Técnicas de Glenn Doman.
«Psicomotricidad y desarrollo neuromotor»
«Arrastre y gateo: la importante etapa del suelo»
«El desarrollo motriz alcanzado determina el desarrollo emocional, social y cognitivo»
«Psicomotricidad y desarrollo neuromotor»
«Arrastre y gateo: la importante etapa del suelo»
«El desarrollo motriz alcanzado determina el desarrollo emocional, social y cognitivo»
En ocasiones tengo la suerte de recibir el testimonio emotivo y esperanzador de una madre que me cuenta los beneficios que les ha aportado alguna de las terapias o métodos de estimulación en los que confío y de los que hablo en mis blogs.
Siento no poder reproducir el testimonio en este blog, pero te dejo el enlace donde lo podrás leer. ¡No dejes de hacer clic, te va a gustar!

¿En qué estado se encuentra el sistema nervioso de nuestros niños? Esto no lo podemos observar directamente porque no podemos «ver» el sistema nervioso y su funcionamiento.
Pero podemos observar el comportamiento y el rendimiento académico de nuestros hijos y alumnos, y tener en cuenta que son precisamente las expresiones visibles de su sistema nervioso invisible.
Lo que observemos del estado nervioso de los niños a través de su comportamiento y de su rendimiento, son indicaciones de cómo recibe el niño la información sensorial que lo bombardea a diario, de cómo la procesa y de cómo responde a la misma. Éste es el trabajo que realiza el sistema nervioso por medio de la Integración Sensorial. Cuando el niño no «funciona» adecuadamente en sus tareas diarias cotidianas, del colegio, o en su relación con los demás, es muy probable que exista un Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS).
En muchas ocasiones son los trastornos en el procesamiento sensorial los causantes de los problemas de aprendizaje y de comportamiento. Y en la mayoría de los problemas no causados por una mala integración sensorial, ésta se haya presente en mayor o menor medida.
Los niños con problemas de aprendizaje son muchas veces diagnosticados con retraso madurativo. Y si bien es cierto que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, también lo es que la mayoría de los que se quedan rezagados en el mismo no superan nunca del todo sus dificultades. En el mejor de los casos logran encontrar el modo de compensar estas dificultades o lo hacen con un sobreesfuerzo mayor que sus compañeros, pero en esta situación pueden surgir nuevos problemas que se van añadiendo al original.
«Es muy peligroso pensar que un niño llegará a superar su problema a medida que vaya creciendo, pues esta actitud evita que se busque ayuda profesional a la edad en la que ésta sería más benéfica.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).
Otro diagnóstico muy común es el de déficit de atención con o sin hiperactividad. De nuevo debemos tener en cuenta que la capacidad de atender de un niño o el grado de su actividad son el producto del nivel de organización de su cerebro. Para el niño con una disfunción integrativa sensorial el control de su atención y de su conducta o sus emociones, puede ser una tarea simplemente imposible. Existen a su alrededor demasiadas cosas que lo confunden, lo distraen, lo sobreexcitan y lo llevan a comportamientos y situaciones que él mismo no desea.
El autocontrol, junto con la autoestima y la confianza en uno mismo no se desarrollan adecuadamente en el niño con dificultades en su integración sensorial. Y un cerebro que no puede organizar y controlar sus sensaciones, tampoco será capaz de organizar letras o números para realizar con éxito las tareas escolares.
«La lectura, la escritura y el cálculo… requieren de que el cerebro procese sensaciones muy detalladas y de que se ocupe en respuestas motoras y mentales precisas…
Lo más cruel que un maestro puede decirle a un niño incapacitado para el aprendizaje es: «¡podrías hacerlo si tan sólo lo intentaras!» ¿Cómo va a leer, si ni siquiera conecta lo que ve con lo que oye? ¿Cómo va a escribir su nombre, si tiene que concentrarse en mantenerse sobre la silla? Las habilidades sonsoriomotoras son las verdaderamente básicas y los problemas de aprendizaje continuarán hasta que las escuelas presten atención a su desarrollo.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).
Los que convivimos y trabajamos con el niño solamente observamos el resultado final de este problema: que el niño no quiere trabajar, que cuando lo hace los resultados son malos, que su aprendizaje no se da al mismo nivel que sus compañeros, que su comportamiento es inadecuado, que su actividad es excesiva o insuficiente, que es torpe en sus movimientos, que no se relaciona bien con los demás niños o que tiene muchas «manías»…
«Los padres generalmente no se dan cuenta de que los problemas de aprendizaje y de comportamiento de su hijo son el resultado de desórdenes neurológicos que el niño no puede controlar; piensan que hace las cosas intencionadamente y reaccionan de manera que le hacen la vida aún más difícil de lo que ya es…» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).
Es también un error creer que un trabajo enfocado exclusivamente desde el punto de vista pedagógico o psicológico puede solucionar estos problemas. No debemos plantearnos «entrenar» al niño para hacer las cosas que su cerebro no puede hacer. A menudo la escuela exige demasiado a estos niños, sin comprender realmente sus necesidades y sus posibilidades de trabajar con éxito.
La buena noticia es que está científicamente demostrado que los estímulos del ambiente influyen en las estructuras cerebrales y en su funcionamiento, por lo que podemos actuar ayudando al niño a superar sus problemas de integración sensorial y por lo tanto, dándole las herramientas que le permitan funcionar mejor en todas las áreas en las que se desenvuelve.
La terapia de la Integración Sensorial es completamente natural, pues utiliza los mismos medios que la propia naturaleza en la estimulación y maduración del sistema nervioso. Se basa principalmente en estímulos provenientes del movimiento que ayudan al niño a organizarse y que además, suelen divertir al niño pues son sensaciones que el niño busca por necesitarlas realmente.
«La terapia de la integración sensorial tiene un enfoque integral, comprende todo el cuerpo, todos los sentidos y todo el cerebro.
La idea central de esta terapia es proporcionar y controlar la entrada sensorial… de manera que el niño, espontáneamente, forme respuestas adaptativas que integren esas sensaciones.» (Jean Ayres, «La integración sensorial y el niño»).
Cuanto antes acudamos a un especialista en integración sensorial, más fácil resultará solucionar o mitigar las dificultades del niño con TPS. El terapeuta propondrá una terapia y también una «dieta sensorial» para que apliquemos con el niño en el hogar y en el aula.
Normalmente basta con tener en cuenta cómo se siente el niño y porqué reacciona como lo hace, para cambiar cosas en su entorno que hagan que la convivencia y su rendimiento mejoren.
«Integración sensorial. Cómo convivir con la distorsión»
«Disfunción en la integración sensorial. Como una radio mal sintonizada con el volumen mal regulado»

*Nota de la autora: esta entrada fue escrita en 2008, desde entonces han surgido gran cantidad de nuevos profesionales y centros de estimulación cerebral y organización neurológica.
Quiero dejar claro que solamente mencionaré las terapias que conozco personalmente y con las cuales he experimentado. No me dedico a la realización de ninguna de estas terapias de forma profesional ni pertenezco a ninguno de los centros que citaré a continuación.
Es muy posible que existan más centros de los que incluyo en esta entrada, pido disculpas y que por favor se me informe de ellos pues quisiera incluirlos para lograr una lista lo más completa posible.
Todos estos centros utilizan una o varias de las terapias de las que hablo en mis blogs: Organización Neurológica de Doman, Fonoaudiología y Reorganización Neurofuncional de Padovan, Teoría de la Integración Sensorial, Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos (TMR), Programas para la Correcta Lateralización, Entrenamiento en Integración Auditiva del método Berard, Audio-Psico-Fonología del método Tomatis, Terapia Visual desde la Optometría Comportamental.
Como ya he dicho, muchos de estos centros combinan más de una de estas terapias. Para conocer mejor el trabajo que se realiza en cada uno de ellos deberéis informaros en los propios centros.
– INSTITUTO MÉDICO DEL DESARROLLO INFANTIL
Drs. Jorge Ferré Veciana, Víctor Casaprima Sagués, Jorge Catalán Balaguer y José Mombiela Sanz
Vía Augusta nº 9, Pral. 1ª 08006 Barcelona
Tel. 93.415.73.09 93.415.73.11 – Extensión 4Fax. 93.415.73.11
– VEGAKIDS Instituto de Desarrollo Infantil y Centro Berard de Reeducación Auditiva
Víctor Estalayo y Mª del Rosario Vega
Escalona, 107 – 5C Madrid 28024
915184443
– AVANZA ASESORES DE ESTIMULACIÓN (esta empresa ya no existe)
C/ Playa Samil Nº15 Local 1, Collado Villalba (Madrid)
Teléfono: 91 286 38 50
info@avanzaasesores.com
– INPA Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía Aplicadas
Plaza Peña Horcajo, número 11, portal B, 3º B28035 Madrid
Teléfono/Fax: 34 91 738 48 56
– NEOCORTEX Centro de Organización Neurológica
Cª. Boadilla del Monte s/nUrb. Jardin de la Ermita, Bloq.3 Loc.128220 Majadahonda (Madrid)
Tel.: 902-157-596
informacion@neocortex.es
– Fundación NEURONEST Estimulación Neuronal
Calle Erudito Orellana, 17 bajo. 46008.Valencia.
Teléfono 963 823 281.
http://www.neuronest.es/
– INSTITUTOS FAY Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial.
Dirección: Fuente del rey 32 28023 Aravaca (Madrid)
Tel.: 91 740-0203 Fax.: 91 740-0204
– MONTSERRAT DIAZ ROSELL Centro Integral San Lorenzo
Paseo de Miguel de Unamuno nº 8
San Lorenzo del Escorial, Madrid
91 896 96 77
mdiazrosell@yahoo.es
– C.L.E.R.N. CENTRO DE LOGOPEDIA, ESTIMULACIÓN Y REEDUCACIÓN NEUROSENSORIAL
C/ Numancia 24-bajo
30510 Yecla (Murcia)
Teléfono/Fax: 968 79 28 20
info@clern.es
– PSINDRA CENTRO DE PSICOLOGÍA
Cristobalina Muñoz (área de neuropsicología)
C/Alfonso XI nº 5 -1 º B- CP 11201 Algeciras – Cádiz
Tel / Fax :856 22 18 66 – Móvil: 649 46 55 97
info@psindra.es
– AYTONA Centro de Formación y Tratamiento de Terapia Ocupacional
C/ Sierra de Gador nº15-B.
MADRID 28031
Tlf.: 917 773 293
– LOGROS TERAPIA OCUPACIONAL INFANTIL Calle granadilla 11, ,local bajo
Majadahonda Madrid
Tlf: 679088616.
– CLÍNICA DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA BEAUDRY-BELLEFEUILLE
C/ Marqués de Santa Cruz 7, 1º E
33007 Oviedo
Tfno. (34) 609 750 962
clinica@ibeaudry.com
– KULUNKA Asociación para la atención a niños con alteraciones del desarrollo.
C/ Pintor Ortiz de Urbina nº 3 oficina 12,
Vitoria-Gasteiz
Tfno. 688 694 745
info@kulunka.net
– CENTRO CEI BARCELONA
Ronda General Mitre 67 local
08017 Barcelona
93 205 51 6
centreestimulacio@yahoo.com
– CENTRO CEI VALENCIA: Benimaclet 15-4
46120 Alboraia
666 807 088
96 338 74 58
ceivalencia@ono.com
– SET SENTITS Centre de Desenvolupament Infantil
C/Anselm Clavé, 17 3er pis
084002 GRANOLLERS
626 414 365
mailto:minfo@setsentits.com
– CLÍNICA REHABILITEC
Clínica de Rehabilitación Integral
C/ La Marina 29. Los Abrigos
Granadilla de Abona
Tenerife
922 749649
info@clinicarehabilitec.com
– S.T.O.I. Servicio de Terapia Ocupacional Infantil
Alberto León Collado
Tel. (34) 956 92 46 99
Móvil. (34) 663 86 86 08
Email: stoijerez@gmail.com
11408 Jerez de la Frontera
Centro de Desarrollo Infantil MOLOKAI
Urb. Nueva Doña Casilda, Local Bajo 3
Algeciras
– CLÍNICA DE DESARROLLO INFANTIL DEL SUR
Calle Torre de los Picos, 9
18008 Granada
Tel: 653 877 300
– CEARC Centro de Análisis y Restauración Corporal
Doctor Jesús Valverde Reyes
Dalia, 2.A. Bajo Sur Izq.
39010 Santander (Cantabria)
Teléfonos:
6294901 11/942337038
cearcjv@telefonica.net
– CLAVÉ PSICOPEDAGOGS
C/ Clavé 16
08201 Sabadell (Barcelona)
937 457 294
– INDEVA Instituto para el Desarrollo y Estimulación de la Visión y Audición
C/ Vírgen de Luján, 16 – 4ºC
Sevilla 41011
Tlf: 954 28 18 54
info@indevasevilla.es
– AITZIBER GOÑI OLASAGASTI
Centro de Fisioterapia SOKOA
Donostia Kalea, 25 Sokoa,
20280 Hondarribia
Tfno. / Fax: 943 644 657
– CENTRO INTEGRAL DEL DESARROLLO Plaza Argenta 3 – Entrepl. 4
439700 Castro Urdiales (Cantabria)
Tel 627562157
centropla@live.com
– INFORMACIÓN SOBRE LA BRMT (antiguamente llamada Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos): Eva Rodríguez:
cursos@reflejosprimitivos.es (exclusivamente para el tema de los cursos)
y
info@reflejosprimitivos.es
Tel.: 691477866
– CENTROS DE OPTOMETRÍA QUE REALIZAN LA TERAPIA VISUAL en la página de SIODEC
– CENTROS DE ENTRENAMIENTO EN INTEGRACIÓN AUDITIVA DEL MÉTODO BERARD
– CENTROS DE AUDIO-PSICO-FONOLOGÍA DEL MÉTODO TOMATIS

Cuando se habla de “estimulación”, normalmente se hace refiriéndose a la “estimulación temprana”. Ésta se denomina “temprana” por el momento en el que se aplica, nunca porque se pretenda que un niño logre llegar a donde no le corresponde por su edad o su estado de madurez.
Cada día somos más conscientes de que el desarrollo del cerebro del niño no depende solamente de su genética y que este desarrollo no viene dado con el nacimiento. Sino que se produce gracias a cada experiencia brindada al bebé por su entorno. Para que las neuronas con las que nace el bebé se activen y funcionen son necesarios gran cantidad y calidad de estímulos de todo tipo (sonoros, visuales, táctiles, olfativos, gustativos y de movimiento). La mayoría de las nuevas conexiones y circuitos neuronales se forman en los tres primeros años de vida. De aquí que la estimulación sea “temprana”, su período de aplicación se extiende hasta los seis años.
Ésta es una de las razones por las que se realiza la estimulación temprana, para aprovechar el momento adecuado en el que es posible incidir en el desarrollo cerebral de nuestros hijos. Pretendemos enriquecer el entorno y las experiencias para lograr un mayor y mejor desarrollo del potencial innato del niño.
La estimulación temprana puede utilizarse también como prevención. Es vital realizarla en casos de riesgo como son los bebés prematuros o niños que hayan sufrido alguna lesión durante el embarazo o el parto. En estos casos se pretende incidir en el desarrollo de forma que se eviten posibles problemas futuros.
Pero la estimulación también puede ser terapéutica, y no necesariamente ha de ser siempre “temprana”. Esto quiere decir que podemos estimular el sistema nervioso (cerebro) buscando solucionar problemas muy diversos, y que es posible hacerlo en niños más mayores o en adultos.
Para que una estimulación sea efectiva debe ser siempre repetitiva. Ha de realizarse un número determinado de veces, a diario preferiblemente, y a lo largo de un tiempo recomendado para lograr los efectos buscados. Por supuesto que los ejercicios que se realicen estarán enfocados y diseñados para solucionar los problemas concretos de cada persona.
Existen diferentes métodos con sus propias técnicas para la estimulación cerebral. Pero todos ellos comparten una base común que consiste en buscar la estimulación del sistema nervioso a través de las únicas vías posibles: los sentidos.
Al igual que la naturaleza impone que sean los estímulos sensoriales el medio por el cual se desarrolla y crece el cerebro, así podremos también incidir en el desarrollo del cerebro por medio de estímulos adecuados e intensivos que logren una madurez que por sí sola no se ha dado. En los métodos de reorganización neurológica los estímulos son principalmente de movimiento, pero también son importantes los estímulos táctiles, auditivos y visuales.
Se habla mucho de la plasticidad cerebral de los niños pequeños, así ocurre que la estimulación es mucho más efectiva y requiere menos esfuerzo en tiempo e intensidad cuanto menor es la edad. Sin embargo, es posible seguir estimulando nuestro sistema nervioso toda la vida, y muchas de las técnicas de estimulación cerebral se practican con adultos.
Nuestro comportamiento, nuestra capacidad de atención, cómo nos movemos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno dependen directamente de nuestro sistema nervioso y de su estado de equilibrio y madurez. Cuando este estado no es el adecuado pueden surgir numerosos síntomas que lo reflejan.
Los métodos tradicionales tratan y trabajan estos síntomas. Si un niño tiene problemas de comportamiento trabajan su conducta entrenando al niño en nuevas habilidades para el control de la misma. Si los problemas son atencionales, el niño recibirá un entrenamiento para mejorar su atención. Si surgen dificultades en la relación con los demás, la psicoterapia se ocupará de ayudarle… Y si tiene una motricidad fina o gruesa pobre, se trabajará la misma por medio de ejercicios motrices. Estos métodos son importantes y suponen avances en las habilidades del niño, pero trabajan solamente los síntomas, que pueden ser muy numerosos, y el trabajo lento y costoso. Trabajan y observan al paciente “desde fuera”, enfocándose en las manifestaciones del problema, sin buscar ni tratar las raíces del mismo.
Aunque las manifestaciones sean muchas y variadas, el problema puede ser único: una inmadurez o lesión en el sistema nervioso (salvo en los casos en los que los síntomas se deban a trastornos psicológicos o creados por tensiones provenientes del entorno del niño). Ocurre muy a menudo que da la sensación de que todos los problemas se juntan en un solo niño… y nos preguntamos cómo es posible… no nos damos cuenta de que no se trata de diferentes problemas, sino de uno sólo con diferentes síntomas.
La novedad que aportan los métodos de reorganización neurológica o neurofuncional, lo que podemos más cómodamente denominar como “estimulación cerebral”, es el trabajar el problema causante de los síntomas. Trabajar “desde dentro” para que las manifestaciones exteriores cambien y se acerquen lo más posible a las deseadas.
De esta forma, si un niño sufre problemas de atención, en lugar de trabajar con ejercicios que entrenen su capacidad de atender por medio de fichas por ejemplo, lo que se hace son ejercicios (principalmente motrices), que estimulan directamente las zonas cerebrales encargadas de regular el estado de alerta en la persona, y por lo tanto su capacidad de atención. Realizando estos ejercicios de forma intensiva y diaria, se logra una activación y maduración de estas zonas cerebrales y por lo tanto, una mejora externa que se manifiesta en una atención adecuada por parte del niño. Los síntomas cambian sin trabajar sobre ellos directamente puesto que se ha solucionado el problema en su raíz.
Otro ejemplo serían los problemas de tono muscular, que normalmente se reflejan en una mala psicomotricidad que afecta a los movimientos y habilidades del niño, incluida la escritura. Desde el concepto tradicional se trabajarían las manos para darles fuerza y se harían ejercicios de psicomotricidad para incrementar las habilidades motoras del niño en general. Sin embargo, si consideramos que es el cerebro quien regula el tono muscular, podemos intentar estimularlo de forma adecuada para que los síntomas de torpeza motriz desaparezcan. Así dejaríamos de trabajar dedos, brazos, piernas… para realizar unos ejercicios muy concretos que hiciesen madurar las zonas del sistema nervioso central que controlan el tono muscular.
Tratando el problema desaparecen o se alivian los síntomas, por ello es un trabajo en conjunto que puede suponer la solución o paliación de varios síntomas a la vez.
Todos estos métodos pueden combinarse con técnicas de trabajo cognitivo-conductual desde la psicopedagogía, con complementos y regímenes alimenticios, homeopatía, osteopatía, etc. para un tratamiento combinado, multidisciplinar y efectivo en todas las áreas. Considerando al paciente como una unidad y buscando una mejoría integral y completa.
Centros que realizan terapias de estimulación cerebral
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Este artículo está basado en la información contenida en el libro «Reflejos, aprendizaje y comportamiento» de Sally Goddard.El término «mudez selectiva» que antes se denominaba «mudez optativa» supone un rechazo voluntario a hablar en ciertas circunstancias o entornos. DSM IV (1995) da la siguiente descripción:
Goddard continúa en su texto dando una posible explicación de el porqué y el cómo ocurre el mutismo selectivo. Ella ha investigado en profundidad los reflejos primitivos y los efectos de éstos cuando no han madurado y no se han integrado de forma adecuada a lo largo del desarrollo del niño. Relaciona el mutismo selectivo con la presencia de dos reflejos concretamente.
La atención temprana es un término general que describe los programas de intervención terapéutica y educativa, a distintos niveles, dirigidos a niños de 0 a 6 años con problemas en su desarrollo, sus familias y entorno, destinados a prevenir o minimizar las posibles alteraciones o deficiencias ya existentes.
Surge en sus orígenes de la evidencia de que, a través de la generación de un ambiente rico en estímulos de diverso tipo, podemos intervenir positivamente en la adquisición de funciones o capacidades que se han visto mermadas por problemas acaecidos a lo largo del desarrollo o en problemas surgidos a lo largo de la maduración de las mismas.
Desde la neurología, el Dr. Katona (Instituto Pediátrico de Budapest) fundamenta lo que denomina ‘neurohabilitación’ o ‘rehabilitación temprana’ en la plasticidad del cerebro en los primeros meses de vida, en base a la activación y aprovechamiento funcional de todas las estructuras del sistema nervioso central (SNC), que conserven su funcionalidad normal e incluso de aquellas que presentan funciones incompletas en relación con el daño cerebral.
Los estímulos a utilizar (input) son diversos, y en la generación de las respuestas (output) se consigue establecer o reforzar circuitos neuronales que facilitan la adquisición de funciones cerebrales dificultadas por diversas lesiones o problemas. Las lesiones tempranas de las estructuras nerviosas o la privación de la estimulación sensorial procedente del ambiente pueden afectar la maduración neuropsicológica, por lo que aprovechar la plasticidad neuronal en estadios precoces es decisivo para optimizar el desarrollo posterior.
Así, la eficacia de los programas de atención temprana se basa, por una parte, en la precocidad de la intervención, y por otra, en la consecución de un diagnóstico precoz de los problemas o patologías que van a derivar en patología de neurodesarrollo posterior, y cuya presencia define las poblaciones de riesgo subsidiarias de aplicación de programas de atención temprana.
El diagnóstico precoz permite iniciar un trabajo de forma temprana y por tanto más eficaz, puesto que la capacidad de asimilar e integrar nuevas experiencias es mucho mayor en etapas precoces del desarrollo, gracias a la posibilidad de aumentar las interconexiones neuronales, en respuesta a ambientes enriquecidos con estímulos debidamente programados.
Por ello, la aplicación de los programas de trabajo con el niño de riesgo no es arbitraria, sino que cumple dos condiciones: es sistemática, en cuanto a la adecuación del programa a su edad de desarrollo y a las expectativas reales que determinemos para cada niño en particular, y es secuencial, puesto que cada etapa superada es punto de apoyo necesario para iniciar la siguiente.
Los mecanismos por los cuales la intervención temprana ejerce su efecto, y las orientaciones teóricas que sustentan su aplicación práctica, han venido clarificándose a través de las neurociencias y son recogidas por lo que se denomina ‘neurología evolutiva’.
Su comprensión pasa por conocer la anatomía funcional del cerebro, su organización, la relación entre las diversas áreas y niveles, y la naturaleza intrínseca de las respuestas generadas y cómo éstas, siguiendo un programa de trabajo y estimulación secuencial, son capaces de establecer cambios estables en la organización cerebral que permiten la adquisición de funciones no desarrolladas o la maduración de las mismas.
En los últimos años, las líneas experimentales de las neurociencias, tanto en animales como en humanos, se han encaminado a desvelar los mecanismos por los cuales el cerebro se va construyendo en un continuo en el tiempo, acomodándose a las diferentes etapas de desarrollo, permitiendo el aprendizaje y la recuperación funcional tras lesiones de distinta naturaleza.
El análisis de todos estos mecanismos de neuroplasticidad y restauración funcional como base neurobiológica que apoya y justifica la intervención temprana, constituye el objetivo del presente tema. Se ha demostrado ampliamente la eficacia de la intervención temprana en niños con necesidades especiales en diversos ámbitos: motor, lingüístico, cognitivo, sensorial…
En general, y básicamente, los mecanismos responsables de los fenómenos plásticos para las diferentes funciones y en las distintas áreas del córtex motor, somestésico y las redes relacionadas con la cognición y el lenguaje, son los mismos. Sin embargo, existen investigaciones al respecto que inducen a pensar que el fenómeno de plasticidad neuronal y reorganización funcional es mucho más complejo y muestra particularidades según el área y función interesada.
Para más información: «Plasticidad cerebral en el niño»
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