro país con todos sus alumnos de Educación Infantil. Aún faltan datos estadísticos sobre los resultados objetivos de la aplicación de técnicas de prevención del fracaso escolar a través de ejercicios que desarrollan el sistema nervioso y ayudan al niño a madurar en todas sus áreas (física, cognitiva, sensorial, emocional, social). Pero confiamos en que pronto los habrá y un mayor número de centros se unan en esta iniciativa.

Queda patente que la mayoría de las dificultades académicas están causadas directamente por una inmadurez neurológica o, lo que es lo mismo, los fallos en el desarrollo que mencionábamos con anterioridad. Éstos fallos pueden manifestarse en la forma de una lateralidad mal establecida (cuando el niño no es totalmente diestro o zurdo, con lo cual su cerebro no está bien organizado y sus hemisferios cerebrales compiten en lugar de colaborar); en un sistema ocular que no funciona adecuada o cómodamente para las tareas que requieren de la lectura y la escritura; un sistema auditivo que no consigue procesar los sonidos claramente para poder reproducirlos en un correcto lenguaje hablado o prestar la adecuada atención en clase; reflejos primitivos que se han quedado retenidos y no han madurado de la forma deseada; una integración sensorial deficiente que hace que el niño interprete los estímulos que le rodean de una forma equivocada, mostrando unas reacciones y un rendimiento que no son los adecuados para su edad y la situación dada.

El desarrollo en el niño se produce de manera natural gracias a todos los estímulos que recibe de su entorno y con cada movimiento y acción que realiza. El movimiento es la principal fuente de información y desarrollo, junto con el tacto, el oído y la vista. Es primordial tener esto en cuenta para dar al niño las oportunidades que necesita de moverse a estas edades, y de experimentar con todo lo que le rodea.

Además, pueden aplicarse métodos de desarrollo neuromotor o de organización neurológica, que consisten en ejercicios motores principalmente, realizados de forma lúdica, pero continuada, constante y repetida, para su mayor efectividad. La repetición y la constancia son esenciales para la creación de nuevos circuitos neuronales, por lo que estos programas deben ser diarios. Unos veinte minutos podrían bastar para la realización de estos ejercicios en un aula de Educación Infantil. No deben suponer un sustituto a la psicomotricidad tradicional, pero serían desde luego un complemento ideal.

Cualquiera de los métodos de organización neurológica que se utilizan para tratar a niños con problemas del desarrollo, podrían utilizarse en su forma más básica y lúdica, para prevenir estos problemas en un grupo de alumnos en el aula. Y no solamente en Educación Infantil. Pues, aunque es éste el momento ideal para la prevención, estos programas también pueden realizarse, y de hecho se están aplicando, con niños de cursos superiores. En ambos casos, con el mismo objetivo: evitar el fracaso escolar.

Más información:

PSICOMOTRICIDAD Y DESARROLLO NEUROMOTOR

EL SISTEMA NERVIOSO EN LA BASE DEL COMPORTAMIENTO Y RENDIMIENTO DEL NIÑO.

LA LATERALIDAD: ¿DIESTRO O ZURDO?

REFLEJOS, APRENDIZAJE Y COMPORTAMIENTO

FUNCIONAMIENTO OCULAR: LA VISIÓN EN EL APRENDIZAJE

INCIDENCIA DE LA AUDICIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA CONDUCTA

“TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS”

A través de estos cinco casos nos describe Isabelle Beaudry algunos de los problemas de procesamiento sensorial que pueden sufrir los niños con alteraciones en el desarrollo, problemas de comportamiento o de rendimiento escolar.

“Tengo duendes en las piernas”

La gente dice que soy malo… ¡Yo no puedo estarme quieto! Siento algo en todo el cuerpo, sobre todo en las piernas, que no me deja estar tranquilo…

Daniel no percibe ni procesa suficientemente la información que el movimiento envía a su cerebro, por esta razón busca estimular su sistema vestibular corriendo y saltando constantemente.

“Tengo altavoces en la cabeza”

¡Es que en el colegio hay tantos ruidos que parece que tengo altavoces en la cabeza! … A veces tengo que taparme los oídos porque no puedo más…
David es un niño muy sensible a los estímulos táctiles, visuales y auditivos. Por esto se encuentra en un estado de ansiedad y alerta en el colegio donde los niños gritan y se mueven o empujan a su alrededor.
“Qué asco! ¡Hay gusanos en mi plato!”
La gente siempre está comiendo porquerías que me dan mucho asco, y lo peor es que todo el mundo pretende que también las coma yo… Toda la comida es muy pringosa y desagradable…
Paula se muestra muy selectiva con los alimentos. Se le hace muy difícil todo lo que se refiere a la higiene diaria. Para ella es un tormento el simple hecho de lavarse la cabeza, cepillarse los dientes o ponerse prendas de ropa que no sean muy blanditas y muy suaves. Su sentido del tacto es extremadamente sensible.
“Soy un gigante con demasiada fuerza”

A veces me siento como un gigante con demasiada fuerza y muy torpe, con unas manotas de blandiblup o de mantequilla o de algo así. Yo quiero hacer las cosas bien, pero todo me sale mal…

Diego es un niño muy tranquilo. Se muestra poco autónomo, desordenado y sucio. No presta atención en clase y es lento al realizar sus tareas. Tiene problemas para interpretar la información que le dice qué postura y qué movimientos debe realizar para tener éxito en sus actividades. No controla la fuerza que emplea al hacer las cosas y no sabe muy bien cómo utilizar sus manos.

“Estoy en mi nube”
A mi alrededor no pasa gran cosa. La gente va y viene; creo que a veces me hablan, pero no estoy segura. Yo estoy en mi nube; estoy a gusto así…

Alba apenas reacciona ante lo que le rodea y no se comunica con los demás. Su equilibrio no es bueno pues su sistema vestibular no informa suficientemente a su cerebro. Tampoco lo hacen sus sentidos táctil y proprioceptivo. Por ello no reacciona a lo que ocurre, ni siquiera cuando le tocan o la mueven… No llora y parece no sentir el dolor.

A través de estos cinco casos nos describe Isabelle Beaudry algunos de los problemas de procesamiento sensorial que pueden sufrir los niños con alteraciones en el desarrollo, problemas de comportamiento o de rendimiento escolar.

En su libro “Tengo duendes en las piernas” nos introduce en el concepto de la integración sensorial y en sus trastornos de una forma sencilla y concisa. Las historias de David, Daniel, Paula, Diego y Alba nos acercan a la difícil realidad vivida por muchos niños, una realidad muy poco comprendida por los adultos que nos relacionamos con ellos.

Al final de cada una de estas historias veremos las soluciones que ofrece la Terapia Ocupacional para ayudar a estos pequeños a vencer sus dificultades.

Isabelle nos propone además pequeños trucos e ideas que podemos aplicar los padres y profesores para facilitar las actividades diarias. También nos habla de “estrellas” de la integración sensorial como Fernando Alonso o Rafa Nadal, entre otros.

“TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS”
ISABELLE BEAUDRY BELLEFEUILLE 
Ediciones Nobel

EL SISTEMA NERVIOSO EN LA BASE DEL COMPORTAMIENTO Y RENDIMIENTO DE LOS NIÑOS. Enfoque desde la teoría de la Integración Sensorial.

Niño desbordado sensorialmente

¿En qué estado se encuentra el sistema nervioso de nuestros niños? Esto no lo podemos observar directamente porque no podemos “ver” el sistema nervioso y su funcionamiento.

Pero podemos observar el comportamiento y el rendimiento académico de nuestros hijos y alumnos, y tener en cuenta que son precisamente las expresiones visibles de su sistema nervioso invisible.

Lo que observemos del estado nervioso de los niños a través de su comportamiento y de su rendimiento, son indicaciones de cómo recibe el niño la información sensorial que lo bombardea a diario, de cómo la procesa y de cómo responde a la misma. Éste es el trabajo que realiza el sistema nervioso por medio de la Integración Sensorial. Cuando el niño no “funciona” adecuadamente en sus tareas diarias cotidianas, del colegio, o en su relación con los demás, es muy probable que exista un Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS).

En muchas ocasiones son los trastornos en el procesamiento sensorial los causantes de los problemas de aprendizaje y de comportamiento. Y en la mayoría de los problemas no causados por una mala integración sensorial, ésta se haya presente en mayor o menor medida.

Los niños con problemas de aprendizaje son muchas veces diagnosticados con retraso madurativo. Y si bien es cierto que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, también lo es que la mayoría de los que se quedan rezagados en el mismo no superan nunca del todo sus dificultades. En el mejor de los casos logran encontrar el modo de compensar estas dificultades o lo hacen con un sobreesfuerzo mayor que sus compañeros, pero en esta situación pueden surgir nuevos problemas que se van añadiendo al original.

“Es muy peligroso pensar que un niño llegará a superar su problema a medida que vaya creciendo, pues esta actitud evita que se busque ayuda profesional a la edad en la que ésta sería más benéfica.” (Jean Ayres, “La integración sensorial y el niño”).

Otro diagnóstico muy común es el de déficit de atención con o sin hiperactividad. De nuevo debemos tener en cuenta que la capacidad de atender de un niño o el grado de su actividad son el producto del nivel de organización de su cerebro. Para el niño con una disfunción integrativa sensorial el control de su atención y de su conducta o sus emociones, puede ser una tarea simplemente imposible. Existen a su alrededor demasiadas cosas que lo confunden, lo distraen, lo sobreexcitan y lo llevan a comportamientos y situaciones que él mismo no desea.

El autocontrol, junto con la autoestima y la confianza en uno mismo no se desarrollan adecuadamente en el niño con dificultades en su integración sensorial. Y un cerebro que no puede organizar y controlar sus sensaciones, tampoco será capaz de organizar letras o números para realizar con éxito las tareas escolares.

“La lectura, la escritura y el cálculo… requieren de que el cerebro procese sensaciones muy detalladas y de que se ocupe en respuestas motoras y mentales precisas…

Lo más cruel que un maestro puede decirle a un niño incapacitado para el aprendizaje es: “¡podrías hacerlo si tan sólo lo intentaras!” ¿Cómo va a leer, si ni siquiera conecta lo que ve con lo que oye? ¿Cómo va a escribir su nombre, si tiene que concentrarse en mantenerse sobre la silla? Las habilidades sonsoriomotoras son las verdaderamente básicas y los problemas de aprendizaje continuarán hasta que las escuelas presten atención a su desarrollo.” (Jean Ayres, “La integración sensorial y el niño”).

Los que convivimos y trabajamos con el niño solamente observamos el resultado final de este problema: que el niño no quiere trabajar, que cuando lo hace los resultados son malos, que su aprendizaje no se da al mismo nivel que sus compañeros, que su comportamiento es inadecuado, que su actividad es excesiva o insuficiente, que es torpe en sus movimientos, que no se relaciona bien con los demás niños o que tiene muchas “manías”…

“Los padres generalmente no se dan cuenta de que los problemas de aprendizaje y de comportamiento de su hijo son el resultado de desórdenes neurológicos que el niño no puede controlar; piensan que hace las cosas intencionadamente y reaccionan de manera que le hacen la vida aún más difícil de lo que ya es…” (Jean Ayres, “La integración sensorial y el niño”).

Es también un error creer que un trabajo enfocado exclusivamente desde el punto de vista pedagógico o psicológico puede solucionar estos problemas. No debemos plantearnos “entrenar” al niño para hacer las cosas que su cerebro no puede hacer. A menudo la escuela exige demasiado a estos niños, sin comprender realmente sus necesidades y sus posibilidades de trabajar con éxito.

La buena noticia es que está científicamente demostrado que los estímulos del ambiente influyen en las estructuras cerebrales y en su funcionamiento, por lo que podemos actuar ayudando al niño a superar sus problemas de integración sensorial y por lo tanto, dándole las herramientas que le permitan funcionar mejor en todas las áreas en las que se desenvuelve.

La terapia de la Integración Sensorial es completamente natural, pues utiliza los mismos medios que la propia naturaleza en la estimulación y maduración del sistema nervioso. Se basa principalmente en estímulos provenientes del movimiento que ayudan al niño a organizarse y que además, suelen divertir al niño pues son sensaciones que el niño busca por necesitarlas realmente.

“La terapia de la integración sensorial tiene un enfoque integral, comprende todo el cuerpo, todos los sentidos y todo el cerebro.

La idea central de esta terapia es proporcionar y controlar la entrada sensorial… de manera que el niño, espontáneamente, forme respuestas adaptativas que integren esas sensaciones.” (Jean Ayres, “La integración sensorial y el niño”).

Cuanto antes acudamos a un especialista en integración sensorial, más fácil resultará solucionar o mitigar las dificultades del niño con TPS. El terapeuta propondrá una terapia y también una “dieta sensorial” para que apliquemos con el niño en el hogar y en el aula.

Normalmente basta con tener en cuenta cómo se siente el niño y porqué reacciona como lo hace, para cambiar cosas en su entorno que hagan que la convivencia y su rendimiento mejoren.

“Integración sensorial. Cómo convivir con la distorsión”

“Disfunción en la integración sensorial. Como una radio mal sintonizada con el volumen mal regulado”

CENTROS QUE REALIZAN TERAPIAS DE ESTIMULACIÓN CEREBRAL Y ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA

estimulación cerebral y organización neurológica

*Nota de la autora: esta entrada fue escrita en 2008, desde entonces han surgido gran cantidad de nuevos profesionales y centros de estimulación cerebral y organización neurológica.

Terapias de estimulación cerebral” es el término que utilizo para referirme a aquellos tratamientos de organización neurológica que pretenden solucionar o paliar problemas del desarrollo por medio de ejercicios que estimulan directamente determinadas zonas cerebrales o buscan una madurez general del sistema nervioso.

Quiero dejar claro que solamente mencionaré las terapias que conozco personalmente y con las cuales he experimentado. No me dedico a la realización de ninguna de estas terapias de forma profesional ni pertenezco a ninguno de los centros que citaré a continuación.

Es muy posible que existan más centros de los que incluyo en esta entrada, pido disculpas y que por favor se me informe de ellos pues quisiera incluirlos para lograr una lista lo más completa posible.

Todos estos centros utilizan una o varias de las terapias de las que hablo en mis blogs: Organización Neurológica de Doman, Fonoaudiología y Reorganización Neurofuncional de Padovan, Teoría de la Integración Sensorial, Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos (TMR), Programas para la Correcta Lateralización, Entrenamiento en Integración Auditiva del método Berard, Audio-Psico-Fonología del método Tomatis, Terapia Visual desde la Optometría Comportamental.

Como ya he dicho, muchos de estos centros combinan más de una de estas terapias. Para conocer mejor el trabajo que se realiza en cada uno de ellos deberéis informaros en los propios centros.

INSTITUTO MÉDICO DEL DESARROLLO INFANTIL
Drs. Jorge Ferré Veciana, Víctor Casaprima Sagués, Jorge Catalán Balaguer y José Mombiela Sanz
Vía Augusta nº 9, Pral. 1ª 08006 Barcelona
Tel. 93.415.73.09 93.415.73.11 – Extensión 4Fax. 93.415.73.11

VEGAKIDS Instituto de Desarrollo Infantil y Centro Berard de Reeducación Auditiva
Víctor Estalayo y Mª del Rosario Vega
Escalona, 107 – 5C Madrid 28024
915184443

– AVANZA ASESORES DE ESTIMULACIÓN (esta empresa ya no existe)
C/ Playa Samil Nº15 Local 1, Collado Villalba (Madrid)
Teléfono: 91 286 38 50
[email protected]

INPA Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía Aplicadas
Plaza Peña Horcajo, número 11, portal B, 3º B28035 Madrid
Teléfono/Fax: 34 91 738 48 56 

NEOCORTEX Centro de Organización Neurológica
Cª. Boadilla del Monte s/nUrb. Jardin de la Ermita, Bloq.3 Loc.128220 Majadahonda (Madrid)
Tel.: 902-157-596
[email protected]

– Fundación NEURONEST Estimulación Neuronal
Calle Erudito Orellana, 17 bajo. 46008.Valencia.
Teléfono 963 823 281.
http://www.neuronest.es/

INSTITUTOS FAY Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial.
Dirección: Fuente del rey 32 28023 Aravaca (Madrid)
Tel.: 91 740-0203 Fax.: 91 740-0204

MONTSERRAT DIAZ ROSELL Centro Integral San Lorenzo
Paseo de Miguel de Unamuno nº 8
San Lorenzo del Escorial, Madrid
91 896 96 77
[email protected]

C.L.E.R.N. CENTRO DE LOGOPEDIA, ESTIMULACIÓN Y REEDUCACIÓN NEUROSENSORIAL
C/ Numancia 24-bajo
30510 Yecla (Murcia)
Teléfono/Fax: 968 79 28 20
[email protected]

PSINDRA CENTRO DE PSICOLOGÍA
Cristobalina Muñoz (área de neuropsicología)
C/Alfonso XI nº 5 -1 º B- CP 11201 Algeciras – Cádiz
Tel / Fax :856 22 18 66 – Móvil: 649 46 55 97
[email protected]

AYTONA Centro de Formación y Tratamiento de Terapia Ocupacional
C/ Sierra de Gador nº15-B.
MADRID 28031
Tlf.: 917 773 293

LOGROS TERAPIA OCUPACIONAL INFANTIL Calle granadilla 11, ,local bajo
Majadahonda Madrid
Tlf: 679088616.

CLÍNICA DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA BEAUDRY-BELLEFEUILLE
C/ Marqués de Santa Cruz 7, 1º E
33007 Oviedo
Tfno. (34) 609 750 962
[email protected]

KULUNKA Asociación para la atención a niños con alteraciones del desarrollo.
C/ Pintor Ortiz de Urbina nº 3 oficina 12,
Vitoria-Gasteiz
Tfno. 688 694 745
[email protected]

CENTRO CEI BARCELONA
Ronda General Mitre 67 local
08017 Barcelona
93 205 51 6
[email protected]

CENTRO CEI VALENCIA: Benimaclet 15-4
46120 Alboraia
666 807 088
96 338 74 58
[email protected]

SET SENTITS Centre de Desenvolupament Infantil
C/Anselm Clavé, 17 3er pis
084002 GRANOLLERS
626 414 365
mailto:[email protected]

CLÍNICA REHABILITEC
Clínica de Rehabilitación Integral
C/ La Marina 29. Los Abrigos
Granadilla de Abona
Tenerife
922 749649
[email protected]

S.T.O.I. Servicio de Terapia Ocupacional Infantil
Alberto León Collado

Centro Empresiarial “Las Bodegas” Crta, SanlucarCalle Añada, Nº16

Tel. (34) 956 92 46 99
Móvil. (34) 663 86 86 08
Email: [email protected]

11408 Jerez de la Frontera
Centro de Desarrollo Infantil MOLOKAI
Urb. Nueva Doña Casilda, Local Bajo 3
Algeciras

S.T.O.I. Campo de Gibraltar

CLÍNICA DE DESARROLLO INFANTIL DEL SUR
Calle Torre de los Picos, 9
18008 Granada
Tel: 653 877 300‎

CEARC Centro de Análisis y Restauración Corporal
Doctor Jesús Valverde Reyes
Dalia, 2.A. Bajo Sur Izq.
39010 Santander (Cantabria)
Teléfonos:
6294901 11/942337038
[email protected]

CLAVÉ PSICOPEDAGOGS‎
C/ Clavé 16
08201 Sabadell (Barcelona)
937 457 294

INDEVA Instituto para el Desarrollo y Estimulación de la Visión y Audición
C/ Vírgen de Luján, 16 – 4ºC
Sevilla 41011
Tlf: 954 28 18 54
[email protected]

– AITZIBER GOÑI OLASAGASTI
Centro de Fisioterapia SOKOA
Donostia Kalea, 25 Sokoa,
20280 Hondarribia
Tfno. / Fax: 943 644 657 ‎

CENTRO INTEGRAL DEL DESARROLLO Plaza Argenta 3 – Entrepl. 4
439700 Castro Urdiales (Cantabria)
Tel 627562157
[email protected]

INFORMACIÓN SOBRE LA BRMT (antiguamente llamada Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos): Eva Rodríguez:
[email protected] (exclusivamente para el tema de los cursos)
y
[email protected]
Tel.: 691477866

CENTROS DE OPTOMETRÍA QUE REALIZAN LA TERAPIA VISUAL en la página de SIODEC

CENTROS DE ENTRENAMIENTO EN INTEGRACIÓN AUDITIVA DEL MÉTODO BERARD

CENTROS DE AUDIO-PSICO-FONOLOGÍA DEL MÉTODO TOMATIS

 

ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y ESTIMULACIÓN TERAPÉUTICA

Estimulación temprana

Existe confusión entre la “estimulación temprana” y la “estimulación terapéutica“. En ocasiones se utilizan como sinónimos, pero veamos cómo realmente son dos términos que pueden implicar importantes diferencias.

El término “estimulación” es un término muy amplio que hace referencia a cualquier actividad que realicemos con el fin de brindar nuevas experiencias y así incidir en el desarrollo cerebral.
 

Cuando se habla de “estimulación”, normalmente se hace refiriéndose a la “estimulación temprana”. Ésta se denomina “temprana” por el momento en el que se aplica, nunca porque se pretenda que un niño logre llegar a donde no le corresponde por su edad o su estado de madurez.

Cada día somos más conscientes de que el desarrollo del cerebro del niño no depende solamente de su genética y que este desarrollo no viene dado con el nacimiento. Sino que se produce gracias a cada experiencia brindada al bebé por su entorno. Para que las neuronas con las que nace el bebé se activen y funcionen son necesarios gran cantidad y calidad de estímulos de todo tipo (sonoros, visuales, táctiles, olfativos, gustativos y de movimiento). La mayoría de las nuevas conexiones y circuitos neuronales se forman en los tres primeros años de vida. De aquí que la estimulación sea “temprana”, su período de aplicación se extiende hasta los seis años.

Ésta es una de las razones por las que se realiza la estimulación temprana, para aprovechar el momento adecuado en el que es posible incidir en el desarrollo cerebral de nuestros hijos. Pretendemos enriquecer el entorno y las experiencias para lograr un mayor y mejor desarrollo del potencial innato del niño.

La estimulación temprana puede utilizarse también como prevención. Es vital realizarla en casos de riesgo como son los bebés prematuros o niños que hayan sufrido alguna lesión durante el embarazo o el parto. En estos casos se pretende incidir en el desarrollo de forma que se eviten posibles problemas futuros.

Pero la estimulación también puede ser terapéutica, y no necesariamente ha de ser siempre “temprana”. Esto quiere decir que podemos estimular el sistema nervioso (cerebro) buscando solucionar problemas muy diversos, y que es posible hacerlo en niños más mayores o en adultos.

Para que una estimulación sea efectiva debe ser siempre repetitiva. Ha de realizarse un número determinado de veces, a diario preferiblemente, y a lo largo de un tiempo recomendado para lograr los efectos buscados. Por supuesto que los ejercicios que se realicen estarán enfocados y diseñados para solucionar los problemas concretos de cada persona.

Existen diferentes métodos con sus propias técnicas para la estimulación cerebral. Pero todos ellos comparten una base común que consiste en buscar la estimulación del sistema nervioso a través de las únicas vías posibles: los sentidos.

Al igual que la naturaleza impone que sean los estímulos sensoriales el medio por el cual se desarrolla y crece el cerebro, así podremos también incidir en el desarrollo del cerebro por medio de estímulos adecuados e intensivos que logren una madurez que por sí sola no se ha dado. En los métodos de reorganización neurológica los estímulos son principalmente de movimiento, pero también son importantes los estímulos táctiles, auditivos y visuales.

Se habla mucho de la plasticidad cerebral de los niños pequeños, así ocurre que la estimulación es mucho más efectiva y requiere menos esfuerzo en tiempo e intensidad cuanto menor es la edad. Sin embargo, es posible seguir estimulando nuestro sistema nervioso toda la vida, y muchas de las técnicas de estimulación cerebral se practican con adultos.

Nuestro comportamiento, nuestra capacidad de atención, cómo nos movemos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno dependen directamente de nuestro sistema nervioso y de su estado de equilibrio y madurez. Cuando este estado no es el adecuado pueden surgir numerosos síntomas que lo reflejan.

Los métodos tradicionales tratan y trabajan estos síntomas. Si un niño tiene problemas de comportamiento trabajan su conducta entrenando al niño en nuevas habilidades para el control de la misma. Si los problemas son atencionales, el niño recibirá un entrenamiento para mejorar su atención. Si surgen dificultades en la relación con los demás, la psicoterapia se ocupará de ayudarle… Y si tiene una motricidad fina o gruesa pobre, se trabajará la misma por medio de ejercicios motrices. Estos métodos son importantes y suponen avances en las habilidades del niño, pero trabajan solamente los síntomas, que pueden ser muy numerosos, y el trabajo lento y costoso. Trabajan y observan al paciente “desde fuera”, enfocándose en las manifestaciones del problema, sin buscar ni tratar las raíces del mismo.

Aunque las manifestaciones sean muchas y variadas, el problema puede ser único: una inmadurez o lesión en el sistema nervioso (salvo en los casos en los que los síntomas se deban a trastornos psicológicos o creados por tensiones provenientes del entorno del niño). Ocurre muy a menudo que da la sensación de que todos los problemas se juntan en un solo niño… y nos preguntamos cómo es posible… no nos damos cuenta de que no se trata de diferentes problemas, sino de uno sólo con diferentes síntomas.

La novedad que aportan los métodos de reorganización neurológica o neurofuncional, lo que podemos más cómodamente denominar como “estimulación cerebral”, es el trabajar el problema causante de los síntomas. Trabajar “desde dentro” para que las manifestaciones exteriores cambien y se acerquen lo más posible a las deseadas.

De esta forma, si un niño sufre problemas de atención, en lugar de trabajar con ejercicios que entrenen su capacidad de atender por medio de fichas por ejemplo, lo que se hace son ejercicios (principalmente motrices), que estimulan directamente las zonas cerebrales encargadas de regular el estado de alerta en la persona, y por lo tanto su capacidad de atención. Realizando estos ejercicios de forma intensiva y diaria, se logra una activación y maduración de estas zonas cerebrales y por lo tanto, una mejora externa que se manifiesta en una atención adecuada por parte del niño. Los síntomas cambian sin trabajar sobre ellos directamente puesto que se ha solucionado el problema en su raíz.

Otro ejemplo serían los problemas de tono muscular, que normalmente se reflejan en una mala psicomotricidad que afecta a los movimientos y habilidades del niño, incluida la escritura. Desde el concepto tradicional se trabajarían las manos para darles fuerza y se harían ejercicios de psicomotricidad para incrementar las habilidades motoras del niño en general. Sin embargo, si consideramos que es el cerebro quien regula el tono muscular, podemos intentar estimularlo de forma adecuada para que los síntomas de torpeza motriz desaparezcan. Así dejaríamos de trabajar dedos, brazos, piernas… para realizar unos ejercicios muy concretos que hiciesen madurar las zonas del sistema nervioso central que controlan el tono muscular.

Tratando el problema desaparecen o se alivian los síntomas, por ello es un trabajo en conjunto que puede suponer la solución o paliación de varios síntomas a la vez.

Todos estos métodos pueden combinarse con técnicas de trabajo cognitivo-conductual desde la psicopedagogía, con complementos y regímenes alimenticios, homeopatía, osteopatía, etc. para un tratamiento combinado, multidisciplinar y efectivo en todas las áreas. Considerando al paciente como una unidad y buscando una mejoría integral y completa.

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INTEGRACIÓN SENSORIAL. BIBLIOGRAFÍA EN CASTELLANO

"La integración sensorial en los niños"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS. DESAFÍOS SENSORIALES OCULTOS.

Aurora: A. Jean Ayres. Esta edición ha sido revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network
Ediciones TEA
“A. Jean Ayres ha sido una figura revolucionaria para todos los que somos padres o trabajamos con niños con necesidades especiales. Gracias a ella hemos mejorado nuestra comprensión de los desórdenes de la integración sensorial que padecen muchos de nuestros niños. Éste es un manual fundamental que todos los padres deberían conocer”. T. Berry Brazelton, Doctor en Medicina y Profesor emérito de Pediatría de la Esuela de Medicina de Harvard, EE.UU.
“Después de 25 años, la voz de la doctora Ayres sigue siendo la que expone con mayor elocuencia el cuerpo de conocimientos a que ella misma dio origen. Este libro, con un formato modificado y con nuevas informaciones suminstradas por quienes trabajaron directamente con ella, es una obra esencial para cuantos buscan introducirse en el campo de la integración sensorial.” Lynn A. Balzer-Martin. Chevy Chase, Maryland.
“Esta obra ofrece a los padres y a los profesionales una visión sobre el mundo de los niños con déficit de integración sensorial. Es una obra excelente que permite aprender lo que es la integración sensorial…, de fácil comprensión, con ideas específicas y ejemplos ilustrativos.” Susan B. Young. Universidad de Belmont.
“Una obra imprescindible para padres, educadores y profesionales deseosos de comprender en qué consisten las disfunciones de la integración sensorial. Las bases toóricas y las intervenciones sobre la integración sneorial siguen evolucionando, por lo que La Integración Sensorial y los Niños combina las raíces teóricas (a la vez arte y ciencia) con las tendencias actuales de la investigación y la práctica clínica”. Diana A. Henry
“Este libro presenta una imagen clara sobre los problemas de procesamiento en los niños y enseña a los terapeutas a desarrollar estrategias para corregir los problemas derivados tanto de la integracion sensorial como del desarrollo neuromotor. Es un auténtico regalo que beneficiará al conjunto de los niños sometidos a tratamientos terapéuticos”. Regi Boehme, Imagine Therapies-Boehme Workshops.

“El desarrollo de la ciencia es en ocasiones un terreno reservado a los profesores universitarios hasta que algún profesional valiente se atreve a usar el lenguaje cotidiano para hacer que los conocimientos sean accesibles a los que conviven diariamente con esos conceptos y sólo necesitan una voz que les dé sentido. Esta obra ha sido desde hace muchos años un faro que nos ha guiado y espero que seguirá alumbrando el camino en beneficio de los niños, sus familias y los profesionales.” Winnie Dunn, Universidad de Kansas

"Tengo duendes en las piernas"
TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS. Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la Teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille
Ediciones Nobel

Extracto de la Ficha técnica del libro

Existen muchos niños tildados de desobedientes, traviesos, inquietos o malos estudiantes que no son totalmente responsables de su actitud, ya que hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo es, en muchos casos, un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también llamado disfunción de la integración sensorial.

Dicho trastorno afecta a la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo y puede ser la causa de que sencillas actividades, como comer, dormir, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio, se conviertan en auténticos obstáculos.

Este libro nos ilustra, a través de varios casos típicos, sobre cómo un TPS afecta negativamente a muchos niños y sobre cómo encontrar soluciones a esos problemas sensoriales. Nos da a conocer el modo en que la Teoría de la integración sensorial explica por qué determinadas situaciones o ciertas actividades son tremendamente desagradables para unos niños y muy divertidas para otros, y viceversa.

Uno de los apartados más llamativos del libro es el que analiza cómo eran de niños, en lo que a integración sensorial se refiere, algunos ídolos infantiles del deporte actual, como Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal.

"Problemas de aprendizaje en la infancia"
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE EN LA INFANCIA. La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial.

Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille

Ediciones Nobel
La teoría de la integración sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, descoordinación motriz y mala inserción escolar, que tantos quebraderos de cabeza suponen a padres y maestros, además de las graves trabas que acarrean a los principales afectados, los niños.
Pese a ser una especialidad de la Terapia Ocupacional aplicada con notables resultados desde hace décadas en centros sanitarios y de rehabilitación de Norteamérica para el tratamiento de dichos problemas infantiles, la teoría de la integración sensorial resulta aún bastante desconocida – cuando no desconocida totalmente- tanto en España como en otros muchos países de la Unión Europea. Del mismo modo que, frente a la multitud de libros existentes sobre el tema en inglés, francés y otros idiomas, en español no existe bibliografía al respecto.
El presente libro trata de paliar, en lo posible, ambas carencias. Para ello, explica en un estilo llano y absolutamente divulgativo las entrañas de la teoría de la integración sensorial, en claros apartados; de modo que sirve tanto de guía para los profesionales como de fuente de información para los padres, a fin de que comprendan y ayuden lo mejor posible a los niños en sus problemas de aprendizaje, descoordinación motriz y comportamiento.

"La integración sensorial y el niño"

LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL NIÑO

Autora: A. Jean Ayres
Ediciones Trillas
Los niños que presentan problemas de conducta (tales como hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, dificultad para relacionarse) o retraso en el desarrollo de algunas actividades motoras e intelectuales (como el caminar o el hablar) pocas veces son comprendidos por sus padres y profesores, los cuales -al ignorar que puede tratarse de una disfunción de origen neural- exigen a los pequeños un mayor esfuerzo o los castigan.
Todos los niños nacen con la capacidad de organizar la información que captan a través de sus sentidos y transformarla en experiencias que determinen su relación con el mundo inmediato, pero en algunos casos hay disfunciones en el proceso de integración sensorial: las palabras y las ideas son insuficientes para que el cerebro organice eficazmente los estímulos que percibe; sólo mediante la aplicación de terapias ocupacionales o físicas y con la comprensión de los padres, el niño tendrá la posibilidad de corregir estas fallas y llevar una vida normal.
En este libro encontrará abundante información para detectar problemas de integración sensorial, determinar la severidad de éstos, entender cómo funciona la terapia y una guía para el cuidado del niño en el hogar.
(Los textos de los dos últimos libros pertenecen a la contraportada correspondiente).

¿Y LOS “NO HIPERACTIVOS”?

Niña hipoactiva

La hipoactividad de los no hiperactivos

Hablamos a menudo de los niños hiperactivos cuando pensamos en la falta de atención y los problemas de relación social y de comportamiento… pero hay otros muchos niños, y en especial niñas, que no muestran hiperactividad y sufren también de todos los demás problemas asociados a ella.
Recordemos que el movimiento excesivo es solamente un síntoma entre otros de un problema de inmadurez del sistema nervioso, que generalmente deriva en una dificultad a la hora de integrar la gran cantidad de estímulos sensoriales que nos bombardean constantemente.
Estos niños no hiperactivos, pero con problemas de integración sensorial, pueden verse abrumados por la estimulación vestibular, entre otras, siendo hipersensibles a sus efectos. Mostrándose como niños miedosos, patosos, a los que no les gustan los columpios o los toboganes, que se marean con facilidad y tienden a la hipoactividad.
No debemos olvidarnos de ellos, porque al no tener una movilidad llamativa muchas veces pasan desapercibidos. Normalmente no damos tanta importancia al hecho de que un niño, y sobre todo una niña, sea muy “tranquilo”, o miedoso y no corra o se desenvuelva en su entorno con la misma facilidad que otros compañeros. Es importante estar alerta pues a menudo no se ven los problemas en estos casos hasta que no comienza el fracaso escolar. Es entonces cuando empieza a percibirse algo más que “tranquilidad”, normalmente en forma de falta de atención, problemas de relación y de personalidad o autoestima.
Estos niños también se beneficiarán de las terapias de estimulación vestibular mencionadas en mi anterior entrada: “El sistema vestibular y la hiperactividad”.

EL SISTEMA VESTIBULAR Y LA HIPERACTIVIDAD

Estimulación vestibular

Cuando el sistema vestibular no funciona como es debido pueden surgir problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

El sistema vestibular es el que nos enseña a mantener constantemente el equilibrio y a regular nuestra postura. Todas las sensaciones que tenemos pasan a través del mecanismo vestibular, por lo que todos los demás sentidos: lo que oímos, lo que vemos, lo que sentimos… se percibirán de una forma cómoda y tendrán significado solamente si el sistema vestibular funciona como es debido.
Cuando esto no es así surgen problemas en el rendimiento escolar y el comportamiento de los niños.

Los estímulos vestibulares pueden resultar tranquilizantes o alarmantes. Un movimiento suave, un balanceo o un mecimiento, pueden provocar el sueño. Un estímulo más vigoroso como el de una montaña rusa puede tener un efecto de excitación.

Los niños con problemas para integrar la información sensorial pueden tener respuestas hiper o hipo a los estímulos vestibulares diarios. Esto puede hacer que se muestren como exageradamente miedosos o afectados por el movimiento o, todo lo contrario, que esta estimulación no les llegue con la suficiente claridad por lo que necesitan más de lo que sus actividades diarias les ofrecen. Estos son los niños que no paran quietos, que saltan, corren y escalan o se revuelcan y giran por el suelo a todas horas.

El estado más maduro del sistema nervioso en cuanto al movimiento es la capacidad de mantenerse totalmente quieto y el equilibrio perfecto es el no movimiento. Los niños que tienen dificultad para estar quietos, a menudo tienen un control inmaduro sobre el equilibrio. Estos niños con frecuencia se concentrarán mejor en clase, si se les permite levantarse durante unos minutos. El movimiento es como un alimento para su cerebro que necesitan y buscan constantemente.

Se ha comprobado que si se les permite a los niños hiperactivos dar vueltas durante 30 segundos en ambas direcciones (para evitar mareos, debe cambiarse de dirección al cabo de pocas vueltas), éstos muestran un aumento en su atención de hasta 30 minutos después del ejercicio (Sally Goddard en “Reflejos, aprendizaje y comportamiento“). Esto sugiere una vez más que estos niños hiperactivos necesitan la estimulación vestibular para poner su cerebro “en marcha”. Es una actividad sencilla y a la vez divertida que puede merecer la pena llevar a cabo. Es muy importante que se den unas poquitas vueltas en cada dirección cada vez, y la misma cantidad en un sentido que en el otro, para evitar el mareo y que la estimulación de ambos hemisferios cerebrales sea la misma.

Estimulación vestibular

“ESTIMULACIÓN VESTIBULAR. LA ESTIMULACIÓN DEL MOVIMIENTO”