
TMR: TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS para la inhibición de reflejos primitivos.
*TMR se llama ahora BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training)

*TMR se llama ahora BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training)
Los estímulos vestibulares pueden resultar tranquilizantes o alarmantes. Un movimiento suave, un balanceo o un mecimiento, pueden provocar el sueño. Un estímulo más vigoroso como el de una montaña rusa puede tener un efecto de excitación.
Los niños con problemas para integrar la información sensorial pueden tener respuestas hiper o hipo a los estímulos vestibulares diarios. Esto puede hacer que se muestren como exageradamente miedosos o afectados por el movimiento o, todo lo contrario, que esta estimulación no les llegue con la suficiente claridad por lo que necesitan más de lo que sus actividades diarias les ofrecen. Estos son los niños que no paran quietos, que saltan, corren y escalan o se revuelcan y giran por el suelo a todas horas.
El estado más maduro del sistema nervioso en cuanto al movimiento es la capacidad de mantenerse totalmente quieto y el equilibrio perfecto es el no movimiento. Los niños que tienen dificultad para estar quietos, a menudo tienen un control inmaduro sobre el equilibrio. Estos niños con frecuencia se concentrarán mejor en clase, si se les permite levantarse durante unos minutos. El movimiento es como un alimento para su cerebro que necesitan y buscan constantemente.
Se ha comprobado que si se les permite a los niños hiperactivos dar vueltas durante 30 segundos en ambas direcciones (para evitar mareos, debe cambiarse de dirección al cabo de pocas vueltas), éstos muestran un aumento en su atención de hasta 30 minutos después del ejercicio (Sally Goddard en «Reflejos, aprendizaje y comportamiento«). Esto sugiere una vez más que estos niños hiperactivos necesitan la estimulación vestibular para poner su cerebro «en marcha». Es una actividad sencilla y a la vez divertida que puede merecer la pena llevar a cabo. Es muy importante que se den unas poquitas vueltas en cada dirección cada vez, y la misma cantidad en un sentido que en el otro, para evitar el mareo y que la estimulación de ambos hemisferios cerebrales sea la misma.



Quisiera agradecer a un lector anónimo que me haya hecho reflexionar y ser consciente de la importancia de la utilización de la terminología correcta en cuanto a los niños síndrome Down se refiere.
Primero de todo quisiera pedir disculpas a todos los lectores a quienes pueda ofender el término «mongoloide» utilizado frecuentemente en el texto. Sé que es un nombre en desuso y comprendo que la razón de su abandono sea el hecho de que no es un término preciso desde el punto de vista médico o científico, además de conllevar posibles connotaciones despectivas.
Si mantengo el término en esta entrada es debido a que se trata de citas textuales extraídas del libro de Raymundo Veras «Children of dreams, children of hope», que desgraciadamente no se encuentra aún traducido a nuestro idioma. Yo leí una pretraducción de poca calidad, de la cual extraje la parte cursiva de esta entrada y las características de los niños síndrome Down enunciadas en la misma.
En favor de Raymundo Veras diré que, aún a pesar de utilizar el término «mongoloide» casi constantemente en su libro, es infinitamente respetuoso y un amante incondicional de estos niños. Que de hecho ha dedicado su vida a trabajar con ellos y a mejorar su situación en todo lo posible. Que además, tiene el mérito de haber logrado grandes éxitos en su empeño.
En cuanto a la utilización del término «mongoloide» también es importante tener en cuenta que el libro fue escrito en 1975, lo cual nos indica la razón del uso del término, que en aquel entonces era más común.
Para finalizar, me gustaría incluir otra parte de la obra de Raymundo Veras que creo nos da una idea de que el término «síndrome Down» no era su preferido a la hora de referirse al mismo:
«… en 1865 un doctor que se llamaba Lansdon Down observó a estos niños e hizo una lista de las cosas en las que se diferenciaban… Se ha escrito que la contribución de Down en la diagnosis de sus problemas ha significado un progreso importante y que por eso estos niños llevan su nombre. No quiero ser poco respetuoso, pero no comprendo cómo su contribución sea un importante progreso. Lo que él ofreció no era un diagnóstico, sino simplemente otra etiqueta… «Síndrome de Down» no es un diagnóstico, es la descripción de síntomas o de las consecuencias de un problema médico. No he encontrado que Down haya hecho nada para curar a estos niños; hizo únicamente una lista de las cosas que no funcionaban en estos.»
Esto queda en defensa de Raymundo Veras y su utilización del término «mongoloide». En cuanto a mi posible aportación personal (siempre citando a los expertos en el tema puesto que yo no lo soy), no justifico el uso del término, por lo que me limitaré a los nombres más aceptados de «síndrome de Down» y «trisómico».
Rosina Uriarte, 19 de septiembre de 2007
El gateo es una etapa del desarrollo importante para la lectura pues durante esta etapa se produce gran parte del desarrollo del sistema visual.
Descubrieron que ningún niño xingu, por ejemplo, ha tenido nunca la oportunidad de arrastrarse por el suelo o de gatear. La razón es que el terreno en los lugares donde habitan es una amenaza para la seguridad, e incluso la vida, de los pequeños. Los niños son llevados sobre las caderas o las espaldas de sus madres.
Raimundo Veras, discípulo de Doman y fundador de los Institutos Veras en Brasil, dice lo siguiente: «En todos los pueblos primitivos que hemos visitado, los niños no pueden andar a gatas y ninguno de ellos puede fijar sus ojos en un objeto más cerca que el largo de su brazo. Todos son présbites. Creemos que cuando un niño camina a gatas su vista de cerca se desarrolla.»
«Si el suelo o terreno lleva a los niños a gatear, entonces existen buenas probabilidades
de que aquella cultura tenga un lenguaje escrito; si los niños no pueden andar a gatas es muy dudoso que su cultura tenga un lenguaje escrito.»
«Para que un pueblo pueda escribir o leer tiene que haber desarrollado la capacidad de focalizar sobre los objetos situados a unos 30 ó 40 centímetros de su rostro.»
Glenn Doman: «Si me muestra el suelo de una cultura, puedo decirle si esa cultura tiene un lenguaje escrito o no.»
«EL GATEO LE PREPARA PARA LEER Y ESCRIBIR»

Hoy acabo de llevarme otro de mis «berrinches» al toparme con la versión oficial, y únicamente aceptada, de la medicina y las asociaciones, al menos en lo que al TDA-H se refiere…
TDA-H son las siglas que nombran el trastorno por déficit de atención, que puede aparecer junto con la hiperactividad. Ésta, la hiperactividad, es el síntoma más llamativo del trastorno por lo que comúnmente da nombre a este síndrome, cuando en realidad es tan sólo un síntoma más entre otros muchos. La falta de atención también lo es, pero es quizá el que más preocupa por sus consecuencias de fracaso escolar, y además, es siempre una constante en este tipo de niños, mientras que la hiperactividad puede estar presente o no. Los síntomas son manifestaciones del verdadero problema de fondo: una inmadurez del sistema nervioso.
Existen muchísimas asociaciones de padres de niños hiperactivos. Las que yo conozco siguen fielmente la senda trazada por la medicina «oficial» sin salirse ni un pasito… ¿A qué nos lleva esto? A perder la ilusión de que puedan ayudarnos realmente… con el tiempo te das cuenta de que es siempre más de lo mismo… que lo que te puedan aportar ya lo puedes leer tú mismo en miles de páginas en internet o en cientos de libros editados sobre el tema… Que el único consuelo que sacas es el de desahogarte con otros padres en situaciones parecidas a la tuya y el de ver que siempre hay quien está mucho peor… Pero este «consuelo de tontos» y las técnicas recomendadas para aprender a convivir con el problema no satisfacen más que transitoriamente… ¡Porque lo que queremos los padres es solucionar el problema, no aprender a lidiar con él a diario! ¡Porque lo que queremos es curar a nuestros hijos! … o al menos hacer que se acerquen lo más posible a esa curación…
Hoy creí de nuevo que se me daría la oportunidad de hablar a otros padres de niños hiperactivos sobre las alternativas a la medicación y la psicoterapia… Pero me equivoqué de nuevo… «¿Alternativas?» «No…, nosotros, desde la asociación, nos tomamos muy en serio la hiperactividad y no podemos informar a los padres de nada que no esté debidamente contrastado.»
¿Debidamente contrastado? Para cuando estas terapias alternativas lo estén, nuestros niños hiperactivos serán ancianos desgraciados y deprimidos… ¿Debidamente contrastado? Hoy por hoy, lo que está muy contrastado es esto: los efectos de los psicoestimulantes, derivados de las anfetaminas, que se recetan indiscriminadamente a estos niños. Para más información:
Metilfenidato (estimulante del Sistema Nervioso Central), es la composición principal de la mayoría de las marcas comercializadas.
Ritalín
Rubifén
Concerta(Desde que escribí esto se han comercializado dos medicaciones nuevas a base de compuestos distintos al metilfenidato, Strattera e Intuniv, que no son psicoestimulantes).
Desde mi punto de vista, desde mis más hondas creencias y desde mi experiencia personal, puedo decir que SÍ EXISTEN ALTERNATIVAS. Que además, no tienen los efectos secundarios negativos de las pastillas, y que por ello merece la pena intentarlas. Que son efectivas en la mayoría de los casos… Y que los padres tenemos derecho a que se nos informe de todo esto. Que nosotros también nos tomamos la hiperactividad muy en serio… más en serio que nadie… y que tenemos derecho a elegir…
NEURODESARROLLO INFANTIL Y REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ: Instituto Médico del Desarrollo Infantil y Vegakids
REEDUCACIÓN AUDITIVA: Método Berard y Vegakids
INTEGRACIÓN SENSORIAL – ESTIMULACIÓN TÁCTIL Y VESTIBULAR: Clínica Ocupacional Terapéutica Isabelle Beaudry
REEDUCACIÓN OCULAR: Optometría comportamental
HOMEOPATÍA: Instituto Médico del Desarrollo Infantil
TMR (TERAPIA DE MOVIMIENTOS RÍTMICOS): Harald Blomberg y Eva María Rodríguez
Varias de estas terapias tienen como objetivo incidir en el sistema nervioso haciendo que madure y desaparezcan los síntomas de forma definitiva.
Saludos amigo lector. Gracias por estar ahí.
Rosina Uriarte (2007)
Dos libros diferentes:
– «La otra cara de la hiperactividad» del Dr. Jorge Ferré Veciana y la Dra. María del Mar Ferré Rodríguez. Ediciones Lebón.
– «El déficit de atención sin fármacos» de Gladys Veracoechea Troconis. Editorial Psimática
*NOTA: cuando escribí este artículo no conocía aún el método PADOVAN. Aconsejo a quien pueda interesarle el tema que se informe aquí.
«El TDAH y los tratamientos que no tienen base científica»
En este artículo los autores explican la importancia de poseer una buena capacidad auditiva para lograr resultados ópitmos en el rendimiento escolar y cómo, además de afectar al aprendizaje, una deficiente audición puede además determinar el estado de ánimo y el comportamiento de nuestros hijos y alumnos.Es fácil comprender que existen muchos y variados problemas visuales sin referirnos a la ceguera, y que por ello observamos a los niños e intentamos ayudarlos por medio de lentes y otros mecanismos como pudiera ser tapar un ojo… Sin embargo, nos cuesta aceptar que, lógicamente, existen también muchas y muy variadas formas de oír y de escuchar y que, por desgracia, no se hace nada para ayudar a los niños con deficiencias en este sentido a no ser que padezcan de una sordera…
Víctor Estalayo y Rosario Vega son los discípulos directos de Guy Bérard en España. Bérard es un otorrinolaringólogo francés que ha estudiado estos aspectos de la audición durante más de 40 años y ha creado un tratamiento que se está extendiendo poco a poco por todo el mundo, incluído nuestro país. Las estadísticas hablan de la necesidad de realizar pruebas auditivas a niños con fracaso escolar y problemas emocionales o de conducta. Estas estadísticas también nos muestran el elevado grado de efectividad de la Reeducación Audtiva en estos casos.
Rosina Uriarte
INCIDENCIA DE LA AUDICIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA CONDUCTA

Posibles fallos en el procesamiento auditivo
1. Falta de uniformidad en los umbrales
Lo más común es que algunos o muchos umbrales sean diferentes entre sí. La uniformidad total se expresa en un audiograma recto que es muy poco frecuente; casi siempre hay altibajos. Cuando son numerosos, dificultan mucho el procesamiento de lo que se oye.
Los picos producen distorsiones. Si corresponden a las frecuencias más importantes para el lenguaje, afectan a la actividad escolar, a la comprensión, a la atención y hasta a la estabilidad emocional.
2. Fallos en la discriminación
Muchos no aprecian si un sonido es más agudo o más grave que otro. El fallo puede ser parcial o total. A veces un oído puede discriminar bien el otro, mal. Con más frecuencia son ambos los que fallan. El fallo puede estar en los graves, en los agudos o en toda la gama de sonidos.
El habla consiste en la emisión de fonemas que tienen su puesto en una escala de sonidos. Por ejemplo, los sonidos sordos como /p/, /t/, /k/, son más graves que los sonoros /b/, /d/, /g/. La incapacidad y aún una ligera dificultad para distinguir a unos de otros complican el seguimiento de las explicaciones orales. Exigen mucho esfuerzo de atención para deducir del contexto su valor real. Considerando lo que pasaría si uno tuviera que esforzarse por distinguir, por ejemplo, pata de bata, pelo de velo, tía de día, tuna de duna, cana de gana o coma de goma, no lograríamos hacernos más que una pálida idea de lo que supondría pasarse una hora escuchando centenares o millares de palabras salpicadas de fonemas sordos y sonoros sin poder diferenciarlos.
La dificultad aumenta cuando se trata de discriminar los extraños fonemas de la segunda lengua que se estudia. Al menos siete de la docena larga de fonemas vocálicos de la lengua inglesa y no menos de quince de sus fonemas consonánticos carecen de correspondencia en nuestra lengua. Para poder percibirlos con exactitud, es necesario oírlos muchas veces a edad temprana.
Si nos se discriminan bien, no será posible distinguir auditivamente, fit (en forma) de feet (pies), show (espectáculo) de chow (comida), pen (pluma) de pan (cazuela), cut (corte) de cat (gato) o de cot (catre o cuna), cash (dinero contante) de catch (captura), as (como) de ass (asno), chip (astilla) de cheap (barato), fan (abanico) de fun (diversión) yotras numerosísimas palabras que, oralmente, se distinguen sólo por un fonema.
Las consecuencias de la falta de una correcta discriminación auditiva afectan igualmente a la apreciación musical. Un fallo general en esta función reduce drásticamente la gama de sonidos que se perciben, elimina el concepto mismo de melodía en el caso de quien lo padece, impide notar el cambio de tonalidad y seguir el sonido individual de los instrumentos de la orquesta sobre todo cuando tocan simultáneamente.
3. Mala lateralización
La eficiencia del procesamiento auditivo se pone a prueba de modo especial cuando se trata de llevar al cerebro la información oral suministrada por los profesores durante un período de tiempo prolongado. Es necesario llevar la información al hemisferio cerebral dominante por la vía auditiva propia, que es la más corta y la más rápida. Es lo que ocurre en un individuo bien lateralizado.
Pero hay quien no queda bien lateralizado auditivamente y procesa unas frecuencias de sonido por la izquierda y otras por la derecha. Si no se procesan todos los fonemas por la misma autopista de información, los que van por la ruta más larga tardarán más en llegar creando conjuntos de fonemas desordenados. Para su comprensión, el cerebro del oyente necesita reordenarlos. Esta operación exige un trabajo extraordinario. Si la presión de las ondas sonoras producidas por el conjunto de fonemas /l/ /a/ /s/ llega al área auditiva del cerebro en otro orden, como /s/ /a/ /l/, en lugar de las, se oiría sal, por ejemplo. Pero esa clase de trabajo no se puede realizar cómodamente si es contínuo y mucho más complejo.
La falta de una buena lateralización auditiva es responsable de dislalias y dislexias y, además, puede causar tartamudez. En general, complica de tal manera la escucha activa, la comprensión y la atención, que explica por sí sola los fallos en estas áreas.
4. Tiempo de respuesta prolongado
La lentitud en el procesamiento de la información acústica es una anomalía improtante que bastaría por sí sola para dar cuenta de un pobre rendimiento escolar. Es el resultado de fallos como falta de uniformidad en los umbrales de percepción, pobre discriminación y una lateralidad auditiva imperfecta. Si se dan otdas estas anomalías en un mismo niño, será muy lento y estará abocado al fracaso en la actividad escolar.
5. Audición dolorosa
Los ruidos muy intensos, de 130 dB en adelante, producen dolor. Entre 90 y 120 dB causan malestar y, si es se prolongan, son insoportables. Pero algunas personas sienten malestar y hasta dolor al oír ruidos suaves, generalmente agudos.
La audición muy sensible es típica de muchos lesionados cerebrales y general en los autistas. Ruidos que los demás filtramos sin esfuerzo y nos resultan casi imperceptibles son para ellos peores que el torno del dentista. Se tapan los oídos con frecuencia, chillan y, a veces, se golpean. Se vuelven solitarios, huyen de los lugares ruidosos o de los encuentros con grupos de personas y llegan a aislarse hasta el punto de suprimir la comunicación oral. Parece que el autismo guarda una estrecha relación con esta clase de alteración de la percepción auditiva.
Incidencia de la calidad auditiva en el rendimiento escolar
Nosotros mismos hemos podido verificar la hipótesis del doctor Bérard que formulamos así:
«La incidencia de la calidad auditiva en el rendimiento escolar es tan grande, que, en general, es posible identificar a los estudiantes más aventajados y más retrasados mediante unas simples pruebas auditivas.»
Para ello, llevamos a cabo una investigación en el I.E.S. Gaspar Melchor de Jovellanos de Fuenlabrada (Madrid) y en el Colegio Pablo Neruda de la misma ciudad examinando a 195 estudiantes.
Se realizaron tres pruebas: la de selectividad o discriminación, la de lateralidad y la audiometría teniendo en cuenta, además del audiograma resultante, el tiempo de respuesta, el grado de seguridad en las respuestas y la capacidad de atención.


Los que tienen una agudeza normal pero también una mala calidad auditiva no reciben ayuda alguna. Su número es seguramente mayor que el de los escolares que usan gafas, pero no hay audífonos que puedan corregir su anomalía, que ni siquiera es sospechada por sus padres ni por los educadores. Para poder seguir la lección oral sin quedarse atrás, descodificando lo que perciben en desorden y comprendiendo la información que reciben, necesitan hacer un esfuerzo sobrehumano. Pero no podrán prolongarlo mucho; pronto les atacará la fatiga, sentirán frustración y echarán en falta la energía necesaria. Los educadores notarán que no les siguen o que no se enteran de casi nada; dudarán de su inteligencia mientras su conducta sea adecuada y, luego, echarán la culpa de su pobre rendimiento a su mal comportamiento. Éste se irá deteriorando poco a poco en la medida de su desánimo o de su incapacidad para prestar atención y para quedarse inactivo. Se moverá, hablará, hará travesuras y distraerá a los demás. A esas alturas nadie se explica qué le pasa y nadie consigue corregirle ni ayudarle.
Solución: Reeducación Auditiva«Aumento de generación espontánea de lenguaje, mayor comprensión lingüística, integración social mayor, comprensión y aprendizaje de textos pequeños (en Conocimiento del Medio e Inglés), buena memorización (tablas de multiplicar y oraciones en catequesis), razonaminto más ágil (mejor y más rápida resolución de los problemas).
Como podéis observar, en esots dos meses ha progresado bastante y cada vez se aproxima más a lo que sería razonable para su edad.
Estamos muy contentos con su evolución. También él está muy contento y participa como cualquier otro en las relaciones sociales.
No he contactado con vosotros antes para el tema que os comenté sobre clases de apoyo, ya que de momento lleva bien el curso.»
Una tarde cualquiera en la consulta de Carlos…
– Madre de Jorge: “Buenas tardes.” 
– Carlos: “Hola, buenas tardes. ¿Así que este chavalote es Jorge? Estás muy alto, ¿no estabas tú en segundo de primaria?”
– Jorge: “Sí.”
– C: “Pues seguro que eres el más alto de tu clase.”
– J: “Casi, Andrés me gana.”
– C: “¿Te gusta el cole?”
– J: “No mucho… Me cuesta leer, es muy difícil y la profe me riñe porque lo hago muy despacio y me equivoco siempre.”
– M: “Leo con él todas las tardes, pero acabamos los dos agotados después de leer tan sólo unas pocas líneas. Conoce bien las letras, pero no acaba de soltarse a leer y cada vez va más atrasado en clase. La profesora está preocupada y nosotros también. Hace poco le llevé a un oftalmólogo y nos dijo que el niño ve estupendamente. Pero una amiga me aconsejó que viniéramos para que le echaras un vistazo.”
– C: “Habéis hecho bien, vamos a echar ese vistazo. Siéntate aquí Jorge, y dime qué letras ves allí iluminadas en la pared…”
– J: “M”
– J: “B”
– J: “S”
– …
– C: “Muy bien, ésta ha sido fácil. Las letras han aparecido una por una. Vamos a ver qué pasa cuando salen todas juntas…”
– J: “M, B, …(silencio)”
– M: “No lo entiendo, él las conoce perfectamente, ¿por qué no las dice?”
– C: “Jorge no tiene problemas de agudeza visual, ve perfectamente y conoce las letras por eso las dijo todas cuando aparecieron por separado. Lo que pasa es que sus ojos no trabajan bien realizando los movimientos sacádicos, que son las fijaciones a saltos de izquierda a derecha que son necesarias para la lectura. Le cuesta hacer estos saltos de una letra a otra, a la segunda letra se ha cansado ya del esfuerzo y no ha podido seguir. Vamos a seguir haciendo más cosas a ver qué tal…”
– C: “Jorge, mira la punta de este bolígrafo mientras yo lo muevo delante de tu cara. No dejes nunca de mirarlo, ¿vale?”
– J: “Vale.”
– C: “Lo estás haciendo muy bien, este boli se mueve mucho. No dejes de mirarlo y dime, ¿cómo te llamas?”
– J: “Jorge”
– C: “Bien, ¿y cuántos años tienes?”
– J: “Ahhh… (deja de mirar el bolígrafo para contestar)… Siete”
– M: “Jorge, ¡has dejado de mirar el bolígrafo!”
– C: “Sí, es capaz de realizar movimientos horizontales, verticales, diagonales y circulares con los ojos siguiendo un punto móvil, pero esto le supone tal esfuerzo y concentración que no puede contestar a preguntas sencillas a la vez. Por esto no podrá entender lo que está leyendo. Aunque adquiera la mecánica de la lectura, no podrá comprender el texto.”
– M: “¡Es increíble! Ahora queda claro porque le cuesta tanto leer…! Una cosa más, antes de que se me olvide… él a veces dice que las letras se mueven cuando lee.”
– C: “Sí, por lo que veo, Jorge tiene una pequeña foria. Es algo así como un estrabismo, pero no se nota exteriormente. El cerebro debe ser capaz de fundir con comodidad las dos imágenes de los dos ojos y crear una sola. Jorge lo hace, pero con mucho esfuerzo, por lo que se cansa, y cuando esto ocurre deja de ver una sola imagen y las letras se mueven.”
– M: “¿Y qué podemos hacer?”
– C: “No te preocupes, os voy a dar unos sencillos ejercicios. Es como una gimnasia ocular. En unos pocos meses Jorge estará como nuevo y listo para leer. Os daré cita para dentro de dos meses y entonces decidiremos si hay que seguir o lo dejamos ya ahí.”
– M: “Muchísimas gracias, hasta entonces.”
– C: “Adiós. Y no te olvides de hacer los ejercicios todos los días.. ¿eh, campeón?”
– J: “No me olvidaré, lo prometo.”
Esta conversación es real, aunque los diálogos no han sido reproducidos de forma exacta. Jorge tiene otro nombre, pero es un niño real, que después de dos meses sólo necesitó otro mes más de reeducación ocular para ponerse a la altura de sus compañeros de clase en cuanto a lectura se refiere. Al cabo de dos años volvieron a ver a Carlos pues las letras de nuevo se movían cuando él se sentía cansado o algo débil. Volvieron al programa de ejercicios durante otros dos meses y fue dado de alta definitivamente.
Carlos también es un personaje real, y ése es su verdadero nombre. Es optometrista y muy bueno, por cierto.
El oftalmólogo es un médico que se ocupa de la salud ocular y del órgano del ojo en sí. Nos dirá si los ojos de nuestros hijos son sanos, o si sufren de miopía, etc. El optometrista, en cambio, es el profesional que se dedica al estudio del funcionamiento del ojo. Es esencial que los ojos funcionen de forma adecuada y cómoda para que los niños puedan leer sin realizar un esfuerzo añadido y con resultados considerados óptimos. Esto no es lo habitual en los niños que muestran problemas de inmadurez en su sistema nervioso, por lo que se hace necesaria la visita al optometrista en todos los casos de niños con dificultades, sobre todo los que las acusan en las tareas escolares.
Éste es mi pequeño homenaje a Carlos Pereda y a todos los optometristas infantiles, cuya labor es aún desconocida para la mayoría y tan necesaria para tantos niños.
Si quieres más información, entra aquí.
«REQUISITOS PARA INICIAR EL APRENDIZAJE DE LA LECTURA CON ÉXITO»

«Qué hacer por su niño …»
Éste es el título de uno de los libros más apasionantes que he leído. Escrito por Glenn Doman, describe todo el periplo de su vida profesional y cómo él, junto a otros profesionales colegas, llegaron a descubrimientos vitales en el tratamiento de los niños paralíticos cerebrales y con otros problemas de desarrollo.
Es un libro de carácter científico y didáctico, pero escrito con pasión. De la misma forma que ha vivido su vida y realiza aún hoy su trabajo.
Glenn Doman fue pionero en el tratamiento del cerebro lesionado y fundó Los Institutos para el Logro del Potencial Humano, en Philadelphia. Aquí han sido tratados más de 15 mil niños de 135 países del mundo durante más de 50 años.
Gracias a la labor de los Institutos, comenzó a tratarse de forma revolucionaria a los niños con lesión cerebral, niños que hasta entonces se les consideraba débiles mentales sin solución. En contra de las teorías tradicionales, Doman y su equipo comenzaron a estimular al cerebro en lugar de masajear y estimular al cuerpo. Emplean a los padres como elemento primordial en el tratamiento y logran resultados impensables y que resultan difíciles de creer aún hoy…
Para más información puedes leer el libro o entrar en la página de los Institutos para el Logro del Potencial Humano
«Qué hacer por su niño con lesión cerebral o con daño cerebral, retraso mental, etc.»
Glenn Doman
Ed. Diana
Puedes leer otra entrada sobre esta obra en este mismo blog:
¿Por qué somos diestros o zurdos? Parece que los expertos no lo tienen aún del todo claro, en lo que sí están de acuerdo es en que es algo que se ve condicionado por nuestros genes, por lo que tendríamos más posibilidades de ser zurdos si existiesen antecedentes familiares. En realidad, no nacemos diestros o zurdos, si no que nos vamos convirtiendo en tales en nuestra primera infancia, influidos por esa tendencia genética y por el entorno en el que crecemos.
Hasta los tres años aproximadamente, lo habitual es que el niño experimente con ambos lados de su cuerpo. Así le veremos utilizar indistintamente una mano u otra en su juego diario. Por este motivo, no sería apropiado iniciarle en deportes o actividades en las que el niño deba utilizar un utensilio (como la raqueta o el lapicero, por ejemplo) y en caso de hacerlo, no debemos insistir para que utilice una mano determinada. Es conveniente que apoyemos al niño en su desarrollo lateral, pero solamente debemos intervenir para ayudarle a definirse en uno u otro sentido una vez que esté clara su inclinación natural. Pretender influir en un modelo contrario al que muestra el niño de forma espontánea puede acarrear consecuencias graves en el desarrollo y ejercicio de habilidades y destrezas futuras, y muy concretamente en su rendimiento escolar.
El cerebro está formado por dos hemisferios simétricos. Cada uno de ellos tiene funciones para las cuales está más especializado, pero ambos participan en todas estas funciones, trabajando conjuntamente en todas y cada una de nuestras interpretaciones y respuestas.
Cómo interpretan la información cada uno de los hemisferios.
ción, debe estar informado de la actividad del otro hemisferio. Es por esto que es muy importante haber desarrollado las vías de conexión entre ambos hemisferios. El cuerpo calloso es el haz de fibras nerviosas que comunica un hemisferio cerebral con el otro para que ambos lados del cerebro trabajen de forma conjunta y complementaria.
*En esta prueba hay que decir los colores sin leer la palabra (que corresponde a un color diferente). Para realizar esta prueba, debemos inhibir la lectura que realiza el hemisferio izquierdo para decir el color de la palabra. El hemisferio izquierdo analiza las letras y lee, el derecho ve el conjunto, la imagen y distingue el color. Éste es un ejemplo de cómo compiten ambos hemisferios y cómo especialmente el hemisferio dominante (el izquierdo, el que interpreta las letras) intenta imponerse sobre la labor del hemisferio subdominante (el derecho, cuyo cometido es en este caso, reconocer el color). En los niños con problemas de lateralidad, en los que las dominancias no están claras, ambos hemisferios compiten en lugar de colaborar, por lo que, con esta prueba podemos hacernos una idea del esfuerzo que han de realizar estos niños para poder llevar a cabo actividades que son mucho más sencillas para la mayoría de sus compañeros.
* En este texto vemos una prueba de cómo colaboran los dos hemisferios a la hora de leer en el caso de un buen lector sin problemas de lateralidad y con un Cuerpo Calloso bien desarrollado (recordemos que es éste el que realiza el trasvase de información de un hemisferio al otro). En la lectura de estas palabras desordenadas, el hemisferio izquierdo interpreta las letras y lee propiamente dicho, pero el derecho reconoce las palabras como un todo, como una imagen, por lo que impide que el desorden en las letras entorpezca la lectura
Niños de riesgo lateral:
A los cinco años, en el último curso de Educación Infantil, es muy importante conocer la tendencia lateral del niño para ayudarle a desarrollarla planamente.
De entre todos los signos de riesgo, pueden destacarse por su especial frecuencia y relevancia los siguientes:
– Los niños de cuatro o cinco años que no acaban de definir una mano dominante y cambian frecuentemente de mano los cubiertos, los lápices y las tijeras.
– Los que tienen problemas de atención, inquietud y conducta hiperactiva cuando trabajan sobre papel.
– Los que presentan problemas de lenguaje y de fonación, fundamentalmente, inversiones de sonidos y sílabas al hablar.
– Los que tienen una grafía inmadura (dibujos pobres, poco elaborados o desorganizados).
– Los que ordenan las cosas al revés, de derecha a izquierda (no siendo claramente zurdos).
– Los que tienen dominancias oculares mixtas, sin definir (no está claro cuál de los dos ojos es el dominante).
– Los que escriben su nombre completamente al revés, en espejo, de derecha a izquierda, invirtiendo la grafía de las letras y los números.
– O los niños que tienen un cruce lateral muy claro con dominancias de ojo o de oído distintas a las de la mano.
El riesgo es aún mayor si, además de los signos mencionados, confluye alguno de los siguientes factores:
– Partos traumáticos, en los que fue necesario utilizar fórceps, ventosa, etc.
– Asimetría craneal o facial (los dos lados del cráneo o de la cara no son simétricos), que dificultan el desarrollo de un lado del cerebro o la función de un ojo o de un oído.
– Problemas visuales, tanto si han sido tratados como si no.
– Niños con problemas de tono muscular, especialmente flácidos o muy tensos durante la primera infancia.
– Otitis persistentes que han afectado un oído más que el otro.
– Alteraciones de la psicomotricidad de base: el niño que no ha gateado, que ha utilizado andadores o el gateo colocando las piernas de forma incorrecta.
– Claras asimetrías observadas desde pequeños, como por ejemplo, el niño que parece que arrastra una pierna al andar o que siempre se coloca con la cabeza girada hacia un lado cuando mira al frente.
– El niño al que han corregido la utilización de la mano y no le han permitido utilizar la mano más espontánea.
– Los niños que han empezado a escribir prematuramente y se han acostumbrado a utilizar una mano que no es la dominante. Puede influir el hecho de que los más pequeños trabajan en mesas redondas, cara a cara. Es relativamente frecuente el caso de diestros que empiezan a escribir con la izquierda porque copian en espejo a su profesor o al compañero que tienen delante.
– Accidentes físicos, como fracturas o grandes quemaduras que afectan un lado del cuerpo, así como algunas alteraciones o disfunciones cerebrales.
– O impactos emocionales negativos intensos vividos alrededor de los tres o los cuatro años: separaciones familiares traumáticas, el nacimiento de un hermano, el cambio a una escuela a la que le costó adaptarse, etc. Los factores emocionales, también juegan un papel muy importante en todas las funciones derivadas de la actividad del Cuerpo Calloso y la construcción de la lateralidad.
En todos los casos de problemas en la lateralidad, se produce una situación de estrés. El niño se encuentra sometido a un nivel de sobreexigencia que provoca bloqueos de la función del Cuerpo Calloso. Éste no puede trasvasar la gran cantidad de información que supone leer o escribir con el hemisferio subdominante y no consigue distribuir ordenadamente la información entre un hemisferio y el otro.
*Todo niño que se salga del ritmo de la mayoría de los compañeros debe preocuparnos SIEMPRE.
Bibliografía:
– «El Desarrollo Neurofuncional del Niño y sus Trastornos»
Jorge Ferré Veciana y Elisa Aribau Montón
Ed. Lebón
– «El Desarrollo de la Lateralidad Infantil. Niño Diestro – Niño Zurdo»
Instituto Médico del Desarrollo Infantil
Ed. Lebón